Segunda parte
¿Mamá?
Estoy en al cocina cielo. – me respondió, me dirigí de
inmediato a la cocina, llegando desde atrás.
Esteeeeeemmm… mama…
La comida todavía no está lista mi amor… le falta un ratito
más y…
No la dejé continuar hablando más, mis manos se metieron
hábilmente por debajo de su blusa, sujetando con fuerza sus senos por encima de
su sujetador. La turbación de esa profana caricia la dejó muda, tiempo que
aproveché para tirarle a quemarropa mi chantaje.
Fijate mami que renté un video aficionado muy bueno… y vos
sos la actriz principal. – "¡mierda, lo vendió!", la escuché decir en un
susurro, mientras desde atrás podía ver que se ponía pálida – Debo decir que
sos preciosa mami, toda una belleza, una tremendísima puta… ¿qué pasaría si le
cuento a papá?
¡No, eso no! ¡¿Me estás chantajeando Misa?!
No mami… pero no me agrada que otros puedas disfrutar de tu
cuerpo y tu hijito amado no.
Mamá bajó la mirada y puso las manos, la sentía tensa,
temblorosa, quería hablar, pero las palabras no lograban salir de su garganta,
estaba en mis manos pero yo aun no quería cantar victoria. Era a mi madre a la
que estaba atacando, me tenía que ir con tiento.
Por mi mente pasaron algunos recuerdos de mi niñez, me vi
caminando con ella, tomado de su mano, llevándome al colegio o a comernos un
helado. Siempre era ella, papá era una figura ausente en mi hogar, siempre lo
fue. Recuerdo las miradas lascivas de los hombres, las cosas obscenas que le
decía al verla pasar. Y es que ella siempre se vistió con sensualidad, sin
llegar a ser vulgar. Siempre iba impecablemente arreglada, casual pero
impecable. Usaba pantalones ceñidos o ropa deportiva que marcaba perfectamente
el contorno de su voluptuosa figura.
Yo seguí manoseando los firmes y abundantes pechos de mi mamá
por lo menos por un minuto, antes de que en ella viera un cambio que no me
esperaba, mamá comenzó a moverse echando el cuerpo hacía atrás, tocando con su
redondo y duro trasero mis órganos genitales bajo mi ropa. Me quedé como un
estúpido, no me esperaba esto de ella, más bien me había preparado para un
profuso y largo llanto, resistencia de su parte y muchas súplicas.

Vamos a la habitación… – ¡cómo, así de simple!, ella,
viendo mi sorpresa, me aclaró – ¿Qué? ¿No era eso lo que querías Misael?, ¿no
querías coger con la puta de tu madre, que te hicieras todo lo que le hice a
ese imbécil del video? ¡No sé como fui a aceptar que el idiota de Germán me
filmara!… pero estaba tan excitada… – mamá cerró los ojos y volvió a bajar la
mirada – no sé qué hago aun con tu padre… supongo que por ti…si fueras tan
solo un poco más responsable y no el vago que sos ya lo hubiera dejado. – ella
jamás se había expresado así de mi – Estoy harta de su abandono, de sus malos
tratos, de sus malas caras ante todo lo que hago… ¡estoy hasta de tenerle que
abrir las piernas cada vez que se le da la gana volver y que eche en mi toda
su podredumbre, ESTOY HARTA! ¡Y ahora esto, mi propio hijo me chantajea para
tener sexo con el! – me separé de ella y solté sus senos, la verdad es que
logró hacerme sentir mal – ¿Qué?… ¡no me vengás ahora con que te dieron
remordimientos! ¡Querías sexo y sexo vas a tener!
¡Mama! – exclamé como un idiota.
¡Es una degeneración, pero desde hace mucho me resigné a
ser así, una perra degenerada! Misa… – me dijo con la voz quebrada – yo te
deseo desde hace mucho… se que es una aberración, pero eso es cierto. Te vi
crecer desde que saliste de mi vientre, y en secreto he deseado que volver a
tenerte dentro de mi. Negándome a mi misma ese fuerte impulso es que me he
metido con muchos otros hombres, Germán apenas fue uno de los últimos. Pero ya
no más, ya sabés lo puta que soy, ya no hay más necesidad de fingir más…
¿vamos al cuarto vida?
"¿vamos al cuarto vida?", más que una orden o una petición,
aquello era una súplica, no podía creerlo, mi propia madre me lo estaba
pidiendo. No quiero parecer un hipócrita mojigato en este punto, ya ven que yo
iba precisamente a eso con mi mama, pero, como ya les dije, estaba preparado
hasta para tener que obligarla si hubiese sido necesario. Jamás me imaginé a mi
madre de esta forma. Creo que lo que me afectó más fue que, finalmente, toda esa
imagen de mujer pura y virginal que tenía de ella se había hecho añicos, mi
madre era solo una puta, una perra callejera. Ciertamente la vi cogiendo como
una degenerada en aquel video, pero pensé que aquello no era más que un error
causado por el abandono del idiota de mi padre.
Caminando delante de mi, tomó mis manos y las jaló hacia el
frente, quería que avanzara con ella sujetándola de las chiches, mientras se iba
bajando su pants de gimnasia, me di cuenta que no traía nada debajo, ni siquiera
una escueta tanga. Llegamos a su habitación y se separó de mi, terminó de
desnudarse por completo quedando mirándome de frente, con ese impresionante par
de senos bien parados y viéndome de frente.
Bueno Misa, aquí está tu puta madre lista para ti mi vida…
¿qué querés hacerme primero?
Parado frente a ella con el gesto de idiota más grande de mi
vida (me imagino), no podía dejar de ver la magnificencia de ese cuerpo de mujer
madura, rubia, delgada, atlética, chichuda… preciosa.
¿Misa? ¿No te irás a echar para atrás ahora, que ya me tenés
desnuda y a tu disposición?… dale mijo, quiero que me hagás algo, lo que
querrás… – no la dejar minar de hablar, pues en menos de un santiamén ya estaba
saltando sobre ella.
Me aferré a sus hermosos senos, los que una vez me dieron el
alimento a mi, ahora estaba alimentando mi lujuria… y la de ella. Un poco
agachado, y aferrado a sus duras mamas, me empeñaba en darle fuertes lametones
sobre sus pezones erectos, delgados, pero duritos y puntiagudos. Lamía de arriba
hacia abajo, de izquierda a derecha, al tiempo que se los apretaba y estrujaba,
mamá tenía las chiches de verdad deliciosas.
Si… si mi vida… así Misa… qué rico los chupás, se ve que
tenés mucha experiencia… – me decía mientras yo no la soltaba ni para
respirar, estaba más caliente y excitado de lo que podía soportar – Decime
bebé, ¿así es como le chupás las tetas a tus amiguitas? ¿Así las tratás, a
esas perras?… ¡Oh Dios mío!… te he escuchado a veces cuando te las cogés…
quiero que me cojás así mi bebé… ¡¡AAAHHH!!… ¡¡QUÉ RICO ME LAS CHUPÁS AMOR!!
Las palabras de mi madre me ponían peor, si se puede, sentía
una necesidad terrible por poseerla de una vez, pero aquella tetas me sabían a
gloria y no las quería dejar tan rápido. Además, tampoco era una carrera de
caballos, mi madre se me estaba ofreciendo enterita, dispuesta a todo lo que yo
quisiera, presta a complacerme. Nadie más iba a llegar a mi casa después, tenía
todo el tiempo del mundo para gozar como se debe a una hembra como esta.
Vi de reojo como tenía una de sus manitas metida entre sus
piernas, masturbándose con fuerza, acariciando su, seguramente, dulce vagina
debajo de ese pelambrera de vellos oscuros, a diferencia de su largo cabello
rubio, que le llegaba hasta debajo de la cintura. Mamá gemía y respiraba con
fuerza, estaba fuera de si misma, demasiado excitada.
No noté cuando se hacía hacia atrás, en dirección hacia su
cama. De un rápido movimiento se dejó caer hacia tras, separándose de mi.
¿Estás bien mami? – le pregunté.
¡Si!… ¡si!… ¡mucho Misa!
Esteeemmm… ¿puedo…? – le pregunté subiendo sus rodillas a
la altura de mi vientre y restregándole mi verga, erecta y libre de mis ropas,
por encima de su peluda vulva.
¡¡SI, SI, DALE AMOR, DALE!!… pero primero necesito que me
preparés mi vida…
Muy bien mama… ¿cómo querés que te prepare?
Bueno… no sé si alguna vez le habrás chupado la vulva a
alguna de tus amiguitas… – decía "amiguitas" muerta de los celos.
Si, si, ya sé como se hace…
Me separé un poco de ella y tomé sus tobillos, pero antes de
poder bajar, me quedé embelesado mirando como ella se habría los pliegues de su
sexo, ya chorreante, con el clítoris erecto y los labios inflamados. Me pareció
increíble, aquella gruta rosada y enrojecida, de donde yo había salido una vez
en mi vida, no se parecía en nada a las de las muchachas con las que había
cogido antes. Bueno, era de esperarse, antes solo había estado con ishtas y
putas…
Su vulva se abría completamente, mostrando todo el cana
vaginal en toda su plenitud, me imaginé lo fácil que sería hacerle un examen a
un ginecólogo. Definitivamente mamá tenía mucha experiencia con las vergas, una
vulva no se pone así si no es por el uso. Claro, ella es una señora y madre de
familia, ya había parido, pero aquello fue hace más de 18 años. No, mamá tenía
mucha más experiencia de la que me dijo.
¡Estoy más caliente de lo que había podido estar antes
Misa! – me dijo mamá – Mirá, mirame la pusa bien mi vida, de aquí saliste un
día, tan solo eran un niño pequeño… ¡y pensar que vas a volver aquí dentro!…
¡¡¡DALE MISA, YA NO AGUANTO, COMÉMELA YA!!!
Bajé resueltamente y zambullí la cara en medio de ese aluvión
de flujos que salían de esa cueva mojada. Su sabor… ¡qué sabor! No diré que
sabía a miel, no, sabía a lo que sabe el hoyo de una mujer caliente. Pero
supongo que las feromonas femeninas me la hicieron saber como pura gloria.
Su pierna derecha descansaba sobre la cama, tensa, su pierna
izquierda estaba en el aire. Con mi mano derecha la mantenía separada para darme
más espacio, con la izquierda metía hasta 3 dedos dentro de ella para abrirle
bien el sexo. Mi lengua nadaba libremente allí dentro, jugaba con su clítoris,
acariciaba sus labios mayores y menores. Besaba esa maravilla de vulva, además
le daba pequeños mordiscos que la estaba volviendo loca.
¡¡¡OHHH DIOS MIOOOOO!!!… ¡¡¡MISA, MISA, MISA!!! ¡¡¡¡ME VAS
A VOLVEEERRR LOOOCAAA!!!! – me gritaba presa de un fuerte orgasmo, me
impresionó la facilidad con la que lo alcanzó.
Seguí chupando por un ratito más, en menos de 1 minuto ella
ya estaba me estaba surtiendo de flujos otra vez, lista para un segundo clímax.
Pero ella no quería, me detuvo y levantó mi cara, sacándola de su sexo.
Mi amor… – me dijo jadeando y sudando – si seguís me vas a
sacar los sesos…
¡Eso quiero! – le dije riendo pícaramente.
¡Muchachito malcriado, querés matar a tu pobre y vieja
madre del placer!
Ni pobre ni vieja… joven y bien rica… una vieja rica en
todo caso, je, je, je…
¡Misael, respetá a tu madre! – ese último comentario de
ella nos hizo romper en carcajadas.

Mi vida, – continuó ella – yo no quiero ser egoísta
contigo… creo que también mereces algo de placer… ¡y yo no puedo esperar por
tenerte adentro de mi cuerpo mi vida!
¡Pues no te haré esperar más!

Ella elevó su pelvis de inmediato y, tomando sus muslos con
las manos, los pegó sobre su pecho, dejándome todo su sexo a mi disposición.
Tomé mi verga y la llevé en dirección a su presa, lista y dispuesta a cogérsela.
¡¡SI MISA!!… ahora agarrate la verga y ponémela en… no, no,
todavía no me la metás, solo restrega tu glande sobre mi vulva… ¡si… así mi
amor, así!… ¡despacio, despacio, sentime sobre tu glande!… – ¡Dios mío, esa
mujer era toda una maestra! – ¡Qué rico Misa!… mirá como tenés a tu mami de
mojada, mi pusa está toda chorreadita mi cielo… te necesita adentro, necesita
que la penetres y le des duro… ¡y pensar todas las veces que te escuché
masturbarte en tu cuarto o en el baño! ¡Cómo me ponía de caliente!… ¡¡¡¡Dios
mío Misael, COGEME YAAAAA!!!!

La penetré de una sola estocada, hasta el fondo, con sus
piernas sobre mis hombros y ella doblada hacia delante para tener mi rostro a un
palmo del suyo. Mi mástil entró como cuchillo caliente en mantequilla por toda
la lubricación, y de inmediato comencé con un mete y saca violento, fuerte, me
la estaba cogiendo a lo bestia. Y ella gemía con fuerza, parecía querer decir
algo pero las palabras no salían de su garganta, solo sonidos guturales y
fuertes jadeos.
¡¡¡¡OOOGGGHHH!!!! ¡¡¡¡OOOGGGHHH!!!! ¡¡¡¡OOOGGGHHH!!!!…
¡¡¡¡MAMAAAAAAGGHHH!!!!
¡¡¡PARÁ!!! – logró decir ella por fin – ¡¡MÁS DESPACIO!!
¡¡POR FAVOR MÁS DESPACIO MI VIDA!! ¡¡NO QUIERO QUE ACABÉS TAN RÁPIDO, QUIERO
ACABAR JUNTO CONTIGO!! ¡¡MÁS DESPACIO CIELO, TE LO SUPLICO!!
No sé de donde saqué las fuerzas pero logré parar, dejándole
a ella el control, después de todo ella era la maestra.
¡¡Oh su mi amor, así, despacio!!… ¡Así es mejor mi vida,
así es mejor! – tenía razón, con la calentura que tenía hubiera acabado
rápido, cuando haciéndolo despacio la sensación era igualmente placentera y
duraba más – ¡Cómo siento su pene entrando en mi, es tan grande y duro! – bajó
las manos y se abrió con ellas la vulva más de lo que ya estaba, se puso a
pajearse con fuerza - ¡Ahora si mi semental, estoy lista!… ¡¡¡¡PARTIME EN
PEDAZOS!!!!

Nuevamente la penetré como una animal, a lo bestia, sin
dejarla descansar ni un minuto. Mis caderas se estrellaban frenéticamente contra
las suyas, sonaban como aplausos. Ella empezó a orgasmearse inmediatamente,
gritaba como una desesperada, como una perra enloquecida, sus berridos se podían
escuchar en la calle, estoy seguro. Y yo le di y le di hasta que ya no pude
aguantar más, y con un fuerte rugido le informé que ya estaba listo para
terminar.
¡¡¡¡¡MAMAAAAAAAAGGGHHHHHHHHH!!!!!
¡¡¡DALE MISA, DALE, MOJAME TODAAAAAAGGGGHHHH!!!
Mamá me empujó y me sacó de su interior, luego me jaló con
fuerza y yo casi caí sobre ella, con mi verga palpitante sobre sus mullidos
pechos. Ella me la aprisionó entre ellos y me comenzó a hacer una cubana
simultánea a mi impresionante acabada, donde chorros y chorros de mi leche
fueron a dar sobre sus tetas, cuello y cara.
Hasta en el pelo calló. Y a ella solo la veía lamer y tragar
todo cuanto podía, no podía creer, que esa fuera mi madre. Pero si, esa perra
era mi madre…
Continuará…
Gran Jaguar.