Con el "bocha" éramos muy amigos de Matías y Ale (su esposa)
Tal es así que luego que se casaron y fueron a vivir al
campo, los visitábamos frecuentemente.
Ale era una chica muy bonita, con lindas formas y una cara de
niña.
Matías siempre bromeaba con nosotros sobre las cualidades de
su mujer en la intimidad.
Y le gustaba de sobremanera ver como la mirábamos a ella,
cuando se paseaba provocativamente enfrente nuestro.
Ale sabia de las fantasías de su marido y disfrutaba también
seguramente de las de ella.
Los sábados de noche jugábamos a las cartas, mirábamos
películas, conversábamos, etc. tomando algunas bebidas que llevábamos siempre de
regalo, mas que algunas eran bastantes.
Alguna vez llegamos a ver alguna película porno incluso, pero
todos teníamos claro hasta donde llegaban los juegos. Un Sábado entre otras
cosas bailamos y en un momento que abrace a Ale, sentí como una electricidad.
Ale es una mujer muy delicada, perfumada, de esas que cuando estas muy cerca te
dan ganas de poseerla inmediatamente. Trate de terminar el baile antes de quedar
en evidencia. Ella se separo con un besito en mi mejilla.
La casa de campo era bastante cómoda y grande, mi cuarto que
compartía con el Bocha en el piso superior, daba a un pasillo y enfrente justo a
nuestra puerta estaba la entrada del único baño de los dormitorios.
Tratábamos de dejar siempre la puerta un poco abierta para
ver a Ale cuando entraba o salía en su pijama o babydoll.
Esta situación seguramente era conocida por Ale. Matías
siempre se quedaba con nosotros en el cuarto, luego se despedía, iba al baño y
luego a su cuarto. Cuando el se acostaba, nosotros entreabríamos la puerta
y comenzaba la parte mas linda de la noche.
Era evidente que Ale sabia el porque de la puerta sin cerrar y la oscuridad en
el interior del cuarto. Ninguno prendía la luz del pasillo para dirigirse al
baño, pues no era necesario. Pero Ale lo hacia siempre, seguramente para
quedar mejor iluminada y lucirse ante la visita. Con el correr del tiempo el
morbo y las fantasías de todos iban aumentando. Ale llego a salir del baño solo
en tanga y dar un par de vueltas antes de escapar de nuestra vista, e incluso a
veces tiraba algo al piso para agacharse y mostrarnos su lindas formas traseras.
Una noche incluso cuando estábamos ya quedándonos dormidos,
me despertó el bocha. Ale estaba desvistiéndose en el baño para ducharse y había
dejado la puerta abierta. Yo no me aguantaba mas, me levante y abrí
totalmente nuestra puerta para tener una vista más amplia. Ale tenia sus pezones
bien duros y se le veía nerviosa por lo que estaba haciendo.
Cuando termino de secarse y vestirse, el bocha prendió la luz
del cuarto, los dos estábamos desnudos en nuestras camas y con nuestros miembros
bien erectos. Ale quedo paralizada un instante al salir y ver aquel espectáculo,
digno de una película surrealista.
Quedamos toda la noche conversando sobre lo sucedido, y
preguntándonos que más podía pasar. Llegamos a sospechar que Matías podía estar
viendo el pasillo con la puerta abierta de su cuarto, la cual nosotros no
veíamos, pero luego recordamos que siempre sentíamos el ruido de la puerta
cuando se abría y cerraba.
También los dos estábamos seguros de que Ale nos estaba
provocando, cada vez había un poquito mas y cada vez nos dejaba más nerviosos.
A su vez Matías cada vez disfrutaba mas conversando con
nosotros sobre su esposa y de ver como reaccionábamos a sus palabras. Incluso
llego al extremo de que al final de una noche de bastante alcohol, y entre
bromas muy subidas de tono, Matías en una reacción que nadie esperaba y mucho
menos su mujer, mientras bailaba le abrió la bata que tenia puesta, que
con el tirón casi se la saca.
Ale quedo dura y sin reaccionar al igual que nosotros,
pudimos ver sus lindos senos y su tanga por un momento. Matías bromeaba
totalmente borracho y llego a tocarle los senos diciendo no sé que cosas, Ale
dejo caer su bata al piso y se retiro de la sala. Los tres quedamos viendo como
se iba ese cuerpo hermoso, casi desfilando y subía la escalera rumbo a los
dormitorios.
Tratamos de hablar con Matías y hacerle entender que para
nosotros era una situación muy difícil ver a su mujer así y que no queríamos
terminar una amistad con ellos por esta clase de bromas ni que su matrimonio
fracasara si nos dejábamos llevar por nuestros deseos.
Esa noche cuando entro el Bocha al cuarto tenia los ojos
grandes como dos huevos, me dijo que me callara y lo siguiera.
Nos asomamos al pasillo y caminamos unos pasos hasta
donde podíamos ver mejor.
La puerta del cuarto estaba abierta, la luz prendida y Matías
acostado con una bruta erección, estaba casi inconsciente por el alcohol,
Ale al lado de el, totalmente desnuda, lo acariciaba y se masturbaba.
Seguramente nos vio, entonces muy lentamente y disfrutando de aquel momento se
levanto, camino hasta la puerta y tirandonos un beso al aire, la cerro.
Yo dije en voz baja, Bocha, yo a esta la parto en cualquier
momento!
Y el Bocha que todavía no daba crédito a lo que había visto,
solo atino a volver al cuarto y mecerse en la cama.
Teníamos que hacer algo, o no íbamos mas de visita, o
hablábamos con Matías, o nos sacábamos las ganas con Ale.
Hicimos un Plan, que en la próxima parte les cuento.