Bueno como le he contado anteriormente he y mantengo una
relación esporádica con mi vecino. Hemos tenido sexo y también lo hemos hecho
con su "pareja", en un MHM. La semana pasada me llamo un miércoles tarde por
teléfono, al principio no entendí pero con el correr del tiempo si me di cuenta
de lo que quería, al principio conversamos trivialidades, sobre el tiempo el
trabajo, la política del día y un montón de otras estupideces, hasta que llego
al parecer el momento de dejar en claro la verdadera razón del llamado. Me dijo;
"Carmen estoy caliente y deseo tener sexo contigo". Bueno, tus francas palabras
me han dado ganas, y como te conozco y lo hemos hecho anteriormente, a medida
que pasan los segundos más ganas me dan. Que hago, le conteste. Te importa
arreglarte bien sensual y te vienes para acá, avísame cuando estés lista para
venir y Yo dejo la puerta abierta. En eso quedamos y partí a cumplir lo
acordado.
Me di una rápida lucha, quería aparecer fresca, como de
costumbre unte mi cuerpo con un aceite perfumado que esta vez he agregado como
diminutas challas que dan brillo a mi piel. Me perfume con un afrodisiaco
perfume hindú que me obsequio un galán, y como vestimenta solo me puse una
diminuta tanga de metal dorado que consiste de un pequeño triangulo, que apenas
tapa mi bulbo y sus labio, debo mantenerla depilada al máximo y unos hilitos
para sujetarla. Para cubrirme una especie de bata del mismo color y material
totalmente transparente. Chalas de tacón alto en combinación, di el llamado
acordado y partí donde mi vecino.
Abrí la puerta de mi departamento y mire a ambos lados del
pasillo para cerciorarme que no habían moradores en él, salí cerrando mi puerta
y raudamente entre al departamento de mi vecino. Todo el depto. Estaba iluminado
sólo con pequeñas velas que daban un ambiente sexy y de poca luz. Recorrí el
pasillo hasta llegar a su dormitorio y ahí estaba acostado en su cama y tapado
hasta la mitad de su cuerpo con una sabana negra de seda. La luz tenue, justo
para ver su cuerpo medio denudo y percibir una erección bajo la sabana. Le di
unas vueltas a la cama para mostrarle como andaba y cuando me acerque a darle un
beso, me metió la mano por debajo de mi ropa y me manoseo toda. Debo de
reconocer que me quede unos minutos parada ahí, sintiendo su mano como agarraba
mi bulbo con fuerza y deseo. Me subí a la cama de frente a él y le di un beso
partiendo suavemente abriendo sus labios para terminar con nuestras lenguas
entrelazadas entregándonos pasión y calor. Así de frente me abrí parte de la
bata para que viera parte de mis pechos y se diera cuanta que no había nada
entre la bata y mi cuerpo, a excepción de mi diminuta tanga que ya había
dimensionado, para calentarlo más. Pero lo tenia firme y quietito bajo mío y con
las manos en los costados.
Me frote un poquito con su abdomen y después me baje llevando
mi lengua como abriendo un surco desde su boca, siguiendo por su pecho, pasando
por su abdomen hasta llegar a su pene, que a esa altura esta erguido en todo su
esplendor y tamaño. En las tinieblas se veía esplendoroso, más grande y ancho
que en la realidad. Se había depilado completamente como a mi me gusta, así que
comencé con mi lengua a formar círculos alrededor de su pene. De repente baje
buscando sus testículos, sentía su respiración entrecortada y sus gemidos
levantar su tono. Un testículo entro a mi boca y lo succione suavemente, busque
el otro y repetí la operación y a todo esto sin tocarlo con mis manos. Después
trate de introducir ambos testículos dentro de mi boca, pero tuve que parar. Sus
gemidos eran muy continuos y fuertes, signo de que estaba muy cerca. Pare y subí
besando su cuerpo, por el costado hasta llegar a su boca y entrelazarnos en un
beso apasionado que duro hasta que casi quedamos sin respiración. Sus manos
seguían firmemente sujetas a sus costados por mis piernas. Estaba quieto
sintiendo el placer que Yo le otorgaba.
Baje como creando un surco con mi lengua por su otro costado
hasta llegar a su cintura y me fui en busca de su pene con mi boca. Lo encontré
y comencé a lamerlo húmeda y caliente por los lados desde abajo hasta su cabeza
y ahí paraba para jugar y lamerla. Así lo tuve un buen rato hasta comenzar a
sentir su jadeo en alza, con mi boca tome su pene, me lo introduje en ella y
inicie un movimiento de mi cabeza de arriba abajo, con este efecto lo estaba
masturbando con mi boca. A medida que sentía que su jadeo aumentaba su ritmo Yo
aumentaba el mío, hasta que no pudo más y lanzo un chorro enorme de su caliente
y espeso semen en mi boca. Yo al echarme mi cabeza, su pene quedo al descubierto
sentí el resto del chorrazo en mi cara. Que placer le había dado e
indirectamente Yo también lo había sentido.
Nos quedamos tendidos descansando en la cama a lo cucharita,
o sea mi cola pegada a él, sentía su pene pegado a ella, con una mano me
desamarre los hilos de mi tanga y quede completamente desnuda pegada a mi
vecino. Él todavía no estaba listo, sentía su verga a media camino. Decidí
tomarla con mi mano y comenzar a pajearlo para llevarla a su estado optimo. Me
puse a jugar con ella y él se acomodo dándome espacio. Yo no dejaba de jugar con
ella hasta llegar al punto que deseaba. Cuando la tuve en el tamaño deseado,
esto es firme, grande y gorda, le pedí que me mojara toda, que deseaba sentirla.
Al principio no me entendió donde Yo la quería y le mostré colocándome a la
entrada de mi ano. Comenzó besando mi cuello y dándome pequeños mordisquitos que
hacían correr electricidad por mi espalda, al cabo de unos minutos comenzó a
morder y besar mis hombros, más caudal de electricidad corría por mi espalda,
continuo bajando por mi espalda, Yo a esta altura me retorcía de placer y más al
darme cuenta que su miembro estaba firme, gordo, grueso y húmedo y listo para
penetrarme.
Siguió bajando con sus besos hasta llegar a mis caderas,
comenzó a darle pequeños mordisquitos que me hacían cosquilla, pero no para
reír, sino que eran producto del placer que me propinaba. Con sus manos agarro
ambos cachetes de mi cola y tendió a separarlos para dejar mi ano a la vista, su
lengua recorría y bajaba buscando la apertura de mis cachetes, la encontró y
comenzó a bajar por la línea hasta que su lengua paro en mi agujero. Una vez en
mi ano inicio sus lengüetazos partiendo desde mi vagina hasta llegar ano. Esto
lo hizo por varios minutos produciéndome un placer que sólo me hacia gemir y
removerme sobre la cama. Inconscientemente trataba de separar más mis cachetes
para que su lengua llegará pronto donde Yo quería, pero el esta vez no me
dejaba, me las hacia sacar del camino. Sólo él quería producirme el placer. Sus
lengüetazos seguían mojando mi ano. De repente para y su lengua se estaciona a
la entrada de mi ano y comienza como un taladro a tratar de abrirlo, empujaba su
lengua tratando de entrar, Yo empujaba para atrás mi cola y a esta altura ya
había conseguido liberar mis manos y con ellas agarraba mis cachetes para
abrirlos lo mas posible. No me dí cuenta cuando el cambio de táctica y debió de
estar preparado por de repente siento un dedo con vaselina introducirse en mi
ano. Me colmo de placer, su dedo índice entraba y salía como un consolador. El
propósito era lubricarme, a los minutos el dedo se transforma en dos y después
en tres. Yo realmente estaba jadeando y quería su pene. Empecé a emir y a
pedirle por favor que me introdujera, el sólo me susurraba palabras de placer en
mis oídos y jugaba con ellos con su lengua. En eso estábamos, Yo gemía, sus
dedos dentro de mi ano, a esta altura Yo no sabía si eran los tres o cuatro o
cinco, pero debo de haber estado lista, porque retiro su mano y comencé a sentir
su pene ingresando por mi ano.
Me acomode de a poco hasta llegar a la posición deseada. Esta
era, de guatita con la cola parada y él con sus manos tomaba mis caderas y me
manejaba. El ritmo lo imponía él, pero el placer lo estaba gozando Yo. De vez en
cuando giraba la cabeza para ver su cara de placer al saber que me dominaba, y
lo estaba haciendo. Yo me recostaba bien y sacaba mi cola lo más que podía para
afuera, él me arrastraba para adelante con su empujones. Su pene estaba
completamente dentro mío. Cuando me canse un poco le pedí que me agarrara los
tacones de los zapatos así me ponía de cuclillas: una vez que lo hizo empezó a
meted la con más fuerza. Yo estaba gozando como una chancha que soy. Yo le
gritaba que me hiciera lo que quisiera, le pertenecía, era su perra y ahí estaba
para que el satisficiera sus propios placeres. Soy tuya le gritaba, tómame,
úsame. Esta vez me tomo de los tobillos, hizo fuerza y de un solo tirón me puso
en cuatro patas, y se vino lo mejor de la noche. Cuando me clavo del todo,
comenzó con unos choques brutales. Parecía que uno de los dos iba de contramano
y nos encontrábamos en un choque ruidoso y muy sentido. Quería pedirle que fuera
más despacio, porque me dolía un poco, su pene era muy grande y gordo, pero el
placer que me estaba propinando era demasiado grande, Yo solo gritaba de placer,
le seguía gritando que era de él, que le pertenecía, que hiciera lo que quisiera
conmigo. El me daba y me daba. De repente me pidió que me agarrare bien de la
cama, me hizo abrir las piernas, y agarrándome de los muslos me levanto en aire,
me dío flor de fornicada. En el aire y sacudiéndome a tal punto que no aguantaba
en el aire, pero tampoco quería aflojar. Yo seguía gritando y esta vez agregaba;
"dale, dale, dale más por favor".
Fue algo escandaloso y de placer para que contarles... estaba
en una nube. Hasta que mis brazos dijeron basta y afloje acostándome toda
despatarrada. Me había hecho acabar por lo menos unas cuatro a cinco veces. Me
dio vuelta y lo abrace con las piernas; Yo estaba agotada por todos los climax y
él llego a su fin y acabo en mi guatita. Con mis manos desparrame todo su jugo
volcado en mi guatita por mi cuerpo incluyendo mi cara.
Esa noche me dio como caja, dormíamos o mejor dicho me dejaba
dormir media hora o cuarenta y cinco minutos y me despertaba nuevamente, con su
pene, entre mi vajina o ano o boca. Así me tuvo todo la noche. Nunca había
tragado tanto semen como esa vez. Debo estar llena de vitaminas, me trague todo
con mucho placer.
Mi vecino sabe que me gusta el sexo, sabe que soy una mujer
hambrienta, pero que no quiero atados con él u otro hombre. Me gusta la
libertad, pero también me gustan mucho las noches de sexo que él me proporciona.
Hay veces que nos encontramos en la entrada del edificio y subimos juntos en el
ascensor, sí vamos solos no dejamos de acariciarnos, él mis pechos y mi
entrepiernas y Yo su pene. Sí vienen otras personas, él se pone detrás de mí y
comienza a empujarme. Y muchas veces salimos cada uno por su cuenta.