Como les he contado en un relato anterior, tiempo atrás tuve
una buena relación con mi vecino un tipo cuarentón, alto, moreno, atlético, muy
fijado en su apariencia, peinado al estilo despeinado con bastante gel, y por
los chismes del edificio separado. Ese día estaba con una morocha de ojos
azules, que Yo no tenía nada que envidiarle, habrá medido 1,67, tenia unas tetas
tan espectaculares, grandes y paraditas como las mías. Y en más de una
oportunidad, ya que nuestros balcones se encuentran casi pegados, observe sus
grandes pezones oscuros a través de una remera clara, usaba sus pantalones tan
ajustados como Yo, y se le notaba la raya de su concha, tenia un culo que
calentaba a cualquiera, hombre o mujer. Su nombre era Julieta.
Conversábamos de balcón a balcón temas triviales, hasta que
Yo creo que mi vecino se dio cuenta que nuestras miradas dejan entrever algo más
de una mirada. Yo ese día me había vestido para estar en casa, me había cubierto
mi cuerpo con aceite de coco para aprovechar el sol. Mi cuerpo lo cubría con un
minúsculo top que dejaba a la vista mis grandes y firmes tetas, su transparencia
entreveía mis rozados y erguidos pezones. Como pantalón tenía puesto un diminuto
short de jeans lleno de agujeros que dejaba al descubierto mis duras y redondas
nalgas. Si me descuidaba y no mantenía mi concha totalmente rasurada, mis bellos
quedarían al descubierto,
Estábamos en lo mejor de la conversación cuando mi vecino me
pregunta sí podían pasar a mi departamento, disfrutaríamos de mejor forma y
podríamos compartir un trago, en los ojos de Julieta vi como una plegaría para
que aceptara la invitación, cosa que hice por que lo deseaba.
Nos servimos una copa y estuvimos conversando una hora a una
hora y media de cosas de la vida, en un momento ella agarra el control remoto y
hace zapping, iniciando el video justo en una película porno que había estado
mirando la noche anterior y masturbándome con mi enorme consolador negro que me
compre en un viaje a los EEUU., y empieza a reír y dice: "Que bueno tienes
películas porno, te la pasas tocándodote no?. Yo no sabía que contestar algo de
verdad había en su afirmación, pero delante de ella me daba cierta vergüenza.
La cuestión es que seguimos tomando alcohol y riendo de las
poses y charlas de la película porno en un momento mi vecino se queda sin
cigarros y pide permiso para bajar a comprar. Nos quedamos solas, y por alguna
razón eso me excito y mucho.
Sentadas en el mismo sillón, ella se acerca suavemente y me
da un beso muy tierno en mi oreja, juega un rato con su lengua, situación que
hizo que una corriente corriera por todo mi cuerpo, Yo no sabia como reaccionar.
Suavemente comenzó a bajar su movilizada lengua a mi cuello y empezó a besarlo y
morderlo apasionadamente y con una de sus manos comenzó a apretar y estrujar mis
tetas de una forma que nadie nunca lo había hecho me agarro de una mano y sin
dejar de tocar y acariciar mis pezones me llevo hasta mi pieza, yo no sabia como
reaccionar, si tocarla yo también, si besarla o sin empujarla y dejar que no
pasara nada. Pero no quería, sólo quería que ella tomará el control de la
situación, me tomara y me hiciera de ella.
Ella me tiro sobre la cama y me empezó a levantar mi top
lentamente sobre mi cabeza, mientras su lengua rosada se deslizaba sobre mí
estomago. Retirado mi top, empezó a lamer mis pezones de una forma que me
calentó mucho. Los mordía y daba pequeños pellizcones con sus dedos llevándome a
un placer inigualable. Siguió jugando conmigo por unos veinte o más minutos.
Después comenzó, lentamente a retirar mi pequeño short, hasta dejarme
completamente desnuda mientras poco a poco con sus dedos acariciaba mi clítoris
empapado.
En eso siento que la puerta de la habitación se abre miro
hacia arriba y era el amante de ella que nos miraba con cara de goloso tocándose
su pene, tirandole un beso y poniendo mi boca como si estuviera chupando algo
redondo, y dándole una mirada lo invite a la cama. Se acerco decididamente a dar
cumplimiento a mi deseo, saco de su pantalón su pene erguido a su plenitud, era
grande y gordo llamaba a ser mamado. Lo que primero hizo fue levantar y girar mi
cabeza y acto seguido inserto su erecto miembro en mi boca, mientras ella
empezaba a lamer mi vajina llena de jugos. Me sentía muy bien volviendo a lamer
el pene de mi vecino y que su amiga me estuviera besando tan bien como lo hacia
ella mientras succionaba y lamía.
En un momento ella se tira en la cama y él le retira de mi
boca su pene, toma la cabeza de ella y ahora mete su miembro en la boca de ella.
Él me mira y yo entonces baje y comencé a rozarle con mi lengua su clítoris que
botaba sus jugos tibios y espesos. Estaba muy caliente entonces le metí un dedo
en su vajina y con mi lengua comencé a rodear el circulo de su ano, tratando de
entrar mi lengua a su culo, deseaba devolverle el placer que ella me había dado.
Con su culo mojado mis dedos comenzaron a entrar, sin dolor, primero uno,
después dos hasta llegar a un tercero.
Él decidió que cambiáramos de posición. El sabía lo que podía
hacer conmigo. Yo me subí arriba de él mientras su gran miembro en mi vajina.
Ella se paro y agarrando mi consolador de color negro, empezó a jugar de una
manera muy excitante con mi culo mientras yo gozaba como loca el placer que él
me daba con su enorme miembro. Ella besaba mi culo y efectuaba círculos
alrededor y poco a poco un dedito en el culo, después dos, hasta que también
llegó a tres. Me sentía tan caliente que estuvimos un buen rato en esa posición
hasta que ella decidió meterme el consolador en mi jugoso culo, de a poquito al
principio, me calentaba mucho. No me dolía, ella al darse cuenta decidió
introducir decididamente el consolador en mi culo. Gemía y vibraba de placer,
junto con mis gemidos pedía más placer, pedía que me tomarán, que me gozarán y
que hicieran de mi su perra, su puta. Él habiéndome tenido sexo conmigo por
atrás en otras oportunidades, retiro el consolador, me coloca en posición de
perrita y inició su introducción. Yo estaba vuelta loca, seguía gritando y ella
al lado mío se masturbaba, Yo acostumbrada a ser tomada por atrás, comencé a
moverme para atrás cosa que su pene entrara completamente dentro de mi, llegue a
sentir sus muslos en mis nalgas y comenzó a moverlo muy rápido dentro de mi ano
y en un momento Yo estalle en gritos de placer y llego mi primer orgasmo.
Luego él nos invita a que hagamos un 69 entre las dos
empezamos a besarrnos entre las dos mientras el se acomodaba para meterlo en el
culo de ella. Que placer sentía Yo. Luego la invite a que usáramos consoladores
entre las dos, mientras yo se lo metía en su culo y se lo lamía, ella lo metía
en mi vajina y me metía el varios dedos en mi culo, Yo le pedí a mi vecino que
se acercara y comencé a masturbarlo mientras sentía la lengua de ella en mi
vajina caliente, en un momento comenzamos a gemir y acabar mi vecino y yo al
mismo tiempo. Mientras yo gozaba tragándome su leche, sentía como ella también
tenia un orgasmos usando el consolador.
Nos quedamos cogiendo por varias horas lo pasamos muy bien
esa noche. Luego quedamos agotados los tres nos dormimos habiendo cucharitas. Al
otro día nos levantamos sin decir una palabra volvimos a repetir el placer que
nos aviamos otorgado la noche anterior.
Este trío fantástico, sin hablarnos lo hacemos bien seguido
tanto durante, como los fines de semana, y con el tiempo hemos ido mejorando
hasta darnos cada día mayor placer y mejores cuadros.