Jack & Jenny por nuevo
Ese día por la mañana Jenny estaba muy atareada terminando su
vestido para recepción de la tarde. Una gran tienda de lujo inauguraba con gran
pompa sus nuevos locales renovados. Ella estaba invitada pues era una modista
renombrada.
Como se hacía todo ella misma y tenía que probarse con
frecuencia, solo estaba vestida con una bata muy liviana, abierta por delante y
atada a su talla por un cinturón, debajo una reducida braguita.
Yo admiraba su trabajo, pero sobre todo su cuerpo, desde la
primera vez que nos conocimos nuestra atracción mutua era evidente. Es una mujer
bella, para mi gusto es muy guapa, esbelta, bien proporcionada, 1m.70, 86-60-90,
una verdadera maniquí, morena, delgadita y distinguida, se parecía mucho a
Isabella Rosellini. Yo era la pareja de Rina, su mamá. Jenny estaba encantada
conmigo pues su mamá era feliz a mi lado por primera vez en su vida. Cuando me
conoció, me dio las gracias por hacer tan feliz a su mamá, estaba tan emocionada
que su abrazo se prolongó un poco más de lo conveniente y empezó a besarme en la
boca con mucha pasión, yo le dije de parar, pues estaba un poco violento. Al día
siguiente me sorprendió oírle decir a su mamá: "Que no se lo quitaría", hablando
de mí.
Seguimos hablando de su trabajo, del vestido que estaba
haciendo y de otras cosas. De repente le pregunté si sus senos habían sido más
aparentes en el pasado, ella me respondió: No, no mucho más, siempre he sido
delgadita.
Jenny no parecía nada violenta en mi presencia, su bata
estaba casi siempre abierta, enseñándome sus piernas con indiferencia y a veces
sus pechos.
Por la tarde la llevamos a la recepción, su traje marrón
tostado en seda natural, modelo único de su creación, ponía de relieve su
belleza.
Por la noche fui despertado por unos ruidos fuertes en la
ventana de nuestra habitación, Jenny había hecho sonar el timbre sin respuesta.
Fui a la puerta a recibir una Jenny resplandeciente, parecía muy contenta,
además había bebido un poquito. Posó sus paquetes y de buenas a primeras me
dice:
-Figúrate que saliendo del taxi se me salió una teta, espero
que nadie se haya dado cuenta. Diciendo esto se inclinó y me hizo la
demostración. Entonces sin malicia le propuse:
-Ya metidos en gastos ¿Por qué no me enseñas los dos?
-¿Si? -Me respondió.
Se puso derecha y sacó muy voluntaria su otro seno,
mostrándome así sus dos bellos encantos.
-Anda, guárdalos, pillina.
-¿Por qué me lo has pedido? Ya sabes que no te puedo negar
nada.
Subimos sus paquetes al salón y conversamos unos minutos. Yo
volví a acostarme. Estábamos ya casi dormidos cuando Jenny entró en la
habitación, Necesitaba los mimitos de mamá, se puso a su lado abrazándose a
ella, yo también acariciaba un poco su brazo, que había puesto sobre el mío,
Rina y yo siempre dormimos muy juntitos. De vez en cuando mis caricias llegaban
hasta una teta de Jenny, que empezaba a ronronear cada vez más.
Esta situación se prolongaba, hasta que Jenny preguntó si
podía acostarse un poquito con nosotros, Rina le respondió:
-Vete para tu cama, ya hablaremos mañana.
-Solo un momentito, mamá, hazme sitio, por favor.
Nos separamos un poco hacia mi lado, Jenny se quitó su
vestido y se quedó solamente con su braguita, no tenía más ropa. Estuvo pegada
un momento a su mamá y de repente dijo:
-Me estoy cayendo de la cama, no me dejáis sitio.
Sin más, saltó por encima de su mamá y se arregló llegando
encima de mí para meterme su teta derecha en mi boca. Me separé un poco más para
hacerle sitio y mi polla tiesa quedó entre sus piernas, siempre dormimos
desnudos, así que entre la rajita de Jenny y mi polla no quedaba más que su fina
y reducida braguita, por cierto ya bastante empapada. Rina escandalizada
protestó:
-Por Dios, Jenny ¿Qué haces?
-¿No estarás celosa? ¿Eh, mami?
-No, seguro que no.
Entonces Jenny se echó sobre mí, yo me acosté sobre mi
espalda y ella aprovechó para frotar su pelvis sobre mí, hasta separó su
braguita de lado para sentirme mejor. No podía creerlo, esa diosa del Olimpo,
pegándose el lote conmigo.
-Mamá ¿Me prestas tu novio? Solo un poquito, necesito cariño.
-Mira que eres viciosa, a ti te han calentado hoy y solo
quieres joder como sea.
Jenny se quitó rápidamente su braguita y mojada como estaba
se metió enseguida mi polla. Sin más preámbulos empezó a cabalgarme como una
jaquita desbocada, mojaba y suspiraba de una manera increíble, es verdad que era
joven, pero vamos... con su mamá a nuestro lado... jodiendo de esta manera... yo
no sabía que hacer... estaba en el paraíso, pero sentía que era un paraíso
prestado o en el mejor de los casos arrebatado...
¿Qué iba a hacer Rina?
-Bueno, Jenny, vale, no está bien lo que haces- Oí decir a
Rina.
-Déjame un poco, mami por favor, ya casi me corro... Vaya
macho que tienes... Ahora me explico que estés tan enamorada... ¡Qué polla!...
Nunca me han jodido así... ¡AAAHGFF! ¡AUUGFF! ¡ME CORROOO! ¡AUHHGG! ¡HOO! ¡HOOH!
¡HAAAHHH! ¡OGF!
Se desplomó sobre mí, agotada, me dejó empapado y ella toda
mojada y transpirada, pero aún hacia movimientos con su pelvis y su vagina
continuaba teniendo espasmos. Yo no me había corrido, así que Rina se apercibió
y pidió a Jenny su plaza, esta desembarcó, no sin pena y se echó a mi lado.
Rina saltó por encima de su hija y no tardó en cabalgarme de
la misma manera que había hecho su hija, estaba tan mojada que cuando apuntó mi
inhiesto pijo a su vagina, se penetró de un golpe hasta los huevos, nunca la
había visto tan frenética, no sé si fueron los celos o la excitación del
momento, quizás el efecto de su inopinado primer trío, el caso es que me provocó
un orgasmo que fue más bien como una descarga eléctrica, cuando combinado al
suyo explotamos
los dos en una carcajada simultanea, lo que provocó un
escándalo monumental, asustando a Jenny, quien nos preguntó si siempre hacíamos
el amor así.
-Vaya par de tórtolos.- Dijo. –Sois de cuidado.-
-Pues anda que tú...- Replicó su madre.
-¿Lo habíais hecho ya esta noche?- Preguntó Jenny.
-Sí ¿Por qué?
-¡Hui! Vaya dos. ¡Qué a vuestra edad ya no es corriente!
-Pues sí.- Replicó Rina.
-Me rindo a la evidencia. ¡Qué suerte tienes, mamá!