Las dos adentro...
De a poco fui entendiendo el juego hasta que una noche tenia
dos pijas adentro de mi cuerpo sacudiéndome. Fue una experiencia sublime bañarme
en la leche de estos dos machos calientes.-
Hola, como va gente!!! Espero que con ganas de escuchar otra
historia de sexo y algo mas... Bueno esta experiencia sucedió hace poquitos días
y ya estaba un poco en las mentes de mi esposo y mía desde hace unos meses cada
vez que venia a visitarnos un amigo que tenemos en común.
Todo comienza en las ultimas tres semanas antes de lo
sucedido cuando este amigo nuestro Martín, empieza a visitarnos con mas
frecuencia, él es un chico más joven que nosotros, de 23 años, muy bonito, con
un cuerpo bastante trabajado y todo el esplendor de su edad, y últimamente
pasábamos mucho tiempo con nosotros debido a que a el le interesaba mucho
conversar con nosotros y por supuesto intercambiar historias de sexo, el estaba
en su esplendor sexual pero pese a su pronta edad era evidente que se interesaba
por experimentar cosas nuevas y no solo tener sexo con chicas de ocasión que le
abundaban pero que todas le daban lo mismo.
Como ya les dije comenzó a frecuentar nuestra casa cada vez
mas a menudo, y yo comencé a notar las miradas picaras de mi marido el cual se
excitaba mucho cada vez que estábamos los tres, el siempre pretendía que yo
caliente a Martín, me hacia decir cosas sobre sexo, me tocaba delante de el,
cada vez que estaba Martín en casa me decía: ponte cómoda Ale, para que yo me
pusiera mi camisolín o una remera y nada abajo, cosa que hago habitualmente en
mi casa, yo aceptaba gustosa y también me excitaban las mirada de los dos sobre
mis pechos, y de vez en cuando dejaba mostrar parte de mi culito con posiciones
adecuadas para ello.
Todo estaba dado para que sin charlarlo con mi marido de
antemano sucediera, como sabrán nuestras sexualidades y fantasías con mi marido
no las ocultamos y hacemos todo lo que nos excita en ese momento. Pero Martín a
pesar de saber que los dos somos bisexuales nunca nos había confiado sobre él
algo mas que las sesiones que practicaba con sus amantes de ocasión, mujeres
solamente. Así fue que una noche que estábamos los tres en casa mirando una peli
después de cenar con mi marido nos fuimos a la habitación y yo le dije a mi
marido: estoy muy caliente amor... y quiero que me COJAN ahora, él entendió
rápido mi propuesta y sonrió, me contesto tocándome la conchita que estaba
totalmente húmeda y metiendo luego sus dedos llenos de mis jugos en mi boca, los
lamí con placer de sentir mi aroma en sus dedos y excitándome mas aun, y me dijo
que el también quería lo mismo.
Regresamos a donde estaba Martín y creo que él deseaba en ese
momento nuestra propuesta, pero de a poco, les ofrecí un trago el cual aceptaron
y le dije a mi marido que me acompañara a la habitación porque estaba cansada y
quería irme a dormir, él accedió con complicidad evidente pero antes de irnos me
agarro por la cintura y comenzó a tocarme y besarme delante de Martín, se
recostó por un instante en el sofá donde estaba sentado y nos dijo de forma
nerviosa y con la voz entrecortada: me voy, ya es tarde y esto me esta afectando
la imaginación... Los tres nos reímos y yo dejando un segundo de lado a mi
marido me acerco a el y le pongo la mano en su pija por arriba del pantalón que
tenia puesto, estaba dura y era muy grande, lo miro a los ojos y el estaba
asustado creo, pero muy caliente, entonces le decimos con mi marido que no se
fuera, que queríamos mostrarle nuestro amor. Él me agarra por la cintura y me
introdujo su lengua caliente y llena de saliva hasta no poder respirar yo le
agarre su mano y la lleve hasta mi culo y le pedí que lo masajeara con fuerzas,
mi marido mientras tanto me sacaba lo único que llevaba puesto, la remera,
dejando al descubierto lo mas grande que tengo que son mis dos grandes y
paraditos pechos con los pezones totalmente duros y rozagantes, ofreciéndoselos
a Martín para que los comiera.
Mi marido por detrás juntaba mis tetas para que él pudiera
mordisquear mis pezones los dos a la vez y decía: así le gusta Martín, que se
las chupes a las dos juntas. mientras tanto. Yo le saque los pantalones a Martín
y pudimos ver tremenda verga que tenia!!!! Era espectacular bien dura de unos 20
cm. aprox. y con un grosor proporcional. Baje para meterla en mi boca y poder
saborear tan preciosa verga, mientras mi marido se recostó en la alfombra y
comenzó a meterme dos dedos dentro de mi concha totalmente dilatada, Matan
gozaba como loco con mi chupada y me agarraba de la cabeza para que pudiera
meterla mas adentro, cosa que me costaba un poco por su tamaño, pero lo lograba
con sus embestidas, mi esposo me lamía todo el culo y de vez en cuando metía
toda su lengua dentro de mi agujerito, yo acabe sobre su lengua, la cual dejo
adentro para poder sentir mis convulsiones, Martín deliraba diciéndome que me
iba a llenar de leche la boca, entonces antes de que eso sucediera le pedí a mi
marido que me ayudara y así lo hizo, entre los dos le chupábamos todo su
miembro, yo me metía sus huevitos duros en mi boca como si fueran penes mas
pequeños y los sobaba continuamente y rítmicamente a las tragadas de mi marido
que disfrutaba de ser cogido por la boca por tremendo bombón, finalmente Martín
comenzó a gritar por sus eyaculaciones que tragábamos deseosos con mi marido al
tiempo que nos besábamos e intercambiábamos los restos de semen que habían
quedado en nuestras bocas...
Quedamos los tres besándonos y más calientes que antes, mi
marido quiso comerme de nuevo y yo le pedí su verga totalmente endurecida y
líquidos preseminales en mi boca, formamos un 69 esplendoroso a la vista de
Martín que nuevamente comenzaba a desplegar su mejor encanto, mi marido derramo
toda su leche directamente en mi garganta, sabia mejor que nunca, yo lamí hasta
dejarla limpia y volver a enducerla otra vez, al le encanta que yo haga eso, que
no lo deje dar respiro, y comencé también a meter despacio un dedito en su culo
que deliraba por ser cogido, le metí mi lengua y comencé a cogerlo
intercambiando la lengua y los dedos, el gemía de calentura, me metía hasta la
mano dentro mi concha mientras con la boca mordisqueaba mi clítoris caliente,
pero queríamos a Martín, por eso nos incorporamos los dos súper caliente y lo
atacamos a besos y lamidas por todo su cuerpo, yo entrelazaba mi lengua con la
de Martín y mi marido lamía sus tetillas haciéndolo excitar hasta que fui
directamente a meterme esa hermosa pija adentro de mi concha que ardía de
placer, me senté arriba y comencé a meterme su pija, despacito y cada vez mas
adentro, hasta llegar a su tronco, lo montaba con desesperación una vez que todo
aquel pedazo estuvo adentro mío, mi marido por detrás juntaba mis linda tetas
para que el las chupara como un bebe y así empecé a notar la pija de mi marido
rozar mi culo, me incline un poco hacia adelante y besando a Martín le pedí a mi
marido que me la metiera en mi culito, quería sentir esas dos hermosas pijas
dentro mío, entonces mi marido puso un poco de su saliva en la puertita de mi
culo y me la fue metiendo y sacando de a poco hasta llegar a culiarme con tal
frenesí que sus huevos golpeaban en los huevos de Martín, yo deliraba de placer,
estaba tan mojada con tantos orgasmos que había tenido que ellos no dudaban en
cogerme cada vez mas fuerte, me di vuelta y puse mi culo a Martín, abrí las
piernas para el lado en que estaba mi marido y comenzó a darme el por mi concha
totalmente dilatada y abierta por la pija de Martín, me daban por los dos
agujeros, me apretaban los pezones con fuerza, mordían mis labios, era lo máximo
de placer que jamás haya sentido, estaban los dos a punto de explotar, se
salieron de mi y allí fue donde metí las dos vergas en mi boca y ellos
comenzaron a tirarme todo su leche en mi cara, en mis tetas, dentro de mi boca,
mientras ellos se besaban extasiados, yo se las lamí de punta a punta saboreando
el semen de cada uno de ellos junto con mis jugos vaginales y el sabor de mi
culito, fue una experiencia deliciosa.-
Mi marido y yo nos despedimos de Martín, ofreciéndole que
cuando se diera la oportunidad nuevamente estaríamos encantados en compartir
nuestras fantasías sexuales con el, que había sido maravilloso tenerlo como
invitado. Él por su parte nos elogia como amantes a cada uno, y nos dijo que
esta había sido una de las fantasías más grande que él había tenido en su mente
desde que nos había conocido, Le dimos un beso en la mejilla, como amigo que
realmente es, y nos despedimos.
Mi marido y yo nos fuimos a dormir besándonos mucho y
diciéndonos todo lo que nos amamos y lo felices que somos por ello.
Alexa.-