Ayer volví a ese lugar, apartado del mundo, donde por primera
vez, me dijo al oído que me amaba.
Ayer volví a sentir la brisa suave del mar, como cada mañana
sentíamos al despertar.
Ayer recordé tu sonrisa cuando dije que te quería, recordé
tus manos junto a las mías y me mirabas con picardía.
Ayer reviví los momentos que juntos pasamos y cómo nos
amábamos, con tanta pasión que podríamos partir el mundo en dos.
Ayer recordé tantas cosas, que me hicieron llorar, las
lagrimas se deslizaban por mis mejillas, cual gota de lluvia.
Ayer vino a mi mente tu alegría cuando supiste que ibas a ser
padre, la tristeza que sentiste cuando murió tu madre.
Ayer recordé el primer día de colegio de nuestro hijo, ibas
mas nervioso que él, y te tuvo que tranquilizar, recordé el abrazo que se dieron
y a mi me sonrieron.
Hoy no recuerdo nada, mi memoria se escapa cada mañana al
despertar, te veo en la puerta de la habitación, no sé quien eres, no se quien
soy, tu te sientas junto a mi, me miras a los ojos, pero los ves vacíos,
perdidos. Otro día que me tienes que hacer recordar, aunque sólo sean cinco
minutos, en los que mi mente recuerda quien eres, quien soy, todo lo que vivimos
y cuanto nos amamos.
FIN
Este relato está inspirado en la película: El diario de Noah.