Después de pasar una noche fantástica, con un chico
maravilloso y en el garaje de mi ex, creía que era una chica con suerte. Todo me
estaba saliendo bien ese verano, un verano que jamás olvidaría. Lo que no sabía
era que en muy poco tiempo toda mi felicidad se vería deshecha. Pasaron los días
y Eduardo y yo estábamos mas unidos que nunca. Por la mañana temprano me pasaba
a buscar por casa, nos íbamos a la playa y entre risas y arrumacos, esperábamos
a los demás, que poco a poco iban llegando con sus tablas de surf a cuesta. Así
empezábamos el día y así le terminábamos, hablando, riendo, haciendo surf... Un
día apareció Fernando con una chica, nadie la conocía, yo sí, fue con la que me
puso los cuernos, todavía tenía la poca vergüenza de llevarla donde la pandilla
y presentarla y como era de esperar no tuvo un recibimiento lleno de júbilo,
todo lo contrario. Mis amigos no tuvieron mas que verme la cara para saber quien
era esa chica.
Eduardo me tomó de la mano y nos fuimos a dar un paseo.
De verdad que ha este tío no lo entiendo.- le dije.- Si
esperaba que la aceptáramos como una amiga mas, esta equivocado, te juro que
todavía no sé por qué le sigo hablando.
Lo más seguro que lo ha hecho para darte te celos,
cariño.
¿ Celos?, no, ya le había perdonado lo que pasó, no
siento nada por él, ya sólo me quedaba un bonito recuerdo de lo que habíamos
vivido, pero con lo que ha hacho ahora, de verdad, ya no se que pensar.
No le des más vueltas, en lo único que tienes que pensar
es en nosotros, en lo maravilloso que es todo, en que todavía nos queda
mucho verano por delante, y lo que es mejor aún, todo el invierno.- Yo le
sonreí y nos besamos. Llegamos a una parte de la playa, en la que las rocas
hacían un semi- circulo y esta protegido de ojos espías, nos sentamos allí y
nos besamos, nuestros besos y caricias hicieron efecto y pronto comenzamos a
excitarnos, yo estaba en bikini lo que facilitaba que Eduardo me acariciara
por completo. Me tumbó en la arena cálida y el contacto con la piel me
agradó. Comenzó a descender, besándome el cuerpo, con besos húmedos y
tiernos, me hacían cosquillas y reía, sus manos llegaron a mis caderas y
quiso bajarme el bikini, le detuve.
Aquí no.- Le dije en un tono avergonzado, estábamos a
plena luz del día.
Aquí sí y ahora, no aguantaría hasta esta noche para que
seas mía.
Me dejé llevar y dejé que hiciera lo que quisiera. Me quitó
el bikini y me separó las piernas. No sabía a que estaba expuesta, sólo me
dejaba llevar. Sentí algo nuevo para mí, era su lengua, nunca pensé que se
pudiese hacer eso. Estaba en la gloria, por dios que maravilla, arqueé mi
cuerpo, extendiendo los brazos sobre la arena y cerrando los puños. Quería pasar
así el resto de mi vida, este hombre me sorprendía cada día más. Tengo que
aclarar que Eduardo era mayor que yo, de ahí a que supiese hacer todas esas
maravillas, ya tenía experiencia, también tengo que decir que siempre me he
fijado en los hombres mayores que yo, no sabía por qué, ahora lo estaba
descubriendo.
Empecé a acelerar el ritmo de mi cuerpo y el seguía
lamiéndome, llegué a un orgasmo que me arranco con grito desde lo mas profundo
de mi ser. Al instante Eduardo se puso a mi altura y besándome me dijo, que si
no se habían enterado de nada, tendrían que estar sordos. Los dos reímos, y nos
tumbamos. Yo pensé que si él había hecho eso conmigo, yo podría hacer lo mismo.
Me subí encima de él, le besé y bajando poco a poco llegué a la altura de su
pene. Le quité el bañador, era la primera vez que iba a hacer una felación y no
sabía ni como se empezaba, me dejé llevar por mis instintos, y lo primero que
hice fue darle una lametadita al glande, oí como gemía, y eso me hizo saber que
iba bien, repetí la acción y esta ves me lo llevé entero a la boca, él me agarró
una mano y me la dirigió a su tronco, para que me ayudara, dejó que yo siguiera
sola y agarró mis pechos entre sus manos. Él me iba marcando el ritmo, cada vez
se movía mas rápido, yo aceleraba a la par que él y sujetándome la cabeza para
que no lo sacara de la boca, se corrió dentro de ella, yo sentí como el semen
llenaba mi boca, caliente dulce, me lo trague, sin saber por qué, y eso le
gustó. Me estaba convirtiendo en una verdadera putita, pero sólo para él. Me
abrazó con ternura y me dijo al oído que me quería, me sentí feliz, sentía que
sus palabras eran sinceras. Al oír gritos de fondo, nos levantamos, nuestros
amigos nos estaban esperando para irnos. Esa noche eran las fiestas del pueblo,
habíamos quedado en ir todos juntos, como siempre, y pasarlo de miedo. Eduardo
me llevó en su moto hasta el bar, os tengo que decir un pequeño detalle que pasé
por alto, mi familia tenía un pequeño bar restaurante en el pueblo, a pie de
playa, aclarado este prosigo, me besó y me dijo que a la noche me pasaba a
buscar. Entré en el bar que a esas horas estaba lleno y todos empezaron a
aplaudir, ¡ Que bonito es el amooooooor! Gritaban todos, me puse colorada como
un tomate y me metí en la cocina, allí estaba mi madre y sonriendo me preguntó:
¿ Que tal?
Muy bien mamá, me voy a duchar, luego vendrá Eduardo a
buscarme para ir a la fiesta.- la respondí dándola un beso en la mejilla y
me dispuse a subir a mi habitación cuando ella continuó la conversación.
Nena, con lo referente a lo que hemos hablado muchas
veces.....
No te preocupes mamá, no te voy a mentir, ya no soy
virgen, pero todo fue muy bonito, Eduardo me quiere desde el día que
llegamos al pueblo y me lo ha demostrado.
¿ Y que pasa con Fernando?
No sé a que viene esa pregunta mami, sabes lo que me
hizo, además, no creo que lo este pasando mal, cuando hoy se ha presentado
en la playa con su amiga " especial".
¿ No me digas?
Si te digo, pero me da igual, puede hacer lo que quiera,
ahora estoy enamorada de Eduardo, Fernando que haga con su vida un saco.
Cariño para tener dieciséis años, a veces me sorprendes.
Yo también te quiero mami.- la sonreí, la besé y subí a
mi habitación.
Me di una ducha fresquita, me seque el pelo, me di sombra en
los ojos, y me puse un vestido blando con vuelo hasta mas arriba de las
rodillas. Bajé al bar para picar algo antes de salir. Seguía el bar lleno, con
lo cual, cuando salí a la barra, todos me dijeron que estaba guapísima, les
respondí que cuando se esta enamorado, se irradia belleza hasta por los poros de
la piel. A la hora prevista, Eduardo entró en el bar, mi madre ya le conocía de
mas veces, así que no era la primera vez que lo veía, le dijo a mi madre que
estaba muy guapa, y que de tal palo tal astilla, mi madre le sonrió y le dijo
que me cuidara.
Cuando salíamos por la puerta con cruzamos con el Padre de
Eduardo, nos sonrió y nos dijo que tuviéramos cuidado. Nos subimos en el coche y
fuimos a la plaza del pueblo. Ya estaban todos allí, como no en la barra del
bar. Los músicos comenzaron a tocar las canciones mas oídas del verano, mis
amigas y yo fuimos a bailar, todo iba estupendamente, los chicos ya estaban algo
bebidos y cuando mejor estábamos aparecieron unos chicos en moto, armando jaleo.
Eran la pandilla del pueblo colindante al nuestro, unos macarras de mucho
cuidado. Eduardo me dijo con la mirada que fuera con él, pero unos de los chicos
me lo impidió, se puso frente a mi, y extendiendo los brazos me agarró del culo
y me alzó. Yo le dí una bofetada, me bajó y me le devolvió haciendo que perdiera
el equilibrio y cayendo al suelo, me puse la mano en la mejilla, mirándolo e los
ojos y el sonreía, vi como Eduardo corrió hacia él y le empujo, se enzarzaron en
una riña tremenda, todos contra todos, yo solo veía puñetazos por todas partes,
hasta que los hombres mayores del pueblo pusieron orden, los otros chicos se
subieron en sus motos y se fueron, yo lloraba desconsolada porque no veía a
Eduardo por ninguna parte, hasta que lo vi que se levantaba del suelo con la
camisa ensangrentada, me asusté muchísimo, pensando que esos tíos lo mismo lo
habían herido con una navaja o algo por el estilo, pero pude comprobar que la
sangre salía de su nariz. Corrí hacía él y lo abracé en un mar de llanto.
¿ Estás bien?.- Me preguntó.
No, no estoy bien, ¿ Estas loco o que? Mira la que has
montado, no tenias porque hacer eso.
Cuando vi que ese tío te puso la mano encima me volví
loco de rabia.
Pero tenías que haberlo dejado así.
De eso nada, además el también se ha ido caliente para
casa, porque hay que ver que ostia le diste.
Ya sabe con me gusta que me toquen el culo.
Los dos reímos y nos reunimos con los demás que estaban en la
misma situación que Eduardo.
-¿ Que es una fiesta de pueblo si no hay una pequeña pelea?.-
dijo Rubén y todos reímos. Nos fuimos a mi bar y contamos a mi madre lo que
había pasado, se echó las manos a la cabeza cuando nos vio a todos como
estábamos, mi ojo derecho, empezaba a hincharse y ponerse morado, Eduardo tenia
la nariz hinchada y ensangrentada, Rubén el labio roto y así todos. Eduardo me
dijo que le acompañara a su casa, que su padre no llegaría hasta tarde y que fue
a la ciudad y así podrían estar solos.
Vivía en un chalet cerca de mi bar, le dije a mi madre que no
me esperase despierta. Nos fuimos y llegamos a su casa, ya la había visto en
otras ocasiones, pero no dejaba de sorprenderme cada vez que iba, era una casa
enorme, muy bien decorada y con amplios salones, un uno de ellos había una tele
grandísima, con un sofá comodísimo. En el jardín había una piscina enorme
iluminada con farolas, y los abetos tenían lucecitas, era precioso. Salí al
jardín y mirando a Eduardo me quieté el vestido, quedé desnuda ante él, se
acercó y me dijo:
¿Sabes que con el ojo hinchado estas mas preciosa que
nunca?
No puedo decir lo mismo de tu nariz.- le dije riéndome
Serás bruja.- Salí corriendo y el tras de mí. Después de
un rato dando vueltas alrededor de la piscina me alcanzó y nos tiramos al
agua.
Nos abrazamos y nos besamos, me llevó hasta el borde y me
alzo, yo entre lacé mis piernas en su cintura y mirándome a los ojos me penetró.
Que maravilla, cada día me gustaba mas el sexo con este hombre. Nos besamos
apasionadamente y juntos llegamos al orgasmo. Fue maravilloso.
Salimos de la piscina y nos tumbamos en el sofá con una
sabana por encima y así nos quedamos dormidos. A la mañana siguiente, sentimos
la puerta de la calle, con un respingón nos levantamos los dos y nos vestimos
apresuradamente. Cuando ya estábamos listos, apareció en el salón el padre de
Eduardo.
Buenos días Luis.
Buenos días chavales, ¿ Que tal ayer en la fiesta?
Ya te contare papá, ahora nos vamos a desayunar y a la
playa. ¿ No has dormido en casa?
No, anoche se complicaron las cosas y al final me quedé
allí a dormir.
¿ Sólo?
No seas cotilla y venga, iros ya a desayunar.
La madre de Eduardo murió cuando el era pequeño en un
accidente de coche, así que se crió solo con si padre, Luis era el director de
una empresa muy importante. Así que tenían mucho dinero, el chalet donde
estábamos era su residencia de verano, ya que vivían el la ciudad, por el
trabajo y los estudios de Eduardo, que ese mismo año había terminado la carrera.
Fuimos a la cocina y desayunamos, Eduardo se puso el bañador
y cogió su tabla de surf, me llevó a casa y me esperó, me puse el bikini y nos
fuimos a la playa, ya estaban todos allí, con unas caras largas, que para que
contar.
Pasamos el día en la playa y al anochecer fuimos todos a mi
bar a cenar.
Pasó el tiempo y todo seguía igual, cada día disfrutaba de el
sexo con Eduardo, cada día me enseñaba algo nuevo, estábamos cada día mas
enamorados. Hasra que una tarde, acabando el verano, me dio la noticia.
Cariño, tengo que decirte algo importante.
Tu dirás.- le dije besándole.
Ya sabes que termine la carrera, y mi padre me ha
conseguido un trabajo.
Eso es genial.- le dije sonriéndole.- ¿ A que se debe tu
cara de velorio?
Es que el trabajo es fuera de España.
No pueden imaginar como esas palabras cayeron sobre mí,
empalidecí, un dolor me oprimió el pecho, las lagrimas resbalaron por mis
mejillas, y el presentimiento de que no le volvería a ver se clavó en mi mente,
- No te preocupes cariño, te llamaré todos los días y en
vacaciones vendré a verte, y cuando tu acabes los estudios podrás venir conmigo
si así lo deseas.
No podía pronunciar palabra, solo asentía como una autómata.
Los recuerdos del verano junto a él se agolpaban en mi mente, no concebía mi
vida sin él.
Mi niña, no llores más, sabes que te quiero, pero este
trabajo es importante, si todo sale bien, ¿ Quién sabe?, lo mismo vengo a
buscarte y nos casamos.
No te volveré a ver.
No digas eso.
Lo sé, me lo dice mi corazón, está será la ultima vez que
estemos juntos.
Me abrazó, me besó y como dije esa fue la ultima vez que
estuvimos juntos.
Me estuvo llamando por un tiempo, pero la relación se enfrió,
después de dos años sin verle, mi vida cambió, mi familia dejó el bar, nos
fuimos a vivir a ciudad, comencé a estudiar turismo, y cuando terminé, fui a
trabajar fuera del país, recibí una carta de Eduardo antes de irme, pero el
contenido de esa carta solo lo sabremos él y yo, solo puedo deciros que él es
feliz, y yo por mi parte también.
Nunca olvidaré ese verano.
FIN