Como algunos de ustedes ya saben estoy teniendo un affaire
sexual con mi primo de 24 años, a espaldas de mi marido.
Además del deseo de que mi embarazo, que ya entraba en el
quinto mes, transcurriera lo mejor posible, lo que más quería era buscar todas
las formas, que las circunstancias me permitieran, de estar el mayor tiempo
cerca de mi primo. Por otro lado estaba, y aun lo estoy, muy clara en el sentido
de que cualquier separación o divorcio era y es, por ahora, prácticamente hasta
impensable, lo que, además de las características especiales de mi infidelidad,
me fue empujando a que también las relaciones con mi marido, incluso las
sexuales, vayan evolucionando muy rápidamente.
Como les contaba, por un lado deseo siempre junto a mi primo
porque me divierto mucho con su morbo y su verga bien dura y por otro también
quiero que, sin problemas, ni discusiones y poco a poco, por el momento
inconscientemente, mi marido, al no estar dadas las condiciones ni las ganas de
abandonarlo, vaya él mismo también ayudando a que se cumplan mis calenturientos
deseos. El solo pensar esta posibilidad, comenzó a excitarme tanto que en una
relación, como la que había venido teniendo hasta ahora con mi marido, en la que
no ponía nada de mí, muchas veces excusada en el embarazo, ahora, más que nada
porque mi primo me tiene siempre re caliente, se me hace más difícil rechazarlo
totalmente a mi marido. Por otro lado, también, está el tema de los celos que mi
marido pudiera llegar sentir al ver que mi primo me este siempre rondando y yo a
él. Pero, teniendo en cuenta la insatisfacción y fatalismo que reinaba, hasta
ese momento, en el matrimonio, estaba segura que su reacción de mi marido, en
tanto percibiera que esa amistad familiar le traía algunos beneficios, sería la
de no reclamar mucho además estaba decidida de poner todo de mi para hacer que
la continua presencia de mi amante fuese muy beneficiosa, Ya, por el momento,
gracias a él, y en lo que a mi respecta, el clima anímico había tenido ya un
vuelco significativo.
Todo esto lo conversaría con mi primo y por supuesto el solo
pensarlo me dejó más excitada. Pues, como ustedes ya saben o se imaginan,
nuestras conversaciones siempre son más pajas al fuego
Lo que estoy tratando de contarles es que estaba decidida que
mi primo fuera quien se encargara, con mi "ayuda" por supuesto, de los arreglos
de la modesta casa para poder ser alquilada a los posibles veraneantes.
Así que el mismo domingo del fin de semana en que se concretó
mi infidelidad, luego de almorzar en casa de mis padres, mi marido salió a hacer
algunas diligencias; y no había terminado de salir cuando, prácticamente, me
escape rumbo a la playa, a pesar de ser un día muy soleado, contraviniendo las
recomendaciones de que lo mejor es tomar sol antes de las once de la mañana o
después de las cuatro de la tarde.
La razón era que no podía contener la ansiedad por ver a mi
primo, a pesar de que solo habían pasado unas pocas horas desde que
lujuriosamente nos habíamos separados. Tenía tantas cosas que conversar con él,
contarle lo sentido en esos últimos dos días y de cómo habían cambiado
totalmente mi perspectiva para enfrentar las cosas. Además, por supuesto,
compartir con él y poner en marcha mis planes.
Llegué a la arena, con una silla playera y un bolso cargado
de mil cosas con algunas frutas, agua mineral, una revista de actualidad de esas
que ya comenzaban a mostrar las jóvenes y hermosas modelos en micro bikini
anunciando lo que se venía para la entrante temporada estival, etc.
A lo lejos, vi a mi primo jugando al volley en dupla con
otros chicos.
Solo tenía que tener paciencia y esperar que se aproximara ya
que era imposible, a pesar de la distancia, que no notara mi presencia porque la
playa aún estaba bastante desierta.
En un momento, me sentí contrariada porque aparecieron unas
antiguas amigas de todos los veranos que inmediatamente se aproximaron a
saludarme y se instalaron, naturalmente, a mi lado.
La conversación como era de esperar, primero, giró en torno a
mi matrimonio y embarazo. No tenían mala intención pero en un principio se
mostraron, como hacía un buen tiempo que no me veían, preocupadas de como la
estaría pasando física y anímicamente, ya que era evidente, porque me conocían
bastante bien, que lo del embarazo había sido un accidente.
Traté de mostrarme positiva y les conté que si bien al
comienzo había sido un balde de agua fría, ahora lo iba asumiendo cada vez mejor
y que si bien a mi marido no lo había imaginado como el hombre de mi vida,
tampoco ahora dejaba de resultarme atractivo, porque era muy cariñoso, amable,
pulcro, trabajador, etc etc..
Como mi primo no se aproximaba, traté de relajarme y
disfrutar entregándome a los vaivenes de la conversación cada vez más propia de
mujeres jóvenes.
Ellas eran de la opinión que lo mejor de casarse joven es
poder follar en cualquier momento, forma y lugar. La confianza que surge del día
a día, además de que usando otros medios anticonceptivos poder prescindir de los
condones, jugaría a favor del enriquecimiento y diversión en las relaciones
sexuales. Pero, por cierto, que también podía, si la relación no daba cierto y
con el correr del tiempo, ser motivo de rutina y un creciente desinterés, y
hasta odio, del uno por el otro.
Por supuesto que también hablamos de sus hombres. Me contaban
algunas de sus cositas a lo que yo, en mi papel de casada y preñada, es decir
fuera de circulación, hacia preguntas capciosas, que mi mente, ahora, muy
calenturienta, no podía dejar de hacer pero disimuladas por una exagerada falsa
ingenuidad. Oír confesiones siempre me calentó y cuanto más lo hacían más pie
les daba para que de sus bocas surgieran cosas cada vez más atrevidas. Era,
literalmente, un circulo vicioso.
A pesar de mi situación, en el fondo, frente a ellas, tenía
ese día, como un sentimiento de superioridad en el tema sexo. Porque, por
ejemplo, el día anterior había hecho eyacular, aunque en distintos momentos, a
mi marido y varias veces a mi primo No sabía si alguna de ellas ya lo había
hecho con dos hombres, pero lo que era seguro, de cualquier manera, nunca tan
recientemente en el tiempo como yo.
Fue recobrar y experimentar casi la misma sensación de
superioridad que sentía cuando en los primeros años de la adolescencia; entre
las niñas, hablábamos, de sexo: Esas conversaciones estaban plagadas de
desinformación, algunos conocimientos teóricos, muchas, y cosas mal entendidas
aunque las más osadas se confesaban con alguna experiencia o presentaban un
material que aceleraba el deseado aprendizaje. Para decir la verdad yo
disfrutaba hasta de oír las mas aberrantes ingenuidades pero también lo hacía al
guardar mi secreto, aunque más de una vez, frente la confesión de alguna de
ellas o las tremendas ignorancias de otras, me sentí tentada alardear de mi
propia experiencia. Que estaba segura que de confesárselas dejaría de boca
abierta a mas de una. Porque la verdad era que mismo siendo, en ese momento, aún
virgen, había entrado en la adolescencia ya con el "culo roto", por usar una
grosera expresión que luego había sentido usar a los varones.
El hecho era que, años antes a muy temprana edad, después de
casi una semana de estar jugando, a escondidas, a los doctores, mi primo casi
sin dificultad me había penetrado por el ano con su delgada pijita. Había sido
algo tan natural y divertido como que había sido la culminación lógica del tan
excitante juego médico que habíamos estado practicando todos esos días y como
todo había resultado bien y no hubo "contraindicaciones", solo el no ser
descubiertos, quedó, al dejar de vernos, como algo muy nuestro, pero con el
correr de los años, ese hecho convertido en marcante recuerdo fue adquiriendo
cada vez más su real dimensión e importancia.
Ahora también estaba consciente que mi mayor experiencia, en
realidad, más allá, de lo del importante y placentero pasado remoto, se apoyaba,
solo en lo vivido en los últimos dos días aunque todo hacía suponer que
rápidamente se ampliaría aunque desconociendo hasta donde.
Esta sensación se confirmó, cuando la charla derivó en
comentarios sobre los muchachos que estaban jugando volley. Me moría de ganas
que hicieran alguno sobre mi primo. No quería que fuera yo la que lo nombrara
primero, Pero no tardó mucho para que una de ellas comentara:
"- ¿ No es aquel tu primo Adrián? ¿No fue que se accidentó
una pierna Entonces, está ya mejorado? Casi no se le nota y hasta deportes
hace.-"
"- Está bárbaro ese flaco, siempre con ese color de piel y
esos pelos.-" comentó la otra.
A lo que por decir algo agregué: "- Pero nunca tiene un
centavo. Está como siempre sin trabajo.-"
"-¿Y eso qué? ¿Para algunas cosas no se necesita dinero,
menos ahora en verano -" replicó la más gordita sugestivamente
"- Los condones los puedo pagar yo.-" aseguró la primera,
que era flaca y tetona, en broma y riendo, trayendo de nuevo el tema al nivel
del que hacía rato veníamos teniendo.
Entonces las amenacé "- Ahora, cuando pueda le voy a
contar lo que ustedes andan diciendo.-"
"- Bueno, bueno, no tan directo y no me armes líos, que si se
entera mi novio, me mata.-" replicó "la gordi" haciéndose la
preocupada.
Ese era el tenor de toda nuestra conversación pero nos
causaba gracia y nos reíamos de buena gana.
El sol picaba fuerte, demasiado, pero al volver a sentirme
joven, casi una adolescente, conversando cosas aparentemente intrascendentes con
antiguas compañeras me hacia sentirme relajada, sin culpas ni ansiedades. Pero
en realidad mi tranquilidad se debía a que, a pesar de la distancia, tenía al
alcance de mi vista mi incestuoso amante.
Luego de un rato decidimos entrar al agua, ya que el sol y el
calor, después de tanto rato, se había vuelto insoportable Yo, de tanto estar
recostada de frente a él, ya experimentaba ardor en mi cara, cuello y pecho.
La barriga y los muslos los había mantenido cubiertos con la
tela del pareo. No quería exponer mi pancita a tanto sol y porque la parte
inferior de mi bikini me quedaba realmente chica, demasiado pequeña para
principio de verano, y no solo por mi embarazo sino también por la palidez de mi
piel. Antes de salir me había dado una mirada en el espejo y mi aspecto me
pareció demasiado lascivo: en la parte superior mis cada vez más hinchadas
tetas, que a cada movimiento, se empecinaban por querer escaparse; pero eso no
era lo más chocante, al contrario hasta me favorecía, lo que lucía más bizarro,
además de lo del triangulito negro debajo de la ya gordita y pálida barriga, era
la forma en que la tanga negra se incrustaba entre mis blancas nalgas, porque,
ahora, a la exagerada curva de mi cola se le agregaba el crecimiento de mi
cintura y un leve pero perceptible, dado el pequeño talle de mi cuerpo,
crecimiento de mis caderas, mismo aún que mi peso no había aumentado demasiado.
Quizás en otra playa menos pueblerina o más solitaria y con el cuerpo tostado
esa tanga, todavía, podría todavía usarla, algunas veces, en este verano.
De cualquier manera nos dirigimos al agua. Lo hice de forma
de no llamar mucho la atención por lo del pequeño bikini y también porque aún
tenía la marca que mi primo me había hecho en una nalga de un chicotazo con su
camiseta.
El mar estaba frío y salado. La sensación era energizante.
Los senos se me endurecieron.
Los chicos acabaron, "casualmente" su juego, entrando también
algunos al agua y ya más próximos a nosotras, intercambiamos saludos. La
mayoría, éramos muy conocidos, incluso, entre ello se encontraba el tío, pero
parecía el primo por la proximidad entre sus edades, de una mulatita vecina de
casa de mis padres, que a pesar de ser bastante menor que yo nos llevábamos muy
bien. Nos habíamos inscripto juntas y aún somos compañeras en el curso gratuito
de computación del centro comunal
Enseguida de nosotras salir del agua, ellos también lo
hicieron y aún con los cuerpos mojados, mi primo y el fornido mulato, que
trabajaba en un gimnasio, se aproximaron, con sus cosas en la mano, hasta donde
nosotras estabamos instaladas.
Hubo muchos saludos con besos, sonrisas y bromas galantes.
"- ¿Que dicen nuestras chicas" tapa de revista".?-"
preguntó simpáticamente el chico para luego de saludar ojear la revista que yo
había estado leyendo que en la tapa tenía tres modelos, recién salidas de la
adolescencia, de espaldas, abrazadas por la cintura, mostrando sus perfectos
culitos "decorados" por coloridos micro bikini que desaparecían entre sus nalgas
y que con sus televisivos y angelicales rostros, enmarcados por luminosos
cabellos rubios, miraban por encima del hombro a los lectores sonriendo
provocativamente como diciendo: miren y deseen mucho nuestros culos . Y
si no fuera que era una revista de actualidad "seria" para la familia, la foto
es de un erotismo casi pornográfico.
"- Yo, si es que estoy para tapa de revista, será para
"Madres e hijos" o " Maternidad hoy".-" me apresuré a terciar.
"- Bueno, te diré que por lo que vi desde lejos de atrás no
pareces estar en cinta para nada.- " me replicó, provocándome para que
destapara mi barriga y mis muslos
"-Vas a tener que comparte lentes.-" le corté, sin
hacerle caso, con falsa modestia.
Toda la conversación era en ese estilo; las otras le alababan
el color de la piel a mi primo e indagaban sí volvería a Brasil.
"- Como no voy a estar así si hace un mes que estoy todos los
días en la playa. Brasil por ahora no. Quizás en el invierno -"
Solícitamente él les contestaba
Todo era divertido, inclusive el cargue del escultural
moreno y las inquietudes de mis amigas.
Pero proximidad de mi primo despertaba, en mi, la necesidad
imperiosa de que nuestras miradas se encontrasen sugestivamente y de divertirnos
mucho menos frívolamente
Luego de un rato, se habló de volver al agua por última
vez a lo que mi primo que ahora quien
ojeaba las páginas centrales de la revista, dijo algo así
como "- Por ahora me quedo un rato en esta isla del Caribe.-" haciendo
referencia al lugar en que las "diosas" rubias habían sido fotografiadas. A lo
que yo muy atenta a sus movimientos inmediatamente me plegué a su resolución,
pero con la excusa de estar sintiendo escalofríos. El resto se alejo hacia el
agua
Apenas nos quedamos solos, nuestras miradas se hicieron super
intensas. Yo estaba sentada de frente al mar pudiendo observar lo que hacían
nuestros amigos que se encontraban a bastante distancia como para no escuchar ni
ver bien lo que hacíamos siempre que estuviéramos algo separados y él semi
acostado dándoles la espalda.
A los pocos, mientras conversábamos de cosas como: si ellos
llegarían a darse cuenta de nuestra relación y que deberíamos tener cuidado, el
degenerado fue subiendo la pierna de su bermuda hasta que desde mi posición pude
ver aparecer la cabeza de su verga semi erecta Me puse nerviosisima por el hecho
de estar ahí en medio de la playa siendo cómplice y destinataria de su
exhibicionismo a lo que le supliqué que la guardara, él aseguraba , y tenía toda
la razón, que dada la poca gente que había en la playa y a la posición en que se
encontraba sumado a la distancia en que se encontraba el resto del grupo, hacía
que yo fuera la única espectadora de cómo los rayos del sol hacían brillar la
cabeza de su pija.
Sin tomar en cuenta mi súplica, todo por el contrario, ya que
cuanto más se erotizaba más le crecía y más verga aparecía por debajo de la
bermuda, me contó que cuando estaban jugando al volley y no vieron dirigirnos, a
mi y mis amigas, hacia el agua, el mulato, su compañero en la dupla, había
comenzado a jugar desconcentradamente y a perder tantos a propósito para acabar
la partida rápidamente porque, como luego se lo comentó en al agua solo quería
aproximarse a nosotras para poder verme en dos piezas..
Además me repitió, según él textualmente, lo que había tenido
que oírle decir cuando caminaban hacia nosotras: "Ya que somos tan camaradas
deberías haberme "entrgado" a tu prima, porque me calienta solo de verla...
¡Cómo se le mete la tanga en la cola! No sé como pudo quedar embarazada de ese
"paloma",, yo la hubiera cuidado mejor.-"
Como sentí mucha curiosidad por saber cuales habían sido sus
respuestas, lo alenté que me contara todo lo hablado. Pero él, siempre tenía una
más. Y acabó diciéndome "- Si me la tocas aunque solo un poquito, te
cuento.-"
Yo le dije de todo, desde "enfermo" para adelante,
pero sin duda era una enfermedad contagiosa y no sabíamos quien de los dos la
había contraído primero así que simulando buscar, sacar y poner cosas en mi
bolso, que yo misma ubique estratégicamente agarré, sacudí rápidamente y hasta
por un instante descubrí totalmente la cabeza de su pija en plena playa, al rayo
del sol, mientras controlaba con la vista lo que hacían los otros en el agua.
Satisfecho con mi caricia continuó contándome cual fue su
respuesta y el resto del diálogo "- ¿Que decís, anormal? Contigo estaría
preñada de mellizos. Si tanto te gusta y si estuviéramos en posición de
"entregar", a cambio tendrías que entregarme alguna de tu familia.- " Según
mi primo frente a esto el mulato se escandalizó un poco. "- ¿A quién? ¿estas
pensando en la negrita? . ¡qué degenerado! Vas a tener que esperar unos años a
que crezca. –"
"- Miren quien es el degenerado entre tantas supusiste la más
deseable de las chicas. Si es así estoy seguro que menos de los que tendrás que
esperar para que mi prima se divorcie o se separé.-"
"- No sé, si tanto, porque ahora las chicas crecen muy rápido
y se divorcian más rápido.-"
Frente al relato de este diálogo le reproche lo terrible que
eran las conversaciones entre los hombres aunque, contándole lo que, momentos
antes, las chicas había dicho de él, reconocí que entre las mujeres era más o
menos lo mismo.
Mi excitación continuaba en aumento sobretodo por el hecho de
que en su relato del diálogo con el mulato me confirmara que a pesar del
embarazo mi cuerpo resultaba muy deseable, pero también una pizca de curiosidad
y celos por sugerir entregarme a cambio de la negrita, que aun no llegaba a los
15 años.
Así que reaccione , luego de abrir la parte inferior del
pareo pero sin desatarlo y correr hacia un lado la tanga, y alcanzando una
posición, para que solo él fuera quien pudiera apreciar mi entrepierna,
agresivamente expuse mi brillante concha que solo lucía en su parte superior una
crestita de pendejos negros ya había tenido que afeitármela nuevamente cuando
percibí lo pequeño que me quedaba el bikini. Mientras le decía cosas como: "-
¿Así que te gustan las niñas con conchitas casi sin pelos? -" "- Ven,
toma aquí hay una.-" "- Sí quieres entregarla, hazlo, pero a alguien que
me guste mucho.-"
Frente a esto, no se contuvo e incorporándose un poco, pero
sin dejar que su cuerpo continuara ocultando el mío de las miradas de los que se
encontraban en el agua, con una mano me alcanzó la revista, para justificar a la
vista de los otros su acercamiento, y con la otra fue directo a mi vagina donde
sin mucho preámbulo introdujo un dedo masturbándome frenéticamente.
Yo facilité las cosas poniendo la revista, en mi falda
ocultando su mano y mi entrepierna , mientras casi fingía, señalándola, que le
mostraba algo de las páginas, en que justo, estaba abierta donde dos de las
modelos con sus diminutos bikinis y cuerpos mojados montaban dentro del mar, un
único y hermoso caballo.
A la vez que me masturbaba me decía cosas como que le
encantaba cuando me enojaba con él porque reaccionaba poniéndome aun más puta.
Luego de sentir un par de contracciones pre orgasmo que me
asustaron por su intensidad logré que parara y que volviéramos nuestras antiguas
y más relajadas posiciones.
Menos mal que los amigos demoraron aun un poco más en salir
del agua dándome tiempo recomponerme y poder introducir en nuestra conversación
el tema del arreglo de la casa tratando de que compartiera mis planes. Esto en
vez de tranquilizarlo lo excito aun más y temí que luego no pudiera disimular su
erección, sobre todo frente a la mirada atenta de mis amigas. Pero no se hizo
problema ya que se la calzó hacia arriba, prácticamente apretándola con el
elástico de su cintura y corrió hacia la orilla zambulléndose en el mar.
No demoró mucho en que todos salieran del agua, en él el agua
había tenido un efecto "tranquilizante"
Como mi piel, por el exceso de sol y de sal, estaba
enrojecida y luego del contacto con agua fría estaba toda erizada, comencé a
levantar campamento, con la excusa de ya era suficiente sol para ser la
inauguración del verano. Inmediatamente mi primo se ofreció para acompañarme
ayudándome con la silla y el bolso a la vez de que aseguraba que se iba porque,
además de no querer volver a ensuciarse de arena, todavía no había almorzado.
"- Me acompaña y de paso, se come algo en casa de mi madre.
-" comenté graciosamente.
"- Eso ni lo duden, para eso es la familia -" fue su
rápida respuesta
Mis amigas, comprendieron hasta apoyaron la decisión dado mi
estado pero se les notaba cierta desilusión de que él también se fuera.
En el momento de partir" la gordi", me dijo sugestivamente en
secreto. "- Por favor; no le digas lo que te dije.-".
"- No te preocupes que, por supuesto, ya se lo dije" y me
despedí sonriendo maliciosamente.
Sentí cierto orgullo de hembra al estar llevándome al
codiciado macho. Era de esperar que naturalmente, enseguida, seríamos el tema de
su conversación pero igual sentí cierto orgullo de hembra al estar llevándome
conmigo al codiciado macho a la vez que también sabía que habíamos exagerado al
quedarnos juntos mientras los otros fueron al agua, pero de ahí para adelante
fue público que nos unía una amistad más allá de lo familiar.
No bien desaparecimos de la vista de ellos al dejar atrás la
primera duna, mi primo se desvía y me conduce, abandonando el sendero principal
.....