Dejó la nota sobre la cama. Se levantó y se dirigió a la
ducha, al acabar decidió llamar a Sonia y contarla lo que había pasado.
-Se me hace muy extraño que se haya ido sin decirme
nada......solo me dejo una nota Sonia....decía que le esperara que no tardaría
en llegar.....¿ Tu crees que volverá?.....Eso espero....Bueno, cuéntame ¿ Tu que
tal?....Ah! que no puedes hablar...ok, entonces nos vemos el lunes. Un beso.
Ciao.
Al colgar oyó como abrían la puerta, el corazón le dio un
vuelco. Tras la ducha, se puso una camiseta de Héctor, ya que allí como es
lógico no tenía ropa que ponerse, se sentó en el sofá con las piernas cruzadas y
encendió un cigarrillo.
- Buenos días ¿ Que tal amaneció la mujer mas bella del
mundo?
- Con un tremendo dolor de cabeza y preocupada.
- Preocupada ¿ Por qué?
- Al despertar y no verte, pensé que no volvería a verte.
- Ay! Niña sólo salí un momento, me llamo mi socio para que
fuera a la oficina a buscar unos documentos.
- ¿ Hoy sábado?
- Sí, pero ya estoy aquí, a tu lado, tenemos todo el día por
delante ¿ Que quieres hacer?
- Pues se me ocurre que tal vez- dijo levantándose y cogiendo
la corbata de Héctor hasta acercarlo a su cara y darle un beso.- Podríamos
desayunar y después nos metemos en la cama, porque al verte, me vino a la
memoria la noche tan memorable que me has hecho pasar, y me gustaría repetir.
- No es mala idea- contesto Héctor sujetándola por la
espalada y piernas y levantándola del suela- Pero prefiero pasar del desayuno y
hacerte rememorar lo de anoche directamente- propuso, y la beso tumbándola en la
cama.
- Tú ganas.- Dijo ella, cerrando los ojos y arqueando el
cuerpo mientras él le quitaba la camiseta.
- Te queda estupenda, pero estas mas bella sin ella.- Y
comenzó a acariciar su cuerpo. Su manos recorrieron cada centímetro de su piel,
respiró su aroma, olía a él, a su gel de baño, eso le gustó. Ella solo podía
sentir, no pensaba, solo sentía placer, ¿ Cómo ese hombre podía excitarla tanto
con tan solo acariciarla?
- Hazme tuya, no prolongues mas esta tortura, quiero sentirte
dentro de mi.- Le dijo mientras le besaba. En tan solo un segundo el se despojó
de su ropa, mientras lo hacia tuvo el placer de contemplar el cuerpo de esa
mujer que lo volvía loco, se veía hermosa con los rayos de sol reflejándose en
su cuerpo a través de la persiana. Se tumbó ha su lado y la acarició nuevamente,
se veía tan frágil, tan indefensa, en ese momento supo que jamás se separaría de
ella. Ella se levantó y se sentó encima de é..- Ahora vas a saber lo que es
disfrutar.- Y bajando lentamente se puso a la altura de su pene. Mirándole a los
ojos y con una sonrisa, comenzó a darle ligeras lamidas, cuando el creía que no
podía aguantar mas, que se volvería loco, sintió como se lo introdujo por
completo y no pudo reprimir el gemido del placer que sintió, era una autentica
maestra, ella comenzó a acelerar el ritmo y cuando el pensó que no aguantaría
más, ella cesó. Se sentó sobre el y dándole la espalda se fue introduciendo el
pene poco a poco. Eso excitó sobre manera a Héctor y levantando la pelvis se la
introdujo entera, ella gimió de placer, estaba totalmente entregada y locamente
excitada, hacia juegos circulares, y el pudo ver su espléndido culo en toda su
magnitud, al poco tiempo llegaron juntos a ese fantástico orgasmo tan deseado,
gimiendo y temblando de placer.
Se tumbaron agotados y abrazados se quedaron dormidos.
Ella soñaba que estaba en una playa paradisiaca, tumbada en
la fina arena y el sol calentado su cuerpo, cuando de la orilla ve aparecer un
hombre, era alto, fuerte, con el sol tras de sí, ella no pudo ver de quien se
trataba, hasta que al llegar a su altura lo pudo distinguir, era Héctor, con su
linda sonrisa dibujada en la cara.
Se tumbo junto a ella y la beso apasionadamente, después bajo
hasta la altura del fruto prohibido, y separándola las piernas se sumergió en
ese mar tempestuoso. Parecía tan real, era tan maravilloso, el sol la cegaba, no
veía, poco a poco se fue desvaneciendo el sueño para dar paso a la realidad, fue
despertando poco a poco, pero seguís sintiendo placer, arqueo su cuerpo y llegó
al orgasmo entre el sueño y la realidad.
Héctor se puso a su altura.- Tienes un sabor delicioso.- La
dijo al oído y la besó.
Ella se desperezó y abrazándole le dijo que tenia hambre.
- Vamos al restaurante que está aquí debajo.
- No tengo ropa para ponerme.
- Por eso no te preocupes.- Le dio un pantalón corto de
deporte y una camiseta, le estaba grande, pero se veía bellísima.
Bajaron al restaurante y degustaron una mariscada deliciosa.
Estuvieron toda la tarde de paseo y así comenzaron una relación llena de
ternura, pasión y lujuria que duraría para el resto de sus días.
En lo referente a la relación de Sonia y Carlos, sólo puedo
deciros que fue igual de intensa y apasionante al igual que la de Sandra y
Héctor.
FIN