Muy buenas de nuevo.
Os paso a contar un historia que se oyó en mi barrio cuando
era pequeño (tenía unos 15 años). He desarrollado un poco la historia porque
aunque era una leyenda, muy creída por mis amigos y por mí debido a situaciones
que acaecieron para afirmarla, sólo supimos de una breve conversación de 5
minutos y de chismorreos. Como siempre, lo contaré en 1ª persona, para que quede
más personificado y atractivo.
-Me llamo Antonio, vivo en una "ciudad dormitorio", tengo
ahora 15 años y voy al colegio de al lado de mi casa, hasta ahí todo bien. Soy
un chico normal, ni muy estudioso ni poco, hago el deporte justo pero me gusta
mucho salir al barrio y divertirme con mis colegas. La verdad es que soy un poco
pícaro, lo normal, alguna gamberrada que otra. Mi padre es conductor de camión,
con lo que le veo por rachas y mi madre es ama de casa. Mi padre trabaja mucho
para ganar dinero, y lo gana, pero no está casi nunca. Mi madre, Teresa, no es
un monumento, pero está muy bien. Debido al trabajo en casa y que de vez en
cuando sale da andar, su físico no se conserva mal, tenía cuando todo empezó 35
años y yo 12.
Cuando nos íbamos a la calle a jugar, lo normal para mi edad,
hablábamos de chorradas de la TV, maldecíamos a los profes mientras comíamos
unas pipas y conversábamos o jugábamos al fútbol. Sin embargo ya empezábamos a
mirar revistas porno que los hermanos mayores de alguno compraban y hablábamos
de tías. Por supuesto que también hacíamos competiciones de pajas: cúantas nos
hacíamos al día, cuanto durábamos, cuanto tiempo pasaba entre la 1ª y las
siguientes.....lo normal de pequeños sacos de hormonas. Muchas veces, cuando uno
se quedaba sólo y tenía la casa para él durante unas horas nosotros íbamos para
allá y veíamos también alguna película X.
La única mujer que podía ver yo era mi madre y comencé a
fijarme en ella cada vez que podía y me dí cuenta, con sus conversaciones con
algunas amig@s que es muy abierta, coqueta, seductora y bastante
calienta......Se ve que le gusta llamar la atención y que se fijen en ella,
mejor para mí, más fácil me sería verla.
Mis padres siempre han pensado que soy bueno, educado e
inteligente. No es que fuera mentiroso, es que en público sabía comportarme, más
que nada porque la mano de mi padre era muuuuuuuy larga y muy suelta!
En casa, pues cuando llegaba tocaba paja claro, después de
ver tías en pelotas....y en verano, puf....como me aburría como una ostra cuando
las vacaciones no coincidían con mis amigos.....me mataba a ellas.
Un día, creo que era la 4ª paja del día y me costaba mucho
llegar al orgasmo (aún no me salía lefa), y creo que me hice un poco de daño con
las ansias. Cuando se me aflojo el mástil, quedó un poco hinchado.
Un rato más tarde, me fui a duchar y mi madre me vio
desnudarme en el cuarto de baño. Se fijó en que tenía el pene hinchado y me
dijo:
¿Antonio, qué te ha pasado?
Nada mamá......nada - al ver que yo no decía algo
coherente me dijo
¿Oye...no te estará tocando alguien? Que tú con tu cuerpo
puedes hacer lo que quieras pero nadie puede tocarte sin tu consentimiento
hijo.
Y ahí fue cuando pensé aprovecharme de la situación a
sabiendas de que mi madre no pensaría nada malo de lo que yo fuera a decirla.
Es que..........unos colegas me han dicho algo de
frotarse aquí y que mola.
Pero hijo....eso se hace con cuidado
Ya supongo, pero yo no sé. Me dijeron que me frotara y
que me lo pasaría bien.
Pues menudas formas tienen tus amigos de decirte las
cosas. ¿Y no te han explicado cómo? – me dijo ya algo sonrojada.
No, que con la mano se frota hacia arriba y hacia abajo y
ya está.
Pufff, te vas a hacer una escabechina. Verás hijo, a eso
se le llama masturbarse, es para comprender a tu cuerpo, para que sepas lo
que sexualmente te gusta y qué no, pero de una forma natural y además muy
privada. Deberías leer un libro de sexología que te ayudará mucho, ¿quieres
que te compre uno?
........vaya pues prefiero que me lo expliques tú, porque
no sé si voy a entender algo.
Se quedó medio callada, supongo que pensando qué hacer, decir
y cómo.
Bueno, vamos a ver.....lo que tendrías que hacer es
agarrarte el pene con la mano y suavemente, que éso es importante, subirla y
bajarla. Eso hará que la piel frote el glande, que es la puntita que tienes
ahí, y te producirá el placer que tus amigos te han dicho. Tú solo sabrás
cuando parar, porque sentirás un placer enorme, una especie de shock, y lo
dejarás.
Si eso es lo que he intentado hacer antes, pero me he
hecho daño.
Mi última frase la había entendido mi madre a la perfección,
decía entre líneas "házmelo tú mamá". Y ella también lo entendió. Volvió a
ponerse colorada y a quedarse pensativa, parecía también algo molesta.
A ver, date la vuelta- me dijo remangándose la camiseta
del pijama. Fue decir esas palabras y mi pequeña polla se levantó como lo
hace un militar cuando tocan corneta por las mañanas.- Lo que voy a hacer es
la 1ª y la última vez que te lo hago –ya!, pensé yo para mí- y sólo es para
que veas cómo se tiene que hacer y que si tú te lo haces no te hagas daño.
Suavemente agarró con su mano derecha mi polla, me estremecí
cuando noté su tacto...y comenzó a frotar su mano despacio, muy despacio. Yo
cerré los ojos y me dispuse a disfrutar lo que había logrado, que mi madre me
hiciera una buena paja! Lo que no quería era correrme enseguida, porque aunque
esta era la 5ª del día, disfrutaba como si fuera la primera.
Notaba el aliento de mi madre detrás de mí. De pronto, además
de pajearme con su mano derecha me empezó a sobar suavemente los
huevos.....ummmmm qué bueno.
Mamá, lo haces muy bien, me gusta mucho.....más deprisa
por favor- dije entre tanto placer.
Mi madre aceleró el ritmo y no tardé en llegar al
orgasmo........dejando salir una respiración fuerte y agitando mi cuerpo por los
espasmos de ese placer. Aún no tenía leche así que no manché nada.
Antonio, como es algo íntimo debes hacértelo tú a partir
de ahora.
Jo mamá, que no quiero hacerme daño otra vez, házmelo tú
por fa...
......bueno, pero no se lo digas a nadie, no quiero que
te hagas daño. Y ahora sal del baño un momento, ya te ducharás luego.
En ése momento ví que mi madre me pajearía todas las veces
que yo quisiera con la excusa de que yo no me hiciera daño. Lo que no entendí
entonces es porqué no me dejaba ducharme mientras ella estaba en el WC, a fin de
cuentas lo ha hecho muchas veces, pero mucho más adelante percibí que lo que en
realidad hacía era autosatisfacerse después de hacérmelo a mí. A mi madre le
excitaba pajearme, no era una obligación...era su pequeño placer también!!!
Pasamos un año así, aunque ella ya no se ponía detrás sino
que se arrodillaba en el suelo del cuarto de baño y, con mi polla enfrente de su
cara, me pajeaba sin piedad. Algunas veces se quejaba de la de veces que lo
hacíamos en un día, pero también era acto reflejo que ella se masturbara las
mismas veces que a mí, con lo que.....muy mal no debía pasarlo. Como en muchas
ocasiones llevaba camisetas anchas lograba ver cómo se balanceaban sus tetas
cuando movía el brazo para pajearme...puf qué vistas.
Cuando llegué a los catorce mi madre además de pajearme ya me
la mamaba.....joder y qué bien lo hacía. Solía mamármela en vez de pajearme
cuando no estaba cansada de las cosas de la casa o incluso de pajearme.
Volvió a llegar el verano y estuve hablando con mi mejor
amigo, Pepe, ése que te guarda el mejor secreto del mundo y que te respeta por
lo más sagrado, que una cosa es que te regodees de que tu madre te pajée y otra
que los colegas del colegio digan que tu madre es una puta claro. No se lo había
contado a nadie, sinceramente a nadie, excepto a él. Cada vez que se lo decía
notaba que se le levantaba "la bandera". Y una vez me imaginé a mi madre con los
dos, me puso a mil y quise probar a ver si mi madre.....
Un día que volvimos de la piscina municipal, mi amigo Pepe y
yo, mi madre estaba en casa. Nos recibió con una merendola y cada vez que se
acercaba a mí, mi amigo Pepe estaba muy pendiente de ver qué podía pasar. Cuando
mi madre nos dejó un rato en el cuarto jugando con la consola le expuse a Pepe
mi plan, que era que él asintiera a lo que yo diría a mi madre para que también
se lo hiciera a él.
Mamá....- vino de la cocina y dijo..
Dime Antonio, queréis algo?
Sí....mamá es que Pepe me ha contao que se ha hecho daño
y su mamá no le ayuda y he pensado que igual tú le puedes ayudar un poco por
favor
Pero bueno Antonio.....pero cómo.....mira eh, que una
cosa eres tú...A quién más se lo has dicho? - preguntó algo enfadada.
A nadie mamá, a nadie, pero es que Pepe es mi mejor amigo
y también tiene problemas.....
¿Es eso verdad Pepe? A ver, bájate el bañador.....- Pepe
no pudo evitar dar un respingo y bajarse el bañador más rápido que Superman
– Pues....parece que no le pasa nada.
Ya mamá, pero es que como le dolía no lo ha vuelto a
intentar, pero yo se la ví hace una semana y la tenía como yo.
......No sé no sé.....Pepe tú que dices???
Es verdad Teresa....- aunque lo dijo algo recatado,
afirmó mi teoría y fue suficiente para que mi madre no desistiera.
Bueno.....pero prométeme una cosa Pepe, esto no se lo vas
a decir a nadie, nadie más debe saberlo, es algo muy íntimo y bastante con
que te lo haga yo vale....No es malo, sólo es muy privado, ok?
Sísísisi!
Pues....ea....vente conmigo para el baño
Pepe me miró con ojos de....toma ya!!!!
Mamá....que a mí me apetece ahora...
Ahora???? No voy a ayudar a Pepe???
Y yo no puedo a la vez?
¿A los dos a la vez?????? - Se quedó extrañada pero no le
desagradaba – Puf...menudas cosas me pides Antoñito...venga pa el cuarto de
baño los dos...
Fuimos los tres, Pepe y yo algo nerviosos, cuando estuvimos
allí, ya sin bañadores ni camiseta, mi madre se puso en medio de los dos. Pepe
enfrente mía, los dos mirando hacia abajo, donde estaba mi madre, con un cojín
en las rodillas, como siempre. Yo estaba a la derecha de mi madre y Pepe a la
izquierda. Nuestras pollas ya estaban tiesas y mi madre se quedó algo
sorprendida de no tener que comenzar a excitar a Pepe como lo hacía de vez en
cuando conmigo. Creo que comprendió de qué iba el rollo porque esta vez, antes
de empezar nada se quitó la camiseta.....y en casa suele ir sin sujetador, con
lo que Pepe sí que tuvo suerte, ¡fue llegar a mi casa y besar al Santo!
Nos agarró la polla y empezó a frotar suavemente de una forma
muy rítmica a los dos....ohh que bueno, mi madre se ve que estaba disfrutando
mucho, porque nos miraba las caras y las pollas con cara de esperar que
disfrutáramos mucho.
Después de hacer esto por un rato se metió la mía en su boca
y mientras con la mano izquierda pajeaba a Pepe, a mí me pajeaba y me la mamaba
a la vez, ohhhhh qué bueno, menuda madre tengo.....qué bien lo hace. Como perdía
algo de concentración con la mano izquierda de vez en cuando paraba sin darse
cuenta y continuaba dejando a Pepe un poco insatisfecho cuando me lo hacía a mí,
por lo que le dije:
Mamá....a Pepe por favor.....que le estás descuidando.
Y eso hizo, cambió las tornas, se la mamó a Pepe mientras le
pajeaba con la mano izquierda y a mí con la derecha. Yo "sufrí" también sus
despistes por la concentración que tenía con lo que hacía con la boca, pero eran
pocas, y además se fue turnando.
Como era mi primer placer del día yo me corrí antes que Pepe,
pero ésta vez, y para sorpresa de mi madre, sí que eché lefa. Cuando aceleró
para que me corriera lo hizo chupándomela con lo que me corrí en su boca, la
pobre se atragantó un poco debido a que tampoco lo esperaba y escupió lo que
pudo y me dijo....
Vaya!!! Si mi niño ya es un hombrecito.......anda
límpiate en el videt.
No tardó mucho más en terminar con Pepe, y esta vez lo hizo
sólo pajeándole, no tendría ganas de beber más semen, pero tuvo suerte porque
Pepe no echó nada aún....Menudos jadeos dio mi amigo cuando mi madre le regaló
ese precioso orgasmo...
Bueno Antonio......termina de limpiarte rápido y salir
del WC por favor.
Sí mamá, venga Pepe, espérame en el cuarto que te voy a
dar una paliza con la consola.
Pepe se fue dándole las gracias a mi madre
Gracias Teresa, muchas gracias....ha sido maravilloso- y
la dio un beso en la mejilla
De nada.....pero recuerda que no debes decírselo a nadie.
Si algún día estás por casa y vuelves a tener ganas, yo te lo hago para que
no te hagas daño vale?
Si Teresa gracias.
Cuando Pepe se fue, mi madre me echó una pequeña bronca y me
dijo que como se lo dijera a alguien más dejaría de pajearme, yo la prometí que
así haría y nunca me falló. A los únicos a los que pajeaba éramos a Pepe cuando
estaba en casa y a mí. Aunque ya cuando fuimos algo más mayores dejamos que mi
madre disfrutara un poco más, pero se me ha acabado el tiempo y mejor os lo
cuento en otra ocasión......
Saludos a tod@s,
Corey666