Es la primera vez que les escribo, y esto nunca se lo conté a
nadie por miedo a que pensaran mal de mi, pero intentaré comentarles con detalle
lo que pasó.
Habitualmente para ir a trabajar, me tomo el tren
subterráneo, en las horas pico, siempre viajo apretada y sintiendo en demasía a
la gente.
Ese día salí del trabajo más tarde de lo habitual, alrededor
de las 21:30 hs.
No había mucha gente en el subte, por suerte, ya que no
soporto viajar en verano tan apretada.
Llevaba puestas unas sandalias, una pollera relativamente
corta y una musculosa que dejaba asomar minimamente mis pequeñas tetas.
Cuando me subí al vagón del tren, me senté donde quise dado
que solo había dos lugares ocupados por un par de hombres de aproximadamente 45
años, ambos vestidos con traje.
Apenas me senté me di cuenta de que estaba siendo observada
por ambos de una manera poco convencional, esto me puso inquieta y a su vez,
fantasiosa de saber que podía pasar.
Calculo que alguna señal les debo haber dado, ya que ambos
hombres se sentaron uno a cada lado mío y apoyaron sus manos en mis piernas.
Me inquieté, pero uno de ellos automáticamente me metió la
mano entre mis piernas tocandome la concha por encima de la bombacha, y notó que
estaba húmeda.
Se lo comentó a su compañero. Este procedió a sentarme a upa
de el, mientras el otro me corría la bombachita y me metía los dedos bien
adentro de mi concha, por favor! Como me gustaba eso!.
Me saco los dedos abruptamente y dejo asomar a traves de sus
pantalones la enorme pija que tenia.
El que estaba debajo mío, me sentó a su lado y se bajo los
pantalones, dejando al descubierto una pija de mediano tamaño pero muy gruesa.
Luego de esto, me sentó nuevamente sobre él, hasta hacerme sentir ese miembro
grueso bien adentro mío. Estaba tan mojada, que no costó que entrara, al
contrario.
El que estaba parado delante de mí me metió la pija en la
boca, y no llegaba a tenerla toda adentro por el largo que tenía.
Así, creo que pasaron un par de estaciones.
Hasta que el hombre al que le estaba mamando la pija se sentó
y me dijo que me pusiera de frente a upa de el. Eso hice. Me la metió bien hasta
el fondo y comencé a ponerme más loca todavía de placer.
El que la tenía gruesa, viendo mi cara de placer, metió sus
dedos en su boca, los humedeció y comenzó a jugar con mi ano, cuando se dio
cuenta que estaba bien humectado, me la metió en la cola.
Nunca había experimentado la doble penetración, debo decir
que realmente es estupenda.
Llegué al orgasmo enseguida.
El que estaba debajo mío me dijo que estaba a punto de
acabar, a lo que procedí a chuparsela con todas las ganas hasta que acabó en mi
boca, mientras que el otro me acababa toda la cola.
Se subieron los pantalones y me ayudaron a acomodarme y se
bajaron en la estación siguiente.
Ese día llegué más tarde a casa, dado que me pasé un par de
estaciones.