TRÁLLAX XVIII
La última prueba de resistencia de retención de orgasmos a
la que fue sometido TRÁLLAX en la villa de RUFUS
Y su traslado al circo romano, para dar por acabado su
adiestramiento de gladiador.
CAPITULO 18
Y al día siguiente por la mañana, después de estar expuesto
su potorro para complacencia de todos, hasta bien entrada la madrugada de hoy.
Cuando su boca y ojete eran capaces de reconocer ya todas las pollas del lugar.
Cuando apenas llevaba encerrado de nuevo en la cuadra una media hora,
recuperándose de tan larga jornada. A la espera de la llegada de sus amos para
ser de nuevo puesto a prueba su capacidad de retener orgasmos. Apareció
TERCHELD, que interesado ciegamente en poner al límite tan tremendo culturista,
(¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- acompañado de sus dos
sádicos ayudantes:
- ¡Levántate perro!.- a una orden suya, a las cinco de la
mañana, la hora justa cuando el frío era más intenso. Cuando los escrotos se
contraían más y los pezones se ponían durísimos. TRÁLLAX cuan esclavo
fisioculturista, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- maltratado al máximo,
fue sacado otra vez de la cuadra y ya en el patio:
- ¡Ahhh!, ¡usss!.- liberado de las cadenas que le
inmovilizaban por la nariz y la punta de la polla. Delante de todos, de sus
amigos, simpatizantes, enemigos y envidiosos, por eso tanta alegría entre estos
últimos. A quienes, no les importó estarse toda la noche en vela, solo por el
placer de verlo sufrir y ver su nabo y cojones a prueba:
- ¡Al trote, esclavo!.- le ordenaron para exhibirlo y que
todos vieran lo transformado que ya estaba, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- y a latigazos comenzó
TRALLAX a correr dando vueltas alrededor del patio de armas. En donde fueron sus
músculos lacerados sin piedad, para felicidad de estos que nunca habían visto a
un semental tan poderoso y magnífico ser tratado así:
- ¡Corre más, perro!.- galopando y galopando al son de tan
dolorosos latigazos, orgulloso porque sus amos delante de tanto público, le
mantuvieron corriendo durante una hora, para que logrará así calentar una vez
más sus portentosos músculos:
- ¡Alto esclavo y ven aquí!.- le ordenaron cuando las
profusas marcas de los látigos ya con pasmosa generosidad se habían marcado en
su físico:
- ¡Venga cerdo, unas flexiones!.- recibiendo entonces la
orden de hacer unos ejercicios en el suelo. En donde abierto de piernas, comenzó
a realizar el exigente ejercicio, que su poderoso cuerpo pronto alcanzó las
primeras 50 repeticiones. Poniendo la polla muy burra a sus amos y espectadores:
- ¡Sí cerdo, muy bien!.- que viendo al cachas, como cada vez
que bajaba el vientre clavaba el nabo en tan sucio suelo. Con pasión homosexual,
admirando con que poderío exhibía sus músculos, TERCHELD se deleitaba en
observar el cuco agujerito anal de éste, que aunque de nuevo cubierto de mata de
vello, mostraba no obstante el esfínter:
- ¡Krom, que polvo tienes!.- que nervioso se habría y cerraba
de deseo intimo de una buena polla. Mientras tan magnífico cuerpo, al ritmo
marcado por las perfectas ejecuciones de cada flexión, subía y bajaba el tórax
con seguridad marcial. Volviendo loco al hispano cabrón con tanto trajín. Que
extasiado con la visión de tan lubricado chocho:
- ¡Me pones a cien, esclavo!.- no pudo resistir más:
- ¡Humm!.- y montándose encima del musculoso energúmeno en
que se había convertido TRÁLLAX:
- ¡Sigue con las flexiones!.- no solo con la intención de
forzar al cachas a que de gusto eyaculara, sino también para su propia
satisfacción homosexual:
- ¡Humm!.- le sujetó por los cojonudos pezones que poseía el
sometido culturista español:
- ¡Umk!.- y tirando bizarramente de ellos, alzando el pubis,
sin necesidad de ayudarse de una mano, abusando de lo abierto de patas que
TRÁLLAX estaba:
- ¡Hummm!.- lo empaló con gallardía; comenzando a follárselo
a lo bestia, mientras el cachas no paraba de hacer flexiones. Intentando a su
vez no eyacular por tanto gusto que le daba el cipote del amo:

- ¡No te corras!.- que viendo como el hijo puta de su
esclavo, de manera formidable retenía el orgasmo cumpliendo sus ordenes.
Deseando en lo más profundo, que éste indefenso no pudiera resistir más y
alcanzara la eyaculación para torturarlo más duramente:
- ¡Hummm!.- de manera muy ruin empezó a pajearlo. Volviendo
loco de placer al español, que realizando el ejercicio con la perfección que tan
sádica situación le permitía, sufría por querer y no poder correrse. Hasta que
alcanzando las cien repeticiones, TERCHELD fuera de sí; cabalgándolo
impunemente, metiéndole el nabo hasta los cojones:
- ¡Mueve el culo, puta!.- con la ayuda de sus fuertes puños,
(¡púmm!):
- ¡Humm!, (¡púmm!), ¡humm!, (¡púmm!), ¡humm!.- le golpeaba
los abdominales que prietos como rocas asumía el cachas. Demostrándole que eran
todo músculo y resistentes al puño más duro incluso a los suyos. Pero eso no
amilanó al sádico jinete:
- ¡Hummm!.- que tensando sus pezones, tirando para atrás,
sujeto solamente a estos, le metió el cipote hasta el fondo y corriéndose con
una generosidad pasmosa, disfrutando al notar lo encendido sexualmente que se
encontraba el musculitos por su deseo de eyacular:
- ¡Así me gusta, zorrita!.- le soltó los aros pezoneros y
poniéndose de pié se complació en observar lo bañado en sudor que estaba el
musculoso; que con los ojos vidriosos de deseo carnal:
- ¡327, 328, 329…….!.- siguió realizando los ejercicios,
clavando el nabo en el barro como si quisiera violar el planeta:
- ¡Alto, perro!.- hasta que a una orden de su master paró y
poniéndose de pie esperó las ordenes de éste. Que deseando poner al límite la
capacidad de resistencia sexual del semental, acariciándole los cuajaos
abdominales, reteniendo el cachas el intento que su polla tuvo de eyacular; le
ordenó a RUFUS, al inferior de sus esclavos instructores:
- ¡Encadena a TRÁLLAX entre los dos barrotes y chúpale el
nabo!. ¡Recuerda que tiene prohibido alcanzar el clímax!.- le avisó con
retintín:
- ¡Ya has oído, puta!.- y llevando a empujones al sucio
campeón culturista. Con los brazos en cruz y abierto de piernas, fue
inmovilizado entre las dos barras que TRALLAX conocía tan bien. Cuando RUFUS,
poniéndose de rodillas, sujetándole la verga:
- ¡Hummmm!.- metiéndosela todo lo que fue capaz:
- ¡Hummmm!.- comenzó a chupar, mamando del gordo miembro
viril con vigor, feliz de tener la oportunidad de calibrar con sus ansiosos
labios, aquel poderoso trozo de dura carne, mamándola con poderío, excitado con
la idea de que el cachas recibiría mucha caña si alcanzaba el orgasmo, por
contradecir las ordenes de su señor para que no lo hiciera. Por eso:
- ¡Hummmm!.- a cada gemido que la mole culturista daba el muy
cabrón la chupaba más reciamente. Logrando que TRÁLLAX de infinito deseo,
lanzara de adelante atrás las nalgas metiéndola y sacándola de forma
involuntaria, y es que tanta era su necesidad de lograr orgasmos, que lanzaba su
verga de forma imparable. Pero como era más grande el deseo de complacer a su
amo, su soñado verdugo, del que muy enamorado, igual que una flecha lo tenía
clavado en lo más profundo de su corazón. Como pudo logró retener una vez más el
orgasmo:
- ¡Cabrón!.- le insultó RUFUS, que lanzándole un lapo en todo
el rostro, se chivó diciendo:
- ¡Amo el esclavo no se corre!.- pero hambriento de semen
como estaba, siguió mamando poniéndole de excitación a TRALLAX los pezones como
sables. Que mirando a su amo TERCHELD con amor volvió a resistir, aunque eso le
estaba destrozando por dentro:
- ¡Joder amo, ¿Cuánto te quiere este perro?.- le felicitó al
hispalense. Mientras él, sintiéndose derrotado, se quedaba con las ganas de
beber semen. Pero sabedor de que su amo iba a por todas, sacó aquel cipote tan
rico de su boca y poniéndose detrás:
- ¡Pues lo tengo que lograr!.- buscando su verga el cálido
conducto anal del semental. Mientras TRALLAX miraba retador y orgulloso como se
marcaban sus músculos delante de todos con tanto trajín:
- ¡Hummm!.- con viriles penetraciones anales, RUFUS empezó a
follárselo, mientras que con una mano, sujetando por el gordo tronco el nabo del
cachas, empezó a masturbarlo.
Manteniendo así, entre los pollazos y paja loco de deseo al
esclavo que deseando morir por tan terrible prueba:
- ¡Hummmm!.- se retorcía y gemía, cuadrando sus sudados
músculos para complacencia de los tres verdugos y público. Bufando y echando
espuma por su boca rabioso por la necesidad de lanzar esperma sin control:
- ¡Sí estás a punto, cabrón!.- le recriminó TERCHELD, notando
conque lacrimosos ojos TRÁLLAX le pedía piedad. Que maravillado de lo que aquel
esclavo por amor podía hacer por él:
- Hummmm!.- viendo como RUFUS se corría en su interior, le
ordenó:

- ¡Para, ya!. ¡Y dejemos al esclavo ahí solo con su
sufrimiento durante un rato!.- y abandonado los tres el patio, poco a poco lo
hicieron los demás, dirigiéndose cada cual a sus quehaceres, dejando pronto el
esclavo allí solo. Quién, agachando el rostro, relajando sus músculos, fue
testigo involuntario de cómo una espesa y larguísima gota de precum, nacía de su
agujerito seminal y cayendo lentamente, quedó depositado encima del sucio barro
producido por la reciente lluvia de estos días, como muestra de su
desobediencia. Sintiendo el fuerte dolor de huevos que desde hacía tanto tiempo
no le abandonaba, sabedor que hasta que lograra el tan deseando orgasmo no
perdería.
--ooOoo--
TRÁLLAX de nuevo en su cuadra:
- ¡Humm!.- con la ubres llenas por llevar más de un mes sin
eyacular y con sus músculos muy sucios por tantos trabajos y ejercicios diarios,
seguía con el terrible dolor de huevos. Apenado sobre todo por tener a su lado a
PHILIPP, y no poder gozarlo ni abusar de él. Por miedo a correrse patas abajo,
ya que seguía sin tener el consentimiento de su amo.
Y así, torturado de esa forma tan cruel, un macho como él que
era una inagotable fuente productora de semen. Se encontraba a la espera del
traslado, ya que le habían dicho sus instructores que hoy lo llevaban con toda
seguridad a latigazos al coliseum para acabar allí su instrucción y enfrentarse
en la arena al resto de gladiadores.
Recordando el sádico dolor que sintió cuando le taladraron
ayer noche el cráneo con los ganchos del casco de Krom, dejándoselo sin ningún
tipo de marcas ni cicatrices así por primera vez sujeto a su cabeza. Quedando
solo libre su trenza a través de un orificio central que le hizo TERCHELD con la
autorización del Señor Oscuro y que consiguió con facilidad porque como si el
destino lo hubiera previsto, solo tuvo que quitarle una pequeña lámina circular
de hierro. El cual de una manera inexplicable, mística tal vez; al serle
impuesta. Después de que TERCHELD dijera unas palabras en una extraña lengua, al
taladrarle el cráneo, no le produjo lesiones cerebrales, ni sangre, pero sí un
dolor inenarrable. Y para que le quedara claro que era lo que le deparaba el
destino, todo se lo hicieron en vivo para que sufriera mucho:
- ¡Cabrones!.- gritó con rencor, pero asumiendo cada vez más
su cruel destino. Alzando su bonita cabeza, protegida por tan musculados
hombros, vio aparecer por la puerta al bonito PHILIPP:
- ¡Hola, amo!.- que apenado porque no le veía aquellos
bonitos ojos verdes que el esclavo natural poseía. Sentándose en el cultivado
vientre del español, se echó encima de él y arreándole un beso de muerte, le
ratificó lo que ya sabía:
- ¡El amo TERCHELD, me ha ordenado que te pula los herrajes y
te asee los músculos!. ¡Porque hoy vas al circo de Roma, con la intención de que
sigas allí instruyéndote en el manejo de las armas blancas!. ¡Para que todos
admiren al esclavo que posee!.- y cogiendo un trapo que trajo consigo, lo untó
del líquido de una botella que había en el suelo. Con el mismo brebaje que
habitualmente se embellecían a los caballos para lograr que el pelo de estos
fuera más brillante y lustroso:
- ¡Estás deseando meterme mano!, ¿verdad cabroncete?.-
preguntó TRALLAX con retintín:
- ¡Sí, tío!. ¡Lo estoy deseando!.- reconoció PHILIPP, que
poniendo carita de pena, le participó:
- ¡Sobre todo ahora que sé que no voy!.- logrando que TRALLAX
dando un brinco alzara el torso y se le quedara mirando con cariño:
- ¿Como así, joder?, ¡si el amo me dijo que tu eras para
mí!.- pero lanzándole este un escupitajo en todo el pezón derecho:
- ¡Umk!.- agarrando la argolla que lo ensartaba, tirando de
él, comenzó a frotarle la carnosa tetilla, liberándola de las sucias pelotillas
que la suciedad del lugar almacenó en ella:
- ¡Sí!, ¡pero el amo dice que tengo maneras de gladiador y
quiere que me quede aquí a entrenarme!. ¡Y para eso ROMEO se quedará conmigo y
cuando estemos preparados nos uniremos a vosotros en el coliseum!.- y cogiéndole
la otra tetilla procedió de igual manera:
- ¡Con cuidado chuiquillo, que estás poniéndome a cien!.- y
con esa advertencia el dulce PHILIPP continuó con la limpieza. Tirando y jugando
con el erecto pezón mientras se lo limpiaba. Disfrutando con la visión de cómo
su amo, con soberbias contracturas, contraía alternativamente los poderosos
pectorales para gozo suyo:
- ¡Joder acaba con ellos cabrito!.- que obedeciendo, cogió un
montó de paja limpia y restregándole los músculos del torso:
- ¡Joder, PHILLIP que escuece mucho!.- ayudado por el
abrasador líquido de embellecer caballos. Se los refrotó disfrutando como su amo
empalmado con un toro miura; con las manos apoyadas en el suelo le dejaba
limpiarlo, sintiendo igual que si le estuviera despellejando vivo de lo fuerte
que le cepillaba con la paja:
- ¡Date la vuelta amo y ábrete de patas!.- y TRALLAX más
cachondo que una furcia en vigilia, le hizo caso y poniéndose boca abajo, como
su boy le dijo:
- ¡Que pienso limpiarte el chocho!.- notó que después de
agarrarle por los huevos y darle una salvaje refriega en ellos, dejándoselos muy
límpitos, le bajó el prepucio y dándole una limpieza de cojones al tronco del
cipote, le restregó fieramente la paja en la punta del capullo. Volviendo loco
de placer a su amo, que asustado por la prohibición que tenía de eyacular:
- ¡Cuidado chiquito, que si me corro el amo me va a quitar la
piel a tiras!.- pero PHILIPP estaba como loco por tener tan próximos una polla y
huevos tan gordos como aquellos:
- ¡Lo siento amo, pero es que estás muy guarro!.- alegó como
excusa. Por lo que, pasando de sus ruegos:
- ¡Ufff!.- le separó los glúteos y admirando tan rico
potorro:
- ¡Eres muy cochinito amo!.- bajó el rostro y metiéndolo
entre tan magníficos glúteos, vellidos como los de un oso y duros como el
pedernal. Sacando la lengua:
- ¡Ahhh!, ¡cabrón, de ésta no me salvo!.- jugó con aquel
sensitivo ojete, que puestas tan musculosas nalgas muy respingonas por su dueño.
PHILIPP pasando de las preocupaciones de éste, le estaba regalando con un beso
negro maravilloso, que en cualquier otro momento o circunstancia TRALLAX ya
hubiera deseado. Pero no ahora en cumplimiento de las limitaciones impuestas por
su amo TERCHELD. Pero eso por lo que se ve no le preocupaba al colombiano:
- ¡Déjalo ya chico!.- que poniéndolo al borde del orgasmo y
próximo a desobedecer la orden dada, indefenso ante la experta lengua de
PHILIPP, comenzó a restregar el nabo sobre el áspero suelo de la cuadra, con lo
que eso significaba. Por lo que gimiendo como un búfalo:
- ¡Para chico, que me corro!.- sujetas sus nalgas por las
fuertes manos de PHILIPP. Éste, con la cálida lengua le trabajaba los labios del
chocho con maestría, logrando que TRALLAX, fuera de sí, continuara restregando
el nabo y torso por el sucio suelo, entre gemidos de pasión y deseos de retener
el orgasmo y así obedecer la orden dada por su señor. Pero su resistencia poco a
poco iba siendo vencida y entre poderosas contracturas musculares, con sus
fuertes puños aporreaba el suelo, en un vano intento de resistirse a alcanzar el
clímax. Y con ojos lagrimosos por tantas ganas de correrse:
- ¡Por favor chaval, para!, ¡para que me corro!.- le rogó de
nuevo que lo dejara. Pero PHILIPP nada de nada, porque estaba muy lanzado por el
fuerte olor a potorro sudado que desprendía aquel rico chocho:
- ¡Ahahah!, ¡maravilloso!.- y con larguísimos lengüetazos
ponía a cien a TRALLAX que con los poderosos pectorales y tronco del nabo muy
guarros y arañados del suelo, se retorcía de placer ya muy entregado a la gozosa
lengua de PHILIPP:
- ¡Voy a lograr que te corras, puta!.- le insultó éste por
primera vez al cachas. Que impávido, con muy mala leche, observar la verga del
español, que inmensa y dura de lo grande que estaba, entre berridos y gemidos de
dolor:
- ¡Hummmm!. ¡Ahahahah!, ¡maldito cabrón!.- pronto empezó a
correrse sin control, emanando semen en cantidad y calidad generosa espesa y
blanca como la leche condensada. Muy lloroso TRALLAX por ser tan desobediente
por el incumplimiento de la orden recibida por su master. Pero no pudo hacer
nada y clavando instintivamente el cipote se estaba follando las baldosas del
suelo.

Hasta que comprendiendo lo que había hecho, sin poder
remediar que su pene lanzara más semen, girando la cabeza, le preguntó a su
esclavo preocupado:
- ¡Oooh!. ¡Me he corrido!, ¿que va a ser de mí?.- quien
sacando su carita de ángel del canalillo de los atléticos glúteos de su amo, con
voz muy canalla se excusó:
- ¡Lo siento TRALLAX, pero es que no he podido parar!.-
enmudeciendo maravillado después, nada más observar al cachas que girándose le
mostró, la inmensidad de sus pectorales la rotundidad de sus tiesos pezones y su
polla cubierta aún de semen, que no paraba de lanzar semen a borbotones de tanto
tiempo sin alcanzar el clímax. Y eso sacó de quicio al colombiano, que viendo
aquel miembro viril tan próximo, no lo pudo remediar y después de limpiarle a
lengüetazos esos expansivos abdominales a la musculosa belleza:
- ¡Oooooh!, ¡más nooo!.- PHILIPP se tragó el nabo chupándole
el cipote con rotundidad, con la cruel intención de vaciarle los huevos. Porque
PHILLIP estaba saboreando el placer de someter a guapos culturistas y pensaba
vaciarlo y lo estaba logrando porque TRALLAX eyaculaba y se corría a espuertas,
en cantidad imposible medio ahogando al guapo mamón:
- ¡Para, para por favor!.- le rogó el español una vez más:
- ¡Calla puta!.- y arreándole un par de mistras en su
cuadrada mandíbula, masturbándole sin piedad, comenzó a pellizcos a torturarle
los pezones, logrando arrancarle a su nabo otro orgasmo más. Hasta que parando:
- ¡Esto TRALLAX, por tenerme tantos días a dieta!.- se quedó
mudo al observar el gran charco de semen que había debajo de TRALLAX y que
cubría el suelo:
- ¡Has logrado cabrito, que mi cipote desperdicie parte del
semen que tenía reservado para mi amo!.- y bajando el rostro avergonzado, le
rogó a PHILIPP:
- ¡No se lo digas al amo, me torturaría hasta la muerte!.- y
apenado el colombiano porque esta iba a ser con toda seguridad su despedida, le
prometió:
- ¡Tranquilo ……..perro, ¡que no pienso decirle nada!.- y con
ese cambio de roles se puso de pie y pisándole a TRALLAX el nabo, cogiéndose la
chorra se meó encima de él, limpiándole de esa forma los regueros de semen que
cubrían su musculoso cuerpo, y encubrir así las evidencias del delito. Y
girándose, dejándole de nuevo muy limpio, desapareció de la vista del cachas,
que quedó convencido de que no le volvería a ver más:
- ¡Joder, así me gusta más!.- reconoció el esclavo TRALLAX:
- ¡Será una lástima que no me haga más visitas!.
--ooOoo--
Y así de esa guisa, en bolas, con todo su cuerpo cubierto de
los hierros de Krom y con las altas plataformas clavadas cruelmente en sus pies,
andaba cimbreando su verga a cada paso que daba en dirección al circo de Roma.
Por creer sus dueños que ya estaba iniciado en el noble arte de la lid y que
podía enfrentarse a los demás gladiadores en el coso con éxito.
Comprobando los mirones que lo vieron cuando fue llevado a la
villa, que TRALLAX en este tiempo estaba más masivo y la grasa había huido de su
cuerpo. Cosa que su ya abundante vello no era capaz de disimular:
- ¡Más veloz esclavo!.- y de esa manera, igual que fue
llevado a la hacienda de RUFUS, con látigos y fustas fue trasladado de vuelta a
Roma para su ingreso en las cuadras de los gladiadores del coliseum para ser
inscrito como nuevo gladiador:
- ¡Va a ser la sensación de la temporada!.- dijo uno de los
mirones, entre el público. Continuando así con la dura vida que el destino cruel
había reservado para él, para un esclavo, tal vez él único capaz de resistirlo:
- ¡Más despacio puto!.- le ordenó RUFUS su ya único
instructor, aparte claro está del amo TERCHELD. Un macho que le gustaba más que
ROMEO, por eso se alegraba de que no fuera él quién se hubiera quedado en la
villa romana con PHILIPP, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- sobre todo porque
azotaba aún más fuerte:
- ¡Más despacio te he dicho, puto!.- pero como no obedeció
ensimismado como se encontraba en sus pesamientos, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- le lanzó una
granizada de nuevos latigazos a sus atormentados músculos y es que las
plataformas le permitían dar grandes zancadas, sin él percatarse de ello, que
dificultaban que su escolta le pudiera seguir con facilidad. Ya que TRALLAX se
había hecho tanto a las plataformas que parecían una prolongación natural de su
formidable cuerpo.
Pero a lo que no se acostumbraba era a ser torturado de esa
forma tan sádica, sus músculos no se acostumbraban, era mucho el dolor que le
acompañaba desde meses. Solo le quedaba resistir, resignación y obediencia total
para con sus amos si quería sobrevivir. Sus amos habían descubierto sus
atributos físicos, conducta sumisa y entrega a la que era capaz de someterse y
todo eso hacía imposible que alcanzara alguna vez la libertad:
- ¡Así esclavo, ese paso que llevas es perfecto!.- y
sufriendo una larga tanda de latigazos, fue premiado por su buena conducta. Y
así, con largas zancadas, clavando poderosamente las puntas de las plataformas
en el polvoriento suelo a cada paso que daba. El musculoso ser andaba por el
camino al principio solo escoltado por sus dos escoltas, que con recios
latigazos, se complacían en torturarlo solo por el placer de hacerlo sufrir,
pero también para seguir acostumbrándolo a soportar el dolor extremo. Hasta que
trascurriendo las horas y cada vez más próximo a los extrarradios, el transito
de gente fue a más:
- ¡Mirad chicos, el campeón culturista ha vuelto!.- gritó uno
de los viandantes, que fue testigo de su traslado del barco esclavista a la
villa campestre de RUFUS:
- ¡Eso solo puede significar que sus amos, creen que ya está
preparado para luchar en el coso!.- y empalmados todos, al observar conque
poderío TRALLAX acababa de encajar unos magníficos latigazos en la punta de la
verga:
- ¡Te he dicho más despacio, puto!.- observaron como la mole
culturista mirando con amor al sádico hispalense, bajó la intensidad de la
marcha:
- ¡Pues yo voy a sacarme un abono para lo que queda de
temporada en el circo!. ¡No pienso perderme ninguno de sus enfrentamientos!.- y
a paso ligero ambos, acompañados de otros, a los que también la idea les pareció
buena, se dirigieron a por los abonos, seguro como estaban de que a muchos más
se les iba a ocurrir la misma idea, ¡Solo con ver la fiera estampa de TRALLAX!.
CONTINUARA……….
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son inéditos, correspondientes a los primeros capítulos, en los que no incluí
ninguno.