Nuestro Décimo Aniversario.
Solo faltaban dos días, cumpliría 10 años de matrimonio en
los cuales mi esposa me había regalado a dos primorosos hijos y cientos de
noches de intenso placer.
Nos casamos ya maduritos, contando con 29 años cada uno,
durante 3 años no encargamos familia y le dimos rienda suelta a nuestras
fantasías mas ardientes, luego llegaron los hijos y bajamos un poco el ritmo de
nuestra vida sexual, quedando siempre latente la pasión y la inquietud por ir
cumpliendo cada sueño y cada locura que nos contábamos siempre en los momento de
intimidad.
Ella a pesar de dos embarazos y casi con 40 años de edad, se
conserva como cuando la conocí de 26, delgada, con unos senos medianos que aun
ahora vencen a la fuerza de gravedad, con una breve cintura y un hermoso culo
sostenido por dos torneadas piernas y una linda cara, de la cual destacan sus
expresivos ojos, unos ojos que con solo mirarlos te dicen todo, en su cara se
reflejan todas las emociones, con los años aprendió a manipularla, a esconder
según las circunstancias las que no debía mostrar, pero hay unas emociones que
le resulta imposible ocultar, y entre ellas destaca la lujuria; su tierno rostro
se vuelve la personificación de la calentura, del placer, de la sensualidad.
Quedaba poco tiempo para planear todo, pero afortunadamente,
aplicándome logre orquestar lo que para mi sería el mejor de nuestros
aniversarios.
Se llego el día al despertar mi mujer se encontró con un
nuevo anillo coronado con un diamante de dos kilates, cuando nos casamos, el
anillo de compromiso no pudo ser de ese tamaño, 10 años después bien valía
nuestro matrimonio los 10,000 dólares que con gusto desembolse por esa roca que
adornaría su mano, muchos besos y cariñitos para comenzar el día que por fortuna
caía en viernes, así que teníamos todo el fin de semana para celebrar, enviamos
a los niños a la escuela y después de comer, lleve a los niños con sus abuelos
quienes aceptaron cuidarlos y que pasaran la noche en casa de ellos, me fui para
mi oficina para ultimar los detalles de mi plan con la promesa de regresar por
mi esposa a las 8 de la noche para salir a cenar y a bailar.
Conociendo sus hábitos y costumbres, a las 6 de la tarde la
llame para pedirle que buscara en mi armario un regalito que había olvidado
entregarle, ella encontró una caja que contenía un conjunto de lencería para
matar a mas de uno, medias y liguero haciendo juego con una panty de corte
francés y un bra de media copa de encaje que resaltaba sus lindos senos dejando
libres sus aureolas y sus pezones, a esas horas ella estaría por entrar a la
ducha y no me equivoque, así que contenta me dijo que después de bañarse,
estrenaría el regalo.
El tiempo corría y tenia que darme prisa, despache los
asuntos pendientes del trabajo, realice una llamada clave para la celebración y
salí volando de la oficina, pase a recoger a un grupo musical que en nuestra
tierra conocemos como "Trío" muy socorridos para románticas serenatas las cuales
vuelven memorables al entonar lo que nombramos "Boleros" por estas tierras
Tapatías, presuroso llegue a la casa, di unos minutos para que todo estuviera en
orden, la lista de canciones y la sorpresa; los hice entrar sigilosamente a un
jardín lateral que queda bajo nuestro balcón, indique cuanto tenían que darme de
tiempo para entrar a casa y los deje preparados, al entrar a casa pase por la
pequeña cava que tengo a un lado de mi estudio, saque del frigorífico un para de
botellas de champagne "Cristal" tome unas copas, y al momento que entraba a
nuestra recamara, ella salía del vestidor, ya bañada y maquillada y portando la
lencería que le había regalado, en esos instantes el Trío comenzó a entonar
"nuestra" canción al píe del balcón.
Mi esposa se sorprendió gratamente, en su cara se dibujo una
sonrisa que bien valía todo el esfuerzo, pero aun faltaba más, mucho más; ella
corrió a mis brazos, se abalanzó a mi boca y me obsequió un largo beso, al
librarme de su abrazo, descorche una de las botellas, llene dos copas y
brindamos por esos 10 años de felicidad, vaciamos las copas y al momento en que
las llenaba de nuevo ella miró hacia la mesa y contó confundida, "una…, dos…,
tres, ¿tres copas……….?" ; ahora el que sonrió fui yo "si querida tres copas" le
dije mientras llenaba esa tercera copa a la vez que elevando la voz decía, "pasa
amigo, únete a la celebración".
A la recamara entro un amigo que había conocido atendiendo
unos asuntos en Monterrey y el cual se encontraba de visita en nuestra ciudad
resolviendo unos pendientes antes de partir hacia la ciudad de Barcelona en
donde instalaría su residencia definitiva, se acerco a donde estábamos, tomo su
copa y brindo por muchos años de felicidad, en esos momentos mi esposa cayó en
la cuenta que se encontraba ataviada con solo lo que le había regalado, medias
caladas untadas a sus piernas y soportadas por el coqueto liguero, su panty
francesa y con el bra de media copa; por unos segundos pensé que se cubriría y
saldría corriendo, para mi dicha y sorpresa, ella después de dudar unos segundos
irguió su pecho sus pezones se endurecieron al instante, empino un poco su culo
y dibujando una sonrisa choco su copa contra las nuestras que le ofrecíamos en
brindis.
Su cara dibujo su sonrisa mas erótica, destilaba lujuria de
sus labios humedecidos por el champagne, mi amigo la tomo de su mano libre y la
hizo dar una vuelta sobre si misma, mi mujer conocedora de las "armas" que
porta, detuvo unos instantes si giro para regalarle una vista completa de su
espalda y de su magnifico, apretado y redondo culo a nuestro amigo, termino de
girar, le quito su copa la cual colocó junto a la suya sobre la mesa y
regalándome la mas cachonda de sus miradas me pregunto "¿este también es mi
regalo?"… Yo solamente pude asentir con una leve inclinación de cabeza….
Ella lo acerco más, llevo las manos de él a si cintura, lo
rodeo del cuello y le planto un largo beso en el cual sus lenguas se
entrelazaron cual serpientes en celo, yo tome mi copa y la botella a medias de
champagne, me acomodé en uno de los sillones y me dispuse a contemplar el
espectáculo. Las manos de él abandonaron rápidamente su cintura para posarse en
sus nalgas, primero las acariciaba recorriéndolas todas, reconociendo sus
formas, su textura la calidez de su piel, luego, las caricias pasaron a ser
firmes apretones como queriendo medir su dureza, regresaban luego a su talle
para subir por los costados hasta llegar a sus senos, los acariciaba, sopesaba;
tomaba entre sus dedos los pezones como comprobando su dureza; entre tanto mi
esposa recorría el cuerpo de nuestro amigo, el cual estaba forjado por horas y
horas de gimnasio, sus caderas, sus nalgas, su espalda, para luego detenerse en
su pecho para irlo librando de su camisa, sacando uno a uno los botones y
recreándose con la piel que descubría; la camisa no tardo en caer al suelo,
libero el cinto y desabrochó los pantalones los cuales cayeron también, se
agacho hasta ponerse de rodillas contemplando el bulto que se marcaba bajo el
slip que vestía, tomo el resorte por las caderas y lentamente lo bajo, su pene
al ser liberado saltó como impulsado por un resorte, lo contempló unos segundos,
la lujuria se dibujaba en su bello rostro, sonrió para si y mirándome de nuevo,
pregunto "¿esto también es para mí?"
De nueva cuenta simplemente asentí con la cabeza, ella metió
el glande lentamente entre sus labios, degustando el manjar con calma como toda
una sibarita, poco a poco lo fue sacando para luego recorrerlo con su lengua
hasta los testículos que sopesaba suavemente con una mano como midiendo la
cantidad de leche que contenían y que seguro pensaba extraerles, su lengua
recorrió de nuevo el camino andado para regresar a la punta de esa verga que se
le ofrecía, de nuevo la metió lenta en su boca, para luego centímetro a
centímetro mostrarme como la tragaba, no paro hasta tenerla toda dentro, al
grado de provocarle ligeras arcadas que sirvieron para espesar su saliva la cual
cubría toda esa verga que con fruición saboreaba.
Durante la mamada se notaba como nuestro amigo convertido en
regalo de aniversario alcanzaba el cielo, sus manos recorrían la cabellera de mi
esposa, acariciaban sus hombros y trataban de tocar sus senos, los cuales
gracias al bra de media copa, se mostraban generosos al ser vistos desde arriba,
él después de un par de minutos, no pudo resistir más y la levantó, sus manos se
fueron directo a sus senos, los cuales acarició nuevamente y saboreo al acercar
sus labios a ellos, mi esposa de nuevo giro su rostro hacia mi, entornando sus
ojos dejo ver el placer que sentía al ser mamada por otro hombre en mi
presencia, mi verga ya para esos momentos se encontraba en su máxima erección
palpitando, suplicando por ser liberada del encierro y cárcel que representaba
mi ropa, pero aun no era el momento; el siguió mamando alternadamente sus senos
como queriendo encontrar diferencias entre uno y otro, los acariciaba y sopesaba
sorprendido y excitado por su firmeza y tamaño que eran una burla flagrante a la
fuerza de gravedad. Sus manos dejaron esos senos unos momentos para bajar de
nuevo a las caderas, la brevedad de su cintura las hacía mas voluptuosas, su
culo respingón lucia sensacional con la panty de encaje y se acentuaba su
belleza por el corte francés de la misma, una tanga hace lucir bien a casi
cualquier culo, pero hacer lucir una panty francesa, solo los culos perfectos
como el de mi esposa.
Él se arrodillo ante mi esposa para acercar su rostro a su
entrepierna, se veía como aspiraba los aromas de la calentura que emanaban de su
rica vagina, a pesar del color negro del encaje, se notaba que apenas si podía
retener los jugos que ya la mojaban y que era cuestión de segundos antes de que
comenzaran a escurrir ante la imposibilidad de contener una gota más; por sobre
la tela lamió estos jugos, su cara expreso lo delicado de su aroma y de su
sabor, del placer que era degustarlos, entre tanto, mi esposa gemía levemente,
su rostro poco a poco se transmutaba en una mascara de lujuria que yo bien
conocía y que me anticipaba lo que estaba por venir; él sin levantarse la hizo
girar quedando de espaldas a la cama, presionó por sus caderas y la hizo
sentarse y luego recostarse sobre su espalda apoyada en los codos como para
conservar algo de visibilidad ante lo inminente; gentilmente le retiro su panty
y separo sus piernas, el espectáculo era digno de una pagina central de
cualquier revista, una panochita perfectamente depilada, con generosos labios
que salían de ella por la excitación, un capullo de clítoris que es un poema
grande, rodeado de un anillo de piel que se basa en el inicio de su rajita y que
permite emerger entre el inicio de sus labios; nuestro amigo se recreo en la
visión que se le presentaba, bajo su cara hacia ese pimpollo y le rindió honores
al altar de Venus, tal belleza solo podía tratarse con la veneración que
distingue y separa a un iniciado de un profano, lentamente lo beso, su lengua
recorrió toda su extensión, honro el capullo, y lentamente separo sus labios
para beber de la generosa fuente de donde manaba ya una gran cantidad de jugos;
mi esposa, apoyada en los codos no perdía detalle, cada lamida era aprobada con
un gemido y una sonrisa hacia mi, de vez en vez sus ojos llenos de lujuria
dibujaban un "gracias" qu sin ser pronunciado era entendido por mi.
La lengua y los labios rindieron merecido tributo y el altar
correspondió con una abundante corrida, mi esposa tomo la cabeza de nuestro
amigo y la retuvo contra si mientras le bañaba el rostro con la venida mas
impresionante que me hubiera tocado ver jamás en esos diez años. De la verga de
nuestro amigo colgaban gotas de liquido que expresaban el nivel de calentura que
tenía, así como estaba mi esposa con las piernas colgando de la cama solo le
basto incorporarse un poco para que su verga apuntara a la gruta de mi señora;
él poseía una verga de similares proporciones que la mía quizá solo un poco más
gorda de la cabeza, pero del mismo largo, se puso un condón y la coloco en la
entrada de la cuevita de mi esposa y lentamente la fue metiendo, ella, al sentir
la diferencia de diámetro de esa cabeza, no pudo contener la curiosidad y se
incorporó más aun para ver el espectáculo, la cabezona separaba sus labios, los
distendía y ella gemía con cada milímetro que cedía al invasor, una ves
contemplado el espectáculo se recostó sobre su espalda para disfrutar de cada
embate, de un meter y sacar que fue adquiriendo un ritmo frenético y que termino
por ser reconocido mediante un prolongado orgasmo de mi esposa; entre tanto la
música seguía sonando bajo el balcón y se mezclaba con los gemidos de mi esposa.
Una vez pasados los estertores del orgasmo, mi esposa tomo la
iniciativa, se levantó de la cama para recostar e nuestro amigo convertido en
"su" regalo con la verga apuntando al techo, se despojo de su bra quedando solo
con las medias y el liguero, colocó sus pies a la altura de las caderas de él y
poco a poco bajo hasta que su chuminito lindo toco la verga enhiesta del
visitante, apunto bien y se dejo caer de golpe sobre de ella para empalarse a
fondo, ella había dispuesto todo para darme el mas sensual espectáculo quedando
de frente a mi, mirándome y sonriéndome siempre que sus gemidos lo permitían, de
repente note como su rostro se cargaba de mas lujuria y cachonderia, jamás la
había visto así de hermosa, de verdad que no hay nada mas bello que el rostro de
la mujer amada cuando esta al tope de cachonda, quien nunca lo haya visto, no
sabe de lo que se ha perdido; junto con esa recarga de lujuria que se miraba en
su cara, llegaron también las frases, "¿te gusta como me lo estoy cogiendo
papito?" , "¿te gusta verme como me chorreo toda por lo caliente que me tienen?"
, "¿te gusta verme como me como toda esta verga?" , "¿escuchas como estoy de
mojada y como chapotea esta verga en mi cosita toda inundada?"
"Si mamita, métetela toda, gózala reina que es para ti" "Así
mamita, reviéntate tu cosita empalándote hasta el fondo", "Me encanta tu cara de
putita de zorra caliente", atinaba yo a decirle en medio de mi calentura; mi
esposa bajo sus ojos a mi entrepierna y notó el tremendo bulto que portaba,
"papi, ¿te calienta ver a tu mujercita cogiendo con otro? ¿te pone caliente
verme como a una puta?. "Déjame ver tu verga amor, enséñame que tan caliente
estas, sácala para verte" me decía ella; era la señal que esperaba, me desvestí
en tanto ella seguía en su cabalgata frenética, al quedar desnudo me acerque a
la cama y ella se desmonto para ponerse a mamarme la verga, nuestro amigo se
incorporo sin saber que hacer, por lo que le dije, "métesela de perrito"; que
bárbaro, otra cosa que deben probar es una mamada de su esposa mientras esta
empalada por otra verga, el día que lo hagan solo podrán pensar en cuando
llegará de nuevo el día en que otro se la coja mientras se las mama, nada
volverá a ser igual se los juro.
Los tres nos encontrábamos al límite, el orgasmo colectivo
era inminente, el primero que alcanzo el clímax fue nuestro invitado, seguido de
mi esposa y coronando el momento mi venida, la mas abundante que recuerdo de
toda nuestra vida matrimonial, mi esposa trato de tragarlos todos, pero era tal
la cantidad que casi se atraganta, mi verga al salir de su boca, continuó
escupiendo calido esperma que termino por cubrir su cara y sus pechos.
La música dejo de sonar, terminaba la última canción de la
serenata, caímos los tres desmadejados en la cama, pasados unos minutos,
levantamos las copas de nuevo en señal de agradecimiento y despedida de nuestro
amigo, y como preludio de la noche mas intensa de sexo que hayamos tenido mi
mujer y yo en esos 10 años de feliz matrimonio, la noche apenas comenzaba y
había iniciado de la manera mas candente, no los aburriré con los detalles pero
lo que comenzó a las 7 de la noche, termino a las 3 de la madrigada.
Me despido con un consejo para ustedes los lectores varones,
si se acerca una fecha que conmemorar, ya tienen una buena idea; a las lectoras,
solo les puedo aconsejar, amigas, ¡¡¡No se conformen con menos que lo que
recibió de regalo mi esposa!!!
DrCesar