500 dólares por una cogida
Me llamo Noemí tengo 27 años, no soy muy alta pero tengo un
cuerpo muy bien formado, de cabello rubio, teñido por supuesto, largo y algo
enrulado, un par de tetas no muy grandes, ademas un tanto flojas, por lo cual
siempre anhelo poder hacerme una cirugia de implantes de mamas para realzar mi
busto,
Somos un matrimonio amantes de las reuniones con amigos y la
verdad es que lo disfrutamos mucho, en especial con una pareja, Estela y Roberto
con la cual congeniamos muy bien, Estela es amiga mía desde la infancia y por
casualidades de la vida, Roberto es amigo desde hace muchos años de mi marido y
además compañero de trabajo.
Hace un par de sabados atrás ellos vinieron como de costumbre
a cenar a nuestra casa y normalmente después de cenar jugamos los cuatro a las
cartas hasta la madrugada, casi siempre Roberto juega de pareja conmigo y por
supuesto Estela lo hace con Ernesto, ahora bien resulta que desde hace bastante
tiempo comenzé a notar que Roberto me había empezado a mirarme con una cara como
queriéndome comer, en varias oportunidades cuando yo estaba conversando el me
miraba y comenzaba a pasar su lengua por los labios, sacando fuera de ellos una
pequña porción como saborando cada palabra mía, es mas como saboreando una
cogida conmigo.
Como con Estela somos muy confidentes, mas aún hemos tenido
con el correr de los años de amistad algunas charlas muy intimas, en alguna de
ellas me había comentado que Roberto era poseedor de una hermosa verga, bastante
grande y por lo que me había dicho yo suponía era mucho mayor que la de Ernesto,
esto fué haciendo que comenzase a tener fantasías sexuales con Roberto, como
sería su verga, como me cogería, de que forma me la enterraría, etc, etc, así
fué como esa noche decidí arriesgarme y ponerlo a prueba, me vestí con una
minifalda de jean que sin ser demasiado corta dejaba ver la mitad de mis
piernas, pero cuando me sentaba se me subían de una manera muy provocativa, me
puse una remera celeste que resaltaba de una manera muy provocativa mis pechos,
es mas cuando Ernesto me vió inmediatamente quizo hacerme el amor, cosa que no
ocurrió por que ya estaban por llegar Estela y Roberto.
Lo que nadie sabía es que debajo de mi minifalda no llevaba
puesto absolutamente nada, estaba totalmente en bolas, mas aún me había depilado
esa tarde dejando solamente una pequeña matita de pelo sobre mi argolla, y el
plan que había imaginado para Roberto sabía que iba a funcionar de maravillas.
Después de cenar y como ya era costumbre nos pusimos a jugar
a las cartas, como siempre era compañera de Roberto él se sentó frente mío y
Estela y Ernesto hicieron lo propio, después de estar jugando un rato como por
descuido dejé caer varias cartas debajo de la mesa, inmediatamente Roberto se
agachó solicitamente para recogerlas, con lo cual abrí bastante mis piernas
dejando mi vagina a su entera visión, la respuesta no se hizo esperar, al
instante sentí las manos de Roberto acariciar mi entrepierna con lo cual cerré
de golpe mis piernas y apreté entre ellas sus manos, esto lo tomó desprevenido y
se asustó, con lo cual trató de incorporarse sin darse cuenta que estaba debajo
de la mesa, esto hizo que se diese un fuerte cabezazo con la mesa el cual fué
tan fuerte que casi vuelca los vasos y las botellas que estaban sobre ella,
salió bastante aturdido y con una mirada de furia hacia mí por lo que le había
hecho, en efecto lo había provocado y luego le había quitado el juguete.
Después de un rato cuando las bromas se calmaron y el aceptó
"el chiste" se levantó y fué a buscar unas latas de cerveza a la heladera,
inmediatamente me ofrecí ayudarlo a traer las bebidas, no bien entramos a la
cocina entorné la puerta para que Estela y Ernesto no nos escucharan y le dije:
Te gustó lo que viste debajo de la mesa…? bastante enojado aun me
responió: Sos una guacha, no tenés que jugar así conmigo !!! al
instante le deposité un suave beso en sus labios y le dije: Lo que viste
recién debajo de la mesa puede ser tuyo por 500 dólares…
Casi me muero de risa al ver la cara de asombro que puso e
inmediatamente me respondió: No puede ser que me quieras cobrar por
cogerte!!!, somos amigos eso no se hace, mi respuesta no se hizo
esperar: Esas son las reglas del juego, las tomas o las dejas,
evidentemente él no quería perder la oprotunidad que tal vez no se le presentara
nunca más: está bien acepto, el lunes al mediodia estoy por acá y me
gustaría que esto no fuese una broma de mal gusto, cariñosamente le
respondí no lo será , nuevamente lo besé en los labios, como
sellando un pacto, tomamos las bebidas y volvimos con ellas al living
recomenzando el juego de cartas, cuando nos despedimos en la puerta de calle él
al darme un beso en la mejilla me dijo muy suavemente al oído: por 500
dólares el Lunes te destruyo, y se alejo con una sonrisa en los labios.
Esa noche me dormí pensando en todo lo que me iba comprar con
500 dólares: zapatos, una cartera haciendo juego, un par jean, algunas camisas,
varias remeras y quien sabe cuantas cosas más, no me importaba un carajo hacerme
la puta con un amigo si eso me permitía darme los gustos que quería, es mas
pense que que si lo hacia varias veces a ese precio conseguiria el dinero para
los implantes de mamas.
El Lunes después que Ernesto se marchó a la oficina comenzé a
prepararme para recibir a Roberto, después de desayunar me dí una ducha bien
caliente para relajarme, me sequé el cabello y lo arreglé con cuidado, luego me
puse una tanga de encaje negro, un vestido azul y negro minifalda un corpiño
haciendo juego con la tanga y unos zapatos negros con un tacos bastante altos
para realzar aun mas mi cuerpo que estaba listo para recibir según me había
dicho Estela a un buen macho que me cogiese con todas las ganas, además arreglé
la cama con unas sábanas de seda especiales para las grandes ocasiones como
esta, perfumé la habitación y puse el aire acondicionado para estar en un
ambiente muy agradable, luego de esto me tendí en el sillón del living a hojear
una revista y esperar a mi visitante.
Cuando sono el timbre no lo hice esperar ni un segundo y salí
a recibirlo, lo saludé con un hermoso beso en su boca, por supuesto que
respondió a él enterrando toda su lengua en mi boca hasta llegar a mi garganta,
casi me ahoga con semejante beso, luego de un instante se separó de mi y sacando
su billetera depositó sobre una mesita que está al lado de la escalera que vá al
piso superior donde están los dormitorios los 500 dólares diciéndome:Nunca
mezclo los negocios con el placer, me cobrás muy caro pero he visto que vale la
pena pagar por tí , comenzé a reirme de sus palabras e inmediatamente le
respondí: no te lamentes que será la plata mejor gastada, es mas si hay
una próxima vez te haré una rebaja por ser cliente.. inmediatamente
volví a abrazarlo y con mi mano izquierda comenzé a sobarle la verga por sobre
el pantalón, ahí pude comprobar lo que me había contado Estela, su verga que ya
se encontraba bastante dura era de un gran tamaño, se la notaba enorme a pesar
de no estar totalmentre parada, así seguimos jugando unos instante y comenzé a
desabrochar su pantalón el cual al cabo de unos instantes cayó al suelo junto
con su boxer de color nergro.
Ahora si pude ver su hermosa verga, larga, gruesa y ya a
estas alturas muy dura como el mástil de un velero, no me hice esperar ni un
segundo, como estábamos al borde de la escalera, me arrodillé en el primer
escalón y comenzé a chupar tan delicioso chorizo, mis tetas ya estaban fuera del
vestido porque se que habian salido de su escondite gracias a las caricias y
mordiscos que me había propinado Roberto, asimismo con mi mano izquierda jugaba
con mi clítoris poniéndo a mil, con una calentura impresionante, todo esto no
duró mucho tiempo, Roberto hizo que dejase chupar su vergota y me sentó en los
escalones de la escalera,se arrodilló frente a mí, me abrió de piernas quedando
mi argolla a su disposición, su boca y su lengua no se hicieron esperar para
entrar en acción, yo por mi parte lo incitaba mas y mas colocando mi mano
derecha sobre su nuca y apretándolo con todas mis fuerzas sobre mi vagina, su
lengua llegaba hasta lo mas profundo, por momento me parecía que esta llegaba
por mi interior hasta el ombligo, el goze que experintaba con esto era muy
profundo, no paraba de gemir, cada vez mas rápido y mas fuerte, el al percibir
esto aumentaba el ritmo y la presión de su boca contra mis labios vaginales,
entones si, no pude más y explote como la llamarada de una hogera, el orgasmo
que me vino fué espectacular, creo que Ernesto en todas las cogidas que me ha
dado nunca pudo lograr esto.
El muy hijo de puta no me dejó recuperar antes que pudiera
relajarme un poco me hizo colocar mis piernas en el escalón de mas abajo de
donde estaba sentada y agarrándose de ellas se tumbó de espaldas y comenzó a
chupar mi argolla desde abajo, ahora todo el peso de mi cuerpo quedaba sobre su
cara, su lengua jugaba con mi clítoris y de vez en cuando la introducía toda
dentro mio la sentía chocar contra mis ovarios, siguió y siguió jugando, como
estaba de espaldas en el piso podía ver su verga en todo su esplendor, la veía
como palpitaba a cada leguetazo que me daba, a el no parecía interesrle su
calentura, parecía que no quería ponérmela, solo jugar con su lengua dentro mio,
pero mi calentura aumentaba a 100 kms por hora y nuevamente me vine en otro
orgasmo infernal, mis flujos vaginales se corrieron por sobre su boca, a medida
que iba expulsándolos el con su lengua los recogía y los depositaba dentro de
el, así hasta que no hubo mas para recoger.
Pensé que descansaríamos unos momentos pero no fué así, el
padrillo que me estaba volviendo loca se incorporó, me hizo levantar de donde
estaba sentada y colocó mi pierna izquierda por sobre el pasamano de la
escalera, mis nalgas quedaban a su disposición, ensalivó un poco su verga y
colocó la cabeza de su pija en la entrada de mi argolla, apenas hubo entrado su
cabezota en mi vagina comenzé a sentir un ardor insoportable, realmente esa
verga era gruesa, mas de lo que imaginaba que pdria soportar, gemía y me
deseperaba pero lentamente pero sin pausa su enorme verga fué llegando hasta lo
mas profundo de mi argolla, cuando logró entrar toda ella en mí comenzó a
bombearme lentamente fué aumentando su ritmo hasta llegar a convertirse en algo
inaguantable, entonces sí sentí un empujón que llegó a poner sus bolas contra
mis nalgas y comenzó a acabar, sentía como enormes chorros de su semen llenaban
toda mi argolla y rebalsaban por los labios vaginales sobre mi pierna derecha,
no se exactamente cuantos fueron pero calculo que 5 u 6 chorros llegaron hasta
dentro de mi ser, esto lo aplacó un poco.
Calculé que semejante acabada estaba bien paga con 500
dólares, pero ilusa de mí apenas se hubo repuesto, bajó mi pierna de la baranda
y me colocó de espaldas en los escalones de la escalera, mi cabeza quedó en el
piso y mis nalgas en el tercer escalón, se sentó en el escalón y comenzó
nuevamente a enterrar su verga dentro mio, no podía creer que tuviese semejante
potencial, no había terminado de acabar y ya estaba enterrándomela nuevamente,
la metió la saco infinidad de veces lo que hizo tuviese un nuevo orgasmo, no tan
intenso como los anteriores pero si hermoso y duradero como nunca, el cuando
estaba a punto de acabar dentro mio la sacó y comenzó a masturbarse sobre mi, su
semen no se hizo esperar y grandes gotas blancas cayeron sobre mi pelvis
mientras el apretaba su verga para que ninguna gota quedase fuera de lugar, yo
por mi parte masajeaba mis pechos con exquisito placer, la verdad es que nunca
me habían cogido como ese día, es más nunca había tenido tantos orgasmos
seguidos en tan poco tiempo, no puedo recordar si fueron 4 o 5, pero la verdad
es que no importa cuantos fueron solo importa que puedo recordar la enorme
satisfación que tuve con cada uno de ellos.
Luego de esto Roberto no se quiso bañar, debía volver a la
oficina y retomar sus tareas con Ernesto como si nada hubiese pasado, se vistió
y nos despedimos con un buerte beso, ambos nos prometimos una nueva cogida, la
cual sería tanto o mas hermosa que la que habíamos tenido momentos antes, una
vez que el se hubo ido me fuí a dar una ducha, luego pasé por el dormitorio
donde aún se hallaba la cama hecha y el aire acondicionado encendido, la verdad
era una lástima no haberlo aprovechado pero como la cogida había sido tan
hermosa no lo lamenté, solo pensé que en otra ocasión y tal vez por 300 o 400
dólares usaría la cama, o quien sabe si no lo haría gratis, solamete por el
placer de dejarme coger por semejante verga.
Después de haberme duchado con agua bien caliente me sequé me
puse ropa bien comoda y me senté en el living a leer una revista a esperar la
llegada de mi marido.
Cuando Ernesto llegó me dió un hermoso beso en los labios,
con su mano derecha apretó una de mis tetas, como era su costumbre y sentándose
a mi lado me perguntó:Estuvo Roberto acá en casa..???. casi me
muero al escuchar esa pregunta, me quedé muda y mi rostro empezó a palidecer, se
lo habían contado??, lo sabia de antemano??, el hijo deputa de Roberto le había
contado que se había cogido a su esposa??, no sabía que contestar, al final solo
atiné a decir: ssssiiii.. que salió mas de mi alma que de mi boca,
inmediatamente Ernesto hizo otra pregunta y ahora sí me di cuenta que sabía todo
lo que había pasado: Te dió 500 dólares…?? Me dijo ahora
que eso fué lo máximo, evidentemente Ernesto sabía de la cogida por 500 dólares
que me habían dado, Roberto se lo había contado con lujo de detalles, no podía
hablar, temía lo peor de lo peor, entonces Ernesto poniéndo una mano sobre mi
hombro de dijo: amor… que sucede,estás pálida… te dió 500 dólares ???.
entonces perdida por perdida le dije sssii.. están sobre la mesita de la
escalera., solamente reaccioné y comprendí la verdad cuando Ernesto
inocentemente con una sonrisa en sus labios me dijo: Ahhh que suerte, esta
mañana le presté a Roberto 500 dólares para pagar una deuda y me prometió que
luego pasaría por casa a dejármelos, que buen amigo es, siempre cumple con su
palabra
Ahora si que casi me desmayo, no de susto sino de impotencia
por no poder contar lo sucedido, el hijo de mil putas le había pedido prestado a
mi marido los 500 dólares que me los dió a mí por pegarme una flor cogida, la
bronca era inmensa, cada vez mayor, el guacho me había cogido gratis y para
colmo me había gustado, y para mayor colmo no se lo podía contar a nadie, ni a
mi mejor amiga que por desgracia era su esposa y para peor de lo peor me había
quedado con las ganas de comprarme una cantidad de cosas hermosas con esos 500
dólares.
Luego de habérseme pasado la bronca comenzé a maquinar la
venganza contra este hijo de mil putas, luego de varias horas de pensar y pensar
encontré la forma y el lugar de donde llevar a cabo mi venganza, pero esto se
los contaré en el próximo relato.
Con todo mi cariño.
Noemí