Cosas de parejas
Recientemente mi pareja y yo, tuvimos un percance. Se me
metió en la cabeza que había algo extraño en su comportamiento. Cosas propias de
las mujeres. Se fue más temprano al trabajo, con una de sus mejores camisas y
pantalones, oloroso y fresco. Le observé picarón. Quizás eran cosas mías, pero
lo noté extraño. Estando ya en mi labores cotidianas laborales me llamó al tel.
e hizo saber lo mucho que me amaba y bla, bla. Le pregunté si ya había entrado a
sus labores, me dijo sí. Me extrañé más, porque inconscientemente me llamó a la
hora que siempre lo hacía. Se me metió el diablo en la cabeza. Bueno te amo, se
despidió y le dije "igual, nos vemos". Pasé todo el día en el trabajo con
pensamientos vagabundos. Honestamente, pensé que me estaba montando los cuernos.
No es que esté dotada de una belleza sin igual, ni que esté
podrida de buena, pero tan horrible no estoy, pensé, al menos doy unas chupadas
de guevo que le hago ver el cielo y se que lo llevó al infierno también.
Entonces, me montará los cuernos? No quise seguir pensando cosas porque me iba a
volver como loca, me extrañé de esa situación puesto que no acostumbro a ser
celosa. Mierda! Me estoy convirtiendo en una igual a todas, pensé. Nosotras las
sensibles, las intuitivas, las que tenemos un sexto sentido y esas cosas, ahora
como no me dé por llorar y pasar una noche en vela, porque no me lo podría
soportar, creí que esa mujer frágil se la había llevado el coco. Llegó la
ansiada noche y el Señor estaba allí esperándome a la salida de mis labores, me
hizo un gesto, se instaló en mi auto y nos fuimos en silencio. Vivimos lejos del
lugar donde trabajamos. El comenzó una conversación.
Cómo te fue y bla, bla lo rutinario. Silencio, luego me dijo,
te noto callada. Yo? Ah si, no tuve buen día, le dije. Él me observó bien y me
dijo te vas a poner más vieja si sigues así de seria y reía porque ese
desgraciado no entendía que con sus palabras ya me estaba perforando por dentro.
Qué le pasa a este coño de madre, pensaba yo. Llegué a pensar que se estaba
burlando, por que él, es unos 4 años menor que yo. Un hálito de vergüenza me
pasó y me prometí que me las iba a pagar, el muy desgraciado. Llegamos a casa,
en silencio igual, fui me di un buen baño, me sobé los pezones, me acaricié el
clítoris, me pasé el jabón una y otra vez por mi cuquita humedecida
infernalmente, me introduje por el ano un gomero que tengo por allí y así pude
abrir un poquito más el hoyito anal, pero me guardé para él.
Hice un cafecito y me propuse preparar la cena para ambos,
cuando sentí que se acercaba, me dijo, querida te vas a quemar por andar así en
la cocina, (yo estaba con una camiseta blanca y unas pantaletas hilito blancas
también), descalza y olorosita!. Por dentro yo decía no papito lindo quien se va
a quemar eres tu, pero sonreí y guardé silencio. Se fue y se recostó, pero
andaba tenso por mi actitud silenciosa. Fui a la habitación donde yacía él
acostado muy rico y le dije quieres ya tu comidita? Si. Ah si? Bien aquí tengo
postre primero, porque lo fuerte viene después. Me lancé con él en la cama y
comencé a sobarle el guevo en ascendente y descendente, después en círculo de
arriba abajo. Chupé su cabecita, pasaba mi lengua por su vena hinchada, le
hundía mi lengua debajo el sombrerito de su cabecita, mientras él me miraba,
solo me miraba, ni jadeaba siquiera. Yo pensé, mierda algo pasa aquí. Pero
haciendo caso omiso a su grandísima estupidez, yo continué masajeando su pene y
chupándoselo hasta que su verga se puso gruesa y tiesa, y la metía en mi boca
hasta la mitad. Cuando escuché sus gemiditos muy sutiles y luego más fuertes, y
luego vi que sus ojos estaban hacia atrás dentro de sus párpados, se le notaba
que estaba gozando.
Apretaba sus pezoncitos y el gritaba un poco más, comencé a
pasar mi lengua por su ano y se puso tenso, apretó sus piernas, continué, él
lentamente fue tranquilizándose, relajándose, hasta que sentí sus piernas
manejables, las coloqué sobre mis hombros y comencé a chupar pene y culo
juntamente ambas cosas y apretaba sus pezones, luego se desencadenó y me dijo
dame más. Anja dije por dentro mi venganza, me coloqué a su lado, le metí el
dedo en el culo, aunque no era la primera vez, pero no se dejaba
permanentemente, le fui hundiendo lentamente mientras mordía sus pezones y daba
pellizcos en su nuca y en sus lados en los glúteos, hasta que sentí las paredes
de su ano cedían fácilmente al paso de mi dedo, comencé a mover mis dedos
dentro, entonces chupé su verga mientras le metía el dedo, mete y saca, así como
subía y bajaba, mete y saca, sube y baja. Estuve dándole en ese culo unos largos
minutos, hasta que pude meterle otro dedo, ni cuenta se dio. Me dijo me voy
mami, me voy, y se vino en un potente orgasmo donde botó semen como un animal,
quedó exhausto y tranquilizado, relajado y divino. Me paré de la cama. Él hizo
un gesto como que "tu no te vas", pero yo dejé las sábanas, fui y me fumé un
cigarro.
El me encontró en la cocina sirviéndole la cena, me dijo: me
cogiste otra vez por el culo, coña de madre. Sin voltear le pregunté: "Te has
cogido otra cuca". Me dijo queee? Otra cuca, en que tiempo, coño? Ah, no se dime
tú. Yo soy quien te veo raro a ti, extraña, silenciosa, y hoy no te dejaste
chupar, tanto que te gusta, qué coños te pasa? Le dije nada papi. Y dentro de mi
pensé, caray ambos andamos pensando el que nos montamos los cuernos. Estuve
silenciosa en la cena, no pronuncié palabras. El por su parte me habló para
decirme, te voy a quitar la canlentera que tienes a punta de guevo.
De repente se obstinó y me dijo, tú como que me estás
montando los cuernos mijita, si es así dímelo y ya! Estaba alterado, logré
alterarlo, yo solo buscaba la verdad. Pero guardé silencio. Pensé que a él le
faltaba decir más cosas. Esperé. De momento me quedó mirando y me dijo, mami hay
otra persona en tu vida? Uuuf pensé por dentro de mi, sus dudas son mis dudas,
le dije no papi no tengo a nadie más no podemos formalizar una relación donde
existan tantas dudas? a lo que me contestó y porque andas tan silenciosa? Le
repetí, tuve un mal día en el trabajo hoy. Nada es por ti, y me entró un
fresquito. Arreglamos todo, nos fuimos a la cama, a recibir una dosis de
medicina para mi cuerpo que estaba ansioso, necesitado de su verga, de sus
besos, de sus abrazos, de sus chupadas, ah dios! De sus chupadas, no había
pasado un día y quería que me la chupara como un bebé chupa las tetas de su
madre al nacer.
Pasó sus manos debajo de mis nalgas y la apretaba mientras
hundía su lengua fornida en mi clítoris y subía mis caderas con sus manos atadas
a mis nalgas, me fui yendo al cielo obscuro que veo cuando me chupa, sentí como
su lengua se bajaba a mi culito y luego se posaba en la corona de mi clítoris.
Sacó sus manos de abajo, me abrió bruscamente más las piernas y dejó abierta
totalmente mi vulva y duramente pisaba con su punta mi clítoris y bajaba, me
escupía, se chupaba todo lo que salía de mí y yo gemía fuera de este mundo, me
introdujo el dedo en mi hoyito anal, estaba baboso y mi cuca botaba líquido y
líquido y él se volvía loco, se hundía en mi vulva embadurnando su rostro de
todas mis sustancias, extasiado.
Tomé luego su cabeza la presioné más fuerte contra mi vulva.
Su barba raspinosa me rasgaba por lados de los labios de mi vulva, me tocaba con
su nariz toda mi superficie y se la hundía más y más hasta que desaté un gritito
hundiendo mis uñas en su cabeza, produciéndome un orgasmo inmenso, parecía que
me había orinado y él se lo tomó todo, haciéndome sentir la mujer completa que
soy, hecha a su medida y necesidad. Todo volvió a la normalidad. No pasa nada me
dije, son cosas de tu imaginación femenina.
¿Por qué había hecho eso de la camisa y pantalones, su
picardía, quizás era conmigo, mejor pienso eso, me quedo con ese pensamiento y
él se quedará con sus pensamientos de mi actitud también, silencio e
indiferencia. Nunca lo sabré él tampoco nunca lo sabrá. En fin, así es la vida,
a veces vemos con nuestra mente maliciosa lo que con nuestros ojos inocentes no
podemos.