Habían pasado ya 3 meses desde que había tenido la visita de
aquellas dos chicas del primer grado de preparatoria en la casa. Desde entonces
cada vez que tenía la oportunidad de estar en casa a medio día me sentaba en la
sala principal a ver televisión con las persianas entreabiertas por si alguna de
las chicas volvía por mas, sin embargo las veces que había estado, ellas no
pasaban frente a la casa como en aquella ocasión.
Un martes había regresado de ver a un cliente como a las 11
de la mañana, me había metido a tomar una ducha y cuando salí fui a mi coche a
sacar mi agenda que había olvidado dentro. Apenas me iba acercando cuando veo
que había un papel en el impiabrisas, miré hacia todos lados más no vi a nadie.
Tomé el papel y decía: "Hola Señor, espero que se acuerde de mi, soy Silvia, la
chica de la revista jijiji. Solo quiero que sepa que no he olvidado ese momento
y que todos los días me acuerdo de usted". Pasé de unos segundos de excitación
por lo que me decía, a pensar qué hubiera sucedido si mi esposa lo ve primero
que yo, esta niña estaba loca poniéndome eso en el vidrio del coche. Tomé el
papel y rápidamente lo doblé guardandolo en la bolsa de mi pantalón, en eso sonó
la campana de la escuela y decidí de una vez por todas enfrentar a la chica para
reclamarle lo que había hecho - aunque en el fondo lo que deseaba era que sus
manitas jugaran nuevamente con mi cuerpo - Crucé la calle, caminé media cuadra,
y me recargué en un coche frente a la puerta de entrada de la escuela.
Un tumulto de chicos de ambos sexos y de todas edades salió
disparado de la escuela - iba a ser muy difícil reconocer a alguna de las chicas
si todas vestían igual - De pronto entre un grupo de chicas me pareció reconocer
la cara de una de ellas, era la chica que traía la revista, la que primero había
comenzado a tocarse y la cual había recibido en su boca la leche que su amiga
había sacado de mi - Apenas nuestros ojos se curzaron e inmediatamente regresó a
mi el recuerdo acompañado por una excitación que por poco se convierte en
erección delante de todos los escolares. Su reacción inicial fue ponerse seria y
detenerse.
Luego las dos amigas con las que venía le deben haber
preguntado qué le pasaba, y ella me señaló a mi y comenzó a caminar hacia acá.
Lo primero que pasó por mi mente fue "niña tonta, espero no les haya contado
nada", sin embargo sus amigas pasaron a un lado mío solo diciendo buenas tardes,
mientras la chica me saludó diciendo: ¡hola tío!. La saludé con una cara muy
seria y sacandome el papel de la bolsa le pregunté: ¿Fuiste tu?. Ella me miró
con una sonrisa penosa y me contestó que si. Me dirigí a ella con una sonrisa
para no depertar sospechas, pero le dije que estaba loca, que no podía hacer eso
si sabía que yo era casado. Su respuesta me quitó de encima todo el enojo que
podía haber tenido. Me miró con unos ojos de arrepentimiento, y con una vocecita
como de una niña de 10 años me dijo: "esque me gustó". En ese momento me dieron
ganas de tomarla en ese mismo lugar y comenzar a quitarle la ropa, sin embargo
tuve que pensar rápido para no despertar sospechas y le dije: Deveras estás loca
niña, me voy a ir a mi casa a descansar, tu sigue tu camino y no me vuelvas a
dejar notas. En el fondo esperé que la chiquilla entendiera y pasara frente a mi
casa unos minutos después, sin embargo no podía arriesgarme, asi que me di la
vuelta y caminé rápidamente a la casa.
Me senté nuevamente en el sillón de la sala viendo hacia
afuera con la esperanza de que se apareciera en un par de minutos. Apenas
comenzaba a acomodarme cuando la chiquilla se paró frente a la ventana, como a
unos 2 metros y con un sonrisa en la boca me miró. No pude evitar contestarle la
sonrisa y haciéndole una seña con la mano de que esperara un momento me levanté
y cerré las persianas. Abrí la puerta de par en par y mirando hacia afuera para
ver que nadie se diera cuenta, le hice una señal de que entrara a la casa.
Silvia entró en la casa sigilosamente, viendo hacia todos lados como
reconociendo el lugar donde hacía unos meses había tenido su primer experiencia
cercana con un hombre, luego me miró y me dijo: hola. Yo me reí ante su saludo y
le dije que se sentara en el sillón.
Dejó su mochila a un lado y se sentó con sus piernitas
cerradas como si no quisiera que yo mirara aquella entrpierna que ya bien
conocía. Me senté en el sillón de enfrente y mientras ella miraba al suelo por
la pena, le dije: "abre tus piernitas", La chiquilla me miró, se sonrió y
comenzó lentamente a abrir sus piernas dejandome ver ahora una pantie mucho más
sexy que la que tenía hacía unos meses. - Mmmm, que bonitas están, le dije - Te
gustan? son nuevas - Si, mucho... me gustaría verlas mejor, le dije. La chica se
inhibió un poco y luego me dijo: "bueno, pero poquito". Se levantó entonces y
quedandose en el lugar donde estaba tomó su faldita de abajo y se la levantó
para dejarme ver su rajita cubierta por una pantie color verde ajustadita. Date
la vuelta, le dije. La chica se giró y me dejó ver un par de nalguitas muy bien
formadas. "wow, que lindas" le dije. Luego ella se soltó la falda y me miró con
una sonrisa en la boca. Pensé en decirle que me mostrara sus pechos, pero
realmente eran muy pequeños y no me llamaban la atención, además no podíamos
perder tiempo, pues en 45 minutos llegaría mi esposa. Le hice una seña con la
mano de que viniera y se sentara a un lado mío, ella lo pensó solo unos segundos
y luego vino al sillón donde estaba yo y se sentó - se puso ya con sus piernas
cruzadas, como si no le importara más que yo le viera la entrepierna - Me sonrió
sin decir nada y yo lo único que le dije fue: "te acuerdas lo que hiciste la ves
pasada?, quieres hacerlo de nuevo?" - La chica sonrió más y con la cabeza me
dijo que si. Se inclinó un poco hacia mi y yo me recosté en el sillón.
Ella comenzó un poco nerviosa a desabrocharme el pantalón, yo
hice lo posible por evitar una erección antes de tiempo, aunque confieso que el
solo hecho de tener a la niña de vuelta me ponía muy caliente. Me desabrochó el
botón y el cierre y comenzó torpemente a bajarme el pantalón hasta media pierna.
Luego se quedó mirando un momento y siguió con el boxer bajandolo también hasta
media pierna. Había logrado mantenerme sin erección, aunque estaba a un 50% más
o menos. La miró y sin mucho pensarle la tomó con su mano derecha levantandola
un poco. No tardó ni 5 segundos sin que comenzó a crecer y endurecerse en su
mano, la chica se reía bajito y decía "orale", luego comenzó a jalarla de arriba
a abajo con mucho más soltura de la que había mostrado la última vez. Me pareció
extraño, como si la niña hubiera estado practicando, pero la realidad es que lo
estaba disfrutando bastante. La niña siguió jalandola mientras yo no podía
mantener las manos quietas y pensaba en cómo hacer para por fin tocar aquel
cuerpo adolescente. Silvia se comenzó a acomodar recostada en el sillón para
quedar más cómoda, recostó su pecho sobre mi estómago y se quedó con mi pene muy
cerca de su cara mientras jugaba con el.
La chica lo jalaba y acercaba su boca como queriendo meterlo
en ella pero sin animarse, yo por mi parte tenía las manos atrás de mi cabeza
evitando a toda costa tocar a Silvia - nuevamente pensaba en el problema que
ésto pudiera traerme - Sin embargo era inevitable cuando volteaba a ver como su
faldita ya se había subido lo suficiente como para dejarme ver ese firme par de
nlaguitas que la niña tenía, y que por el movimiento, ya solamente una de ellas
estaba cubierta por la pantie color verde, la otra había salido completamente al
aire dejando la pantie metidita entre ellas.
Todavía estaba mirándoselas con gran tentación cuando sentí
que me besaba suavemente la punta del pene y luego comenzaba a meterlo a su boca
despacio. Ya no soporté más y estirando mi mano derecha la puse sobre la nalga
que la chica tenía al aire, comencé a sobrasela despacio y a darle pequeños
pellizquitos. La chica se estremeció y autonáticamente comenzó a meterse más
adentro de la boca mi cosa. Moví mi mano para bajarle las panties hasta donde
pude y dejé sus dos nalgas al aire mientras ella seguía con mi pene en la boca
cada vez con más intensidad. Estiré más la mano y la metí entre sus bombones
para alcanzar su rajita. La sentí bastante húmeda, y Silvia lanzó un tremendo
suspiro apenas puse dos dedos sobre sus labios vaginales.
Rápidamente la quité de encima de mi y la acomodé acostada en
el sillón con las piernas abiertas mientras terminaba de sacarle la pantie por
completo. La chica abrió de lado a lado las piernas mientras respiraba muy
rápidamente. Puse mi mano entre sus piernas y comencé a sobrale la rajita
suavemente de arriba a abajo y abriendo sus labios vaginales un poco. Silvia se
puso como loca y se contorsionaba en el sillón mientras yo la tocaba, su
respiración aumentó demasiado de ritmo y yo cada vez me ponía más caliente solo
de verla. No aguanté más y metí mi cabeza entre sus piernas poniéndole la boca
sobre sus labios y comenzando a lamerlos primero para llenarlos todos de saliva
y después concentrandome en su clítoris. Mi lengua jugaba dentro de Silvia
mientras ella había pasado de suspiros a gemidos tan fuertes que temí que
alguien se detuviera afuera para averiguar lo que sucedía adentro.
La chica apretaba fuertemente mi cabeza con sus piernas hasta
que de pronto sentí como sus músculos se contraían fuertemente y sus gemidos se
detuvieron un segundo para convertirse en un grito ahogado. Silvia se quedó
quieta un par de segundos, sabía que había tenido un orgasmo y recordé mis
tiempos de juventud donde podías hacer a una chica tener un orgasmo con solo
tocarla por arriba de la pantie. Apenas me había levantado para vestirme
bastante molesto, cuando Silvia se enderezó y me dijo: "No", y quedandose
sentada en el sillón me tomó del pene y me jaló hacia ella. Lo metió en su boca
y comenzó a chuparlo mucho más rápido y fuerte de lo que lo había hecho antes.
Sus movimientos resultaban un poco torpes, pero lograba combinar la lengua con
los labios bastante bien.
La tomé de la cabeza y comencé a moversela de atrás hacia
adelante todavía más rápido de lo que ella lo hacía, en varias ocasiones mi pene
entraba más de lo que la chica soportaba y sentía que tocaba su garganta, pero
ella no paró. Continuó chupandola mientras me tomaba fuertemente de las nalgas
hasta que no soporté más y comencé a disparar dentro de su boca. Aguantó los
primeros dos chorros de leche y después se quitó para recibir los demás en su
cara y en su pecho. Una vez que terminé en un grito que no pude ahogar mucho a
pesar de que sabía que se escucharía hacia afuera, Silvia se acercó a mi y con
la lengua comenzó a lmpiar mi pene a todo lo largo, terminó y se levantó
corriendo hacia dentro de la casa - ni siquiera sabía donde había un baño -
abrió primero la puerta de una recámara y después encontró el baño, entró y
cerró con un portazo.
Yo comencé a vestirme pensando que en menos de 15 minutos
llegaría mi esposa y cuando apenas iba a apurar a la chiquilla esta salió del
baño con una sonrisa que pintaba su cara húmeda de lado a lado. Vino a mi
rápidamente y me dijo "me voy porque me esperan en mi casa", y mientras abría
las persianas para ver si nadie la miraba volteó y me dijo "no aguanto por
contarle ésto a Nadia", - imagino que Nadia era la otra chica que había estado
conmigo hacía un par de meses - pero antes de que pudiera preguntarle tomó su
mochila, abrió la puerta y antes de despedirse solo me dijo: "sigue siendo
nuestro secreto", guiñó un ojo y salió apresurada de la casa hacia la esquina
donde tomaba el transporte colectivo.