Esta historia comienza cuando tenia como 1 año de casado, yo
tenía 26 años y mi matrimonio era muy sólido, ya que mi esposa si bien había
sido educada en una familia muy conservadora, (tuvimos un noviazgo un poco largo
(3 años) y durante casi todo este tiempo habíamos tenido relaciones sexuales
bastante satisfactorias para ambos, ya que ella era una mujer muy ardiente y yo
no me quedaba atrás, nos hicimos amantes casi al empezar nuestra relación y
probamos casi de todo lo relativo al sexo), en esa época un compañero de trabajo
llamado Jorge me invitó a una despedida de soltero de un amigo de él, la fiesta
se la organizaban varios de sus amigos, para la cual se contrataron a dos chicas
para la diversión de el agasajado, ya en la reunión, el festejado escogió a una
de las chicas y los encerramos en una de las recámaras de la casa donde se
celebraba la reunión, la otra chica se sorteó entre todos los demás concurrentes
y el afortunado también se encerró con ella en otra recámara, cuando terminó la
fiesta todos quedamos de reunirnos el siguiente mes para hacerle también una
despedida de soltero al cuñado de mi Jorge ya que se casaría en aproximadamente
2 meses y no había podido asistir a esta fiesta por compromisos con su familia.
La siguiente vez que nos reunimos conocí al cuñado de mi
amigo, se llamaba Arturo y era un tipo gordito y nada agraciado físicamente, por
lo cual le hacíamos bromas bastante pesadas y él las aguantaba de muy buen
grado, ya en la plática para organizar la reunión no sabíamos en donde hacerla,
ya que la persona que había prestado su casa la ocasión anterior no estaba en la
ciudad, ya que viajaba constantemente al interior del país, entonces Jorge me
preguntó que si no podría prestar mi departamento para tal ocasión y yo les
contesté que primero lo tenía que consultar con mi esposa y además ella tendría
que estar presente lo cual no me gustaba poco ni mucho, le pregunté a mi esposa
que qué pensaba y me dijo que no había problema y que para hacerlo más fácil
ella se iría de visita durante el fin de semana a la casa de su hermana que vive
en la ciudad de Puebla.
Tres días antes de la reunión estando en mi casa, como a las
7 de la noche tocaron el timbre y salí a abrir, encontrándome con una chica como
de 20 años, bastante bonita, que me dijo que era la novia de Arturo, me dijo que
se llamaba Sandra y que quería platicar conmigo, le dije que de que se trataba y
que si quería que fuéramos a tomar un café para poder platicar más a gusto a lo
cual me contestó que como yo quisiera, nos fuimos a un restaurante, le pregunte
si quería cenar y me dijo que si, que pidiera lo que yo quisiera y así lo hice,
ya terminada la cena, le pregunté que era lo que quería platicar conmigo y esto
fue poco más o menos lo que platicamos:
- Me da un poco de pena lo que te voy a pedir, como soy muy
celosa y me he enterado que tú le vas a organizar una fiesta de despedida a mi
novio Arturo y como me he enterado por algunas de mis amigas que casi siempre el
principal regalo del novio es una chica y yo no quiero que mi novio tenga sexo
con nadie, quería ver la posibilidad de que me permitieras asistir a la reunión.
-Para empezar debo aclararte que yo no soy el organizador,
únicamente presto mi departamento para la fiesta, y además al que debes pedirle
que te traiga es a tu novio Arturo.
-Ya le pedí a él que me trajera a la fiesta, pero se molestó
mucho conmigo.
-Entonces yo no puedo hacer nada, tendrás que aguantarte las
ganas de asistir.
-Pero yo quiero asistir, y solo tú puedes ayudarme.
-Ya te dije que eso es imposible.
-No habría manera de asistir sin que nadie me viera?.
-De verdad lo lamento, pero para que veas que eso no es
posible, te invito a que conozcas mi departamento y veas que no se puede hacer.
Llegamos a mi departamento y la llevé directamente a la
estancia donde se iba a llevar a cabo la reunión, inmediatamente se fijó que en
un costado de la misma había un closet bastante grande y que nosotros solo
ocupábamos con cosas que casi nunca usamos (debo aclarar que los inquilinos
anteriores habían convertido la recámara principal en la estancia, ya que la
estancia original, como tenía vista hacia la calle, estaba mejor iluminada y la
habían convertido en oficina, y cuando renté el departamento el administrador me
dijo que la única condición para rentarlo era que esa oficina no podía
habitarla, que el anterior inquilino era familia del dueño y que como se había
tenido que ir a vivir a España por dos años le había pedido que hasta su llegada
y cuando ya tuviera donde vivir a su regreso desocuparía la oficina, a lo que yo
había accedido, ya que recién casados no necesitábamos más que una recámara y
todos los demás servicios) volviendo al relato abrió el closet y se dio cuenta
que estaba casi vacío y tenía unas especies de mirillas por donde circulaba el
aire y que le podían servir para ver lo que sucedía en el resto de la estancia.
-Si tú quisieras, podría esconderme aquí y nadie me vería.
Solté una carcajada ante tanta insistencia y le dije:
-Mira, lo que tú me estás pidiendo rebasa con mucho el simple
favor que me dijiste que querías. Me sorprende tanta insistencia de tu parte y
no creo que solo lo hagas por simples celos.
-De verdad soy muy celosa, y si Arturo no me quiere traer es
porque de seguro piensa hacer el amor con otra.
-Eso lo debes de tratar con él y no comportarte de esa
manera, ya que solo conseguirás que él se canse de ti por celarlo tanto.
-Estoy dispuesta a hacer lo que quieras si me dejas asistir.
-No, ya te dije que no se puede, si se llegaran a enterar me
meterías en un problema.
-Ya que no estás dispuesto a dejarme entrar, entonces puedes
hacerme otro favor?.
-Solamente que no me pidas asistir, pídeme lo que quieras.
-Déjame colocar una cámara de video, para poder grabar todo
lo que suceda aquí.
-No creo que sea lo mas adecuado, si se enteran mis amigos se
enojarían mucho conmigo.
-Pero nadie se va a enterar, esconderíamos muy bien la cámara
de video para que nadie se de cuenta.
-Me gustaría complacerte, pero ya te dije que no es posible,
por favor, ya no insistas que me vas a hacer sentir culpable por tanta negativa.
-Por favor, no se lo diré a nadie.
Ante tanta insistencia y ya bastante molesto, pensé que era
raro tanta terquedad por enterarse de lo que hacía su novio
-Está bien, no sé que necedad es la tuya, pero antes me vas a
prometer que nada de lo que veas se lo vas a comentar a nadie.
-Te prometo que no haré el menor comentario con nadie.
-Entonces te espero el viernes antes de las 6 de la tarde,
para que podamos colocar la cámara antes de que empiecen a llegar los invitados,
ya que la reunión empezará a las 9, espero que llegues temprano, porque si
llegas cuando ya esté algún invitado, no te dejaré entrar ni a mi casa.
-Estaré puntual.
La acompañé a la puerta y nos despedimos, me quedé pensando
en lo que harían mis amigos conmigo si supieran lo que acababa de prometer, de
seguro me dirían que estaba loco y suspenderían la fiesta, o la harían en otra
casa.
El viernes, día de la reunión Sandra llegó muy puntual a las
6 de la tarde, me sorprendió lo guapa que se veía, venía con un vestido negro
muy bonito, la pase a la estancia y le enseñe el lugar que había escogido para
poner la cámara y que era de donde se apreciaba casi toda la estancia, le dije
que si quería, podía pasar a recoger su cámara al otro día después de las 7 de
la noche, porque yo tenía otro compromiso y hasta esa hora llegaría a mi casa,
estuvo de acuerdo y se fue.
Empezó la fiesta y como siempre en estos casos, bromas,
frases de doble sentido, copas, bocadillos y un montón de picardías, llegó la
chica y eso fue el comienzo de la parte fuerte del festejo, hizo un strip tease
bastante aceptable dedicado al novio, Arturo estaba ya bastante tomado y la
chica empezó a quitarle la ropa hasta desnudarlo completamente, lo sentó en una
silla y empezó a hacerle una mamada sensacional, cuando tenía la verga bien
parada nos dimos cuenta que no la tenía muy grande (aproximadamente 12 o 13 cms.
) se subió encima de él y empezó a hacerle el amor ahí mismo por lo cual nos
sorprendió a todos, ya que no era ese el plan original, me puse bastante
nervioso ya que me acordé de la cámara que estaba filmando todo lo que ahí
sucedía y que después entregaría a su novia Sandra. Terminó la fiesta en la que
casi todos terminamos bastante tomados y cada quien se fua a su casa.
Al otro día, Sandra llegó como siempre muy puntual, la invité
a pasar, le pregunté si quería una copa y me dijo que si, estuvimos platicando
de algunas cosas sin importancia y cuando me preguntó que tal había estado la
fiesta le contesté:
-Ya te darás cuenta tú misma, solo te recuerdo que lo que
veas en el video no lo comentarás con nadie, es más, me gustaría que me
prometieras que la borrarás inmediatamente después que la veas.
-De eso quería hablarte, como en mi casa no puedo verla
porque se darían cuenta, ya que la video está en la estancia, y siempre hay
alguien en mi casa, espero que me permitas verla aquí mismo, así, podrías
borrarla tú mismo para que veas que no la voy a utilizar para ninguna otra
cuestión que no sea satisfacer mi curiosidad.
-Ponte cómoda, pues la película dura como 2 horas -Prendí la
televisión, puse la película en la video y le serví otra copa, cuando terminó,
vi que estaba bastante colorada, no sé si por lo que acababa de ver o por coraje
o por las copas ingeridas, que para ese momento ya había perdido la cuenta de
cuantas llevábamos tomadas.
-Estoy muy enojada contigo.
-De verdad no te comprendo, te permito que pongas una cámara
y que grabes todo lo que aquí sucedió, arriesgándome a una bronca por parte de
todos mis amigos y tú sales diciéndome que estás enojada conmigo, podrías
decirme la razón de tu enojo?
-Tú me habías dicho que nada de eso iba a suceder, que solo
lo iban a emborrachar y la chica solo iba a bailar.
-Pero yo no tengo la culpa de que Arturo y la chica lo
hicieran, además él ya estaba bastante borracho y creo que ni cuenta se dio de
lo que estaba haciendo, además, con el que debías estar enojada es con él, no
conmigo.
-A él, en cuanto lo vea, le voy a decir tres cosas.
-Tú me prometiste que nada de lo que vieras lo comentarías
con nadie.
-Le voy a decir que uno de sus amigos me lo dijo.
-No vale, recuerda tu promesa.
-Está bien, pero ya veré la manera de desquitarme.
Para esto, se fue pasando el tiempo, ya era como la una de la
mañana -Cambiando de tema, quieres que te lleve a tu casa?
-Le dije a mis padres que me quedaría en la casa de una
amiga, me puedo quedar contigo hasta que amanezca?
-Como quieras, te puedo ceder mi recámara.
-No, me quedo en el sillón.
-Oye a mi ya me dio mucha hambre, quieres que te prepare algo
de cenar?
-Yo no tengo nada de hambre, lo que tengo es sed, mejor
sírveme otra copa.
-Creo que ya estás un poco pasada de copas, sería preferible
que comieras algo.
-Sírveme lo mismo que tú vayas a comer, pero también me
sirves la copa.
Cenamos, nos tomamos unas cuantas copas más y seguimos
platicando y como ya estaba bastante mareada, le salían muy fáciles las
palabras, creo que hasta lo que no se atrevía a decir ni a su más grande
confidente lo estaba diciendo ahora.
-Llevo dos años y medio de noviazgo con Arturo y él es el
único con el que he tenido relaciones sexuales pero solo han sido dos veces, ya
que han sido muy dolorosas, Arturo me ha lastimado mucho y por eso ya no he
querido hacerlo hasta que me casara.
-Porqué dices que Arturo te ha lastimado mucho?.
-Me da pena hablar de ello. - pero te voy a platicar porque
sé que tú no se lo vas a platicar a nadie, la primera vez me dolió muchísimo, yo
pensaba que era porque nunca lo habíamos hecho, pero la segunda me dolió igual o
más y le pedía a Arturo que se detuviera, que ya no siguiera, pero él no me hizo
el menor caso y siguió hasta terminar él, creo que en ese momento solo le
preocupaba su propio placer y a mi ni caso me hizo.
-Por lo que me platicas creo que no te supo preparar
adecuadamente, yo creo que la primera vez para una mujer es muy importante, se
debe ser bastante cuidadoso para no lastimarla.
-Oye, cambiando de tema, que me vas a pedir a cambio del
favor que me has hecho.
Me quede pensando por un momento (debo confesar que no tenia
ni la más mínima intención de pedirle algo a cambio del favor) y creo que por
las copas que yo tenía adentro empecé por hacerle una pregunta a ver que
respondía y seguirle según el rumbo que ella me trazara.
-Tú me dijiste que podía pedir lo que yo quisiera.
-Si, Pero te pido por favor que no sea nada sexual.
Les juro que yo ni siquiera me acordaba de que me había dicho
que le pidiera lo que fuera con tal de asistir, y mucho menos hubiera pensado
cobrarle el favor pidiéndole que tuviera sexo conmigo, por eso me sorprendió que
ella misma tocara el tema sexual, entonces decidí seguir jugando un poco con
ella para saber hasta donde estaba dispuesta a llegar.
-Entonces ya no es lo que yo quisiera, sino lo que tú
quieras,
-Pero ya te dije que no me gusta hacer el amor, porque me
duele mucho, y además recuerda que me caso en dos semanas.
-Entonces pon tu misma el "castigo" que quieras.
-Te voy a proponer algo que siempre he deseado hacer con mi
novio, pero nunca lo hice por una razón u otra; me gustaría que hiciéramos como
si fuéramos a hacer el amor, únicamente que no habría penetración, pero yo te
haría sexo oral para que terminaras. Pero lo haríamos otro día porque ya tengo
muchísimo sueño, pero te voy a dar un pequeño adelanto.
Yo me quedé sorprendido, pero pensé que por las copas ella se
mostraba muy desinhibida, y creí que al otro día se le olvidaría lo que había
prometido, dejé las cosas como estaban y de todas formas mi intención no era
aprovecharme de ella aunque estuviera bastante borrachita.
Se levantó, se paró a un metro enfrente de mí, se bajo los
tirantes del vestido poco a poco y lo dejó caer lentamente al suelo, y vaya
sorpresa que me llevé, traía un conjunto de sostén y panty negros de encaje muy
bonitos, con liguero y medias negras, me quedé mudo por la impresión ya que como
he dicho ella era muy bonita, como 162 de estatura, esbelta sin ser delgada,
piel blanca, pelo negro a media espalda, ojos cafés, cintura breve, senos
grandes y redondos que a duras penas los tapaba el breve sostén que traía
puesto, nalgas respingaditas y bastante bonitas, piernas largas y en medio de
estas, un pubis que se le notaba bastante abultadito, con algunos vellos
rebeldes que se le escapaban por los lados de su panty, en conjunto, una
preciosura, se paseó por toda la estancia posando para mí como tres minutos.
-Estás lindísima, tienes un cuerpo verdaderamente hermoso y
espectacular, tienes una cara de muñequita, tus senos a pesar de ser grandes se
nota que no están nada caídos, esa cinturita se te ve divina, tienes unas
piernas de campeonato, tu novio se va a llevar un verdadero tesoro, creo que lo
voy a envidiar por llevarse esta belleza.
Se sonrojó un poco, no sé si por efecto del alcohol que había
ingerido, o por los piropos que le estaba diciendo, para esto, yo tenía la verga
bien parada y se notaba el bulto a través del pantalón, ella se dio cuenta de la
naturaleza del bulto y se volvió a sonrojar, me pidió un camisón de mi esposa
para dormir, entré a buscarlo y cuando regresé con el, ella ya estaba dormida,
le hablé y ella no me contestó, la moví un poco y tampoco, entonces tomándola en
brazos la llevé a mi recámara y la acosté en mi cama, no sabía si debía taparla
así como estaba o desnudarla y ponerle el camisón, me decidí por quitarle
únicamente el liguero y las medias, dejándola con su ropa interior, la levanté
un poco para poder ponerle el camisón y al estar colocándoselo no pude dejar de
tocar un poco su cuerpo, tenía una piel suavecita, le sobé un poco los senos por
encima del sostén y le bajé un poco sus pantys, estuve a punto de desnudarla
completamente pero me contuve, le puse el camisón, la tapé y me fui tomar un
baño para bajarme la tremenda calentura que tenía y después a dormir al sillón.
A la mañana siguiente desperté con un poco de dolor de cabeza
y en ese momento Sandra iba saliendo de la recámara tal y como yo la había
acostado, se veía preciosa, con el pelo un poco revuelto.
-Tú me pusiste el camisón?, porque yo no me acuerdo de nada,
creo que se me pasaron un poco las copas.
-No, yo únicamente te lo di y después te fuiste a dormir a mi
recámara – le contesté para no apenarla
-Me das permiso de tomar un baño.
-Claro, mientras tanto, prepararé algo para desayunar.
Cuando ella salió, se vistió con la misma ropa que traía y
empezamos a desayunar, cosa que hacíamos casi en silencio, cuando terminamos nos
fuimos a la estancia, le serví una copa y empezamos a platicar de muchas cosas,
me preguntó que como me iba en mi matrimonio a lo que le respondí que era muy
feliz, me dijo que si la podía aconsejar para que le fuera bien a ella, yo le
dije que eso ella tenía que preguntárselo a su mamá o a sus hermanas casadas
(tenía dos hermanas mayores que ella que ya estaban casadas), me dijo que había
algunos temas que nunca se tocaban en su casa ni siquiera en privado, ya que sus
padres eran muy chapados a la antigua y sus hermanas casi ni iban a su casa,
-Tú tuviste relaciones sexuales con tu esposa antes de que se
casaran?
Antes de contestarle, pensé que ella casi siempre trataba de
platicar cosas de sexo, por lo que supuse que no sabía muchas cosas y deseaba
conocerlas.
-Mi noviazgo fue un poco largo, y si, si tuve relaciones
sexuales con mi esposa casi desde que nos conocimos.
-Y ella como lo tomaba.
-Yo pienso que bien, nunca hemos tenido queja ninguno de los
dos, hacemos lo que queremos y punto.
-Pero lo que yo quiero saber es si era doloroso para ella.
-No, nunca se quejó de eso.
-Oye, y el tamaño del pene del hombre tiene que ver con el
grado de satisfacción que recibe la mujer?
-Que yo sepa, no, solo es cuestión de que los dos hagan lo
que verdaderamente le gusta a su pareja, y no ser egoístas, ya que si solo
piensan en disfrutar cada uno por su lado, algunas veces podrán disfrutar del
sexo, pero a la larga, se van a aburrir uno del otro, por eso hay que tener
comunicación con tu pareja, para que entre los dos sea mas llevadera la
relación.
-Cual es el tamaño normal de un pene?
-Ya te dije que eso no es importante, pero si lo que quieres
saber cual es el promedio del tamaño del pene es aproximadamente de 14 – 15 cms.
según algunas revistas.
Seguimos platicando de muchas cosas, tomándonos una copa tras
otra, cuando me di cuenta, ya casi nos habíamos terminado una botella, sus
preguntas eran cada vez más atrevidas y de repente se levantó se paró enfrente
de mí y me dijo:
-Que te parezco como mujer.
-Eres una mujer muy guapa y Arturo es muy afortunado en tener
una novia como tú, sé que van a ser muy felices.
-Arturo nunca me dice cosas bonitas, por eso dudo a veces que
tenga buen cuerpo o que sea atractiva, y a mi me gustaría que lo hiciera.
-A veces los hombres tenemos la mala costumbre de creer que
porque ya conquistamos a una mujer, ya no es necesario decirle cuanto la quiere
uno, que está preciosa, que es un ángel, que tiene buen cuerpo, en fin, decirle
todas esas cosas que una mujer quiere oír.
Sandra se quedó callada por un momento, de repente se
levantó, se puso enfrente de mí, me tomó de la mano y me la puso en su cintura,
yo todavía dudaba si era en serio o si era un juego pero ella no me dejo
continuar pensando, ya que se acercó a mi y me dio un gran beso y me dijo que
quería hacer lo que me había prometido anoche, yo le dije que no era necesario,
que no tenía que pagarme nada, pero ella me dijo:
-es que ya no lo hago solo por cumplir mi palabra, la verdad
es que quiero hacerlo porque toda esta plática me excitó un poco y además quiero
probar si puedo complacer a un hombre.
La senté junto a mi, la acerqué, y empecé a besarla
suavemente en el cuello, llegando a mordisquearle suavemente el lóbulo de la
oreja, empezó a gemir suavemente cuando puse mis manos sobre sus senos por
encima del vestido, le daba un pequeño masaje con una de mis manos, ya que la
otra empecé a deslizarla lentamente a lo largo de su vientre, fui bajándola poco
a poco hasta la altura de sus rodillas y entonces comencé a deslizarla hacia
arriba por debajo de su vestido, cuando llegué a la altura de sus medias y toqué
su piel desnuda, sentí que ella se resistía un poco, la levanté y poco a poco le
quité el vestido, le acaricié los senos por encima del sostén y ella empezó a
respirar un poco mas agitadamente, se lo quité y observé esos dos senos que
estaban bastante grandes y sin embargo no estaban para nada caídos, tenía unos
pezones de un color rosado y con una aureola muy marcada, deliciosos al tacto y
a la vista, me introduje uno en la boca y empecé a mamarlo como niño recién
nacido, primero muy suavemente y mordiéndoselos delicadamente, dándole con mis
manos una masajeada al otro, intercambiaba mi boca de uno a otro y mientras
tanto Sandra me estaba desnudando poco a poco, me dejo completamente desnudo y
con la verga bien parada se separó un poco de mí y me la observó y me dijo que
la tenía mucho mas grande que la de su novio, (17 – 18 cms. y bastante gruesa)
yo le dije que no era para tanto, que había otras mucho más grandes que la mía,
que la mía era de lo más normal, le dije que si quería darle un beso y ella al
principio no quería porque nunca lo había hecho con su novio, pero como seguía
acariciándola, cada segundo que pasaba estaba más caliente y ella misma me pidió
que parara un poco que ya no aguantaba la calentura, que nunca se había sentido
tan caliente y que nunca se le había humedecido tanto su "cosita", acercó
lentamente su boca a mi miembro y comenzó a darme una ligera mamada, se notaba
que no tenía nada de experiencia y le tuve que ir indicando como lo hiciera, ya
que casi me mordía y había momentos en que con sus dientes me lastimaba un poco,
le dije que parara porque si no, iba a terminar en su boca, se separó un poco de
mí y entonces fui yo el que continuó con las caricias, le acariciaba los grandes
globos que eran sus senos, le empecé a bajar sus pantys y ella a cada caricia
gemía mas fuerte, se los bajé completamente, le observé la tupida pelambrera que
tapaba sus genitales y que ella trataba de taparse con una mano, le retiré la
mano y acerqué la mía a su conchita que ya estaba bien lubricada por los
abundantes jugos que estaba derramando, dejando escapar un ligero aroma
riquísimo, acerqué mi boca a esa fuente tan rica, le di un ligero beso en su
conchita pero ella no me dejó continuar me levantó se acomodó en el sillón,
separó las piernas y me pidió que se la introdujera, que ya no aguantaba más,
pero que por favor lo hiciera despacito ya que tenía miedo de que la fuera a
lastimar, acerqué mi verga a su centro de placer y empecé a introducirla lenta,
pero firmemente, estaba bastante estrecha pero como ya estaba bien lubricada
poco a poco fue entrando casi toda mi verga, me detuve unos segundos para que se
acostumbrara al tamaño de mi pene y empecé un rico mete y saca muy lento que la
estaba volviendo loca, me pedía que se la metiera toda y yo la complací
haciéndole lanzar un breve gemido de dolor, ella aprendía rápidamente y empezó a
moverse primero un poco torpe, pero después de algunos minutos nos estábamos
acoplando cada uno a los movimientos del otro, con su tesorito cada momento más
lubricado, la penetración se hacía cada vez mas fácil, nos dejamos llevar por el
instinto que siempre es más fuerte que cualquier otra cosa y empezamos a
disfrutar los dos, preocupándonos de dar y al mismo tiempo recibir la mayor
cantidad de placer, nos deteníamos unos momentos y después continuamos, poco a
poco nos fuimos acercando a la cima del placer y con unos ricos movimientos
tanto míos como de su parte nos llevaron a terminar al mismo tiempo, continuamos
abrazados unos minutos más y entonces empezó a llorar silenciosamente, yo pensé
que era de arrepentimiento, pero ella me dijo que no, que eran unos sentimientos
encontrados porque había disfrutado mucho, que nunca había engañado a su novio y
que jamás había pensado que hacer el amor fuera tan rico y satisfactorio y que
yo no la había lastimado como su novio, y que además esperaba poder platicar con
él para poder tener una relación más satisfactoria.
Estuvimos abrazados durante un buen rato, entonces le propuse
que si nos dábamos juntos un baño a lo cual accedió de inmediato, le quité el
liguero y las medias y nos metimos a bañar, para ella todo era novedoso, cuando
le enjaboné la espalda y empecé a acariciarla nuevamente me dijo que parara, que
mejor termináramos de bañarnos y nos fuéramos a la cama, la seque lentamente y
me la lleve cargando a la cama, continuamos con nuestras caricias y cuando sentí
que ya estaba otra vez bastante húmeda, la puse de lado, de espaldas a mí, le
levanté ligeramente la pierna derecha y le introduje lentamente mi verga que ya
pedía a gritos más acción, se sorprendió al principio, pero empezó a disfrutar
la penetración y ella mismo se movía hacia atrás para que la penetrara más, con
mis manos le acariciaba los senos y ella tuvo dos orgasmos antes de terminar
nuevamente al mismo tiempo que yo, hicimos el amor otra vez y cuando la llevé a
su casa en el auto me abrazaba, me acariciaba y me decía que si podíamos vernos
otra vez, ya que después de casada ya no quería serle infiel a su esposo, le
contesté que lo mejor sería que no nos viésemos más, ya que se podrían enterar
nuestras respectivas parejas, me prometió que sería la última, que la
complaciera y quedamos para la siguiente semana.
En nuestra siguiente cita la llevé a un hotel y como la vez
anterior, hicimos el amor varias veces y cada vez Sandra disfrutaba más del
sexo, me pidió consejos de cómo agradar a su pareja, como vestirse para gustarle
y yo le daba los consejos que ella me pedía, me despedí de ella y le dije que
era lo mejor para ambos ya que seguir con la relación sería muy riesgoso por
ambas partes, me preguntó que si me podía llamar por teléfono en alguna ocasión
solo para saludarnos y yo le dije que si, que no tendría ningún problema por
eso, nos dimos un beso muy rico y cada quien para su casa sin saber la sorpresa
que me tenía reservada ella misma.
Dos días antes de la boda, mi amigo Jorge me pidió como un
favor muy especial que si era posible llevar a la novia en mi auto porque a su
cuñado se le había acabado el presupuesto que tenía dispuesto para rentar un
auto a lo cual le contesté que no, que lo sentía mucho pero que mi auto era
pequeño y que además mi esposa lo usaba a veces, entonces me propuso llevar su
auto que era más grande y además me dijo que él se iría en el auto de su esposa,
no pude oponerme y el día de la boda cuando llegue a su casa por el auto, ya lo
habían arreglado, me dio las llaves y me fui directo a la casa de la novia,
cuando llegue a su casa, me hicieron pasar a la sala y me presentaron a toda la
familia, me pidieron de favor que saliera con la novia solo cinco minutos antes
de la hora, ya que no querían que la viera el novio, que porque era mala suerte,
etc. etc. Ellos se fueron como 20 minutos antes y cuando me quedé a solas con
Sandra se sonrió muy picara y me preguntó que si sabía de quién había sido la
idea de pedirme el favor de conducir el auto, entonces me dijo que ella había
aconsejado a su novio y que ni siquiera se imaginaba por que lo había hecho, me
dijo que esperara un momento que tenía un regalo para mi, como ya estaba vestida
con el traje de novia nunca pensé que se atrevería a hacer lo que hizo, se subió
el vestido y me enseño como iba vestida por debajo de este, traía puesto un
liguero blanco con medias blancas por supuesto y una panty pequeña completamente
transparente, la cual no ocultaba para nada su abundante vello púbico, al
contrario, dejaba escapar por los costados y por arriba algunos mechones del
mismo, me dijo que su regalo era la panty, que si la quería tenía que quitárselo
yo mismo, como comprenderán, estaba bastante nervioso, solo con la novia y ella
con el vestido arriba de la cintura, era para pensar que era lo que le pasaba a
Sandra (y también a mi), me acerqué lentamente y empecé a bajarle la minúscula
prenda y al hacerlo me di cuenta que estaba bastante húmeda por lo cual no pude
evitar darle un pequeño beso en su conchita, me pidió que le hiciera el amor por
última vez, le dije que estaba bien loca pero ella no me dejo continuar, me
desabrochó el pantalón sacando a relucir mi arma que ya estaba muy dura, me dijo
que quería hacer el amor parada, por lo cual se volteó dándome la espalda y yo
no tarde ni un segundo en enterrarle completamente mi hinchada verga, como no
teníamos mucho tiempo me apresuré a terminar junto con ella, se limpió un poco,
se arregló el vestido y nos fuimos a la Iglesia, como ella iba sentada en el
asiento de atrás me preguntó que si no se le notaba algún desperfecto a su
arreglo por lo cual volteé a verla, ella iba con las piernas separadas y me
enseñaba su tesoro, me dijo que no iba a usar pantys durante toda la noche en
honor a mí, ya que su regalo tenía que prometerle que lo conservaría como un
recuerdo, se llevó a cabo la ceremonia y ya de regreso hacia su casa que era
donde se iba a celebrar el banquete, se las ingeniaba para poder abrir las
piernas y enseñarme su conchita sin que se diera cuenta su flamante esposo, yo
pensaba en como se había transformado esta chica en solo dos semanas, de una
chica medio inocente, tímida, reservada, casi mojigata en una chica tan
atrevida.
Su matrimonio no duro mucho tiempo, después supe que su
esposo la golpeaba y le hacía la vida muy difícil, por lo cual no lo soportó
mucho tiempo, se divorció de él, yo nunca más volví a verla.
Esa fue la primera vez que le fui infiel a mi esposa, primera
de una larga cadena de infidelidades que poco a poco iré narrando.
Comentarios y sugerencias a mi mail
josea_matavaz@yahoo.es