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Fecha: 30-Abr-05 « Anterior | Siguiente » en Gays

Cogiendo con dos en un Night Club

Catracho Caliente
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Una noche calurosa, despúes del duro trabajo, dos chavos me hacen pasar horas de lujuria y sexo en el baño de un Night Club, como pocas he tenido e mi recatada vida. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Cogiendo con dos en el Night Club

Había terminado una jornada más de trabajo y he salido de papeles, reportes y computadora. Ahora me encuentro en un agradable y bien recomendado night club de San Pedro Sula, calurosa y agradable ciudad, en la costa norte de mi país, Honduras.

El lugar se llama ¨Palmeras¨ y se encuentra en la zona viva de la ciudad, en donde hay una buena cantidad de restaurantes, centros bailables y otros lugares de diversión. ¨Palmeras¨, me lo recomendó un amigo, diciéndome que si bien, es un centro donde hay strip tease de mujeres, los hombres que llegan, al son del ambiente, cervezas y la desnudez de las chavas que hay trabajan, se vuelven más vulnerables a los apetitos carnales y bueno... todo puede pasar.

El ambiente esta muy movido este viernes. Hay unas 30 personas alrededor de la pasarela por donde pasan las bailarinas, predominando jóvenes a los que las hormonas y otras cositas, les sobran. Están muy excitados, por la presencia de una joven bonita, que baila provocativamente, con el torso desnudo. Me llama la atención uno de los espectadores. Estaba a unos 2 metros de donde yo estaba y era de los más bulliciosos y atrevidos. Cada vez que la bailarina se acerca, aprovecha a meterle unos Lempiras dentro de la tanguita que lleva puesta y aprovecha a tocarle algo más.

Algo que me calienta, es el buen bulto que se le nota en medio de sus piernas. El pantalón de azulón, le queda bien ajustado, por lo que la longitud y grosor del pene se le mira muy bien definido. Claro, vuelan sus fantasías al poder tocar a las bailarinas y eso lo ha excitado.

Tenía razón mi amigo de recomendare el lugar. El chavo es de buen ver. Aparenta unos 26 años, de cuerpo delgado, tez bastante blanca y de 1.70 de altura. Su cara es alargada, de lindos y redondos ojos verdosos y con un cabello rubio oscuro, muy bien peinado, según pude distinguir. Debe ser de una región al noroccidente de Honduras, en donde abunda gente con esas características. El tipo esta de ¨chupete¨, una belleza, propiamente dicho y lo que más me gusta es el hambriento monstruo que cuelga de entre medio de sus piernas, deseoso de devorar a alguien. O seré yo el deseoso de devorarlo a él?.

Yo sigo parado, embelesado en él y viéndolo como un ¨amor ( o sexo) imposible¨, por las condiciones en que estábamos. De repente noté que un tipo que estaba al lado de Jorge, mi tipo guapo, como más tarde supe que se llamaba, me observaba inquisidoramente. Deduje que era amigo de Jorge y que hace rato me observaba la forma en que miraba a su amigo. Este no era nada feo tampoco, pero me sentí un poco mal de verme descubierto y sólo le di una sonrisa forzosa y entre labios, le dije hola y lo salude a la lejanía. El respondió el gesto, levantando la mano y saludando también, pero en forma indiferente.

Inseguro del significado de sus gesto y cansado de estar parado, me fui a mi lugar preferido cuando visito estos lugares: Cerca de los baños para varones. Estaba alejado del grupo principal, pero habían mesas disponibles y un buen panorama de todo el centro.

Ya un poco enfriado, en todos los sentidos, tanto por las cervezas Port Royal que me había tomado y el aire acondicionado del lugar, el corazón se me agitó cuando mire venir al amigo de Jorge en dirección a los baños. Era un tipo también alto, pero más parecido al hondureño promedio: trigueño, pelo oscuro y ojos de igual color, cara redondo y con unas cuántas libras de sobra. Al pasar a mi lado. Me sonrió y con su cabeza (la de arriba), me hizo un gesto para que lo siguiera.

Que tal si era para reclamarme la forma de ver a su amigo o algo peor. O... algo mejor?. Mmmmmmmmm!. Esos son los grandes dilemas en estas circunstancias. Tomé la decisión de seguirlo. Cuando yo llegué, el estaba ya orinando en el espacioso y largo urinario. Su chorro, se escuchaba fuerte y musical a mis oídos. Aproveche para hacer lo mismo y me puse a unos pasos de él. - Que tal te ha parecido la fiesta?-, me preguntó. - Pues, es mi primera vez en este lugar y se ve muy animosa-, fue mi respuesta. Y seguimos hablando de las chavas, de que tenían ratos de estar allí con varios amigos y que ya se habían ido, quedando solo con Jorge, que trabajaban en un banco de la localidad y otras cosas.

En toda la plática, yo aprovechaba para tirarle miradas fugaces a la verga que tenia tan cerca. Esta estaba semi erecta, con rastros de precumen en la cabeza. Su cabeza era de un tono rosado, con una arrugado capullo, que me imagino le cubría la cabeza de la verga, en su estado normal. Su tronco se miraba delgado y flácido. En resumen, una linda y sabrosa paloma catracha.

Estaba en eso, cuando de repente le oigo decir: - Te gusta mi amigo Jorge?¨. - Disculpa que te pregunté, pero mire como lo mirabas a él y su verga-. Me hallé descubierto y me pareció que era tonto fingir. –Porqué me lo preguntas?, le respondí después de un rato, ya platicando en el lavabo. -Bueno, mira, yo te lo puedo conseguir, si solamente me chupes la verga. No quiero otra cosa. Yo soy muy hombre (¡!. Porqué en una situación como esta siempre dicen lo mismo?), pero estoy muy caliente y no me quiero ir así. Yo se que ha Jorge le gusta ¨coger¨ a tipos como tú y tiene una ¨puya¨ (pene) más grande que la mía.

El trato me parecía justo. Yo le dije que podíamos entrar al baño de las mujeres, que tiene puerta y cerrojo y no era muy visitado, porque casi no habían mujeres. Estando allá, el se desabrochó el pantalón y se sacó la verga, ya adormitada. Sentado en la taza el servicio, acerqué mis manos al pecho de Selvin (ese era su nombre), desabroché su camisa y suavemente las deslice desde su cuello hasta el comienzo de su vello púbico. Masajeaba su torso y los alrededores de sus tetillas, las cuales se le pararon.

Mi boca y mi lengua se sumaron al placer. Mientras mis manos recorrían su espalda hasta el comienzo de sus nalgas (no me dejaba pasar de allí), mi boca se acercó a las puntas de sus ¨chiches¨ , mordisqueándoselas y lamiéndolas. Luego, mis labios rozaban su piel y se deslizaban alrededor de sus pectorales, siguiendo la línea de vellos, que se dirigía de en medio de sus tetillas hasta el abundante y oloroso vello alrededor de su falo. Sus quejidos de placer y sus frases: - Ahmmmmmmm! Tito, que rico lo haces... no pares... seguí con la verga... chupámela... es toda tuya...!. así como la erección de la verga. Me atestiguaban que lo estaba disfrutando... y yo también. Teniendo a ese lindo hombre, este ¨macho¨ implorando por una mamada, que tantas mujeres desearan tener... Y en este momento era mío!.

Y lo complací. Siempre con mi boca y labios, le acariciaba alrededor de su triángulo velludo, sus bolas, las cuales eran grandes y colgantes. Aparte de ello seguía acariciando con mis manos, sus peludas piernas (ya había aprovechado a bajarle el pantalón hasta las rodillas), sus redondas, bien formadas y duras nalgas (Por fin me lo permitía, tan excitado estaba, que bien podía introducir mi dedo en su rico y virgen ano, pero mejor lo evite).

Lo estaba dejando que sufriera un poco, por lo que en vez de chuparle la verga de inmediato, seguí acariciándole los huevos, lo cual el disfrutaba mucho y me metí uno de ellos en la boca y ya adentro, lo acariciaba con mi lengua. Luego lo sacaba y me lo metía de vuelta y luego agarré el otro y jugaba de la misma forma. Luego me metí los dos de una vez, ocupando toda mi boca y aunque con dificultad, podía mamárselos. - Ya no aguanto más. Por favor, mamáme la pija, me imploro... y con sus dos brazos, agarró, con cierta fuerza mi cabeza, la retiro de sus huevos y la subió un poco, de manera de que mi boca quedará frente a su verga...

Acerqué mis labios a ella. Estaba completamente estirada y media como unos 16 centímetros, algo gorda y con grandes venas azules que le recorrían el tronco. La cabeza estaba henchida, muy grande y roja y con orificio muy largo. Inicié chupandole ese orificio, la cabezona, la cual hacía que abriera mis mandíbulas, como si fuera a morder una manzana. Recorrí lentamente esa sabrosa cabeza, algo salada, chupándola de vez en cuando. La saque de mi boca y seguí chupandole en tronco, a todo lo largo, hasta llegar a la base y luego a la punta. – Rico!, Rico, Papi!, pero metétela toda en la boca, clamó mi amigo. Y eso iba a hacer cuando...

De repente oímos unos pasos. Eran dos mujeres que entraron al baño. Una entro a unos de los servicios desocupados contiguo al nuestro. Gracias que la pared divisorio pegaba hasta el piso y no vio los zapatos de dos hombres allí. Si no se hubiese armado un buen lío. La otra, solo se lavo las manos y salió rápido. Todo ello nos desconcentró, ya que sólo existían dos baños. Y si llegaba otra?. A mucho pesar nuestro, tuvimos que dar por terminado el momento y en silencio nos arreglamos la ropa para salir, antes de que la mujer que estaba allí, lo hiciera. Saliendo del baño, fui a la barra y pedí una cerveza, para bajar la calentura y el nerviosismo. Al rato llegó Selvin y le invité una cerveza. Y me dijo: - Mirá, allá va Jorge, acompáñalo. Le conté lo que pasó y quiere conocerte. Pero Jorge no se dirigió al baño de hombres, sino al de las mujeres. Yo como sonámbulo, sólo me dejé guiar por el de atrás... No me acorde de la tensión vivida momentos antes.

Jorge estaba en el servicio donde habíamos estado con Selvin. Estaba la puerta abierta y de entrada vi la pija que tanto ambicioné conocer. Guauuuu!. Era más impactante de cómo me la había imaginado!. Jorge, la tenía bien parado y se la estaba sobando con su mano derecha. Era más larga que la de Selvin, unos 19 cms y delgada, parecía una culebra cabezona. Su tronco era más liso, sin venas resaltadas, de color blanco y con una cabezota muy rosada y grande, muy grande. Sin mentirles, tenía como unos 4.5 cms de gruesa. Se miraba lujuriosa y muy llamativa. En estos pensamientos estaba, cuando me dice:

- Jorge, me contó que le distes una buena chupada. Me gustaría que me la chuparas también a mí. Y si me gusta, luego te puedo coger-

No espere más. Me agache y le agarre el tronco del pene e intenté meterme su capullo en mi boca. Tuve que untarle saliva en toda la cabeza, para que este pudiera deslizar en mi boca, ya adentro el capullo y parte del tronco y con la presión de mis manos en su cadera y sus manos en mi cabeza, iniciamos un rítmico movimiento de mete y saca, chupandolo en cada entrada. Jorge, estaba extasiado. Oía sus roncas y fuertes inhalaciones y exhalaciones de gozo y algunas frases de excitación. De vez en cuando me introducía la pija hasta la raíz, sentía como que iba a vomitar y tenía que forzarlo a que la sacara.

-¨¨Men, quítate el pantalón y dame tu culito¨-, fue la frase que rompió el jadeo de Jorge y a la vez, me apretó las nalgas con fuerza. Como rayo, mi pantalón estaba en el suelo. Jorge empezó a acariciarme los glúteos desnudos, lo que me provocó un escalofrío en todo el cuerpo, tenía unas manos muy suaves denotando el tipo de trabajo nada sacrificado que tenía. Me preguntó si andaba condones, saqué uno de la billetera y se lo dí. Son de los de color y que tienen olor a frutas. Esos son buenos cuando toca mamar.

Le ayude a ponérselo. Poniéndoselo en la punta y luego con los dedos y con la ayuda de mi boca, se lo empujamos hasta que le llegará a la base. Aproveche para darle una corta, pero sabrosa mamada y untar su cabeza y tronco con abundante saliva, para facilitar la penetración.

Luego me di vuelta, inclinándome y poniendo mis manos en el tanque de agua del servicio y abriendo mis piernas y agarrando fuerza para sentir la arremetida. Sentí cuando Jorge acerco su cabezota a el orificio de mi ano. - Te lo voy a hacer suavecito, pero siempre te va a doler-. Y diciendo esto empujo lentamente su cuerpo al frente y con ello, su verga. Pero esta no logró entrar y sólo me presiono contra la pared. Hizo otro esfuerzo, pero esta vez, sus manos, agarraron mis nalgas y me las separo a los lados y Ahggggggg!. Entró dolorosamente toda la cabeza. - ¡Ayyyyyy!, ¡para, para!. ¡detente un momento! Imploré. Necesitaba que mi intestino se fuera acostumbrando a esa descomunal desfloronada.

Después de unos momentos y durante los cuales, su verga había disminuido un poco, él pudo penetrar con más facilidad, la mitad del tronco. Uhhhhhh!. Ahhhhhh!. Comencé a moverme de manera de tragármela toda, movía mi cadera en forma circular y alternaba con movimientos adelante-atrás, mientras el me agarraba de los hombros, de la cadera y seguía mis movimientos. Uhhhhh! Que rico!!. Ya su cola estaba toda dentro de mí!. Mi culo notaba, el vacío que se hacía cuando la sacaba hasta el mero bordo y de allí entraba con furia a mi interior, hasta tocar las paredes de mi intestino o mi próstata. A 100 metidas por minuto. Guauuu!. Ambos lo estuvimos gozando un rato, manteniendo esa posición y otra similar, donde el ponía su pie en la taza del baño, para descansar . No podíamos otras, por la estreches del local. Al cabo de unos 10 minutos, sentí la las entradas mucho más rápidas, un aumento del grosor y un detente en seco. Un fuerte suspiro y el bombardeo de su semen dentro de la bolsa del preservativo.

Sudando a chorros y con una satisfacción en todos los sentidos, nos colocamos rápidamente la ropa. – Oye, que rico disfrutamos!!. Y que rico coges!. Tenés un culito muy apretadito!. Será que yo te desvirgué?- . -Tenemos que hacerlo de nuevo. Deberías de darme tu teléfono para contactarnos. Así lo hice. Luego, yo salí primero. El ambiente estaba semi vacio. Pero ya no importaba. Estaba complacido en extremo. Qué más podía pedir?. Sólo tomé un par de cervezas y salí. Al ver el rótulo luminoso con luz neón amarilla con el nombre del local, sólo dije: ´GRACIAS PALMERAS, PRONTO VOLVERÉ´



© Catracho Caliente

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