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 TODORELATOS.COM Fecha: 12 de Octubre, 2008.
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esteban986b
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Los hombres heterosexuales tienen su lado débil cuando son seducidos por otros hombres. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

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Llevaba varios días en la misma rutina, después de terminar las actividades del día iba directamente para el gimnasio, nada podía detenerme. Lo que me llamaba la atención no era precisamente mi rutina de ejercicios, esa ya había dejado de ser mi prioridad. Ahora, me atraía ver el espectacular cuerpo de un joven que había empezado a entrenar a la misma hora. Cada día me quedaba largos minutos sentado en las maquinas de pesas, fingiendo que descansaba cuando en realidad estaba observando a este joven hacer sus ejercicios. Era bastante alto, sus piernas eran largas y delgadas pero bastante fibrosas, su abdomen era plano, yo lo sabia porque él se levantaba su camiseta de vez en cuando frente a los espejos para comprobar lo duro de sus abdominales. Sus brazos también eran largos y delgados, llenos de músculos de atleta. Finalmente, su espalda era ancha y siguiéndola hacia abajo remataba en un culo igualmente pequeño, atlético, duro, redondo. Me encantaba ver su cuerpo, ver como se movía mientras calentaba saltando lazo, ver como sudaba, me imaginaba su olor. Me gustaba ver como apretaba sus dientes y fruncía su linda cara al levantar las pesas, yo fantaseaba pensando que así debería verse al momento de tener un orgasmo.

Total, fueron muchas noches de morbo en las que yo dejaba volar mi imaginación mientras lo observaba. Quería hablarle. Quería, aunque fuera, estrechar su mano para presentarme y, por que no, convertirme en su amigo. Pero era difícil, siempre estaba muy concentrado en sus ejercicios y con los 17 o 18 años que yo suponía que él tenia, le parecería raro que alguien unos años mayor se acercase a hablarle sin ningún motivo aparente. Me iba dando cuenta que no tenía otra opción mas que consolarme con verlo, pero mi verga insistía en endurecerse y hacerme imaginar mil cosas con él cada vez que lo veía y cada vez que lo recordaba, mientras estaba solo en mi habitación, masturbándome.

Muchas veces pasó muy cerca de mi, tanto que podía oler su aroma a sudor. Era lo mas erótico que podría pasarme durante el día. Imaginaba que sería el mismo aroma que yo respiraría si lo pudiera tener algún día entre mis brazos, teniendo el sexo mas salvaje. Me estaba enloqueciendo por él, tenia que hacer algo al respecto. Tenia que hacer algo...

Un día se me ocurrió que podría seguirlo cuando terminara su entreno para ofrecerle llevarlo a su casa en mi carro. Imaginé que por ser tan joven él no tendría carro propio, sería una forma de empezar a hablarle. Ese noche estuve muy pendiente en el gimnasio y, cuando lo vi hacer sus estiramientos finales, empecé yo a hacer lo mismo para que todo pareciera una casualidad. Una vez terminó de estirar, yo esperé diez segundos mas y también di por finalizados los ejercicios de ese día, me armé de valor y lo empecé a seguir. Salió de la sala de maquinas y entró en los lockers, yo también. Yo no tenía nada que hacer mas que recoger mis cosas e irme pero, como él al parecer se iba a cambiar, decidí demorarme un poco, pretendiendo que buscaba algo dentro de mi maletín, para poder ver algo mas de ese hermoso cuerpo.

Estuvo dura la rutina hoy no? – comenté, buscando iniciar una conversación, él me miró un poco extrañado, confirmando primero si estaba hablándole y al darse cuenta de ello respondió

Si bastante – en un tono algo seco.

Pero vos a parte de el entreno en el gimnasio haces mas deporte cierto?

Si, vengo de entrenar volleyball por tres horas.

Estas entrenando en alguna selección o para algún torneo en especial?

Si, para los juegos nacionales, estoy en la selección nacional

Ah de razón

De razón que?

No, es que ahora que te estaba viendo entrenar vi que tenés un cuerpo súper fibroso. Ahora me doy cuenta por qué es.

Ah jaja si, si, es porque llevo entrenando mucho tiempo, es bastante duro

Si eso veo...a propósito, me llamo Iván – le dije estirando mi mano

Mucho gusto, Guillermo – dijo estirando su mano y estrechando la mía

Y ya casi salís?

Si ya, me cambio la camiseta, me pongo la sudadera y me voy

Y en que andas?

En bus...esa es la otra parte aburridora porque me espera un viaje de 45 minutos en esos "comodísimos" buses.

Jaja si me imagino que debe bien aburridor eso

Bastante

Y donde vivís?

En el norte

Ah pues yo también vivo en el norte – lo cual no era cierto - si querés te puedo llevar

No fresco, me da pena,

No en serio, no te preocupes que no es molestia, yo también voy para allá

Bueno si en realidad no hay problema....

No fresco, cambiáte, yo te espero y salimos juntos

Bueno listo, yo me cambio rápido

Me senté entonces en la banca para esperar a que él se cambiara y para disfrutar mientras aquel hermoso cuerpo se descubría ante mi. Se quitó primero su camiseta sudada revelando un pecho amplio pero atlético, sin un solo pelo. Dividido perfectamente en dos, su pecho estaba algo enrojecido y húmedo por el ejercicio. Sus pezones eran pequeños y de color marrón claro. Como me hubiera gustado lanzarme a besarlos. Pero había más, pude ver su abdomen cuadriculado, todavía moviéndose agitadamente por el ejercicio, todavía con sudor y con una sola hilera de pelos que salía del ombligo hacia abajo y se perdía donde empezaba el resorte de su pantaloneta.

Se ve que le pegas duro no? Sos flaco pero sos súper viga (musculoso)

Si, es que no puedo aumentar mucha masa muscular para tener agilidad pero los músculos si se me marcan

Pero bastantísimo, por ejemplo tu abdomen se ve que es súper fuerte...a ver endurecélo yo te golpeo allí.

Y levanté mi mano con mis dedos doblados en forma de puño lista para dar el golpe. El se paró mirándome de frente y endureció su abdomen. Di un golpe seco, no muy suave no muy fuerte, en la parte alta de su abdomen y sentí la dureza de aquellos músculos y la humedad de su piel sudada. Volví a dar otro golpe en el mismo lugar y luego baje un poco mi puño para golpear en la zona de la hilera de pelos justo debajo del ombligo. Si hubiera tenido mas valor hubiera seguido llevando mi mano mas abajo, pero no me atreví

Si está súper duro, no me imagino todo el trabajo que cuesta mantener un abdomen así

En realidad no mucho – dijo Guillermo mientras se puso la camiseta limpia – durante el entreno se trabajan todos los músculos incluso sin darse uno cuenta.

Y entrenando volleyball me imagino que debes tener firmes los brazos y las piernas por igual

Si claro, sobretodo las piernas porque hay que correr, reaccionar rápido, saltar y todo eso.

Dicho esto, procedió a quitarse su pantaloneta sudada revelando su par de piernas delgadas, con los músculos marcados. Yo las seguí de abajo hacia arriba, viendo como sus pantorrillas parecían talladas en madera y como sus pequeñas rodillas daban paso a unos muslos llenos de músculos largos que los atravesaban. A medida que subía mi mirada, también aumentaba la cantidad de pelos en sus piernas, hasta que sus boxers, mas o menos largos y ajustados detenían el espectáculo. Sacó rápidamente el pantalón de la sudadera y se lo iba a poner. Yo tenía que decir algo rápido para poder observar ese par de piernas por mas tiempo.

No claro, es que no era para menos, mirá como se te marcan los músculos de las piernas

Guillermo se detuvo entonces un momento como para mirar sus piernas también y sonriendo, como siempre lo hacia, me dijo

Ah si jaja, parecen las piernas de un robot

Jaja si, pero se ve que son súper fuertes, también haces atletismo?

No, solamente las ejercicio en los entrenos de volleyball

A ver, endurecé los muslos, yo quiero pegarte allí también

Guillermo estiró una de sus piernas levantando el pie del suelo y moviéndolo hacia arriba de tal forma que toda su pierna quedó rígida y marcada para que yo le hiciera el "test de fuerza". Nuevamente estiré mi puño y di un par de golpes por encima de la rodilla y subí golpeándolo con firmeza hasta golpear encima de sus boxers. Cuanto hubiera dado por tener el valor de llevar mi mano mas arriba hacia ese bulto del cual solo podía ver una parte, pues la camiseta tapaba el resto, pero que se adivinaba grande, caliente, esperando a ser satisfecho.

Súper duras tus piernas, mejor dicho todo tu cuerpo es bastante fuerte.

Si jaja, dijo Guillermo mientras relajaba su pierna y volví a apoyarse en ella para ponerse el pantalón.

Había terminado el show por hoy? No podría ser, yo no podría dejar que las cosas se quedaran allí ahora que mi cuerpo me pedía a gritos ese postre tan delicioso. Guillermo se puso sus tenis y dijo

Listo, salimos ya?

Si listo vamos

Caminamos hacia el parqueadero y nos subimos al carro. Empezamos a hablar de muchas cosas mientras tomábamos la avenida hacia el norte de la ciudad. Me contó que tenía 18 años, que vivía con sus padres etc etc. Yo no sabía como llevar la conversación hacia el tema del sexo. Pero también, de que me serviría? Si nada podría hacer en un carro en plena avenida principal. No sabía que hacer, entonces decidí volver a poner el tema de su abdomen y sus piernas y los duros que eran. Paramos entonces en un semáforo en rojo y decidí preguntarle.

No Guillermo, me quedé aterrado con la dureza de tus abdominales. Pero es solo mientras estas de pie? Mínimo cuando te sentás ya la cosa cambia no? Jaja

Pues cuando estoy así sentado no tengo el abdomen extendido pero igual sigue siendo duro.

A ver - dije yo mientras llevaba mi mano hacia su abdomen de nuevo, esta vez no con golpes sino con una especie de caricia firme.

Guillermo contrajo sus musculos nuevamente y lo toqué por encima de la camiseta.

No pero levantáte la camiseta Guillermo así no vale jaja

Guillermo sonrió nuevamente y levantó su camiseta. Llevé mi mano por su abdomen alto y con mucho disimulo, y con el pretexto de seguir tocándolo, la baje un poco hasta el ombligo y luego mas abajo. Guillermo debe haberse sentido incomodo porque bajó su camiseta y se reacomodó en el asiento como dejándome ver que ya lo había tocado lo suficiente. Como saber si el era gay? Como poder lograr algo con el? Algo tenía que ocurrírseme rápido.

Guillermo, te molesta si arrimamos un momento al centro comercial, es para no tener que devolverme luego, yo compro unas cosas y listo.

No no hay problema, fresco, ni mas faltaba, es tu carro, además me estas haciendo un súper favor arrimándome a la casa.

Listo, seguro que no me demoro.

El centro comercial era el sitio ideal para cualquier charla porque a esa hora de la noche no habría muchos carros en el parqueadero y si algo pudiera pasar tendría que ser allí. En el camino, le puse a Guillermo el tema crucial.

Ve Guillermo y tenés novia?

Si, tengo una novia desde hace 7 meses, pero ella no vive aquí.

Me explicó que su novia vivía en otra ciudad donde estudiaba y que se veían una vez cada dos meses o a veces con menor frecuencia

Ah! una relación de esas es dura cierto?

Si claro, me hace mucha falta

Además la tentación es muy grande

Como así?

Si mirá. Yo tuve una relación igual, a distancia, - le dije inventandome una historia similar - pero era muy difícil porque pues...yo soy hombre y pues... vos sabés que uno tiene sus necesidades me entendés?

Ah si jaja te entiendo

Claro, entonces la relación empieza a dañarse por eso, porque uno empieza a buscar con quien desfogarse me entendés?

Si claro claro, y por eso terminaste con ella?

Si eso fue, entre otras cosas, eso fue lo que acabó la relación, yo necesitaba estar con alguien y pues busqué a otra persona solo para eso, luego mi novia se dio cuenta y bueno hasta ahí llego todo

Tenaz

Mientras conversábamos ya habíamos entrado al centro comercial y yo daba vueltas buscando un sitio no muy concurrido donde parquear.

Y vos Guillermo, pues..si no es atrevimiento preguntarte...me imagino que también tenés necesidades sexuales no? Como haces entonces

Jaja si claro que las tengo, no pues no hay de otra, como dicen por allí, la mano es la mejor consoladora

Jajajajaja eso si es cierto, y mas cuando uno tiene tu edad...Que, ¿te la jalas mucho o que?

Jajaja si guevón pues vos sabes, cuando se necesita jaja

Si jajaja, pero igual hace falta el sexo no?

Si pero pues toca aguantarse

Pues mirá, eso es lo que creía yo, que uno podía aguantar pero ni modo, fue difícil

Detuve el carro en un espacio, sin detener la conversación. Ya sabía que le iba a decir y tenía temor por su reacción

Si si es difícil pero que se le va a hacer

Mirá, te cuento algo, de hombre a hombre. Como te decía yo me conseguí a una vieja para desfogarme, ya estaba cansado de masturbarme, pero para no sentirme tan mal con mi novia, lo único que hacia con esa hembra era dejar que me la mamara

Jaja en serio? Yo no creo que seria capaz de hacerle eso a mi novia.

Entonces pretendí estarle hablando con mas confianza y me acerqué un poco mientras apoyaba mi mano en su pierna como si fuera el acto mas natural del mundo

Mirá Guillermo, en la edad que vos tenés no debes privarte de esas emociones, no me parece, eso dejálo para cuando tengas esposa, hijos etc

Guillermo se notaba un poco extrañado, seguramente por haberle puesto mi mano en su pierna, podía notar que no le estaba gustando el tono de la conversación

Bueno no se, no tenías que ir a comprar las cosas..?

Entonces, pretendiendo que no lo escuchaba le dije

Yo de vos no desaprovecharía las oportunidades que se te presenten, igual sos joven y tenés un cuerpo muy chevere me imagino que no te faltan propuestas. – le dije mientras acaricie muy disimuladamente su pierna, y subiendo un poco mi mano camino a su bulto.

Mira Iván, yo creo que mejor me bajo aquí, es que en serio ando como de afán

Esperáte Guillermo, una ultima cosa – Decidí atreverme a lo que fuera, ya no podría volver a tenerlo así tan cerca

Decíme – dijo el acomodándose de nuevo en la silla

Mirá en serio que busca la forma de desfogar tus necesidades – le decía yo, por decirle cualquier bobada para hacer mi próximo movimiento. – Me imagino, y es normal, que a tu edad sintás muchos deseos de muchas cosas

Y en ese momento hice el movimiento final, levanté mi mano de su muslo y la puse en su bulto de una forma descarada.

Que te pasa maricón!!! – gritó Guillermo - Ya me suponía que estabas buscando pedazo de marica – siguió gritando mientras abría la puerta para salirse del carro.

Yo ya me imaginaba que eso iba a pasar, sin embargo, traté de hacer algo que podría terminar de dañar las cosas o podría arreglarlas.

Esperáte Guillermo esperáte, no te bajés - le dije tomándolo firmemente del brazo

Dejáme salir de aquí que a mi esto no me gusta

Pero calmáte, calmáte, perdonáme, fresco, yo no te toco más, pero calmáte ya tranquilizáte como te vas a ir a tu casa a pie ya no pasan mas buses.

Guillermo dejó de gritar y de hacer fuerza por salir. Su respiración era profunda, se notaba la ira que tenía. Se acomodó en la silla y mirando hacia el frente me preguntó en un tono violento.

Que es lo que querés

Mirá fresco, primero no me digas maricón que yo tengo novia, lo que pasa es que también me gusta de vez en cuando charlar con un hombre como charlo con vos

Charlar o tocar hombres querrás decir

Bueno si tocarlos, mejor dicho, me gustan los hombres pero es una cosa muy secreta y por eso no busco a una loca sino que busco tipos serios como vos

Si pero es que yo soy un tipo serio vos bien lo decís a mi no me gustan las maricadas

Pero yo no te estoy pidiendo nada de maricadas

Ah no? Y tocarme que es...

Bueno esta bien, me pasé pero ya fresco, te voy a contar algo. Yo conocí a un muchacho así como vos y pasó casi lo mismo, yo quería tener algo con él pero el tipo no era gay.

Y eso a mi que me importa

Esperáte, deja tu ira y escucháme, calmáte. Yo le dije al tipo ese que todo lo que yo quería hacer era mamársela

Mirá o cambiás de tema o me bajo

Fresco Guillermo, eso fue todo lo que le pedí al tipo, que me dejara mamársela pero obviamente, pagándole un buen dinero por eso. Al principio me dijo que no pero luego fue aceptando

Pues yo no se, si me lo estas proponiendo te digo que a mi no me gustan esas maricadas yo nunca haría eso y ahora si chao.

Espráte, no te vas a salir.....Guillermo pensálo, mirá, en 15 minutos podríamos estar saliendo de aquí mismo y vos te llevarías una buena cantidad de dinero

No, a mi eso no me va, yo no voy a besar a un hombre ni nada de eso

Tranquilo Guillermo, fresco, te hago el mismo trato, solo te la mamo, que decís? Una mamada, algo placentero para vos solamente...y te pago

Ve, yo mejor me voy

Bueno pues si no querés entonces vení te llevo a tu casa fresco

No, no, dejáme yo camino, no me importa

Guillermo abrió la puerta y se bajó del carro. Mientras se bajaba y se acomodaba su maletín dándome la espalda yo le dije:

Vos pones el precio, pensálo

Guillermo se quedó quieto entonces. Pensé que se iba a dar vuelta y a pegarme en la cara con todas sus fuerzas. Pero estuvo quieto, tal vez por diez segundos, para mi fueron como diez años llenos de suspenso por saber que iba a hacer. Vi entonces que agachó un poco su cabeza y respiró profundamente como quien piensa detenidamente en algo. Se dio entonces la vuelta, inclinó su cabeza para poder verme dentro del carro y dijo:

Cuanto pagás

Mi coraón empezó a latir mas fuerte.Tomé mi billetera tan rápido como pude, saqué un billete de la mas alta denominación y lo puse sobre la silla que él acababa de dejar. Guillermo miró el billete sin tomarlo y se dio la vuelta para empezar a alejarse. Acto seguido, como en un reflejo nervioso regresó a la ventanilla del carro y me dijo:

Poné dos billetes más de esos

Abrí nuevamente mi billetera y puse otros dos billetes (que suerte que llevaba suficiente efectivo). Guillermo los miró pensativo y me dijo:

Y donde sería la cosa, aquí?

Si, subíte, yo se que aquí no pasa nada

Guillermo tomó el dinero y lo guardó en su maletín, miró a su alrededor como confirmando que no hubiese nadie cerca y se subió mientras me decia:

Mirá, si vos le llegás a contar a alguien sobre esto, te metés en problemas serios conmigo

Fresco, ya te dije que soy muy serio

Eso espero...y una cosa mas...cuidado con intentar hacer algo mas porque primero te agarro a golpes y además llamo a un vigilante.

Fresco yo solo te la voy a mamar

Pues vas a intentar porque a mi con manes no se me para entendés

Fresco, eso dejámelo a mi

Mi corazón estaba a mil, no veía la hora de entrar en acción. Guillermo volvió a mirar a su alrededor vigilando que nadie estuviera cerca. Se incorporó un poco en el asiento y se bajó los pantalones de su sudadera hasta los pies. No se quitó los boxers.

Quitáte los boxers pues

Guillermo me miró una vez mas con una cara que mezclaba muchas emociones: Indecisión, temor, ira...Finalmente, tomo sus boxers y levantándose un poco de la silla los deslizó por sus musculosas piernas, pasando por su rodillas y siguiendo por sus pantorrillas. Se recostó nuevamente en el espaldar del asiento y levantó su camiseta.

El espectáculo no podría ser mejor. Su cuadriculado abdomen, atravesado por la hilera de pelos, se mantenía plano y firme hasta sus abdominales mas bajas. La hilera de pelos parecía un pequeño rio que desembocaba en un mar de pelos cortos y no muy oscuros que rodeaban lo mejor de Guillermo: un pene largo y ancho. Estaba totalmente relajado, sin embargo, su tamaño era bastante apreciable. Su forma, esa deliciosa forma, hacía que mi boca se hiciera agua. Sus huevos eran dos adornos que colgaban desprevenidamente de su pene, con una soltura y una suavidad que provocaba comer todo al mismo tiempo. Sin haberme acercado aun, sentía ya el olor a sudor, el olor a macho, a hombre. Como me gustaba sentir así a un hombre de verdad, a un hombre que se encontraría por primera vez con el sexo prohibido: el sexo con alguien de su mismo genero. Que aroma tan delicioso, que excitación tan intensa.

No esperé mucho tiempo, sabía que tenía que actuar rápido. Llevé mi cara hacia el conjunto de su pene y empecé a lamerlo. Primero solo lamía y lamía su pene desde la base hasta la punta. Guillermo no reaccionaba, solamente trató de reacomodarse cuando sintió mi lengua en su pene, pero volvió a quedarse quieto. Llevé mis manos para ayudar en mi labor. Tomé con una mano sus largos huevos y con la otra empecé a acariciar alrededor de su pene, abajo del ombligo, mientras mi lengua seguía lamiendo.

No sentís nada? – susurré

Te dije que no se iba a parar.

Decidí entonces empezar a trabajar en serio. Tomé su suave pene con una mano y lo dirigí a mi boca. La abrí tanto como pude para tragármelo completo y eso hice. Por fin tenia ese pedazo de carne hundido en mi boca. No tenía sabor alguno, sin embargo, era delicioso. A mi nariz llegaba el intenso olor a macho y una de mis manos seguía trabajando en sus huevos mientras la otra se posó en su pierna izquierda. Empecé a chupar sin mover su pene de mi boca. Empecé a succionar fuertemente. No pasaría mucho tiempo antes de que Guillermo respirara de una forma un poco mas agitada y yo empezara a sentir que su pene crecía dentro de mi boca.

Poco a poco las cosas fueron sucediendo. Hubo un momento en que sentí que su pene ya no cabía en mi boca y lo saqué para apreciarlo en todo se esplendor. Efectivamente, Guillermo tenia un pene bastante grande. Ahora estaba duro, firme, el pene de todo un hombre excitado con mi boca. Sus huevos se habían contraído un poco y el conjunto no podría ser mas erótico. Miré hacia arriba y vi que Guillermo había cerrado sus ojos, tal vez estaba imaginando que la mamada se la daba su novia o se la daba una top model, no lo se, ni me importaba. La realidad es que se la estaba dando yo, un hombre que gozaba al hacer sentir placer a otros hombres con su boca.

Rápidamente volví a mi labor. Ya quería llegar mas lejos, quería empezar a sentir el sabor de su presemen, quería excitar a Guillermo, quería que le gustara de tal forma que lo volviéramos a hacer una y mil veces mas. Abrí mi boca tanto como pude y volví a tragar su miembro succionando con todas mis fuerzas. Los sonidos del aire entrando por las pequeñas ranuras entre mis labios y su pene me excitaban aun mas, eran los sonidos del sexo oral. Guillermo respiraba mas agitadamente. Empecé una rutina de meter y sacar su pene de mi boca y después jugar con mi lengua en su glande mientras lo masturbaba con mi mano derecha. Mi mano izquierda se ocupaba de sus huevos. Llegó entonces a mi boca un sabor salado. Era el presemen de Guillermo, por fin mi hombre deseado estaba excitandose de verdad. Estaba disfrutando en mi boca.

Dediqué un momento de esa mamada al resto de la zona. Saqué su pene y, sin dejar de apretarlo con mi mano, empecé a lamer todos los pelos que lo rodeaban. Después me concentré en meter cada uno de sus huevos en mi boca y tenerlos allí por un momento mientras mi lengua jugueteaba con ellos. Posteriormente avancé lo mas que pude por debajo de su escroto, tratando de llegar a su culo pero era imposible. Por mas que trataba de darle señales para que levantara un poco su cuerpo y lamerle el culo, Guillermo se rehusaba.

Decidí que era el momento de concentrarme nuevamente en su pene. Por fin llegó la hora de mostrarle que era sentir un orgasmo en la boca de un hombre. Abrí mi mano soltando su pene y mirándolo por ultima vez antes de llevármelo a la boca. A continuación saqué mi lengua, jugué un poco con ella en su cabeza y después empecé a metérmelo a la boca, poco a poco, quería tenerlo todo adentro, sabía que no sería posible pero quería intentar. De vez en cuando retrocedía un poco y volvía a tragarlo. La respiración de Guillermo estaba mas agitada, sus manos se empuñaban, yo las podía ver. Todo eso me indicaba que el momento estaba por llegar. Renuncié a mi idea de tragármelo todo pues era imposible dado su tamaño y empecé a meter y sacar tanto como me fuera posible para mantener un buen ritmo. Mi excitación no podría ser mayor, yo también estaba a punto de un orgasmo sin siquiera tocarme. Incrementé el ritmo de mi mamada mientras Guillermo respiraba aun mas fuerte y su piel empezaba a humedecerse por el sudor.

Su pene estaba ya mas grande que nunca. De pronto, súbitamente, Guillermo tomó mi cabeza con sus dos manos y la oprimió haciendo que yo tragara un gran trozo de su pene. F ue entonces cuando su respiración se hizo menos acelerada pero mas profunda y empecé a sentir como su delicioso y calientito semen inundaba mi boca. Uno, dos, tres, cuatro disparos llenos de semen alcancé a sentir mientras mi joven atleta se retorcía de placer en la silla y gemía por lo intenso de esa experiencia. Siguieron unos disparos mas leves de su delicioso nectar, ya no pude retenerlo mas en mi boca y empecé a tragar. Todo lo que recibía me lo tragaba mientras seguía succionando su pene para exprimirlo completamente. Finalmente, el cuerpo de Guillermo se relajó, sus músculos se suavizaron y retiró sus manos de mi cabeza. Pude ver que su orgasmo había terminado. Su pene empezó a decrecer y a palpitar con el pulso de su corazón. Lo saqué de mi boca y empecé a lamerlo para limpiarlo bien, no quería dejar ni una gota de semen.

Ya levantáte – me dijo Guillermo – con una voz poco enérgica, de cansancio.

Esperáte, lo dejo limpio, quiero tu semen.

No, paráte. Ya me quiero ir

Bueno, bueno, pero no te vayas que yo te llevo a tu casa

No, no, dejáme ir ya.

Me incorporé y me recosté en mi asiento mientras Guillermo rápidamente subió sus boxers acomodando con su mano su pene que aun estaba un poco duro. Subió sus pantalones. Tomó su maletín y revisó que tuviera el dinero.

Que estás haciendo? Esperáte yo te llevo

No, no, chao, me quiero ir ya – dijo Guillermo

Se bajó del carro y empezó a caminar rápido. Tal vez estaría confundido un poco asustado. Es lo que se siente una vez se llega al orgasmo. Pero lo había disfrutado, de eso estaba seguro. Guillermo no solamente se había llevado un buen dinero sino una buena dosis de relajación y placer sexual.

Ahora me tocaba a mi. No tuve mas que cerrar mis ojos, recordar cada momento y hacerme una paja. Recordar que en un instante del orgasmo de mi hombre, abrí los ojos y miré hacia arriba para poder ver sus gestos. En un momento en él que inclinó su cabeza, pude comprobar que apretaba sus dientes y fruncía su linda cara, tal como lo hacía al levantar pesas, tal como lo imaginaba yo. Tuve una paja como nunca antes la había tenido, liberando toda la tensión de aquella noche. Me vine en medio de un orgasmo sin precedentes. Definitivamente disfruté cada momento de ese encuentro con Guillermo. Limpié mi semen en mi pantaloneta y empecé a conducir a casa.

Les agradezco por haber leído mi relato y me gustaría escuchar sus comentarios. Los pueden enviar a esteban986@hotmail.com o a esteban986b@hotmail.com. Igualmente pueden contactarme por msn a esas mismas direcciones.

Esteban

TodoRelatos.com © esteban986b

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