Parqueadero
Llevaba varios días en la misma rutina, después de terminar
las actividades del día iba directamente para el gimnasio, nada podía detenerme.
Lo que me llamaba la atención no era precisamente mi rutina de ejercicios, esa
ya había dejado de ser mi prioridad. Ahora, me atraía ver el espectacular cuerpo
de un joven que había empezado a entrenar a la misma hora. Cada día me quedaba
largos minutos sentado en las maquinas de pesas, fingiendo que descansaba cuando
en realidad estaba observando a este joven hacer sus ejercicios. Era bastante
alto, sus piernas eran largas y delgadas pero bastante fibrosas, su abdomen era
plano, yo lo sabia porque él se levantaba su camiseta de vez en cuando frente a
los espejos para comprobar lo duro de sus abdominales. Sus brazos también eran
largos y delgados, llenos de músculos de atleta. Finalmente, su espalda era
ancha y siguiéndola hacia abajo remataba en un culo igualmente pequeño,
atlético, duro, redondo. Me encantaba ver su cuerpo, ver como se movía mientras
calentaba saltando lazo, ver como sudaba, me imaginaba su olor. Me gustaba ver
como apretaba sus dientes y fruncía su linda cara al levantar las pesas, yo
fantaseaba pensando que así debería verse al momento de tener un orgasmo.
Total, fueron muchas noches de morbo en las que yo dejaba
volar mi imaginación mientras lo observaba. Quería hablarle. Quería, aunque
fuera, estrechar su mano para presentarme y, por que no, convertirme en su
amigo. Pero era difícil, siempre estaba muy concentrado en sus ejercicios y con
los 17 o 18 años que yo suponía que él tenia, le parecería raro que alguien unos
años mayor se acercase a hablarle sin ningún motivo aparente. Me iba dando
cuenta que no tenía otra opción mas que consolarme con verlo, pero mi verga
insistía en endurecerse y hacerme imaginar mil cosas con él cada vez que lo veía
y cada vez que lo recordaba, mientras estaba solo en mi habitación,
masturbándome.
Muchas veces pasó muy cerca de mi, tanto que podía oler su
aroma a sudor. Era lo mas erótico que podría pasarme durante el día. Imaginaba
que sería el mismo aroma que yo respiraría si lo pudiera tener algún día entre
mis brazos, teniendo el sexo mas salvaje. Me estaba enloqueciendo por él, tenia
que hacer algo al respecto. Tenia que hacer algo...
Un día se me ocurrió que podría seguirlo cuando terminara su
entreno para ofrecerle llevarlo a su casa en mi carro. Imaginé que por ser tan
joven él no tendría carro propio, sería una forma de empezar a hablarle. Ese
noche estuve muy pendiente en el gimnasio y, cuando lo vi hacer sus
estiramientos finales, empecé yo a hacer lo mismo para que todo pareciera una
casualidad. Una vez terminó de estirar, yo esperé diez segundos mas y también di
por finalizados los ejercicios de ese día, me armé de valor y lo empecé a
seguir. Salió de la sala de maquinas y entró en los lockers, yo también. Yo no
tenía nada que hacer mas que recoger mis cosas e irme pero, como él al parecer
se iba a cambiar, decidí demorarme un poco, pretendiendo que buscaba algo dentro
de mi maletín, para poder ver algo mas de ese hermoso cuerpo.
Estuvo dura la rutina hoy no? – comenté, buscando iniciar
una conversación, él me miró un poco extrañado, confirmando primero si
estaba hablándole y al darse cuenta de ello respondió
Si bastante – en un tono algo seco.
Pero vos a parte de el entreno en el gimnasio haces mas
deporte cierto?
Si, vengo de entrenar volleyball por tres horas.
Estas entrenando en alguna selección o para algún torneo
en especial?
Si, para los juegos nacionales, estoy en la selección
nacional
Ah de razón
De razón que?
No, es que ahora que te estaba viendo entrenar vi que
tenés un cuerpo súper fibroso. Ahora me doy cuenta por qué es.
Ah jaja si, si, es porque llevo entrenando mucho tiempo,
es bastante duro
Si eso veo...a propósito, me llamo Iván – le dije
estirando mi mano
Mucho gusto, Guillermo – dijo estirando su mano y
estrechando la mía
Y ya casi salís?
Si ya, me cambio la camiseta, me pongo la sudadera y me
voy
Y en que andas?
En bus...esa es la otra parte aburridora porque me espera
un viaje de 45 minutos en esos "comodísimos" buses.
Jaja si me imagino que debe bien aburridor eso
Bastante
Y donde vivís?
En el norte
Ah pues yo también vivo en el norte – lo cual no era
cierto - si querés te puedo llevar
No fresco, me da pena,
No en serio, no te preocupes que no es molestia, yo
también voy para allá
Bueno si en realidad no hay problema....
No fresco, cambiáte, yo te espero y salimos juntos
Bueno listo, yo me cambio rápido
Me senté entonces en la banca para esperar a que él se
cambiara y para disfrutar mientras aquel hermoso cuerpo se descubría ante mi. Se
quitó primero su camiseta sudada revelando un pecho amplio pero atlético, sin un
solo pelo. Dividido perfectamente en dos, su pecho estaba algo enrojecido y
húmedo por el ejercicio. Sus pezones eran pequeños y de color marrón claro. Como
me hubiera gustado lanzarme a besarlos. Pero había más, pude ver su abdomen
cuadriculado, todavía moviéndose agitadamente por el ejercicio, todavía con
sudor y con una sola hilera de pelos que salía del ombligo hacia abajo y se
perdía donde empezaba el resorte de su pantaloneta.
Se ve que le pegas duro no? Sos flaco pero sos súper viga
(musculoso)
Si, es que no puedo aumentar mucha masa muscular para
tener agilidad pero los músculos si se me marcan
Pero bastantísimo, por ejemplo tu abdomen se ve que es
súper fuerte...a ver endurecélo yo te golpeo allí.
Y levanté mi mano con mis dedos doblados en forma de puño
lista para dar el golpe. El se paró mirándome de frente y endureció su abdomen.
Di un golpe seco, no muy suave no muy fuerte, en la parte alta de su abdomen y
sentí la dureza de aquellos músculos y la humedad de su piel sudada. Volví a dar
otro golpe en el mismo lugar y luego baje un poco mi puño para golpear en la
zona de la hilera de pelos justo debajo del ombligo. Si hubiera tenido mas valor
hubiera seguido llevando mi mano mas abajo, pero no me atreví
Si está súper duro, no me imagino todo el trabajo que
cuesta mantener un abdomen así
En realidad no mucho – dijo Guillermo mientras se puso la
camiseta limpia – durante el entreno se trabajan todos los músculos incluso
sin darse uno cuenta.
Y entrenando volleyball me imagino que debes tener firmes
los brazos y las piernas por igual
Si claro, sobretodo las piernas porque hay que correr,
reaccionar rápido, saltar y todo eso.
Dicho esto, procedió a quitarse su pantaloneta sudada
revelando su par de piernas delgadas, con los músculos marcados. Yo las seguí de
abajo hacia arriba, viendo como sus pantorrillas parecían talladas en madera y
como sus pequeñas rodillas daban paso a unos muslos llenos de músculos largos
que los atravesaban. A medida que subía mi mirada, también aumentaba la cantidad
de pelos en sus piernas, hasta que sus boxers, mas o menos largos y ajustados
detenían el espectáculo. Sacó rápidamente el pantalón de la sudadera y se lo iba
a poner. Yo tenía que decir algo rápido para poder observar ese par de piernas
por mas tiempo.
No claro, es que no era para menos, mirá como se te
marcan los músculos de las piernas
Guillermo se detuvo entonces un momento como para mirar sus
piernas también y sonriendo, como siempre lo hacia, me dijo
Ah si jaja, parecen las piernas de un robot
Jaja si, pero se ve que son súper fuertes, también haces
atletismo?
No, solamente las ejercicio en los entrenos de volleyball
A ver, endurecé los muslos, yo quiero pegarte allí
también
Guillermo estiró una de sus piernas levantando el pie del
suelo y moviéndolo hacia arriba de tal forma que toda su pierna quedó rígida y
marcada para que yo le hiciera el "test de fuerza". Nuevamente estiré mi puño y
di un par de golpes por encima de la rodilla y subí golpeándolo con firmeza
hasta golpear encima de sus boxers. Cuanto hubiera dado por tener el valor de
llevar mi mano mas arriba hacia ese bulto del cual solo podía ver una parte,
pues la camiseta tapaba el resto, pero que se adivinaba grande, caliente,
esperando a ser satisfecho.
Súper duras tus piernas, mejor dicho todo tu cuerpo es
bastante fuerte.
Si jaja, dijo Guillermo mientras relajaba su pierna y
volví a apoyarse en ella para ponerse el pantalón.
Había terminado el show por hoy? No podría ser, yo no podría
dejar que las cosas se quedaran allí ahora que mi cuerpo me pedía a gritos ese
postre tan delicioso. Guillermo se puso sus tenis y dijo
Listo, salimos ya?
Si listo vamos
Caminamos hacia el parqueadero y nos subimos al carro.
Empezamos a hablar de muchas cosas mientras tomábamos la avenida hacia el norte
de la ciudad. Me contó que tenía 18 años, que vivía con sus padres etc etc. Yo
no sabía como llevar la conversación hacia el tema del sexo. Pero también, de
que me serviría? Si nada podría hacer en un carro en plena avenida principal. No
sabía que hacer, entonces decidí volver a poner el tema de su abdomen y sus
piernas y los duros que eran. Paramos entonces en un semáforo en rojo y decidí
preguntarle.
No Guillermo, me quedé aterrado con la dureza de tus
abdominales. Pero es solo mientras estas de pie? Mínimo cuando te sentás ya
la cosa cambia no? Jaja
Pues cuando estoy así sentado no tengo el abdomen
extendido pero igual sigue siendo duro.
A ver - dije yo mientras llevaba mi mano hacia su abdomen
de nuevo, esta vez no con golpes sino con una especie de caricia firme.
Guillermo contrajo sus musculos nuevamente y lo toqué por
encima de la camiseta.
No pero levantáte la camiseta Guillermo así no vale jaja
Guillermo sonrió nuevamente y levantó su camiseta. Llevé mi
mano por su abdomen alto y con mucho disimulo, y con el pretexto de seguir
tocándolo, la baje un poco hasta el ombligo y luego mas abajo. Guillermo debe
haberse sentido incomodo porque bajó su camiseta y se reacomodó en el asiento
como dejándome ver que ya lo había tocado lo suficiente. Como saber si el era
gay? Como poder lograr algo con el? Algo tenía que ocurrírseme rápido.
Guillermo, te molesta si arrimamos un momento al centro
comercial, es para no tener que devolverme luego, yo compro unas cosas y
listo.
No no hay problema, fresco, ni mas faltaba, es tu carro,
además me estas haciendo un súper favor arrimándome a la casa.
Listo, seguro que no me demoro.
El centro comercial era el sitio ideal para cualquier charla
porque a esa hora de la noche no habría muchos carros en el parqueadero y si
algo pudiera pasar tendría que ser allí. En el camino, le puse a Guillermo el
tema crucial.
Ve Guillermo y tenés novia?
Si, tengo una novia desde hace 7 meses, pero ella no vive
aquí.
Me explicó que su novia vivía en otra ciudad donde estudiaba
y que se veían una vez cada dos meses o a veces con menor frecuencia
Ah! una relación de esas es dura cierto?
Si claro, me hace mucha falta
Además la tentación es muy grande
Como así?
Si mirá. Yo tuve una relación igual, a distancia, - le
dije inventandome una historia similar - pero era muy difícil porque
pues...yo soy hombre y pues... vos sabés que uno tiene sus necesidades me
entendés?
Ah si jaja te entiendo
Claro, entonces la relación empieza a dañarse por eso,
porque uno empieza a buscar con quien desfogarse me entendés?
Si claro claro, y por eso terminaste con ella?
Si eso fue, entre otras cosas, eso fue lo que acabó la
relación, yo necesitaba estar con alguien y pues busqué a otra persona solo
para eso, luego mi novia se dio cuenta y bueno hasta ahí llego todo
Tenaz
Mientras conversábamos ya habíamos entrado al centro
comercial y yo daba vueltas buscando un sitio no muy concurrido donde
parquear.
Y vos Guillermo, pues..si no es atrevimiento
preguntarte...me imagino que también tenés necesidades sexuales no? Como
haces entonces
Jaja si claro que las tengo, no pues no hay de otra, como
dicen por allí, la mano es la mejor consoladora
Jajajajaja eso si es cierto, y mas cuando uno tiene tu
edad...Que, ¿te la jalas mucho o que?
Jajaja si guevón pues vos sabes, cuando se necesita jaja
Si jajaja, pero igual hace falta el sexo no?
Si pero pues toca aguantarse
Pues mirá, eso es lo que creía yo, que uno podía aguantar
pero ni modo, fue difícil
Detuve el carro en un espacio, sin detener la conversación.
Ya sabía que le iba a decir y tenía temor por su reacción
Si si es difícil pero que se le va a hacer
Mirá, te cuento algo, de hombre a hombre. Como te decía
yo me conseguí a una vieja para desfogarme, ya estaba cansado de
masturbarme, pero para no sentirme tan mal con mi novia, lo único que hacia
con esa hembra era dejar que me la mamara
Jaja en serio? Yo no creo que seria capaz de hacerle eso
a mi novia.
Entonces pretendí estarle hablando con mas confianza y me
acerqué un poco mientras apoyaba mi mano en su pierna como si fuera el acto mas
natural del mundo
Mirá Guillermo, en la edad que vos tenés no debes
privarte de esas emociones, no me parece, eso dejálo para cuando tengas
esposa, hijos etc
Guillermo se notaba un poco extrañado, seguramente por
haberle puesto mi mano en su pierna, podía notar que no le estaba gustando el
tono de la conversación
Bueno no se, no tenías que ir a comprar las cosas..?
Entonces, pretendiendo que no lo escuchaba le dije
Yo de vos no desaprovecharía las oportunidades que se te
presenten, igual sos joven y tenés un cuerpo muy chevere me imagino que no
te faltan propuestas. – le dije mientras acaricie muy disimuladamente su
pierna, y subiendo un poco mi mano camino a su bulto.
Mira Iván, yo creo que mejor me bajo aquí, es que en
serio ando como de afán
Esperáte Guillermo, una ultima cosa – Decidí atreverme a
lo que fuera, ya no podría volver a tenerlo así tan cerca
Decíme – dijo el acomodándose de nuevo en la silla
Mirá en serio que busca la forma de desfogar tus
necesidades – le decía yo, por decirle cualquier bobada para hacer mi
próximo movimiento. – Me imagino, y es normal, que a tu edad sintás muchos
deseos de muchas cosas
Y en ese momento hice el movimiento final, levanté mi mano de
su muslo y la puse en su bulto de una forma descarada.
Que te pasa maricón!!! – gritó Guillermo - Ya me suponía
que estabas buscando pedazo de marica – siguió gritando mientras abría la
puerta para salirse del carro.
Yo ya me imaginaba que eso iba a pasar, sin embargo, traté de
hacer algo que podría terminar de dañar las cosas o podría arreglarlas.
Esperáte Guillermo esperáte, no te bajés - le dije
tomándolo firmemente del brazo
Dejáme salir de aquí que a mi esto no me gusta
Pero calmáte, calmáte, perdonáme, fresco, yo no te toco
más, pero calmáte ya tranquilizáte como te vas a ir a tu casa a pie ya no
pasan mas buses.
Guillermo dejó de gritar y de hacer fuerza por salir. Su
respiración era profunda, se notaba la ira que tenía. Se acomodó en la silla y
mirando hacia el frente me preguntó en un tono violento.
Que es lo que querés
Mirá fresco, primero no me digas maricón que yo tengo
novia, lo que pasa es que también me gusta de vez en cuando charlar con un
hombre como charlo con vos
Charlar o tocar hombres querrás decir
Bueno si tocarlos, mejor dicho, me gustan los hombres
pero es una cosa muy secreta y por eso no busco a una loca sino que busco
tipos serios como vos
Si pero es que yo soy un tipo serio vos bien lo decís a
mi no me gustan las maricadas
Pero yo no te estoy pidiendo nada de maricadas
Ah no? Y tocarme que es...
Bueno esta bien, me pasé pero ya fresco, te voy a contar
algo. Yo conocí a un muchacho así como vos y pasó casi lo mismo, yo quería
tener algo con él pero el tipo no era gay.
Y eso a mi que me importa
Esperáte, deja tu ira y escucháme, calmáte. Yo le dije al
tipo ese que todo lo que yo quería hacer era mamársela
Mirá o cambiás de tema o me bajo
Fresco Guillermo, eso fue todo lo que le pedí al tipo,
que me dejara mamársela pero obviamente, pagándole un buen dinero por eso.
Al principio me dijo que no pero luego fue aceptando
Pues yo no se, si me lo estas proponiendo te digo que a
mi no me gustan esas maricadas yo nunca haría eso y ahora si chao.
Espráte, no te vas a salir.....Guillermo pensálo, mirá,
en 15 minutos podríamos estar saliendo de aquí mismo y vos te llevarías una
buena cantidad de dinero
No, a mi eso no me va, yo no voy a besar a un hombre ni
nada de eso
Tranquilo Guillermo, fresco, te hago el mismo trato, solo
te la mamo, que decís? Una mamada, algo placentero para vos solamente...y te
pago
Ve, yo mejor me voy
Bueno pues si no querés entonces vení te llevo a tu casa
fresco
No, no, dejáme yo camino, no me importa
Guillermo abrió la puerta y se bajó del carro. Mientras se
bajaba y se acomodaba su maletín dándome la espalda yo le dije:
Vos pones el precio, pensálo
Guillermo se quedó quieto entonces. Pensé que se iba a dar
vuelta y a pegarme en la cara con todas sus fuerzas. Pero estuvo quieto, tal vez
por diez segundos, para mi fueron como diez años llenos de suspenso por saber
que iba a hacer. Vi entonces que agachó un poco su cabeza y respiró
profundamente como quien piensa detenidamente en algo. Se dio entonces la
vuelta, inclinó su cabeza para poder verme dentro del carro y dijo:
Cuanto pagás
Mi coraón empezó a latir mas fuerte.Tomé mi billetera tan
rápido como pude, saqué un billete de la mas alta denominación y lo puse sobre
la silla que él acababa de dejar. Guillermo miró el billete sin tomarlo y se dio
la vuelta para empezar a alejarse. Acto seguido, como en un reflejo nervioso
regresó a la ventanilla del carro y me dijo:
Poné dos billetes más de esos
Abrí nuevamente mi billetera y puse otros dos billetes (que
suerte que llevaba suficiente efectivo). Guillermo los miró pensativo y me dijo:
Y donde sería la cosa, aquí?
Si, subíte, yo se que aquí no pasa nada
Guillermo tomó el dinero y lo guardó en su maletín, miró a su
alrededor como confirmando que no hubiese nadie cerca y se subió mientras me
decia:
Mirá, si vos le llegás a contar a alguien sobre esto, te
metés en problemas serios conmigo
Fresco, ya te dije que soy muy serio
Eso espero...y una cosa mas...cuidado con intentar hacer
algo mas porque primero te agarro a golpes y además llamo a un vigilante.
Fresco yo solo te la voy a mamar
Pues vas a intentar porque a mi con manes no se me para
entendés
Fresco, eso dejámelo a mi
Mi corazón estaba a mil, no veía la hora de entrar en acción.
Guillermo volvió a mirar a su alrededor vigilando que nadie estuviera cerca. Se
incorporó un poco en el asiento y se bajó los pantalones de su sudadera hasta
los pies. No se quitó los boxers.
Quitáte los boxers pues
Guillermo me miró una vez mas con una cara que mezclaba
muchas emociones: Indecisión, temor, ira...Finalmente, tomo sus boxers y
levantándose un poco de la silla los deslizó por sus musculosas piernas, pasando
por su rodillas y siguiendo por sus pantorrillas. Se recostó nuevamente en el
espaldar del asiento y levantó su camiseta.
El espectáculo no podría ser mejor. Su cuadriculado abdomen,
atravesado por la hilera de pelos, se mantenía plano y firme hasta sus
abdominales mas bajas. La hilera de pelos parecía un pequeño rio que desembocaba
en un mar de pelos cortos y no muy oscuros que rodeaban lo mejor de Guillermo:
un pene largo y ancho. Estaba totalmente relajado, sin embargo, su tamaño era
bastante apreciable. Su forma, esa deliciosa forma, hacía que mi boca se hiciera
agua. Sus huevos eran dos adornos que colgaban desprevenidamente de su pene, con
una soltura y una suavidad que provocaba comer todo al mismo tiempo. Sin haberme
acercado aun, sentía ya el olor a sudor, el olor a macho, a hombre. Como me
gustaba sentir así a un hombre de verdad, a un hombre que se encontraría por
primera vez con el sexo prohibido: el sexo con alguien de su mismo genero. Que
aroma tan delicioso, que excitación tan intensa.
No esperé mucho tiempo, sabía que tenía que actuar rápido.
Llevé mi cara hacia el conjunto de su pene y empecé a lamerlo. Primero solo
lamía y lamía su pene desde la base hasta la punta. Guillermo no reaccionaba,
solamente trató de reacomodarse cuando sintió mi lengua en su pene, pero volvió
a quedarse quieto. Llevé mis manos para ayudar en mi labor. Tomé con una mano
sus largos huevos y con la otra empecé a acariciar alrededor de su pene, abajo
del ombligo, mientras mi lengua seguía lamiendo.
No sentís nada? – susurré
Te dije que no se iba a parar.
Decidí entonces empezar a trabajar en serio. Tomé su suave
pene con una mano y lo dirigí a mi boca. La abrí tanto como pude para tragármelo
completo y eso hice. Por fin tenia ese pedazo de carne hundido en mi boca. No
tenía sabor alguno, sin embargo, era delicioso. A mi nariz llegaba el intenso
olor a macho y una de mis manos seguía trabajando en sus huevos mientras la otra
se posó en su pierna izquierda. Empecé a chupar sin mover su pene de mi boca.
Empecé a succionar fuertemente. No pasaría mucho tiempo antes de que Guillermo
respirara de una forma un poco mas agitada y yo empezara a sentir que su pene
crecía dentro de mi boca.
Poco a poco las cosas fueron sucediendo. Hubo un momento en
que sentí que su pene ya no cabía en mi boca y lo saqué para apreciarlo en todo
se esplendor. Efectivamente, Guillermo tenia un pene bastante grande. Ahora
estaba duro, firme, el pene de todo un hombre excitado con mi boca. Sus huevos
se habían contraído un poco y el conjunto no podría ser mas erótico. Miré hacia
arriba y vi que Guillermo había cerrado sus ojos, tal vez estaba imaginando que
la mamada se la daba su novia o se la daba una top model, no lo se, ni me
importaba. La realidad es que se la estaba dando yo, un hombre que gozaba al
hacer sentir placer a otros hombres con su boca.
Rápidamente volví a mi labor. Ya quería llegar mas lejos,
quería empezar a sentir el sabor de su presemen, quería excitar a Guillermo,
quería que le gustara de tal forma que lo volviéramos a hacer una y mil veces
mas. Abrí mi boca tanto como pude y volví a tragar su miembro succionando con
todas mis fuerzas. Los sonidos del aire entrando por las pequeñas ranuras entre
mis labios y su pene me excitaban aun mas, eran los sonidos del sexo oral.
Guillermo respiraba mas agitadamente. Empecé una rutina de meter y sacar su pene
de mi boca y después jugar con mi lengua en su glande mientras lo masturbaba con
mi mano derecha. Mi mano izquierda se ocupaba de sus huevos. Llegó entonces a mi
boca un sabor salado. Era el presemen de Guillermo, por fin mi hombre deseado
estaba excitandose de verdad. Estaba disfrutando en mi boca.
Dediqué un momento de esa mamada al resto de la zona. Saqué
su pene y, sin dejar de apretarlo con mi mano, empecé a lamer todos los pelos
que lo rodeaban. Después me concentré en meter cada uno de sus huevos en mi boca
y tenerlos allí por un momento mientras mi lengua jugueteaba con ellos.
Posteriormente avancé lo mas que pude por debajo de su escroto, tratando de
llegar a su culo pero era imposible. Por mas que trataba de darle señales para
que levantara un poco su cuerpo y lamerle el culo, Guillermo se rehusaba.
Decidí que era el momento de concentrarme nuevamente en su
pene. Por fin llegó la hora de mostrarle que era sentir un orgasmo en la boca de
un hombre. Abrí mi mano soltando su pene y mirándolo por ultima vez antes de
llevármelo a la boca. A continuación saqué mi lengua, jugué un poco con ella en
su cabeza y después empecé a metérmelo a la boca, poco a poco, quería tenerlo
todo adentro, sabía que no sería posible pero quería intentar. De vez en cuando
retrocedía un poco y volvía a tragarlo. La respiración de Guillermo estaba mas
agitada, sus manos se empuñaban, yo las podía ver. Todo eso me indicaba que el
momento estaba por llegar. Renuncié a mi idea de tragármelo todo pues era
imposible dado su tamaño y empecé a meter y sacar tanto como me fuera posible
para mantener un buen ritmo. Mi excitación no podría ser mayor, yo también
estaba a punto de un orgasmo sin siquiera tocarme. Incrementé el ritmo de mi
mamada mientras Guillermo respiraba aun mas fuerte y su piel empezaba a
humedecerse por el sudor.
Su pene estaba ya mas grande que nunca. De pronto,
súbitamente, Guillermo tomó mi cabeza con sus dos manos y la oprimió haciendo
que yo tragara un gran trozo de su pene. F ue entonces cuando su respiración se
hizo menos acelerada pero mas profunda y empecé a sentir como su delicioso y
calientito semen inundaba mi boca. Uno, dos, tres, cuatro disparos llenos de
semen alcancé a sentir mientras mi joven atleta se retorcía de placer en la
silla y gemía por lo intenso de esa experiencia. Siguieron unos disparos mas
leves de su delicioso nectar, ya no pude retenerlo mas en mi boca y empecé a
tragar. Todo lo que recibía me lo tragaba mientras seguía succionando su pene
para exprimirlo completamente. Finalmente, el cuerpo de Guillermo se relajó, sus
músculos se suavizaron y retiró sus manos de mi cabeza. Pude ver que su orgasmo
había terminado. Su pene empezó a decrecer y a palpitar con el pulso de su
corazón. Lo saqué de mi boca y empecé a lamerlo para limpiarlo bien, no quería
dejar ni una gota de semen.
Ya levantáte – me dijo Guillermo – con una voz poco
enérgica, de cansancio.
Esperáte, lo dejo limpio, quiero tu semen.
No, paráte. Ya me quiero ir
Bueno, bueno, pero no te vayas que yo te llevo a tu casa
No, no, dejáme ir ya.
Me incorporé y me recosté en mi asiento mientras Guillermo
rápidamente subió sus boxers acomodando con su mano su pene que aun estaba un
poco duro. Subió sus pantalones. Tomó su maletín y revisó que tuviera el dinero.
Que estás haciendo? Esperáte yo te llevo
No, no, chao, me quiero ir ya – dijo Guillermo
Se bajó del carro y empezó a caminar rápido. Tal vez estaría
confundido un poco asustado. Es lo que se siente una vez se llega al orgasmo.
Pero lo había disfrutado, de eso estaba seguro. Guillermo no solamente se había
llevado un buen dinero sino una buena dosis de relajación y placer sexual.
Ahora me tocaba a mi. No tuve mas que cerrar mis ojos,
recordar cada momento y hacerme una paja. Recordar que en un instante del
orgasmo de mi hombre, abrí los ojos y miré hacia arriba para poder ver sus
gestos. En un momento en él que inclinó su cabeza, pude comprobar que apretaba
sus dientes y fruncía su linda cara, tal como lo hacía al levantar pesas, tal
como lo imaginaba yo. Tuve una paja como nunca antes la había tenido, liberando
toda la tensión de aquella noche. Me vine en medio de un orgasmo sin
precedentes. Definitivamente disfruté cada momento de ese encuentro con
Guillermo. Limpié mi semen en mi pantaloneta y empecé a conducir a casa.
Les agradezco por haber leído mi relato y me gustaría
escuchar sus comentarios. Los pueden enviar a
esteban986@hotmail.com o a
esteban986b@hotmail.com. Igualmente
pueden contactarme por msn a esas mismas direcciones.
Esteban