Creo que empezó como un hobby, pero a Tania le encantaba
fotografiar paisajes.
No se le daba nada mal. Incluso opino que sus fotografías, su
visión de los paisajes y su manejo en los trucos de la cámara, eran de verdadera
profesional.
Un día cenando con amigos después de su primera exposición,
bromeando yo le dije que el mejor paisaje era el del cuerpo de una mujer y que
ella nunca hacia retratos ni composiciones de personas. Me contestó que eso iba
a cambiar ese sábado.
Me confeso que una antigua amiga de la universidad, le había
pedido hacer un "book". La amiga en cuestión, según Tania era una de esas chicas
muy atractivas y muy simpática y que queria regalarle a su novio un álbum de ese
tipo.
Me aclaro que seria un "book" serio y nada chabacano, con
ella vestida informal, buena iluminación y que saliera "muy bonita para el, que
es un cielo y lo quiero un montón" .
Así quedo la cosa ese jueves.
Tania me llamo el domingo por la mañana a una hora muy
extraña, ya que no llegaban a ser las 11.00.
Su voz sonaba agitada, nerviosa y ansiosa:
-Javi…… puedo pasar por tu casa?, tengo que contarte algo que
me ha ocurrido – Me dijo rápido y sin respirar.
- Claro Tania, pasa cuando quieras, yo estoy aquí… pero estas
bien?, te noto rarita? – Le conteste yo, paternalmente preocupado por mi amiga.
- Vale, vale…. Estoy allí en cuanto me duche – Me volvió a
decir con aquella extraña voz.
A las 11.45 sonó el timbre de mi casa y me levante a abrir.
Allí estaba ella.
Tania es una chica de 28 años, morena, pelo por el cuello,
ojos pequeños y graciosos, 1.71, muy bien proporcionada, no es un bellezón, pero
esta muy bien y su cuerpo es muy bonito.
Tenia su negro pelo mojado y lucia unos simpáticos coloretes
en sus mejillas.
- Ven Tania, siéntate aquí…. Te veo algo acalorada – Le
rogué.
- Si, si, si – Me respondió, y con paso acelerado se sentó en
el sofá.
Tenia la vista perdida. Su cara no era de susto o miedo, más
bien denotaba sorpresa y nervios.
- Javi, te voy a contar algo increíble que me ha pasado y que
no se como tomarlo, como aceptarlo y si debo de recordarlo como algo bueno o
algo muy malo – Me dijo mirándome a los ojos por primera vez desde que llego a
mi casa.
- Cuéntame Tania, me tienes preocupado -
Juntó sus rodillas y mirando al infinito comenzó a hablar.
LAS PRESENTACIONES:
Había quedado con mi amiga Isa a las nueve de la noche en mi
estudio, para la sesión de fotos.
También había llamado a German.
German es un amigo del instituto. Nos llevamos muy bien desde
entonces. El cursó formación profesional en estilismo y yo queria que nos
ayudara con el maquillaje y con los peinados. No queria que fuera muy
profesional, pero necesitaba algún toque así, sobre todo para los reflejos.
Primero llegó el.
Es un chico muy guapo moreno con mechas rubias, musculado, de
los que ahora se llaman metrosexuales, se cuida mucho y aunque tenga mucha pluma
de tanto trabajar en muchas peluquerías, sé segura que le gustan las chicas. Yo
le he visto follar una vez en un arrebato de locura un sábado de fiesta en los
baños de una disco.
Con un par de besos de bienvenida, dejo su maletín encima de
la mesa del estudio y comenzamos a hablar amistosamente.
Al poco rato, picaron de nuevo a la puerta.
Era Isa.
Venia como siempre, rompedora.
Tiene esa delgadez de cara que hace que su rostro sea como de
muñeca morena, su cuerpo por el contrario es muy voluptuoso, sin estar para nada
rellenito. Tiene grandes caderas, su culo es respingon hasta casi el escándalo y
sus pechos siempre han sido la envidia de las chicas y el sueño de los chicos.
No quiero hacer la pelota a nadie, pero la chica es la viva
imagen de la niña casi-perfecta.
Además para acabar el cuadro, tengo que reconocer que es una
chica increíble, nada creída, buena y muy agradable.
Repito, el sueño de todo hombre y de alguna que otra mujer.
- No pensaba que vendria un chico a ayudarnos – Fueron sus
palabras en el momento de la presentación de ambos.
- Tranquila solo te ayudare con el pelo y algo de maquillaje
– Respondió German rápidamente
LA SESIÓN:
Isa había traído su pequeña maleta con varios vestidos.
Según los sacaba, aparecieron vestidos de noche, vestidos
informales, pantalones ajustados, faldas largas, cortas.
Comenzó poniéndose un vestido de noche negro, ajustado, largo
y con un gran escote, que con el sujetador que realzaba sus pechos hacían que el
contorno de estos casi se saliera de la tela.
German se acerco a ella con su esponja en la mano, y
tomándole la carita con cuidado le tapo las pocas imperfecciones que tenia, sus
leves ojeras y por inercia espolvoreo rápidamente su cuello y la parte alta de
su busto.
Isa estaba nerviosa, sintiendo tan cerca las manos y la cara
de este muchacho, muy atractivo. Se le veía en los ojos.
Se puso delante de la mampara blanca encendí las lámparas
blancas y comenzamos.
Se comía la cámara.
No se si había hecho esto alguna vez, pero era una
depredadora.
German no quitaba ojo y después de unos veinte disparos en
muchas posturas decidimos que se cambiara de ropa.
Salió de la habitación con una minifalda muy corta y un top
muy ajustado también.
Cuando German, se acerco a ella para retocarle el pelo se le
iban los ojos a todo su cuerpo.
Pero se paro en sus pechos.
- Isa, preciosa, deberías de cambiarte el sujetador que
llevas, se marca mucho por debajo de la tela del top y va a quedar muy feo -
Isa me miro intentando buscar apoyo femenino, pero German
tenia toda la razón.
- No traje ninguno más – Dijo ella nerviosa.
- No te preocupes, lo podemos hacer sin el – Le respondió
German.
A los dos minutos volvió con su top, pero sin sujetador.
Sus pechos se marcaban y, o por los nervios o por lo que
fuera, sus pequeños pezones se marcaban bastante debajo de la tela.
German, cada vez mas confiado, le tocaba el pelo, se lo
desenredaba y le sonreía diciéndole al oído gracias y consejos para sus poses.
Isa se iba soltando cada vez más y con esa nueva ropa, se
mostró algo mas sexy delante de la cámara.
Ya no me miraba a mi.
Ahora miraba y buscaba el asentimiento de German, que la
miraba y asentía, cada vez que ella bajaba para apoyarse en su rodilla o abría
un poco las piernas de espaldas a la cámara, mientras me miraba por encima del
hombro.
Me gustaba el ambiente que ahora había. Era más suelto, de
más colegueo.
Después de más de 30 disparos, paramos.
- Que tal va? – Me preguntó Isa
- Increíble. Seguro que no has hecho esto nunca? – Le
pregunte yo sonriéndola
- Te juro que no – Me respondió ella muy cariñosa al ver las
fotos en la pantalla del PC
- Sale preciosa la chica, verdad? – Comentó detrás nuestra
German, tomándonos por los hombros.
- Increíble – Pensé yo en voz alta.
En una de las fotos que aparecieron en pantalla, German me
dijo que me detuviera en ella y después de notar como el se reía discretamente y
se tapaba la boca con la mano, nos dimos cuenta, casi a la vez, que en la pose
que había puesto subiendo los brazos, se le veía la parte baja de uno de sus
grandes y preciosos pechos.
- Joder…… - Susurro Isa muy cortada, llevándose las manos a
los ojos.
- No te preocupes, a tu novio esta en concreto le va a
encantar – Bromeo German.
- No, no, no, no, bórrala, bórrala….. que corteeeee!!! -
- Bueno, vamos a dejarla y al final decidimos cual quitamos y
cual dejamos. Se nos esta haciendo tarde así que vamos a hacer la última tanda –
Dije yo poniendo un poco de orden.
Nos separamos de la pantalla e Isa empezó a buscar entre su
ropa.
- No se que ponerme – Decía mientras revolvía inocentemente
entre todos los "trapitos".
- Y si le hago este regalito? – Dijo girándose hacia
nosotros.
German se rió aplaudiendo y yo sonreí siguiendo la broma.
Lo que tenia en sus manos era un conjunto de baño, un
minúsculo bikini que no se por que estaba entre su ropa.
- Lo metí aquí, pensando que no iba a estar German aquí y que
así quizás podía hacerme unas fotos un poquito más subidas de tono – Dijo Isa
ligeramente avergonzada.
- Oye, si es por mi, no te preocupes, que soy muy profesional
– Respondió German rápidamente.
No voy a negar que la idea me gustaba, era una buena
oportunidad de probar algo nuevo y así el novio de Isa quedaría mucho más
contento.
- Venga Isa, póntelo que te hago algunas a ver que tal -
Isa me miro, asintió con la cabeza como preguntándome y le
respondí con el mismo gesto.
Se metió en la habitación donde se cambió anteriormente y
allí desapareció.
German se acerco a mi y tomándome por la cintura me dijo:
- Tania, sabes que tu amiga me esta poniendo muy nervioso? -
- German, no te pases con la chica que tiene novio y se ha
quedado por que piensa que somos profesionales, así que no te pases por favor –
Le respondí oliendo sus ganas de intentar algo.
- Vale, solo te decía que la chica esta muy buena – Dudo por
un instante para decirme bajando la vista: - Si hasta a ti se te ha caído el ojo
en alguna pose -
Note como la sangre que fluía libremente por mi cuerpo
emprendía una carrera sin control hacia mis mejillas.
- Vete a la mierda, solo me fijo para hacer las fotos – Le
respondí haciéndome la ofendida.
- Vale, pero creo que no me equivoco – Me dijo algo cortado,
soltándome la cintura y a la defensiva.
Las dos cabezas giraron rápidamente cuando el sonido de la
puerta donde se había metido Isa se abrió.
Allí salió ella, tapada con una toalla justo por encima de
sus pechos.
Yo no me atreví a decir nada, solo asentí, la sonreí y
emprendí el camino hacia el trípode donde estaba clavada la cámara.
- Perfecta Isabel. Deja que te coloque un poquito el pelo y
que te retoque algo por aquí – Dijo German acercándose hacia ella.
Estaba preparando mi Canon D cuando levante la vista y vi
como German se ponía detrás de ella y comenzaba a peinarla con sus dedos entre
sus cabellos.
No fue Isa la que se quito la toalla.
No fue German el que se intentó tapar con sus manos su
semi-desnudo cuerpo.
Si fue German el que con un leve movimiento, le quito la
toalla con la excusa de colocarle el pelo sobre los hombros.
Si fue Isa la que, nerviosa, alzó rápidamente sus brazos para
intentar sin éxito tapar sus grandes pechos tapados por un bikini de los de
triángulos.
Vi como German se gustaba tocándole el pelo desde su
nacimiento en la nuca, y como le susurraba algo al oído antes de retirarse.
- Como tu veas, Isa – Le dije con algún temblor de voz que
otro.
Comenzó a posar.
Nada parecido a lo que había sucedido antes. Posaba y se
movía tensa, nerviosa, rígida. Decididamente estaba molesta, nerviosa y cortada.
Tanto German como yo, nos dimos cuenta al instante y con una
mirada a mi amigo le hice saber que necesitaba que saliera un momento. La chica
lo necesitaba para acabar esto.
- Chicas, os voy a dejar solas un momento que me voy a tomar
algo abajo. Vuelvo ahora mismo, a ver si acabasteis para cuando regrese. – Dijo
German cogiendo las llaves del piso y dirigiéndose hacia la puerta.
ULTIMOS DISPAROS
Allí estábamos las dos.
- Bueno, vamos a acabar esto – Le dije a Isa con una sonrisa
en la cara.
Dicho y hecho, pareció que al estar dos chicas en la
habitación, ya sin hombre de por medio, había hecho que se le quitaran un poco
las vergüenzas.
Comenzó a comerse la cámara otra vez.
Yo notaba que me empezaba a gustar demasiado sacar fotos a la
chica.
Desencajé, la cámara del trípode y acercándome más a ella le
dije:
- Voy a hacerte unos planos de la cara y de cintura para
arriba -
- Vale, me pongo de alguna manera en especial? – Me pregunto
ella.
- Túmbate sobre la manta del suelo y mira hacia arriba, a la
cámara - Le dije yo algo turbada.
Así lo hizo. Me puse muy encima de ella para hacer las fotos
que mejor salen: la modelo mirando hacia arriba.
Podía verle los pechos desde arriba, su contorno naciendo,
sus pezones marcados en su bikini.
Me encontré mordiéndome el labio de abajo.
"¿Que me estaba pasando?" Pensé nerviosa y turbada, "¿Estaba
descubriendo mi vena masculina, esa que dicen que todas las mujeres tenemos?"
Me dio la sensación de que ella se crecía, que se ofrecía a
la cámara (o a mi), se mostraba felina, sexy, se comía la cámara y yo tenia
ganas de comérmela también
"Dios, que he dicho????, no no no no no". Pensé parando de
hacer fotos y mirando a Isabel
- Te pasa algo? – Me preguntó Isa mirándome con sus bellos
ojos.
- No nada…… estas preciosa – Me atreví a decirle bajando mi
mirada.
- Gracias, entre tu y German me habéis animado y cuidado
mucho – Me dijo acariciándome la mano con la que la estaba peinando.
En ese momento ya no era yo misma, algo dentro de mi me
comía, me devoraba y me turbaba. "Tengo que irme de aquí" Pensé absolutamente
ruborizada
- Estas bien Tania? – Me pregunto Isa mirándome con dulzura.
- Muy bien, tranquila – Mentí, mientras le acariciaba el
hombro con mi mano.
- Como me pongo ahora? – Me pregunto mirándome a los ojos.
- Túmbate en el suelo, boca arriba y mírame – Me atreví a
decir
Así lo hizo.
Se tumbo, y como si me pudiera leer el pensamiento, comenzó a
posar arqueando la espalda y devorando la cámara y de paso el muro de decencia
que quedaba en mi cabeza.
Me coloqué encima de su cuerpo con mis piernas abiertas,
fotografiando hacia abajo, mientras ella serpenteaba y se contoneaba buscando
excitar a la cámara y, sin saberlo, excitándome a mi, ya sin control alguno.
Pensando en hacer las últimas fotos retratando primeros
planos de su cara, baje hasta ponerme de rodillas sobre su vientre.
Clic.
Clic.
Clic.
De repente un calor y sopor recorrió mi cuerpo, cuando note
como sus dos manos me tomaban de mis piernas. Me tenia agarrada y podía notar
como su dedo pulgar me acariciaba.
Pare de hacer fotos y con gesto de curiosidad la mire a los
ojos.
- Estas preciosa – me atreví a decir.
Sin mediar más palabras, me incline sobre ella y sin que le
diera tiempo a reaccionar, la bese en los labios.
Se sobresaltó levemente
Pero la mayor sorpresa fue ver que me miraba a los ojos y
sonreía vergonzosamente.
- Que te ha pasado? – Me pregunto con una sonrisa que me
pareció muy poco seria.
- La verdad que no lo se….. perdona – Pude responder
agachando la mirada.
Aun no se por que lo hizo, ni por que yo accedí, pero en un
segundo, tomo mi mano y tiro de ella hacia abajo.
Nuestras caras quedaron a escasos centímetros y poniéndose
absolutamente voluptuosa, me besó. Apenas abrimos los labios, apenas nuestras
lenguas se encontraron , pero sentir algo tan prohibido, algo tan tabú, hizo que
fuera un beso como pocos había dado hasta este día.
- Me ha gustado – Me susurro aun a centímetros de mi cara
- Y a mi – Le dije yo acercándome otra vez a su boca.
- Quiero más – Me susurro
Nos volvimos a besar, esta vez más apasionadas, más salvajes.
Las lenguas se enroscaron, la saliva sonaba pasando de boca en boca, estaba
caliente y dulce.
Dejé la cámara en el suelo a nuestro lado y me tumbe a su
izquierda, sin para de besarla. Me sentía como un chico besando a alguna mujer
espectacular y eso me estaba excitando.
Sin pensarlo posé mi mano sobre uno de sus pechos. Ella al
sentir el contacto paro de besarme y soltó un gemido largo y suave. Esto me
animó a tocar con mas pasión y buscar su pecho por debajo del bikini.
No me esperaba su movimiento.
Me separo cuidadosamente y con un ágil movimiento, se desato
el bikini por detrás y se lo quito, dejando al aire sus hermosos y casi
perfectos pechos.
Jamás me había imaginado a mi misma deseando lamer y chupar
algún pecho de mujer, pero aquello ya rozaba lo absurdo y viendo la invitación
de sus ojos, me agache con cuidado y comencé a lamer alrededor del oscuro y duro
pezón.
Ella se retorcía sintiendo el placer de lo prohibido bajo mi
cabeza.
Yo ya no entraba en mi camiseta y rápidamente me la quite,
junto a mi sujetador. Pare de lamer sus pechos y me lance a su sabrosa boca otra
vez.
Las respiraciones de las dos, comenzaron a hacerse mas
rápidas y sonoras. Las lenguas ya estaban locas buscado los más escondidos
agujeros de nuestras bocas y los pechos se tocaban unos a otros en una danza
loca.
En un ataque de lucidez y frialdad, me pare de hacer todo eso
e incorporándome pude decir entre respiraciones:
- Esto no esta bien -
- Lo se….. pero me esta gustando mucho, Tania – Me dijo ella
mordiéndose el labio inferior
Me tomo con fuerza mi cabeza y me la llevo a sus pechos de
nuevo.
"Su novio, Dios mío, tiene novio y lo conozco…. pero que
estamos haciendo", pude llegar a pensar mientras su pezón entraba en mi boca.
Sus gemidos, llegaron tan claros y excitantes a mis oídos,
que no pude más que olvidarme de todas esas cuestiones éticas y dedicar todo mi
ímpetu a sus deliciosas tetas.
Vi como su mano se movía debajo de mi pecho, note como
buscaba algo y vi como lo encontraba. Con su mano derecha comenzó a tocarse su
sexo, por encima del bikini.
Ya no pude más.
Jamás había estado con una mujer… ni en mis mas oscuros y
locos días. Pero jamás de los jamases había estado tan segura de querer probar
el sexo de mi mismo sexo.
Baje besando su plano vientre.
Me encontré con su ombligo, lo lamí.
Llegue a donde ella estaba tocándose.
Agarre las gomas de su bikini y tire de ellas hacia abajo.
Absolutamente depilado…. No sabia por que, pero lo había
supuesto.
Su olor me sonaba, en mis mas locas noches había limpiado
penes de chicos que me habían penetrado antes…. No me desagradaba ni el olor ni
el sabor.
Saque mi lengua y comencé a hacer lo que a mi me habían hecho
algunas veces de manera increíble.
Abrí sus labios mayores y vi su clítoris, absolutamente claro
y rosado.
Con mucho miedo saque mi lengua y sin pensarlo ataque su
pequeño apéndice.
Su sabor me resultaba familiar, pero este era mas agrio y mas
dulzón.
La reacción no se hizo esperar…. Un temblor se apodero de sus
caderas y por varios segundos, ella se frotaba contra mi lengua y no al
contrario.
Me estaba gustando peligrosamente.
Sus gemidos eran ya bastante altos y sus respiraciones muy
entrecortadas.
Comencé a lamer con mas fuerza, mi saliva se mezclaba con sus
flujos.
Clic
Clic
Clic
Clic
Dios mío, no, no, no, no, no puede ser
Las convulsiones, se pararon justo cuando mi cabeza se giró
rapidísimamente hacia la puerta del estudio.
"Mierda, esto no puede estar pasando" Pensé mientras alejaba
mi boca del sexo de Isa.
EL GRAN FINAL
Allí estaba German, con mi otra cámara en la mano y sacando
fotos de nuestros cuerpos en posturas poco decorosas.
- Estáis las dos preciosas – Dijo con una sonrisa burlona.
- Vete a la mierda – Acerté yo a decir como podía,
incorporándome y sin preocuparme de mis pechos al aire.
De Isa solo salía una leve sonrisa y ella si se tapaba como
podía.
- Por que no seguís, prometo que estas fotos solo las veré yo
– Dijo German
Me tape la cara intentando disimular mi preocupación y mi
vergüenza.
- Ven Tania, que nos haga alguna foto más, las guardaremos
los tres, será nuestro secreto -
"Como?, que carajo me esta diciendo esta loca" Pensé
mirándola rápidamente, mientras veía como ya no se tapaba con sus manos.
German se acerco enfocando con la cámara y seguía haciendo
fotos de su cuerpo desnudo. Clic
De mis pechos al aire. Clic
De cómo ella se incorporaba. Clic
De cómo se acercaba a mi. Clic
De cómo me acariciaba el pelo. Clic
De cómo me comenzó a besar el cuello. Clic
Sentí de nuevo ese calor, esa excitación de lo nuevo,
mezclada con la excitación de estar siendo observada.
Bajo a mis pechos y comenzó a lamerlos.
- Diiiiooosssssssss – Atine a decir entre mis dientes.
La cámara seguía haciendo ese maldito ruido, que me estaba
poniendo muy nerviosa, por que me recordaba que había alguien más allí y que
solo estaba molestando, ni siquiera viéndonos.
Mi cuerpo disfrutaba con lo que estaba sintiendo, pero mi
mente estaba preocupada por la cámara, por el tío y por las consecuencias que
esto podía traer.
Intentando que Isa no me viera, con mi mano, le hice a German
un gesto de que se fuera, de que nos dejara solas.
Pero esos gestos se pueden malentender.
Pude medio ver como se alejaba de nosotras y supuse que lo
había entendido bien. Pero la sorpresa fue mucho mayor cuando logre ver por
encima de la cabeza de Isa como dejaba la cámara encima de la mesa y como volvía
hacia nosotras.
No sabia que hacer, por que Isa me estaba haciendo una comida
de pechos como pocas veces y con una mano me empezaba a acariciar mis ligeros
pantalones en la zona púbica.
Escuche sonido de ropa moviéndose, y asustada, pensando que
Isa me estaba abriendo mis pantalones, me separe de ella unos centímetros.
No era Isa
Gire la vista rápido.
Me encontré con los pantalones de German en sus rodillas y su
slip muy prieto.
No se si por que no me gustan los slips, por muy modernos que
sean, o por que ya no sabia muy bien que hacia, pero agarre la goma de German y
baje su prenda intima hasta donde estaban sus vaqueros.
De allí asomo una polla como jamás había visto.
No era su grosor
No era su tamaño
Era más bien su forma, su capullo brillante, su lampiñez,
todo se mezclaba.
Queria probarla, queria lamerla, comerla, besarla. Queria
sentirla dentro de mi cuerpo.
La mezcla de ese icono brillante, de los labios de Isa
chupando de mis pechos, de su mano ya masturbándome frenéticamente y mi mano
libre acariciándole la cabeza mientras me lamía, me hicieron olvidarme de todas
mis dudas.
Agarre con fuerza la tranca de German y la traje hacia mi
boca, ya abierta desde el primer momento.
No se si Isa sabia lo que German me estaba metiendo en la
boca, pero desde luego si no lo sabia actuaba como nunca antes en la sesión. Me
comía, besaba, lamía y ya me había despojado de mis mojados pantalones y mojadas
braguitas.
German comenzó a marcar el ritmo con sus manos en mi cabeza,
es algo que puede resultar machista o brusco, pero a mi me encanta sentirme
poseída por la fuerza de un hombre y más cuando esta como un tren y este era su
caso.
Entre todas las sensaciones que se disparaban en mi boca,
pude distinguir que mis pechos habían dejado de ser succionados. Buscando con la
mirada como podía la cabeza de Isa, me percate de que estaba a mi lado.
Estaba dibujando con su boca un circulo, muy parecido al que
tendría si tuviera un cilindro metido en ella. Me miraba a mi y como me estaba
tragando la ya durísima carne de German.
German por su parte estaba ya en el séptimo cielo, gimiendo y
con su mano en mi cabeza marcándome la velocidad. Su otra mano estaba
sospechosamente posada sobre la cabeza de Isa.
Isa no paraba de mirarme con esa abertura en la boca.
No soy egoísta, en absoluto.
Saque el pene de mi boca y tomándolo con una mano se lo
dirigí a la suya.
Lo chupo como una posesa, como si llevara meses sin comer.
German ya apretaba los pelos de nuestras cabezas.
Yo por mi parte me dediqué a amasar y acariciar los pechos de
mi ocasional amante.
Mire a German y este me devolvió la mirada con una sonrisa
desfigurada por el placer de sentir como la chica le estaba haciendo una mamada
de concurso.
No pude más.
Mi cuerpo me pedía un orgasmo.
Baje mis manos y comencé a acariciarme entre los labios
mayores, aun húmedos de la sesión anterior.
Vi como Isa me miraba mientras seguía dándole bombeo a
German.
Creo que pude entrever una sonrisa.
Bajo sus manos y dejando que el chico le penetrara la boca,
comenzó a masturbarse junto a mi.
Las dos de rodillas.
Las dos masturbándose
Y una sola gozando de aquel glorioso aparato.
No era justo.
- Déjamelo a mi un poco, Isa – Logre decir entre 3
respiraciones de tres personas diferentes.
Isa me miro y sonrió.
Se separo de la carne
Me la dio.
- Me voy a correr chicas – Fue lo único que German pudo decir
nada mas que me metí su duro pene en la garganta (si ya no solo entraba en la
boca).
- Hazlo – Le espetó Isa mirándole a los ojos y mordiéndose el
labio inferior
Me saque su aparato de mi boca y comencé a masturbarlo con
rapidez. Mientras mi mano libre seguía frotando el clítoris y la mano de Isa
hacia lo mismo con el suyo.
La primera en llegar fue ella.
Sus grititos, muy agudos y largos, la delataban.
La segunda fui yo, ver todo aquello y sus convulsiones
hicieron que un hormigueo viajara desde mis pies, haciendo peaje en mi sexo,
subiendo a mi cabeza, para que una ola de placer invadiera mi arrodillado
cuerpo.
German no se hizo esperar.
De su glande, salieron millones de luces blancas.
En un mismo acto reflejo, Isa y yo juntamos las cabezas y
abrimos la boca.
Apuntando con cuidado, comenzó a caer en nuestras lenguas el
dulce, caliente y blanco tesoro que el maromo nos regalaba.
Dulce
Muy caliente
German estallo en un grito de placer.
Si fui egoísta.
Logré hacerme con mas leche que mi rival.
German se giró y se encamino al baño.
Yo mire a Isa y esta ya con el calentón bajando, se ruborizo
ligeramente y bajo sus lindos ojos.
- Hemos hecho mal? – Me preguntó.
- Solo si no nos ha gustado – Le respondí yo levantando mi
mano y limpiándole unas gotas del divino liquido blanco que le habían quedado en
su mejilla.
- Entonces no hemos hecho nada malo – Me respondió con la
sonrisa que había puesto en los momentos mas calientes de la sesión.
German salió del baño ya vestido y dirigiéndose a nosotras,
nos beso en la mejilla y nos dijo:
- Preciosas, he quedado ahora y llego tarde. Espero veros
pronto -
Mi mente se llevo un pequeño desengaño, puesto que mi estado
post orgásmico, hubiera querido más acción esa noche.
- Cuando tendrás listo el CD? – Me pregunto Isa sacándome de
mis pensamientos.
- El martes lo tendremos aquí para elegir las mejores – Pude
responderle yo, mirando a la nada.
- Estará German? – Me dijo apartando la vista de mi.
- No creo – Le respondí
- Que pena, me pareció muy buen chico – Me dijo sonriendo
picaramente.
Me senté delante de la mesa de la pantalla y comencé a
descarga las fotos al PC. Isa se cambiaba en la sala delante mía.
Aun estaba pensando en lo que habíamos hecho los tres y lo
que mas me jodia era que parecía ser la única persona que le había dado
importancia.
Se despidió con un sonoro beso en mi mejilla y diciendo
"Llámame para quedar"
CONCLUSIÓN
Yo aun estaba escuchando a Tania, cuando me di cuenta de que
había acabado su descripción de los hechos.
- Javi?, me oyes?- Me dijo mirándome
- Eeehhh… si si si perdona, es que aun estoy flipándolo –
Pude responderle.
- Ahora no se que hacer, si llamar a German y acabar lo
empezado o si no llamarle y olvidarme de todo- Me dijo mirando me a los ojos y
tomándome de la mano.
- A ti te ha gustado? – Le pregunté
- Nunca sentí nada así, lo nuevo, lo prohibido, se juntó todo
y aun hoy estoy excitada – Me respondió apretándome más la mano.
Me acerque a ella y dándole un beso en la mejilla le susurre
al oído le dije:
- Pues entonces esta perfecto, has hecho algo increíble y si
te digo la verdad, tengo envidia de no haber estado allí -
Me miro con cara de alivio y me sonrió.
Sonó el timbre del microondas y me levante para darle el
café.
Cuando volví con las dos tazas, Tania me volvió a tomar de la
mano y me pregunto sin mirarme a la cara:
- Estarás libre mañana a las 21.00 -
Sintiendo como el café casi se me atraganta, la mire con cara
de asombro y le dije intentando parecer serio.
- Si, estoy disponible –
Tania me miro y comenzó a reírse. Me uní a su carcajada y los
dos nos dejamos caer en el sofá, supongo que imaginando el como, el por que, el
cuando y, yo sobre todo, en el día de mañana.