LAS HERMANAS DE LA NATURALEZA
Cuando la ficción supera a la realidad…es porque su
estructura y desarrollo se ha detallado y pensado bien, no obstante a veces el
contenido puede no ser el acertado…correcto es saber aceptarlo!.
Olvidando pues lo que no gustó…cambiemos los retazos menores
por otros mayores que espero reciban un mejor recibimiento por todos aquellos
que opinaron y aquellos que no.
Mi mujer Luna y sus hermanas siempre han tenido y tienen una
estrechísima y amistosa relación. No pasa el día en que entablen conversaciones
telefónicas, salgan juntas o queden en casa de alguna de ellas para cualquier
asunto o simplemente pasar el rato.
Candela es la mayor en edad (38) y físicamente…tetas
incluidas-120…y es la que siempre se ha "rozado" más. Siempre he pensado que era
la más "factible".
Luna, mi mujer, 1 año menos, 95 de tetas…y seguramente la más
interesante de todas.
Tierra, 28 años, tiene cuerpo de modelo y 100…la más linda
pero la más "inaccesible" por su hermetismo personal.
Agua, 24 años y la fuerza en persona…110 de pecho en apenas
1.60 cm de altura, rubia platino, amante de la gimnasia, miradas más picaronas
con la edad…seguramente la más "activa".
Un día, a principios de verano, mientras yo me hallaba en el
"estudio" de mi casa, llegaron todas juntas. Venían de compras…¡y qué
compras!...bikinis para la temporada.
La sala donde yo estaba tiene la particularidad de poseer un
gran espejo de cuerpo entero…el único así en mi casa. Por lo que inesperadamente
me encontré dentro de un "probador" de ropas, en el que 4 preciosas hembras se
disponían a probar bikinis.
Tal como estoy sentado frente a mi ordenador, el citado
espejo queda a mi izquierda, mi mujer y sus hermanas justo detrás mía…sólo con
mirar levemente y de reojo hacia ese lado podía ver la imagen de ellas frente al
espejo.
Reían alborotadas e incluso Candela, la más "ardiente",
comentó a mi mujer en alto "Luna…después vas a tener trabajo con tu marido" y
reían más fuerte…yo sonreía, seguía tecleando y volviéndome a ellas.-"ahora me
voy, no preocupaos".
"No hace falta" dijo Luna, "estaría bueno…a estas alturas…",
"Así puedes opinar también".- volvió Candela al ataque, con
su estilo peculiar.
"Vale, vale…" y seguí con mis teclas.
Realmente quería simular un comportamiento ejemplar ante mi
mujer y ante la situación por lo que intentaba concentrarme en lo mío cuando
comenzó el desfile…mi mujer.
"Mira Lunes,-me llamó.- ¿te gusta éste?".
"y a quién no?.-le dije embobado-."Acércate que te vea mejor
por detrás" y ella entre risas del auditorio y aún sabiendo lo que yo pretendía
se acercó y se dio la vuelta; en ese momento y sonriendo con las hermanas,
pasándole mi mano de abajo a arriba de su culo y dejando mi medio-corazón entre
sus glúteos por un momento, dije:"buena tela".
"De verdad te gusta?" repitió Luna. "Mira…" y con los ojos le
indiqué que observara el paquete que se marcaba en mis calzonas, a lo que siguió
una risa picarona de Luna.
El rito continuó…Luna, mucho más suelta, se quitó rápidamente
la parte de arriba y pidió otro modelo…sus tetas al aire me remataban…yo volví a
mis teclas…pero no por mucho tiempo.
"¡Ese es precioso…y lo bien que te queda Agua!".- escuché.-
"Mira Lunes, como le queda éste a mi hermana…"volvió a llamarme mi mujer…giré, y
evidentemente mi cara demostró mi asombro, porque todas rieron, incluida Agua,
algo enrojecida.
¡Imagínense a una rubita, con un tanga rojo y un top del
mismo color que apenas le cubría los pezones…estamos hablando de unas tetas 110,
además de unas abdominales y piernas 10…una belleza.
"No dices nada" saltó Candela, "¿me doy también la
vuelta?.-apostilló Agua…y todas, incluida mi mujer se lo pasaban fenomenal
"calentándome".
"Comprueba si la tela también es buena, Lunes".- comentó
atrevida Luna, así que me enrollé la manta a la cabeza y entré en el juego…si es
que lo había: "la tela del bikini no sé, pero la mía no creo que aguante"…y
diciendo esto giré totalmente en mi silla y pudieron ver mi "tienda campaña".
Candela y Tierra rieron, Luna sonrió y Agua…calló. En un breve instante nuestras
miradas se cruzaron con gran complicidad.
Agua se dio media vuelta y entonces apareció su culo
estrecho, apretado, glúteos bien marcados, y rematados por dos muslos
imponentes. Mi cara debía ser un poema porque mi mujer no me quitaba ojo,
mientras Candela no los apartaba de mi abultado paquete.
Para refrescar algo el ambiente Luna preguntó si alguien
quería algo de beber y todos asentimos.¡El calor estaba apretando de lo lindo! y
esto seguía…
Fui a girarme otra vez a mi ordenador, cuando por el espejo
pude ver como Agua, ladeada, se desprendía de la parte de arriba pudiendo
contemplar el perfil de tan maravillosas tetas, erguidas,
voluminosas…deliciosas.
Luna y Tierra prepararon las bebidas, y Agua ya se había
colocado otro bikini, del mismo modelo pero celeste…celestial!...su atlético
cuerpo se marcaba perfectamente,…y al mirarse al espejo nuestras miradas
volvieron a cruzarse…sonrió.
Mi mujer no se percató de nada pues ayudaba a su hermana
Candela, pero Tierra, la callada y secreta Tierra, sí observó el cruce de
miradas y también…sonrió.
De repente apareció frente al espejo Candela…bikini negro,
pecho enorme, algo más caído y abierto…pero dos hermosas tetas!.Se dio la
vuelta…otro estilo de culo, más parecido al de mi mujer: más caderas -ambas son
madres-, mayor tamaño de culo, piernas maduras, no musculosas como las de Agua.
Candela, que siempre tiene que dar la nota comentó.- "Este
bien, dame el otro…"y viendo como yo miraba en ese momento al espejo mientras
hablaba con Tierra, echó sus brazos hacia atrás y se quitó el top…¡Guau!. Me
quedé callado observando tan impactante espectáculo…siempre me había imaginado a
mi cuñada haciéndome una paja con ese par de tetas…y ahora la veía reírse sin
quitarme ojo mientras se colocaba el siguiente. Luna reprendió con la mirada a
su hermana…siempre hubo algo de celos.
El espectáculo reservaba el momento crucial…Tierra, que se
encontraba junto a mí se levantó con su elegancia que le caracteriza y salió de
la habitación…sus largas piernas y su culo perfectamente dibujado se alejaban
sin que mis ojos pudieran apartarse de ellos.
Al rato regresó, yo hablaba con mi mujer y Agua que ya
estaban vestidas…yo seguía con mi atuendo deportivo, sin camisa, y disimulando
la permanente erección que tenía.
"Ya. ¿Cómo me queda?".-dijo una bellísima Tierra, tostada por
el sol, morena, pelo largo recogido en cola…y levemente "vestida" con un bikini
blanco…¡cierren los ojos!.
Cara angelical, ojos negros, nariz fina y graciosamente
respingona y una boca mediana y sensual. Pecho:100 y perfectamente situado,
vientre liso, cintura de muñeca y caderas de mujer…y su precioso culo y piernas
largas…¡realmente se hizo el silencio en el estudio!. Luna fue la primera:
"Joder, Tierra…¡qué buena que estás zorra!" y todos comenzamos a reirnos…"Qué
envidia de tetas".-dijo Candela…
"Tampoco es para tanto".-respondió modestamente Tierra.
"A ver….-dijo Candela,- el experto…y se dirigió a mí. Yo
estaba absorto, pues mientras mi mujer y Candela hablaban, no podía despegar la
vista de ese cuerpo que el espejo me ofrecía, ya que no me atrevía a girarme del
todo y verla a sólo un paso de mí.
Mi mirada se había perdido en ella, fija, centrada en todos
sus atributos…Luna me despertó con su comentario: "Definitivamente te queda de
lujo Tierra…mira el paquete de mi marido…" y volvieron a reírse, yo…sonreí y
como pude salí bastante cortado…pero con el mástil por delante.
Luna salió detrás mía y una vez en el comedor me preguntó:
"¿Lunes, qué te ha pasado?.
"Nada…sólo que es difícil aguantar el tipo…fíjate" y le
indiqué a mi pene. Sonrió, me cogió de la mano y me llevó al cuarto de baño.
Cerró la puerta, se arrodilló y rápidamente se metió toda mi polla ardiente en
su hermosa boca…suspiré, había sufrido mucho…Luna chupaba sin contemplaciones,
desde la base hasta la punta y con gran rapidez, su mano tampoco paraba de
sobarme los huevos…la carga estaba preparada y tomando su cara con mis manos
empecé a correrme como nunca…nuestras miradas se cruzaban, mi polla seguía
expulsando semen y ella tragaba todo…sonreía graciosa y pícaramente mientras
relamía el miembro con lentitud.
Con más picardía y aún jugueteando con mi polla, me dijo:
"¿Te gustaron los bikinis, no?