Este relato es de un amigo de México que me mando espero que
les guste.
Esta historia hace que sucedió muchos años atrás. Los fines
de semana íbamos a una playa que se llama el choyudo con nuestros amigos de la
escuela alrededor de seis compañeros que éramos los inseparables, dos mujeres
entre ella mi novia y cuatro hombres por supuesto yo.
Cada fin de semana pedaleábamos y llegando nos sacábamos la
ropa y quedábamos en traje de baño y al agua que por cierto es bastante
caliente. Después de bañarnos mi novia y yo caminábamos solitarios hasta un
acantilado que tiene una cueva natural y donde penetra el mar por la noche y ahí
unos abrazos, besos y un poco de cachondeo y sexo así por mucho tiempo
A todo esto con las continuas desapariciones de nosotros,
nuestras amistades empezaron a sospechar que kati y yo cada vez que
desaparecíamos íbamos a hacer cosas y lo confirmamos una noche que estando en la
playa a la luz de la fogata no lo dijeron, al calor de las copas Maricela amiga
de kati también se acostaba no solo con Roberto sino también con Luis, así que
descubrimos que todos éramos unos pervertidillos en busca de desfogue propio de
nuestra adolescencia por lo que ya no nos importo mucho cuidarnos unos de otros
de tal forma que los besos y caricias fueron subiendo de tono sin importar quien
estuviera presente de hecho eso añadía cierto morbo vouyerista ante nuestros
amigos,
Una de esas noches precisamente en el cumpleaños de Luis
bebimos demás, tanto que al levantar mi mirada que tenia clavada en la arena vi
a Maricela con las tetas al aire mientras Luis se afanaba en chuparle los
pezones aunque grandes, las tetas eran pequeñas y de color rosadas mientras sus
manos se empeñaban en sacar su diminuto traje de baño. Roberto no se hizo
esperar y se sumo a Luis y así cada uno chupaba una teta para el gozo y placer
de Maricela que acariciaba sus cabezas y gemía.
kati y yo nos quedamos viendo aquel cuadro erótico y nuestra
propia excitación no aguardo, y ahí frente a ellos le quite el bikini y me
hinque frente a ella para separar sus muslos y besar su rajita diminuta, separe
esos pequeños labios y con mi lengua recorrí su raja y me detenía en su clítoris
o donde yo calculaba que era y chupaba, todo se convirtió en gemidos hasta que
dieron paso a pujidos. Nos dimos cuenta cuando al volver la cabeza vimos a
Maricela montando a Luis mientras Roberto separaba sus nalgas para apoyar su
pené en la entrada posterior de Maricela y con mas pujidos perder su pené en su
interior.
Ya esta dentro dijo Maricela. kati y yo nos quedamos bizcos
ante aquel cuadro por lo que sin perder tiempo la acosté de vuelta y le puse una
cobija doblada bajo sus nalgas y enfile mi pené que estaba mas que listo, con la
punta abrí sus labios y presione para que entrara, debido al tamaño entrar
costaba algo de trabajo pero una vez dentro todo era miel nuestros pujidos se
unieron a los de ellos y todo se convirtió en un verdadero bacanal el ver a
Roberto taladrando el culo de Maricela me dio la idea de penetrar a kati por su
agujero posterior así que sacando mi pené hice a kati darse vuelta coloque mi
pené en su ano y trate de meterlo pero ella se volvió con una expresión de
terror y me dijo Que carajos haces?
Yo le conteste tranquila deja metértela así y ella me
respondió ¿estas loco? La tienes enorme, a lo que le replique déjame espera,
solo un poco.
Me unte saliva y volví a acomodarla y volví a la carga oí un
grito de dolor y dijo me duele demasiado y le respondí Solo un poco mas y veras
que entra.
No sé en que momento Maricela tenia cogida a kati de las
manos diciéndole relájate deja que entre es riquísimo. Yo volví a empujar y más
y más seguí y no me importo el dolor era mas mi calentura y esa sensación que
envolvía la punta de mí pené. A cada empujón sentía como se desgarraba su ano
para dar cabida a mí pené entre gritos y hayes de dolor, en un supremo empujón
logre meter mas de la mitad y si no hubiera sido porque los muchachos Luis y
Roberto la sostienen ella sé desempala.
Ella o todo esto no dejaba de gritar y de llorar y ella decía
déjenme cabrones, Mari diles que me suelten pero nadie la hacia caso la
excitación de todos nosotros era demasiada
A cada empuje y retroceso aquello se habría mas y más hasta
que entro totalmente y aquellos gritos de dolor se convirtieron en mocos,
lagrimas y babas que escapaban por su nariz, ojos y boca, perdí la noción del
tiempo solo sé que algo crecía dentro de mi una desesperación por incrustarle
todo mi pené en su totalidad.
Maricela que sostenía sus manos me miraba estupefacta
mientras besaba las pecas de kati y casi lloraba con ella, con un fuerte empujón
termine de hundir todo mi pené y empezaron los chorros de semen a inundar su
intestino
Poco a poco saque mi pené de su interior y vi sangre mis
muslos y los suyos estaban manchados de semen y sangre, nos sentimos culpables
todos, pero todo estaba echo ya en silencio nos fuimos los muchachos y yo al mar
a enjuagarnos y comentar hasta donde habíamos llegado, al regresar vi en los
ojos de kati que esa vez seria la ultima como también lo seria las idas a esa
playa y el fin de mi primer amor.