No necesitaba ningún medidor del pulso para saber que éste se
iba acelerado, a cada peldaño que subía mi frecuencia cardiaca lo imitaba en
unas cuantas pulsaciones, los extraños ruidos se iban transformando en gemidos
cada vez más claros. Me tuve que detener un momento, apoyado en la barandilla
del tercer piso ojeé el, hasta entonces, maravilloso patio interno, siempre me
había gustado una fuente que adornaba el centro del mismo, sin embargo ahora no
le apreciaba ningún aspecto positivo, a solo unos metros, la mujer con la que
había mantenido una relación durante los últimos cuatro años gemía brutalmente
acompasando sus guturales sonidos con los de otro hombre.
El concepto de la infidelidad que he mantenido, jamás ha sido
muy serio, quizás porque me afectaba desde una distinta perspectiva, yo siempre
había sido el que estaba al otro lado de la línea, es decir, en la postura más
agradable. Soy un chico de treinta años, me licencié hace ya unos años en
ingeniería naval, mido un poco más de un metro ochenta y debido a mi compulsiva
manía de hacer deporte y a una genética generosa tengo un cuerpo musculado y
bien formado, siempre me ha gustado ver el lado más positivo de la vida e
intento que ésta sea lo más divertida posible, debido a lo cual, resulto muy
agradable, quizás si he de reprocharme algo, sea mi exacerbada timidez, que
resulta desagradable hasta que hay confianza, momento en el que resulto de lo
más atractivo, digamos que en esos momentos (y no es vanidad) soy irresistible.
Esto ha contribuido a que en la vida no haya tenido problemas
para mantener relaciones, y matizo el plural, porque jamás me he conformado con
una sola chica en vida y esto fue así hasta que conocí a Mercedes. Yo tenía
veintiséis años, un sábado, una espectacular rubia de más de un metro setenta,
con un par de ojazos color miel moteados de oliva los cuales se clavaron en mi y
tras unos breves instantes de indecisión se me acercaron, para no separarse en
los últimos cuatro años.
Ahora que solo me separaban unos pocos pasos, me preguntaba
porque había recorrido más de ochocientos kilómetros, la pregunta era retórica y
si tenía alguna duda, los (cada vez más escandalosos) chillidos procedentes de
una voz que reconocía perfectamente me la disipaban.
Todavía no se como saqué el valor y, de paso la llave, pero
lo cierto es que en un momento me vi dentro del pequeño piso granadino,
escudriñándolo y avanzando con rapidez gracias a la familiaridad que me concedía
el hecho de conocerlo de memoria, sin embargo esta vez era diferente, por un
instante me pareció estar viviendo una película en la que yo era a la vez
espectador y protagonista, podía incluso oler la piel de mi novia, dentro de la
atmósfera en la que me encontraba, la vista no era el más adecuado de los
sentidos sino el olfato, que me indicaba como los cuerpos desnudos, rociados por
un denso y oscuro sudor, chocaban entre si, exhalando sexo.
Todas las señales que mi olfato capturaba se transformaban en
imágenes dentro de mi cerebro, fue así como aprecié su rubio cabello tapándole
parcialmente la cara, sus brazos agarrando el soporte de la cama, ofreciéndole a
su vez sus firmes tetas que sin ningún obstáculo se frotaban contra el pecho de
él, ella estaba tumbada en la cama y se dejaba embestir por un hombre de unos
cuarenta años (el doble que ella) muy alto y delgado, con el cuerpo fibroso y
completamente afeitado, el ritmo de las acometidas se estaba incrementando y en
esos momentos descubrí que algo se sentía oprimido en mi pantalón, mecánica y
sigilosamente me acomodé en la butaca del cuarto y liberé de su opresión a
veintisiete centímetros de ansia y perversión, comencé a acariciarme mientras
continuaba contemplando a la pareja, la frenética velocidad de las embestidas
cesó súbitamente, ella le sacó la polla de un golpe seco, a la vez le gritaba:
"Aguanta cabrón que esto no ha hecho más que empezar".
Acto seguido se colocó a cuatro patas, utilizó las almohadas
debajo de sus rodillas para al ganar altura ofrecerle mejor su culo en pompa. El
no perdió el tiempo y colocándose detrás de ella se introdujo un dedo en la boca
y lo metió poco a poco en su precioso culito, en un primer momento ella lo
contrajo, no era ese el orificio que le ofrecía y en el momento en que se
intentó girar para obligarle a reconducirse, él agarró con fuerza sus hermosas
caderas gritándola: " cállate puta viciosa, seguramente nunca te han roto el
culo, pero puedes creerme que hoy no vas a salir de aquí con tu culo virgen".
Incluso en la oscuridad pude comprobar como a Mercedes se le
congelaba la mirada y el miedo se apoderaba de ella, de un golpe fuerte se
intento zafar de su agresor y el sudor que los cubría ayudaba en la acción, al
ver que ella tenía fuerza, su violador volcó todo su peso sobre ella y tumbados
en la cama frotaba con su, en esos momentos, durísima polla el tiernito culo de
mi novia.
Colocó su boca cerca de su oreja para poder susurrarla:
"Cariño de esta no te va a salvar nadie, así que lo mejor es que no me enfades"
ella rompió a llorar y dejó de hacer fuerza, momento que la alta silueta
aprovecho par situarse cómodamente, separando sus firmes muslos y repitiendo la
operación del dedo, pero justo en el mismo momento en el que el agujerito se vio
agredido, se cerro y en un gesto que a él le pillo completamente de sorpresa se
libero de su atacante, pero cuando Mercedes empezaba a sentirse libre una
terrible torta impactó contra su carita, en ese instante me sorprendí a mi mismo
mirándome la mano abierta que aun palpitaba de dolor, a partir de ese momento no
se lo que se apoderó de mi, pero os juro que no era yo. Los dos se me quedaron
mirando, el se acojonó y buscó el interruptor de la luz (me reconoció al
instante de las fotos que mi novia tenia en la mesita de noche) ella aturdida
por el golpe no sabía como reaccionar, pero yo si sabía. Me acerqué despacito a
ella y mirando esos ojazos solté de nuevo la mano, esta vez cerrada en un puño
que golpeó su mandíbula y mientras caía boca abajo en la cama, rápidamente le
ordené al depilado, con una voz fuerte y seca: " AGARRALA DE LOS BRAZOS. ¿No
querías romper el culo a esta PUTA?, Pues por mis cojones que lo vas a hacer,
pero no antes que yo. No me he pasado cuatro años de mi vida aguantando a esta
zorra para que tú la desvirgues el culito, con lo bonito que lo tiene. Pórtate
bien y disfrutaremos los dos, o los tres?"- pregunté acercándome a la nuca de
Mercedes. Solo me contesto un fuerte gimoteo. El alto, luego supe que se llamaba
Ricardo, supo sujetarla muy bien cruzando los bracitos de mi novia por su llena
de lunares y preciosa espaldita, ella continuaba sin hacer fuerza y Ricardo me
miraba con una mezcla de miedo y excitación que no le impedían cumplir con su
cometido.
Me tomé mi tiempo, alcé sus caderas para situarla a una buena
altura y rodeándola con una mano apreté su cuerpecito contra mi paquete,
disfrutando con ese roce, mientras con la otra mano me iba desabrochando los
pantalones, dije en alto": Cariño, te puede parecer que esto te va a doler más a
ti que a mí, QUE COJONES, ES VERDAD, ya sabes que pedazo de polla te va a entrar
por detrás." Sabía que esas palabras tendrían su efecto, a la extrema longitud
que ya he mencionado antes tengo que añadir, quizás más importante, que mi
miembro mide unos quince centímetros de perímetro. Y tuvieron su efecto, cuando
sus nalgas se encontraron con que lo único que las separaba de mi cañonazo era
la fina lycra de mi bóxer, comenzó a temblar, sollozando miraba a Ricardo con
los ojos completamente abiertos, rogándole que nos detuviéramos. El muy cabrón
me sorprendió con el esbozo de una sonrisa, estaba excitadísimo, su fibroso
cuerpo desnudo mostraba un asta más erecta incluso que unos minutos atrás cuando
se la estaba follando.
Por fin me deshice del bóxer y toda mi piel se frotaba contra
el cuerpecito de Merch, sobé sus fortísimas tetas pellizcando las piedras que
tenía por pezones, besé salvajemente su nuca, mordiendo las pecas de su cuello y
lamí lentamente toda su espalda, saboreando el miedo que despedía, en esos
instantes mi polla estaba a punto de explotar, jamás la había visto tan enorme,
no quise retrasarlo más, ella lo notó y se puso tensa, acaricie sus nalgas con
cariño intentando que se relajara, pero no había forma, su respiración se hacía
cada vez más fuerte, jadeando como un animal, mi mano dejó de palpar la suave
piel de su culito y liberé el camino a su agujero, acerqué la polla hasta que el
glande tocó la entrada al paraíso y Ella no pudo evitar agitarse, Ricardo, que
la tenia bien agarrada, se hecho encima de ella, tapándola la cara contra el
colchón lo que hizo que su culito subiera un poquito más facilitándome la
maniobra, empujé suavemente y justo cuando el capullo comenzaba a romper la
resistencia ella dio otra embestida, la azoté en la nalga derecha, dejando mi
mano marcada en rojo, y coloqué mis rodillas sobre sus piernas, haciéndola mucho
daño y limitando su campo de movimiento. Entonces ella se dio cuenta que no
tenía ninguna opción, después de 22 años por fin su culo iba a ser profanado.
Repetí la acción anterior, separé sus nalguitas y aproxime la
polla, facilité más la entrada estirando de sus glúteos hacia fuera, con ligeros
movimientos metí la puntita de mi capullo y me detuve, por un breve momento todo
se congelo, mis movimientos, su respiración hasta se hizo un escalofriante
silencio y de repente, con un golpe seco, me metí dentro de ella, fue un gesto
rápido al que ella respondió con un brutal grito, mi polla quemaba, había
entrado rozando una estrechísimas paredes que se apretaban contra ella, hasta
que cuando llegó al final, éstas se relajaron, me quede tendido, apoyando mi
cuerpo contra el suyo, jadeando mientras la oía llorar, un llanto mezcla de
dolor y humillación a partes iguales, entonces, sin salir de su culo, me
incorporé y comencé a follarme su desvirgado templo, ella ya no ofrecía
resistencia, solo llanto, y sus paredes más relajadas hacían que disfrutara más,
la fui cabalgando primero de una manera lenta y acompasada para poco a poco
reventarla su culito con rápidas y fuertes embestidas justo cuando estaba a
punto de correrme, me paré, posé mi cuerpo sobre ella y la susurré:
"Mi vida, esto todavía no a terminado" me levanté y comencé
de nuevo a perforarla el culito, hasta que al final después de más de media hora
dentro de sus profanado culo, no pude más y comencé a correrme, llevaba casi un
mes sin follar ni masturbarme con la cantidad de fluido que comenzó a salir de
mi trabuco era increíble, además debido al poco espacio salía fuerte, ella noto
como una masa densa y caliente se apoderaba de su interior y chorreo un poco por
sus nalguitas justo en el momento en que me descabalgue de su trasero. Ricardo
no veía el momento de ocupar mi lugar y en cuanto notó que me movía la soltó
acercándose a mi montura, yo me acerque a mi novia, cogí su dulce carita con mi
mano y se la levanté, me miraba desconsolada preguntándose por qué, le coloqué
mi polla en su boca y la obligué a que me la limpiara, mientras Ricardo esperaba
mi aprobación para comenzar su enculada, le hice parar mientras paseaba la mitad
de mi polla por su boca, ella se dejaba hacer y de un golpe introduje la
totalidad de mi miembro, tocando su garganta y provocando una fuerte arcada que
hizo que al sacarla mercedes casi vomitara, entre sus convulsiones me vestí,
cuando ya estaba atándome los zapatos comprobé que el depilado no podía esperar
y había comenzado a cabalgar el culito de mi niña, me acerque a la puerta
girándome para comprobar la escena, él con un ritmo frenético imitaba lo que yo
acababa de realizar y ella, ya si llorar, se dejaba encular, creo que me miró
con tristeza y vergüenza yo me volví y cerré la puerta, jamás nos volveríamos a
ver.