DeB7 SOY CELIA, Y HE DESVIRGADO A TONI
6 de Abril de 2005
Soy Celia. Hoy os voy a explicar como he protagonizado la
primera vez del hijo de mis vecinos...
Como sabéis, me podéis llamar también Tatiana. Esta vez estoy
más contenta que nunca escribiendo. Sólo tengo que mirar delante de mí y ver a
Toni durmiendo desnudo en la cama...
Esta vez la historia es propia, esta vez la protagonizo yo,
al igual que en gran parte en mi relato Desvirgadas en Barcelona 1 y 2, como
algunos de mis buenos y fieles amigos y amigas lectores, como Danae y otros,
recordareis.
Estoy en la habitación de Toni, en su casa. Él duerme, y yo
no he podido evitar abrir su ordenador, colocar un disquete y empezar a relatar
todo lo que ha pasado. Tal vez esta manía mía de escribir sea sólo
exhibicionismo psicológico o moral... Reconozco que también soy un poco
exhibicionista física... No sé, tendría que comentárselo a mi psiquiatra... si
la tuviera...
Sigo escribiendo y no puedo evitar que mis ojos se dirijan
hacia él. Toni tiene un cuerpo perfecto, de efebo, con esa suavidad de algunos
adolescentes que los asemejan tanto a nosotras... Su cuerpo carece de la
agresividad de algunos hombres, su piel expresa ternura y suavidad, tersa,
limpia, blanca, sin pelos en su cuerpo, excepto esa suave selva que aparece en
su pubis.
En general, siempre tiendo a acostarme con hombres maduros,
experimento más placer con su experiencia y con su lentitud cariñosa que con la
excesiva fogosidad de algunos más jóvenes. Además, je, je, los maduros tienen
más tendencia a hacer regalitos de esos que hacen nuestra vida más agradable.
Tal vez me llaméis puta por ello, pero tuve una buena maestra, tal vez recordéis
a Ofelia, y las extrañas historias en las que metió, que os expliqué en
Desvirgadas en Barcelona 4.
El sueño de Toni, nuestra pasión cuando despierta y volvemos
a amarnos, nuestros abrazos y orgasmos sólo los interrumpe a veces el teléfono,
cuando cada cuatro o cinco horas sus padres llaman a ver que hace... No volverán
hasta la tarde del domingo, están en su torre de La Fosca, una hermosa cala
cerca de la población de Palamós, en la Costa Brava de Girona. Aún tenemos toda
la noche del sábado y el domingo por delante... Y, después, todo el tiempo del
mundo... Hasta que nos cansemos o cualquiera de los dos encuentre alguien mejor,
sin culpas ni compromisos...
Hace tiempo que nos conocemos, son mis vecinos, aunque tal
vez hasta hoy, hasta esta mañana no me había dado cuenta que el niño ya ha
desaparecido, que Toni se ha transformado en un muchacho guapísimo...
Todo ha empezado por una cosa tan vulgar como entrar yo en su
jardín a pedirle a su madre un poco de sal que me faltaba para hacerme la
comida. Vivimos en una urbanización de una población de montaña en la comarca
del Maresme, cerca de Barcelona, entre Tiana y Alella, con todo el Mediterráneo
delante de nosotros y no tenía ganas de agarrar al coche y bajar al pueblo para
comprar sólo eso.
Toni estaba en su jardín, estirado en una tumbona, tomando el
sol y durmiendo, con el libro que estaba estudiando caído al suelo. Una gorra le
protegía los ojos, y sólo llevaba un pequeño bañador negro, casi un tanga, su
cuerpo estaba todo desnudo menos el sexo... Me quedé impresionada mirándole, no
sé si el se dio cuenta o dormía en realidad. Su perro se acercó a saludarme, es
un buen animal, muy amigo, aunque parezca mentira, de mis dos gatos gemelos.
Sí, fue como una revelación. Su cara aniñada, sus labios, sus
ojos azules, su largo cabello, ni largo ni corto, entre rubio y castaño, sus
hermosos ojos verdes, su piel, blanca y delicada, su cuerpo perfecto, hermoso
como el de una jovencita delgada, casi me recordaba a como era yo misma hace
años.
Yo iba con la parte de arriba de un bikini, y unos
pantaloncitos cortos muy estrechos y ajustados.
Como descubrió y disfrutó hace años Irving –le recordáis,
¿no?-, tengo un cuerpo esbelto, y, aunque ya no soy una adolescente, sino una
mujer joven que se cuida, continuo siendo, creo, muy atractiva para los hombres,
como veo en las miradas incendiarias que recibo en la playa o las piscinas
cuando tomo el sol o me baño llevando solo un tanga o la parte inferior del
bikini, o incluso en la calle, cuando las miradas de los tíos de 10 a 90 años se
dirigen a mi cintura desnuda, a mi ombligo, al espacio entre el final de la
camiseta y las braguitas que quedan algo más altas que mis tejanos de cintura
baja...
Oh, sí, me gusta provocar esas miradas, soy pérfida en ese
sentido, odio ser invisible, ya me llegará la edad de serlo inevitablemente,
aunque me considero buena tía en general y leal con mis amigos y amigas... No
hay nadie que me considere borde, soy buena gente con los que me quieren...
Y esa mirada incendiaria, esa mirada de deseo y lujuria es
precisamente la que me dirigió Toni cuando apartó la gorra y me observó a su
lado de pie. Ojos de niño travieso pensando en hacerse una paja recordándome,
ojos de hombre joven imaginando que me tocaba, besaba y follaba... Y eso era lo
que yo me estaba imaginando también al seguir contemplando su cuerpo
prácticamente desnudo, y su cara bella y angelical... bueno, ahora, con esa
mirada, mas que angelical, su mirada tal vez me transmitía el fuego del infierno
de su deseo de sexo... de sexo conmigo...
Cuatro frases tópicas, la petición de la sal que necesitaba,
su explicación de estar sólo en casa, de haberse quedado en casa a estudiar
porque tenía unos exámenes importantes la semana siguiente, mientras sus padres
iban a la playa, a La Fosca, porque tenían una calçotada con sus amigos, una
comida típica catalana consistente en cebollinos asados mojados en una salsa
especial acompañados de costillas y carne asada, pero que a él ya le aburrían
esas reuniones de sus padres y sus amigos.
Bueno le dije, mientras él se había levantado de la tumbona y
nos dirigíamos a la cocina de la casa a buscar la sal, pero tampoco estarían tan
mal, seguro que en esa comida habría algunas chiquillas, hijas de los amigos de
su padre, que le encontrarían a faltar... Di en el clavo, Toni enrojeció... Me
dijo que sí, pero todas eran tontas y pijas.
- Pero algunas deben estar muy buenas, ¿no? –
continué, pasándole mi brazo por encima de sus hombros, como dándole un cariñoso
abrazo de hermana... Noté que se estremeció al sentir que pasaba mi brazo por su
piel desnuda y apretaba su hombro...
Ese fue el momento clave. Creo, además, que para él ha sido
uno de los momentos clave de su vida. El momento de acobardarse o dar el salto
valiente hacia delante, y él eligió este segundo camino.
Se giró hacia mí, y, seguro que, sin haberlo notado yo, debía
hacer tiempo que me deseaba, que me miraba como mujer, me dijo la frase que le
abrió todos los caminos de mi cuerpo:
Sí, pero ninguna como tú. Tú eres más guapa que todas,
Celia...
Me paré, y lo giré suavemente hacia mí. Su cara ardía, sus
ojos me miraban como fuego, pero con una especie de temor por el paso dado, por
el atrevimiento de decirme aquello. Su cuerpo desnudo junto al mío, había
empezado a sudar, aunque no hacía calor...
Y pensé rápidamente... Aquello era algo nuevo para mí... Era
como cambiar los papeles... Tantos relatos que he escrito sobre desvirgamientos
de jovencitas, algunos autobiográficos, otros producto de confidencias de
experiencias personales, otros imaginados... ¿Por qué no cambiar ahora los
papeles? ¿Por qué no podía ser yo ahora la desvirgadora? Una nueva experiencia,
yo haciendo el papel que hizo Irving conmigo hace unos años... yo iniciando en
el sexo y desvirgando un guapo jovencito...
Y su vientre... Ya sabéis, tengo experiencia en hombres, sé
observarlos... y sí, en el vientre de Toni, había un abultamiento que antes no
estaba... Su pene había crecido, desbordaba del slip, el chico estaba con el
pene en plan de guerra...
Como pensaba antes,... ¿Por qué no?... Yo me había calentado
también a tope, tener junto a mí el cuerpo desnudo del muchacho me había puesto
a mil por hora, aunque se controlar exteriormente mis emociones...
Le pasé las manos por la cara, él ardía... le agarré
suavemente por los hombros, aproximé mi cara a la suya, y le dije...
-Gracias por lo que has dicho, Toni... Eres un buen
chaval... Y muy guapo...
Él enrojeció aún más...
Y yo entonces me acerqué más y rocé mis labios con los suyos.
Era como tocar fuego. Toni se quedó quieto. Vi cómo cerraba sus ojos.
Y apreté. Le atraje hacia mi cuerpo, noté su piel desnuda en
mí, y apreté mis labios en los suyos. Los encontré hechos fuego, húmedos,
fantásticos, y con mi lengua abrí su boca y busqué el contacto con su lengua.
El quedó como algo desconcertado, pero me dejó que yo
hiciese, que le guiase... su boca sabía a fresa, seguro que del chicle que antes
estaba masticando... Lo estreché contra mi, agarré su culo y lo apreté contra mi
vientre, y noté como Toni gemía, el contacto de su sexo contra el mío lo aceleró
y me di cuenta que tenía que actuar si no quería que...
No, su primer recuerdo del sexo no podía ser el de un
gatillazo, el de una corrida rápida como un niño...
Le agarré de la mano y lo arrastré. Conocía perfectamente su
casa, tan bien como la mía, y lo llevé por la escalera hacia el piso superior.
Él se dejaba llevar...
Le hice entrar en su habitación. En la pared, un póster
reproducción de una famosa foto de Britney Spears aparecida desnuda en Internet,
real o trucada, poco importa. O sea, que era Britney quien presidía el erotismo
nocturno de mi amiguito... Bueno, yo soy algo mayor que ella, pero me iba a
tener de verdad, de carne y hueso... y vagina y pechos y... Yo no soy de
papel...
Llegamos junto a su cama. Nos miramos fijamente. Yo le
sonreía, para tranquilizarle, le notaba muy nervioso. Le di un beso en la
mejilla y le pasé una mano por el bañador. Noté que efectivamente, el pene
estaba como una roca, y que Toni respiraba con agitación.
Lentamente, delante de él, me quité la parte de arriba de un
bikini que llevaba, y mis pechos quedaron al aire. Él me miraba, con los ojos
desorbitados. Yo le seguía sonriendo. Me bajé el pantaloncito, y me quedé sólo
la braguita, igual que él.
Me estiré en la cama y le miré. Parecía que no sabía que
hacer. Continuaba de pie, sin decidirse a nada...
Poco a poco me fui bajando la braguita, con lentitud,
mientras él jadeaba cada vez más al ver mi sexo desnudo, yo ya estaba desnuda
por completo...
Le dije, susurrando suavemente, después de conectar una
música ambiental cálida y subyugante en el equipo de sonido de Toni:
-Toni, guapo, tienes que quitarte ahora el bañador... Hazlo
poco a poco...
Sonrió, y así lo hizo. Su sexo, su pene, sus testículos se
liberaron, su pene se irguió recto hacia delante, no era el más grande que yo
había conocido, ni mucho menos, pero no estaba mal, era redondito, como un
cilindro, más largo que ancho, y unos cuantos pelitos ensortijaban la zona que
rodeaba el pene y los testículos, de buen tamaño pero también sin exageración.
Todo en él parece medido, equilibrado, justo en su lugar.
Y le seguí guiando.
-Va, nene, acuéstate a mi lado.
Pronto lo tuve junto a mí. Por la ventana entraba el cantar
alegre de los pájaros.
Llevé su mano a mis pechos, hice que los acariciase, los
apretase.... Acerqué su boca a la mía y volví a besarle...
Esto es lo que tiene desvirgar chavales, que todo lo tienes
que hacer tu, que todo tienes que enseñárselo tu, para que luego lo aproveche
cualquier putita que les enseñe el coñito sin estrenar... Pero bueno, no me
quejo, desvirgar chicos he descubierto ahora que tiene un morbo especial.
Poco a poco me lo coloqué encima, ya lo tenía conmigo, encima
de mí, con todo su cuerpo reposando en el mío. Sentí su pene, ya descapullado,
pasearse por mi vientre. El chiquillo no encontraba la entrada, no tenía aún
buena puntería. Quería metérmela, pero no sabía como, y se angustiaba por miedo
a fracasar.
Naturalmente, le ayudé. Bajé mi mano, agarré su pene, lo
dirigí a la entrada de mi vagina, le dije que me dejase hacer, y con un
movimiento hacia arriba de mi cuerpo, al tiempo que apretaba su culo contra mi
vientre, introduje todo su pene dentro mi cuerpo...
Que sensación... Que picor inesperado... Que placer... Fue
increíble tener su polla dentro de mi vientre, ya que el placer, tal vez por el
morbo de la situación, yo nunca había desvirgado a nadie, me vino rápidamente,
de súbito, como nunca me había pasado, el hecho de tenerlo ya dentro de mí me
llevó a la velocidad del rayo a un increíble e insólito orgasmo, a una explosión
increíble de placer que me llevó a pegar saltos en la cama, levantando el cuerpo
del chico y volviendo a caer con él, gritando de placer, gimiendo, saltando....
Afortunadamente, porque al mismo tiempo el no duró mucho con
el pene dentro de mi vagina sin reventar. Explotó enseguida, también gritó,
gimió, lloró y se movió frenéticamente inundando mi vagina con litros –bueno, es
una pequeña exageración- de semen, joven, potente, valiente... Le abracé, le
besé, le mordí, le apreté contra mi, porque él seguía gritando y gimiendo cuando
yo ya había acabado, hasta que quedó tranquilo, sudando, encima de mí,
durmiendo, sobando mi cuerpo, chupando mis pechos, mojando sus dedos en el semen
que había depositado dentro de mi...
Yo lo tocaba todo, recorría todo su cuerpo, acariciaba sus
cabellos dorados, sus ojos cerrados, sus labios ansiosos que se cerraban en mis
pezones como los de un recién nacido...
Y así, de momento, hasta tres veces más hemos ya llegado al
final en este maravilloso día...
Mientras él duerme y descansa, yo he ido escribiendo en su
ordenador portátil todo este relato, que ahora extraeré en el disquete y me
llevaré para revisarlo y enviarlo enseguida a que lo podáis leer así, en
caliente, cuando todo acaba de pasar, cuando todavía tengo el semen del chico en
mi vagina, en mi cara, en mi boca... Cuando él me considera la diosa más
perfecta de la tierra, y yo a él un ángel bajado de los cielos a hacerme conocer
los placeres más perfectos...
Tal vez os parezca un relato precipitado, pero os lo voy a
servir calentito, con todo aún muy reciente, acabado de pasar, con pocas
correcciones, casi tal como me ha salido escribiendo directamente, a veces con
el cuerpo desnudo de Toni durmiendo delante de mí, este pasado fin de semana.
2.
Ahora Toni y yo nos encontramos al atardecer de los primeros
días de esta semana en mi casa, justo al lado de la suya, cuando él vuelve del
instituto y yo de mi trabajo –esta semana me toca turno de día-, y follamos de
nuevo apasionadamente mientras se supone que él está en la biblioteca de la
población estudiando o haciendo trabajos de grupo con sus amigos y amigas de
clase en el Casino de la población.
Sus padres vuelven a La Fosca este fin de semana. Toni y yo
tendremos de nuevo las dos casas a nuestra disposición. Tengo que hacerle buenos
bistecs, el pobre chaval no sabe la que le espera conmigo... Bueno, tal vez sí
lo sabe, y lo desea...
Como comentaba con mi amiga Nuria el primer día que estuvimos
las dos con Irving y Humberto, qué pérfida que soy... En temas de sexo, claro,
ya sabéis que en otras cosas soy muy buena tía...
Ahora llamaré a Nuria para explicárselo, todo esto la
emocionará.
Otro día os explicaré las aventuras y ligues de Nuria... Hay
alguno que no os podéis ni imaginar, eso sí, como se entere su marido, yo le
digo que vaya con cuidado, Andrés, su marido, un cuarterón venezolano, es muy
celoso... Creo que el hecho de haber tenido su primera vez con Humberto, el
mulato cubano -¿recordáis?-, la aficionó a los amantes de color...
Ah.... ¿Nos os lo había dicho? Toni y su familia son
mexicanos. Su padre trabaja en una empresa multinacional, y hace unos diez años
que está en Barcelona. Hace unos tres que somos vecinos.
A mi también me quedó una cierta afición por los amores
latinoamericanos, después de estar con Irving, y también con Humberto, como
sabéis los que habéis leído toda la historia en mis relatos anteriores.
El padre de Toni, Emilio, procede de la capital, del distrito
federal de México, y la madre es mucho más joven que el padre, es una joven
sueca que había sido secretaria del licenciado Emilio cuando este estuvo
anteriormente destinado en Estocolmo.
Hasta pronto. Os amo. Sed felices… dentro de lo posible.
Celia-Tatiana
6 de Abril de 2005
Post Data:
Toni es un gran aficionado a la fotografía. Casi un auténtico
profesional, un artista. Con la maquina digital que le han regalado sus padres
lo fotografía todo… Yo le he dejado hacerme unas fotografías, que le sirvan
algún día de recuerdo de mí y de su primera vez. Ahora os voy a regalar, a mis
fieles lectores y lectoras, dos fotografías que tal vez os resulten
interesantes. Tal vez soy yo, tal vez no. Me encanta jugar un poco y dejaros con
la duda…Ya sabéis, soy pérfida y traviesa…


¡Besitos y hasta pronto!
Celia-Tatiana
Final de Desvirgadas en Barcelona -7-