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Fecha: 08-Abr-05 « Anterior | Siguiente » en Intercambios

El macho deseado de mi mujer

fonso
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Me gustó que, al entrar a nuestro dormitorio, Jorge me dijera "hermano Pancho, disculpa, no he querido entrar pero tu esposa me ha dicho que tú deseas esto" Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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El macho deseado de mi mujer

Hola a todos los seguidores de Todorelatos.com.

Mi esposa y yo somos de Lima Perú. Desde que nos casamos, fuimos muy abiertos al tema del sexo sin inhibiciones, tanto es así que no tuvimos reparos en contarnos nuestras experiencias sexuales de adolescentes y de antes de conocernos y casarnos.


Ella me comentó que había tenido varios hombres y que había disfrutado con todos pero que, en especial, había gozado con aquellos que eran aventajados. Dentro de estos, destacaban Carlos, Daniel y un señor al que en su casa le llamaban Don Manuel. Pues bien, yo también le conté sobre mis mujeres, inclusive mis aventuras de haber cogido con mujeres casadas conocidas de mis padres.


Todo iba bien hasta que comenzamos a confesarnos nuestros deseos, pasiones y las fantasías que deseábamos concretar. Dentro de éstas, destacaba el deseo mutuo de disfrutar juntos con otro hombre, viéndola a ella devorárselo a él y que él se la devorara totalmente. Pues bien, para el año de 1993, vivíamos en casa de los padres de mi mujer y fue ahí cuando la hermana mayor de ella, llamada Flor, trajo a casa a uno de sus amantes, quien se llamaba Jorge.

Este tipo era gerente de una filial de un banco de aquí, de Perú, con sede en Lima, era casado y mi cuñada era adicta a los hombres casados que le retribuyeran económicamente por los servicios de sexo y amor que les daba, aparte de hacerlos sentir que eran amados por ella. Bueno, Jorge era muy educado, caballeroso y atento, tanto así que nos hicimos grandes amigos y a mi mujer la trataba con mucho respeto y delicadeza. Fuimos tratándonos y él comenzó a ganarse a la familia y también, el cariño de mi cuñada, quien inclusive pensó en casarse con él y sentar cabeza.


Una de esas noches de sábado, en que junto con mi mujer tomábamos nuestros tragos viendo una película porno, ella comenzó a confesarme que deseaba que el primer hombre con el que quería hacer un trío junto conmigo, era Jorge. Ella me decía que lo deseaba y que ansiaba sentir su verga encajada en su concha, ya que su hermana le había contado que era un experto haciendo el amor y que en el sexo anal era fenomenal. Pues bien y aunque nunca se lo he confesado, desde que llegó Jorge, a mí se me cruzó la misma idea y acepté, hasta le pedí que buscáramos el momento y finalmente, el momento se dio.


Era el 23 de julio de 1994, era cumpleaños de mi cuñada Flor y como era de suponerse, Jorge, su casi marido, estuvo presente. Se inició la fiesta y bailamos, tomamos whisky y a las dos de la mañana, Flor se sintió mal y se fue a su dormitorio mientras que Jorge se quedó con nosotros. Lourdes, mi esposa, comenzó a sacarlo a bailar y se le insinuaba provocativamente, entonces yo salí y les dije que iba al servicio e hice el ademán.


Cuando creyeron que estaban solos, mi mujer comenzó a besarlo y a cogerle la verga por encima del pantalón mientras que él comenzó a masajearle las nalgas llenas y redondas que tiene mi mujer con sus manazas; eso me excitó en extremo y con las copas que traía encima, deseé mucho más que pasara lo que mi mujer y yo deseábamos.

Bien, en eso hice un ruido como que entraba de nuevo y ellos se sentaron y cuando llegué, le dije a Jorge que mi mujer y yo ya nos íbamos a dormir y que si él gustaba, se quedara a dormir en la sala de la casa, que lógicamente era la casa de mis suegros. Él aceptó esto y luego de despedirnos, mi mujer y yo subimos a nuestra habitación.

Entramos al cuarto y besé a mi mujer como loco, como queriendo tragarme la saliva y el sabor de la boca que Jorge había besado antes, luego la obligué a arrodillarse y a mamarme la verga; ella lo hizo con una maestría y una locura que nunca antes había tenido, eso me demostró que ella había gozado con Jorge con tan solo sobarse y besarse.


En eso, Jorge pasó por la puerta de nuestro dormitorio que tenía salida a la calle y nos dijo que se retiraba; en ese momento pensé y miré a mi mujer, ambos sentimos que él se subía a su auto y fue cuando le dije a mi mujer "anda, súbete al auto y mámale la verga, convéncelo para que entre a nuestro dormitorio y podamos culear los tres".


Mi mujer no esperó más y salió rápidamente, enseguida yo escuché cuando ella se subió al auto y por una rendija de la puerta, pude mirar cómo mi mujer lo comenzó a besar desesperadamente y él a ella también. Entonces vino lo bueno, pues Lourdes, mi mujer, se agachó y comenzó a mamarle la verga a Jorge, yo me di cuenta de eso porque Jorge se movía y se estiraba como frenético. Estuvieron un rato así hasta que mi mujer se enderezó y comenzó a hablarle, entonces ambos bajaron del auto y entraron a la casa, directo a nuestro dormitorio.


Me gustó que, al entrar a nuestro dormitorio, Jorge me dijera "hermano Pancho, disculpa, no he querido entrar pero tu esposa me ha dicho que tú deseas esto" y yo le respondí "Jorge, no hay problema, ella te desea y yo quiero darle todo lo que ella desee".

Fue cuando Lourdes se soltó pues se abalanzó a él, lo besó como nunca me ha besado a mí y nos tomó de las manos a los dos, llevándonos a la ducha. Ahí, ella nos desnudó a los dos y con sus manos nos jalaba las vergas, para tenerlas duras y tiesas...; fue cuando me dijo "Pancho, mi amor, tu verga es más corta que la de Jorge... pero es más ancha y gruesa... y la de Jorge es larga, delgada y termina en punta, como si fuera la verga de un perro...", todos nos reímos y ella comenzó a lavarnos las vergas a los dos, lamiéndonos y enjabonándonos muy bien porque en eso, mi mujer es estricta, le gusta mucha limpieza para hacer el amor.


Así que nos duchamos y luego nos metimos a la cama, en donde Lourdes comenzó a mamarle la verga a Jorge poniéndosela durísima y haciéndole que estallara en su boca pero ella no se inmutó y se tragó toda su leche. Vale decir que era la primera vez que veía tragarse la leche de un hombre a mi mujer, ya que a mí, hasta ese momento, jamás se había tragado mi leche. Luego, ella se echó en la cama, levantó sus piernas y le dijo a Jorge "ven, desde ahora eres mi marido, ven, clávame esa verga rica que mi hermana se traga todas las noches, la deseo".


Entonces, Jorge se acercó a ella y se la hundió de un solo golpe mientras yo veía cómo entraba y salía la verga de Jorge de la concha de mi mujer y veía cómo la concha de mi mujer botaba jugos a borbotones, además de que ella blanqueaba los ojos y mordía las sábanas y la almohada al mismo tiempo que gemía como nunca la había escuchado hasta que ella comenzó a gritar de placer, demostrándonos que se había venido en un orgasmo supremo. Casi de inmediato, Jorge le depositó su leche muy adentro de su concha.


Pero las cosas no quedaron ahí, pues ella comenzó a mamarle la verga como loca hasta parársela de nuevo e invitarlo a que le hundiera su verga en el ano, diciéndole a Jorge "ven papi, métemela todita en el culo..., Flor me ha dicho que la haces llorar de placer cuando se la metes por el culo..., ¡métemela ya!", entonces Jorge le echó saliva en el ano y de un solo empujón, se la clavó hasta la raíz de la verga, quedando únicamente sus huevos pegados a la abertura de las nalgas de mi puta mujer.


En esa posición fue cuando comenzó un vaivén brutal, Jorge parecía poseído, hundiéndole y sacándole la verga del ano de mi mujer y ella parecía una posesa, pues estaba gritando, gimiendo y diciéndome "Pancho, eres un cabrón al lado de Jorge, así se culea, mira..." y gruñía como una fiera. Luego le decía a Jorge "dime Jorge, ¿quién es más mujer, mi hermana o yo?, ¡dilo!" y Jorge contestaba "tú, mi perra, tú Lourdes, ¡tú!" y añadió "Flor es poca mujer a tu lado" y así continuaron hasta hacerlo decir que él era su marido junto conmigo y que deseaba que él la preñara, que deseaba parir un hijo de él antes que Flor, su hermana.


Fue una noche de lujuria desbordante, Jorge se vino como siete veces y lo que me sorprendió fue que su pené no se moría o se achicaba, seguía erecto. Más tarde, me enteré que eso era el secreto que Flor le había contado a mi mujer, que Jorge tenía la particularidad de que su pené no se moría y seguía duro.


Eran ya las siete de la mañana y Jorge se retiró para que nadie sospechara que había dormido con nosotros o más bien, que había culeado a mi mujer durante toda la noche. Él le dio un lindo beso a mi mujer y se despidió de mí diciéndome "hermano, te respeto y te quiero mucho...". En ese preciso momento, me di cuenta que yo no me había cogido a mi mujer en toda la noche y se inició lo que nadie esperaba, mi mujer seguía ardiente y con ganas por lo que me comenzó a mamar la verga, como nunca lo había hecho y por primera vez se tragó toda mi leche, sin dejar una sola gota, para luego besarme, haciéndome sentir el sabor de mi verga y de mi leche, mezclados con el sabor de la leche y de la verga de Jorge.


Ese día me ocurrió algo inexplicable, mi verga no se dobló ni se achicó, de solo recordar cómo Jorge se había cogido a mi mujer toda la noche y cómo había gozado mi verga y no se moría. Yo me cogí a mi mujer hasta la una de la tarde de ese día, me vine como ocho veces, un record que nunca había tenido. Quiero agregar que, cuando le metí la verga por el ano, era la primera vez que lo hacía, que yo le hundía mi verga por el culo a mi mujer ya que nunca quiso dármelo; me excitaba sentir ese ano roto y abierto, por donde mi verga resbalaba debido a la leche de Jorge que actuaba como lubricante y como afrodisíaco para mí, de sentir que mi verga se mojaba con la leche de él y que se mezclaba con la mía.


Además, al meterle la verga a mi puta por la concha, ésta también estaba llena de la leche de Jorge y cuando le hundía mi verga, la leche de Jorge y los jugos de ella se salían por el costado de mi verga.... Esto ha sido y fue la experiencia más inolvidable que pasamos y que deseamos repetir después de mucho tiempo; lamentablemente, Jorge viajó al extranjero en 1997 y no ha vuelto aún al Perú.


Deseamos contactarnos con parejas que deseen intercambiar a su pareja en reuniones privadas discretas y con seriedad, donde entablemos una bonita amistad y podamos llegar hasta considerarnos hermanos. Imposible, creo que con Jorge descubrí que ese tipo de lazo existe y se da en una relación como esta.

A los interesados de Lima, Perú, sírvanse escribirnos..., ojo, solo parejas. Gracias, espero que les haya gustado nuestra historia real y vivida.

e-mail: franciscomartin69@hotmail.com


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© fonso

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