Hola, esta vez no va de ninguna experiencia ocurrida como en
mis anteriores relatos, sin embargo y si no recuerdo mal una vez leí que la
sección de todorelatos está para comentar también cosas reales.
Pues bueno, esto es un caso curioso de una frase anecdótica
de una buena película de uno de los detectives más listos y amenos que nos ha
hecho pasar tan buenos ratos viendo sus peripecias y al que nunca le pasaba nada
malo ya que siempre salía airoso de sus misiones.
Como supongo algunos ya habreís adivinado de quién hablo,
éste es Bond, James Bond y uno de los títulos de sus películas fue el de Nunca
digas nunca jamás.
Y la pequeña historia de tal título es lo que a mí me hizo
tener sentido tal frase.
Empezamos:
Desde que mis padres compraron allá a finales de los años 70
un Citroën GS Palas (Pallas descrito en francés) y yo teniendo unos 10 / 11 años
y ya en aquel entonces como ahora me encantaban los coches y la verdad siguen
siendo mi pasión y viendo que para la época era un diseño revolucionario:
aerodinámica muy por encima de los demás incluso de coches más potentes, lujosos
y rápidos y de marcas también más prestigiosas, no digo que esta sea mala, ni
mucho menos; líneas curvas que la gran mayoría de los demás vehículos ostentaban
líneas angulosas y rectas para mí y comparándolo sobre todo con el Volkswagen
Golf serie 1, de ahora en adelante VW, pues la verdad no me hacía ninguna gracia
tal modelo de VW.
A pesar de ser un coche robusto y duradero cada vez que veía
uno yo me enorgullecía de tener el coche que compraron mis padres.
Pasaron los años y yo siempre con mi idea fija además de
tener la suspensión hidroneumática que llevaba, comodidad total incluso más que
el Audi 200 turbo de mi tío de aquella época.
Ya a mis 19 años y fallecido mi padre el que elegía ahora era
yo y a pesar de seguir tan contento con ese vehículo y cuando llegó el momento
me decidí por un Volvo 340 GL berlina en el año 1986 y siendo uno de los coches
también muy robustos, fiables y seguros, como buen Volvo, fiel la tradición de
la marca, tenía la particularidad de ser uno de esos modelos cuadrados aunque
con aristas redondeadas pero más bien escasas tomé tal decisión siendo férreo a
tal frase; jamás en la vida me compraré un VW y menos un Golf, de hecho de jóven
tenía ese sarcasmo de decir que como ese coche otro más seguro no había.
Ahora saltamos al principio de los años 90 y volví a tomar la
decisión de comprar un nuevo Citroën a pesar ya de haber pasado por mis manos un
Renault Super 5 GT Copa Turbo más los coches de mis padres con los cuales me
encantaba ir, cada uno era un mundo; un Mini 850, un Simca 1000, un SEAT 600, un
Renault 8, un SEAT 1430, etc, pero como le fue tan estupendamente el GS a mi
padre y empecé con él a adentrarme en el mundo de la conducción con tal coche
volví a rememorar esos tiempos, que volví a opinar otra vez de nuevo, como coche
más avanzado aerodinámicamente hablando era por supuesto Citroën comparándolo
con la nueva serie 3 del Golf de VW aun habiendo cambiado totalmente de estilo,
pero consideraba tal coche como coche de pijos ricos, de niñatos (ojo, era mi
opinión, no quiero crear malos entendidos) y por lo tanto de nuevo:
No es para mí VW.
Pero llegó un fatídico día en que mi querido ZX a los tres
años, entre los seis y ocho meses de esos tres años empezó a darme problemas por
todos sitios y en vista de comunicárselo a mis amigos ya que era yo uno de los
primeros en tener ya varios coches, muchos de mis amigos rozaban los 18 años,
pocos más de esos años y varios sobre los 17 aproximadamente y conociéndome tal
como soy y con mi pasión todos en general me comentaban, unos riéndose de mí,
otros deseando ofrecerme lo mejor y otros simplemente que cambiara y probara
marcas nuevas.
Entre esas marcas ya supondréis muchos de vosotros que sería
VW, cosa que rehuía yo con todas mis ganas, no la podía ver y más el Golf que me
caía gordo, bastante gordo como coche, lo odiaba.
Tal acérrimo era yo que visité otros tantos concesionarios
hasta que por fin me convencieron y la típica frase de nunca digas nunca jamás
se rompió como quién rompe un cristal, se hizo añicos; me fui a VW, ví el Golf,
me enamoré de él, un serie 3 GL tres puertas y lo compré.
Me metí en otra dimensión, calidad alemana por los cuatro
costados, insonorización propia de vehículos más costosos y calidad de acabado
excelente.
Tal fueron mis alabanzas a tal coche que cuando encima mis
amigos lo vieron no se lo podían creer, era una auténtica revolución creada por
tal decisión que se convirtió en una anécdota, por lo tanto, la frase nunca
digas nunca jamás tiene un sentido increíblemente verdadero. Tal fue el cambio
tan drástico que volví a tener otro pero esta vez GTI y un Polo, a falta de uno
de la marca, tres. Ahora era yo el que me había convertido en ese niño pijo, que
afortunadamente no me engrandecí como muchos otros sí le ocurren por tener tal
objeto de deseo.
Lo mismo me ocurrió con el tema de Internet; en vista de todo
lo acontecido en este mundo, bueno y malo, pero cuando se oía (y se oye) hablar
de esas cosas negativas yo comentaba: ¿no queriaís Internet? Pues tomar
Internet.
Nunca jamás me compraré un pc y menos con Internet.
Otra vez la famosa frase, mismo caso con los amigos. Llegó el
día de compra de tal maravilloso artilugio y por supuesto con conexión a
Internet, la cual cada vez más estoy aficionado.
Claro está, mis amigos diciendo; mira, el que no quería ver
un pc en su vida, que si las consolas (yo idolatrándolas) y claro, ahora como el
que más por Internet, que si series, música, hablando por Msn, redactando y
publicando relatos, inscribiéndome en tal o cual página, etc.
¡Nunca diré nunca jamás!
Espero no haber aburrido pero esto es una pequeña prueba de
lo que puede significar una frase con mucho sentido.
Hasta otra.