Hola me llamo Lorena (nombre falso), tengo 49 años, vivo en
Costa Rica, trabajo para una dependencia del estado, mi relato sucedió en México
el miércoles 22 de setiembre de 2004, fecha que no olvidaré jamás.
Mi esposo y yo decidimos ir a Cancán a pasar las vacaciones,
nos hospedamos en el hotel Riu Cancán, un hotel no muy grande pero muy bonito,
llegamos el martes 21, nos dieron la habitación 306, llegamos muy cansados y
solamente bajamos a comer algo liviano y nos acostamos a dormir, como el
desayuno era hasta las 10 am, y como nos levantamos un poco tarde decidimos
salir fuera del hotel a desayunar, visitamos algunas tiendas y paseamos un rato
por la ciudad, caminábamos abrazados, como dos adolescentes, nos sentamos en un
bar y tomamos unas cervezas, nosotros casi no tomamos, así es que después de 3
cervezas, ya se le suben a la cabeza, Esteban mi marido se puso muy romántico, y
yo la verdad estaba excitada, quizás por lo bien que la estábamos pasando, lejos
de nuestros trabajos del bullicio de la ciudad de tanta responsabilidad, en fin
me sentía a mis anchas y no se por qué todo ese bienestar se me fue para mi
entrepierna, el asunto es que le decía cosas insinuantes a mi esposo y no dejaba
de reírme, estaba como eufórica, me senté de tal manera que dejaba ver mucho más
de lo normal, cosa me hacia sentirme muy bien, muy femenina, yo quería tomar
otra pero Esteban dijo: No mi amor ya basta, esto es una locura, regresemos al
hotel.
Ese martes por la noche, había un show italiano, que estaba
incluido en el paquete turístico que habíamos comprado, llegamos un poco
temprano y pudimos tomar un buen lugar, cerca de nosotros estaban dos chicos
italianos hablando en su idioma muy animadamente entre ellos, Esteban que habla
un poquito de italiano les preguntó que de que se iba a tratar el show, ellos
respondieron en perfecto español que era unos bailes típicos del sur de Italia y
seguimos conversando con ellos un buen rato antes de que comenzara la función,
Giovanni tenia cara de niño a pesar de que tenia 25 años y Enrico que estaba
como quería, tenia 26, realmente eran unos chicos agradables, ambos de buen
verbo, muy simpáticos, una vez terminada la función, nos quedamos un rato más
conversando con ellos, poco a poco se fueron marchando todas las personas que
estaban en el anfiteatro, al final solo quedábamos ellos y nosotros, ordenamos
unas cervezas, y continuamos la plática, después de 2 cervezas estábamos más
desinhibidos, los muchachos les quedaban 2 días de vacaciones y luego regresaban
a Italia, ambos añoraban a sus novias, incluso Enrico después de su tercer
cerveza nos confesó que a veces hacia el amor por teléfono con su novia, yo
estaba mojada, y Esteban lo notó y parece que eso lo excitó mucho, y lejos de
cortar la conversación mas bien le daba alas para que siguiera contando mas
intimidades, no dejaba de ver la boca de Enrico, sus ademanes, sus gestos, en
fin era todo un espectáculo tenerlo tan cerca, los temas cada vez eran mas
calientes, Enrico empezó a verme con una mirada desafiante, y yo le contestaba
con otra más desafiante, la verdad estaba muy excitada, sentía los pezones
erectos, y mi vulva mojada y ansiosa.
Cuando nos dimos cuenta eran casi las tres de la mañana,
entonces decidimos irnos a la cama, nos despedimos y quedamos en que seguiríamos
esa interesante conversación en otra oportunidad. Esteban y yo una vez en
nuestra habitación, empezamos hablar de los muchachos, todo iba normal hasta que
se me ocurrió a mi hacer un comentario del nombre de Enrico, le dije a Esteban
que a ese chico le sobraban las dos primeras letras de su nombre, la reacción de
Esteban fue una impresionante erección, fueron como palabras mágicas, la verdad
es que yo estaba muy excitada, y al ver su reacción, le seguí la corriente, y le
dije que no pude evitar ver su paquete cuando se levantó de la silla donde
estaba a la hora de despedirnos, claro su paquete era impresionante, capaz de
dejar sin aliento a cualquier mujer, y así se lo hice saber a mi esposo, de
todas maneras él también había notado que yo lo había notado, esa noche o mas
bien madrugada, cogimos como locos, tuve tres orgasmos cosa no muy comán en mi,
Esteban me pedía mientras me galopaba que le hiciera comentarios de Enrico, y
como yo estaba muy, muy caliente, le dije todo lo que yo pensaba del chico, y la
verdad es que eso me excitó muchísimo, Esteban me dijo mientras estaba a punto
de terminar: Te gustaría mamarle la picha a Enrico, esas palabras de Esteban me
produjeron un orgasmo violentísimo. El sol estaba saliendo ese miércoles 22 de
setiembre en Cancán y nosotros estábamos en nuestro tercer polvo, fue una
locura, un derroche de pasión.
A pesar de tener tantas horas sin dormir, nos levantamos a
tiempo para desayunar en el hotel, estábamos en eso cuando siento una mano en mi
hombro, di un salto, y al voltearme miré la inconfundible figura atlética de
Enrico, nos saludamos de beso, y nos dijo que si nos podía acompañar, por
supuesto que si le dije, luego ordenamos y Enrico pidió el mená vegetariano, yo
le dije: ha no comes carne, él me respondió mirándome fijamente a los ojos: me
gusta solo viva, reímos los tres, luego del desayuno regresamos a nuestra
habitación, Esteban no me decía nada, pero si lo notaba muy acelerado, a menudo
me abrazaba por detrás me besaba el cuello, me tocaba, en fin lo notaba como
emocionado, cuando me estaba lavando los dientes, le pregunté a Esteban que fue
lo que hablaron él y Enrico en italianao, Esteban me dijo que eran cosas de
rutina, yo le dije que no me parecía rutina pero que estaba bien.
Esteban decidió darse una ducha, y yo me dispuse a dormir un
rato, pero antes de eso, Esteban me dijo que me durmiera tranquila, que él iba a
ir un momento a la habitación de Enrico, para hablar algunos asuntos y que como
en una hora regresaba a nuestra habitación, yo le creí y de verdad intenté
dormir un rato, escuche cuando Esteban cerraba la puerta y se marchaba, yo cerré
los ojos y lo primero que se presenta es la figura de Enrico, y comencé a
fantasear, a imaginarme la picha tan grande que seguramente tenía, a
imaginármelo haciendo el amor por teléfono con su novia, con el teléfono en una
mano y seguramente sobándosela con la otra, cuando me di cuenta, estaba
tocándome por encima de mi blumer, con las piernas abiertas, y muy excitada,
pero continuaba con los ojos cerrados, introduje mi mano dentro del calzón y me
di cuenta lo mojada que estaba, seguía en mi imaginación observando a Enrico
masturbándose y hablando con su novia por teléfono, yo seguía en lo mio, estaba
a punto de tener un orgasmo cuando escucho que meten una llave en la cerradura,
por supuesto que inmediatamente cambio de posición y finjo que estoy dormida, me
vuelvo hacia la pared, escucho que entra Esteban, entonces hice el intento de
voltearme pero en ese momento oigo la voz de Enrico°°°°°, yo quedé paralizada,
pero si estoy en bata de dormir, y es muy corta y casi transparente, yo a
Esteban lo mato pensé, bueno ya no podía hacer nada, tendría que seguir
fingiendo que estaba dormida.
Yo los escuchaba que hablan en vos baja y cada ves los sentía
mas cerca, mi corazón estaba muy acelerado, no sabia que hacer, ya me estaba
empezando a molestar con Esteban, oía que hablaban pero como estaban mas lejos y
lo hacia en vos baja, no entendía nada, hubo un tiempo en silencio total, yo no
me atrevía ni a moverme, a rato siento que alguien se acerca, se sienta en la
cama me acaricia un brazo, siento su rostro pegado al mio, y escucho la vos de
Esteban que me dice en vos baja, cariño, despierta, despierta por favor, y como
tenía que seguir fingiendo, entonces me “despierto”, y le digo a que hora
entraste, no te sentí llegar, noté en Esteban una sonrisa de triunfo, y hasta
ese momento lo entendí todo, yo sabia perfectamente que Enrico estaba dentro de
la habitación, porque no escuché la puerta, posiblemente estaba en la salita de
al lado o el baño, Esteban estaba muy nervioso pero muy muy excitado, tenía una
gran erección, su respiración estaba agitada, trataba de tranquilizarme, pero
era él el que tenia que calmarse, yo no me daba por enterada, a esas alturas yo
tenía muy claro el panorama, Esteban pretendía darme una sorpresa y la sorpresa
se la iba a dar yo.
Mi esposo, empezó acaríciame, me tocaba las tetas, las
piernas, en fin, a calentarme, él seguía muy nervioso, tanto que ni siquiera le
entendía lo que me decía, entonces intenté ayudarlo un poco, y le dije que me
había gustado mucho que Enrico nos acompañara a la hora del desayuno, y que
sería muy rico poder verlo haciendo el amor por teléfono con su novia, que
cuando él había contado eso yo me había excitado mucho, y que cuando se puso de
pie en el anfiteatro, pude notar que se le marcaba todo lo de él, y que eso
también me había excitado, que sería rico verlo desnudo y todo paradito. Esas
palabras le ayudaron mucho, (y a mi también), lo noté más excitado pero menos
nervioso, porque al principio hasta que temblaba, quizás por el temor a mi
reacción, porque esa iba a ser nuestra primera experiencia, y el no me había
tomado opinión de semejante cosa.
Al poco rato yo ya estaba muy caliente, y decía cosas en vos
alta, porque sabia que Enrico estaba escuchando, Esteban me decía que si me
gustaría mamarle la picha a Enrico, yo le decía que si, que si el estuviera en
ese momento lo haría que seria muy rico, yo estaba sáper caliente, le pedía a
Esteban que me la metiera, que por favor me la metiera porque yo estaba muy
excitada, Esteban me la metió de un solo golpe, yo grité de placer, y mientras
me galopaba miraba de reojo hacia donde se suponía que estaba Enrico, en eso
Esteban deja de galoparme, y me dice: Mi amor, te tengo un regalito, o más bien
un regalote, en eso aparece Enrico, totalmente desnudo, yo perdí la razón por
algunos segundos, nunca me imaginé que pudiera ver en vivo y todo color algo
semejante, incluso experimenté algo parecido a un orgasmo, yo no me podía ni
mover, Enrico se fue acercando hacia nosotros, Esteban no dejaba de mirarme,
pero se fue apartando hasta que se sentó en un sillón frente a la cama, noté que
Enrico no estaba erecto, y se lo hice saber, entonces él me respondió que eso me
encargaba yo.
Ahora la que temblaba era yo, tomé aquel instrumento entre
mis manos, incluso se sentía el peso a pesar de estar flácido, la delicada piel
de su pene era como la de un bebé, lo acaricié un poco y lo bese, rápidamente
empezó a cambiar de tamaño, entonces me la metí a la boca, no dejaba de crecer,
incluso tuve que sacarla, porque me estaba ahogando, era muy grande para mi
boca, no podía creer que eso estuviera sucediendo, se la sobaba, se la mamaba,
se la besaba, en fin estaba como loca, y Esteban estaba sentado en el sillón
sobándosela de lo lindo, mientras se la estaba mamando a Enrico experimenté un
sáper orgasmo, con convulsiones y todo, fue algo espectacular, estaba a punto de
desmayarme de la excitación, no podía creer que tenia ante mi aquella clase de
macho, sus másculos eran tan fuertes que parecían de hierro, su pichota estaba
tan dura que ni siquiera podía apretarla, le pedí que me la metiera, yo me
acosté en la cama abrí mis piernas y Enrico en lugar de penetrarme decidió darme
una mamadita, cuando sentí su lengua casi me muero, no podía ni respirar, cuando
me di cuenta, Esteban estaba junto a mi, me decía cosas al oído, que
sinceramente no las recuerdo, yo estaba en otro planeta, estaba a punto de
regarme cuando decidió penetrarme, cuando lo hizo, me regué instantáneamente, 10
segundos después otro y otra vez, creo que fueron como cuatro, quedé sorprendida
de ver que Enrico me la metió toda, nunca me imaginé que me cupiera, pero fue
así, Enrico ya no soportaba más y se regó dentro de mi, yo sentía los chorros de
leche caliente que quemaban mis entrañas, después de eso miré a Esteban, el
pobre estaba inmóvil, totalmente rendido, su pecho y estomago lleno de semen,
Enrico jadeaba, a un lado de mi, también totalmente agotado y bañado en sudor.
La ventaja de los baños de los hoteles 5 estrellas, es que
son muy amplios, nos bañamos los tres, luego nos tomamos un baileys con mucho
hielo, hablamos de cosas triviales, en eso sonó el celular de Enrico, y por
señas nos dijo que era su novia, le dio un áltimo sorbo a su beileys, se
despidió con su mano y se perdió en el umbral de la puerta de la habitación 306
del hotel Riu Cancán, aquel inolvidable miércoles 22 de setiembre de 2004.
Si les gustó mi relato, pueden escribirme a mi correo
tica049@yahoo.es