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Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad
Fecha: 06-Abr-05 « Anterior | Siguiente » en Dominación

Familia femdom

En Casa Mandan Ellas
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Padre e hijos sometidos a la férrea autoridad de las Hembras de la casa. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

FAMILIA FEMDOM

Tirado sobre el rústico piso de madera William temblaba de miedo, estaba totalmente desnudo y en sus nalgas y muslos se evidenciaban las huellas de castigo que su mujer le propinaba, ella sujetaba en su amplia mano el grueso cinto de cuero y plantada ante su marido le miraba altanera y amenazante, las piernas separadas en compás bajo su corta falda y calzaba un par de botas de afilados tacones.

Era una mujer alta y robusta pero dueña de un cuerpo firme y bien delineado, era descaradamente seductora, perversa y altiva y además de someter a su marido a salvajes golpizas le tenía convertido en un cornudo humillado forzándolo a complacerla oralmente después de haber estado con alguno de sus amantes.

"!Patético cabrón hijo de perra!" Rugió ella soltando otro severo correazo sobre un muslo de su sometido esposo.

"Esto es lo que te hace falta a ti y al par de mocosos insolentes que son tus hijos" Agregó Elena aplicando esta vez media docena de correazos sobre el hombre que encogido casi en posición fetal gemía y chillaba bajo el duro castigo.

"Nooo no más Helena por favor no maaas ahhhhgggg" Las suplicas del marido no eran escuchadas por la tiránica mujer quien solo se detenía momentáneamente y luego de caminar un par de pasos al rededor de él le aplicaba otra tanda de correazos.

Finalmente después de hacerlo revolcar en el piso entre azotes y gemidos Elena tiro a un lado el cinto de cuero, se inclinó hacia su marido y amarrándolo por el cabello le haló hacia arriba despiadadamente "De rodillas imbécil" Rugió ella, el obedeció atemorizado y tembloroso, ella le obligó a echar la cabeza hacia atrás de tal forma que la mirase directamente a sus fieros ojos y sujetándolo firmemente por el cabello le soltó con su mano libre una violenta bofetada.

"Sigues pensando que el par de mocosos no necesitan educación?" Dijo ella mientras adelantando una de sus piernas la colocó entre las de él de tal forma que la caña de su alta bota quedó restregando sus genitales.

"No!! no querida no lo pienso así.... tu, tu tienes la razón..." Empezó a decir él con voz temblorosa casi tartamudeando, pero ella le corto sus palabras con otra sonora bofetada.

"Por supuesto que tengo la razón estúpido insolente, y escúchame bien gusano... vuelves a protestar por la forma que mis hijas educan al par de payasos que son tus hijos y la próxima vez que use esa correa lo haré en tus pelotas, !Esta Claro?!".

"Si querida entiendo... ! Dijo él angustiado al sentir la bota de su mujer presionar y restregar firmemente su entrepierna.

"SI QUE!!" Gritó ella aplacándole con su amplia mano una bofetada y un revés con el dorso que casi le sacan sangre de las narices.

"Si Señora!" Gimió el.

"INEPTO CORNUDO HIJO DE PERRA" Espetó ella y agarrándole por las orejas le obligó a ponerse de pié.

"Ya es hora de que aprendas a mostrar algo de respeto por tu mujer" Agregó Elena y flexionando velozmente hacia arriba una de sus piernas estampo su maciza rodilla en los testículos de él. Le soltó de las orejas y en medio de un gemido William se derrumbó de rodillas ante las imponentes piernas de su esposa. "LAME MIS BOTAS" Gritó ella soltándole otra salvaje bofetada.

Temblando de dolor y miedo el esclavizado marido se hincó y empezó a lamer el frío cuero de las botas de aquella esposa despótica quien desde 4 meses atrás cuando se casaron lo ha sometido a despiadadas golpizas, pensó en la suerte de sus dos hijos en manos de sus tres hermanastras tan violentas y tiránicas como la madre.

Elena le miró altiva mientras una perversa sonrisa se dibujaba en su rostro. "Tienes cinco minutos para vestirte y llevarme un café a la sala principal" dijo a la vez que daba media vuelta y se retiraba de él.

"Si señora... ya mismo voy". Dijo el pobre marido empezando a incorporarse dolorosamente.

"Te demoras un segundo más y te doy otra paliza ahora mismo" Agregó ella mientras salía de la habitación.

William se puso un pantalón y una camisa y presuroso salió a cumplir la orden de su mujer, bajó las escaleras y luego de cruzar un

largo corredor llegó a la cocina donde encontró a Ricardo el menor de sus hijos frente al mesón secando cuidadosamente una pila de platos que acababa de lavar, el joven estaba descalzo y solo tenía una camiseta y unos pantalones de pijama. Tras de joven estaba

una pequeña mesa y sobre ella una fusta de cuero trenzado. William se acerco a su hijo "Te han castigado con eso?" preguntó en

voz baja el padre señalando la fusta.

"Si papá, hace unos diez minutos Diana me dio 6 azotes con esa fusta" Dijo el joven refiriéndose a una de sus hermanastras. William estaba a punto de decir algo que consolara a su hijo pero el sonido de unos tacones femeninos que se aproximaban le hicieron

callar, se dirigió a la estufa y empezó a servir el café que le había ordenado su mujer.

Diana entró a la cocina, era una joven hermosa y altiva quien a sus 20 años tenía el porte de mujer agresiva y dominante. Si

importarle la presencia del padre ella se acercó por detrás al muchacho y escurrió desde atrás una de sus manos entre las piernas

de él y empezó a manosearle por sobre la delgada tela del pantalón, le sujetó posesivamente los genitales y apretándole un poco le

obligó a mover un poco las caderas hacia atrás.

La joven manoseaba a su hermanastro de 16 años mientras mantenía la mirada desafiante sobre el padre quien fingía no enterarse de la situación y humillado terminaba de acomodar en una bandeja de plata el café para su esposa, el chico por su parte se dejaba manosear sumisamente pues sabía que si trataba de impedirlo sería azotado de nuevo con la temible fusta.

"No piensas decirle a papi que te azote el culo con esa linda fusta?" Dijo ella de repente en un tono altanero y retador, padre e hijo

tragaron saliva y se pusieron rojos cual tomate.

Diana era realmente perversa y se deleitaba con la humillación de padre e hijo "Y tu papi, que piensas, te incomoda que azote al culo de tu hijito?... he? mira como lo tengo !Por los huevos! y si se me antoja se los aprieto hasta que pida clemencia a gritos." Agrego

ella apretando un poco los testículos del joven quien gimió débilmente".

"Diana por favor!!" Dijo William en tono suplicante mientras veía como ella se entretenía manoseando rudamente los genitales del

muchacho.

"Lo mejor que puedes hacer querido papi es llevar de inmediato ese café a mamá antes de que venga ella y se encargue de tus

huevos." Dijo la perversa joven aplicando esta vez un cruel torcijón en el flácido pene del chico quien involuntariamente cerró las

piernas angustiado. William salió finalmente de la cocina, humillado y rogando porque su mujer no le fuese a golpear más.

Diana soltó al chico y tomando la fusta le dio tres zurriagazos que le hicieron chillar "Sabes que no debes cerrar la piernas cuando

una mujer tenga allí sus manos" Increpó ella. "SEPÁRALAS !!" Rugió la hermanastra soltándole otro azote en la parte trasera de sus

muslos. Casi llorando el chico obedeció y sintió de nuevo la mano de ella apoderarse bruscamente de sus genitales.

"Ya veremos si no aprendes a obedecer a las mujeres" Dijo ella apretando y halando el pene de su joven hermanastro.

William entró a la sala con la bandeja ofreció el humeante café a su señora y a una seña de ella se arrodillo sumisamente a sus pies.

"Quero ver mis botas relucientes cual espejo" Dijo Elena en tono frío.

El sabia que debía estar siempre preparado para lustrar su calzado, así que sacó un pañuelo del bolsillo trasero de su pantalón y

empezó a brillar aún más el reluciente cuero negro de aquellas botas de afilados tacones que tanto respeto le infundían. ella tenia las piernas cruzadas y él podía ver de reojo los imponentes muslos bajo la corta falda...

Fin Capítulo I

Esta pequeña introducción a esta historia muestra mi pasión por la literatura de Dominación Femenina y muy especialmente por los relatos totalmente orientados a la supremacía de las mujeres en el entorno familiar.

De hecho no me interesan ni escribo otro tipo de historias que no sean sobre el avasallamiento, servidumbre y esclavitud de los varones bajo la tiranía de sus parientes femeninos.

Si escribes o tienes historias sobre este tema, contáctame: esclavo_de_mis_hermanas@yahoo.com


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