Si pudieras verla con mis ojos. Sentir sus labios con mi
boca, oler su perfume con mi nariz, escurrir su pelo entre mis dedos. O
simplemente escuchar su voz.
Su alma se deja ver a través de unos hermosos ojos azules, un
universo único se encierra en ella, y solo yo lo veo.
En sus labios una dulce sonrisa se esboza y un corto pero
intenso escalofrió recorre mi piel. Su mano se extiende, roza mi rostro y yo me
pierdo en sus manos. Me susurra algo al oído, que no recuerdo, pero que me
tranquiliza, no quiero que se termine.
Su aroma inunda mi ser, su aliento se dibuja en el aire
siguiendo el ritmo de su respiración, mi corazón explota y ya no me encuentro en
donde estaba, su universo me envuelve.
Todavía no lo puedo creer, su rostro tan cerca del mío y aun
así lo siento tan lejos, pero me armo de valor y doy un paso al vacío
encontrando sus labios que abrazan los míos.
Su mano se posa en el centro de mi pecho y dibuja un pequeño
círculo con el dedo. Su mano sube por mi cuello acariciando los pelos de mi
nuca, mientras sus labios buscan la comisura de mi boca, mi mejilla, mis ojos y
se me ocurre pensar que una persona no podría vivir sin esto.
Tanto tiempo solo, sin siquiera poder soñar con un momento
así, lastimado quizás, pero siempre en la búsqueda. Y aquí se encuentra ella,
con sus labios junto a los míos y decido dejarme llevar, aceptar sus besos, sus
caricias, su calor. No tengo palabras, pero los sentidos me desbordan, la
abrazo, no quiero que se acabe, siento su pecho contra el mío y la silueta de su
espalda se escurre entre mis manos. Tanto por sentir que me asusta pero
nuevamente sus ojos me muestran su dulzura, me tranquiliza, ahora es su corazón
el que se deja oír, recorro su cuello con mi boca y sus brazos se enroscan en mi
y se que no puedo caer, su respiración se agita junto con la mía, sus labios se
prenden de mi oreja, su legua juguetea en ella, me puede.
Es fantástica la sensación de vulnerabilidad, y si bien
encierra todos mis miedos estoy dispuesto a mostrárselos, pero solo a ella. Si
pudiera verme diría que estoy flotando, en uno de sus tantos ríos, alguien dijo
alguna vez que cada mujer es una pequeño universo por descubrir, pero
sinceramente no veo lo de pequeño.
Mis dedos recorren su abdomen y suavemente muerde su labio
inferior, como explicarle que estoy solo para ella, como comunicarle todo lo que
siento con este nudo en mi garganta, como puedo desatar toda mi ansiedad.
Su ombligo, el centro del universo, lo toco con la punta de
mi nariz y lo encierro entre mis labios, sus manos trazan grandes círculos en mi
cabeza y me invitan a seguir bajando. Mis ojos se pierden en tanta belleza y
esta solo para mí, no me hago esperar. Recorro su dulzura, la bezo y dejo que su
respiración me guíe. Su boca me regala música, no veo mas allá de este hermoso
horizonte, su respiración se acelera y yo sigo flotando en ella. Su cuerpo se
contrae delicadamente, es precioso, podría observarla por toda la eternidad y me
resultaría poco.
Su boca se encuentra con la mía y puedo sentir en sus labios
su vulnerabilidad. Su cuerpo aun se estremece y la sonrisa más tierna que allá
visto se muestra ante mis ojos.