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TODORELATOS » AMOR FILIAL » MI MADRE ME ENSEÑÓ A MASTURBARME (2)
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Fecha: 25-Mar-05 « Anterior | Siguiente » en Amor filial

Mi madre me enseñó a masturbarme (2)

Sole Cross
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Tiempo estimado de lectura: [ 6 min. ]
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La historia empezó cuando sorprendí a mi mamá y a su novio haciendo el amor en la cocina, y luego, un tiempo as tarde fue cuando mi madre me enseño a masturbarme… pero hoy les vengo a contar otra etapa d mi vida sexual. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Segunda parte de Mi madre me enseño a masturbarme.

La historia empezó cuando sorprendí a mi mamá y a su novio haciendo el amor en la cocina, y luego, un tiempo as tarde fue cuando mi madre me enseño a masturbarme… pero hoy les vengo a contar otra etapa d mi vida sexual.

Estaba yo muy contenta al haber descubierto la auto satisfacción, pero aunque mi idea era que si me pajeaba bajaría mi calentura adolescentes… pero todo fue al revés. Cada vez mi temperatura subía y tal como me lo había advertido mi madre, lo empecé a hacer de noche, pero luego lo hice a cualquier hora y en cualquier lugar. Es mas cuando el lugar era mas expuesto, mas me gustaba… pero tampoco es eso lo que les quiero contar.

En casa, transcurre esta historia, yo estaba en mi cuarto, estudiando, cuando siento que la puerta de calle se cierra. Seguro que era Mamá que llegaba del trabajo. Sabía que en unos minutos, cuando deje sus cosas, vaya al baño y todo eso abriría la puerta de mi cuarto y me dará un beso.

Me concentré en la lección que debía estudiar y no me di cuenta que Mamá no me había saludado. Entonces salí de mi pieza y la busqué pero no era ella la que estaba en casa sino su novio. Lo saludé y él me dio un abrazo como siempre pero a mí me dio un cosquilleo diferente a siempre. Así que me quedé quieta para que el abrazo se prolongara lo más posible. Me encantaba su olor y la seguridad que tenía en sus manos, en sus brazos. Me pareció que me había abrazado toda la tarde pero en realidad fueron unos segundos, quizás un poco mas que siempre pero no tanto como yo lo deseaba. ¿Desde cuándo existe este sentimiento? Nunca lo había notado… quizás fue el estar solos en casa, cosa que no era muy frecuente, quizás porque siento que ahora le puedo atraer, ya que mi cuerpo ya es de mujer. El episodio no pasó de allí es mas traté de olvidarme de esa sensación pero la verdad es que no puede estudiar mas mi concentración ardía en deseos.

Me fui al baño hice pis, para sentirme más liviana y cuando volví a mi cuarto no cerré la puerta totalmente - ¿quería que me viera? Me desnude completamente, me recosté en mi cama y me hice una paja tremenda y no escatimé jadeos ni grititos pero él no apareció o por lo menos yo no lo vi.

A la media hora llegó mi mamá, así que me puse un pijama sin nada abajo y salí a saludarla.

- ¿Te sentís bien? – me preguntó y no era para menos de piyama a las cinco de la tarde y una ojeras post masturbación, parecía una muerta.

- Estaba estudiando y me dio sueño..

- ¿Querés que te lleve una chocolatada y unas vainillas a tu cuarto?

Y así empezaron mis nuevas fantasías. Desde ese día busque cada roce, cada mirada y toda mi seducción para que Gustavo me empiece a mirar como una mujer. Salía del baño con una toalla que apenas cubría el espacio ente mis tetas y mi culo, me paseaba por delante de él, tratando de descifrar un mínimo gesto, una mínima mirada de deseo pero todo resultaba en vano.

Pero unos meses mas tarde pasó algo. Mi abuela se descompuso y entre mi mamá y mi tía se turnaban para cuidarla. Esto duró un mes hasta que se repuso y ahora por suerte está bien… Pero en casa tuve piedra libre. Los días en que mi madre cuidaba a la abuela, mi adrenalina y mi calentura se multiplicaba por cien… Gustavo llegaba a casa los abrazos eran mas sentidos y mas largos, mis besos buscaban su boca y lo provocaba con todo mi cuerpo. Siempre lo esperaba vestida con un short y un top, hasta llegué a estar en bombacha y remera corta, mostrarme, seduciéndolo.

Una tarde, hacia mucho calor y mi madre cuidaba a la suya, Gustavo llegó mas tarde de lo de costumbre y yo estaba esperándolo desde hacía dos horas. Cuando llegó corrí a sus brazos y los besé en la boca, como una novia que espera a su amante. El beso pudo parecer que fue un error de cálculos y ambos lo dejamos pasar.

- Esta noche vamos a ir a comer a fuera, no tengo ganas de cocinar - me dijo

- Yo puedo hacerlo si lo deseas.

- ¿Y qué podrías hacer? Mejor vamos a comer fuera y no ensuciamos ni nada.

- ¿Estás seguro que quieres volver a salir de casa?

- Pidamos algo por teléfono y chau

- Muy buena idea… ¿Sabés algo de tu madre?

- Si, llamó hace un rato y me dijo que cuando llegues la llames..

- La llamo y después hago el pedido ¿Bien?

Yo asentí y él agregó - ¿Comida China?

- ¡Buenísimo!!!

Mientras él hacía el pedido yo prendí el horno, porque siempre llega fría y a él le gusta bien caliente. Yo no sabía lo bueno que me iba a pasar por eso… Cuando llegó la comida, yo tenía mi remerita blanca toda sudada, seguro que a la luz se transparentaba todas mis tetas.

Comimos mirando televisión, había un partido de fútbol y yo pensé, Gustavo era de esos hombres que cuando miran fútbol podés pasearte desnuda y no se darían cuenta… Comimos y terminamos diez minutos antes de que termine el partido, yo aproveche para levantar los platos y lavarlos, calculando que termine justo con el fútbol. Me miré al espejo y mi blusa estaba empapada y se pegaba a la piel y totalmente transparente.

Volví al living con café para los dos. Él hacía zapping para buscar algo para mirar. No me vio cuando le alcanzaba el café y unas gotas le cayeron en el pantalón, sin querer atiné a limpiarlo con una servilleta y mientras limpiaba su pierna, sentí su pene y me ericé.

Gustavo se levantó y fue al cuarto de mi madre a cambiarse, estaba tentada en ir a espiarlo pero me quedé esperándolo. Volvió con el torso al desnudo y con un short muy apretado donde se le notaba su hermoso bulto. Se volvió a sentar a mi lado. El televisor estaba en un canal de música, donde Luis Miguel Cantaba boleros.

- ¿Te quemaste?

- No te preocupes.

- Sí me das el pantalón lo pongo en remojo.

- Haceme el favor, buscalo en la pieza…

Fui y estaba sobre la cama matrimonial, cuando lo levanté cayo de él el calzoncillo, lo levanté e intuitivamente lo llevé a mi nariz y lo olí. Un olor fuerte a hombre me invadió. Gustavo entró en el cuarto, no me di cuenta hasta que sus brazos me tomaron por la cintura. No sabía que hacer, su calzón todavía estaba en mi cara. Lo dejé caer, sorprendida, me di vuelta y su boca se encontró con la mía y nos besamos, primero con la boca cerrada y luego la abrí dejando entra su lengua para que hurgara en mi boca. Sus manos jugaban por mi espalda, levantando la remera y en un segundo, con una hábil acción me la sacó. Mi piel y su piel. Los dos sudábamos.

Gustavo me alzó y me recostó en la cama, me sacó el short, la bombacha y me lamió la rayita, tal cual lo había visto hacérselo a mi madre. Yo estaba en la nube cien. Tomé su cabeza por la nuca para que no terminara hasta que yo acabé, eso pareció gustarle porque su lengua apuro su chupada en mi clítoris y como nunca exhalé, todo el aire que tenían mis pulmones. Acabé como nunca lo había hecho.

- Ahora Sole te toca a vos…

Como pude me restablecí, era lo último, hubiera deseado. Levantarme fue un suplicio y pensar en llevarme ese tronco a mi boca no me atraía. Una vez frente a él lo tomé con la mano y lo acaricié… No sabía bien que hacer. Una baba salía de la punta de su pene, entonces lo miré a los ojos y le dije – No sé como se hace.

- Vamos no te hagas la ingenua, si eres muy putita.

- Te juro que nunca lo he hecho.

- Yo te enseñaré a ser la mejor chupa pijas del mundo…

Estaba totalmente sorprendida, ya que él nunca hablaba de forma grosera, pero debo admitir que sus palabras chanchas me gustaba y así sin pensarlo mas le empecé a dar besos en la pija desde los huevos hasta llegar a la punta. El liquido se hizo mas abundante y su sabor era rico, un sabor nuevo y fuerte, así que abrí la boca y dejé que la cabeza de su pene entrara. Lo demás fue instinto y placer. Cada vez entraba más profundo y Gustavo se empezó a mover. Cuando llegué a la base, no lo podía creer, toda esa verga dentro de boca. Él se movía mas y más y de repente pasó algo que no me imaginaba. Un chorro de leche caliente salió de su pene y casi me ahogo y la saqué, pero su choto seguía tirando chorros de leche que me cayeron en la cara y el último en los pechos. Sus piernas temblaban y se dejó caer a mi lado… Cuando reaccione me dijo – Ven, metete en la cama – yo obedecí y así desnuda y llena de leche me acosté a su lado. El pasó su mano levantando los restos de leche y me los metió en la boca. Chupé sus dedos como antes había chupado su pene. Me besó y me dijo. No tengo profilácticos así que es todo por hoy, pasado mañana terminaremos la lección. Yo me estaba por levantar para acostarme en mi cama, pero me detuvo, me abrazó y me invito a quedarme a dormir con él. Fue hermoso sentir su peso en mi cuerpo, casi tengo que ir al baño a hacerme una paja, pero no tenía fuerzas ni para eso…

Me dio un beso en la boca y dormimos haciendo cucharita. Yo nunca había dormido con nadie, salvo con mi madre.

Al otro día, me desperté y ya era tarde para ir al colegio, así que me di vuelta y allí estaba él. Lo acaricié hasta despertarlo… me hizo una paja y yo a él y se fue a trabajar. Yo dormí dos horas mas entre sus sabanas que olían a él.

lacolo@hotmail.com



© Sole Cross

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