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Fecha: 25-Mar-05 « Anterior | Siguiente » en Amor filial

Mi madre me enseñó a masturbarme

Sole Cross
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Todo empezó hace cinco años, mas o menos. Había tomado mucho en la cena y me desperté a las dos de la mañana con ganas de hacer pis. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Mi madre me enseño a masturbarme.

Todo empezó hace cinco años, mas o menos. Había tomado mucho en la cena y me desperté a las dos de la mañana con ganas de hacer pis. Estaba totalmente dormida y sin prender la luz me dirigí al baño, pero un ruido me llamó la atención, venía de la cocina, eran grititos callado, parecía que el que los provocaba, no quería ser escuchado, pero no podía evitar hacerlos. La intriga pudo mas y en lugar de ir al baño fui persiguiendo ese ruido… No sé porque mi corazón empezó a latir fuertemente y no era para menos, Mi madre y su novio estaban en la cocina, totalmente desnudos. No podía creer lo que estaba viendo. Sobre la mesada mi madre estaba acostada con las piernas para arriba, mientras que Gustavo metía la cabeza entre ellas. Pensé mil cosas, menos las que creía que hubiera pensado si me planteaban una situación, hipotética, así.

Hasta ese momento no suponía que alguien pudiera estar lamiendo, oliendo, chupando, tocando, esa parte del cuerpo de una mujer. Sabía que al revés era frecuente, que las mujeres chuparan los penes de los hombres, (Las putas obviamente, no las mamás) pero tampoco imaginaba que los hombres pudieran hacer eso a una mujer y mucho menos a mi madre. Debo aclarar que yo solo tenía 12 años.

Pero no terminó allí la escena, luego el novio se levantó y con su pene en la mano, la penetró. Yo nunca había visto un hombre desnudo y menos un pene. Me pareció enorme, no podía entender como eso entraba en el cuerpo de mi mamá. Primero se movían lentamente y después mas fuerte hasta que Gustavo empezó a jadear y mi madre también y sus movimientos cesaron, pero ellos seguían jadeando y murmurando cosas, que no llegaba a escuchar… Cuando se separaron, me fui corriendo a mi cuarto… Se me habían ido las ganas de hacer pis, aunque sentía que la bombacha estaba toda mojada, pensé que quizás no me había dado cuenta y se me había escapado alguna gotita de pis mientras miraba la escena de la cocina pero unos días después al recordar lo que pasó también note la bombacha húmeda. Como un año después entendí lo que me estaba pasando, es que estaba caliente y frecuente mente me tocaba pensando en esa noche, pero que en lugar de mi madre estaba yo.

Cada tanto, El novio de mi mamá, viajaba al sur, para ver un campo que administraba y mi mamá y yo quedábamos solas y disfrutábamos mucho de eso… Charlábamos, íbamos de compras, veíamos películas en su cama y hasta había veces en que me quedaba dormida en ella.

Pero recuerdo bien ese viaje de Gustavo, ya que nos encontró con animo de hablar y nos encontrábamos, después de mi escuela, de su trabajo y nos la pasábamos hablado de cosas… Fue allí donde me explicó sobre el tema del sexo, de lo que significaba y todo eso.

Una noche, estabamos acostadas en su cama y haciendo zapping por los canales del cable, se vio una escena donde una mujer se estaba masturbando, casi de forma explícita, esto disparó miles de preguntas en mi cabeza y era el momento de dejarlas salir.

- Ma, ¿se está tocando?

- Y… si, - me dijo con algo de pudor, que hasta ese momento nunca se había manifestado en nuestras charlas sobre el sexo.

- ¿Y por qué lo hace? ¿Es una puta?

- No Sole, todas la mujeres se masturban. ¿A vos nunca te dieron ganas de tocarte?

No contesté y me puse muy colorada, cosa que tampoco me había pasado en nuestras charlas sobre el tema. Luego me animé y le dije – Es que pensé que si lo hacía era porque era una puta o algo así.

- Mi amor, cuando una crece, como lo estás haciendo vos, empieza a tener los cambios de esos de los que estuvimos hablando, los pelitos, las tetitas, la menstruación. Es que te preparás para ser mujer, para formar una pareja, para ser madre. Entonces toda vos empezás a experimentar, te empiezan a interesar los chicos, los besos y todo lo que se refiere al amor. Eso se ensaya, se practica, se perfecciona hasta encontrar al hombre que crees que es el apropiado y vertís en él, todo lo que fuiste aprendiendo en tus años de adolescencia. Uno de esos ensayos se hace sola y es la masturbación. Cuanto mas sepas de ella, mejor te irá el día de mañana cuando tengas que tener relaciones con un hombre.

- ¿Vos me vas a enseñar?

- No hay nada que enseñar. Vos sola vas tocándote hasta encontrar el placer.

- ¿De noche?

- A cualquier hora, ya verás.

- No sé si me animo.

- Cuando te animes será porque estás preparada para hacerlo.

- ¿Vos ya no lo hacés?

Serió con una carcajada fuerte y me dijo. – Cuando Gustavo se va varios días, yo me suelo masturbar.

- ¿Hoy lo vas a hacer?

- No es una cosa que se planifica, te dan ganas y lo haces.

- ¿Tenés ganas?

- Eso, son cosas íntimas, señorita, no se publican.

- Es que quería verte…

A mi mamá le cambió la cara, entre cerro los ojos y dio un suspiro, que de inmediato me hizo recordar esa noche en la que la vi haciéndolo.

- Esto no lo hice frente de nadie, ni de tu padre, ni de Gustavo…

se levantó el camisón que llevaba puesto y bajó su tanga, quedándole enganchada en uno de sus tobillos. Abrió unos pocos centímetros las piernas y su mano derecha, fue a su rayita y con el dedo índice empezó a masajearla… Con su otra mano se amasaba las tetas y pellizcaba su pezón.

Yo no sabía que mirar, si su impresionante pelambre y su dedo que se hundía cada vez mas en ese pozo sin fin o las hermosas tetas y el movimiento envolvente que realizaba sobre ellas.

Yo estaba como borracha y me dieron ganas de tocarla… Acaricié sus cadera, subiendo y bajando por su cintura, mi madre dio un gritillo y su respiración se empezó a entre cortar. Mi mano se fue acercando a su entre pierna y se sentía el calor que emanaba su vagina. Jugué con sus pendejos y sin darme cuenta entorpecía los movimientos de mi madre y así decidí sacarla pero ella la atrapo y la llevó a su conchita que estaba totalmente mojada. Su dedo se introducía y yo hice lo mismo… sentí la contracción de su útero y un grito salió de su garganta mas fuerte que la otra vez…

Saqué la mano de su cuerpo, estaba totalmente mojada. Intuitivamente me la llevé hasta mi nariz y me invadió su olor. Olor de mujer.

Mi mamá me miró y dejo caer una mueca que hacía siempre cuando estaba contenta.

Yo sentía que mi vagina latía y me decía tócame, tócame… pero no podía.

- Ahora te toca a vos - Me dijo mamá, mientras me iba desprendiendo el pijama. Yo no dije nada y le hice caso… quedé desnuda. Mi cuerpo no se podía comparar al de ella. Sus grandes tetas y mis pequeñas ondulaciones para las que usaba corpiño solo para decir que las tenía. Su cadera bien marcada y la pelambre de su pubis, contra mi pequeña pelusa que había que imaginarla ya que era imperceptible a simple vista.

Imité sus movimientos, pero no podía coordinar, las tetas con mi conchita. Ella parece que se dio cuenta y se dedicó a mis tetas. Tomo una de cada mano y jugaba con ellas dando me placer en cada movimiento. Me pellizcaba, me las zarandeaba, hasta que me las empezó a lamer, chupar, a morder. Yo volaba.

Esto hizo que yo me concentre en buscar eso que me estaba quemando por dentro. Y descubrí mi clítoris y lo hice girar hasta que mi grito se escucho en todo el barrio.

Después de esa noche lo habremos hecho dos o tres veces al año… siempre cuando se iba el novio de mi madre…

lacolo@hotmail.com



© Sole Cross

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