No sucedió con la misma banda con la que ya había relatado
algún ensayo que derivó en un gran enfieste con la cantante..., estuve en unos
cuantos grupos musicales, pero de todas maneras, la formación era la misma; voz
femenina y base masculina, es decir, guitarra, bajo y batería.
Esta vez, quiero contar lo que pasó en los camarines después
de un gran recital.
Corría julio del año 2000, cuando luego de nuestros
acostumbrados ensayos de martes y viernes, nuestro manager recibió una
esperadísima llamada que sabíamos, podía producirse por esos días. Estaban
invitando a nuestro grupo a tocar en un gran festival itinerante, cuya gira
duraría un mes por distintas provincias de la Argentina.
Al recibir la noticia, nos pusimos muy contentos, agradecimos
todos al productor que nos había llamado y luego, para celebrar el
acontecimiento, nos fuimos los cinco ( cantante, guitarrista, bajista, manager y
yo ) de copas, festejando hasta altas horas de la madrugada.
Para el comienzo de la gira faltaban unas dos semanas, por lo
que redoblamos las horas de ensayo para llegar al momento de la verdad lo mas
afilados posibles. No íbamos a ocupar un lugar demasiado importante en el cartel
de la gira, es mas, tocaríamos en un escenario secundario. Pero lo importante
era tener la incomparable posibilidad de tocar ante una gran masa de gente, que
nuestra música fuera escuchada por personas a la que, de otra manera, no
hubieramos podido llegar.
Finalmente, luego de mucha ansiedad contenida, mucho encierro
en la sala de ensayos, horas y horas de vernos las caras y practicar los temas
una y otra vez, llegó la hora señalada y partimos, junto a otras bandas de las
denominadas ¨chicas¨, en uno de los micros oficiales de la gira. Se respiraba
allí un ambiente de camaradería musical y buena onda, la cerveza corría como el
agua, enseguida pudimos relajarnos y procuramos disfrutar del entorno y de la
aventura de estar en la ruta para lo más importante que nos había pasado hasta
el momento como banda.
La primer parada de nuestra caravana, fue en la ciudad de
Villa Carlos Paz en Córdoba, donde salió todo muy bien, un recital muy poderoso
donde por suerte, nuestro manager pudo vender muchos de nuestros discos, nuestra
música tuvo una muy buena y cálida bienvenida. Con la plata que sacamos en ese
recital, ya nos dábamos por satisfechos, todo lo que nos pudiera deparar de
bueno esa serie de recitales en el futuro, ya era recibido como un gran regalo
por nosotros. La gira prosiguió por San Luis con casi idéntico suceso y
estrechando lazos de amistad con las otras bandas, sobre todo con las que
tocaban en el mismo pequeño escenario que nosotros.
Tuvimos actuaciones en Tucumán, Salta, Misiones, Entre Ríos,
Mendoza, San Juan y un par de recitales en Buenos Aires, quizás en esta última,
nuestra propia provincia, fue el lugar donde el festival tuvo mejor convocatoria
pero donde a las bandas ¨chicas¨ no se les prestó mucha atención, en todos los
demás lugares, cosechamos y ganamos muchos más fans y dinero del que pudimos
imaginar en nuestros cálculos iniciales mas optimistas.
Pero el centro de esta historia, tiene lugar en la ciudad de
Rosario, uno de los recitales del medio de la gira mas o menos. Puedo decir que,
para mí, sin dudas, Rosario tiene las mejores mujeres de la Argentina!, aunque
sólo visité la ciudad esa vez,creo que me alcanza con creces para afirmar lo que
digo. En ese punto de la gira, Verónica, nuestra cantante, venía ya hace un
tiempito, dejándose endulzar el oído por el bajista de una banda amiga, un tipo
negro, alto y fornido, por nuestra parte, teníamos una cierta onda con una banda
alternativa de chicas, pero realmente casi no se rescataba ninguna de ellas,
eran muyyyy feas!, así que....por ese lado no podíamos apuntar a lograr algo de
satisfacción sexual en esa gira.
Es así que llegó la noche del recital en Rosario, tocó
primero el grupo de Marco, el bajista negro y grandote, todo muy bien, tuvieron
un gran show, muy buena recepción y mejor despedida. Allí salimos nosotros a
escena, con nuestra base de power trío enlazada con una voz femenina muy
personal, algunas baladas, algunos rocks poderosos, una buena selección de
material, como para llamar la atención de un público diverso, que es justo lo
que abundaba en ese tipo de festivales. Cuando terminó nuestra presentación, nos
sentimos en la gloria, ya que en ese momento no había banda en el escenario
principal y casi todo la concurrencia estaba observando nuestro show. Cuando nos
retirábamos, recibimos una ovación que nos erizó la piel y un inédito pedido de
bises. Salimos nuevamente y tocamos dos temas más, terminamos y bajamos una vez
mas del escenario con gran respuesta del público.
Al encontrarnos con Aldo, nuestro manager, nos comentó con
una gran sonrisa en la cara, que este había sido el recital donde más discos
habíamos vendido. La alegría fue enorme, ya que por nuestro lugar en cartel,
sólo nos correspondía una pequeñísima parte de la recaudación de taquilla, pero
lo recaudado por la venta de los discos, al ser una producción absolutamente
independiente, nos correspondía por entero a nosotros, en resumen, algo
espectacular para nuestro grupo.
Con la satisfacción del deber cumplido y más aún, nos fuimos
a refrescar y descansar a nuestro camarín. Nos vinieron a felicitar varios
colegas, que se quedaron a charlar y tomar unas cervezas con nosotros. Luego de
una hora mas o menos, solo quedábamos allí Seba, Guille y yo, es decir, los tres
que conformábamos la parte instrumental del grupo. Por su lado, Vero estaba a
los chupones con Marco, nuestro manager hablaba muy acaramelado, con la manager
del grupo de chicas horribles que era a la vez, la madre de una de ellas, pero
hete aquí que la señora no estaba nada mal, ni un poco siquiera.
Nosotros tres nos sentíamos fuera de lugar, ya que había allí
dos parejitas casi conformadas y nosotros en medio.
Estábamos riéndonos de la situación, cuando golpearon a la
puerta del camarín, a esa altura, la pareja de managers, ya estaban enroscados
en el sillón intercambiando saliva.
Abrí la puerta todavía sonriente por el despelote que había
allí adentro, cuando, para mi sorpresa, me encontré con unas veinticinco
personas, hombres y mujeres, todos fans de distintas bandas que buscarían un
autógrafo o bien charlar con los músicos que habían visto y disfrutado. Al
frente de todo este desbande de gente, había un grupito de seis pendejas que a
ojo calcule de entre 18 y 21 años, todas divinas!!!, por dios, eran una jauría
de perritas rosarinas hermosas en celo buscando pasar a nuestro camarín!!!.
Obviamente, no nos hicimos rogar en lo más mínimo, las
hicimos pasar solo a ellas, con la excusa de hablar y firmar autógrafos, cosa
que jamás había hecho en mi vida. Enseguida se mostraron muy desenvueltas, sobre
todo por el clima que reinaba allí, con dos parejas que estaban a los revolcones
por encima de los sillones y nosotros tres huerfanos de cariño, pobrecitos!....,
las chiquillas en cuestión estaban todas muy, pero muy bien desarrolladas y
hablaban hasta por los codos de lo bien que habíamos tocado, que buen recital
había dado la banda y todas esas cosas de costumbre. Empezamos a tomar cerveza
con las seis mocosas, que enseguida entraron en calor y empezaron a revolear sus
sueters para cualquier lado, ninguna de ellas se quedaba atrás, eran bastante
desinhibidas, se notaba que tenían experiencia, sobre todo en el rubro músicos.
Cuando ya habían corrido entre nosotros varias botellas de
cerveza y las nenas estaban algo borrachas, comenzamos a meter mano a lo loco,
ellas se dejaban hacer sin poner peros. A esa altura, nuestra cantante estaba en
plena fellatio sobre el tremendo tronco de su moreno acompañante. Le estaba
dando una monumental chupada sin importarle nuestra presencia ni la de las
desconocidas niñas que reían excitadas ante la situación.
Por su parte, nuestro manager, estaba manoseando sobre la
ropa a Silvia, su colega manager de las espantosas y ya comenzaba a colar sus
manos por entre las prendas de la putona señora. Aquello pintaba como una gran
partuza, festichola o como lo quieran llamar, no podíamos quedarnos atrás....asi
que arremetimos con las pendejas ebrias.
Yo agarré a una de las que me parecía de las mas bonitas y
fuertes y empecé a besarla en la boca con gran excitación, una de sus amiguitas,
al vernos, se acercó a nosotros y se unió al beso. Guau!, que experiencia, dos
boquitas frescas, con aliento a goma de mascar de menta, enredando sus rosadas
lenguitas con la mía, inmejorable posibilidad, pensé.
La calentura iba en ascenso, sobre todo por ver que los demás
también habían separado cada uno a dos de las pendejas groupies y estaban a los
lenguetazos limpios. Las guachitas sabían muy bien lo que hacían, ya que
mientras me seguían besando, comenzaron a tratar de desprender mi cinturón y
luego los pantalones, mi remera voló al instante y estas dos mocosas me dejaron
en bolas en cuestión de unos segundos, se besaban entre ellas y se iban
desvistiendo una a otra, mientras yo las ayudaba. Mis amigos parecían estar en
similar situación, aunque yo no les podía prestar demasiada atención. La
cantante ya estaba montada sobre el negro que la bombeaba hacia arriba
furiosamente con su brillante mástil de ébano empapado.
Las dos chicas terminaron de desvestirse, quedando totalmente
desnudas, ambas conchitas lucían depiladas y sus tetas eran una delicia para la
vista, sin duda iba a disfrutar de ellas a lo grande, cuatro pezones paraditos y
rosados esperaban ansiosos mis besos...mientras tanto se pusieron a chuparse las
bocas con ganas, me sumé a ellas y continúamos besándonos pero ahora los tres
desnudos, mi pija estaba en la plenitud de su tamaño, la sentía completamente
tensa, como si fuera a estallar de la excitación.
Una de las pendejas ( ni siquiera sabíamos sus nombres ), se
puso en cuclillas y llevó mi tronco a su boquita, empezando una placentera
mamada, mientras su amiga me seguía besando y yo masajeaba sus delicadas y
perfectas tetitas con una mano y con la otra frotaba su vulva.
El concierto de gemidos era impresionante, sumamente
excitante, ya que ver y escuchar a otros gozar, sumado al propio disfrute
sexual, acelera a cualquiera, bah, eso es lo que pienso, no sé si a todo el
mundo le podrá calentar una situación similar, pero imagino que sí...
La chica a la que yo estaba toqueteando, alternaba sus besos
entre mi boca y mis tetillas, su compañera en cambio, seguía tratando de dar
cabida a mi pedazo en su boquita, no lo lograba del todo, pero lo que si
conseguía era deleitarme con una chupada super sensual y satisfactoria.
Tras un buen rato de desarrollarse esta situación, las dos se
pusieron a chuparme la verga, alternando entre ellas, una chupaba y mordisqueaba
un rato, luego le pasaba la pija a la boca de su compañera y así sucesivamente
durante exquisitos momentos que parecieron interminables.
Cuando hice parar a una de ellas y la tomé por las caderas
para penetrarla por detrás, pude ver que Guille, el bajista, llenaba de leche la
boca de las dos perritas que le habían tocado en suerte, había acabado bastante
rápido, pero ya se lo veía dispuesto a seguir con su faena. Este pibe estaba muy
bien dotado, su verga no tenía casi nada que envidiarle al tremendo pedazo de
carne negra que estaba taladrando a Vero.
Siguiendo con mi parte, penetré con fuerza por detrás a una
de las mocosas, que exhaló un profundo y delicado suspiro de excitación, mi pija
era piedra caliente en su interior, sin miramientos comencé a bombearla mientras
la otra chica se había parado y ya me besaba, ya me ofrecía sus tetas duras para
chuparlas, o se agachaba y chupaba mi verga cuando se escapaba del coño de su
amiga, para luego, agarrándola fuertemente, volver a encajarla en la raja de la
otra putita.
Cuando saqué la verga de esa concha para ponérsela a la otra
pendeja, ví que el negro acababa un torrente de leche sobre las tetas y la cara
de nuestra cantante y ella tragaba todo lo que podía. Me excitó mucho esa
escena, por lo que, cuando metí mi nabo en la concha de la otra chica, sólo pude
dar cuatro o cinco bombeadas y sacándola con velocidad, impregné de leche
caliente a las dos pendejas que se peleaban por ver cual de las dos acaparaba
mas cantidad de mi lefa en su boca.
Mientras ellas dos se besaban y toqueteaban, chorreando la
leche de sus bocas a sus tetas y estómagos, me tiré a descansar en el sillón, al
lado de nuestro manager que recibía una espectacular chupada de su colega, esta,
al verme sentado al lado de ellos, comenzó a morrearme la verga que ya se ponía
flácida. Ante el contacto de esa veterana puta pero que estaba buenísima y
viendo la maestría con que lustraba el nada despreciable sable de Aldo, mi vara
de carne comenzó a ponerse en forma nuevamente, la tipa sabía como manipular una
pija, de eso no me cabía duda. Cuando me la puso al punto máximo de erección, me
paré colocándome detrás de ella y me propuse tomar su retaguardia que apuntaba
hacia arriba en forma mas que tentadora.
Me incliné un poco y escupí abundantemente en su ojete,
comenzando a masajearlo con mi dedo índice que se le iba introduciendo poco a
poco, ella chillaba pero el sonido que emitía era excitante, ya que tenía la
verga del manager en la boca. Con mi mano libre acariciaba su perfecta espalda
de hermosa y tersa piel cubierta de pecas, estirando mi brazo podía palpar sus
globos que se golpeteaban entre sí con sonoro impacto, debido a la intensidad de
la fellatio que estaba realizando. Sus pezones estaban erectos y tenían un
tamaño considerable, me entretuve y deleité pellizcándolos un poco, hasta que
consideré que su agujero ya estaba lo suficientemente humectado. Poniendo mi
choto a las puertas de su culo, empujé con suavidad y ese agujero negro comenzó
a tragarse lentamente la carne de mi poronga. Cuando tenía la mitad adentro, le
dí un fuerte empellón y se la clavé hasta la coronilla, mis huevos chocaban con
fuerza con su concha cuando comencé a zarandearla dándole una fuerte enculada.
Ella respingó la cola un poco más y emitió un casi inaudible quejido, debido a
la verga que ocupaba su boca.
Mis dos cachorras se seguían besando y chupando las tetitas.
El bajista estaba siendo cabalgado por una de sus pendejas, mientras la otra, le
chupaba el culo a la primera. Seba, nuestro guitarrista estaba clavando a una de
sus putitas que estaba tirada boca arriba en la alfombra, mientras la otra
estaba sentada en la cara de su amiga que le chupaba la concha a sus anchas. El
morocho Marco, continuaba matraqueando a Verónica con violencia inusitada, casi
lastimándola. Todo esto, pese a mi cansancio por el magnífico polvo con las dos
pendejas, fue demasiado, en cuestión de un par de estocadas más en el ojete de
Silvia, no pude más y acabé llenando su orto de transparente pero abundante
lefa, que estaba bastante acuosa por el poco descanso entre uno y otro polvazo.
Casi al mismo tiempo, el manager acababa en la boca de su compañera una gran
cantidad de esperma que comenzaba a salir por las comisuras de la boca de esta
agraciada y putísima dama.
Descansé unos diez minutos viendo el increíble y
descontrolado espectáculo que se desarrollaba en aquel camarín, uno no podía
dejar de excitarse con tan calientes visiones, ni siquiera en mi estado, medio
borracho y habiéndome hechado dos polvos.
Ahora mis dos pendejas estaban haciendo un sesenta y nueve en
el mismo sillón en que la cantante y el negro iban, creo, por su tercer polvo.
Ambos managers se lavaron un poco, se vistieron y salieron de allí tomados de la
mano como dos noviecitos.
Yo me levanté y fui hasta el sillón pajeándome, tratando de
que mi picha cobrara tamaño nuevamente, en ese momento, el negro penetraba a su
presa por detrás, yo aprovechando, me senté sobre el respaldo del sillón,
dejando mi verga entre la boca de Vero y de la pendeja que estaba arriba en el
lésbico sesenta y nueve con su compañerita. Como yo suponía, ninguna de las dos
dejó pasar la oportunidad de ocupar sus bocas y ambas comenzaron a mamar
desesperadamente mi verga, poniéndola a tono en sólo unos breves instantes. Esto
me gustó y entusiasmó bastante, ya que hasta el momento, yo no había tenido
siquiera el mas mínimo contacto sexual con la cantante.
Enseguida se sumó a la chupada la otra componente del sesenta
y nueve, nunca me habían chupado la pija tres mujeres a la vez, no difiere mucho
de que lo hagan dos, obviamente, pero si que es muy pero muy excitante ver a las
tres peleándose por mi verga, se siente un poder inédito tener tres hembras
pasándose tu pija de una boca a la otra y cada una tratando de darte mayor
placer que la anterior. Tras unos minutos, deshice la super excitante escena
para hacerles el culito a las dos pendejas, las puse una al lado de la otra
sobre el sillón y con una mano en el orto de cada una, se los fui estimulando
para que adquirieran elasticidad y humedad como para intentar la penetración.
Sus culitos estaban abiertos como canaletas, no me hizo falta
un gran trabajo manual para lograr que se abrieran como flores. Escupí en ambos
ojetes y me puse encima de una de ellas, penetrándola casi por completo al
primer empujoncito, gritaba como una marrana, pero sin dudas, disfrutaba a lo
grande, ya que al momento comenzó a besar deliciosamente a su compañera.
Enseguida me retiré de su culo y con un poco más de trabajo, penetré a la otra
pendeja, dándole bomba con todas mis fuerzas y prendido a sus tetitas paradas y
tentadoras. Cambiaba mi verga a cada rato, de un agujero al otro, satisfaciendo
a ambas por momentos, cuando enculaba a una, le metía los dedos a la otra en la
concha y el culito, por lo tanto, ninguna estaba abandonada ni siquiera un rato.
Estaba en pleno bombeo en esos dos apetecibles y tiernos
culitos, cuando mirando hacia mi izquierda, pude ver como Seba no aguantaba más
y sacando su poronga de la vagina de una de sus groupies, comenzó a pajearse
frenéticamente y a gran velocidad, gimiendo e insultando a las dos pendejas en
el interín;
¨Ahhhh, siii putas, ahora les doy mi leche, chupen putitas,
chupen todo lo que me salga, ahhhh, ahí voy, ahí voyyyyy!¨.
Acto seguido, regó la cara de las dos hembritas con tres o
cuatro impresionantes latigazos de lefa. Digo regó, porque realmente fue esa la
sensación, quedaron las dos empapadas en leche besándose y volviendo de a ratos
a pajear y chupar la verga del guitarrista.
Por su parte, Vero y Marco yacían ambos tirados en un sillón,
parecían haber terminado su jornada sexual, aunque ella parecía necesitar un
poco más, ya que de a ratos, manoseaba y pajeaba el impresionante nabo
semidormido de su compañero, que se veía extenuado...
Aprovechando lo que veía y que Marco ya no parecía responder
a los estímulos de la hiper sensual Vero, le hice una seña para que se acercara
a mí, ella me sonrió con esas sonrisas que dicen un montón de cosas y
mordiéndose el labio inferior, se acercó a mi gateando, si!, en cuatro patas!,
por dios, que hembra tan pero tan condenadamente sexy!, sus ojazos azules
estaban cada vez más cerca de mí y el largo cabello azabache le caía sobre el
pecho, tapando sus exquisitas y generosas mamas.
Sonriendo llegó a mi lado y me dijo simplemente;
¨Hola..¨.
Lo bueno es que lo dijo en forma muy muy muy sensual. La
había deseado desde que la conocí, tenía cierta fama de putona, pero nunca pasó
de simples bromas sexuales con ninguno de los miembros del grupo, nuestra
relación era, casi, meramente musical. Pero bueno, ahora la tenía allí desnuda,
en cuatro patas y a mi disposición...
Salí inmediatamente del culo de la pendeja a la que estaba
taladrando, me senté en el sillón, las dos putitas siguieron besándose y
refregándose entre ellas sobre la alfombra. Tomando a Vero de sus finas y
delicadas manos y luego de sus brazos, la fui subiendo suavemente encima mío. Se
trepaba lentamente a mí como una gata en celo, con movimientos capaces de
derretir la Antártida.
Cuando estuvo sentada frente a mí sobre mis piernas, tomó mi
pija súper erecta y se la fue clavando lentamente en su hermosa y peluda vagina,
suspirando intensamente, aunque minutos antes había albergado allí un miembro
bastante más grande que el mío. Se notaba que la química fluía entre nosotros,
algo muy fuerte pasaba en ese momento por nuestros cuerpos. Al penetrar en ella,
sentí algo especial, quizás el tiempo que llevaba deseando aquello, le diera un
sabor mucho mas notorio. Ella empezó a moverse con furia, acabando varias veces
en pocos minutos, dejándonos llevar por la pasión, nos besamos intensamente,
nuestras lenguas parecían querer romper algún record de profundidad o algo así,
estábamos como desesperados. Solo allí recordé que Marco le había llenado la
boca de leche, pero ya no podía dejar lo que estaba haciendo, no me importaba,
por otra parte no había ningún gusto raro en su boca, así que simplemente, traté
de no pensar en ello y me dediqué a besarla con pasión y ternura, mientras mi
carne hervía , bombeaba y se abría camino una y otra vez dentro de su vulva.
Cuando estábamos en lo mejor de nuestro encuentro particular,
se acercó Marco por detrás, queriendo penetrarla por el ano nuevamente, pero
ella, en forma gentil y decidida, le dio a entender que sólo quería dedicarse a
lo que estaba haciendo conmigo. El morochazo no pareció demasiado preocupado por
el sutil rechazo y se echó al piso, donde mis dos putitas groupies dejaron de
besarse y comenzaban ya a lamer de a ratos el terrible falo.
Yo, fortalecido y con renovada energía sexual gracias a su
halagadora actitud, sentí mi verga endurecer aún más dentro de ella y continué
besándola en forma apasionada y salvaje, el resto del camarín había desaparecido
de repente para nosotros, solo nos concentrábamos en lo nuestro, en ese momento
no existía otra cosa en el mundo que no fuera nuestro caliente coito, ese
contacto perfecto que no queríamos que terminara nunca.
Tras unos cuantos minutos de cogernos como dos locos
desaforados, Vero, mirándome con esa indescriptible cara de gata hermosa y con
los ojazos entornados por el placer, me dijo;
¨Un rato antes de acabar, avisáme, si?¨
Respondí;
¨Sí bebota, no te preocupes, te aviso, ahhhgg, ahhh, como me
hacés gozar preciosa, sos increíble¨.
En seguida volvió a besarme con deseo incontrolable. Mientras
proseguía con su implacable cabalgata sobre mi falo, yo sopesaba y sobaba sus
redondas tetas, cuyos erectísimos pezones rosados pellizcaba y apretaba,
provocándonos a ambos gran placer, también tiraba de su largo cabello como para
clavarme más profundamente en su interior. Unos cuantos minutos más y sentí que
no tardaría demasiado en derramarme dentro de ella, por lo que, fiel a mi
promesa, le dije;
¨Vero, en un toque creo que acabo...¨
Me dijo;
¨Ok papito, te voy a chupar como nunca te chuparon¨.
Dicho y hecho, no puedo poner objeciones a su afirmación. Se
levantó rápidamente dejando mi erecta pija bamboleando, se puso en cuclillas
entre mis piernas y agarrando con firmeza el tronco por su base, lo fue metiendo
y sacando de su boca, cada vez que la metía, abarcaba un poco más de verga, por
lo que, en cuestión de cinco o seis mete y saca, ya tenía casi toda mi poronga
adentro de su boca. Le daba largas chupadas para luego sacarla y recorrerla de
punta a punta con su lengua, como si se tratara de un sabroso helado, luego la
mordisqueaba de costado, se levantaba un poco y me la pajeaba un rato con sus
tremendas mamas para luego seguir chupándola como nadie. Después de unos
momentos de soportar estoicamente este sensual procedimiento ( verla con mi pene
en la boca era realmente algo sexy, esa cara y mi pija entre sus carnosos
labios, era una visión demasiado fuerte como para resistir mucho rato ), le
anuncié que no podía contenerme más;
¨Mi amor, te acabo, ya llego, ya llegooooo, ahhhhghhh
ahhhhh¨.
¨Hay bebé, cuanta guasca, que ganas te tenía lindo, ahhh, me
encantás¨.
Mientras me decía esto, de mi pija manaban unos buenos
chorros de leche caliente, que me producían un gran placer al abandonar el
encierro de mi miembro, embadurnando toda la belleza de Verónica, que sin
embargo, desparramaba la lefa sobre sus labios y sus tetas al tiempo que tomaba
mi chota y continuaba mamándola hasta secarla y limpiarla por completo.
En esos momentos volvimos a la realidad, varios de nuestros
compañeros/ as sexuales, se estaban aseando en el pequeño lavatorio del camarín,
algunos de ellos ya estaban vestidos y dispuestos a irse, varios nos miraban y
sonreían, como sospechando que allí se había iniciado algo que no terminaría ese
mismo día.
En resumen, terminaron yéndose todos, excepto Vero y yo, que
seguíamos los dos desnudos, cansados, sudados y llenos de fluídos, pero uno
frente al otro y mirándonos embelesados...
Es así que pasó el tiempo, tuve varias bandas después de esa,
pero desde ese mismo día, Verónica es mi chica estable, según me dice, nunca
desde ese momento, estuvo con otro hombre que no fuera yo, aunque haberla visto
desenvolverse con el negro y su tremenda verga, me siguen despertando dudas y
celos. Pero bueno, las reglas de nuestra relación son así, la conocí sexualmente
allí y tengo que confiar en ella o dejarla, prefiero confiar....empezamos de esa
manera, yo era libre de continuar la relación o dejar todo en solo una noche de
sexo y locura, pero creo que hice bien en apostar por tener a esta hembra
increíble a mi lado, me parece que nunca me voy a cansar de ella, aunque de vez
en cuando puedo tener alguna que otra aventurita por ahí...