TRALLAX XIV,
El Emperador de Gaia y el castigo al que sometió al general
en jefe de sus tres ejércitos por su incompetencia.
CAPITULO 14
Mientras en otro lejano lugar, un forzudo semental de unos 60
años muy musculoso, pelo cano, velludo, con perilla del mismo color, solo con
sus botas altas de color negro y pantalón de gran gala muy ajustaos. Encadenado
en el centro de la mazmorra por no ser capaz de hallar al Elegido, (¡zúmm!,
¡sspláss!):
- ¡Umk!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡aug!.- por su incompetencia
era flagelado sin piedad por el feo Verdugo en Jefe del Emperador:
- ¡No has sido capaz de encontrar todavía al Guerrero Oscuro,
perro!.- le recriminó VIRTUS que así se llamaba el Emperador de todos los
gaigianos:
- ¡Lo siento señor, pero mis agentes siguen en ello!.- y a
una indicación imperial, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Aggg!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡ufff!.- el verdugo le dio con
más fuerza al látigo, restallando la dolorosa cola en tan duro físico. Encajando
aquel maduro militar el cruel castigo con estoicismo castrense, consciente de
que era afortunado porque no había sido condenado a morir. Cuando nada más
comenzar a ser fustigados sus amplios pectorales, apareció MARCIO, que vestido
solo con unas cucas bragas de hilo de oro, se dirigió a su Imperial Amo:
- ¡Quién es ese, Amo!:
- ¡Es el general en jefe de mis ejércitos!.- le aclaró éste a
su regalo sexual más preciado. Que en tan solo tres días se había ganado su
corazón y confianza:
- ¡Señor, dicen que han visto a un formidable macho con los
hierros de Krom puestos!. ¡Y que a latigazos fue el día de ayer paseado por las
calles de Roma!.- y tanto era así, que ya le había contado al hermoso chico
todos sus secretos, concretamente los relacionados a los dos universos paralelos
y también lo relativo al Guerrero Oscuro, talismán de Morg y anillo de Shilrimm:
- ¡El elegido!.- vociferó VIRTUS con preocupación:
- ¡Sí amo!.- y enmudeciendo durante unos segundos calló, sin
saber que responderle a su esclavo. Hasta que, con una voz fría como el acero:
- ¡Marca al fuego a ese perro!.- le dio la orden al verdugo
para que procediera al tormento del hierro al rojo vivo con el veterano cachas:
- ¡Nooo!, ¡nooo, por favor eso nooo!.- y saliendo acompañado
de MARCIO. El verdugo sonriendo como un canalla, le dijo al general de los tres
ejércitos imperiales, nada más quedarse solos:

- ¡No todos los días tengo el placer de atormentar a un tío
tan importante como tú!.- y padeciendo la verga del general una maciza erección,
se quedó mirando fijamente al cruel verdugo, un macho semental más feo que su
puta madre, pero con un físico fantástico con unos muy buenos músculos,
poderosos, como debían de ser. Si su dueño quería ser un buen verdugo y eso era
aquel sádico cabrón, porque por algo era el Verdugo más importante del Imperio:
- ¡Deja de mirarme así o te corto los huevos!.- y agachando
la cabeza, sin atreverse a mirarle. El torturado general se quedó quieto
resignado con el cruel tormento al que iba a ser sometido:
- ¡Cabrón!.- le insultó no obstante al Verdugo Jefe de Ciudad
Imperio y ende de todo el orbe conocido. Cuando éste, (¡fffissssh!):
- ¡Aggg!.- quemándole las carnes justo debajo de un anillado
pezón, (recuerdo de su época de joven esclavo), le aclaró:
- ¡No quiero destrozarlos todavía, esos pezones merecen un
tratamiento especial!.- y alzando de nuevo la mano, (¡fffissssh!):
- ¡Aggg!.- le posó el incandescente hierro debajo de la otra
peluda teta:
- ¡Hummm!, ¡que dolor!.- dejándole una marca en carne viva.
Logrando que aquel musculado general cuadrando sus músculos separara sus
piernas, preparándose en lo que iba a ser una larga sesión disciplinaria. Siendo
notorio como el tronco de su pene, subiendo y engordando en lo que era una
evidente erección, sobresalió de entre la cinturilla de su pantalón apareciendo
el recio glande, rojo y reventón, en busca de pelea:
- ¡Venga hijo puta, procede!.- le espetó desafiante a su
torturador. E insuflando aire en sus pulmones, expandió portentosamente el pecho
a la espera del reinició del sádico tormento. Y éste no tardó en comenzar,
porque sujetando con fuerza en ambas manos dos barrotes de incandescente metal,
(¡fffissssh!):
- ¡Aggg!.- posó sus extremos en los velludos sobacos del
general USBEN. Que bañado en sudor, con los ojos turbios por tanto dolor, se
retorcía con los músculos muy tensos. Cuando viendo de nuevo acercarse al feo
pero cachudo verdugo, tirando con fuerza de las cadenas, con toda su musculatura
marcada hasta la última fibra de su ser. Vio como éste acariciándole primero el
tetamen, con la otra mano, (¡fffissssh!):
- ¡Aggg!.- le colocó un hierro en todo el costado,
manteniéndola durante unos segundos, logrando que él se meara patas abajo de
agonía. Pero ni por esas el musculoso militar se achantó. Y marcando más músculo
se le quedó mirando desafiante, mostrándole orgulloso la gorda erección que se
marcaba debajo de la tela del ceñidísimo pantalón ajustao, de militar de alta
graduación que llevaba puesto:
- ¡Veo que eres resistente!.- le comentó RAE, el verdugo de
la etnia sajona que tan diestramente le estaba marcando la piel:
- ¡Pues si tú resistes yo resisto!.- y alzando de nuevo los
brazos, (¡fffissssh!):
- ¡Aggg!.- le impuso los hierros en los glúteos:
- ¡Oooh!, ¡qué doloroso!.- y oliendo a tela quemada, los
incandescentes metales fueron dejados en contacto con la peluda piel del bravo
maduro, durante unos segundos más, (¡fffissssh!):
- ¡Aggg!.- hasta que soltando éste otro brutal alarido se
dejó caer. Quedando su musculoso cuerpo colgando de las cadenas que lo sujetaban
al techo:
- ¡Un veo que me he equivocado eres un nenazas!.-
(¡fffissssh!):
- ¡Aggg!. y exponiéndole los hierros en los ricos pezones,
(¡fffissssh!):
- ¡Aggg!. ¡Hijo putaaa!- le arrancó unos alaridos que se
oyeron por todo el palacio. Logrando que el canoso cachas se volviera a
enderezar y más sumiso, entre salvajes inspiraciones le mostrara su fantástico
pecho. Cuando el sádico verdugo cambiando la barra por otra más incandescente:
- ¡No!, ¡ahí no, por favor!.- separando la cinturilla del
calzón del atlético sesentón, (¡fffissssh!):
- ¡Aggg!.- le quemó diestramente el gordo capullo y tirando
de la prenda, dejándole los cojones al aire, (¡fffissssh!):
- ¡Aggg!.- se los abrasó de forma indeleble:
- ¡Joder, que abdominales tienes, abuelete!.- le piropeó al
verlos tan brutalmente contraídos:
- ¡Qué calladito te lo tenías, son muy marcados!.- y soltando
la barra de hierro, (¡púmm!):
- ¡Auk!.- le propinó un fuerte puñetazo, que le dejó sin
respiración:
- ¡Ahahah, cabrónnn!.- y después de aplastarle los abrasados
pezones por dos potentes pinzas, (¡púmm!):
- ¡Umk!, (¡púmm!), ¡humm!.- comenzó a arrearle una andanada
de cates en sus abdominales, que lo alzaban del suelo. Bufando el general como
hacía años que nadie lo conseguía. Logrando el cruel trajín, que las tenazas de
los pezones se balancearan horriblemente, (¡púmm!):
- ¡Humm!, (¡púmm!), ¡humm!.- arrancándole gemidos que
alteraban la sádica conducta del verdugo, pero a peor. Porque cachondo como una
mala bestia, (¡púmm!):
- ¡Humm!, (¡púmm!), ¡humm!.- procedió con más puñetazos a
machacarle tan recio vientre, golpeándole los potentes abdominales con pasión,
logrando dejarle sin respiración. Hasta que poniéndose detrás de él, endiñándole
salvajes puñetazos en los definidos costados, le clavaba profundamente los
nudillos en ellos. Consiguiendo que el sesentón semental, apretando con
virilidad todos los músculos de su pared abdominal, para vergüenza suya:
- ¡Hummmm!.- eyaculara de forma muy perra. Cubriéndose su
parte delantera de semen, quedando su torso, pantalón y botas llenos de leche.
Para placer de su temporal amo y señor, el cruel REA, el tipo que más sabía de
torturas del planeta:
- ¡Vaya, no me imaginaba que fueras tan magnífica puta!.- que
complacido por lo pronto que el general cayó bajo su superior persona.
(¡Rásss!):
- ¡Umk!.- rasgándole los pantalones por detrás, le dejó el
peludo culete al aire:
- ¡Humm!.- y separando con una mano los musculosos glúteos,
dejándole el palpitante ojete a la vista:
- ¡No tío, en el chocho no!.- le acercó el incandescente
extremo de hierro, (¡fffissssh!):
- ¡Aggg!.- y quemándole los labios del tan cuco ojete,
dejándoselo en carne viva se lo depiló. Logrando que del cruel escozor el
musculoso abuelo, se abriera aún más de patas, retemblándose todo su ser.
Mirando éste a su torturador cada vez más sumiso, cada vez más metido en su
recuperado rol de esclavo homosexual y eso a sus musculosos 60 años. Edad en la
que creía que no volvería a acatar a otro macho como su master. Pero estaba
equivocado porque un machote experto de tan solo 35 años, un verdugo que se
había ocupado casi toda su vida en atormentar machos. Un tipo para el que el
arte de aplicar dolor no tenía secretos, lo estaba logrando:
- ¿Sabes quién se va a convertir en mi esclavo?.- le preguntó
RAE mientras cambiaba los hierros por otros más al rojo:
- ¡Yo cabrón, yo soy ese esclavo!.- le respondió el atlético
militar con cierto orgullo. Que excitadísimo con la idea, marcando mucho
músculo, agachó la cabeza a la espera del reinició de su tormento. Consciente de
que su vida como amo libre se había acabado, cosa que no ocurría desde que su
anterior y hasta hoy único amo VIRTUS, le dio permiso para ir a luchar a lejanas
tierras; en donde, alcanzó el prestigio de buen militar que tenía en la
actualidad:
- ¡Sí musculitos, eres tú!.- (¡fffissssh!):
- ¡Aggg!.- y posando los incandescentes extremos en los
muslos, arrancándole gritos de dolor, acabó además de destrozarle los caros
pantalones de general:
- ¡Te ordeno que cuando salgas de aquí, hagas las maletas y
te vengas conmigo a mi apartamento!, ¡a partir de ahora serás mi esclavo!.-
(¡fffissssh!):
- ¡Aggg!.- e imponiéndole los hierros en sus hercúleos
dorsales, que le daban a su amplia espalda aquella soberbia forma en "V", se
complació en observar lo dilatado que le quedó al general el potorro:
- ¡Joder que polvo tienes, mi general!.- y soltando los
terribles barrotes, le rodeó el cuello con una correa negra remachada con clavos
de metal. Y sujetándolo por ella, con la otra mano:
- ¡Umk!.- le clavó los dedazos en la raja anal, y dejándole
el canalillo completamente abierto:
- ¡Hummm!.- metiéndole el cipote a pelo, sin líquido
lubricante alguno:
- ¡Ahahah!.- le atravesó de punta a rabo las entretelas,
balanceando virilmente las caderas con un mete saca de escándalo, volviendo loco
de placer al fornido sesentón, que hambriento de polla:
- ¡Sí por favor, sigue amo!.- alzó el culete y poniéndolo
respingón se tragó de nuevo aquel nabo por entero, gozando ambos como perros:
- ¡Si, sí, sí, sí!.- pidiéndole el que fue orgulloso macho
libre de yugo cada vez más. Y encadenado al techo como estaba, le rogaba a Krom
que su nuevo amo abusando de su indefensión, le partiera el chocho sin piedad.
Retorciéndose de gozo mientras éste lo hacía. Cuando moviendo excitado el
culete; sintió como aquel dominante y feo semental cuajados de buenos músculos:
- ¡Ohohoh!.- tomó de nuevo posesión de su recto, culeándole
con reciedad, con poderío:
- ¡Toma nabo, puta!.- sometiendo RAE a su nuevo esclavo a
pollazos. Hasta que metiéndola definitivamente hasta el fondo:
- ¡Ohohoh!, ¡qué guenorro!- comenzó a vaciar sus testículos,
ahogando tan tragón chocho, logrando que el dueño de aquella cueva tan honda y
calida:
- ¡Hummmm!, ¡qué gustazo!.- volviera a eyacular. Cuando
extrayendo la verga se apartó de él. Y sin contemplaciones, cogió de nuevo otros
barrotes al rojo:
- ¡Saca pecho, esclavo!.- y observando orgulloso como USBEN,
cuadrando sus pectorales, le mostraba el tórax, se aproximó a él con la
intención de cumplir la orden dada por el Emperador en persona. Pero sobre todo
íntimamente, por el placer que le daba doblegar a tan forzudo cachas,
(¡fffissssh!):
- ¡Aggg!.- y dejándole puestas las crueles barras de hierro
en aquellas majestuosas tetas, se complació en arrancarle un largo berrido de
dolor. Mientras admiraba conque potencia las sádicas pinzas le atenazaban
radicalmente los pezones en carne viva.

--ooOoo--
Mientras eso ocurría, en otra lujosa ala del palacio, el
Emperador mirando inquisitorialmente a MARCIO, le preguntó:
- ¿De quién se trata, esclavo!.- que siendo fiel a VIRTUS,
incumplía la orden recibida por TERCHELD de espiarlo. Ya que el Gran Amo se
estaba portando muy bien con él y no tenía por ahora decidido que hacer:
- ¡Se va a enojar cuando se lo cuente amo!.- y sin esperar
respuesta. Le contó que TRÁLLAX había nacido en una de las casonas de Ciudad
Imperio. Y que de forma misteriosa fue sacado antes de tiempo del centro.
Añadiendo:
- ¡Lo sabemos, porque mediante torturas se le sacó la verdad
al antiguo director!. ¡Alegando éste en su defensa, que una voz misteriosa en su
mente le ordenó que realizara cambios en el expediente académico de TRÁLLAX,
sobre todo en lo referente a su edad!:
- ¡El Señor Oscuro!.- le cortó VIRTUS, que dejando hablar a
su hermoso esclavo, oyó a éste añadir:
- ¡Para que con los 12 años que tenía, pasara por tener 18, y
así poder ingresar antes en la Academia de Policía de Ciudad Imperio, Amo!.
¡Donde después de acabada la instrucción, ingresó directamente en el Cuerpo y
por méritos propios, en la comisaría de Gótico su primer y único destino!. ¡En
donde, fue recibiendo cada vez encargos de mayor trascendencia!.- añadiendo:
- ¡Y eso Amo, con tan solo 14 años, sin él saberlo claro está
Señor!. ¡Todo parece indicar, que el enemigo lo hizo con el fin de disponer de
sus servicios lo antes posible!.- comentando:
- ¡Con lo fácil que hubiera sido, mediante un viaje en el
tiempo, traerlo a este presente ya adulto!.- cuando cortando en seco al
escultural cachas, el Emperador le aclaró:
- ¡El Señor Oscuro es un místico, no dispone de tecnología
científica tal como nosotros la conocemos!. ¡Él es un brujo!.- confesándole:
- ¡Pero lo que no sé, es porque no usó los viajes astrales a
través del tiempo!. ¡Él sabrá!.- y con ese misterio sin resolver, le vino al
Emperador a la mente una duda, y mirándole a los ojos, le preguntó:
- ¿Comisaría de Gótico?. ¡Por cierto!, ¿no se tratará del
mismo policía al que se le ordenó la búsqueda del nuevo elixir?. ¿El mismo que
se la bebió y el mismo al que estamos buscando desesperadamente?.- y por la cara
de circunstancias que puso el hercúleo romano, supo que había acertado:
- ¡Joder no me digas que es ése!. ¡Krom es increíble lo hemos
tenido 18 años en nuestras propias narices y nadie se ha percatado de ello!.- y
bramando con desesperación:
- ¡Coño el espectacular físico del niño era especial, joder!.
¡Es evidente que el chico había nacido para algo importante!.- miró a su esclavo
sexual, ordenándole.
- ¡Déjame solo, que tengo que pensar!.- añadiendo:
- ¡Dentro de tres horas te quiero en las mazmorras!:
- ¡Sí Amo!.- y viendo MARCIO al Emperador salir de palacio en
dirección a los jardines. Cachondo se fue a ver como el verdugo atormentaba a
aquel general que de siempre nada más conocerlo, le dio tanto morbo:
- ¡Joder con el viejo, no ha perdido un ápice de músculo!.
¡Menos su rostro que si aparenta la edad que tiene, su cuerpo en cambio es de
alucine!.
--ooOoo--
Y entrando sin que los dos se percataran de su presencia, fue
testigo de nuevo de lo que allí estaba aconteciendo. Viendo como, (¡fffissssh!):
- ¡Uaggg!.- soltando el generalito resoplidos de dolor, el
otro muy empalmado soltaba calificativos de admiración por lo resistente al
castigo que estaba resultando el bravo militar de tan alta graduación. Que ya
cubierto de llagas, dejadas por los candentes hierros, esperaba el siguiente
tormento del verdugo imperial:
- ¡Cabrón, por favor, déjalo ya!.- demostrando con ese ruego,
que el feo castigador había logrado bajarle los humos al soberbio y orgulloso
militar. Y es que éste, magníficamente empalmado, entre fuertes espasmos se
mantenía a duras penas de pie, solo por la ayuda de las cadenas y cubierto por
las llagas dejadas por los hierros al rojo sobre todos los músculos de su pecho,
espalda, glúteos, muslos y gemelos:
- ¡No mi general, te mereces más castigo!.- le participó el
jefe de verdugo:
- ¡Aggg!.- que arrancándole de un tirón las crueles pinzas,
alzando los brazos con la intención de seguir corrigiéndolo, (¡fffissssh!):
- ¡Uaggg!.- le volvió a imponer los hierros en tan ricos
pezones. Retorciéndose de dolor, moviendo el culete entre viriles espasmos,
volviendo loco al bello MARCIO, por la visión de esas macizas nalgas tan
peludas:
- ¿Me lo dejas un ratito?.- quién, con la aquiescencia del
feo sajón, mientras su falo se escapaba de tan escueto tanguita dorado que
llevaba puesto:
- ¡Así mejor!.- dejándola por debajo de los huevos, enseñando
los 26x6 ctms de su miembro viril:
- ¿Que piensas hacer conmigo chico?.- se puso detrás del
general:
- ¡Hummm!, ¡ya veo cabrón!.- y restregando el tronco del nabo
en tan torturado chocho:
- ¡Ahora lo vas a ver!.- le agarró la cabeza y girándola de
forma imposible:
- ¡Hummm!.- le arreó un castigador besazo, metiéndole la
lengua hasta la campanilla, bebiéndole todos los jugos. Mientras sus manos le
sobaba cada centímetro de su pechazo. Poniendo a cien al sesentón, que después
de unos buenos latigazos, marcado al hierro candente y ser violado analmente por
el verdugo, estaba necesitado de un buen polvo. Y MARCIO que se había percatado
de ello, comprobando el grosor de sus magníficas tetas:
- ¡Hummm!.- siguió comiéndole los carnosos morros, removiendo
con más intensidad su gorda lengua, compartiendo con él los jugos, volviendo
loco al cachudo general. Que mientras sentía como le pellizcaba los
despellejados pezones, enroscando su lengua con la del atlético romano, luchó
con él por ser quien bebía de más salivitas. Hasta que venciendo el jovenzuelo
adonis, pronto su reventón capullo encontró el recto del general:
- ¡Ummmk!.- y empalándolo con su polla, sin dejar de beber de
sus juguitos bucales. Comenzó a follarlo con pasión, clavándosela en un
sensacional metesaca, que arrancaba gemidos de placer al magnífico semental
sesentón, que tirando de las cadenas:
- ¡Sigue, hijo puta!.- muy abierto. Mostrando su verga más
tiesa que un mástil, se retorcía de gusto por lo bien que lo estaba follando el
joven rubiales:
- ¡Ahahah!.- cuando clavándosela hasta el final, eyaculó y
eyaculó dentro del calentito potorro del maduro cachas. Que cuadrando sus
vellidos músculos, muy marcados:
- ¡Oooooh!, ¡que bien follas!.- alcanzó a su vez el clímax.
Poniendo cachondísimo al sádico torturador, que cogiendo de nuevo el látigo,
viendo extraer a MARCIO el nabo:
- ¡Saca pecho, esclavo!:
- ¡Sí tío!.- exponiéndose de nuevo al látigo del sajón,
mirando con orgullo al frente, (zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Umk!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡aug!.- de nuevo fue reciamente
latigueado sus músculos. Encajando los terribles impactos entre sonoros bufidos,
que mantenía las vergas de los dos abusadores dura como el diamante, (¡zúmm!,
¡sspláss!):
- ¡Umk!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡aug!.- y es que el macho de 60
años estaba de muerte, muy sexy y brutalmente empalmado como mandaba los cánones
masoquistas. Hasta que bajando RAE el brazo:
- ¡Masoquista de mierda!.- se tomó unos segundos de reposo.
Percatándose MARCIO de como, con el placer de torturar al esclavo, el cipote de
éste no paraba de babear semen:
- ¡Podré unirme alguna vez a vuestros juegos?.- le preguntó
el romano al sajón:
- ¡Sí, pero de esclavo!:
- ¡Lo sé!.- y guardando como pudo el miembro viril en su
dorada braguita:
- ¡Y lo acepto!.- MARCIO se quedó observando la prolongación
de la tortura de USBEN.
--ooOoo--
Y mientras aquello tenía lugar en las lúgubres mazmorras
imperiales. VIRTUS con ganas de sexo (a diferencia del Señor Oscuro él era un
experto y practicante sado, que además le gustaba un buen culo más que comer).
En busca constante de esos placeres, le había echado la vista
encima a un macizote comandante de su Guardia Imperial, que llevaba destinado
apenas una semana allí y que le gustaba un montón. Un mulatito cachitas de 32
años, llamado VILONKY que según constaba en su expediente, sus genes indicaban
su procedencia directa de cruces entre negros con españoles, en la antigua
República Dominicana, estado que existió en el planeta Madre.
Un joven al que le dio la orden que le esperara en unas de
las mazmorras del otro lado del palacio. En donde él, habitualmente montaba para
su círculo de amistades más estrecha, unas orgías sadomasoquistas muy bestiales.
Cuando nada más traspasar una puerta:
- ¿En donde te encuentras comandante!, ¡quiero verte!.- le
llamó en viva voz. Y saliendo al instante un fornido semental de entre las
sombras. Apareció el guapo comandante VILONKY, que quedó visible a su Emperador:
- ¡Aquí me tiene Señor, como me ordenaste!.- le respondió con
inocencia el hercúleo mulato. Que aún ignorante de los oscuros deseo del dueño
de toda vida del planeta, del ser más poderoso que existía; agachó ruborizado la
cabeza.

Siendo al momento observado por su Señor. Que echándole un
vistazo al cuerpo musculoso de su último caprichito; un titi de un 1,85 de
estatura y de 95 kilos de peso, de buenas piernas, poseía unos muslos fuertes y
deliciosas nalgas muy follables:
- ¡Eres un mulatito muy bello!.- y admirando lo bien que le
ceñía el uniforme. Que por lo bien recortado que lo llevaba, indicaba que era un
hombre ordenado, limpio y disciplinado:
- ¡Gracias mi Amo!.- que sin corbata, con todos los botones
abrochados hasta el cuello. Marcaba perfectamente el poderoso contorno de sus
abultados músculos pectorales y al desarrollado calibre de sus genitales:
- ¡Ven para acá, bonito!.- le ordenó y cogiendo una fusta de
la pared, (¡zúmm!, ¡zúmm!), restallándola en el aire, se complació en observar
lo nervioso que se puso el boy:
- ¡Quítate la camisa!.- un mulato de color indio claro,
trigueño. Bien proporcionado de cara, de bonitas orejas, pequeñas y bien
formadas. Un cachas, de pelo cortado al rape, negro, crespo, de una hebra fina,
delicada y bien bajito. Ojos marrones oscuro, muy intensos, pestañas largas,
cejas perfectas, tupidas. Nariz fina, bien rasurado, con una boca de labios
gruesos, carnosos, un poco rojitos:
- ¡Sí amo!.- que desprendiéndose de la camisa mostró un
magnífico tórax de grandes huesos y músculos sin grasa, bastante marcados.
Brazos grandes y poderosos, con antebrazos y muñecas con un fino bello, que
sostenían unas manos largas y fuertes. Hombros redondos, espalda ancha, muy bien
proporcionado y sexy. Abdominales de escándalo; plano como una tabla de lavar,
en donde se marcan a la perfección las ondulaciones de cada uno de los músculos
que lo cubre. Pectorales masivos y amplios, pezones rosados, rodeado de un bello
negro, fino:
- ¡Desnúdate por entero!.- le ordenó VIRTUS extasiado por
todo lo que estaba viendo hasta ese momento:
- ¡Sí mi Líder!.- cuando desprendiéndose primero de las altas
botas de montar, quitándose después el pantalón, se quedó solo con unos slips de
cuero negro puestos. Comprobando in situ, que se trataba de un hombre poco
peludo, solo en las partes de rigor. Que denotaba entre sus ciclópeos muslos,
debajo de las braguitas, un paquetón que solo con verlo se podía imaginar uno,
las dimensiones que podía alcanzar. De piernas a juego con el resto de su
cuerpo, daban paso a unos tobillos fuertes y pies grandes:
- ¿Me quito las braguitas, Amo?.- le preguntó señalando con
un dedo el gigantesco bulto que se había creado debajo de tan sucinta prendita
cojonera:
- ¡Sí comandante, quiero vértelo todo!.- y obediente,
retemblándose todo al sentirse bajo el influjo del Emperador de todos los
gaianos. Bajándose la ropita, mostrándole los 29 ctms que había logrado alcanzar
su vergota. Mirando preocupado la fusta que portaba VIRTUS, le preguntó:
- ¿He hecho algo malo mi Señor, para que me fustigues?.-
(¡zúmm!, ¡zúmm!), y restallando de nuevo la fusta al aire, el Emperador le
respondió:
- ¡Todavía no!:
- ¡Ug!.- y arrancándole por completo el slip, le liberó la
polla de tan cruel opresión, balanceándose ésta de un lado a otro hasta quedarse
quieta, dura, potente, dispuesta:
- ¡Ven para acá bello!.- y VILONKY contrayendo sus oscuros
músculos, brillantes por un incipiente sudor que los cubría, se puso frente a su
Señor. Acariciándole este con la punta de la fusta su pecho, abdominales,
muslos, nalgas, uno por uno cada músculo abdominal, hasta que acariciándole con
ella los huevos, le comunicó:
- ¡Te voy a dar bien por el culo!.- y desprendiéndose primero
de la chaqueta blanca de su impecable traje. Le demostró al mulatito maricón,
que por el desarrollo muscular alcanzado por su cuerpo. Para su Emperador el
fisioculturismo no tenía secretos. Y con el tórax desnudo, muy cuajao en
redondeces musculares. Alzando un brazo:
- ¡Umk!.- con el otro sujetó a VILONKY por la nuca:
- ¡Chupa!.- obligándole a restregar sus carnosos labios por
sus peludos sobacos, forzándole a rechupetearle con la lengua tan viril zona de
su anatomía, invadiéndole el fuerte olor a macho que desprendía el Líder,
ensalivándole generosamente, limpiándole ambos sobacos:
- ¡Buen polvo tienes, perrete!.- mientras su chocho era
diestramente manipulado por VIRTUS:
- ¡Hummmm!.- volviéndolo loco. Tanto que cachondo, oliendo
también a colonia conque el Emperador regó su cuerpo hacía poco, después del
reciente baño que se había dado. Más cachondo por ello, (a él le gustaba los
machos muy aseados), comenzó a chuparle los larguitos pezones que poseía su Amo.
Absorbiéndolos con fruición, poniéndoselos duros como el acero, pegándole
cariñosos mordisquines que de gusto nublaban la vista al Líder. Que fuera de sí,
presintiendo su potorro dilatado:
- ¡Ven para acá, zorra!.- lo llevó a una mesa y tumbando el
tetamen de VILONKY sobre ella, dejándole sus cojonudas nalgas a su disposición.
Bajándose el pantalón blanco a juego con la chaqueta. Le mostró al preocupado
comandante jefe de guardia de ese día, sus 30x8 ctms de duro mástil genital.
Quién, agarrando los dos musculosos glúteos:
- ¡Hummm!.- clavándole profundamente los dos dedos pulgares
en el canalillo, como si de un jugoso melocotón se tratara, le abrió la
atrayente flor:
- ¡Ahhh!.- y atravesándolo con el potente miembro viril,
comenzó a darle de culeadas, como VULONKY nunca creyó que pudiera ser un macho
follado. Gozando de forma bestial de tan rica polla. Siendo montado igual que
una yegua alazana, gimiendo y bufando como una puta perra, todo un Comandante de
la Guardia Imperial. Y es que el Emperador en sus miles de años de existencia,
había probado muchos potorros y sabía como dar y darse gusto a través de los
chochos. Porque él sabía follar a un machos tan bien como usar un látigo. Pero
con VILONKY le excitaba más echarle un buen polvo. Por eso, quitándolo de la
mesa:
- ¡Ven para acá, hermoso!- forzándole a que se apoyara con
las manos en el suelo, culo alzado, piernas derechas, con el culete atravesado
por su verga. Continuó follándolo, clavándole de arriba abajo, metiéndole todo
el tronco hasta los huevos:
- ¡Sí!, ¡sí!, ¡por favor!.- consiguiendo que el comandante
loco de frenesí, le pidiera más, hasta que dilatando su ojete al extremo, se
sintió cubierto por el semen imperial, cayéndole en generosidad inusual. Hasta
que poniéndose de pie, notando como con su acción la polla se doblaba dentro de
él. A su vez:
- ¡Hummmm!, siiiii!.- alcanzó el clímax, eyaculando su polla
de forma generosa, sin ayuda ya que esta libre de sujeción alguna, lanzaba
esperma de un lado a otro, hasta que parando de manar. Extrayendo el Emperador
su nabo, el cachas mulato, terriblemente empalmado, se quedó quieto a la espera
de indicaciones:
- ¿Amo, va a repetir esto conmigo?.- le preguntó VILINKY muy
ansioso:
- ¡Sí perro, y para mi placer, alguna vez tendrás también que
dejarte follar por la soldadesca!.- y relamiéndose de gusto con lo que muchos
soldados a la vez podían hacer con su culo, le respondió:
- ¡Sí Amo, yo personalmente seleccionaré a los más dotados y
aguerridos!.- y pellizcándose los pezones delante de su Señor, le comentó muy
sumiso:
- ¡Yo estoy aquí para lo que quiera de mí, Amo!.- y
observando el Líder a VILONKY que se dedicaba a ponerse la ropa militar:
- ¡Bien, vuelve a tu sitio como jefe de la Guardia!, ¡que yo
tengo cosas importantes que hacer!.- le dejó vistiéndose. Quién más relajado,
porque por esta vez por lo menos se había librados de unos buenos azotes, esperó
a que VIRTUS desapareciera de su vista, para salir con más tranquilidad de allí
e incorporarse a sus obligaciones:
- ¡Joder, como me gusta ese cabrón!.- comentó para sí
VILONKY.
--ooOoo--
Cuando nada más hacer acto de presencia el Emperador, y
comprobando éste que MARCIO cumpliendo sus órdenes se encontraba allí también;
le dijo al verdugo:
- ¡Suelta a mi general, perro!.- y mirando a USBEN, le
ordenó:
- ¡Y ponte en busca del Esclavo Oscuro, sino ya sabes lo que
te pasará!.- y admirando su buen cultivado físico, en un momento de debilidad,
le comentó:
- ¡Esto me recuerda cuando eras el joven más guapo y
musculoso de la Academia General de Oficiales!. ¡De donde te saqué y te destrocé
todas las veces que quise y tu culo fue pasto de mi polla todas las veces que me
dio la gana!.- y comprendiendo por la reciente tortura encajada que no había
perdido un ápice de su resistencia al dolor, le participó:
- ¡A partir de ahora llevarás el musculoso pecho al desnudo!,
¡Quiero que todos vean los tormentos a los que diariamente serás sometido por tu
incompetencia!. ¡Hasta que halles a TRÁLLAX!.- y mirando el general al rudo jefe
de los verdugos imperiales, se retembló solo con la idea de caer a diario en sus
manos:
- ¡No has perdido un ápice de tu sexualidad, esclavo!.-
reconoció el Emperador. Oyendo USBEN, llamarle esclavo después de tantísimos
años, recordándole de esa manera que nunca dejó de serlo. Pero volviendo a lo
que en esos momentos le importaba a VIRTUS, le ordenó:
- ¡Quiero que todas las mañanas, después de que RAE te halla
disciplinado para recordarte lo inútil que eres!. ¡Vienes y me participas todas
las novedades, por muy tontas que tú creas que son!.- cuando observando como el
general recogía sus prendas de vestir, con satisfacción oyó a éste decirle
sumisamente al verdugo imperial:
- ¡Amo, cuando acabe mis jornada laboral me trasladaré con
mis maletas a tu casa para irme a vivir contigo, como me has ordenado!. ¡A mi
edad necesito todavía un macho que me domine!.- añadiendo cabizbajo:
- ¡Si el Emperador no pone ningún inconveniente, claro
está!.- y sonriendo VIRTUS dio por buena la unión de los dos cachas de su total
confianza.
CONTINUARA……….
Desearía recibir más comentarios vuestros de lo que habéis
leído de la saga TRALLAX, gracias.
Os prometo responder siempre.
Y si no es pedir mucho, me gustaría también que me puntuarais
según mis méritos.
Les doy las gracias a los que lo han hecho y a los que no,
por haber tenido la paciencia de leerme.