Hola buenos dias,
Te mando un breve relato que es absolutamente verídico como
toda mi vida. Si te gusta puedo enviarte uno por semana relatando alguna de mis
aventuras reales.
Un beso
Circe
Me llamo Circe y soy una hermosa y dominante mujer de 35
años. Bruja como mi nombre. Soy pura maldad. Soy muy hermosa, mas de lo
habitual. Me encanta dominar a los hombres por completo hasta verlos enamorados
y rendidos a mis pies. Entonces cambio de táctica y los abandono. Les digo que
ya no me sirven y que no quiero verlo mas.
¡Ese es el gran placer..! Me gusta llevarlos a la
desesperación y que se pongan a llorar delante mío y me entregan su orgullo y su
personalidad y todo sus tesoros personales. Me causa unos orgasmos
descomunales verlos por el suelo. Les pongo mis tacones en el culo y de allí en
mas hago lo que se antoja con ellos.
Les cuento lo que hice con mi propio marido.
Luego de 8 años de casados decidí abandonar a mi marido. Me
hastié de ponerle los cuernos con su complacencia y de basurearlo a mas no
poder. Le usé el dinero de él para mis placeres y mis gustos y mis caprichos. El
pobre me daba todo cuanto le pedía.
Cuando lo abandoné y me fui de casa entró en un cuadro
depresivo tal cual era mi proyecto. Se trataba de no abandonarlo pero si
volverlo a la vida convertido en perro. Pero en perro de verdad. No esos perros
de SM que están fingiendo ser perros.
Le dije que lo había usado cuanto quise y no me daba placer y
estaba cansada de él. Por supuesto que ya tenía otro a quien esquilmar. El nuevo
estaba creído que yo era una buena chica y mi marido un perverso. ¡Pobre..!
Todavía conservaba la leche. Ya veremos dentro de unos meses cuando le saque
todo su stock de semen. Lo veré hecho una piltrafa. Entonces prepararé a mi
marido para el regreso.
Mi marido me llamaba todos los dias. Yo lo atendía muy bien
pero no aceptaba verlo. Entonces me acechaba en todos mis lugares. Lo invitaba a
subir al auto y lo hacía masturbarse en mi presencia mientras le ponía mis
tacones en su rostro. Cuando él soltaba la leche quedaba desinflado entonces yo
me iba tranquilamente a reunirme con mi amante actual.
Pasados unos meses tal como estaba previsto. Mi amante vacío
y abandonado. Mi marido me suplicaba que volviera con él. Un dia le dije.." No
seré yo quien vuelva contigo. Serás tú quien vuelva a mi lado convertido en
perro.."
El aceptó enloquecido. Entonces sucedió esta escena.
Fui a la casa y lo hice desnudarse completamente. Yo me senté
en la mesa vestida de la manera audaz y provocativa que visto siempre con mi
metro ochenta de estatura y mis tacones. Siempre llamo la atención donde vaya y
aplasto a los hombres con la potencia de mi cuerpo perfecto y multiorgásmico.
Entonces le dije mientras lo hacia arrodillarse a mi lado "Si
quieres que te tenga a mi servicio deberás someterte a todos mis deseos, no
hablar, no discutir y solo asentir y obedecerme" mientras le ponía mi zapato
derecho en la boca para que no pueda hablar y solo mover la cabeza.
El pene se le ponía duro como un garrote mientras asentía con
la cabeza.
"Además te cambiare el nombre" Te llamarás Mufy como un buen
perro fiel que serás de ahora en adelante"
El asentía
"Yo saldré cuando se me de la gana y con quien se me de la
gana y tu me chuparas el culo a mi regreso y lavaras mi ropa y cuidaras de todas
mis cosas"
El asentía
"Y en esta casa no regirá mas ley que la que mi culo dicte!"
El asentía
"Yo tendré los orgasmos que quiera y con quien quiera y tu
los tendrás cuando mi culo disponga que los tengas"
El asentía
"Y tu culo estará también al servicio de mi placer y te
penetraré sin compasión cuando tenga apetencia de hacerlo"
El asentía con mi zapato en su boca.
"Me atenderás en el trabajo y me chuparas el culo cuando
hablo por teléfono tanto con un cliente como con un amante y absorberás mis
orgasmos en tu boca"
El estaba enloquecido. Lo mandé a vestirse y lo empujé con el
pie hasta hacerlo caer de espaldas al suelo y me levanté la falda, me tome la
vagina con los dedos y le apunté a su cuerpo y lo oriné completamente. Soy muy
hábil para mear a los hombres. El chorro lo manejo de manera que salga bien
fuerte y humillante y con muy buena puntería. El se retorcía en el suelo con su
ropa totalmente empapada.
"Ahora limpia todo y prepara las cosas para atenderme cuando
vuelva. Quiero la casa limpia, ordenada y mi cena servida y mi ropa planchada y
mis zapatos lustrados. Solo así accederé a romper tu culo y patearte como a un
perro".
El perro dijo que si a todo
Me fui dando un portazo y masturbándome en el ascensor.
Así empezó una nueva etapa donde tuve a mi marido por varios
años de perro total. Ya les contaré otras episodios. Otra vez le di tantos
cachetazos sonoros y humillantes que el pobre tuvo su eyaculación involuntaria
sin tocarse para nada. De solo verme golpearlo.