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 TODORELATOS.COM Fecha: 16 de Mayo, 2008.
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Anchota

anchot
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Aclaraciones y comentarios sobre los relatos escritos por mi marido ANCHOT de ahi su titulo, encontrareis exhibicionismo, lesbianismo, filial, 1ª vez, de todo menos intercambios. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

ANCHOTA

Este relato, lo escribo especialmente para que lo lea mi marido ANCHOT y todos los que han leído sus relatos, de ahí su titulo.

Los relatos de mi marido son una mezcla de realidades y de las fantasías eróticas, que en muchas ocasiones nos hemos contado, sobre todo en el periodo que transcurrió desde que empezó a convencerme de meter morbo a nuestra ya de por si excelente vida sexual hasta que consiguió que jodiera con otro hombre distinto por primera vez después de casada.

Soy de temperamento ardiente, también soy muy cabezota, el cree que me convenció para que tuviera sexo con otras personas, poco a poco, paso a paso, en realidad no hacia falta convencerme, lo estaba deseando desde que empecé a verle las intenciones, ya antes de que empezara a hablar sobre ello, pero quería estudiar sus reacciones a cada pequeño paso que dábamos.

No es que lo tuviera pensado antes de casarnos, en realidad quería serle fiel, pero la idea de llegar a hacerlo de común acuerdo me convenció desde el primer momento, pero siempre que no estuviera en juego nuestro matrimonio y por tanto quería estar totalmente segura de que para él no era una fantasía que puesta en practica le hiciera sentir mal.

Pues en mi, tenía la completa seguridad de que no me iba a afectar con respecto a él, porque desde muy pequeña he sido observadora, muy picara y me ha gustado mucho jugar con fuego con todo lo morboso.

El ser observadora hacia que, en más de una ocasión, pensara que él tenía o estaba a punto de tener una aventura sexual, lo cual no me afectaba en absoluto, estaba muy segura de mi misma y sabia que si se había producido o se producía sería pasajera, acaso de una o dos citas. No le concedía importancia.

En la picardía era precoz, pues a los diez años ya me daba cuenta de que había hombres maduros que cuando las amiguitas estábamos jugando, tomaban posiciones y se acercaban a nosotras, mientras miraban embelesados nuestras piernas de niñas y no digamos como les notaba el efecto que les producía el ver nuestras braguitas, tanto por delante como por detrás.

Intuía que no estaba bien, pero a pesar de las broncas que me daba mi madre, a mi no me perdían de vista, porque seguro que mas pronto o mas tarde, me las veían bien vista, incluso en tres ocasiones me marche sola hacia casa, me siguió uno de ellos, y cuando estuvimos en una zona solitaria, me llamó y cuando contraviniendo las instrucciones de mi madre, me dijo que me quería enseñar una cosa y yo le seguí a un lugar mas discreto, la primera vez me tocó, por delante y por detrás por encima de la ropa, mientras me preguntaba si me gustaba y al decirle yo que sí me llevó la mano hasta su sexo y se lo toque por encima del pantalón.

Me dijo que el próximo día que me marchara sola, que me dejara adelantar por él y que luego entrara en una casita abandonada que me señaló y me enseñaría otra cosa que me gustaría mas, pero que no le tenia que contar a nadie lo que habíamos hecho, pues era nuestro secreto.

Al día siguiente procuré marcharme sola, pero no lo conseguí y no fue hasta al otro día el que le siguiera a la casita, tenia su polla fuera y se estaba masturbando, era la primera que veía una empalmada, pero no me asusté, me pidió que me acercara y me estuvo tocando por dentro de la braguita, con las yemas de sus dedos, suavemente, no hizo falta que me pidiera que le tocara a él, ya sabía que él quería y lo hice. No estuvimos mucho rato pues en cuanto lo empecé a tocar, pude ver por primera vez como se corría un hombre.

Al día siguiente le volví a seguir, hicimos prácticamente lo mismo que el día anterior, con la única diferencia de que con suavidad me introdujo un poco el dedo en el culo y de que él tardo mucho mas rato en correrse, pasó mas de media hora hasta que se corrió, yo estaba muy a gusto con lo que me hacia y no me di cuenta de la hora y cuando llegué a casa fui castigada sin salir.

No volvió a suceder, me dejaba ver las braguitas, pero no me marchaba sola, lo que él me hacia me gustaba mucho, pero durante el castigo, había aprendido que acariciándome yo misma me producía el mismo o más placer.

Mi siguiente experiencia diferente con otra persona fue, a los 12 años, con la hermana de una amiga, ella se había casado porque su novio tenía que estar un año en el extranjero y no estaba segura de estar embarazada, así es que tuvo un delicioso mes de vacaciones para conocer con detalle lo que significa el sexo y de repente nada, abstinencia total, y encima su hermana y unas cuantas amigas la atosigábamos para que nos explicara cosas sobre el sexo.

Después de cansarse de nosotras, nos dijo muy en serio que no volviéramos a preguntarle nada más y cuando ya nos marchábamos todas, desilusionadas pues aun queríamos que nos contestara a muchas mas preguntas, me sorprendió diciéndome, en un aparte, que si iba yo sola a mi si que me contestaría.

Aquello me hizo pensar en el viejo del parque, y claro al día siguiente nada mas levantarme me presente allí. La saqué de la cama, pero en lugar de molestarse me hizo pasar, me di cuenta de que no iba vestida más que con una fina bata de andar por casa.

Mientras desayunaba iba contestando a mi preguntas y cuando vio que me quedaba satisfecha, me preguntó si quería que me mostrara, en la practica, lo que le hacia su marido.

Volví a pensar en el viejo del parque, pero a pesar de ello, asentí con la cabeza, me recordó el acuerdo de estricto secreto que teníamos con ella todas las amigas añadiendo que si seguíamos era más imprescindible todavía, volví a asentir con la cabeza, tenia la boca tan seca y estaba tan expectante que no podía ni hablar.

Ella sonrió complacida y empezó a desabrocharme el vestido, mientras me acariciaba los pechos, que ya estaban bastante desarrollados, por encima de la ropa y me decía, ves en cuanto nos quedamos solos, empieza a quitarme la ropa y acariciarme así los pechos, yo llevaba un vestido abotonado por delante de arriba hasta abajo, empezó a desabrocharme por arriba, despacio, sin prisas, viendo como reaccionaba yo.

Cuando le dije que si, pensaba en que me tocaría un poco por todas partes y con rapidez me explicaría en un momento todo lo que su marido le hacia, ahora me daba cuenta de que no iba a ser así, que me lo iba a explicar con detalle. A mí, el simple hecho de que me tocara por encima de la ropa mientras me iba desabrochando el vestido me proporcionaba mucho mas placer que el que yo me daba tocándome desnuda en mi cama. Cuando me hubo desabrochado el vestido hasta la cintura, pasó a acariciarme los pechos directamente, metiendo su mano bajo el sujetador.

Cada vez me gustaba más lo que me hacia, luego sin dejar de acariciarme los pechos, empezó a desabrocharme desde abajo y acariciarme las piernas con la otra mano, también muy despacio, recreándose en cada botón del vestido y fue subiendo y subiendo hasta llegar a mi sexo que acaricio por encima de la braguita, solo quedaba un botón por desabrochar del vestido, entonces me preguntó si me gustaba, si quería que siguiera explicándome prácticamente mas cosas, con hilo de voz, le dije que sí, que por favor siguiera.

Estábamos de pie, se puso detrás de mí y diciéndome que en la habitación estaríamos más cómodas, me fue llevando hacia su cama sin dejar de tocarme los pechos y el sexo por encima de la braga, empezando al mismo tiempo a darme pequeños besos que prácticamente eran roces de sus labios en mi nuca, que me producían como una pequeña descarga eléctrica por todo el cuerpo.

Andando muy despacio llegamos a su habitación, allí desabrocho el ultimo botón del vestido y me lo quitó, dejándome en bragas y sujetador, mientras ellas se había soltado la cinta de la bata quedando sus pechos y su sexo a mi vista, me quitó el sujetador y empezó a besarme y a mordisquearme los pechos, estuvimos un buen rato allí de pie, me tocaba el sexo por encima de la braga y alternaba sus besos a mis pechos, a mi cuello y a mi boca.

Luego me quitó las bragas y suavemente me empujó hasta la cama, ya acostada se quitó ella la bata y empezó a besarme y acariciarme suavemente por todo el cuerpo, estaba a punto de llegar a mi sexo, cuando tuve el primer orgasmo, que realmente pudiera llamarse así, de mi vida.

Pensaba que aquello iba a terminar allí, no fue así, siguió besándome y acariciándome, suavemente con sus besos y caricias hizo que fuera abriendo mis piernas, no tenia ninguna prisa, se recreaba en cada centímetro de mi cuerpo, cuando estaba llegando a mi sexo con su boca volvía a subir a mi boca y empezaba a bajar muy despacio otra vez, el sexo hacia tiempo que no me lo acariciaba, estaba a punto de correrme otra vez, ella se dio cuenta y hundió sus labios en mi sexo besándolo y lamiéndolo con su lengua que introducía en mi coño, mientras sus manos acariciaban y apretaban mi culo.

Ahora el orgasmo fue brutal, intenso y sobre todo largo, largísimo, no paraba de correrme y ella no cesaba de acariciarme el culo y de lamerme el coño, no se cuando tiempo pasé corriéndome, si recuerdo que tuve que pedirle que parara, porque no podía mas y estaba a punto de desmayarme, todo me daba vueltas, pero ¡que bueno era aquello, que gusto tan grande!

Cuando me recuperé, la bese en la boca y le di las gracias, si por mi hubiera sido, habríamos empezado otra vez, pero ella me hizo levantar, me ayudo a vestirme y me envió a mi casa.

Al día siguiente la volví a despertar, miró por la mirilla y cuando me abrió la puerta llevaba la bata desatada, me pregunto si quería mas información, le dije que si, ¿teórica o practica?, practica me gusta mas le contesté, en ese caso tendrás que demostrarme que vas aprendiendo, así no tendré que utilizar esto que fue el ultimo regalo de mi marido antes de marcharse y me enseñó un consolador de considerable tamaño.

Cogidas de la cintura, nos marchamos a su cama y empezamos a besarnos y acariciarnos mutuamente, era la primera vez que acariciaba a una mujer, aun así logre que obtuviera dos orgasmos, para mi aunque no fue como el día anterior, no por ello dejó de ser maravilloso y tuve al menos cinco orgasmos.

Estuvimos viéndonos prácticamente todos los días, yo cada día que pasaba se lo hacia pasar a ella mejor y las dos disfrutábamos plenamente, cuando faltaban quince días para que su marido volviera, la encontré pensativa, le pregunté que le pasaba y me dijo que había pensado en pedirme que no volviéramos a vernos, pues quería que su marido la encontrara con hambre de sexo, para que no sospechara que se había visto con algún hombre, pero que estaba pensando en iniciar a su hermana para que nosotras dos pudiéramos disfrutar, ella lo conseguiría y pensaba que yo no.

Siguió diciéndome que esto lo tenía que haber pensado antes, pues empezando ahora, su marido no la iba a encontrar insatisfecha como ella quería y si sospechaba como ella temía, tendría que contarle lo nuestro y lo de su hermana para que no se enfadara. Ese día no hicimos nada, ella no estaba de humor, al despedirnos me dijo que volviera al día siguiente, pero que no haríamos nada tampoco pues solo quería decirme una cosa.

Al día siguiente, cuando fui, me informó de que había iniciado a su hermana y que a ella le había gustado tanto como a mí, aunque no le había dicho, ni le pensaba decir nada de lo nuestro, pero no era eso por lo que me había pedido que volviera, quería que supiera que con un hombre era todavía mejor, pero que existía el grandísimo riesgo del embarazo, por eso me había iniciado a mi para no caer en la tentación de dejarse seducir por un hombre.

Luego me preguntó, si al venir a vivir a mi casa mi abuela, dormía yo con mi hermano, le dije que si, y confidencialmente me dijo que ella había tenido relaciones sexuales con su hermano muy gratificantes y suponía que mi hermano lo intentaría.

No me decía que las aceptara, pero que si las aceptaba debería de conseguir que fueran por el culo, por allí no había peligro de embarazo, mi hermano disfrutaría más al poder correrse dentro de mí y yo podría hacerlo tranquila, sin ningún tipo de miedo y sin perder la virginidad. Por supuesto me explico detalladamente como hacerlo para que no me hiciera daño.

Pasaron los días, las relaciones con mi amiga no cambiaron, pero la veía cada día mas unida a otra de las amigas con la que siempre había tenido mas confianza, supuse que disfrutaba con ella, pensé en hablarle de su hermana, pero desistí, esperaba que mi hermano intentara algo pues todas las noches adivinaba como se pajeaba, después de desnudarme y acostarme yo.

Fui yo la que ataqué, le hice venir a mi cama una vez acostados un sábado que como habitualmente hacían, mis padres se habían marchado con sus amigos y le pregunté si el también se hacia pajas, se quedó cortado, pero me dijo al fin que sí y entonces le dije si no disfrutaríamos mas, si yo se la hacia a él y él me la hacia a mi.

Aceptó encantado y mientras nos acariciábamos y pajeábamos le pregunté con quien pensaba cuando se hacia la paja, me dijo que principalmente conmigo, aunque a veces era nuestra madre la que ocupaba mi lugar y ocasionalmente alguna desconocida a la que le hubiera visto mucho y estuviera muy buena.

El no era ningún experto, así es que procuré y conseguí correrme yo, antes de hacerle correr a él. Una vez desahogados fuimos a lavarnos, primero el, luego yo, cuando volví, me senté en su cama y le hice prometer que si alguna vez me penetraba lo haría por el culo, para evitar la posibilidad de embarazo, resultado al rato se vino a mi cama y empezó a acariciarme de nuevo.

Yo había previsto que así iba a ser y aunque habitualmente dormía con las bragas puestas, hoy no las llevaba. No perdimos mucho tiempo con caricias, los dos estábamos calientes y con ganas de probar, tardamos en conseguirlo, pero fui penetrada por primera vez, él a pesar de acabar de correrse, no aguantó demasiado y yo apenas llegué a correrme.

Al día siguiente quiso repetir, pero yo me mantuve firme y no lo dejé, solo los sábados cuando estemos solos le dije, el resto de días, si te hace falta, te pajeas tu, pero ahora no hace falta que te escondas de mi. Hasta que me casé, todos los sábados disfrutábamos de nuestros cuerpos, especialmente de mi culo. Como es lógico intentó penetrarme por delante pero yo no se lo permití y le amenace con no dejarle hacer nada, así es que desistió.

No tenia bastante, me tenia que hacer pajas, y más cuando conocí a mi marido, el era muy precavido y avanzaba, para mi desesperación, muy lentamente, como no teníamos el lugar adecuado, no me penetró ni por delante, ni por detrás, yo lo deseaba en muchas ocasiones y me hubiera gustado que hubiera encontrado la forma de poder hacerlo, pero no fue así.

Sin embargo no llegué virgen al matrimonio, estuve durante una semana trabajando en una exposición como azafata, el ultimo día un chico que me gustaba, como se hizo tarde se ofreció a llevarme a casa, acepté encantada, en el camino me di cuenta como me miraba las piernas, noté que me deseaba y la verdad es que yo también deseaba que intentara seducirme. No pensaba en que me penetrara, simplemente quería que me besara y que me metiera mano.

Nos acercábamos a casa y no intentaba nada, al llegar a una zona oscura ya muy cerca de casa en la que aparcaban muchos camiones, le dije que iba a llegar mucho más pronto que los otros días, él vio un hueco entre dos camiones y aparcó la furgoneta allí.

Me dijo que estaba muy a gusto hablando conmigo y que había parado allí para poder continuar conversando un rato más ya que era pronto y teníamos tiempo. Le dije que conversar con él también me gustaba a mi, pero allí parados tan cerca de mi casa no me hacia gracia estar, pues podía pasar algún conocido y decírselo a mis padres o a mi novio.

Me hizo bajar de la furgoneta y abriendo la puerta de atrás me invito a subir, diciéndome que así no nos podría ver nadie, subí sin poner objeciones, desde luego el no era como mi novio, en cuanto cerró la puerta intentó besarme, en principio me negué, pero no por mucho tiempo.

De mi boca, pasó a tocar mis pechos por encima de la ropa, nueva negativa, el parecía renunciar pero insistía, mis fingidas negativas eran cada vez mas débiles y cuando deje de negarme quiso acariciarme el sexo, por encima de la falda, eso si, ya casi ni me negué, al segundo intento dejé que su mano siguiera allí.

Rápidamente intentó tocar carne, a estas alturas tanto para él como para mí estaba claro que le iba a dejar, yo no quería parecer tan fácil y me hice de rogar, le costó bastante acariciar mis pechos desnudos, pero una vez conseguido ya no tuvo grandes dificultades en separar mi braga para tocarme el sexo.

Cuando introdujo su dedo dentro de el, a pesar de lo caliente que estaba, pensé en que como no lo detuviera, iba a penetrarme, no quería, quería que fuera mi novio quien me penetrara por primera vez, pero estaba tan caliente que no lo rechacé de plano como tenia que haber hecho.

Empleó la misma táctica que la hermana de mi amiga y después de que yo obtuviera un buen orgasmo se sacó su miembro, me creí en la obligación de aliviarme y le hice una paja, el se corrió casi de inmediato, pero no por eso dejó de besarme y acariciarme, mis desnudeces eran cada vez mas grandes, los pechos estaban al aire totalmente, la falda totalmente subida dejaba ver todas mis piernas y como las bragas habían sido bajadas un poco para facilitarle los tocamientos.

Estaba a punto de alcanzar el clímax otra vez, pensé en decirle que ya estaba bien que me llevara a casa, pero mi cuerpo se negó, el empezó a quitarme las bragas, yo aunque débilmente me resistía, no quería pero al mismo tiempo lo estaba deseando.

Extendió una especie de colchoneta en el suelo de la furgoneta, mientras lo hacia pensé en que no era la primera vez que él se acostaba con una mujer allí, que estaba bien preparado, también pensé que hacia dos días que había terminado con la regla y que si me penetraba, había pocas posibilidades de quedarme embarazada.

Sabia lo que él quería yo no lo tenia nada claro, quiso que me tendiera en la colchoneta, pensé en negarme, pero me tendí, ya sobre la colchoneta los dos continuo besándome y acariciándome toda, mientras me besaba con maestría el sexo introduciéndome la lengua, supe que no había marcha atrás, ni la deseaba.

Las bragas me las quito sin dejar de comerme el sexo y sin que yo opusiera ninguna resistencia y cuando se colocó entre mis piernas estas se abrieron ellas solas, no las abrimos ninguno de los dos, se abrieron solas como si tuvieran vida propia.

No me hizo ningún daño al desvirgarme, debió de pensar que aunque no lo habría hecho muchas veces, no era la primera vez que lo hacia, disfruté muchísimo, aunque luego con mi marido he disfrutado más, es lógico.

Como es lógico, llegué tarde a casa, tuve que aguantar la bronca de mis padres, porque aun entendiendo que era el último día y lo celebráramos debía de haber avisado por teléfono y mas sabiendo que mi novio estaba allí.

Me disculpé diciendo que como yo no quería quedarme, había estado intentando marcharme y al final se había hecho demasiado tarde. Aguante la bronca notando como se me manchaban las piernas de lo que salía de mi sexo escurriéndose por los bordes de las bragas y en cuanto pude fui al baño a lavarme.

Estuve muy nerviosa hasta que me llegó la regla otra vez y una vez me vino empecé a pensar en la forma de casarme lo mas rápidamente posible para gozar de aquello tan bueno con tranquilidad.

Veo que me he extendido demasiado, creo que os habéis hecho una idea de cómo era yo antes de casarme, lo voy a incluir en el apartado intercambios porque voy a escribir a continuación el relato de cómo fue realmente mi iniciación en el intercambio y pienso que este y el siguiente o siguientes relatos deben figurar junto con los de mi marido. Aunque en este no hay nada de fantasía y en los de él si.

Me hace ilusión leer comentarios, por favor escribirlos, además me ayudaran a escribir mejor vuestras criticas. Besos.

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