Ha pasado un chingo de tiempo desde aquella vez en los
vestidores cuando fuiste testigo de cómo el capitán del equipo de soccer, Raúl,
se masturbaba sobre la ropa sudada de los demás weyes, gimiendo y respirando
agitadamente mientras pedía en voz baja y con los ojos cerrados alivio para su
calentura. Cuando te diste cuenta que ese cabrón, a quien siempre habías espiado
de reojo en las duchas por tener una verga que nomás de verla se antoja, también
es de "onda", casi te mueres de la impresión. "Puta, por lo menos ya sé que le
gusta la reata. quién sabe... quién sabe si algún día.." También te acuerdas que
en cuanto el Raúl terminó de jalársela, se limpió con la sudadera del portero
del equipo, y que menos de 1 minuto después de que salió del vestidor y arrancó
su carro tú ya estabas tumbado en pelotas sobre la ropa sucia oliendo esa
sudadera, aspirando el aroma a macho de aquel wey. Incluso con tu lengua pudiste
probar un poco de semen que todavía estaba caliente. Después tú mismo te diste
placer con tus propias manos, explotando mientras tu pito arrojaba chorro tras
chorro de jugo de hombre. La misma escena se volvió una costumbre, cada día de
prácticas terminaba contigo como el último en salir de las duchas, escondido
tras los lockers observando las últimas "jugadas" del día de parte de Raúl.
Y hoy, precisamente hoy, te estabas acordando de eso. Tú ya
no estás en el equipo, tus jefes te obligaron a dejarlo después de que se dieron
cuenta que ¡para variar! ibas mal en la prepa. Gritaste, te encabronaste como
pocas veces en tu pinche vida, pero nada sirvió: "te sales y punto, no voy a
tolerar que estés de huevón nomás jugando como pendejo" te dijo tu papá. Lo que
más culero sentías era no volver a estar cerca de tanto machín, de tanto
cabroncito adolescente, calenturiento y de piernas bien formadas por el deporte.
No ibas a volver a ver tantos culitos parados y duros en las regaderas, te ibas
a perder el disfrutar de un taco de ojo viéndoles las vergas mientras se
enjabonaban... "¡putísima madre!!! Vale verga, chingao!!!" Y sobre todo, no
volverías a tener la oportunidad de ver a Raúl morir de placer explotando en su
propia mano y salpicando de jugos amorosos todo el vestidor.
Vas caminando de regreso a tu casa de la escuela donde fuiste
a hacer una tarea en equipo (qué pinche joda, me cae!) cuando pasas por los
campos donde tu ex-equipo entrena. Llegas y te sientas en las gradas mientras
varios de ellos voltean y te hacen señas con la mano saludando. "¡Ehhh putoo!
Ese Andrés!! Qué pedo loko!!!" te gritan y tú los saludas también. Alcanzas a
ver como 15 minutos de práctica y luego todos se dirigen a donde estás y
empiezan a platicar contigo y a preguntarte qué has hecho, etc. Tú por más que
buscaste no viste a Raúl por ningún lado. "¿Oigan putos y qué pedo con el Raúl?
A poco se salió del equipo también. Ese wey la neta jugaba dos dos, no?" Todos
hacen un silencio incómodo y se miran nerviosos unos a otros. Por fin habla uno:
"no mames, ¿a poco no sabes? Ese cabrón ya no juega aquí" "Se lo llevaron a la
liga juvenil. Parece que tiene buenas palancas ahí" Los demás se ríen, uno de
ellos dice: "no chingues para palanquitas de esas prefiero joderme las putas
rodillas y no volver a jugar nunca" "ya pinche Pelos, no te emputes, total ese
wey sabe su pedo" Pelos contesta: "será muy su pedo pero ese cabrón salió PUTO"
Al ver tu cara de sorpresa te explica: "ese hijo de la chingada se lo tenía muy
guardadito, pero un día lo cachamos jalándose el pescuezo en el vestidor... el
pedo es que estaba con un wey que juega en la Juvenil y que ese día había venido
a ver nuestro entrenamiento... los dos estaban bien prendidos en su puñeta y de
repente se la empezaron a jalar uno al otro!" Tú oyes pero no puedes creerlo.
"el puto del Raúl tenía la mano en la verga del otro cabrón y al revés. De
repente nomás oimos que los dos respiraron bien agitado y se empezaron a venir.
En ese momento los apañamos y hubieras visto,casi se cagan de la impresión!" Los
demás se ríen al recordar eso. "A partir de entonces ese puto hijo de la verga
no volvió al equipo. Después supimos que jugaba en la Juvenil". Todos guardan
silencio. Hablan pésimo de Raúl pero se nota que les dolió descubrir que su
preferencia sexual es diferente, porque perdieron al mejor jugador del equipo.
Por supuesto en la primera oportunidad que tienes te das una
escapada a los pinches campos donde entrena la Juvenil. Durante varios días te
paseas por el lugar, viendo desde lejos a Raúl mientras entrena, sin atreverte
todavía a que te vea, pero observándolo muy bien. ¡Qué bueno se ha puesto el
cabrón! Esas pinches piernas de roble, duras, musculosas, bien formadas... lo
ves correr tras el balón y ves cómo se le marcan las pantorrillas y los muslos..
y ese trasero... "puta, de seguro tiene las nalgas durillas... cómo quisiera
darles una buena sobada" piensas mientras tu vista pasa a la parte superior de
su cuerpo. Lo miras correr y notas su respiración agitada por el ejercicio. Su
tronco y tórax han embarnecido, mostrando la huella inconfundible del gimnasio,
pues sus pectorales se notan claramente.
De repente, alguien tira el balón fuera de la cancha, momento
que Raúl aprovecha para secarse el sudor de la frente con la playera, dejando
ver su abdomen lo cual casi te hace enloquecer. Es un abdomen marcado!!! Puedes
ver desde tu lugar los cuadritos que se le han marcado gracias a horas y horas
de abdominales, y te imaginas tocándolos y recorriéndolos con tus dedos. Sus
brazos son fuertes, sus bíceps se marcan como si te invitaran a descansar en los
brazos de Raúl en un abrazo de machines. Claro que todos los días que vas a
espiar a Raúl en cuanto llegas a tu casa te encierras en el baño a aliviar tu
calentura masturbándote como enajenado, pues solo así liberas el fuego que ese
wey te provoca.
Por fin un día te animas a acercarte porque te das cuenta que
al final de la práctica se quedan sólo Raúl y su amigo. Estás seguro que ese wey
es el amigo del que te platicaron porque durante los entrenamientos los pescas
echándose uno al otro miradas de complicidad, y de repente en alguna buena
jugada se felicitan mutuamente dándose una leve nalgada... eso es común en el
soccer entre compas pero ya con lo que te platicaron cada que vez que se
nalguean sientes que tu chile se endurece. Hoy ya todos se fueron y sólo estos
dos putos quedan dentro del vestidor. Tú te acercas sin hacer ruido y entras.
Escuchas el ruido de las regaderas así que piensas que aun se siguen bañando.
Discretamente te asomas y lo que ves te parece el paraíso:
Raúl y su amigo están de pie bajo el chorro del agua, el Raulillo está de frente
a la pared mientras su amigo lo tiene abrazado por la espalda y tiernamente le
besa la nuca. Con una mano tiene a Raúl abrazado del pecho, la otra está en su
verga, enjabonándola delicadamente como si se tratara de un tesoro. Sus labios
recorren la nuca, las orejas de Raúl y por último le plantan un beso en el
cachete, mientras Raúl tiene los ojos cerrados y parece estar gozando un chingo.
Tú no aguantas más, necesitas de una vez por todas sacar la
puta calentura y qué mejor que con estos dos trozos de carne joven. Entras como
si nada a las regaderas y claro que estos weyes se quedan tiesos del susto.
Te miran con cara de "ya nos chingaron por segunda vez" pero
tú con la mirada los tranquilizas, mientras por encima del pantalón te sobas el
paquete para que se den cuenta lo excitado que estás. Parece que agarran el pedo
de volada porque se sonríen y te hacen la seña con la mano de que te unas a
ellos. En chinga te quitas la ropa que llevas puesta y dejas salir de la trusa
tu verga tiesa y que reclama atención. Los dos cabrones te miran satisfechos
pues tu chile los convence.. el amigo de Raúl (que se llama Pablo) extiende su
mano para acariciar tu miembro mientras te felicita por su tamaño. "Tienes buena
herramienta cabrón" dice mientras te da unos cuantos jalones y sobadas. En
respuesta tu empiezas a acariciar su pecho que también está marcado como el de
Raúl, pellizcas sus tetillas que ya están bien duras y aprietas sus pectorales
que no están tan marcados como los de Raulillo pero de todos modos son pechos de
hombre. En chinga el Raúl ya te apañó por la espalda y sientes sus manos
recorriendo tu trasero y escarbando entre la raja de tus nalgas buscando tu
botoncito rosado. Se acerca a tu oido: "pinche Andrés, si hubiera sabido que te
gustaba el pedo me cae que desde cuándo te hubiera tirado el calzón.. estás bien
bueno hijo de la chingada" dice mientras sus labios comienzan a recorrer tu
cuello, lamiendolo suavemente, para luego seguir su recorrido hacia abajo, por
la espalda.
Pablo toma tu mano y poco a poco la lleva hasta su verga,
quiere que lo masturbes y tú no te haces del rogar. Tomas en tu mano derecha ese
camote duro, hinchado, fácil son 17cm y medio de chorizo de cabrito humano. Lo
sientes palpitar en tus dedos y no puedes resistir la tentación, sin avisarle a
Pablo tú te hincas frente a él y te llevas a la boca ese manjar, esa delicia
reservada sólo para quienes conocen el placer de coger entre compas, el placer
de mamar un buen tolete. El agua caliente corre por tu cara y por el abdomen de
Pablo, resbalando hasta tus labios que aprietan suavemente la cabeza de esa
verga de ensueño. La chupas lentamente queriendo gozar cada milímetro de carne
cruda. Raúl mientras tanto se coloca de pie al lado de Pablo de modo que ahora
tienes frente a ti otra verga más, la de tu amigo, dura como piedra y suplicando
su turno para entrar a tu boca.
Quieres jugar un poco, así que haces el intento por tragarte
las dos reatas, te cuesta trabajo así que decides hacerlo alternadamente. Chupas
a Pablo y minutos después cambias a la verga de Raúl, como si estuvieras
comparando los sabores de unos putos helados. Ellos mientras tanto no pueden
hablar porque se están dando un pinche besote de poca madre, parece que se
quieren comer uno al otro con la lengua porque se besan bien rico. Están
abrazados por la cintura y sólo de vez en cuando voltean a verte para asegurarse
de que sigas mamando.
Después de un rato te piden que te levantes, cierran la
regadera, toman unas toallas y se secan para pasar a la zona de vestidores, ahi
Raúl pone las toallas en el suelo para que sirvan de colchón y se acuesta boca
arriba con su chile apuntando al techo. Parece ser que Pablo ya sabe cómo es el
pedo, porque de volada se coloca de pie junto a Raúl, con un pie a cada lado de
su cuerpo. Comienza a sentarse sobre el camote de tu amigo, como si estuviera
montando un caballo, un caballo con una reata de poca madre. Al sentir que el
pene de Raúl empieza a penetrar en su culo, Pablo hace un gesto de dolor, para
un momento y se echa saliva en la mano, con la cual se frota el ano para
ensalivarlo bien. Ya que está bien lubricado vuelve a intentarlo y esta vez la
verga de Raúl entra de un golpe en el hoyo de Pablo, provocando sus gemidos:
"ooohh ahhh... pinche culero qué buen pito cabrón...dámelo todo hijo de la
chingada... préñame puto!!" dice mientras comienza a moverse bien rico como si
montara a caballo.
Tú estás en chinga sobándote el chorizo desde la punta hasta
los huevos. Así pasan como 5 minutos más, de pronto Pablo se levanta en chinga
sacándose la verga de Raúl del culo. Ambos saben lo que va a ocurrir porque Raúl
le dice: "viene cabrón, aquí puto, aquí mójame!!" mientras se golpea el pecho
con una mano y con la otra se jala el chile. Tú piensas que Pablo se va a venir
pero ¡¡¡NI MADRES!!! cuando menos lo esperas comienza a ORINAR... sale un chorro
de orina, amarilla, olorosa, un chorro delgado primero y después fuerte,
espumoso. Raúl está en éxtasis: "siiiii... hijo de puta salpícame todo, empápame
de tus miados!" Tú no puedes creerlo, tu amigo está bañado en orina de otro wey,
masturbándose como loco mientras lo siguen salpicando de agua de riñón. De
repente dice "puta madre ahi voy!!!!!AAAHHA OOHHHH AAAYYY HIJO DE LA VERGAAAA
AAAAHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!". Borbotones de leche caliente empiezan a salir del
nabo de Raúl. Leche cremosa y con olor a pescado, leche de wey. Avienta 4, 5
escupidas mientras su mano aprieta suavemente como queriendo ordeñarse a si
mismo. Por fin queda exhausto con los ojos cerrados y la mano llena de semen.
Tú apenas puedes con la pinche excitación nomás de ver tanta
calentura de dos cabrones, pero antes de que termines eyaculando, Pablo deja de
miar, se sacude la verga y te jala hacia él. Te voltea de espaldas y entonces es
él quien se hinca para poder así lamer tu culo.. no mames pinche lengua experta
que tiene este puto, se mueve como queriendo penetrar tu hoyito, haciéndote
vibrar de placer. El wey se ve que sabe lo suyo, lame, mama, chupa, lengüetea,
mete su lengua en tu ano y tú sientes que ves estrellas. De repente, cuando ya
estás bien lubricadito, se levanta, te toma por detrás por la cintura y sin
previo aviso te clava su instrumento de un jalón. "AAAAAAAAAYYY WEEYYY no mames
culero!!!!" dices mientras sientes que su fierro te traspasa, pero en cosa de
segundos el dolor desaparece y sólo sientes placer, el rico placer de tener
metido en el culo un chile de adolescente. Pablo empieza a meter y sacar su pene
de tu agujero, lentamente al principio, luego con más velocidad. Raúl mientras
tanto fue a bañarse de nuevo para quitarse los miados que le echó Pablo encima.
Regresa de la ducha y se hinca enfrente de ti para mamar tu instrumento.
Es una pinche delicia estar así, en sandwich entre dos weyes,
uno comiéndose tu verga y el otro llenándote por el culo. Sientes que no
aguantas más... puedes notar como empiezas a tensar el cuerpo, cierras los ojos
y te dejas ir... "AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!" gritas mientras disparas
trallazos de crema de hombre directo a la garganta de Raúl, quien demuestra ser
un experto mamador y también un experto en tragarse todos los mecos sin derramar
ni una gota. Disparo tras disparo de semen, es atrapado por la boca de Raúl
quien se relame con gusto mientras disfruta del jugo de cabrón que acabas de
regalarle. Pablo deja en ese momento de bombearte el culito y te saca la verga,
está jalándose la reata en chinga y susurrando: "me vengo... me vengo... me
ven... OOOHH" y al decir esto pone una mano en tu espalda y con la otra sigue
sobándose el pito mientras vacía su carga en tu espalda y trasero. "Ahi te va
pinche putito... querías leche cabrón? Tómala toda papi".
Por un momento los 3 quedan sin fuerzas de nada, solo se ven
unos a otros y sonríen, mientras exprimen las últimas gotas de semen de sus
chiles. "Pinche Andrés, cómo la ves podrás convencer a tus jefes de que te dejen
volver a jugar? Aquí en la Juvenil me cae de a madres que te hacemos un
lugarcillo" dice Raúl justo antes de plantarte un beso.
FIN