Como ya he dicho alguna vez soy abogada, el "dia de autos",
como casi todos los dias, salí pronto de casa (debían ser las 7 de la mañana)
para ir a mi despacho en Barcelona. Como no sé conducir me dirijí a la estación
para pillar el cercanías que cogía normalmente. Me quedaban unos 20 metros para
llegar cuando noté que alguien me daba un empujón fuerte que hizo que perdiera
el equilibrio, se colocó detrás de mi, me echó hacia atrás bruscamente la cabeza
y una voz susurrante me dijo:
Ni se te ocurra resistirte, letrada.
Pe… pe.. pero… quien eres? Qué quieres de mi? –pregunté
realmente asustada.
Te dije que te encontraría. Y por fín ha llegado el día…
Sin una palabra más me puso un saco en la cabeza y me
introdujo en un coche sin ningún tipo de consideración:
¡!!!Entra zorra!!!! –me espetó mientras aprovechaba para
magrearme.
Oye.. –intenté razonar- si lo que quieres es dinero lo
podemos arreglar…
¡¡¡Callate!!!! –me gritó- no quiero tu asqueroso dinero.
Te quiero a ti.
En esos momentos preferí guardar un silencio prudente… estaba
aterrorizada pero era evidente que no podía perder la calma porque todavía no
sabía lo que me esperaba… Estuvimos un largo rato en camino, yo cada vez me
ponía más nerviosa…
Habían pasado horas, o al menos eso es lo que me pareció a
mí, cuando paró el coche. Supongo que creía que no había ningún peligro de que
reconociera el lugar porque me sacó la capucha. Debía ser cerca del mediodía
porque el sol lucía en todo su esplendor.
Era una casa de estilo rústico perdida en mitad del campo, a
mi me temblaban las piernas cuando me sacó del coche de un tirón, nos dirigimos
hacia la entrada de la casa. Entramos. Pude oír como cerraba la puerta con
llave, mi destino estaba sellado.
Bien -empezó– ahora vas a escuchar lo que te tengo que
explicar….
Primero deberías presentarte, ¿no crees? –le dije yo
haciéndome la valiente.
La bofetada que me plantó en la cara me pilló totalmente
desprevenida:
Mal, muy mal, has hablado sin mi permiso y te has
dirigido a mí sin el debido respeto… quiero que te calles, me oyes…
silencio….
No le iba a dar el gusto de que me viera llorar (aunque ganas
no me faltaban) así que permanecí callada, pero muy atenta a todo mi entorno.
He estado observándote mucho tiempo en tu trabajo, en tu
casa, con tus amigos… y por fín ha llegado el momento…
¿De verdad quieres hacer esto? ¿No podemos arreglarlo de
otra manera?
No, no hay manera de arreglarlo. Ha llegado la hora de tu
castigo. Ahora te voy a enseñar unas cuantas cosas…. Jajajajajaja –rió
desagradablemente.
Yo tragué saliva sabiendo lo que vendría a continuación…
Tenía muy pocas opciones de salir bien de ese trance, era evidente…. Así que, de
momento, permanecí resignada.
Subimos hacia la primera planta. Nos dirigimos por un pasillo
oscuro hasta que nos paramos frente a una puerta. Entramos dentro de la
habitación. Era bastante amplia, con una enorme cama con dosel en el centro, en
cada poste de la cama había unas cuerdas.. Mi cuerpo empezó a temblar
incontroladamente...
Ahora me lo vas a chupar, y te vas a esmerar como nunca
lo has hecho. Cuando me corra quiero que te tragues todos mis jugos….
Bajé la cremallera de sus pantalones y se los quité, vi unas
bragitas doradas que apenas cubrían un sexo perfectamente depilado. Se las quité
despacito, mientras besaba su vientre con besos leves… notaba como se
estremecía. Mis manos se introdujeron por debajo de su camisa y empezaron a
acariciarle los pechos, al principio fue suavemente, pero poco a poco fui
aumentando la presión, los amasaba, los estrujaba subiéndolos arriba y abajo…
Lo haces muy bien –susurró entre suspiros- Pero ahora me
toca a mí. ¿Si nó que clase de castigo sería? –preguntó con una sonrisa
diabólica…
Me empujó y dada mi posición caí de espaldas en el suelo. De
un tirón me quitó la americana y la blusa y dejó a la vista mi sujetador de
encaje blanco. Parece que le gustó lo que vió porque abrió los ojos excitada….
Sin más preámbulos se echó encima de mi (sentada a horcajadas en mis caderas) y
empezó con mis pechos; succionó mis pezones sin piedad, mordiéndolos, chupando,
pellizcándolos. Cogió ambos pezones entre los dedos pulgar e índice de sus dos
manos y empezó a estirarlos, iba despacio tensándolos cada vez más. Hubo un
momento en que de mi boca escapó un gemido de dolor, y entonces paró. Yo, a
pesar de todo el miedo que sentía hasta esos momentos, noté como me estaba
excitando. Empezó a lamerme los pezones, el cambió del dolor al placer hizo que
me humedeciera, era una sensación nueva que nunca antes había experimentado
(miedo, excitación, expectación…). Otra vez volvieron los estiramientos, esta
vez cuando llegó al límite en que antes me había quejado no sentí tanto dolor.
Así estuvo unos minutos, lamiéndome los pezones y estirándomelos, lamiendo y
estirando cada vez más.
Bajó su cabeza y noté su calido aliento entre mis piernas,
sus dedos abrieron mis pliegues y me mordisqueo el clítoris, luego paso toda su
lengua desde allí hasta mi ano y se detuvo en él. Cogió un bote de vaselina y
empezó a untarlo tratando de dilatármelo, se tomó su tiempo, pero al final
consiguió meterme hasta tres dedos por ese agujero. Entonces colocó un
consolador de grandes dimensiones en él. Con otro más pequeño bajaba desde el
clítoris hasta mi agujero del coño y allí me lo metía, volvía a repetir la
operación y a mi eso me estaba volviendo loca, empecé a gemir.
¿Quieres que te taladre el coñito de con esto? –me dijo
señanlando el consolador.
¡¡¡¡Siiiii!!!!!. ¡¡¡¡Ooooooh!!!! ¡¡¡Siiiii!!!!
Yo asentí desesperada con la cabeza. Sin más miramientos me
lo clavó hasta el fondo, me lo metió todo entero. En mi ano el consolador seguía
vibrando, mi coño estaba siendo perforado por otro mientras su lengua hacía
verdaderas maravillas con mi clítoris. Era una mezcla de placer-dolor brutal, y
yo estaba muy caliente, estaba a punto de correrme. Sentí como mis paredes
vaginales se contraían una y otra vez sin poder evitarlo… y entonces estallé.
Tuve el más increíble orgasmo que había tenido en toda mi vida; paró un momento
dejando que me recuperase, pero inmediatamente después colocó su coñito depilado
encima de mi cara y me ordenó:
¡¡¡Chúpalo!!!! ¡!! Haz que me corra!!!!!!
Yo tenia muy pocas opciones así que sin pensarmelo mucho me
puse a la labor…. Lo cierto es que sabía delicioso… lamí su chochito húmedo, mi
lengua recorrió sus labios hundiéndose en su interior, tomé su clítoris entre
mis labios, chupándolo, succionándolo, su rosado botón respondió a mis caricias,
se puso duro, su sexo se mojó completamente, mi lengua la recorría toda de
arriba abajo, llegando a su culito, lo recorrí con la punta de mi lengua, sus
gemidos eran más fuertes; mi lengua abría su culito y dos de mis dedos
penetraban en su rajita mojada; ella se movía contra mí cara, gimiendo y
gozando, mis dedos la penetraban fuerte y mi lengua lamía todo su culito, apoyé
mi boca sobre su sexo y lo empecé a chupar fuerte, mi lengua se enterraba dentro
de ella y sus jugos caían por mi boca, la chupaba toda rápido y duro:
Mmmmmmm, mmmmm…. Siiiiii…… sigue… sigue…
Ella separó más sus largas piernas y me tomó por la cabeza
apretándome más contra su sexo, se movía sobre mi boca, gemía fuerte, sentí
llegar su orgasmo y su coño estalló en un gran orgasmo, una ola de jugos cayeron
en mi boca, los bebí todos, chorreaba por mis labios, su cuerpo convulsionado
por el orgasmo se entregaba en mi boca, no paraba de tragar todos sus jugos, la
chupé toda hasta que se quedó quieta, satisfecha.
Ahora ya no podía parar, mi excitación había subido hasta
límites increibles así que seguí besando su cuerpo, hasta quedar sobre ella y
besarle en la boca, nuestras lenguas se unieron y compartimos sus jugos, durante
un rato estuvimos acari-ciándonos y chupándonos las lenguas con la mezcla de
nuestra saliva y sus jugos; me levanté un poco más y ella aprovechó para
apoderarse de mis pechos: rápidamente los tomó con sus manos y empezó a
chuparlos con la punta de su lengua, se comía mis pezones, que se pusieron muy
duros y erectos, ella los comía con gran gusto, entonces me incorporé un poco
más y sentada sobre su cara, puse mi coño en su boca
¡¡¡¡Dios mio!!!! ¡¡¡Es increible!!! –balbuceaba yo
totalmente ida.
Abrió mis labios con sus dedos y hundió profundamente su
lengua, di un fuerte gemido de placer, la podía sentir en mi interior,
recorriéndome en círculos, lamiendo toda mi sexo, lo refregaba por su boca una y
otra vez, su lengua serpenteaba en mi interior:
¡¡¡Levántate!!!!! Y estírate en la cama –me ordenó de
pronto, cortando de golpe todas las magníficas sensaciones que estaba
sintiendo…
Lo hice sin pensar, la verdad es que a estas alturas tenía el
cerebro bastante embotado y me estaba limitando a sentir, solo a sentir…
Mi secuestradora cogió mis muñecas para atarlas con unas
esposas al cabezero de la cama, dejándome totalmente expuesta a todos sus
manejos.
Se levantó y fue hasta una mesa cercana a la cama, al volver
traía atada con una correa a su cintura una enorme verga de látex. Me miró y
sonriendo con enorme malicia me dijo:
Ahora vas a ser follada como mereces
Se puso de rodillas sobre la cama y me ordenó que la chupara,
que la mojara bien que después me lo iba a meter hasta el fondo de mis entrañas.
Yo la chupaba fuerte, con gusto, tragándomela toda, mojándola con mi saliva; una
vez húmeda de arriba abajo cogió mis piernas y se las colocó sobre sus hombros,
acomodó la verga sobre mi sexo y empezó a penetrarme lento, muy lento; sentía la
enorme verga dilatar mi vagina y deslizarse suave pero sin detenerse hasta el
fondo de mi húmeda vulva.
Me tomó por las caderas y empezó a penetrarme fuerte, rápido
y duro, me cabalgaba con maestría; sentía como la colosal verga se deslizaba
entera en mi raja, abriéndola y haciéndome gozar, gemía fuerte de placer
¡¡¡Más fuerte!!!! Sigue… siii, siii, más fuerte!!!!
¡¡¡¡Aaaagggg!!!!! –gritaba totalmente poseída-
Y lo hacía fuerte y duro, una y otro vez: dentro y fuera,
dentro y fuera… me daba nalgadas me penetraba hasta el fondo; la enorme verga
llenaba mi sexo mojada a punto de explotar… me cogió por las tetas y empezó a
empujar más fuerte y rápido… podía sentir como llegaba mi orgasmo, di un fuerte
grito y acabé intensamente…. pero ella siguió empujando:
¡¡¡Toma, toma!!!! ¡¡¡Disfruta!!!! ¿¿¿Te gusta verdad????
–repetía una y otra vez como enloquecida.
No pude aguantarlo más… otro orgasmo brutal se apoderó de mi
cuerpo y caí sobre la cama extasiada y convulsionada, medio inconsciente.
Se acostó a mi lado sin sacar la verga; me besó fuerte y con
pasión, estábamos empapadas en sudor, casi sin respiración; me sacó la verga ,
me quitó las esposas y me hizo acostar boca abajo, comenzando a besar mi cuello,
mi espalda… sus manos tomaron mis nalgas y las acariciaban, las masajeaba y
separaba, sentí su lengua recorrer mi ano y llegar a mi sexo ardiente, me lamía
toda des de mi rajita a mi culito; la punta de su lengua como un pequeño pene se
hundió en mi culito y sentí como dos de sus dedos se deslizaban dentro de mi
rajita:
¡¡¡¡Ooooohhh!!!!! ¡¡¡¡Dios mio, otra vez….
Mmmmmmmmmm!!!!! -gemía fuerte, gozando.
Ahora eran tres dedos y su lengua abría todo mi culito,
Le pedía más enloquecida; entonces tomo la verga plástica con
su mano y la empezó a meter en mi culito, se deslizó fácil dentro de mí, porque
estaba muy mojada, me follaba fuerte, sin compasión… el placer era inmenso…
insoportable, no tardé en acabar en un orgasmo fuerte e intenso, entonces se
puso sobre mí e hicimos un 69 explendoroso…comiéndonos nuestros sexos, bebiendo
nuestros jugos y chupán-donos hasta que las dos acabamos, una en la boca de la
otra.
Siguió así… sin compasión… una y otra vez… perdí la cuenta de
los orgasmos que alcancé y por su puesto de los que mi secuestradora disfrutó…
Solo después de más de cuatro horas de sexo desenfrenado y
totalmente satisfactorio, aparentemente mi secuestradora quedó satisfecha y me
susurró al oido:
Feliz Cumpleaños. Te quiero mi amor. Descansa tranquila.
Porque tu regalo para el desayuno será todavía mucho mejor… -y me sonrió
dulcemente.
Me ha encantado mi regalo… no lo dudes. Y estoy deseando
que llegue el desayuno….. Dulces sueños, amor.
Y nos quedamos dormidas, abrazadas, entrelazadas como un solo
cuerpo….