ME GUSTA VER COMO GOZA
Somos un matrimonio que hemos practicado, en algunas
ocasiones, el intercambio de parejas, así como hemos puesto en practica,
ocasionalmente, nuestras fantasías sexuales. Debo confesar que siempre me he
excitado mucho cuando he visto a Chelo (mi esposa) disfrutar con otras personas,
incluso masturbándose. Algunos sábados, y cuando estamos solos en casa,
colocamos en el vídeo una película pornográfica.
Nos sentamos frente al televisor y vemos las secuencias de la
película. Entonces empiezo a observar a mi mujer, conforme van pasando los
minutos, como se va removiendo en su asiento, excitándose por las imágenes
contempladas. Poco a poco veo como se pasa la mano por encima de su sexo,
frotándoselo sobre la tela de su negligé y de sus minúsculas braguitas, su cara
se va transformando en deseo, en apetito sexual.
Con un leve movimiento de caderas la suave tela de su pijama
se desplaza hasta su cintura dejando al aire sus muslos, estos van abriéndose
conforme su coño se va humedeciendo. Solo de ver el espectáculo me voy excitando
y mi polla noto como se endurece. Me paso la mano a lo largo de mi miembro. Me
quito los pantalones y el mástil emerge orgulloso con todo su esplendor. Chelo
al verlo, mete su mano por dentro de sus braguitas y se frota el coño, los
labios vaginales y el clítoris hasta que llega al orgasmo. Sus gemidos son
excitantes, tanto que oyéndolos me masturbo con mas fuerza hasta correrme.
Nos gusta imaginar situaciones comprometidas, nos la
comentamos y en alguna ocasión las llevamos a cabo. Como he relatado
anteriormente me encanta ver a mi esposa realizando estas fantasías. Hace poco
tiempo le dije a Chelo que me gustaría ir a una tienda donde venden artículos
sexuales y que ella me acompañara. Gustosamente lo hizo. Nos acercamos a una
tienda especializada en dichos artículos que hay en el centro de la ciudad donde
vivimos. Cuando entramos, y al ver tantos elementos sexuales expuestos, me
recorrió por el cuerpo una sensación de nerviosismo que fue desapareciendo al
ver a mi esposa lo bien que se manejaba en aquella situación. Se fue
directamente al dependiente y le pidió lencería para una fiesta sexual
extraordinaria. Mientras Chelo miraba las prendas yo me di una vuelta observando
los videos, aparatos, fetiches, prendas, etc., que se exponían en las
estanterías. Al cabo de un rato Chelo me avisó de que ya había comprado todo lo
que le había gustado y lo tenia empaquetado. Pagué y salimos a la calle. Como
era temprano (sobre las diez de la noche) decidimos pasear y buscar un
restaurante para cenar.
Mientras íbamos andando mi esposa me cogió del brazo, notando
como sus formidables tetas se restregaban en él, y me comentó lo siguiente: "
Juan me he calentado una barbaridad en esa tienda, viendo tantos penes y de tan
grandisimo tamaño, me gustaría tener una noche loca de sexo, además te tengo que
enseñar lo que me he comprado te va a encantar". Con esa indicación tan
excitante nos metimos en un restaurante italiano que estaba lleno de gente. Nos
acomodamos en una mesa y nos dispusimos a pedir una pizza y un buen vino.
Durante la cena vi como Chelo miraba sensualmente a todas las mesas que nos
rodeaban contemplando sobretodo a los hombres con lascivia. En un momento
observé como su mirada se detenía intensamente sobre dos personas de unos 30
años y les sonreía con verdadera malicia. Ellos le devolvían la mirada y las
sonrisas. Con un movimiento tranquilo y muy lentamente, sin dejar de mirarlos y
sonreír, se fue levantando poco a poco la falda y abriendo sus piernas les fue
enseñando el interior de sus muslos así como sus blancas bragas. Los muchachos
se revolvían en sus asientos sin dejar de mirar aquella extraordinaria visión.
Chelo me comentó: " Como me gustaría comerme esas buenas
pollas ". Yo le respondí: "Pues adelante yo solo estaré de espectador". Ella me
dijo :" Espero ponerlos a mil para que no se me echen para atrás, así que espera
un segundo y contempla lo que voy a hacer". A continuación se levantó del
asiento y se dirigió para los aseos. Al pasar cerca de los jóvenes les echó una
mirada penetrante y llena de malicia. Los hombres la contemplaron como iba
contorneándose hacia los lavabos. Al poco rato salió de estos y en la mano
llevaba un trapo blanco que al pasar cerca de los jóvenes lo dejar caer. Uno de
ellos rápidamente lo cogió para entregárselo y cual fue su sorpresa al ver que
le daba las bragas que se había quitado en los lavabos. Chelo le dio las gracias
sonriéndole voluptuosamente al mismo tiempo que le cogía la mano y se la
apretaba con malicia. Al volver a sentarse, y sin pudor, se subió la falda hasta
la cintura abriendo totalmente sus piernas para dejar ver su coño
extraordinario. Los chicos no daban crédito a lo que veían. Se revolvían en sus
asientos y ya se masajeaban por encima de los pantalones sus pollas endurecidas
por la imagen sexual que estaban viendo. Pero aún no había terminado Chelo de
calentarlos, así que recostándose un poco en el asiento y metiendo su mano por
la entrepierna empezó a frotarse su coño mirándolos descaradamente.
Entonces me susurró en el oído: "Porqué no vas un momento al
baño y me dejas libre el asiento para traer a los dos a nuestra mesa" . Y así lo
hice. Al cabo de unos diez minutos regresé y ya estaban los dos mozos en una
charla desenfadada con mi esposa. Luego ella me contaría que cuando yo me marché
les invitó a acompañarla indicándoles que si deseaban ir a nuestra casa para
tomar unas copas. Ellos aceptaron pero le preguntaron por mí. Chelo les contestó
que era un cabron consentido, que no la dejaba satisfecha sexualmente y que
consentía que se pudiera acostar con otros hombres, solo que tenia que estar
presente mientras ella follaba. Los chicos no respondieron. Ya en la mesa y
durante la conversación miré como mi mujer de vez en cuando apoyaba las manos en
los muslos de los muchachos acariciándoselos descuidadamente. En un momento al
chico que tenia a su izquierda le comentó algo en el oído que hizo enrojecer a
este, y con verdadera ansia le dio un beso cálido en su cuello, y con la lengua
le fue mojando hasta la oreja. Viendo que el ambiente creado por mi esposa se
estaba caldeando cada vez mas me levanté y les dije si deseaban acompañarnos a
casa para tomar una copa. Ellos aceptaron inmediatamente.
Cuando nos fuimos a montar en el coche Chelo dijo: "Nosotros
tres nos vamos en el asiento trasero y él (por mí) que conduzca"
El espectáculo en el asiento trasero del coche era increíble,
Chelo iba entre los dos mocetones y se había subido la falda hasta la cintura,
las piernas abiertas en su totalidad enseñando su sexo chorreante. Con cada una
de las manos, y muy habilidosamente había sacado los penes de los jóvenes, les
estaba masturbando. El de su izquierda le había desabrochado la blusa y le había
sacado sus grandiosas tetas y al mismo tiempo que la besaba, le tocaba uno de
sus pechos y le pellizcaba el pezón. El de su derecha le mordía el cuello le
chupaba la teta libre junto con el pezón y con su mano le introducía dos dedos
por su raja. Los vehículos que nos adelantaban o iban a nuestro lado se
escandalizaban del espectáculo sexual que llevábamos. Menos mal que el trayecto
fue corto y enseguida llegamos a casa. Al bajar del coche e ir hacia la puerta
de casa descubrí como los tres iban sedientos de lujuria. Entramos y Chelo me
indicó : "Prepárales una copa mientras me preparo para daros una sorpresa" Me
intrigó su indicación y al mismo tiempo me excito. Les serví la copa que me
pidieron y lo mismo hice yo. Ellos se sentaron en el sofá mientras yo lo hacia
en un sillón al lado.
No había pasado ni cinco minutos cuando Chelo apareció en la
puerta del salón de una forma espectacular. Totalmente desnuda a excepción de un
sujetador que solo le empinaba las tetas dejándolas al aire, y con un tanga
minúsculo, terriblemente minúsculo, yo diría que ridículo, o bien de unas dos
tallas menores a la que ella usaba ya que estaba compuesto por una cinta
alrededor de su cintura, otra cinta que iba por sus glúteos y un trocito
pequeñisimo de tela en rosa pálido que no le tapaba absolutamente nada, además
la tela estaba tan ajustada a su coño que esta se metía dentro de su raja
dejando sus labios alrededor de la braguita. La visión fue tan sorprendente y
excitante que tanto los jóvenes como yo teníamos nuestros penes en la mano y nos
estabamos masturbando. Mi esposa sin dilación y con la cara desencajada por la
excitación se dirigió hacia el que tenia la polla mas grande y se la engulló de
un chupetón, mientras con su mano izquierda agarraba el otro mástil para
masturbarlo. Al poco tiempo se levanto y dándole la espalda al que se la estaba
chupando, fue reculando hasta dejar la polla tiesa a la entrada de su almeja.
Con mano maestra se entreabrió los labios del chocho húmedo y puso el pene en la
entrada de este. Poco a poco fue sentándose encima de la picha hasta enterrarla
totalmente en el interior de su cuerpo.
Al mismo tiempo le decía al otro joven: " Ven y aproxímate
que te voy a sacar toda la leche que tienes en los huevos" y se metió totalmente
la polla en su boca. Empezaron los tres a desencajarse llevando un ritmo
frenético. Solo de verlos me excitaba tanto que mi masturbación iba cada vez mas
deprisa. No tardaron los tres en correrse, el que estaba sentado en el sofá y se
la follaba se corrió dentro de su conejo, y al que se la estaba mamando en su
cara y en su rostro. Chelo también tuvo su corrida pero ella deseaba mas. Así
mientras le seguía chupando y lamiendo la polla a uno le restregaba su coño al
otro. Pero los chavales no podían mas y no se empalmaban. Entonces mirándose el
uno al otro nos dijeron : "Tenemos que irnos, lo lamentamos pero otro dia
podremos seguir mas". Se levantaron y vistiéndose empezaron a ir hacia la
puerta. Yo me percaté de la desilusion tan grande que tenia mi esposa, pues ella
hubiera continuado.
Les acompañé hasta la puerta y me despedí de ellos. Al
regresar al salón vi como Chelo se estaba restregando su almeja. Se estaba
masturbando, con su mano derecha se frotaba el clítoris y se metía dos o tres
dedos en su coño. Con voz entrecortada me pidió: "Juan tráeme de nuestra
habitación lo que encuentres en el interior de la caja que hay encima de nuestra
cama. Necesito tranquilizarme y para ello solo puede hacerlo lo que hay en
ella." Cuando destapé la caja y vi lo que había en su interior me asuste pues
encontré un pene de látex enorme tanto en su grosor como en su largura. Jamas
había visto nada igual ni en las películas porno. Era de un tamaño descomunal.
Lo lleve ante Chelo y le dije: "Esta polla no le entra a ninguna mujer por muy
puta que sea". Ella me respondió: "Tráela para acá que veras como me la meto
totalmente en mi chocho, te darás cuenta de lo puta que soy". Yo le dije: "
Espera un momento que te traiga la vaselina".
Pero cogiendo el miembro se lo llevó a la boca intentando
tragárselo. Mientras yo fui al cuarto de baño a por la vaselina. Cuando regresé
vi como Chelo se había abierto las piernas totalmente y se intentaba entrar el
monstruoso instrumento. Al momento me arrodillé cerca de ella y con una mano le
echaba vaselina mientras que con mi lengua le daba en el clítoris. De repente me
dijo: "Déjame grandisimo cabron que esta polla me va a follar como yo quiero". Y
al instante empezó con furia a meterse poco a poco el gigantesco mástil. La cara
se le iba descomponiendo mientras la polla se iba adentrando en su interior,
hasta que se enterró totalmente en ella. Solo de ver aquel espectáculo me excité
tanto que empecé a masturbarme. Entonces ella me dijo sin dejar de meterse y
sacarse el aparato: "Juan necesito que me folles por el culo".
Como ya estaba totalmente empalmado la recliné sobre el sofá
dándome la espalda y le eche un poco de vaselina en el ojete y a continuación le
puse mi picha entre sus glúteos. Poco a poco se la fui metiendo en su
extraordinario culo hasta dejarlo dentro de él. Lentamente fui dándole
movimientos de salida y entrada. Estos cada vez fueron mas deprisa según notaba
como Chelo iba sacándose y metiéndose el enorme pollon. Entonces ella empezó a
susurrar: "Que bien me encuentro me esta follando un negro por delante y un tío
extraordinario por detrás, como me gustaría que hubiera algún tío mas para
chupársela y después me llenara de su riquisima leche, y que el cabronazo de mi
marido me viera como me follaban todos menos él"
Yo me sonreía mientras le seguía dando por culo. Se daba tan
fuerte con la descomunal polla que creí se iba a partir en dos. Al final nos
corrimos los dos al mismo tiempo y quedamos exhaustos tendidos en el sofá.
Mirándola le dije: "Que grandisima puta eres Chelo" A lo que me contestó :"Como
te dije he tenido una noche loca de sexo y me han follado como yo quería".