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Fecha: 25-Feb-05 « Anterior | Siguiente » en Gays

¿No quieres leche? (2)

alquve
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El padre vió como su hijo probaba su corrida y lejos de cabrearse, la situación le da tanto morbo que decide hablar con su hijo... Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

¿NO QUIERES LECHE? (II PARTE)

Después del pedazo de desayuno que me tomé con la leche de mi padre, no me pude sacar el tema de la cabeza. En el insti sudaba de mis colegas pero también de las tías a las que había estado tirando los tejos. Tenía en mente la enrome polla de mi padre y no había manera de dejar el tema a un lado. A ratos pensaba en que era una guarrada haber probado el semen de mi padre, pero enseguida pensaba en su polla... en que me parecía muy llamativa, muy atractiva, me preguntaba qué se sentiría al tocarla... e incluso cuando me pajeaba pensaba en qué se debía sentir con una polla así en la boca. Por curiosidad suponía. Incluso cuando me duchaba con mis amigos después de un partido les miraba en bolas, con sus pollas dormidas y no me llamaban la atención, pensaba: "sí, están bien, tienen un buen cuerpo, pero esa polla... esa no es la polla de mi viejo". Así estaban las cosas hasta que ayer por la tarde, cuando yo estaba estudiando en mi cuarto, entró mi padre para hablar conmigo. Mi madre estaba trabajando y mi padre tenía el día libre, acababa de volver de estar con sus amigos, iba vestido con un chándal negro.

-Buenas...

-Hola ¿qué quieres?

-¿Estudiando?

-Más o menos...

-Jejeje... debe ser la primera vez en varios días que entro aquí y no te estás pajeando... -mi padre quería algo, sino no hubiera sacado ese tema con tanta rapidez.

-Joder, ni que fuera un mono... no me la estoy cascando a todas horas.

-Ya, ya... habrá que dejar tiempo para follar ¿no? Jejeje

-Bueno...

-¿No?

-Ese tema últimamente está chungo...

-Vaya, ya somos dos los que no mojamos.

-¿Y eso?

-Tú madre, que no tiene ganas...

-Pues ya sabes... a pajearse –le dije provocándole.

-Jejeje... eso es. Bueno, ¿y tú qué tal llevas el tema de las corridas?

-Bien, no sé... normal.

-Ahhh...

-¿Quieres decirme algo?

-No, no... sólo estamos charlando ¿no?

-Claro, claro...

-Oye, el otro día que vimos juntos las fotos de las corridas me pareció que te daban morbo ¿no?

-Sí, claro...

-¿Te da morbo el semen y tal?

-No sé, bueno... me pone la idea de correrme en la cara o la boca de alguien y tal... –le contesté confundido.

-Ya, ya... a mí también, pero no quería decir eso, me refiero a si te da morbo el semen ¿has probado el tuyo?

-Joder, ¿de qué vas papá? –no me gustaba el rumbo de la conversación.

-Oye, que no pasa nada... yo lo he hecho, he probado el mío... supongo que es curiosidad y tal, es normal...

-Ya...

-¿Y tú? –Mi padre se quitó la chaqueta del chándal y debajo llevaba una camiseta de tirantes muy ajustada que le sentaba de puta madre. Tenía unos brazos muy anchos. Cuando lanzó la chaqueta sobre mi cama lancé una mirada al vello de sus axilas, se me puso la polla dura en el acto.

-Sí, también... –contesté tras su declaración de sinceridad.

-¿Y te gustó?

-Joder, no sé papá... es el mío... era curiosidad, por lo que prueba una tía y tal...

-¿Pero sólo te da morbo el tuyo?

-Ostras ¿quieres decirme algo?

-Sí bueno... es que vi como te comías la tostada con mi corrida...

Aquello me sentó fatal, agaché la cabeza rojo por la vergüenza, justificar aquello iba a ser complicado.

-No, no... –murmuré- yo no...

-Ey, Dani... que no pasa nada... –empecé a llorar más por vergüenza que por otra cosa-. Mira, al principio me pareció raro y me mosqueé un poco, pero he estado dándole vueltas a lo que vi... y creo que me gustó...

-¿Cómo? –Murmuré perplejo mientras me pasaba la mano por los ojos, aquella confesión no me la esperaba, me esperaba más bien una bronca por ser marica o por ser un cerdo.

-Mira, con tu madre hacemos poco sexo y malo... el otro día cuando vi las fotos de las corridas me jodió más que nunca no poder hacer según que cosas con ella... que me comiese la polla, correrme en su boca y ver que le gusta...

-Joder, ¿nunca te la ha comido?

-Nunca me la han comido, tu madre ha sido la única mujer en mi vida y ella no ha querido nunca ¿a ti si te la han comido?

-Claro, una tía de clase...

-Pues ya sabes a lo que me refiero.

Lo cierto es que la declaración sobre su vida sexual hizo que se estableciera un vínculo de confianza entre los dos. Estuvimos hablando de mi madre y él, de mis rollos, de cómo era el sexo oral, hasta que llegamos otra vez a las corridas y mi padre me repitió que le había dado morbo verme probar su semen.

-¿Y qué tal estaba? Jejeje –sonrió nervioso mi padre.

-Joder, papá, vaya pregunta...

-Va, dime sólo eso, es curiosidad...

-Bien, muy bien...

-Jejeje... –mientras me sonreía se colocó la polla en el pantalón discretamente, parecía que el tema se la estaba poniendo dura-. ¿Y también te la comiste la noche que me corrí en tu mano?

Aquello me superaba, mi padre me empezaba a interrogar por cómo me había comido sus dos corridas. Él la tenía dura, supongo que por la situación tan morbosa que estábamos viviendo, no hablábamos ni de sexo entre tíos, ni de pollas, ni de nada de eso... sólo de esperma. Yo también la tenía dura, la perspectiva de volver a ver la polla de mi padre y probar su corrida hizo que me lanzase.

-Sí, la probé... y me gustó, por eso me comí la tostada con tu semen.

-Jejeje... ese es mi chico, es normal, es curiosidad, eres joven... –de pronto se puso serio-, ¿y no estaba fría?

-¿Fría? No sé, normal... ¿porqué?

-No, porque cuando la probaste no era reciente...

-Jejeje... joder no sé.

-¿Quieres probarla caliente?

-¿Cómo?

-Pues me la casco y cuando vaya a correrme pones la boca...

-Joder, no sé...

-Va, que no pasa nada... no sabes lo que daría por ver como me corro en una boca. Además, tienes la polla dura, será que te apetece...

-Bien, nos pajeamos los dos pues.

-Venga...

Me bajé los boxers y dejé la polla al descubierto. Mi padre se quitó la camiseta y se bajó los pantalones arrastrando su slip y su polla saltó como un resorte, cada vez me gustaba más. Nos empezamos a masturbar, esta vez sin porno, mi padre me miraba masturbarme de vez en cuando y yo tenía mi vista clavada en su polla y en sus huevos. Me encantaba ver como sujetaba su polla dura con una mano mientras la piel dejaba a la vista un glande mojado y muy apetecible.

-No me falta mucho...

-¿Cómo lo hacemos?

-Espera...

Mi padre se levantó y su polla quedó a pocos centímetros de mi boca, podía oler ese olor tan característico. Me apetecía probarla, así que di un paso más aprovechando la calentura de mi padre.

-Lo que pasa es que así igual se sale...

-Ya bueno... ¿pues cómo lo hacemos?

-No sé, a ver... cuando vayas a correrte avisa y...

-¿Qué?

-Nada, nada...

-Va dime...

-Nada que me avises y pongo los labios encima para que no salga nada...

-Ufff... –mi padre suspiró y aceleró la paja al oírlo-. Vale, vale...

Seguimos con la paja un poco más, yo estaba apunto de venirme pero me aguanté, me moría de ganas de notar el glande de su polla entre mis labios y beberme su leche directamente de su polla.

-Ya...

Fue la señal para que abrirse la boca, me acercase a su polla y mis labios se cerrasen rodeando su glande. Mi padre dejó de masturbarse porque con mi boca en la polla no podía. Me encantó esa sensación, estaba caliente. Nos quedamos quietos, estaba casi en las nubes.

-Así no me correré, no puedo acabar de pajearme...

-Espera...

Cogí su polla con mi mano, la noté muy dura, era casi como tener dos de la mía, la noté palpitar en mi mano. Acerqué mi boca y cerré mis labios sobre su capullo mientras movía la mano masturbándole. Poco a poco fui moviendo mi boca por a punta de su polla. Cuando mi lengua rozó su glande, mi padre se corrió en un medio de un suspiro ahogado y su polla empezó a lanzar chorros de leche directamente a mi garganta. Estaba más caliente que las otras veces que la había probado, y muy espesa. A medida que me iba tragando su monumental corrida los disparos cesaron. Me aparté, miré su polla aún dura y vi restos de semen en el capullo, saqué la lengua y la pasé por el glande, succione con los labios y la volví a lamer hasta dejarla limpia. Me encantaba ese sabor.

-Uffff... –mi padre empezó a vestirse en silencio. Se guardó la polla sin mirarme, cogió su camiseta-. Me voy a echar un rato...

-Vale... pero... –intenté decir algo.

-Lo has hecho genial...

No dijo nada más antes de salir de mi cuarto. Supongo que estaba mal porque su hijo le hubiera comido la polla o casi, pero sentía placer por lo que había pasado. Sensaciones y sentimientos contrarios, como me pasó a mí cuando terminé mi paja con el sabor de la polla y el semen de mi padre en la boca. Me estiré en la cama y como no dejaba de darle vueltas al tema y no podía negar que me había gustado y que me moría de ganas de volver a probar la polla de mi padre, decidí no rallarme más y no buscarle explicaciones. De momento me gustan las tías y me da morbo la polla de mi viejo, no es el fin del mundo.

Las horas que pasaron entre ayer por la tarde hasta la tarde de hoy han servido para que me calmase. Después de la paja y su correspondiente minidepresión de ayer, hoy me han vuelto las ganas de seguir jugando con mi viejo. Cuando he llegado de clase al mediodía no había nadie en casa, así que cómo venía con un calentón del 15 me he ido directo al baño a hacerme una paja. Al entrar he visto que mi padre no habría recogido la ropa después de ducharse esta mañana, y allí estaban... los slips que llevaba ayer cuando se corrió en mi boca. Sin poder evitarlo los he cogido y los he olido, ese olor a polla y a corrida me la ha puesto dura. Me he sacado la polla y he empezado a masturbarme frenéticamente con los slips de mi padre clavados en mi nariz mientras aspiraba el aroma de su paquete, era casi como estar comiéndole la polla. En eso estaba cuando he oído las llaves en la puerta. He tirado al suelo los slips, me he arreglado la ropa, he dejado el baño tal cual y he salido.

Al entrar en el comedor mi padre estaba sentado en el sofá, aplastado como si estuviera muy cansado.

-Pensaba que no había nadie en casa... –ha dicho casi sin ganas.

-Acabo de llegar, ¿qué te pasa?

-El curro, que ha sido agobiante...

-Vaya, quieres que haga algo antes de sentarme...

-Jejeje –mi padre ha sonreído-, tráeme una cerveza y pon la tele, anda...

-Vale... –aunque me hubiera gustado que me pidiese otra cosa. Tras la paja inacabada estaba muy caliente.

He vuelto con su cerveza, le he enchufado la tele y me he sentado en el sofá de al lado del suyo.

-¿Qué tal tu día?

-Bien, aunque las clases me han rallado bastante...

-Ostras, me encanta este programa... –ha dicho mientras centraba su atención en la televisión.

Sin poder evitarlo he empezado a mirarle el paquete, primero disimuladamente y después con total descaro. No la tenía dura, pero bajo los tejanos su paquete ya abultaba gracias a ese delicioso par de huevos que aún debía probar. Estaba apunto de lanzarme sobre ese paquete, sacarle la polla y amorrarme a ella para comérsela hasta que nos corriésemos los dos, pero no me atrevía a mover un dedo.

-¿Qué pasa?

-Nada, nada...

-¿Entonces por qué me miras tanto?

-Por nadaaaa... -he repetido. Mi padre ha parecido captarlo.

-Jejeje... ¿tú no tomas nada?

-No, no tengo ganas.

-¿No quieres leche? –Me ha dicho con una sonrisa y le ha dado un trago a su cerveza. No he respondido, le he mirado casi asintiendo.

-Vaya, vaya... jejeje, veo que tienes adicción a la leche. Pero tu padre está hecho polvo hoy... –le he mirado con cara de pena-. Ufff de verdad, estoy demasiado cansado para pajearme, como no vengas y te sirvas tú mismo...

Supongo que mi padre iba de farol, pero no lo sabré nunca, porque sin decir nada más me he levantado y me he sentado a su lado en el sofá. Le he puesto la mano en el paquete y se lo he empezado a sobar con ganas. Sin dejarle reaccionar, he empezado a desbrocharle los pantalones y a abrirle la bragueta, debajo de ellos unos calzoncillos negros muy ajustados, su polla se movía ahí debajo.

-Ey, ey... Dani, que tu madre está al caer…

Ni caso, yo quería su polla y no me he parado. Se la he sacado del slip. La tenía morcillona, al sacarla he notado su peso en mi mano... Me he parado un instante a mirarla mientras empezaba a pajearla y se ponía dura del todo... me encanta su polla, esta tarde me he podido fijar en lo bien descapullada que queda al correrse la piel del glande, en lo gruesa que es, especialmente en la base. Tocar esa barra de carne hace que me olvide de las tetas más grandes que hay podido ver en mi vida.

-Ufff... me gusta, pero Dani... que tu madre...

No le he dejado terminar, he agachado la cabeza y me he metido la punta de su polla en la boca. Al principio hice lo mismo que ayer, apretar con los labios el glande y pasarle la lengua, pero cuando mi padre me ha empezado a acariciar la cabeza y a gemir, me he puesto más caliente aún. He bajado hasta comerme la mitad de su polla, he succionado su capullo mientras le pajeaba el tronco con una mano. Cuando la soltaba para respirar le lamía el tronco de la polla, de la punta hasta os huevos... por fin probaba aquellos dos huevos grandes... se los he lamido enteros e incluso he pasado la lengua por debajo de los huevos en dirección a su culo... mi padre suspiraba como un animal.

-Joder, la comes de puta madre...

Torpemente ha buscado la cintura de mi chándal y ha metido la mano buscando mi polla y me ha empezado a pajear con rabia. Casi me dolía la polla de la fuerza que estaba haciendo mi padre.

-Sigue, joder... me voy a correr... métetela entera en la boca...

He intentado meterme más de la mitad de su polla en la boca hasta que ya no podía meterme más polla en la boca y he empezado a subir y a bajar por su tronco haciendo presión con los labios. Al llegar arriba succionaba su glande mientras jugaba con mi lengua. Mis manos jugaban más abajo con sus enromes huevos, se los apretaba y se los sobaba como si me fuera la vida en ello.

-Jodeeeeeeer... me encanta eso... me voy a correr en tu puta boca, joder...

Mientras succionaba el capullo hinchado de su polla, mi padre se ha empezado a correr en la corrida más bestia de las que le he visto, casi me he atragantado de tanto semen. Cuando la fuerza de sus disparos ha cedido, me he dedicado a lamerle la polla completamente para comerme todo su esperma, la he lamido del glande hasta la base, deleitándome en tronco. Cuando estaba limpia, he bajado un poco más y le he comido los huevos mientras yo mismo me pajeaba hasta acabar en mis boxers...

Ha sido algo brutal, porque era la primera polla que me comía y puede que la única, porque me ha molado mucho como se tensaba la polla de mi padre hasta escupir chorros de su semen caliente en mi boca. Además, a él le ha gustado, aunque nos rallemos justo después de hacerlo, está claro que a mi padre, al que nunca se la habían comido, le gusta que le coma la polla.

Yo no pienso más en ello, simplemente he decido actuar como me salga de los huevos. Ahora es de noche y mi padre debe estar durmiendo junto a la aburrida de mi madre que no sabe que se pierde un pedazo de polla con unas corridas alucinantes. Pero mañana, cuando nos quedemos solos a la hora del desayuno y mi padre me suelte otra vez aquello de: "¿no quieres leche?", me arrodillaré ante su entrepierna, le sacaré la polla por el lateral inferior de los slips y se la comeré hasta que se vuelva a correr en mi boca.

Quién sabe si estas sesiones de anatomía padre-hijo irán a más, lo que tengo claro es que comerse la cabeza en esta puta vida no nos lleva a ninguna parte... hay que actuar. Además, si la leche materna es muy buena para un hijo, la paterna no va a ser menos.


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© alquve

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