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Fecha: 25-Feb-05 « Anterior | Siguiente » en Gays

¿No quieres leche?

alquve
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Padre e hijo se comparan el tamaño de sus pollas al coincidir en el baño, lo que desencadena que el hijo acabe teniendo fijación por la polla de su padre. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

¿NO QUIERES LECHE?

Me cuesta bastante escribir esto pero supongo que es una buena manera de echar fuera las cosas que me preocupan desde hace unos días. Antes de nada me presento, soy un chico de 17 años y estudio 2º de Bachillerato, vivo en un pueblo del área metropolitana de Barcelona con mis padres. Soy moreno, 1,80 cm, sin vello en el cuerpo, hago deporte por lo que tengo un físico bastante fibrado en el que destaca un abdomen definido y un buen culo, o por lo menos es lo que han destacado las tías con las que he tenido algo. Vaya por delante que a pesar de lo que voy a contar, me gustan las tías, de hecho perdí la virginidad el verano pasado con una tía de clase, Laura, bastante puta... porque si no se ha follado a todos los tíos de clase es porque uno o dos son gays. Pero ella lo ha intentado.

Para poneros sobre antecedentes os voy a presentar también a mis padres. Mi madre trabaja para una empresa de limpieza y la pobre se mata a hacer horas para pagar la hipoteca y todas las demás facturas. Mi padre trabaja en la fábrica que una empresa de coches tiene aquí. Le van cambiando los turnos o sea que hay días que se pasa muchas horas en casa antes de irse al curro o cuando ya ha vuelto. Tiene casi 40 años, le encanta jugar al fútbol con sus compañeros de curro y salir en bici los domingos para hacer rutas. Físicamente es alto, 1,80 o así, corpulento, no está cachas pero tiene buen cuerpo, buenos brazos y unas piernas trabajadas por el deporte. Tiene el pelo corto y moreno, y en el resto del cuerpo tiene vello en el pecho (no demasiado), en los brazos, en las piernas, en las axilas y como no, en los huevos. Y además, esto de los huevos lo puedo asegurar, más que nada porque desde que recuerdo, en mi casa no ha habido problema para entrar al baño cuando alguien se estaba duchando o en la habitación cuando alguien se está cambiando de ropa. Y es precisamente por una situación de esas por la que pasó todo lo que ha hecho que me ralle estos días.

Hace un par de jueves, cuando salí de clase me fui a jugar un partido de fútbol con los colegas de clase, cuando volví a casa me dispuse a darme una buena ducha, así que me metí en el baño. Cuando estaba bajo la ducha enjabonándome y pensando en cómo le podía tirar los tejos a Eva, otra de las tías "abiertas" de clase, mi padre entró al baño. La verdad es que a esas alturas mi polla marcaba un principio de erección realmente prometedor. No soy Nacho Vidal, pero no me quejo, en erección mide unos 16 cm.

 

-Joder, podrías llamar a la puerta... –grité mientras me daba la vuelta para que mi padre no me la viese dura.

-¡Uy! ¿Ahora le da corte al niño que le vea en bolas?

-No, joder... pero...

-Pero nada, que acabo de llegar del curro y me estaba meando. Jejeje... ¿por qué te giras? Uy... que le he pillado pensando en sus cosass...

-¿Pero qué dices? –Me justifiqué porque me dio corte que pensase que me la estaba machacando, nos vemos en bolas pero no nos vemos haciéndonos pajas-. Me estoy duchando, sólo eso.

-¿Ah sí? A ver date la vuelta...

-No... –imposible, a pesar de la conversación no me había bajado la erección.

-Jajaja... qué tío, que no pasa nada.

Sus palabras quitaron hierro al asunto, así que me di la vuelta y continué enjabonándome, pude ver de reojo que mi padre se la estaba sacudiendo para guardársela.

-Joder... como ha crecido mi niño... jejeje –dijo mi padre mientras me lanzaba una mirada a la polla en erección. Me sentí orgulloso por el comentario-. Tienes una buena polla.

Instintivamente miré hacia él, aún no se había guardado la polla. Todas las veces que se la había visto antes habían sido cuando mi padre salía de la ducha o se cambiaba de ropa, sin estar empalmado y ya me parecía una buena polla, pero en aquel momento era distinto. La polla de mi padre estaba, lo que podemos decir morcillona y aún así era más ancha que la mía e igual de larga, habría que ver a ese monstruo en estado de erección.

-Joder, pues anda que el rabo que gastas tú...

-Jajajaja... –mi padre soltó una carcajada mientras se acariciaba la polla y cubría y descubría el glande-. Esto no es nada, tendrías que verla dura...

-Jejeje... seguro que se queda igual...

-Jejeje... que cabrón, más querrías tú tenerla como yo la tengo en erección –bromeó mi padre mientras se guardaba el instrumento bajo mi atenta mirada-. Pero no te preocupes, seguro que a ti se te pone así de gorda –se apretó el paquete para remarcar sus palabras.

-No creo que crezca más... –dije mientras miraba mi polla dura.

-Bueno así está muy bien, chaval.

Cuando acabó de decir eso, me dio una palmada en el culo y salió del baño. Me quedé un poco flipado por como había ido todo. Siempre había visto a mi padre en bolas y no le había dado mayor importancia. Pero ese día, al verle la polla morcillona me llamó la atención... y pensé en su comentario de cómo sería dura del todo. No era deseo, era más bien admiración, curiosidad. Debajo de la ducha me hice una paja mientras pensaba en follarme a Eva pero sin quitarme del todo de la cabeza la polla de mi padre.

Después de eso, pasaron varios días sin novedad. Yo casi me había olvidado de la polla de mi padre hasta que una noche estaba en mi habitación. Estaba en slips porque con la calefacción puesta se estaba genial y en mi habitación me gusta ponerme cómodo, estaba navegando por Internet esperando a que mis padres se acostasen y poderme cascar una paja a gusto. Cuando dejé de escuchar sus pasos, abrí una página porno con fotos de folladas en grupo. Al ver las dos primeras tetas tenía la polla durísima, así que me la saque por el elástico del slip y me la empecé a cascar. En eso estaba cuando entró mi padre. Me guardé como pude la polla e intenté disimular. Quería cerrar la web porno pero de los nervios no pude.

-Joder, chaval... mira que eres guarro... pajeándote aquí.

-Joder papá, ¡no pues llamar antes de entrar!

-Jejeje... que niño. Pero no ves que puede entrar tu madre y la matas del susto...

-Es que no se para qué coño venís a tocarme los huevos... –dije cabreado. La erección se me había bajado de golpe.

-Porque tu madre veía luz en tu puerta y me ha dicho que te dijese que te acostases ya, que mañana tienes clase.

-Ya, ya... ahora me iba a costar pero...

-Tenías algo entre manos... jejeje.

-Joder ¿y qué pasa? ¿No te hacías pajas tú a mi edad?

-Joder, a mí edad dice... y ahora me las hago también. Si es algo normal chaval, sólo intentaba picarte...

-Que cabrón... –dije mientras me sonreía.

-A ver que estabas viendo... –mi padre se sentó a mi lado, cogió el ratón y empezó a ver la página web que estaba viendo yo momentos antes.

-Joder, papá... deja eso...

-Calla niño... joder vaya tetas tiene esta... ufff... como le gusta comer polla...

Le miré mientras él miraba las fotos. Sólo llevaba puesto un slip blanco como yo. Le di un vistazo a sus brazos anchos, me detuve en el vello que asomaba bajo sus axilas, recorrí con la vista su pecho, y seguí su vello hasta que desaparecía por debajo de la cintura de sus slips. Mi padre era un buen ejemplar de macho, mi madre tenía suerte. Bajé la mirada y mis ojos se fijaron en su entrepierna. Bajo la tela de los calzoncillos se empezaba a mover su polla. Cuando llegó a la foto en que una tía se comía las pollas de dos negros gigantescos, la punta de la polla de mi padre asomó por la parte superior de su desgastado slip. No podía apartar la vista de aquel glande, era casi el doble de ancho que el mío. Mi padre se dio cuenta que no estaba mirando al monitor del PC.

-¿Qué miras?

-Nada...

-¿Nada?

-Joder... pues eso –dije yo señalando a su entrepierna.

-Mierda de slips, tu madre ya me podría comprar alguno nuevo... que cuando se me pone dura se me sale la polla.

-Ostras, con esa polla es normal que no aguanten... la tienes muy gorda ¿no?

-¿Tú crees? –Mis palabras aumentaron el ego de mi padre, que no dudó en bajarse los slips dejando al descubierto una polla dura que debía medir unos 19 o 20 cm, bastante oscura, con el glande al descubierto. Por debajo, dos huevos grandes cubiertos de vello oscuro.- Tampoco es tan grande...

-Joder, es la más grande que he visto...

-No creo que hayas visto muchas en erección...

-Ya, pero mira –señalé a la pantalla- la tienes tan ancha como el negro de esta foto.

-Bueno, más o menos... pero a mí no me la está comiendo una tía como esa... –bromeó mi padre-. Como se la come la muy puta...

Mi padre empezó a deslizar su mano por el tronco de la polla, empezando una suave paja.

-Ufff... ¿tú ya te has corrido?

-¿Yo? Qué va... me has cortado el rollo...

-Pues sigue nen... si te apetece, no te cortes, estamos en confianza ¿no?

Miré como mi padre masturbaba su polla con los ojos clavados en la pantalla. La escena era surrealista, no me habría imaginado nunca a mí padre haciéndose una paja delante de mí, pero allí estaba. Su glande empezaba a lubricarse con las gotas de precum mientras movía la mano con más rapidez por el tronco de su polla. Me saqué la mía, estaba totalmente dura. Lo cierto es que al lado de la de mi padre parecía pequeña, la suya era casi el doble de gruesa y unos cm más larga. Toda una polla. Empecé a pasar las fotos puesto que mi padre se había centrado en su polla y había dejado el ratón.

-Joder, mira como se corre el cabrón éste en la boca de la puta...

-Sí... ¿te gusta la foto?

-Sí, sí... déjala... me voy a correr pronto... ¿y tú?

-No, aún me falta –mi vista iba del monitor a la polla de mi padre, que estaba totalmente tiesa y muy mojada-. Vaya corrida, cuánta leche saca el tío ¿no? –Pregunté sin ninguna maldad, simplemente porque el tío de la foto lanzaba un chorro de esperma alucinante.

-Bueno, lo normal... te debes correr poco tú si piensas que ahí hay mucha leche...

-No, sé, lo normal...

-Jejeje... seguro que te salen solo dos gotitas...

-Jaja.. que cabrón, ya querías correrte tú como lo hago yo...

-Sí bueno... vas a ver lo que es una buena corrida chaval...

Mi padre aceleró el ritmo con sus ojos clavados en la foto. Estaba sentado justo a mi lado pero estaba ladeado en la silla por lo que quedábamos casi enfrentados, así que cuando empezó a correrse sus primeros trallazos de leche fueron a parar directamente a mi abdomen. Me quedé flipado mientras veía como la leche salía de la durísima polla de mi padre y me salpicaba.

-Joder pero no salpiques, guarro... –solté cuando recuperé el sentido.

Mi padre no apartó su polla así que estiré mi mano y la puse cerca de su capullo, los últimos disparos de semen fueron a parar a mi mano abierta.

-Jodeeeeeeeeer, eres un cerdo... –repliqué con cara de asco.

Mi padre apretó su polla para que cayesen las últimas gotas de semen y se guardó la polla en los slips rompiendo el hilillo de esperma que la unía a mi mano.

-Ves... eso es una buena corrida... –dijo mientras se levantaba. Antes de cruzar la puerta de la habitación me miró— Y límpiate marrano... jejeje...

-Qué cabrón... –sólo atiné a decir.

Cuando mi padre salió de mi cuarto, yo tenía mi polla en una mano y su esperma en otra. A pesar de que le había gritado lo guarro que era por salpicarme por su esperma, lo cierto es que notar aquel líquido caliente no me parecía tan asqueroso. Miré la foto de la pantalla, una tía con la cara llena de semen y seguí masturbándome. Cuando estaba apunto de correrme pensé en que alguna vez había probado mi propiso semen y no estaba malo, así que como estaba tan caliente por haber visto la polla de mi padre, me llevé la mano llena de su esperma a la boca y pasé la lengua. No me disgustó, era más denso que el mío y tenía un sabor algo amargo. Mi polla se puso aún más dura... cuando mi mano estaba limpia recogí con los dedos las gotas de semen de mi abdomen y me los llevé a la boca...

Después de correrme me rallé bastante, me parecía muy fuerte haberme pajeado con mi padre al lado y me parecía asqueroso haber probado su leche, me costó dormirme, pero finalmente lo hice. Me dije a mí mismo que era puta curiosidad y que no tenía nada de marica, que cascártela con otro tío era de los más normal, aunque fuese tu padre.

A la mañana siguiente, cuando me desperté, me levanté de la cama en calzoncillos me lavé la cara e intente mear a pesar de la erección matutina. En silencio fui a la cocina para beber leche. Leche... palabra maldita. Mejor zumo. Cuando estaba a punto de entrar en la cocina oí a mis padres. Me asomé con cuidado. Mi padre iba como ayer en calzoncillos, se acababa de levantar, mi madre estaba a punto de irse a trabajar. Mi padre la besó juguetonamente y le metió mano. Mi madre le dijo que tenía prisa, que tenía que irse y se soltó. Volví al pasillo y cuando mi madre salió de casa, entré en la cocina.

-Vaya, buenos días chaval...

-Buenos días...

-¿Otra vez? -mi padre miró la carpa que se levantaba bajo mis calzoncillos.

-Joder, que son cosas del despertar... además, tú estás igual...

-Ya...

-¿También el despertar?

-No, no... es cosa de tu madre... –mi padre sonrió.

-¿No curras hoy?

-Sí, pero voy de tarde... esta mañana me iré a dar una vuelta con la mountainbike.

-Bien, yo desayuno y me voy a clase... –dije mientras cogía el zumo de la nevera.

-¿No quieres leche? –Dijo mi padre mientras se servía un baso de leche y dejaba el brik sobre la mesa.

-No, gracias... –palabra maldita.

-Jejeje... claro, ayer ya tuviste bastante leche ¿no?

-Anda, calla papá, que ya te vale...

-Jejeje... bueno, ahora ya sabes lo que es una buena corrida ¿te corriste tú?

-Sí, sí...

-¿Y qué tal?

-Pues no como tú...

-¿Ah no? ¿Por qué?

-Pues no sé, yo me corro menos... y más líquido supongo.

-Joder... ¿pero es normal?

-Ostras papá, y yo qué sé, supongo...

-No, no... tenemos que salir de dudas ¿y si tienes un problema?

-Salir de dudas ¿cómo?

-Pues... córrete y te lo digo...

-¡Anda! Qué dices, correrme ahora...

-¿Qué? La tienes dura, si te tocas un poco te corres seguro.

-Joder, que no... que me da corte.

-¿Corte? Pero si nos vimos las pollas ayer...

-Ya, pero no...

-A ver, ¿si me corro contigo te da corte también?

-No sé...

Dudé, la perspectiva de volver a ver a mi padre en acción me la ponía dura, pero después de rallarme tanto la noche anterior, no quería hacer tonterías otra vez. Antes de que dijese algo más, mi padre ya tenía la polla fuera y se la estaba cascando, sin duda mi madre le había dejado muy caliente. Me la saqué y seguí su ejemplo. Mi padre tenía los ojos cerrados mientras se masturbaba, los míos estaban clavados en su polla. Cada vez me resultaba más llamativa y atractiva. Supongo que por envidia, pero también me preguntaba que debía sentirse al tocar una tan gruesa y larga.

-Me voy a correr... –susurré.

Mi padre abrió los ojos y miró como de mi polla empezaba a salir esperma, no fue mucho, también influía que me hubiera corrido la noche anterior.

-Ufff... no está mal, por lo que habías ducho pensaba que era algo raro. Yo también voy a correrme... murmuró ¿tienes un kleenex?

-Joder, no... espera que voy a por papel...

-No, no... me corro ya...

-Ostras como me salpiques te capo... toma ten...

Le alcancé lo que tenía más a mano, una tostada de pan, pero mi padre no la cogió, empezaba a correrse mientras soltaba un suspiro de placer. Para prevenir otra ducha de esperma le acerqué la tostada a la punta de la polla y su semen fue cayendo en ella. Eso sí es dar en el blanco.

-Jajaja... que guarrada... esta tostada la tiras, nen... como la vea tu madre me mata... –dijo mi padre mientras sujetaba la tostada y dejaba caer sobre ella las últimas gotas de semen.

-Otra megacorrida, nen... tienes los huevos llenos –me salió del alma decirle aquello, después de correrse la noche anterior mi padre volvía a correrse de una forma brutal.

-Eso díselo a tu madre... no me cuida –en su cara se veía que no estaba bromeando-. Y por lo que respecta a ti, no tienes ningún problema nen, estás sano... debe ser que yo tengo los huevos más grandes.

Eso último lo dijo cuando se había levantado, sus huevos y su polla (ahora más encogida) estaban a tres palmos de mi cara. Empecé a entender que a mi padre le gustaba el rollito exhibicionista y chulo, le gustaba que su hijo admirase que tenía una gran polla o unos huevos grandes.

-Me voy a vestir que tengo frío y me largo... recoge esto...

-Vale, vale... lo haré.

Cuando mi padre salió de la cocina yo seguía caliente a pesar de mi corrida, aquellas situaciones me hacían hervir la sangre. Miré la tostada. La cogí y la acerqué a mi cara... tenía ese olor característico del semen... y pensé... esto no puede desperdiciarse. Cuando le di el primer bocado volvía a tener la polla dura.

 

Continuará...



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