PRESIONANDO A MI MUJER
Cuando conocí a mi mujer ella tenía tan solo 13 años, un
padre muy puritano y una madre que la protegía y defendía todo lo que podía para
que fuera una chica de su tiempo.
Ya entonces era una preciosidad, desde el principio yo le
deje claro que no quería como compañera a ninguna mojigata y como teníamos
lugar, era muy caliente y sobre todo mi opinión era su opinión y no me negaba
nada cuando nos casamos teniendo ella 18 años de virgen no le quedaba nada.
En esos 5 años se había convertido en una hembra
impresionante, media 1.70 pero además de alta tenia un culo y unas tetas que
hacían que todo el mundo se volviera a mirarla. Aun hoy con sus 50 años está mas
que apetecible pero cuando nos casamos era realmente una mujer de bandera.
Ya en el viaje de novios le explique que el sexo era muy
bonito y daba mucho placer pero que para que no nos cansáramos el uno del otro y
se convirtiera en algo monótono teníamos que introducir morbo, cuando mas morbo
mejor en nuestra relación.
No me entendió en absoluto, no sabia que pretendía de ella y
me dijo que siempre había procurado complacerme en todo lo sexual, aunque si
hubiera si por ella habríamos sido mucho mas conservadores.
Le explique que no era eso, puesto que en ese aspecto estaba
súper complacido con ella, pero que a mi me gustaba sentir como los demás la
deseaban, no que pensaran que era muy bonita, que lo que quería era que pensaran
en lo buena que estaban y en lo a gusto que se la follarían. Y para ello tenia
que hacerle sentir a los hombres que era accesible, que tenían posibilidades de
acostarse con ella si las circunstancias eran factibles.
No quería que se comportara así en nuestro círculo, tampoco
quería que nadie pensara que era una puta que se acostaba con cualquiera, pero
si que diera pie a que intentaran ligársela, incluso que intentaran meterle
mano.
Ella callaba, no decía nada y yo no sabia si me había
entendido, le pregunté y me dijo que no sabía si podría hacerlo, entre otras
cosas porque si alguien intentaba meterle mano pensaba que no sabría como
pararle los pies.
Antes de continuar, pensé en como decírselo para que no se
asustara, pero resumiendo le dije que lo que buscaba era el morbo, pero que si
eso conllevaba que de una forma discreta le metieran mano o incluso que ella no
pudiera evitar el llegar hasta el final pues que no pasaba nada, pero que eso
sucedería, si sucedía, en contadas ocasiones.
Me dijo que no me prometía nada y que de hecho preferiría que
ningún hombre que no fuera yo le metiera mano, pero acepto encantada el
comprarse ropa tanto interior como exterior más acorde con mis pretensiones.
Cuando comentábamos como se notaba que la deseaban, me decía
que no esperaba sentirse tan halagada por ello como se sentía que mas bien
esperaba sentirse incomoda y poco a poco fue cambiando su forma de sentarse y de
comportarse.
Cuando volvimos a casa, retomo la forma de vestir tradicional
aunque no tan estricta y salvo excepciones volvió a sentarse y comportarse como
hacia de soltera, pero cuando a la semana hicimos una escapada de fin de semana
largo, lleno la maleta con la ropa que habíamos comprado juntos en el viaje de
bodas.
Nos encontramos en el camino al hotel con un matrimonio que
el era amigo mió de antiguo, tres o cuatro años mayor que yo, ambos conocíamos
las ideas liberales del otro, en cuanto le presenté a mi mujer y tuvimos ocasión
de hablar solos me pregunto si continuaba pensando igual en el tema del sexo, al
confirmárselo me dijo que ellos se lo montaban prácticamente todas las semanas
con un grupo de amigos y se lo pasaban maravillosamente bien, yo le tuve que
contar las dificultades que tenia con mi mujer y lo que habíamos hablado y hecho
hasta ahora.
Me dijo que saliéramos juntos ese fin de semana y que dejara
que el y su mujer ayudaran a la mía a decidirse, pues pensaba por lo que yo le
había contado que ella estaba dispuesta a intentar complacerme. Acepte
encantado.
Cuando después de cenar ellos se marcharon a casa a cambiarse
subimos nosotros también a la habitación a cambiarnos para ir a bailar y allí mi
mujer me dijo que mi amigo le había rozado varias veces la pierna de forma
intencionada, le pregunte que como se había sentido y me dijo que por una parte
se había puesto caliente pero que por la otra muy nerviosa por si ella se daba
cuenta.
Le dije que tanto el como yo sabíamos que el otro era liberal
y suponía que la mujer también debería serlo, porque si no era así no habría
tomado el riesgo sin conocerla de que ella reaccionara mal.
Ella después de un momento me dijo que no le gustaría que el
intentara nada, pues no sabia como iba a reaccionar, que suponía que si bailando
el la apretaba lo podría aceptar pero que después de lo que yo le había dicho la
cosa no iba a quedar ahí que querrían continuar avanzando mas íntimamente y para
eso pensaba que no estaba preparada y le sabría mal que yo quedara mal con mi
amigo por su culpa.
Le dije que no se preocupara, que si se iniciaba algo cosa
que no era segura, nadie la iba a obligar a hacer algo que no quisiera hacer,
que lo entenderían perfectamente pues aun en el supuesto de que ella fuese lo
liberal que estábamos imaginando también habría pasado por una situación igual o
similar a la que ella estaba pasando. En definitiva que si las cosas se
producían como creíamos y ella se iba poniendo cada vez mas caliente y acababa
disfrutando en la cama con él excelente, pero que si en algún momento se
enfriaba que lo dejara ahí, si luego se volvía a poner caliente y quería
continuar que lo hiciera y si no que no pasaba nada que nadie se iba a molestar
ni a enfadar.
Quiero que te esfuerces por hacerlo, pero no hasta el extremo
de que los hagas por compromiso hacia mi o hacia ellos y no lo podamos intentar
en otra ocasión, de hecho a mi me hubiera gustado ir paso a paso, que te hubiera
metido mano algún desconocido en el cine o en el baile, y que después de
disfrutar de ello tanto mientras te lo hacían como luego comentándolo nosotros,
conocieras en algún sitio discreto a alguien que te gustara físicamente y te
dejaras ligar y luego de tres o cuatro citas de las que disfrutáramos nosotros
mientras me lo contabas te dejaras llevar a un hotel y disfrutaras de una buena
tarde o noche de sexo.
Pero por otra parte si lo de hoy lo disfrutas se te quitaran
todas las dudas y podremos ponerle el morbo a nuestro matrimonio sin problemas
ni nerviosismos por tu parte, pues te repito no busco el sexo por el sexo, busco
el morbo aunque si el morbo nos lleva al sexo no lo rechazo.
Cuando vinieron a recogernos, el no paraba de piropearla,
notaba yo que ella estaba muy alagada. Insistí en ir con los dos coches y mi
mujer se marcho con el y la nueva amiga se vino conmigo. Nada mas ocupamos la
mesa en la sala de baile el la saco a bailar, ella me dijo que su marido había
hablado con ella de la situación y me aconsejaba que no bailáramos nosotros
mucho y cuando ella volviera a la mesa que la sacara yo, puesto que en esos
bailes podía yo disiparle muchas dudas y temores y sobre todo que no forzara la
situación que si no era esa noche, seria en otra muy próxima y que si ella me
preguntaba por lo que estábamos hablando nosotros que no le mintiera y que ella
en pocas palabras me había peguntado si practicábamos el intercambio y que si
ella había estado con alguna mujer, ya que eso era una fantasía que tenían la
mayoría de mujeres y podía ayudar a convencerla.
No tardó mi mujer en venir a la mesa y luego de tomarse medio
cubalibre la saque yo a bailar, lee pregunté que como estaba y me dijo que
nerviosa no porque hubiera pasado nada, si no que como estaba esperando que
pasara la espera la ponía nerviosa, le pregunte si deseaba que pasara y me dijo
que si, ya que a pesar de estar nerviosa estaba toda mojada, pero que continuaba
sin saber como iba a reaccionar.
En ese momento se atenuaron mucho las luces del local y la
música que pusieron era mas lenta y romántica y le comenté que seguramente el
habría estado esperando ese momento, nos estuvimos besando toda la pieza y
cuando acabo fue ella la que me dijo de volver a la mesa.
Habían vuelto a traer bebida y ella que no estaba muy
acostumbrada a beber se dio un buen trago antes de aceptar la invitación de él a
bailar, estuvieron un rato bailando antes de volver no los veíamos aunque
tampoco hacíamos por verlos y cuando se bebió el resto del cubalibre me dijo de
bailar.
Me dijo que las cosas se habían desarrollado muy rápidas que
el le había dicho que sabia que yo era muy liberal y que el y su mujer también
lo eran y le había preguntado directamente sí ella también lo era y que ella le
había contestado que yo quería que lo fuese pero que ella no sabía hasta que
punto podría complacerme y le daba miedo empezar algo que no pudiera terminar y
mas con un amigo de su marido y él le había dicho que no se preocupara por eso y
que le gustaría que le permitiera intentar iniciarla y que ella no le había
contestado pero se había apretado contra el y a partir de ese momento el la
había estado besando tanto en el cuello como en la boca y había bajado la mano
para acariciarle con suavidad y disimulo el culo sin que ella hubiera opuesto
ninguna resistencia.
Le pregunte como se sentía y me dijo que estaba mojadísima y
que en el baile ya sabia que no iba a tener ningún problema en aceptar cualquier
caricia mas o menos discreta que el le hiciera pero a partir de ahí tenia sus
dudas aunque menos que antes. Le hice observar con disimulo al resto de parejas
que había en la pista para que se diera cuenta de que las caricias que se hacían
la mayoría de las parejas de discretas no tenían nada.
Me dijo que ya se había dado cuenta de que estaba en una sala
de baile que en nuestra ciudad yo no la habría llevado y que estaba esperando y
deseando que nuestro amigo le hiciera algo así y que si bailando se le veían las
bragas o los pechos no se iba a cortar, que ya me había dicho que allí en el
baile no creía que fuera a tener ningún reparo en aceptar lo que el le hiciera.
Advirtiéndole que tuviera cuidado con la bebida pues quería que supiera lo que
hacia y tuviera la mente clara para decir que no si así lo decidía y al mismo
tiempo para que disfrutara plenamente de todo lo que le hicieran volvimos a la
mesa.
Ella tomó unos sorbos del nuevo cubalibre y cuando el la sacó
a bailar animo a la otra para que me obligara a bailar a mi ya que a ella no lee
diría que no, la nueva amiga miró significativamente a su marido y se levantó,
me llevó por la parte de atrás de la pista y allí estuvimos bailando, me hizo
ver donde estaban ellos bailando diciéndome que a nosotros ellos no nos podían
ver y que no me preocupara de ella pues sabia por experiencia que yo preferiría
estar pendiente de mi mujer y que ya tendríamos tiempo de conocernos mejor pues
tal y como veía a mi mujer sabia que iba a llegar perfectamente hasta el final,
pues de todas las que había visto iniciar ella era la mas entregada y su marido
tenia la suficiente experiencia para no estropearlo.
Se quedó un reservado libre y me pidió que nos sentáramos
allí y desde allí pude ver como mí amigo iba avanzando rápidamente sin que mi
mujer opusiera ninguna resistencia y que tal y como mi mujer había previsto
cuando estaba bailando conmigo ya estaba con la falda subida y las bragas al
aire y como el cierre del vestido le ofrecía dificultades a él fue ella misma la
que lo soltó resbalando el vestido lo suficiente para que sus pechos cubiertos
por un sujetador de media copa pudieran ser besados por el.
Ella llamó al camarero le entregó una generosa propina para
que nos reservara el sitio y me sugirió que volviéramos a la mesa mientras
esperamos me dijo que apostaba conmigo lo que quisiera a que cuando volvieran
ellos, ella diría de ir al servicio, luego me sacaría a bailar y me informaría
de que no llevaba ropa interior.
No tuve tiempo de contestar pues llegaron ellos, pero no se
equivoco en absoluto, se había quitado el sujetador por dos motivos el uno era
para que él pudiera besarlos y acariciarlos mejor y el otro para que se los
pudieran ver a gusto tres o cuatro hombres que estaban mas pendientes de ella
que de su pareja y las bragas se las había quitado porque estaban tan mojadas
que le molestaban y como además ella se lo había sacado del pantalón
acariciándolo había pensado en metérselo entre las piernas para que le rozara el
sexo mientras bailaban.
Además mi mujer mientras bailábamos me advirtió que si
estuviéramos en el hotel se metería en la cama abriría las piernas y no le
importaría en absoluto si quien se la metía era yo, mi amigo, el botones o
cualquier otro desconocido pues estaba con unas ganas enormes de sexo, que nunca
se hubiera imaginado que iba a disfrutar tanto con un hombre que no fuera yo.
Le dije que en ese caso que nos marcháramos ya, para que no
se enfriara, le explique que la había estando viendo bailar y que a pesar de que
continuaba pensando que lo que buscaba era el morbo y no el sexo me había puesto
tan caliente al verla tan excitada y tan entregada que lo que mas deseaba en
este momento era verla retorcerse de placer mientras se la follaban, ella me
dijo que continuáramos allí un rato mas disfrutando y que no me preocupara pues
ahora ya estaba segura de que me podría complacer y que esa noche me podría
decir que había recibido por primera vez una leche distinta a la mía en su coño.
Es mas, cuando me he dado cuenta de que uno de los que
estaban bailando estaba mas pendiente de mi culo que de su pareja, durante un
momento me he fijado en las parejas de mi alrededor por la curiosidad de saber
si era uno solo o eran mas, eran mas como te he dicho antes pero además me he
dado cuenta de que la mayoría de las mujeres que hay son profesionales y no me
ha importado en absoluto porque me siento muy puta pero me gusta y no creo que
sea una situación pasajera, creo que a partir de hoy me va a gustar mucho
sentirme deseada y creo que cuando me sienta así voy a buscar soluciones para
que discretamente me puedan poseer, pues es cierto lo del morbo que tu dices
pero yo creo que no me voy a conformar con el, creo que lo voy a querer
acompañado de sexo.
Volvimos a la mesa, esta vez el trago de cuba libre fue mas
largo, ella misma dijo de bailar, nosotros nos levantamos también para ocupar
nuestro observatorio, en cuanto él empezó a meterle mano por bajo de la falda
los mirones se dieron cuenta de que ella se había quitado las bragas y se
acercaron bailando mas a ellos, ella estaba a sus anchas, soltó el cierre del
vestido que resbaló dejándole los pechos al aire, ahora ya los mirones no
disimulaban y la miraban descaradamente, ella entonces bajo la mano le cogió la
polla a el y subiéndose la falda por delante se la metió entre las piernas.
Mientras veía todo esto le contaba a nuestra nueva amiga la
conversación que habíamos tenido, y ella me dijo entonces luego de escucharme
que pensaba que mi mujer no me tendría que contar como se la habían follado que
en principio pensaba que podría verla follar al día siguiente pero que ahora
estaba convencida de que podría ver la primera vez que ella estaba con otro
hombre.
Por otra parte me confirmó lo que pensaba mi mujer, la
mayoría de las mujeres eran profesionales declaradas, y que las catorce o quince
que no lo eran, habían salido de la ciudad en varias ocasiones y habían cobrado
también, incluida ella que lo había hecho en tres ocasiones que supiera ella,
pues había cuatro o cinco veces mas que tenia la impresión de que su marido era
el que lo había concertado y cobrado.
Al rato el marido se quedó mirando hacia donde sabía que
estábamos nosotros y nos hizo una seña para que nos fuéramos, ya en la calle
quedamos en ir a su casa a tomar una copa, mi mujer quería pasar por el hotel
para cambiarse pero ella la convenció diciéndole que como su hermana tenia una
talla parecida le dejaría lo que le hiciera falta y así no perdíamos tiempo dado
lo tarde que se había hecho, por un momento temí que mi mujer dijera que lo
dejáramos para otro día pero no, acepto la oferta y subió al coche conmigo, mi
amigo me dijo que no me preocupara porque iba a ir despacio y pendiente de mi
para no perderme, pero no sugirió que su mujer viniera conmigo.
Mi mujer me preguntó si la había continuado viendo y yo le
confirme que no había perdido detalle, ni de lo que se le veía, ni de cómo la
miraban, ni de cómo se la comía el, ni de cómo se la había metido entre las
piernas, ella me dijo que se había corrido mas de ocho veces, pero que no por
ello le había bajado la calentura y que la polla de él al principio había estado
entre sus piernas, pero que bailando, bailando se le había metido dentro y que
él se había corrido dentro de ella aunque no se le había rebajado.
Me preguntó lo que íbamos a hacer ahora y le dije que me
imaginaba que nos daríamos una ducha nos pondríamos algo fresco nos serviríamos
una copa y luego bailaríamos un poco para que fuera menos frió el hecho de
empezar con el sexo y que cuando lo consideráramos oportuno o bien pasaríamos a
una habitación cada uno o nos quedaríamos los cuatro juntos en el comedor o en
una habitación. Le pregunté si quería continuar y me dijo que por supuesto que
si, juntos o separados volví a preguntarle, como estoy me da igual pero supongo
que tu querrás ver como me follan, así es que juntos y si cambio de opinión ya
te lo diré.
Nos quedamos un rato callados y se me ocurrió comentarle lo
que me había dicho la nueva amiga de las profesionales, inclusive de ella y me
comentó que esa mañana no lo hubiera comprendido pero que ahora si, que pensaba
que si yo le dijera de ir a una fiesta y que íbamos a cobrar por que ella se
acostara con quien yo le dijera igual lo admitía.
Tal y como yo había previsto cuando llegamos al chalet
encendimos la chimenea del salón a pesar de que la casa estaba caldeada y fuimos
a darnos una ducha el me dejo un pantalón corto de deportes y se puso otro,
salimos y empezamos a preparar unas copas y pusimos música al momento salieron
ellas, no había dudas de lo que íbamos a hacer simplemente llevaban una
reconciliación transparente y unos zapatos de tacón alto, les dimos la copa,
tomaron un sorbo y mi mujer se puso a bailar conmigo, al lado de la chimenea
había unas colchonetas y mi mujer me susurro al oído dispuesto a ver como se
follan a tu mujercita, deseándolo le contesté, si sucede crees que te gustara
verme con ella, creo que me encantará si veo que tu estas disfrutando.
Cambiamos de pareja sobre la marcha, ella me dijo que nos
recostáramos en la colchoneta para que mi mujer se sintiera mejor al ser yo el
que empezaba y así lo hice ellos nos siguieron inmediatamente, muy pocos besos y
muy pocas caricias nos llevaron a una penetración que los cuatro estábamos
deseando, aquello era un concierto de jadeos, suspiros y gritos, cuando me corrí
aun llegue a ver el orgasmo de mi mujer, arqueada totalmente para sentir la
penetración mas profunda, no nos separamos, ahora si nos acariciábamos por todas
partes y nos besábamos con ansia, las dos mujeres habían tomado la iniciativa y
se habían puesto arriba marcando el ritmo, de cuando en cuando miraba a mi mujer
nunca la había visto disfrutar de esa manera ni de novios, ni de casados, se
corría una y otra vez, hasta que tuvo que parar porque le faltaba el aliento.
Nosotros no nos quedábamos atrás, me corrí otra vez y ella se
acostó a mi lado para recuperar el aliento, me susurro al oído si mi mujer, se
la chuparía así sin lavar a su marido, le dije que si y me preguntó si lo
admitiría por el culo, le dije que le encantaba, me dijo con una sonrisa que
tenia que dejarla que la convenciera, pues una mujer así podía ganar mucho
dinero en poco tiempo sin que nadie se enterara y se la metió en la boca dándole
el ejemplo a la mía, eran dos buenas mamonas y no tardaron en recuperarnos, una
vez recuperado se puso a cuatro patas y me ofreció el culo, con mucha suavidad
la penetre y disfrute de él mientras ella se corrió tres veces de mi mujer ya ni
me preocupaba pues la oía correrse y volverse a correr. Estábamos agotados y
decidimos dormir por lo menos un rato, mi
mujer quiso hacerlo conmigo y ocupamos una habitación,
mientras ellos ocupaban la otra, se abrazo a mi y medio dormida musitaba
gracias, gracias por haberme convencido.
A la mañana siguiente sonó el teléfono y nuestros amigos se
tenían que marchar por una urgencia, nos vestimos rápidamente y nos dejaron en
el hotel, nos intercambiamos las tarjetas para llamarnos a la semana siguiente.
Ese día lo pasamos en el hotel disfrutando de nuestros
recuerdos y de nuestros cuerpos y eso no fue solamente ese día, los intercambios
y similares creo que han hecho mucho bien a nuestro matrimonio, tanto que ahora
con cincuenta años seguimos aprovechando las ocasiones de cualquier tipo que se
nos presentan, eso si siempre con discreción.
Creo que me he extendido demasiado ya continuare en otra
ocasión.