Casado Con Raquel, Capítulo IX y Final
Raquel no se quedó embarazada aquella noche y, por mi parte,
mantuve en secreto todo lo que había oido... Pero la semilla había sido plantada
y como caballero me sentí obligado a hacer realidad los deseos de mi reina. El
plan para hacerlo realidad fue moldeandose en mi cabeza progresivamente hasta
que lo expuse semanas después.
Raquel y Javi se quedaron boquiabiertos. Mi plan consistía en
que Raquel se fuera a vivir con Javi durante tres meses y que a todos los
efectos fueran pareja. Estaríamos tan separados como si vivieramos en ciudades
distintas a miles de kilómetros y sólo nos comunicaríamos por correspondencia.
- ¿Harías esto por mí? -Me preguntó Raquel.
- Sí... Sé que estás loca por Javi y él por tí... Y te
escuché decirle que querías quedarte embarazada de él...
- No quiero divorciarme de tí... De seguir tu plan estaría
con Javi tres meses seguidos, ¿no te preocupa que pudiera enamorarme de él por
completo y no regresara?
- Sí Raquel, me preocupa... De hecho, sería devastador para
mí si no regresaras... Pero tus palabras fueron poner mi placer por encima y por
delante del tuyo.
Interiormente mis sentimientos me hacían sentirme un manojo
de nervios. Era una apuesta arriesgada y podría perderlo todo fácilmente.
Raquel no me volvió a comentar nada hasta cuatro semanas
después. Una vez que expuse mi propuesta no me pareció correcto insistir más, la
decisión correspondía a ella tomarla y sabía que cuando lo hiciera me la
comunicaría.
Finalmente, y con toda naturalidad, Raquel me comunicó su
decisión: Aceptaba mi plan.
En nuestra última noche juntos nos dedicamos a hablar más que
nada, pues acabé por confesar a Raquel mis hondas preocupaciones, lo que la
conmovió.
- Te preocupas demasiado... Soy yo quien debería estar
preocupada, pues estarás tres meses soltero... En cuanto ya no estés, Javi
podríaperder todo su interés en mí... No será ni muchísimo menos tan caliente
sin estar tú... Y me asusta volver a aparecer estando embarazada y que ya no me
quieras... Me preocupa que en unas semanas mires a lo que ha sido nuestro
matrimonio últimamente y lo consideres descabellado, con lo cual ya no te
interesará volver.
- No sucederá, Raquel... Te lo prometo.
- Eso lo dices ahora, ¿pero qué dirás cuando me veas
embarazada por Javi?
- Supongo que no lo sabré hasta que ocurra...
- ¿Estás preparado para dar este paso?
Sé que mi voz sonó débil pero respondí:
- Sí Raquel...
Me sonrió con tanta ternura que pensé me derretiría.
- Siempre mi Caballero... Por eso te quiero tanto.
Raquel me hizo acostar en la cama y su experta mano me la
puso dura. Ella misma me guió para que la penetrara.
- Voy a hacer que te sientas orgulloso... Javi me va a dejar
embarazada... Estarás tres meses solo y por las noches no podrás pensar en nada
que no sea cómo Javi me estará follando... Estare follando, follando y
follando... Durante horas y horas... Y tu mientras solo... Pensando en que tu
mujer, tu reina, tu amada Raquel está haciendo el amor con la gran polla negra
de Javi hasta que me deje embarazada...
Gemí con fuerza y me corrí por última vez dentro de ella.
A la mañana siguiente Raquel terminó de hacer su equipaje.
Javi llegó a los pocos minutos. La abracé por última vez.
- Te quiero, Raquel...
- Yo también te quiero...
- Estoy ya impaciente por volver a estar contigo, Raquel.
Me besó estando ya cogida de la mano de Javi. Deshizo nuestro
beso y nuestro abrazo y salieron cogidos por la cintura. Javi cerró la puerta.
Los siguientes tres meses fueron una interminable sucesión de
altibajos. En muchas ocasiones deseaba desesperadamente que las cartas de Raquel
fueran descripciones gráficas del sexo que disfrutaba con Javi, pero ahora me
alegro que no lo hiciera. En sus cartas no concretaba nada y rara vez mencionaba
a Javi, pero me recordaba que yo seguía siendo su caballero.
Así hasta que finalmente en una carta me comunicó la fecha en
la que nos volveríamos a ver y que fuera a recogerla a la estación del tren. Mi
estómago dió un vuelco y temí que me diera un ataque al corazón cuando la ví en
el andén. Corrí hacia ella y nos abrazamos. Raquel me besó levemente en los
labios, sonrió y me preguntó:
- ¿Es esto lo que estabas esperando?
Apenas audiblemente le respondí que sí. Raquel sonrió.
- Como puedes ver, Javi me ha dejado con un bonito regalo de
despedida...
- ¿De cuánto estás, Raquel?
- Siete semanas...
- Estás preciosa... Cómo brilla tu belleza.
- Sólo porque estoy de nuevo contigo...
Nos besamos con pasión contenida durante tres meses.
- Te he echado tanto de menos, Raquel...
- Lo sé... Yo también te he echado de menos, por eso volvamos
a casa...
- Sí, Raquel...
Se me hizo difícil mantener la atención al tráfico mientras
conducía y dejar de admirar su nuevo perfil. Raquel, además, me lo puso difícil
cuando me acarició la entrepierna.
- Tal y como pensaba, la tienes dura como el acero...
- No puedo evitarlo, Raquel.
- Me sentiría decepcionada si pudieras...
Me bajó la cremallera y me metió mano.
- Sigue pendiente del tráfico... Había olvidado lo pequeña
que la tienes en comparación con Javi... ¿Te has masturbado mucho pensando en
mí?
- A toda hora, Raquel...
La apretó con fuerza.
- Estás desesperado por correrte, ¿verdad?
- Sí Raquel, desde luego...
- Cómo me gusta atormentarte... ¿Te excita?
- Sí, Raquel...
- No eres el único que se ha arriesgado estos últimos tres
meses... Me integré por completo en la vida de Javi... Apenas he tenido contacto
alguno con hombres que no sean negros.
- ¿Ha sido una buena experiencia?
- Sí y no... Me bajé del trono y dejé que Javi llevara la voz
cantante... Era tan natural en su ambiente ser su puta blanca... Era, además, lo
que sus amigos esperaban de mí... Y Javi no podía decepcionar a sus amigos, así
que yo tampoco podía decepcionarlo a él.
- ¿Te ha hecho daño, Raquel?
- No, en ningún momento... Pero mucho de lo que ha hecho en
estos meses me ha sorprendido a mí misma...
- ¿Te alegras de haberlo hecho?
- Sí, he descubierto aspectos nuevos en mí... Me gustaba ser
el centro de atención que implicaba ser su mujer... Eso también me ayudó a
entenderte mejor.
Su mano me estaba volviendo loco y la conversación no es que
ayudara precisamente a calmarme.
- A ti te gusta ser sumiso conmigo... Y quiero que lo sepas,
durante estos tres meses he sido su puta... Ha hecho conmigo lo que le ha
apetecido y me ha tenido a su disposición... Incluso me ha prestado a sus amigos
más íntimos.
- ¿No te ha...?
- Sí, no te preocupes... Sé que Javi es el padre... Pero
quiero que sepas que me han follado muchas pollas, y todas negras... Eso te
excita, ¿verdad?
Me costaba trabajo hasta respirar.
- Sí Raquel, me excita...
- Y volveré a querer que me follen pollas negras... Una vez
que las has probado no puedes estar interesada en otras... Tengo tantas
experiencias que contarte... Estuve tentada a escribirtelas pero las he guardado
para contartelas.
- ¿Pensaste alguna vez en no regresar?
- No... Hubiera sido fácil seguir siendo la puta de Javi,
pero no es lo que quería a largo plazo.
- ¿Por qué estás aquí entonces?
- Porque te quiero.
- Creía que querías un segundo caballero...
- Un caballero como tú es todo lo que necesito.
- No sabía que prestarte era parte del plan, Raquel...
- Nos dimos cuenta que teníamos la oportunidad de
experimentar algo diferente y a partir de ahí fue evolucionando... No te he
olvidado un sólo minuto porque tú has sido el catalizador para que todo esto
haya ocurrido... Si de verdad hubiera sido la mujer de Javi hubieramos tenido
una vida de pareja convencional durante estos tres meses... Y sé que es así como
tú pensabas que sería... Pero una vez que sus amigos supieron que tenía un
marido y lo que estaba haciendo con Javi sólo me vieron como una puta blanca a
la que usar para su placer... Te aseguro que no ha habido ningún caballero en mi
vida durante estos meses.
- No es que suene precisamente agradable, Raquel.
- No, no lo entiendas así... Ahí es donde te equivocas... Han
habido muchas ocasiones en las que no me he sentido más que un recipiente para
que descargaran su semen... Los orgasmos que tenía no eran tanto por lo que
ellos me hacían sentir como por imaginarte sólo y frustrado durante estos tres
meses en los que, como buen caballero, me has seguido siendo fiel.
- ¿Crees de verdad que eso es lo que me gusta?
- Sí, admitelo... Supongo que para tí también será difícil
explicarlo y, por tanto, admitirlo... Pero te gusta esa explosiva mezcla que,
por un lado, te hace ser sumiso conmigo y, por otro, te hace verme como una puta
follada por pollas negras... ¿Recuerdas las noches en el club de parejas?...
Estabas tan excitado cuando había cola a la puerta de mi habitación.
- Eso era entonces...
- Lo sé... Pero necesitaba algo durante estos meses que me
diera esperanza que lo que hacía no era sólo por mí.
- Pero lo era...
Raquel estaba hundida por completo y empezó a llorar.
- No creo que ya me quieras...
La abracé.
- Te equivocas, Raquel... Estoy tan enamorado de tí que me
duele el corazón... Sólo quiero saber por qué has vuelto.
- Te lo he dicho... Porque te quiero, porque te echaba de
menos, porque añoraba tus caricias, tus dulces besos y tu forma tan caballerosa
de hacerme el amor.
- Pero Javi fue caballeroso contigo, ¿verdad Raquel?
- Al principio sí, pero ya después no... No podía verme como
una reina y que fuera su puta... Tenía que ser vista como de su propiedad, sin
lazos emocionales que nos unieran... Javi no tiene tu fortaleza mental... Tu me
viste como una puta en brazos de otros y no por eso dejaste de amarme; bien al
contrario me amaste más... Pero ahora vuelvo embarazada y todo el mundo lo
sabrá...
- No me importa ser tu cornudo, Raquel...
- Qué dura la tienes, mi cornudo... Mi cornudo de las pollas
negras...
En ese momento no pude aguantar más y me corrí al volante.