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TODORELATOS » RELATOS » TRALLAX (13)
[ "Yo no estoy de acuerdo con lo que usted dice,pero me pelearía porque lo pudiera usted decir" FRANÇOISE MARIE AROUET ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 02 de Diciembre, 2008.
Fecha: 21-Feb-05 « Anterior | Siguiente » en Sadomaso (337 de 772)

Trallax (13)

animal
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TRALLAX XIII, Una historia futurista sodomasoquista gay. El acabado de su embellecimiento al fuego y los abusos que padeció en el traslado a la villa de RUFUS. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

TRÁLLAX XIII,

El acabado de su embellecimiento al fuego y los abusos que padeció en el traslado a la villa de RUFUS.

 

 

CAPITULO 13

 

Y así a la espera de su próximo destino; mientras que ROMEO como hombre de confianza andaba suelto, y seguía ocupado en sus quehaceres. El esclavo TRÁLLAX de nuevo:

- ¡Humm!.- fue salvajemente encadenado al techo como siempre y sus músculos estuvieron otra vez sádicamente tensionados, con sus sentidos invadidos de tanta agonía y lo peor de todo, expuesto al sadismo de sus verdugos. Él, un velludo ex agente del Cuerpo de Policía de Ciudad Imperio, antes un orgulloso y poderoso master, y ahora solo una impresionante mole de músculos en manos de crueles y bizarros machos.

Cuando pasadas unas tres horas, apareció de nuevo TERCHELD acompañado como siempre de su fiel perro ROMEO. Que al verlos:

- ¡Humm!.- tirando por enésima vez de las cadenas, erectando soberbiamente su polla, cuadró otra vez con poderío sus desarrollados músculos, a la espera de ser sometido de nuevo a más torturas:

- ¡Me ha molestado sobremanera esclavo, que RUFUS halla notado que le faltaba a TRALLAX más brazaletes de seguridad!.- y viendo como ROMEO, sospechosamente en silencio, procedía con un cuchillo a quitarle las correas de las muñecas y tobillos al cachas. Precisamente las que con tanto cariño le impuso hace tiempo SVEN, y que como era lógico iban a ser desechadas para ser reemplazadas por las abrazaderas de hierro de Krom. Bastante mosca; observando que en cambio le dejó puesto el descolorido collar de cuero también regalo del joven vikingo; le preguntó con enojo:

- ¿Porque le pusimos todos los que había en el baúl, verdad esclavo!?.- y notando un incipiente enrojecimiento en la faz del cincuentón, se acercó al destartalado mueble y mirando en su interior, viendo el material que aún contenía, (¡pláss!)

- ¡Auk!.- de forma instintiva le arreó un terrible sopapo al esclavo romano:

- ¿Es que no los vistes, perro?.- y echando con más detenimiento otro vistazo al contenido del baúl, le amenazó:

- ¡Esto te va a costar unos buenos azotes!:

- ¡Sí amo!.- y agachando ROMEO el rostro, sacando pectorales, notando íntimamente como empinaba su cipote debajo del slip; espero sumiso el comienzo del castigo. Sintiendo al momento que TERCHELD:

- ¡Ausss!.- cogiéndole por un pezón, tirando de él lo llevó a la otra punta de la mazmorra. En donde puesto frente a TRÁLLAX:

- ¡Ummm!, ¡usss!, ¡qué fuerte!.- le alzó ambos brazos y dejándoselos flexionados por los codos. Procedió después a separarle los muslos y quitándole el nudo del cordón de la braguita, lo dejó en bolas:

- ¡Ummm!, ¡estás empalmado esclavo!.- le comentó sonriente. Cuando cogiendo de la pared un largo madero de nogal en forma de cucharón:

- ¡Por favor amo, eso no!, ¡que pica mucho!.- se puso a un lado del siciliano y alzando vengativamente el brazo, (¡flág!):

- ¡Humm, (¡flág!), ¡humm!.- se lo restalló en la cara interna de un muslo, e iniciando una tanda de golpes se lo fue señalando, arrancándole bramido de dolor al semental, que mirando suplicantemente al frente. Como el buen esclavo que era, después de ver cambiar de posición al sádico hispalense, (¡flág!):

- ¡Humm, (¡flág!), ¡humm!, (¡flág!), ¡humm!.- comenzó al sentir los brutales tablillazos en el otro muslo. Aterido y agónico por ser tan diestramente castigado por aquel amo tan cabrón que le había deparado el destino. Cuando contrayendo todos los músculos de su vientre, estos rocosos hasta el desgarro, (¡flág!):

- ¡Humm, (¡flág!), ¡humm!, (¡flág!), ¡humm!.- fueron golpeados con precisión británica. Hasta que viéndolo desfallecer:

- ¡Por favor amo, déjalo ya!.- para que eso no ocurriera, su verdugo inició otra sesión de golpes, (¡flág!):

- ¡Humm, (¡flág!), ¡humm!, (¡flág!), ¡humm!.- concretamente en el borde inferior de ambos pectorales, tomándolo con sus ricos pezones; e importándole un huevo que los tuviera atravesado por anillas, se los azotó de forma muy drástica. Logrando que aquel cacho semental cincuentón le quisiera cada vez más, (¡flág!):

- ¡Humm, (¡flág!), ¡humm!, (¡flág!), ¡humm!.- hasta que regalándole con otra retahíla de tablillazos en los bíceps. Pasó inmisericorde a golpearle los poderosos glúteos. Marcándoselos sin piedad, volviendo loco al cachas que con el culete respingón ignorante de ello, le mostraba el potorro. Sacando de quicio a TERCHELD, (¡flág!):

- ¡Humm, (¡flág!), ¡humm!, (¡flág!), ¡humm!.- que complaciéndose primero en dejarle marcado el tablero en la estupenda espalda culturista del "viejo". Soltó la punitiva herramienta y desprendiéndose de la faldita de tiras de cuero que cubría su definida cinturita musculosa:

- ¡Umk!, ¿qué pretendes, amo?.- sujetó al siciliano por los cabellos y lanzando un lapo a la punta de su endurecida polla, tirando con fuerza de los cabellos:

- Uoooh!, ¡qué gusto!.- se la metió en profundidad, iniciando unos viriles movimientos pélvicos que sacaron de quicio al veterano esclavo, que bufaba y gemía de purito placer:

- ¡Goza perra!.- y es que TERCHELD era un estupendo follador y a pollazos limpio se lo estaba demostrando. Hasta que subiendo el tono de los gemidos de ambos:

- ¡Hummm!, ¡oooh!.- eyacularon simultáneamente, soltando semen en cantidad generosa. Poniendo a TRÁLLAX cachondo total, que muy lanzado tuvo que reprimir sus obscenos movimientos de caderas e impedir así también alcanzar el orgasmo:

- ¡Ahahah!.- cuando sacando TERCHELD el miembro viril, liberó a su esclavo de confianza, que cayendo de rodillas al suelo, viendo el cipote de su amo todavía erecto y próximo a él, se lo cogió y pasándole la lengua sobre ella se lo limpió:

- ¡Te quiero, amo!.- le confeso el esclavo a su verdugo. Y es que el joven íbero era así, él los enamoraba con soberanos castigos físicos:

- ¡Lo sé esclavo, lo sé!. ¡Pero a partir de ahora, te prohíbo que eyacules sin mi permiso!. ¡Todos mis esclavos tienen que retener siempre los orgasmos, porque tienen prohibido alcanzar el clímax!:

- ¡Sí amo!. ¡Mis orgasmos a partir de ahora los tendré solo con tu consentimiento!.- y permitiéndole que su esclavo solícito le volviera a poner la faldita de cuero. Y después de que ROMEO procediera de igual manera con su slip; se dirigieron al punto en donde se hallaba TRÁLLAX y mientras el siciliano sentía los fuertes escozores de los latigazos en su piel. Metiendo TERCHELD de nuevo las manos en el baúl, sacó unas argollas, comentando:

- ¡Se las pondremos en los brazaletes de los bíceps!.- y volviéndolas a meter, sacó además dos grandes abrazaderas también con aros para los muslos, chatarrería diversa muy vieja y sin utilidad alguna, y los mejor de todo, fue cuando apartando un semiesférico casco de guerrero, que también contenía; nada más quitar un tablero que escondía un bajo fondo secreto:

- ¡Joeeer es impresionante!.- encontró un extraño, bello y excitante calzado:

- ¡Éstas deben de ser los auténticos zapatos de tacón altos de Krom, no los que lleva puestos!.- dedujo al ver un par de plataformas de 20 ctms, de un material negro muy brillante parecido al mármol, pero de menor peso, con unos terribles ganchos de hierro que se clavarían terriblemente sin piedad en el empeine del esclavo que los llevara, imposibilitando a éste a que se los quitara:

- ¡Krom son preciosos, hasta tienen unas láminas de hierro en su parte superior, que sirven para sujetarse en los pies!.- aclaró ROMEO. Pero girándose TERCHELD en dirección al musculitos, arrancándolas y después de tirarlas al suelo, le preguntó con mucha crueldad, refiriéndose a ellas:

- ¿Pero a ti no te harán falta esas láminas, verdad esclavo?.- y gozando con la carita de pena que puso el jovenzuelo culturista, añadió para hacerle sufrir:

- ¡Porque tu los llevarás sujetos solo con la ayuda de los ganchos en tus carnes!, ¿verdad perro?.- y observando complacido como el espectacular cachas, cuadrando sus músculos se ofrecía a él sin condiciones. Dirigiéndose al romano, le ordenó:

- ¡Esclavo, vuelve a encender el fuego y mete más clavos!.- y echándole TRÁLLAX una mirada de terror, ROMEO obedeció. Y viéndolo TERCHELD, allí tan musculoso, cubierto de sudor y muy sufriente, tan bellamente enjaezado y herrado. De premio le dijo al musculoso:

- ¡Hoy te has ganado el derecho a no llevar bozal esclavo!.- y como no se dio cuenta de los regueros de semen que había en el suelo y que rodeaban al sumiso semental:

- ¡Por fin!.- quitándole las correas que rodeaban su cabecita y sujetaban la jodida bola. Le permitió a TRÁLLAX respirar con comodidad:

- ¡Bien, tu reeducación ha avanzado mucho y ya estás preparado para ser iniciado en el noble arte del uso de las armas antiguas!. ¡Pero ahora solo falta que el mejor espadachín que conozco, caiga bajo mi yugo y sea mi segundo esclavo y tu instructor!.- cuando TRÁLLAX preocupado por si su amo al descubrir los rastros suyos de semen, de penitencia decidiera alargarle el suplicio. (Bastante tenía con la nueva imposición de hierros, sobre todo del jodido calzado). Solo con la intención de desviar su atención, le preguntó:

- ¿Y de quién se trata, señor!.- y sonriendo el cruel TERCHELD, le contestó:

- ¡Ya te lo dije esclavo, se trata de tu amigo RUFUS, del mismo que te entregó a mí!.- y recordando TRÁLLAX ese excitante momento padecido junto a PEST. No lo pudo remediar y acordándose del destino que le esperaba al rubio; encariñado como estaba aún del ex oficial, le preguntó:

- ¿Amo, porque no escoge a PEST en vez de a RUFUS!, ¡Sé que domina muchas armas, incluso las blancas!.- y sonriendo TERCHELD por el interés que demostraba por el inglés, le preguntó a su vez:

- ¿Te gusta, verdad esclavo?.- y TRÁLLAX inflando de oxígeno su hercúleo pecho, le respondió:

- ¡Sí amo, pero……no tanto como usted!.- le confesó muy azorado, mostrándole de lo empalmao que estaba toda la ferrallatería, que desde el esfínter del ano, pasando por entre los huevos, recorría el grueso tronco de su verga, hasta acabar en el nacimiento del prepucio que daba cobertura a su hermoso capullo. En donde tremenda, tenía aquella bestial argolla, también embolada que taponaba el gordo agujero seminal y que ni él sabía aún que se trataba del amuleto de Morg. Entonces TERCHELD, soltando un suspiro de deseo, le comunicó:

- ¡Lo siento perro, pero es un chico demasiado sensible, aquí duraría poco!, ¡Es mejor que se vaya de aquí!.- y con esa advertencia, TRÁLLAX viendo que no iba a conseguir nada, le rogó:

- ¿Entonces amo, porque no le deja en libertad?.- y teniendo un momento de debilidad, después de pensárselo unos segundos, TERCHELD le respondió a su paisano:

- ¡Bien, lo haré, has sabido resistir todas las pruebas a las que te he sometido y te mereces un premio!.- y sabedor de que había un soldado de su plena confianza detrás de la puerta, a la espera de recibir órdenes suyas, lo llamó:

- ¡Soldado entra!.- apareciendo éste que nada más entrar, oyó:

- ¡Libera a PEST y sácalo del barco y les das estas monedas de oro!.- y cogiendo una pesada bolsita de piel, se la lanzó:

- ¡Con el aviso de que si vuelve a ser visto en un plazo de una semana en el imperio por mis agentes, será ejecutado!.- y cogiéndola al vuelo:

- ¡Ahora mismo, amo!.- el soldado dejándolos solos, desapareció por la puerta:

- ¿Estás contento?.- le preguntó:

- ¡Sí amo, gracias!:

- ¡Pues no te acostumbres esclavo, porque conmigo solo vas a sufrir!.- y soltando el velludo culturista un suspiro de pasión por su cruel amo, le respondió:

- ¡Lo sé amo!.- consciente el cachas que no podía ser de otra manera. Y demostrándole que iba a ser así. ROMEO contento por quitarse un competidor en la lucha abierta por el dominio del cachas. (Claro está con el permiso de TERCHELD el amo de todos). Le participó a éste:

- ¡Amo, los clavos ya están!.- y contrayendo salvajemente todos los miembros, TRÁLLAX con los músculos tensos esperó el reinicio de su castigo. Excitado por ver a su amo disponer de su físico a su puto albedrío. Por eso cuando éste armado de tenazas y clavos, se acercó a él. Al verlo tan sumisote, no fue capaz de reprimir el deseo de darle un besazo:

- ¡Hummm!.- y abriéndole la boca, le metió la lengua hasta la campanilla; y removiéndola en su interior, absorbiéndole todos los juguitos, no paró hasta dejarle bien seco:

- ¡Te deseo, amo!.- y aunque lo vio muy entregadito, no tuvo compasión de él. Y acercándole ROMEO una argolla al brazalete del bíceps derecho, TERCHELD con un alicate:

- ¡Umk!.- introdujo un grueso clavo en uno de los agujeros, (¡fffissssh!):

- ¡Aggg!.- y soldándolo con las tenazas al rojo, se lo dejó adherido a la superficie del brazalete, gimiendo y bramando el musculoso, con tanto dolor. Cuando contrayendo fabulosamente de nuevo sus músculos, aparentando que sus magníficos bíceps iban a romper los circulares metales que los secuestraban, con el otro brazo procedieron de similar manera, (¡fffissssh!):

- ¡Aggg!.- e imponiéndole la arandela, (¡fffissssh!):

- ¡Qué sufrimiento!.- secuestrándola al rojo vivo sobre el brazalete, notando el musculoso como sus carnes eran abrasadas, se la dejó bien sujeta. Cuando inundada su piel de abundante sudor. Mientras su vello pegado a su piel remarcaba sensacionalmente su musculatura. ROMEO trajo las dos láminas de hierro y rodeando con una de ellas el muslo izquierdo. TERCHELD, de manera muy brava, le introdujo otro jodido clavo, (¡fffissssh!):

- ¡Oooh!.- y apretando con fuerza la incandescente tenaza, se la dejo puestas. Y mientras el cachas con los dientes prietos encajaba tanta agonía. ROMEO cogió otra abrazadera, que rodeando tan potente muslo derecho. El íbero demostrando lo hijo puta que era, (¡fffissssh!):

- ¡Ausss!.- lentamente al fuego soldó ambos extremos:

- ¡Ahora las plataformas!.- dejando para el final, la imposición más cruel y sádica, la que solo eran capaces de resistir machos con poderosos físicos y resistencia inhumana. Y TERCHELD tenía la certeza de que TRÁLLAX era uno de esos selectos esclavos de elite. Por lo que a un gesto suyo, ROMEO las cogió y trayendo consigo un par de terribles tenazas de lo grandes que eran:

- ¡Amo por favor, no lo hagas!.- quitándole los zapatos de tacones altos que le daban un aire a puta cachas barriobajera, le pusieron los dos altos zancos:

- ¡Aggg!, ¡aggg!, ¡ahhh!.- y apretando terriblemente con las grandes tenazas, machacándole huesecillos del empeine que encontraron por el camino. Le clavaron en el pie salvajemente los ganchos, dejándole el zapato indefinidamente puesto. Cuando notando los dos verdugos que el bello con su mente nadaba en la semiconsciencia, procedieron de forma similar con el otro pie:

- ¡Aggg!, ¡ahhh!, ¡aggg!.- y traspasándole la piel le clavó pavorosamente los ganchos. Logrando ambos con tan inaudita imposición; que TRÁLLAX, con sufrientes gestos de pavor, bañado en sudor, sin peder por completo el conocimiento, se quedara quieto con la cabeza gacha y sus terriblemente músculos contraídos:

- ¡Amo, el esclavo así no puede ir hoy a casa de RUFUS!.- le avisó el siciliano:

- ¡Sí es cierto!.- reconoció TERCHELD:

- ¡Dejémosle esta tarde y noche que se reponga!. ¡Seguro que su poder de regeneración de células, le permitirá curar por completo!.- y saliendo los dos, dejaron al cachas recuperarse de tan cruel herraje. Pero acordándose el hispalense del casco que había en el baúl, le aclaró:

- ¡Pues lo que no sabe TRÁLLAX es que ese casco, el casco de Krom se ceñirá de igual manera en su cráneo!.- asustando esa noticia hasta al propio ROMEO:

- ¡Pero eso solo sucederá, si el cachas es merecedor de ser nombrado el Guerrero del Señor Oscuro!.- y en silencio. Uno contento del trabajo bien hecho y el otro por no ocupar el puesto del cachas. Lo dejaron allí solo, gimiendo e inundado en su propio dolor.

--ooOoo--

TRÁLLAX abriendo los ojos, no lo pudo remediar y aunque seguía su musculoso cuerpo invadido de un mar de agonía sufriente, sobre todo sus pies:

- ¡No, no por favor!. ¡No nos saquéis de aquí!.- sonrió como un canalla al oír como a rastras se llevaban a AXEL y TUGA de los calabozos:

- ¡Que se jodan los muy cabrones!.- seguro que en dirección a la isla de Aznué. Para que en toda sus jodidas vidas, se dedicaran al cultivo de la amapola para que un montón de desgraciados, se drogaran hasta morir descerebrados. Y con esos pensamientos:

- ¡Joder, cuanto sufro!.- sintió una fuerte punzada en ambos pies. Pero agachando la cabeza:

- ¡Coño, si los tengo curados!.- observó algo increíble, algo que le demostró que realmente el elixir funcionaba a la perfección. No solo por la rapidez conque hizo efecto en unas heridas de tanta importancia. Sino también porque estos seguían clavados profundamente en las carnes y huesos del empeine, y ya se encontraban cerradas, soldadas y cicatrizadas:

- ¡Krom, y tan solo en unas doce horas!.- comentó maravillado. Cuando alzando de nuevo la vista, oyó más pasos; y abriéndose la puerta de la mazmorra, apareció su adorado amo, que al verlo despierto y recuperado. Maravillado porque los zancos parecían parte misma de aquel musculado físico. Le preguntó a TRÁLLAX:

- ¿Bueno, como se encuentra mi esclavo?.- que embargado por el amor que sentía por él. Notando todavía fuertes dolores, insuflando espectacularmente su tórax, mostrándole a la perfección la simetría y desarrollo alcanzado por sus músculos, le participó:

- ¡Bien amo, aquí estoy para lo que quieras!.- y con ese ofrecimiento su magnífico tetamen fue acariciado por su señor. Que sintiendo como el culturista se estremecía al sentir el contacto de sus manos sobre su piel, le comunicó:

- ¡Así será esclavo, no te quepa la menor duda!, ¡porque convertirte en las manos ejecutoras mías y del Señor Oscuro, te va a costar mucho entrenamiento y dolor!.- cuando dándole TERCHELD un besazo en sus carnosos labios, le participó:

- ¡Pero para que eso ocurra!. ¡Antes que nada, en cuanto lleguemos a la hacienda de RUFUS, someteré a éste a mis caprichos!.- y cogiendo la única prenda que quedaba en el baúl, la única pieza que dejó intencionadamente para este momento, el casco sin ojeras ni orejeras de Krom. Es decir, un casco igual por adelante que por detrás, que aún así de forma inexplicable por alguna desconocida técnica, permitía la visión al que la portaba:

- ¡ Y como te he dicho él será tu instructor, y también te disciplinará!.- y con el puesto, TRÁLLAX orgulloso sacó pectorales y bajando la vista al suelo, reconoció:

- ¡Si amo, que haga conmigo lo que quiera!.- participándole su master con rotundidad:

- ¡Te aseguró que así será, perro!.

Y de esa espectacular manera, enganchando TERCHELD una gruesa cadena a la argolla de la nariz del esclavo, arrancándole la braga hutu e incumpliendo la palabra que le dio el día de ayer:

- ¡Espera esclavo!:

- ¡Graggg!.- le puso un nuevo bocao de hierro en la boca. Y liberando sus hercúleos brazos y pies de las cadenas, con pasos majestuosos y cimbreantes movimientos de cintura. La mole de músculos tan soberbiamente enjaezado, con el casco puesto, fue sacado de la mazmorra. Feliz por pertenecerle a un verdugo tan exigente. Y excitado porque sus músculos al más mínimo error iban a ser torturados con presteza, subió a cubierta:

- ¡Mirad chicos que esclavo tan muscular!.- y bajando por la pasarela, rodeado por ROMEO, RUFUS y TERCHELD, que con látigos en las manos, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- le indicaban por donde ir. Junto con media docena de selectos esclavos, que encadenados les estaba esperando en el muelle. Expertos gladiadores que después de luchar la tarde de ayer en el circo romano, le estaban esperando, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Humm!.- entre severos latigazos, iniciaron la marcha en dirección a la villa romana de RUFUS. Cuando nada más dar un paso sobre la superficie del muelle del puerto. Orgulloso observó como la gente se arremolinaba a su paso, feliz por saber que era su cuerpazo de atleta el que provocaba tanta expectación, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Humm!.- cuando sintiendo otro latigazo rodear sus tetazas:

- ¡Anda más deprisa, perro!.- oyó la orden del envidioso ROMEO. Que observando como el cachas moviendo el culete de manera muy sexy, obediente aceleró la marcha, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Humm!.- lanzándole un terrible latigazo en la polla. Complacido vio como éste acelerando aún más el paso, se dispuso a encajar todo el castigo que recibiera con estoicismo, dándolo como bien merecido:

- ¡Vaya tío más muscular!.- se volvió a oír. Siendo esta vez otra voz la que lo dijo. Llamando poderosamente la atención su físico, que con las altas plataformas que llevaba en los pies, era visto fácilmente por la multitud. Comenzando el personal a lanzarle piropos, oyéndose cada vez más las palabras MULA y MUSCULAR. En lo que evidentemente iba a ser sus dos apodos más nombrados por el público. Sobre todo, cuando se convirtiera en un afamado gladiador, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Humm!.- y encajando un latigazo en todos sus pezones, oyó con orgullo a su amo llamarle así por primera vez:

- ¡Venga MUSCULAR, quiero exhibirte por toda la ciudad!.- craso error, pero era tal el orgullo que sentía por demostrar a todos que era el amo de aquel cachas. Que no le importó ser descubierto tan pronto por los espías del Emperador:

- ¡Venga MULA!.- y con ese otro recién adquirido apodo, la magnífica montaña de músculos fue paseado por toda la ciudad de punta a rabo, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Humm!.- motivo por el cual pasada apenas una hora, se había corrido la voz por toda la capital del imperio de la presencia de tan magnífico macho:

- ¡Mirad chicos se trata del MUSCULAR del que tanto se habla!.- y es que la noticia corrió como la pólvora. Hasta que percatándose TERCHELD de su error, quiso solucionarlo y a grito pelado les fue diciendo:

- ¡Sí es TRÁLLAX vuestro nuevo campeón de gladiadores!, ¡la MULA MUSCULAR!.- (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- y lanzándole entre los tres una generosa andanada de latigazos. Delante de aquella jauría humana le forzaron a acelerar las zancadas en dirección a las afueras de la ciudad. Mientras sus nalgas eran sobadas por los tíos más descarados, recibiendo pellizcos que de lo terribles que eran le iban dejando cardenales. Cuando comenzando a enojarse:

- ¡Quédate quieto esclavo!.- recibió la orden de someterse a los desagradables e humillantes magreos del populacho. Y observando como su verga erectaba de forma sorprendente, le aclaró:

- ¡Déjalos, que pronto pagarán con generosidad, por el placer de verte luchar en el coso!, ¡a su nuevo ídolo, el gladiador TRÁLLAX!.- y férreamente empalmado por esa noticia:

- ¡Humm!, ¡auk!, ¡usss!.- siendo su musculoso físico víctima de cruel escarnio por parte de aquellos hijos de mala madre. Abusando todos de él, entre algunas que otras patadas en sus abdominales:

- ¡Humm!, ¡humm!.- los muy cabrones le pegaban unos retortijones a sus pezones que le hacían soltar lágrimas de dolor, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- y como sus músculos eran diestramente latigueados por sus amos:

- ¡Resiste, esclavo!.- para recordarle que no agrediera a nadie, por eso calló, y sacando voluntariamente pecho. Sufriendo su cuerpo todas las brutalidades ajenas; sin cortapisas, su chocho, pezones, polla, naricita, culete y huevos fueron pasto de tanto hijo de puta romano junto.

--ooOoo--

Por eso cuando llegaron a la afueras de la ciudad, ya estaba agotado con el abusivo trajín al que fue sometido en contra de su voluntad por los transeúntes y verdugos que a latigazos lo llevaban sin derecho al descanso. Cuando creyendo que el camino a partir de ese momento iba a ser más tranquilo, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- la tanda de latigazos por parte del hijo de puta de ROMEO fue más reiterativa. Haciendo feliz a su amo TERCHELD:

- ¡Muy bien hecho, ROMEO!.- que queriéndole ayudar, con el embolado látigo que portaba, aprovechando que andaba lateralmente próximo al cachas; al tener los terribles y erectos pezones de éste al alcance, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- le arreaba de refilón con los plomos en las puntitas mamarias de forma aberrante:

- ¡Saca pecho cacho puta!.- le ordenaba para poder seguir arrancándole trocitos de pellejos en tan sensibles carnosidades. Jodiendo al musculoso, que al momento por si fuera poco, RUFUS entrando a trapo en el sádico juego, empezó a latiguearle los abdominales y polla que tanto le excitaban, y es que el cachudo semental gay los poseía de infarto, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- por eso, mirándose su peludo tórax, TRÁLLAX se quedó horrorizado viendo que lo tenía igual que el resto del cuerpo, no solo cubierto de latigazos, sino también lleno de hematomas de las pedradas, patadas y puñetazos que por el camino, aprovechándose de que se hallaba encadenado, la multitud le arreó sin piedad:

- ¡Joder, como está TRÁLLAX!.- comentó uno de los seis gladiadores esclavos, que encadenado junto con los otros iban detrás del cachas. Siendo testigos directos del inhumano trato al que estaba siendo sometido. Quién muy abierto de patas por lo empalmado que estaba, andaba muy tieso, pecho expandido culete respingón, con aquellos altos zancos, marcando con soberbia músculo, allí por donde andaba. Cuando comprendiendo uno de ellos el negro MARTENS, que al MUSCULAR se le podía hacer de todo, con la oscura polla que poseía en una mano. Aprovechando que ya se encontraban solos:

- ¡Amo, me lo quiero follar!.- pidió permiso a TERCHELD para echarle un polvo. Y como éste solo deseaba hacerle la vida imposible a TRÁLLAX, con la intención de seguir moldeándole la mente a su voluntad:

- ¡Sí y tus compañeros de lucha también!.- con esa intención fueron liberados de las cadenas y siendo el sumiso culturista puesto a cuatro pastas, procedieron a violarlo:

- ¡Graggg!.- y después de que le quitaran el bocado. Mientras se veía forzado a chuparle la verga a uno de ellos. El negro puesto detrás de él, agarrándole por la argolla de nariz:

- ¡Aggg!.- tirando con ganas:

- ¡Aggg!.- le metió el cipote hasta el fondo. Comenzando a culearlo con potencia viril, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- a la vez ROMEO no paraba de latiguearle sus impresionantes pectorales. Y es que para eso estaba allí el mastodóntico cachas, para sufrir y dar placer. Por eso, la cruel lengua del látigo le iba marcando sin piedad sus músculos, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- mientras era follado a fuego por la negra verga de bien dotado MARTENS y muy esclavo, le mamaba la rompedora polla a un rubito gladiador muy musculoso y guapetón. Cuando resistiendo como buenamente pudo su propio deseo de alcanzar orgasmos. Éste traspasándole la campanilla:

- ¡Ahahah!, ¡qué gusto me has dado, zorra!.- eyaculó directamente en su esófago; al la vez que el macizo negro con ascendencia belga:

- ¡Oooooh!.- eyaculó a espuerta en sus entrañas, bañando su interior de espesa leche, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- y sin dejar de restallar ROMEO el duro látigo en sus expansivas carnes. Otros dos gladiadores los relevaron:

- ¡Graggg!.- y mientras uno de ellos le atravesaban el gaznate con una sucia polla que no conocía la limpieza. El otro gladiador demostrando que su miembro viril sabía atravesar chochos:

- ¡Humm!.- clavándole las uñas en sus esculturales nalgas, de un bestial movimiento de pelvis, se las atravesó:

- ¡Hummmm!.- metiéndole profundamente el cipote, arrancándole gemidos de placer al puto esclavo culturista. Que reteniendo sus orgasmos, cumpliendo la orden directa que recibió hace días por su amo. Con el falo más duro que nunca, se relamía chupando la rica polla de aquel tipo, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- recibiendo latigazos a diestro y siniestro por el hijo puta cincuentón. Que le había cogido gusto azotando sus inmensos músculos y que no tenía intención de dejarlo:

- ¡Graggg!.- hasta que atragantándose con la catarata de semen que aquella verga lanzó, el violador de ojetes que se la tenía clavada en el recto:

- ¡Ohohoh!, ¡qué culo!.- comenzó también a soltar leche y más leche volviéndolo loco de placer. Tanto, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- que la justiciera lengua del látigo de ROMEO no fue suficiente para impedir que TRÁLLAX logrará una excitación tan bestial, que si no hubiera sido por la ayuda de RUFUS, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- concretamente de su látigo, hubiera alcanzado también el clímax. Por eso muy torturado cayó al suelo, sin dejar en ningún momento de impactar ambas herramientas sobre todo su cuerpo. Circunstancia que los gladiadores aprovecharon para seguir abusando del él:

- ¡Dejadlo en paz cabrones!.- menos uno, un jovencito y sexy morenazo de la etnia hispana, descendiente de los pobladores de la antigua Colombia terráquea y que se llamaba PHILIPP, que aunque poseedor de un nombre inglés era de ascendencia española sin cruces, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Aug!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡ufff!.- que recibiendo una andanada de azotes de parte de los dos portadores de látigos, que le dejaron sangrantes marcas en su desarrollado físico:

- ¿Cómo te atreves a interrumpirnos!.- fue apartado a un lado, siendo testigo involuntario del abuso al que estaba siendo sometido TRÁLLAX. Ya que entre los cinco gladiadores, lo pusieron boca arriba y mientras sus brazos eran sujetados por dos de ellos:

- ¡Trae para acá, perro!.- el quinto tío subiendo sus piernas; apoyándolas sobre los hombros:

- ¡Hummm!.- lo empaló rotundamente con su verga. Volviendo su culo a ser follado, a la vez que MARTENS de arriba abajo:

- ¡Graggg!.- le introdujo el nabo en la bocota, (¡púmm!):

- ¡Humm!, (¡púmm!), ¡humm!.- y mientras sus abdominales a puñetazos limpio eras castigados por los otros dos. Los dos amos romanos arreciaron los latigazos en sus tetas, atizándole con ganas en sus puntiagudos pezones. Hasta que feliz TERCHELD de la sumisión del cachas, le ordenó:

- ¡Repele la agresión esclavo!.- y TRÁLLAX obediente, encogió sus brazos y deshaciéndose de los dos gladiadores; sintiendo el reciente polvo que le echó su violador bucal:

- ¡Aggg!.- cogiendo al afrobelga por el gaznate, le extrajo la verga de su boca y lanzándolo a varios metros de distancia. Fue a por el dueño del cipote que le follaba de cojones el ano. Momento en que éste asustado la sacó, apartándose a tiempo de recibir algún mamporro. Cuando poniéndose de pie, encajando magníficos latigazos en sus grandes pechos, fue en busca de los dos romanos responsables de su larga flagelación. Pero justo cuando iba a quitarle a ostias los látigos:

- ¡Estos no, estos son tus amos!.- cuadrando sus músculos, bajó su semicubierta faz, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Aug!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡ufff!.- no dejando por ello de seguir sufriendo el castigo de latigazos sobre sus músculos:

- ¡Venga cachas, andando!.- y girándose sobre sus plataformas, encajando ahora su espalda otra tanda de azotes. Con paso majestuoso, con grandes zancadas, la mole de poderosos músculos continuó camino arriba, seguido de sus tres amos, los cinco gladiadores y aquel bonito jovenzuelo, que casi con toda seguridad sería de su misma edad:

- ¡Hola, me llamo PHILIPP!.- quién, cogiéndole una mano fue junto a él por todo el camino. Y recibiendo también generosas tandas de latigazos, entre brinquitos de dolor, se encaminaron en dirección a la villa del guenorro de RUFUS.

--ooOoo--

TRÁLLAX encerrado en una mazmorra, libre ya del bocado, con el casco quitado y colgando junto a él de un clavo. Se hallaba inmovilizado a la pared por una gruesa cadena sujeta al gran piercing de su polla. Y echado en un montón de paja se recuperaba de los 30 kms de caminata que había desde el puerto a la hacienda de su amo RUFUS:

- ¡Qué cabritos son!.- gritó de rabia. Mientras que, sobándose los cojones dentro de las bragas nuevas que le dieron. Bueno nuevas para él, porque estaban bastante sudadas y muy dadas de sí. Excitado miró su peludo tórax, observando que lo tenía igual que el resto del cuerpo. Lo tenía todavía lleno de hematomas de las pedradas, patadas y puñetazos que le arrearon por el camino los ciudadanos de Roma; y de los latigazos de ROMEO y RUFUS que aprovechándose de que se hallaba encadenado por la nariz a manos del amo TERCHELD, le disciplinaron sin piedad. Así como con sus músculos muy sucios por las veces que en pleno suelo de tierra, forzado a morder el polvo, fue violado bucal y analmente por tan atractivos gladiadores:

- ¡Cabrones me dieron bien y los otros chicos aparte de gozar de mi, les ayudaron!.- y sentándose en el jergón, se puso a recordar todo lo que le sucedió desde que escapó de Ciudad Imperio:

- ¡Joder, cuantos palos he recibido desde entonces!.- pero observando el desarrollo muscular alcanzado, sonrió orgulloso:

- ¡Y ahora vienen los hijos de puta y quieren depilarme todo el cuerpo y por lo que he oído de forma permanente!.- cuando oyendo unos pasos fuera en el corredor, apareció TURIN el capataz vikingo de la hacienda. Un bello y musculoso boy de 33 años de ojos grises, pelo blanco, piel bronceada, poderoso torso, pelvis estrecho, cubierto por un trozo de piel de oso. Que con un fuerte cinto rodeando su cintura, por debajo enseñaba sus piernas musculosas:

- ¡Bueno cachas, la depilación!.- pero mucho más bajito. Y eso le puso más cachondo, pues era menos fuerte que él y la idea de estar sometido al nórdico le molaba un mogollón:

- ¡Sí amo, lo que ordenes!.- y viendo a éste engancharle una cadena a la argolla de la nariz y después de liberarle la polla de la cadena de la pared, disponiendo de él a su antojo, tiró de ella sacándolo del calabozo:

- ¿A dónde me llevas amo?.- le preguntó TRÁLLAX, que hoy se sentía muy sumisote:

- ¡A los baños!.- y saliendo, se exhibió delante de él. Mostrándole la impresionante espalda, cojonudos glúteos y poderosos muslos:

- ¡Eres el mejor esclavo que ha comprado el amo!.- comentó TURIN que no dejaba de desear hacerlo suyo y tratarlo como una perra:

- ¡Humm!, ¡usss!.- por eso por el camino no paró de sobarlo:

- ¡Por favor amo sigue, que necesito eyacular urgentemente!.- y por eso TRÁLLAX le enseñaba los 35x10 ctms de pene duro como la roca, sus nuevas medidas genitales solo logradas con tanta abstinencia sexual:

- ¡Tengo entendido que lo tienes prohibido, esclavo!.- pero TRÁLLAX pasando de esa afirmación. Cual buena puta que era, poniendo su culo respingón, le mostró sin necesidad de apartar el slip lo dilatado que tenía el chocho:

- ¡Me estás volviendo loco y eso es peligroso, esclavo!.- pero el cachas ni por esas y caminando cadenciosamente con los altos zancos, iba balanceando de lado a lado su miembro viril fuera de la braga, consciente de lo bueno que está:

- ¡Me tienes hasta los cojones, chaval!.- le gritó TURIN. Que lanzándole contra la pared, restregándole el musculado pecho por la áspera superficie, le arrancó el tanga y dejándole en bolas, subiéndose a un rocoso escalón:

- ¡Aggg!.- clavó su gordo cipote en todo el chocho:

- ¡Joder, que verga más bizarra tienes, amo!.- y TRÁLLAX feliz, sin importarle los arañazos que los ladrillos producían en sus tetas, bajando las manos:

- ¡Aggg!.- separó los glúteos para que el nórdico le metiera el nabo hasta los huevos:

- ¡Cacho perra!.- y clavándolo profundamente, comenzó a follar a la puta con auténtica desesperación. Que sintiéndose secuestrado entre la pared y aquel nabo; de gusto, poniendo el culete respingón sentía las ricas penetraciones anales de aquel pollón:

- ¡Usss!, ¡siii, sigue!.- retozando su culete, siendo sometido por tan viril miembro que jugando con su ojete le daba de culeadas con pasión. Hasta que abrazándose a sus anchas espaldas:

- ¡Oooh!.- le empaló el cipote al completo:

- ¡Hummmm!.- descargando leche con generosidad, inseminando su recto con cálido semen que lo cubrió cuan buena puta:

- ¡Joder amo, hacía tiempo que nadie me follaba así!.- y separándose de la pared, con su peludo tetamen arañado. En bolas, enseñando mucho músculo y argollas de hierro fundido; fue delante de TURÍN que echándole un vistazo a la muscular espalda del cachas, se preguntó como una cinturita tan estrecha, podía sostener tan poderoso torso. Pero admirando los abdominales tan rocosos que tenía y aquellos glúteos y potentes muslos lo comprendió todo. Aquel esclavo era todo un macho percherón:

- ¡Entra por ahí!.- le ordenó el nórdico nada más pasar junto al hueco de una cueva:

- ¡Si amo!.- encontrándose con un oscuro recinto iluminado solo de antorchas. En donde en el centro había una laguna de agua cristalina y junto a la orilla se hallaba el dominante TERCHELD:

- ¡Entra en el agua, perro!.- le ordenó a TRÁLLAX. Que recordándole la orden que le dio de no saborear un buen baño, le preguntó:

- ¿Entonces amo, me puedo bañar ya?:

- ¡No te equivoques MUSCULAR!. ¡Hoy solo y porque es imprescindible para que seas depilado a mi gusto!:

- ¡Sí amo, como desea este esclavo hará!.- y entrando en el agua:

- ¡TURÍN recógele la melena en una coleta para que no la toque el agua!, ¡que no deseo que pierda un ápice de su bonito cabello!.- y mientras TERCHELD echaba unos polvos negros al agua:

- ¡Métete hasta el cuello, cerdo!.- el MUSCULAR obediente lo hizo, sintiendo igual que si miles de hormigas le mordisqueaban la piel:

- ¡Te voy a entrenar personalmente para gladiador, junto con mis ayudantes los esclavos TURÍN, ROMEO y RUFUS!.- le recordó:

- ¿RUFUS amo?.- le preguntó entonces el rubio extrañado por la noticia:

- ¡Perdona amo por mi interrupción!. ¡Ya sabe que le pertenezco desde que hace meses me sometió públicamente en la taberna!. ¡Pero de RUFUS, no me lo podía creer amo!:

- ¡Todavía no lo es, pero él ya lo presiente esclavo y se está preparando para ello!. ¡Me gusta como perro y es el mejor en el uso de las armas blancas que yo conozco, ya que tiene mucha experiencia en ellas!.- cuando mirando al nórdico, le ordenó:

- ¡TURÍN, vete!.- y nada más ver desaparecer al obediente esclavo. Le contó a TRÁLLAX todo lo relativo a lo que se esperaba de él. La existencia de los dos universos paralelos. La enconada lucha entre los dos hombres más poderosos conocidos, para lograr el dominio absoluto de ambos mundos, mediante la ayuda de los dos talismanes sagrados de Krom. Pero no le comentó nada en absoluto de su nacimiento, ni falta que hacía porque el Guardián del anillo de Shilrimm, ya le permitió saber lo ocurrido y con sus dos viajes astrales ya tuvo suficiente:

- ¿Tendré yo poderes amo?.- se atrevió a preguntarle:

- ¡No esclavo, la leyenda dice que lo conseguirá un esclavo sin poderes!, ¡que solo lo logrará con su fuerza bruta!. ¡Bueno eso dice la leyenda, esperemos que sea verdad!.- y mirando el desarrollo espectacular de sus músculos, le comentó:

- ¿Te parece poco poder la fuerza física de la que te ha dotado la naturaleza!.- y sin esperar respuesta del cachas y viendo como comenzaba a desprenderse el vello, que subiendo a la superficie, poco a poco se fue desplazando por una pequeña corriente, hasta desaparecer en la oscuridad. Mientras sentía a su amo restregarle con las manos los hombros, se atrevió a preguntarle:

- ¿Tienes poderes amo?:

- ¡No!, ¡no tengo poderes esclavo!. ¡Solo poseo la fuerza de mi voluntad y el deseo irreductible de someter tremendos machos!:

- ¡Ya lo he notado señor!:

- ¿Cómo un semental como tú, puede caer tan bajo?.- oyó a su vez:

- ¡No lo sé, amo!. ¡Solo sé, que soy tu esclavo!.- le respondió sumiso:

- ¡Sal ya del agua, perro!. ¡Que ya es suficiente!.- y poniéndose de pie saliendo por completo del líquido elemento. A TERCHELD se le quedó la boca abierta, admirando al cachas más espectacular que se pudiera imaginar. Porque TRÁLLAX sin vello era aún más magnífico.

Latino hispano, 1,90 de alto y 150 kilos de pura fibra, 58 ctms de bíceps. Increíblemente atractivo (el que más), ojazos verdes, labios carnosos, hoyuelo en el mentón. Cabeza más bien pequeña, muy musculoso, con desarrollados y gruesos pectorales con unas dimensiones de 30 ctms de diámetro, por un grosor de carne magra de 12 centímetros en su parte central e inferior y con un peso de 5 kilos, comprobados con ojos de buen cubero. Los tenía, rematados por dos gruesos y largos pezones de 2 centímetros de grosor por 3’5 de largo. Caja torácica muy henchida, mostrando nítidamente marcado hasta los músculos menores. Vientre plano sin un miligramo de grasa; con unos músculos abdominales muy definidos y masivos, que rodeaban un ombligo muy sexy, rematado con un cuco nudito en el centro. Estrecho de pelvis, no obstante permitía la unión con dos gruesos y muy musculados muslos y piernas. Por detrás una cincelada espalda en forma de "V" y repleta de grandes músculos. Debajo dos cachas glúteos, rotundos, duros y respingones resistentes para ser azotados y dulces para ser enculados. Todo lo cual lo tiene cubierto por una piel suave y muy morena. El tío poseía para toda la eternidad 35 ctms de polla y un grosor de 10 de diámetro recién adquiridos:

- ¡Bien esclavo!, ¡ahora te llevará TURÍN de nuevo a tu establo!.- y es que en aquello se había convertido aquel excepcional esclavo culturista:

- ¡Sí amo!.- y viéndolo salir TERCHELD hizo algo que desde hacía muchos años no realizaba, masturbarse.

 

CONTINUARA……….

 

 

 

Desearía recibir comentarios vuestros de lo que habéis leído de la saga TRALLAX, gracias.

Os prometo responder siempre.

Y si no es pedir mucho, me gustaría también que me puntuarais según mis méritos.

Les doy las gracias a los que lo han hecho y a los que no, por haber tenido la paciencia de leerme.

¡Ah!, espero que los dibujos que comencé a añadir en el capitulo anterior os haya gustado.

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