Las Pruebas de Carlitos (4)
Al salir hacia la zona de tiendas me comenzaron a caer todas
las miradas de los que pasaban por ahí sin excepción. Una cosa es haberme visto
en el espejo de mi cuarto y otra muy distinta hacerlo aquí… en uno de los
escaparates de las tiendas pude ver mi reflejo y darme cuenta ahora si,
realmente, de lo que como espectáculo estaba dando. Quedé un momento aturdida:
estaba realmente de infarto, como nunca en mi vida. Si antes era siempre mi
intención (y algo muy difícil) disimular mi prominente trasero, en esta ocasión
lo había llevado a su máxima expresión… unas bien torneadas piernas eran
columnas que sostenían al mas atrayente de mis atributos: un redondeado y
bamboleante trasero que estaba mas paradito de lo habitual por los zapatos de
plataforma que traía… a través del reflejo podía ver a los muchachos que se iban
rezagando adrede, seguro para no perderse ni un detalle.
Las mujeres que íbamos encontrando en el camino me miraban
con rechazo y sospecho que también con mucha envidia… "mira esta…", "¿Qué
tiene en la cabeza?", "mira a la loca esta…", "seguro es una p…". eran
alguna de las cosas que iba escuchando susurradamente de algunas mujeres a
nuestro paso… hasta que encontramos a los primeros caballeros.
¡Qué caras de asombro! ¡Qué miradas! Me sentí incómoda…
desnuda por instantes pero muy admirada. Aunque en realidad si estaba casi
desnuda, solo el vestido me cubría y era muy delgado… debajo llevaba solo una
tanga que ni se veía… no sé como me atreví a tanto, pero ya estaba ahí y solo
debía seguir.
Carlitos y los chicos iban un par de pasos detrás de mí. Con
algo de esfuerzo traté de escuchar al menos algunos de sus comentarios mal
susurrados:
¡Pa’ su madre, Carlos!… ¿qué le picó a tu tía hoy? –
preguntó Luís.
¿O quién le picó? Jejeje… está hecha toda
una bitch – con sarcasmo agregó Pablo.
No sé… pero está mas linda hoy ¿no? -respondió mi
sobrinito.
Jamás la había visto así y eso que la veo muy seguido…
que rica está… parece que no trae calzón, con algo de detenimiento se le
trasluce toda la raya del culo… ¿qué opinan, lacras?
Sorry, me perdí en la contemplación de ese pedazo de
culo… ¿qué dijiste, Luís?
Que creo que no trae puesto calzón…
Definitivamente ni brassiere, en el auto le vi casi toda
una teta con una parte de la… ¿cómo se llama esa parte oscura?…
¿Cuál? ¿La aureola del pezón?
¡Si!.. con un poco más de suerte le hubiera visto el
pezón completo.
Yo se lo vi esta mañana… dijo serenamente Carlitos.
¿Really? I don’t believe you! –respondió el alienado
de Pablo.
Fue cuando hacía aeróbicos…
Uy que rico… como será verla hacer sus aeróbicos toda
ajustadita, apretadita… mmmmmm. –decía Luís que era, al parecer, el más
excitado.
¿Y cómo era su pezón? Grande?, oscuro?...
Oscuro… grande, si.
Espero que sea true… recuerda que debes probar todo lo
que afirmas… si no no te incluiremos JAMAS en nada que organicemos o que
planeemos. ¿Ok?
Luego nos cuentas, ya vamos a entrar al súper… no nos
rezaguemos… miren eso, que rico… hummm.
El bamboleo de mi trasero era minuciosamente seguido por los
tres muchachitos que al entrar al súper me flanquearon con cierto orgullo y
presunción que pude percibir.
Me causó hasta gracia la postura, los gestos de mis imberbes
acompañantes que parecían decir "hey, todos, vean este mujerón… y venimos con
ella"…
Como sabía lo que debía comprar, tomé un carrito y me dirigí
a los pasillos respectivos…
Señito, nosotros llevamos el carrito. No faltaba más.
–dijo Luís mientras me quitaba con el cuerpo el carrito.
Ok, gracias.
Mas bien usted indique el camino y nosotros la seguimos…
hasta el fin del mundo, mamacita. –alcancé a escuchar esto último casi
susurrado.
¿Cómo?
…hasta que termine de escoger todo lo que va a comprar.
Ah, bueno, por aquí… -respondí haciéndome la tonta.
Iba caminando a paso lento seguida por los muchachos,
deteniéndome de cuando en cuando como tratando de recordar lo que iba a comprar,
pero en realidad buscaba los pasillos más adecuados para probar mis métodos de
seducción.
Era lógico que buscaba una zona con hombres solos comprando
pero no era algo muy frecuente de encontrar.
Los pasillos estaban llenos de mujeres y sus niños en plena
selección de cosas que comprar. Hasta el momento había acumulado más miradas
inquisidoras de mujeres que otra cosa.
Los que sí abundaban eran los jóvenes uniformados del
establecimiento que acomodaban los productos y que se me quedaban mirando
embobados.
Me quedé al lado de uno que estaba en cuclillas acomodando
latas en la parte baja de un estante. Me detuve como si estuviera buscando algo
en los niveles mas altos y pude sentir que me miraba de reojo primero los pies y
luego las piernas. Luego se volteó directamente hacia mí como queriendo alcanzar
algo del estante a su izquierda acercándose mucho… yo no me movía y sentí un
escalofrío en todo el cuerpo al estar en esa situación: era la primera mirada
directa y cercana que me dirigían. Creo que hasta pudo notar que tenía la piel
de gallina.
Le pregunté por una marca de cereal que había visto que no
había y me indicó que estaba en el nivel inferior un poco mas a la izquierda de
donde estaba.
Agradeciéndole, me puse de perfil al estante poniendo mi culo
muy cerca de su cara y dándole una panorámica que debió haber disfrutado… hasta
podía sentir su mirada y un "wow!" ahogado en un susurro.
Lo que siguió fue un regalo de mi parte: aprovechando que no
había gente en aquel pasillo, me agache lo más a 90 grados que pude como
buscando el cereal subiéndome disimuladamente la falda un poco… estoy segura que
pudo apreciar toda la redondez de mis nalgas…
Gracias, ya lo encontré…
Gracias a usted – respondió con una sonrisa.
Los chicos, algo alejados, debieron haber sido testigos de la
escena ya que se notaba que murmuraban algo:
Pucha que buena posición la del pata ese… se ganó con
todo el rabazo de tu tía…
Si ¿no?
¿What´s up con tu tía? Algo le pasa o está loca… nunca la
hemos visto tan regalona…
No importa qué la hace actuar así. Lo importante es que
está actuando así y se puede… se DEBE aprovechar la ocasión… Carlos tienes
tu cámara ¿no? – preguntó Luís.
Si ¿por? ¿para qué?
Dámela… se me ocurre algo que creo no podrías hacer tú
con mi sutileza.
¿Qué piensas hacer? –volvió a preguntar Carlitos sin
entregar la cámara.
¡Dámela, carajo! ¿Desde cuando se te da por cuestionarme?
Recuerda: estás a prueba, no eres de nuestro clan aún… eres algo así como un
subalterno… un esbirro, idiota.
No nos vayamos a meter en líos… -respondió
nerviosamente Carlitos.
"No nos vayamos a meter en líos" – dijo Pablo
remedando a Carlitos. Marica de mierda… eso es lo que eres y serás: un
pobre mariquita de mierda… ¡dale la fucking cámara de una vez!
Carlitos entregó la cámara a Luís y éste la preparó para ser
usada… desactivando el flash.
El objetivo de Luís era el de fotografiarme todo lo que se
pudiera, el encuadre y el zoom los ajustaría disimuladamente camuflando la
cámara en el carrito de las compras.
Hizo la primera prueba y salió perfecta. Creían que no me
daba cuenta de eso pero sabía perfectamente lo que planeaban así que me dediqué
un rato a permitirles que obtuvieran las mejores tomas: inclinada buscando los
dentríficos, agachada seleccionando las mejores frutas, seleccionando las
verduras… realmente así vestida cualquier acción mía era de una sensualidad
única. Lo más gracioso era cuando me acercaba a dejar algo en el carrito y me
inclinaba ligeramente… los tres se ponían juntos al lado opuesto para no
perderse mi generoso escote… creo que escuché un clic también en una de esas…
¿Se aburren chicos? Yo les dije para que se vayan a los
juegos…
Para nada, seño. Estamos a su servicio… -dijo Luís.
En eso me doy cuenta que un grupo de jovencitos más o menos
como de la edad de mi séquito (y con pinta de pandilleros) nos venían siguiendo
descaradamente y haciendo toda clase de comentarios sobre mí, obvio.
Aparte de cargar con los míos no iba a cargar con mocosos
ajenos acosándome, así que decidí evadirlos entre los pasillos.
Sin vergüenza alguna, dos de ellos se pusieron uno a cada
lado mío mientras el resto del grupo reía y comentaba cosas a unos pasos…
Uno de ellos se dirige a mí y pregunta:
Seño, ¿cual de éstos cree que es mejor ESTE o ESTE?
–la pregunta tenía una directa connotación sexual porque la hacía cogiendo
en cada mano un durazno colocándolos a la altura de su zona pélvica.
No respondí. Solo le lancé una mirada despectiva, además ni
siquiera era simpático y andaba sucio y mal vestido.
Mientras uno preguntaba, el otro por detrás de mí hacía
movimientos que su grupo festejaba. La situación era incómoda y yo con la vista
trataba de buscar… ¿dónde estaban Carlitos y los demás?
Los chicos se habían rezagado viendo algunas de las fotos que
me habían sacado "disimuladamente", cuando me dieron alcance en el siguiente
pasillo se dieron con la escena del día: uno de los mocosos me distraía
supuestamente con sus preguntas estúpidas y el otro estaba haciendo gestos como
que me agarraba el culo (sin tocar... aun), hacía como que me levantaba la falda
y me acercaba su paquete por detrás… el resto reía y se iban acercando también
peligrosamente.
Mi siguiente paso iba ser gritar pero otro grito me asustó
tanto a mí como a mis "acosadores": como parte de lo que después supe fue mi
plan de rescate, Luís emitió el mas horrible pero oportuno de los gritos que
he oído en mi vida (lo escuchó toda la gente en el local) a la vez que con los
otros chicos (mi Carlitos incluido) embestían al grupete de matoncitos con el
carrito a toda carrera asestándoles un golpe violento.
El grito atrajo a vigilancia del local y a varios curiosos a
la vez que los mocosos se dispersaban y huían cobardemente.
Un miembro de seguridad se me quedó mirando y se acercó
amablemente.
¿Se encuentra bien? ¿La molestan estos muchachos? –lo
dijo dirigiéndose a los míos.
Oh no… los que huyeron son los que estaban molestándome,
ellos tres vienen conmigo. No deberían permitirles el ingreso a esos
pandilleros, no compran nada solo molestan y quizás hasta roban... Gracias
de todas formas.
Cualquier cosa pásenos la voz, estamos para servirle.-
agregó sin disimular una mirada a mis erectos pezones que por la excitación
del momento estaban como piedra.
Volviéndome hacia mis hobbits salvadores pude notar aún algo
de excitación, un poco de ira y mucho de susto. La verdad que eran numéricamente
inferiores y actuaron con la cabeza fría.
¿Y ustedes donde estaban? Bonita forma de cuidarme ¿no?
Abandonándome.- reclamé fingiendo un enojo que no tenía.
Tía, nos retrasamos un poco pero… ¿te ayudamos no?
Si… esas lacras no se salieron con la suya jejeje –
dijo Luís.
¿Le hicieron algo esas alimañas, seño? ¿Está usted
damaged? – repetía Pablo acercándose a mi amablemente para inspeccionar
visualmente mi buen estado y queriendo inspeccionar manualmente también.
Estoy bien, Pablo… y gracias a los tres por hacer lo que
hicieron… es la primera vez me pasa algo así.
Bueno, saliendo así calata mostrando todo que quería…
susurró Luís.
¿Disculpa, dijiste algo Luís?
No… que me sorprende que saliendo sola no le haya pasado
algo así antes… usted es muy guapa, seño.
Gracias… -respondí… ¿sonrojándome? Si, me sonrojé y
lo notaron todos. Los invito a tomar un helado, chicos.
Si, vamos… dijeron todos.
En la zona central del súper vendían los helados y bebidas en
una plazoleta interna en la que había mesitas y sillas para departir. Había
bastante gente pero en su mayoría mamás (que me seguían condenando con la
mirada… y la hipocresía de su mojigatería) y sus nenes.
Les di dinero a los muchachos para que hagan la cola y
compren los helados, yo me puse a cuidar una mesa para todos.
Estaba decidida a dar por terminado el día de compras luego
de este incidente, cuando me encuentro con algo que podía ser prometedor para mi
exhibicionismo insatisfecho: justo en la mesa de enfrente dos señores maduros,
de unos 50 ó 55 años de buen ver aunque uno de ellos algo gordito, tomaban una
bebida leyendo el periódico y platicando. El tipo que estaba justo frente a mi
se me quedó mirando como no dando crédito a lo que sus ojos veían… encontrar una
mujer vestida así en la zona de refrescos y helados de un súper… un lugar
familiar.
Crucé las piernas y la falda se me subió casi completamente
dejándole ver toda mi pierna hasta donde comienza una nalga. Como usaba hilo
dental no se me notaba la tanga y parecía que no traía… eso lo perturbó mas.
Apoyé un codo en la mesa y lo enfrenté con la mirada,
apoyando el mentón en mi mano mientras jugaba con mi dedo meñique entre mis
labios… como queriéndolo morder… chupar… lamer con la punta de la lengua.
El tipo ya no leía nada… tenía sostenido el periódico en una
posición en la que se le facilitaba el contemplarme. Le dijo algo al otro que
disimuladamente giró la silla para poder ver hacia mí.
El tener a dos hombres embobados a mi merced, pendientes de
cualquiera de mis movimientos, me hizo experimentar una gran sensación de poder
que no había tenido nunca antes.
Los muchachos volvieron con los helados y mis dos admiradores
regresaron a sus actividades anteriores.
Seño, no había el helado que usted quería pero le
compramos este… dijo Luís a la vez que me alcanzaba un helado de agua,
sólido de forma cilíndrica de color rojo (era de fresa) con palito. Encima
era de los extra-largos.
Pablo y Carlitos miraban algo nerviosos la escena, esperando
mi reacción y el destino de Luís (porque seguro fue idea de él y la pagaría…)
con las caras como si yo fuera un barril de pólvora con la mecha encendida
consumiéndose.
Ante mi silencio, pensando que se había visto descubierto en
su verdadera intención y anticipándose a mi posible respuesta, Luís añadió:
si no le gusta… se lo cambio por el mío…
¿cómo adivinaste que fresa es mi sabor favorito? –dije
a la vez que sostenía el palito con una mano sobre la de Luís y le daba la
primera chupada a la punta del helado. Hummm… rico.- dije mirándolo.
Se esperaban cualquier cosa menos eso, se veía en sus caras
el asombro y en sus ojos bien abiertos la incredulidad. Si quieren jugar,
tendrían que entender que las reglas las pondría yo.
Se sentaron y yo tomando mi bolso y el helado me paré y les
dije que debía ir al baño.
Cuiden las cosas, chicos. Ya regreso.
Oky, tía.
Era solo una excusa para pasar por la mesa de mis
admiradores. Me dirigí hacia ellos a corta distancia, saboreando sensualmente el
helado y caminando con una la cadencia más sensual que me permitía el lugar.
Sentí sus miradas fijas al verme pasar, les sonreí de manera casi imperceptible.
Sé que sintieron mi aroma, mi perfume… sentí que se me humedecía la rajita con
todas esas sensaciones. Hipnotizados con mi ritmo y paso sentí como sus miradas
y atención estaban ahora en mi trasero… Se pusieron de pie y me siguieron a
prudente distancia.
En la mesa, los muchachos seguían comentando el cambio de
comportamiento de la tía de Carlitos y teorizaban:
Para mí que se ha vuelto loca… absolutely crazy
-decía Pablo.
No. Yo creo que siempre fue así y se ha cansado de
fingir, esa será su nueva forma de vida a partir de la fecha… y me
encanta!!! –exclamó emocionado Luís.
Carlitos no decía nada, estaba como ido. Un empujón de Luís
lo sacó de sus pensamientos y por poco de la silla.
¿Y tú qué piensas?
En todo lo que pasa con mi tía… son cosas que no pensaba
jamás ver… ni hacer.
¿A qué te refieres específicamente?
A la prueba que me dieron… lo hice anoche.
Me dijiste que tenías fotos… ¿están en la cámara?
Si pero cuidado que puede venir mi tía….
Luís buscaba en la cámara las imágenes tomadas inicialmente,
las primeras fotos eran las que tomó Carlitos en su prueba… al pasar por las
recientemente tomadas ahí, esbozaba una sonrisa de satisfacción.
Habían fotografiado varias veces a Silvia con primeros planos
de sus tetas, agachada con primeros planos de su culo, empinada tratando de
alcanzar algo y más… muchas más.
Esas son… -dijo Carlitos que seguía la secuencia.
Luís y Pablo contemplaban cada una de las fotos con caras de
sorpresa y excitación que hasta al mismo Carlitos le sorprendió. Los
"hummms", "wowws" y "cools" se sucedían susurrados sin parar. No era para
menos… en las tomas se veía con perfecta claridad y nitidez el hermoso culo de
la tía de Carlitos, sin ropa interior en toda su voluptuosidad… el muchachito
había tomado fotos de todas sus acciones: con las manos acariciando el gran
trasero de su tía, separando las enormes pero hermosas nalgas dejando al
descubierto el oscuro hoyito… la incursión de su dedo en la rajita… si… como un
bonus picture (sería lo que Pablo diría) había fotografiado la rajita de
su tía y cómo con el dedo índice ingresó levemente en la dulce y cálida cavidad.
También había una de su pene rozando el tan deseado culo de esa belleza de mujer
que ahora había cambiado radicalmente su comportamiento… es decir, pruebas más
que claras de que había cumplido ampliamente lo pedido.
Pablo y Luís se miraban a ratos y a otros miraban las fotos
de la cámara en un silencio que, por lo prolongado y duradero, puso nervioso a
Carlitos. Por un momento pensó que sus fotos no eran buenas o que no eran prueba
suficiente de que lo hizo realmente. Porque él si hizo todo eso en realidad y no
estaba dispuesto a que lo pongan en duda. Tanto esfuerzo y organización no
podían ser en vano. Quería demostrar que era capaz de eso y más… ¿más? ¿sería
capaz de algo más? Sabía que habría mas pruebas pero… ¿podría hacerlas?
Lo que Carlitos no sabía era que no solo sus fotos eran
buenas y probaban de lejos que había cumplido ampliamente la prueba, sino que
también demostraban que él, ese mocoso regordete de trece años que a duras penas
era aceptado por Luís y Pablo, había llegado REALMENTE más lejos que ellos en lo
que a contacto con una mujer se refiere... y qué mujer en este caso.
Tanto Pablo como Luís eran los típicos palomillas de barrio
que presumían ante los demás acerca de hazañas que de cierto no tenían ni la
mitad.
Cuantas veces presumían ante Carlitos y otros muchachos de
sus conquistas y experiencias sexuales con chicas mayores que ellos: de 17, 19…
21 años… chicas del barrio que ni los miraban por mocosos o no los conocían pero
ellos decían "es para no hacer escándalo… hemos acordado no hablarnos en
público, somos caballeros ante todo" pero decían que habían hecho el amor
con ellos y ellos habían gozado de sus cuerpos… ¿hacer el amor? ¿gozado de sus
cuerpos? Lo más cercano a gozar del cuerpo de una mujer para ellos eran las
películas y revistas del papá de Luís, que veían a escondidas mientras se
masturbaban. Porque eso si… pajeros eran y de los mejores.
Carlitos y los otros en su inocencia y candidez se tragaban
el cuento y pensaban "¡Quién como ellos!"
En honor a la verdad, ni Luís ni Pablo esperaban que el
muchachito pudiera acercarse a su tía a ese extremo y menos tocarla o tomarle
fotos. Por eso pensaron lo de las pruebas… como una manera de ganar tiempo y
seguir gozando de las ventajas que eso traía: seguir disfrutando de las cosas de
Carlitos y poder seguir usándolo como medio para estar cerca de su tía que era
la diva de sus mas ardientes y degenerados pensamientos… ¿qué no habrían hecho
con ella en pensamiento? Todo… todo lo que en las películas del papá de Luís se
veía que hacían a las mujeres. A veces hasta pensaban juntos en voz alta,
pensaban estar los dos a la vez con ella en medio ofreciendo sus generosos
atributos… pero habían sido REALMENTE la noche anterior esos atributos habían
sido disfrutados parcialmente por Carlitos… demonios ¿cómo rayos pudo este
mequetrefe acercarse al mujerón de su tía y sacarle esas fotos? ¿cómo pudo
tocarla? ¿qué hizo? Estaban desconcertados a la vez que envidiosos… heridos en
su amor propio, no podían permitir que ganara terreno… no podían permitir que
Carlitos gozara su éxito… porque eso era realmente lo que mostraban esas fotos:
su primer éxito frente a ellos, la primera ventaja por varios cuerpos… bueno en
realidad uno que valía por miles. Había que disimular… minimizar el hecho.
Eh… vaya, si… parece que es tu tía –dijo Luís con
tono de no mostrar sorpresa.
Hummm si vaya big fat ass, y también sale en esta… su
rajita, que rica – remarcó Pablo sin mayores aspavientos.
Si… ¿es éste tu dedo?
Si… no saben lo bien que se siente… es calientito, húmedo
y… -Carlitos fue interrumpido.
¡Por supuesto que sabemos lo que se siente, idiota! –
dijo Luís.
Hemos estado con chicas ¿no recuerdas todo lo que te
hemos contado?
Si, claro... qué tonto -asintió Carlitos.
Pero parece que el que no sabe es otro… ¿te enorgullece
haber metido solo un dedito? ¿Qué no sabes que por ahí se mete otra cosa?
Bueno, si pero… hubiera sido muy arriesgado, además, es
mi tía y…
Pero es una mujer ¿no? y bien rica… ya que estabas ¿ni
siquiera se te ocurrió aprovechar para darle una probadita por ahí? –
preguntó Luís.
Bueno, toqué sus nalgas, eran duritas y además… -otra
vez corte abrupto.
Si, si ya vimos que aprovechaste y le pasaste el pito
por… la raya del culo… (a medida que lo decía, Pablo se iba haciendo la
idea de lo que eso debió haber sido)… maldición, que good luck la de este
idiota, pensó.
No es gran cosa… pero bien, prueba cumplida –dijo
Luís mordiéndose los labios.
Esas palabras fueron música para los oídos de Carlitos. Su
primera prueba cumplida, con la aprobación de sus amigos grandes (Carlitos los
veía como gente grande, casi adultos, pero eran mayores que él por dos o tres
años nada mas).
Has dado un pequeño primer paso, Carlos… pero aún faltan
dos pruebas para ser considerado de nuestro clan… -dijo Luís.
… de nuestro level –completó Pablo.
Prueba número dos…
Tatatatattatatatatatatatata – Pablo hacía como redoble de
tambores.
De las fotos, pasamos a la realidad… queremos ver y tocar
a tu tía Silvia, verla desnuda… sobre todo ver y tocar el hermoso culazo que
tiene… sin ropa, sin tanga… nada y cuando digo que queremos verla y tocar me
refiero a Pablo y a mí… tú harás los arreglos y nos avisarás cuando todo
esté listo… amigo.
Carlitos se sintió morir… hasta aquí llegué, pensó. ¿Cómo iba
a cumplir esa prueba? Es algo imposible… no lo haría, no podría hacerlo.
Viendo la expresión en su rostro y como adivinando sus
pensamientos, Luís agregó:
Si no eres capaz de hacerlo, dilo y acabamos aquí… pero
no solo no serás parte de nuestro clan sino que Lorena… ¿recuerdas a
Lorenita, no? –preguntó sarcásticamente Luis.
Si… dijo Carlitos adivinando lo que seguiría… Lorena
era su sueño imposible… la cosa mas bella que había visto en su corta vida y
vivía sólo a unas casas de la de su tía Silvia… Lorena.
Pues, Lorenita se enterará de lo fracasado que eres,
Carlos y que eres… un incapaz, por decir lo menos. Si ya lo sospecha ahora
con lo que le diremos lo confirmará. ¿Sabes lo que eso… -ahora era
Carlitos el que, con voz entrecortada, interrumpía a Luís.
Lo haré…
Con cara de satisfacción, tanto Luís como Pablo escucharon la
respuesta mientras terminaban sus helados. Intrigados por la demora de Silvia
los muchachos trataron de ubicarla visualmente pero era inútil. Había cada vez
mas gente que llegaba… niños corriendo, otros en brazos de sus mamás… señoras
gordas, flacas, jóvenes y viejas… nada como Silvia… nada. Luís se decidió:
Vamos a buscarla. Carlos, tú quédate a cuidar el carrito
por si vuelve… y termínate el helado que se está derritiendo –completó
Luís mientras con Pablo se perdían entre la gente en la misma dirección que
tomó Silvia.
Para Carlitos ese fue helado más amargo de su vida, la
preocupación y angustia por la nueva prueba lo tenían perdido en sus
pensamientos: o entregaba prácticamente a su tía o se tendría que olvidar de
Lorena, su amor platónico, para siempre. ¿Y cómo lo haría? Tenía la mirada fija
en la mesa de enfrente, en las hojas de un periódico abandonado que eran movidas
por el viento.
Espero que les haya gustado… esto continúa, no lo duden. Como
siempre, y si lo desean, no olviden enviarme sus críticas, comentarios y
sugerencias a mi correo elvira_lujan@yahoo.com.ar . Un beso y
gracias nuevamente.