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Fecha: 06-Feb-05 « Anterior | Siguiente » en No Consentido

Estando borracha mi esposa es violada... 2

raul4002
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Segunda parte de mi esposa es violada con mi consentimiento, esta vez la metiche de mi cuñada también pagó las consecuencias. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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ESTANDO BORRACHA MI ESPOSA ES VIOLADA CON MI CONSENTIMIENTO (02)

Hola amigos lectores, como les prometí en esta ocasión narraré lo que le sucedió a la metiche de mi cuñada.

Como recordarán en mi anterior relato les mencioné que Ara mi esposa y yo, gustábamos de disfrutar de los viernes sociales en compañía de amigos y normalmente bebíamos y bailábamos hasta el amanecer, también les dije que la metiche de mi cuñadita Verónica, que se parecía físicamente a mi esposa, sólo que más bajita de estatura y que estaba muy buena, solía pasar los fines de semana con nosotros, ya que su esposo trabajaba en esos días, en ocasiones llegaba en compañía de sus dos pequeños hijos desde el día jueves y se iba hasta el domingo por la tarde.

Desde aquella ocasión que permití a dos amigos cogerse a mi esposa, mi mente sólo estaba pensando en el sexo, en como he gozado desde entonces y por supuesto que Ara no se ha enterado de lo que hemos hecho con su culito en varias ocasiones, su gusto por el alcohol me ha permitido hacer de las mías, en términos normales pensaría que es alcohólica y llegué a tratar de convencerla para que no tomara tanto o quizá tuviera algún tratamiento de AA, pero desistí de ello porque ya no podría seguir disfrutando de sus estados no lúcidos.

Dos veces más mis amigos disfrutaron de los encantos de Ara, la segunda ocasión fue muy similar a la primera, la sometimos estando dormida boca abajo, con la diferencia que tanto Pepe como Jaime actuaron con más confianza lo que les permitió disfrutarla con más calma, cada uno se dio su tiempo para saborear las mieles de mi mujer y finalmente su mejor trofeo, ese culito que nos traía como locos.

La tercera ocasión fue muy distinta, y además muy sabrosa, les diré por qué.

Decidimos festejar su cumpleaños de Pepe, nos reunimos además Jaime que en esta ocasión iba acompañado de su esposa Norma, - lastima por él, lo que se iba a perder -, ella también tenía lo suyo a pesar de tener 3 pequeños hijos, era de complexión regular y de piel blanca, cabello castaño claro y largo, sabía lucir esa melena sobretodo cuando bailaba, senos regulares y culo no muy prominente, pero caderona lo que hacía vérsele rico, ella vestía pantalón blanco y blusa negra calada, se veía muy bien, no era nada del otro mundo, era ese tipo de mujeres que son sugerentes, esta sugería fuego. La veía cachonda, o por lo menos eso me parecía, escuchaba música y aún en su lugar bailoteba meneándose con sensualidad, no era muy guapa, son de esas mujeres que no sabes que tienen pero que quisieras tirártela, era un sueño muy lejano porque sabía de su fidelidad hacia Jaime.

Para variar también estaba mi cuñadita Vero, sus hijos ya dormían en la recámara que siempre ocupaba en sus visitas, la cual contaba con dos camas matrimoniales, Vero vestía un traje de dos piezas tipo sastre color azul marino, de esos que utilizan las ejecutivas en sus trabajos, arriba de la rodilla, blusa beige, medias color tabaco claro y zapatillas negras, su falda se ajustaba perfecta a ese culo respingón, también se veía sexy la condenada, mi verga se alocaba e incluso llegué a pajearme fantaseando en cogérmela, lo veía difícil porque sabía que amaba a su esposo, él es buena gente, sólo que su trabajo lo absorbe demasiado y no podía compartir con nosotros los fines de semana, el creía que en sus ausencias su mujercita estaba segura en casa de su hermana.

Esa noche no cambió mucho de las demás, sólo que esta vez hubo pastel y coñac, mucho coñac, era un día especial, había que festejar el cumpleaños de Pepe.

Ara esa noche vestía un vestido de una pieza y sin mangas color blanco, arriba de la rodilla y se ajustaba muy bien a su cuerpo, se veía guapa, traía un bikini del mismo color, sólo que este por ser de encaje, se alcanzaba a marcar en su trasero, mis cuates ya lo había notado, además, lo que me encanta es sus zapatillas negras sin medias, sus piecitos me excitan al verlos así.

La mirada de mis amigos ya era más de lujuria que de afecto para Ara, podía percibir como se calentaban nada más de mirarla, seguro evocaban aquellos momentos de sexo no consentido, cuando sus lenguas y sus trancas ya habían probado su juguitos y su rico trasero, mi esposa no percibía lo mismo, su trato siempre era amable y atento, sus bromas y risas eran francas y sencillas, lo que hacía ver su ingenuidad y desconocimiento de lo ocurrido.

La velada pasó muy agradable, el exceso de coñac, al cual no estaban acostumbrado las mujercitas, comenzó a hacer un efecto fulminante en ellas, sobretodo en mi esposa y su hermana, tanto mis amigos como yo siempre estuvimos atentos a que sus copas no estuvieran vacías, sabíamos por que, bailábamos al compás de la salsa, ese ritmo las hacía verse más antojables, sabían moverse, el cuerpo de Ara resaltaba en ese vestido blanco, el vino y el baile ya iban haciendo efectos contundentes en ellas, Vero se contorsionaba al estilo lambada, ella bailaba con Pepe, mis ojos la recorrían de lejos, ese culo enfundado en su faldita sastre, se veía riquísimo, por supuesto que los efectos del alcohol ponían su parte, o no es cierto que cuando tenemos algunas copas en la cabeza, nos queremos coger a la damita que se nos pare enfrente?.

Por su parte Víctor bailaba con Norma, su esposa, a ella también ya la veíamos con mirada lujuriosa, su pantalón blanco dejaba ver una tanguita entre sus nalgas y sus senos rebotaban al compás de la música, Pepe y yo sólo nos hacíamos chaquetas mentales, nos conformábamos con ver de lejitos, Víctor se daba cuenta de nuestras miradas y tosía un tanto incómodo, seguramente no le agradaba la forma en que nos comíamos con los ojos a su linda mujercita, pero tenía que aguantarse por todo lo que él ya había disfrutado a Ara.

Por fin llegó el tan esperado momento, Víctor un tanto incómodo por nuestras miradas, pero muy a su pesar por lo que no participaría esa noche, tuvo que retirarse con su esposa, no le quedaba de otra; mientras yo ayudaba a subir a mi esposa a nuestra recámara, Pepe, que ya sabía lo que podría venir, muy paciente tomaba otra copa sentado frente a Vero que dormía en el sofá, su falda la tenía a medio muslo y se notaba de lado el comienzo de su pantimedia, mi amigo tenía un buen espectáculo y sobaba discretamente su tranca.

Con mucho trabajo logré desnudar a mi esposa y acostarla en la cama, en esta ocasión no pude vestirla con su ropa de noche, la dejé botada boca abajo, por supuesto que aproveché para meter mano a mi gusto, sobre todo a su culito y a su ano que es mi pasión, mi verga ya dolía dentro de mi pantalón y fue liberada, como en otras muchas veces introduje mi lengua en ese hoyito del amor hasta que pude aflojarlo y lubricarlo con mi saliva, ni tardo ni perezoso me encaramé y pude penetrarla despacio, pero firme y hasta el fondo, tan caliente estaba que no tarde más de cinco minutos en vaciarme dentro de ella.

Después de esta sesión express de sexo en su culito de Ara, guardé mi morronga y bajé donde estaba Pepe, lo vi agitado y con la verga de fuera mirando hacia el frente, al voltear a ver a mi cuñada supe por qué, noté que sus piernas estaban abiertas y su falda más arriba, se veían sus calzones blancos y con humedad en su entrepierna, era un panorama excitante.

No dije nada pero le pedí a Pepe me ayudara a subirla a su recámara, yo la sostuve del torso mientras él de las piernas y así logramos llevarla a la cama, la acostamos boca arriba y su falda estaba casi en la cintura por lo que pudimos disfrutar de esa imagen; le pedía a Pepe me esperara en la sala, que trataría de recostarla mejor, el me hecho una mirada de complicidad y me pidió pasar a la recamara de mi esposa mientras yo acomodaba a Vero, emocionado y caliente como ya estaba de nuevo acepté su propuesta, le pedí que fuera cuidadoso con Ara, salió cerrando la puerta tras de sí, dejándome con Vero, sus hijos dormía plácidamente en la cama contigua.

Estaba ya muy excitado, primero por ser la primera vez que dejaba a mi esposa a solas con alguno de ellos, que perversidades podrían hacerle al no estar yo presente?, estaba a punto de arrepentirme, pues amaba a mi esposa y no sabía que podía pasar, eso me asustaba un poco, pero al mirar a Vero en la cama, con la que soñé muchas veces cogerme, con la falda recogida, sus piernas con ese color de medias que me gusta, tabaco claro, sus pantaletitas blancas, pero lo más importante, indefensa e inconsciente por el alcohol, todos los sentimientos de culpa desaparecieron y me concentré en mi cuñadita, ahora es cuando - me dije -, si no aprovecho esta oportunidad de hacerla mía, podría no repetirse, manos a la obra, por supuesto no olvidé mi cámara digital, les mando la foto de Vero, me darán la razón de porqué me calentaba.

Me acerqué a la cama y quise comprobar hasta donde estaba dormida, la moví bruscamente y la llamé diciéndole que su marido la buscaba, que era urgente, insistí varias veces pero no obtuve respuesta, sólo balbuceaba como si tratara de responder, pero nada se le entendía, entonces empecé mi tarea olisqueando su entrepierna que estaba húmeda, tenía un rico aroma, muy parecido al de Ara pero menos dulce, era aroma de mujer fogosa, bajé mis labios por sus piernas hasta llegar a sus pies, quité sus zapatos y me puse a lamer sus deditos, el aroma de la media y su calzado enervaba mis sentidos y enfurecía a mi verga, después abrí su blusa y subí sus sostén hasta el cuello dejando libres sus senos, eran más grandes que los de mi amada esposa, los sobé y bese un largo rato, sus pezones eran obscuros y estaban firmes, inconscientemente se estaba excitando, hasta ese momento ni se inmutaba, tenía un pesado sueño, al poner mi mano en su entrepierna se sentía más caliente, su humedad traspasaba el calzón y su pantimedia.

Despacio traté de bajar su ropa interior, poco a poco fui descubriendo su bello púbico, su mata era más poblada que la de Ara, lentamente pude zafar su pantimedia y su pantaleta dejándola totalmente desnuda a mis ojos, sólo le coloqué sus zapatillas negras de tiras por que ello me excita más, con eso era suficiente, logré separar sus piernas y fue cuando mi boca comenzó a trabajar en esa conchita que estaba ya muy mojadita, pude libremente aspirar su aroma, con mis manos abría sus labios para que mi lengua explorara libremente su intimidad, suavemente chupaba su clítoris que estaba firmes, fue cuando ella comenzó a gemir casi imperceptiblemente, seguro creía estar soñando con su marido.

En ese momento vino a mi mente mi esposa, que le estaría haciendo Pepe? llevábamos casi una hora haciendo de las nuestras, también vino a mi mente el esposo de Vero que creía que en casa estaba mas segura, pero el aroma de su feminidad borraba todos mis sentimientos de culpa y proseguí con mi tarea, entonces vino lo deseado, con la verga de fuera me encaramé y con la cabeza de mi órgano sexual comencé a pasarla de arriba abajo, mojándola más y más, en su botoncito se detenía y le daba pequeños golpecitos, ella daba brinquitos inconscientes de placer, seguro tuvo un orgasmo, no pude aguantar más y la penetré despacio, mi verga resbalaba fácil con tanta humedad, a la vez la besé en la boca y mi lengua se introducía en ella, el sabor a vino me alteraba, exploté en su interior abundantemente, al mismo tiempo sentí en su interior convulsiones vaginales, otro orgasmo, por fin a mi cuñadita metiche pude cogérmela a gusto.

Insatisfecho todavía, la volteé boca abajo y comencé a besarla desde la espalda hasta los pies, abrí sus manos y piernas lo más que se pudo dejándola casi en cruz, le hice la misma faena que a Ara, acerqué mi rostro en medio de su entrepierna y con la punta de mi lengua lamí su coñito del que escurrían sus juguitos y mi semen que antes ya había depositado, después subí hasta su agujerito posterior y lo mamé con singular gusto, tenía un sabor dulzón pero no desagradable o por lo menos con mi calentura no lo pareció, luego introduje mis dedos en su vagina y después embadurné su culito metiendo un dedo y luego dos, ella estaba más apretadita que Ara, yo creo que tampoco era del gusto de darle a su marido el ano, mejor, mi verga disfrutaría mas, ya más lubricada y relajada traté de meter mi cipote logrando solo la cabeza, tuve que intentarlo varias veces apretando constantemente y jalándola de su cadera hacia mí, noté que pujaba pero seguía perdida, por fin noté como me empecé a resbalar dentro de ella, guauuuuuu, que placentera sensación, me detuve unos minutos para que se acostumbrara y después vino el vaivén, al principio mi verga dolió un poco pero ahora ya no, sentía una dulce sensación, apretaba rico, ahí si estuve limando mas de media hora, disfruté ese culito a su máxima expresión, mi venida ya no fue tan abundante, pero si muy placentera, dejé a mi cuñada bien cogida, tuve que limpiarla para no dejar huella y traté de acomodarle su ropa, le tapé un cobertor y salí de la recámara presuroso a ver que había pasado con mi esposa, que preocupado no?

Al entrar a mi recámara ya no estaba Pepe, ya se había marchado, Ara estaba totalmente desnuda y boca abajo, noté como escurría semen de la vagina y de su ano, su hoyito aún estaba abierto y calientito, brotaba la leche de mi amigo, mi cabeza daba muchas vueltas pensando hasta donde había llegado, me puse a limpiar con amor a mi esposa, los labios de su vagina se notaban un poco irritados al igual que entre sus nalgas, pasé varias toallitas húmedas por toda su anatomía, para limpiar el semen que ya se secaba y para consolar sus partes intimas, al igual que a mi cuñada la arropé y me acosté a dormir junto a ella.

Al día siguiente me despertó un rico aroma a café y chilaquiles en salsa verde, mi esposa y su hermana, aún con cara de cruditas, estaban preparando para almorzar, Vero solo comentó que había soñado con su amado esposo, que ya lo extrañaba, traía puesto un short blanco que marcaba sus ricas nalgas, si supiera como me cogí ese culito – pensé – y como con la cruda se alborotan las hormonas, tuve que hacerme una paja en el baño recordando lo sucedido.

El lunes hablé telefónicamente con Pepe a quién le reclamé no haberse despedido, me dijo que no quiso interrumpir mi ocupación, que se notaba la estaba pasando de maravilla a lo que le comenté que tal vez si se repitiera, también él podría disfrutar de mi cuñadita metiche, excelente comentó, pero antes tenemos que hablar seriamente con Víctor en cuanto a su esposa Norma, no puede escaparse la condenada, está muy buena, dijo seguido de una carcajada, no entendí entonces, pero con ese comentario me quedé demasiado inquieto, ahora que tramaba aquel loco amigo???

Nos vemos en el siguiente relato……………..continuará.



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