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La dependienta más guarra
TODORELATOS » RELATOS » TRáLLAX (12)
[ Vale más tener que no desear. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 05 de Diciembre, 2008.
Fecha: 06-Feb-05 « Anterior | Siguiente » en Sadomaso (329 de 774)

Trállax (12)

animal
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La Venganza de AXEL y la salvaje imposición de hierros al que su torturado cuerpo fue cometido, para ser transformado en el guerrero esclavo del Señor Oscuro. Y el placer que se dio TERCHELD en gozar con el dolor de TUGA y PEST. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

TRÁLLAX XII,

CAPITULO 12

- ¡Krom soy un esclavo de encargo!.- gimió TRÁLLAX al comprenderlo todo, nada más despertar. Ahora se iba percatando el porque de tanto misterio en su pasado. Cuando alzando los ojos vio a través de las rejas del techo que serían más o menos las dos de la madrugada. ¡Joder y sigo empalmado!, pensó. ¿Es que nunca voy a perder la erección?, se preguntó observando que su polla desafiando todas las leyes de la física, se mantenía a su puta bola grandísima y gordísima más dura que nunca apuntando al techo, mostrando indefensa la calidad de sus torturados huevos. Cuando oyendo el crujir de un cerrojo, vio abrirse la puerta por donde, de un fuerte empujón. ¡Joder ahora este tío!, pensó preocupado:

- ¡A barrer esclavo!.- apareció AXEL con una escoba en una mano. Deduciendo el cachas que por la hora que era, no venía precisamente a barrer:

- ¡Ummm! , ¡veo que aquí saben tratarte!.- quién mirándolo con más atención se excitó de forma muy burra:

- ¡Joder que transformación!. ¡Están haciendo contigo un buen trabajo!.- y acercándose al cachas:

- ¡Humm!.- tirando de la argolla de la nariz, le forzó a subir el rostro, (¡púmm!):

- ¡Graggg!.- y atizándole un fuerte puñetazo en los abdominales le cogió de sorpresa, forzándole a soltar un bestial resoplido, que le vació los pulmones de oxígeno. Cuando abusando que el encadenado culturista hinchó el tórax para recuperar aire, sujetando el escobón con las dos manos, (¡flág!):

- ¡Graggg!.- le restalló el palo de bambú de la escoba en los pectorales, (¡flág!):

- ¡Humm, (¡flág!), ¡humm!, (¡flág!), ¡humm!.- golpeándoselos con todas sus fuerzas descargando en tan potentes músculos todo el rencor que sentía por el cachas:

- ¡Mi penosa situación te la debo a ti, perro!.- (¡flág!):

- ¡Humm, (¡flág!), ¡humm!, (¡flág!), ¡humm!.- y golpeándole con reiteración los bestiales abdominales se ensañó en ellos. Observando cachondo lo tiesa que el cachas le mostraba la polla. Por eso, (¡flág!):

- ¡Humm, (¡flág!), ¡humm!, (¡flág!), ¡humm!.- golpeándosela de lado a lado se la bamboleó horriblemente, arrancándole resoplidos de agonía que le empalmó el nabo. Complaciéndose con el doloroso balanceo de pene que le estaba volviendo loco de dolor:

- ¡Vaya veo que eres más alto que yo!.- se rió AXEL al notar los tacones altos de fina aguja que sostenía tan desarrollado físico y que lograba alzar al cachas por encima de sus dos metros de altura. Pero gozando con la visión de tan torneados muslos, prieto culo, cintura marcada, pechazo de toro, cincelada espalda, cuello poderoso, rematado con el rostro más dulce y bello que viera jamás, que encima con su naricita ensartada por aquella argolla imposible, estaba demoledor:

- ¡Pero estás impresionante hijo puta!.- y lo tuvo que reconocer, (¡púmm!):

- ¡Humm!, (¡púmm!), ¡humm!, (¡púmm!), ¡humm!.- y clavándole la punta de la escoba con certeros golpes en tan musculosas carnes, se complació otra vez en castigarle los fierros abdominales, dejándole tatuados en ellos circulares y oscuros hematomas. Cuando disponiéndose a ponerse detrás del cachas; echándole una miradita al baúl que por descuido ROMEO dejó allí solo abandonado:

- ¡Joder, cuanto herrajes para tu musculoso cuerpo!.- se regodeó con el conocimiento de la larga penitencia que aún le quedaba por pasar al musculitos. Y alzando el palo, (¡flág!):

- ¡Humm, (¡flág!), ¡humm!, (¡flág!), ¡humm!.- comenzó a destrozarle a golpes los esculturales glúteos, dejándole llagas que ponían la piel de punta. Hasta que, arreándole más caña a las inmensas espaldas que el culturista poseía, creadas para realizar trabajos de carga en las canteras. (¡Crág!) no paró hasta romperle el palo:

- ¡Joder, que pena!.- se quejó AXEL de su mala suerte. Cuando abriéndose la puerta, apareció uno de los soldados del día de ayer:

- ¿Qué, has acabado?.- le preguntó cómplice:

- ¡Que más remedio, he roto la escoba en su espalda!.- le respondió:

- ¡Pues ahora a chuparme la polla, como me prometiste y después te dejarás dar por culo!.- le recordó mostrándole entre sus manos lo bien dotado que estaba. Y AXEL relamiéndose los labios de deseo, se acercó a él y dejándose sobar el culo:

- ¡Solo por haber tenido la oportunidad de palizar a este blanco, ha merecido la pena!.- y echándole una mirada a la verga del soldado, le prometió:

- ¡Te la voy a comer toda, soldadito!.- y sujetando al soldado por la cola, se lo llevó de allí:

- ¡Y yo a ti te la pienso meter toda, esclavo!.- y cerrando con el cerrojo la puerta, dejaron a TRÁLLAX solo con su dolor:

- ¡Mañana vendré a prolongar tu agonía, cabrón!.- con sus músculos marcados con una sádica colección de latigazos, golpes de bate, varas y caña de bambú, que con lo agotado que estaba por llevar disciplinado unos dos días, de pie con los brazos alzados piernas separadas. Encima con los zapatos de tacones altos puesto, sin tener sus músculos un segundo de reposo, volvió a dejar caer la cabeza en prueba de su derrota. Volviendo su cabecita al pasado, recibiendo más información de los secretos de su infancia tan bien guardados por sus actuales amos, que con la ayuda del Guardián del anillo de Shilrimm, poco a poco le estaba haciendo comprender muchas cosas.

--ooOoo--

BAT, estaba recogiendo de su despacho de la casona de Ciudad Imperio, todas sus pertenencias. Ya que, después de haber cumplido fielmente con el cometido educacional de TRÁLLAX, impuesto por el Señor Oscuro. Por orden de éste, tenía que ir al otro universo y ponerse a su servicio, e iniciar nuevas labores que aún desconocía. Recordando mientras tanto, lo acontecido durante estos últimos 12 años desde que TRÁLLAX nació.

Él había dejado su puesto en el Centro de Genética; en donde apenado tuvo que abandonar a PETER. Para trabajar de inspector jefe en la Casa Cuna de la capital, por orden directa del Amo.

Con satisfacción no lograba quitarse de la mente la perfección física que había alcanzado el hermoso niño a esta edad. Recordando que ya, a los 7 años TRÁLLAX poseía un pedigrí 5 muy alto para un niño.

Los tutores de la casona, había que reconocerlo, pasando de algunas normas, lo habían educado muy bien. Tanto intelectualmente, porque el boy asimiló todo tipo de conocimientos, como en la educación física que recibió. Quienes como era lógico fueron seleccionados sin siquiera saberlos ellos por el Señor Oscuro.

Con el paso del tiempo, BAT comprobó con satisfacción, en el transcurso de las entrevistas que le hizo a TRÁLLAX; que no hubo efectos secundarios en el experimento, éste siempre funcionó a la perfección. Observando feliz, que la inteligencia y físico del baby, eran ya muy superiores a la de todos sus compañeros y por eso pasó al último nivel de la casona, no solo por este motivo, sino también porque su superior nivel cultural y mental lo permitían. No obstante, había tomado la determinación, para que se criara sin traumas ni problemas, que no le explicaría a TRÁLLAX nada de su procedencia genética, por lo menos hasta la edad adulta.

BAT como tutor inspector pudo entrar y salir por donde siempre quiso. Estando su autoridad por encima de la del Director, pero como nunca usó esa prerrogativa y siempre le dejó a éste llevar el centro a su manera, se llevó bastante bien con él. Así que descuidando lo demás, estuvo vigilando diariamente al baby hasta los 12 años, concretamente hasta el día de ayer. Notando satisfecho como el chico alcanzó un desarrollo físico de forma espectacular, alcanzando el inaudito pedigrí 8, una puntuación que muchísimos adultos no lograrían nunca. Viniéndole a la mente con orgullo de padre, que en ningún archivo aparecía un caso como el de TRÁLLAX, esa puntuación no la consiguió nadie anteriormente y eso que él miró concienzudamente en todas las bases de datos de los dos millones de casonas que existían en el orbe conocido.

Hasta que ayer tarde, todo el proceso que tenía pensado para mejorar su educación se jodió. Porque TRÁLLAX fue sacado del centro, sin darle explicaciones a él, que como inspector jefe debería de haber sido informado. Y con la aquiescencia del director, a espalda suya fueron "retocados" todos los archivos de la casa cuna y de golpe y porrazo, TRÁLLAX oficialmente pasó de tener 12 a 18 años. La edad en que las nuevas generaciones abandonaban la casona, ya que el desarrollo muscular, talla alcanzada 1´85 y la madurez de su personalidad a tan tierna edad, le permitía pasar perfectamente por un jovencito adulto. Enterándose por el director que al baby le hipnotizaron, con la idea de lograr que los recuerdos de esta parte de su vida se le hicieran difusos. Ya que para avalar esa historia, tenían la idea de decirle que sufrió un golpe y que había perdido la memoria:

- ¡Pero tuvieron cuidado de que no perdiera los conocimientos adquiridos en el centro!.- le comentó éste orgulloso. Y es que era tanto lo que la ciencia del control mental había avanzado que eso era posible y más.

Y después tuvo conocimiento por un amigo, que sin consultarle a TRÁLLAX siquiera, (la ilusión del chico era haber ido a la universidad). Fue trasladado a la Academia de Policía de Ciudad Imperio, para convertirlo en el mejor de los agentes. En donde, a esa tierna edad y sin traumas, fue el número uno de la promoción y fue el niño bonito de los jefes. Porque con su reconocida verga, se culeó a toda la promoción y a todos sus profesores; y todo eso a tan tierna edad. Ganándose a pulso, un reconocido prestigio como sádico master ante todos, pero de esa parte no se acordaba de todo; pero si lo suficiente, para saber que fue todo un cabrón.

--ooOoo--

Cuando unas voces procedentes del pasillo, le hicieron a TRÁLLAX volver a su penoso presente. ¡Joder, entonces tengo 19 añitos recién cumplidos!.- se dijo. ¡Como si eso tuviera alguna importancia!, pensó, y alzando el rostro con la intención de ver quienes había entrado en la tétrica mazmorra:

- ¡Hola bonito!.- le lanzaron un refrescante cubo de heces, lapos y orinas que lo reanimaron. Y que lo empalmaron salvajemente, era evidente que aquellos cabrones no querían que reposaran sus músculos ni un segundo más. Cuando ayudado por los primero rayos solares de la madrugada; por fin pudo abrir los ojos:

- ¡Hola, esclavo!.- y ver delante suyo al verdugo más cruel que había conocido, al que no pudo decirle nada porque la bola en la boca se lo impidió; solo contrajo sus músculos y se exhibió delante de él, ofreciéndose voluntariamente a sus caprichos. Que viendo los agónicos verdugones que el bambú de la escoba había dejado por todo su cuerpo:

- ¡Veo que has tenido visita!.- se complació en acariciarle las heridas, feliz por cada gesto de dolor que se reflejaba en el rostro del musculoso:

- ¡Ya estoy aquí, como te prometí, esclavo!. ¡Ahora pienso ponerte todos los herrajes del baúl!.- y acariciándole el muscular torso, se deleitó en observar lo adheridos que tenía el vello a sus músculos por el sudor, resaltando el grosor y longitud de sus torturadas tetillas. Cuando agarrando la gran argolla de la nariz, comentó:

- ¡Vaya, hay que afianzártelo con un clavo al rojo!.- y con un gesto, le indicó a ROMEO que encendiera un fogón y echara en el varios clavos:

- ¡Cuando estén incandescente me avisar, perro!.- comenzando a dar vueltas alrededor del atlético español y metiéndole mano a su polla, huevos y respingón culete, le comentó:

- ¡Estás muy güarrete, cerdo!.- (¡sspláss!):

- ¡Umk!.- y estampándole una mistra en todas las nalgas, le comunicó:

- ¡Pues así vas a estar siempre musculitos, las bestias no se bañan como los humanos!.- y alzando de nuevo el brazo!, (¡sspláss!):

- ¡Umk!.- se lo restalló en los glúteos con más fuerza. Observando complacido los dos lagrimones que se escaparon de tan bonitos ojos, (¡sspláss!):

- ¡Umk!.- y atizándole otra ostia, comenzó a acariciarle las musculosas posaderas y gozando con lo ardientes que se pusieron con tanta leña, se complació en comprobar, metiendo un dedo dentro, lo dilatado y lubricado que tenía el velludo chocho:

- ¡Joder cabrón, tu ojete está siempre dispuesto para lo que sea!.- cuando justo le iba a meter la otra mano:

- ¡Amo los clavos ya están!.- el inoportuno siciliano, cortó la hermosa imagen de sumisión:

- ¡Bien esclavo!.- le respondió el sádico verdugo de Híspalis. Que acercándose al fogón, cogió unas tenazas con los extremos al rojo vivo igual que el clavo, que sujeto por otra tenaza más pequeña se acercó al encadenado guaperas. Que hinchando el pecho de terror, vio acercarse a la argolla de su nariz el semiderretido clavo:

- ¡Hummm!.- y siendo introducido en el agujero que atravesaba las dos piezas tanto la bola con la propia argolla, con las tenazas al rojo, (¡fffissssh!):

- ¡Hummm!.- fundió por completo el clavo dentro, quedando así las dos piezas soldadas de manera permanente. No percatándose TERCHELD que sin querer, borró las pocas letras élficas que eran visibles en el semioxidado metal de la bola y que formaban parte de un nombre mítico: Shilrimm. Y aunque tuvo cuidado en no quemar en exceso al cachas (no quería destrozarle el hermoso rostro) un tufillo a carne quemada invadió el lugar. Cuando observando una vez más lo grandísima que tenía la verga, mostrando en todo su esplendor el gordo capullo, comentó extasiado:

- ¡Cómo te corras te la mondo a palos!.- (¡púmm!):

- ¡Humm!.- y atizándole un puñetazo en los huevos, el esclavo sacando pecho le mostró la grandiosidad de sus pezones:

- ¡Esas argollas se han quedado pequeñas!.- mentira cochina eran bastante grandes incluso para aquellas tetillas tan orondas. Pero TERCHELD yendo a lo suyo le agarró un pezón:

- ¡Hummm!.- y despreocupado si le hacía daño o no, le quitó el aro y cogiéndole la otra sufrida mama:

- ¡Hummm!.- procedió de igual manera y tirándolas al suelo, no se percató de con qué interés las recogió ROMEO. Ya que él, ensimismado en su labor, cogió del baúl dos rumbosos, oxidaos y roñosos aros, bastante más gruesos y grandes que lo que llevó TRÁLLAX puesto. Que asumiendo su destino sacó su sucio pecho y le mostró los pezones:

- ¡Hummm!.- gimiendo de agonía cuando su señor le atravesó una tetilla con tan tremenda argolla y notando como el oxidado metal se balanceaba en su erecta carne:

- ¡Hummm!.- su amo procedió a traspasarle el otro pezón. Bufando y retorciéndose porque el dolor de mamas era insoportable. Hasta que tirando de sus brazos, abriéndose de piernas, bajó el rostro sumiso a la espera de ser soldados con clavos al rojo. Entregándole ROMEO dos tenazas una con sus extremos ardientes y la otra con el clavo enrojecido al fuego, y oliendo a vello quemado lo introdujo en el pequeño agujero, (¡fffissssh!):

- ¡Hummm!.- y apretando con la otra tenaza se la dejó soldada. Mientras el esclavo impávido agachaba la cabeza y se miraba la tetilla sintiendo como lentamente se le quemaba la respingona carnezuela. Cuando tirando soberbiamente de las cadenas que le sujetaban al techo, le vio de nuevo aproximarse con tan crueles herramientas y con otro semifundido clavo y metiéndolo hasta el fondo dentro del agujero de tan grueso aro de metal ferroso, (¡fffissssh!):

- ¡Hummm!.- se lo fijó al rojo de forma tan espeluznante. Logrando que TRÁLLAX se retorciera de agonía de lo que aquellos hierros quemaban. Hasta que alzando de nuevo el hermoso rostro, vio que su verdugo y señor decidido iba a continuar traspasado su físico con más hierros:

- ¡Te voy a enjaezar como ningún hombre lo ha sido jamás, bello!.- y cogiendo otros dos aros de sucio hierro, casi igual que el que llevaba en la nariz, ayudado de un punzón:

- ¡Hummm!.- le atravesó el lóbulo de una oreja y disfrutando de cómo el metal tirando de tan sensible carnezuela, se la iba manchando de óxido, sujetando la otra oreja sin compasión:

- ¡Hummm!.- le dejó colgando el otro. Logrando que esta vez TRÁLLAX sumido en su pena alzara el rostro con un rictus de dolor sufriente que le invadía toda el alma; y procediendo de igual manera, les introdujo los candentes clavos y auxiliado por un alicate, le aprisionó con fuerza un lóbulo y tirando salvajemente de él, (¡fffissssh!):

- ¡Hummm!.- con la incandescente tenazas le fundió el metal. Cuando comprendido el vellido culturista que aquello iba para largo. Bañado en sudor cerró los ojos, notando aterrado como el frío metal atenazándole el otro lóbulo, al pronto sintió un fuerte quemor, (¡fffissssh!):

- ¡Hummm!.- al ser aprisionado de forma permanente por el cruel pendiente:

- ¡Ahora unos detallitos más en las orejitas!.- y abriendo los ojos con terror, vio a su amo que ayudado por otros alicates:

- ¡Humm!, ¡humm!, ¡humm!.- le fue grapando a base de fuerza bruta, en el helix de la oreja derecha pequeñas anillas en toda su circunferencia. Que feliz por el bello resultado logrado:

- ¡Humm!, ¡humm!, ¡humm!.- TERCHELD realizó el mismo proceso con la otra:

- ¡Veamos!.- y cogiéndole después la ceja izquierda: pellizcándola con las finas tenazas:

- ¡Hummm!.- se la ensartó con otra grapa:

- ¡Hummm!.- procediendo de igual manera con la otra:

- ¡Ahora unos brazaletes de metal para tus brazos!.- y cogiendo uno le rodeó el brazo izquierdo por encima del bíceps:

- ¡Trae un clavo y tenazas al rojo!.- le ordenó a ROMEO, que blanco de la sorpresa por el cruel herraje al que estaba siendo sometido el esclavo:

- ¡Sí amo!.- se lo ofreció y observando como el cruel verdugo cogiendo la tenaza, sujetaba con ella el clavo:

- ¡Hummmm!.- sin importarle esta vez que la quemadura fuera más severa, metiéndolo en los dos agujeros de los extremos del brazalete, (¡fffissssh!):

- ¡Hummm!.- oyéndose el silbido que soltó el incandescente hierro al contacto con la piel, lo dejó sujeto en tan formidable brazo, siendo el olor a carne quemada mayor, igual que el rictus de agonía que se marcó en el rostro del bello:

- ¡Duele, verdad potro mío!.- que acojonado no le quitaba los ojos a su amo. Que de nuevo con otro clavo en la jodida herramienta, después de que ROMEO colaborando le pusiera el otro brazalete de hierro encima del bíceps derecho. TERCHELD mirándolo a los ojos, (¡fffissssh!):

- ¡Hummm!.- se complació en oír el gemido de dolor del cachas al contacto de las tenazas al rojo vivo sobre sus músculos. Observando el verdugo como TRÁLLAX con los fuertes bocados que pegó, había producido desconchones en tan dura pieza de marfil:

- ¡Eres una mala bestia, perra!.- le dijo como si eso fuera un piropo. Quién marcando músculos para su amo, se aterró al poco al oírle decir:

- ¡Prepara más clavos, que quiero ponérselos hoy todos!.- y cogiendo una muñequera de hierro, éstas con argollas para ser el esclavo encadenado cuando se quisiera. Y con las tenazas que le dio el latino, (¡fffissssh!):

- ¡Hummm!.- al rojo vivo se la dejó puesta. Cuando nada más ROMEO darle la otra muñequera de igual metal, (¡fffissssh!):

- ¡Hummm!.- con un clavo soldó los dos extremos, dejándole para siempre el abrasador metal puesto:

- ¡Otro!.- le ordenó a ROMEO que cogiendo una tobillera de iguales características, provistas también de argolla, (¡fffissssh!):

- ¡Hummm!.- quemándole sin piedad, se la dejó puesta con otro abrasador clavo. Y sin esperar esta vez el siciliano ninguna orden, le dio la otra lámina de metal, que después de rodear el fuerte tobillo izquierdo, (¡fffissssh!):

- ¡Hummm!.- y dejárselo soldado al fuego. Los dos el verdugo y su ayudante, al ponerse de pie y tener tan próximos aquellos pezones tan rotundos:

- ¡Qué ricos son!.- mirándose ambos a los ojos, sin importarle los abrasaos que los tenía:

- ¡Humm!, ¡humm!, ¡humm!.- se los mordieron con saña, tirando de tan agresivas carnes, clavándole con sadismo los colmillos, haciéndole sangrar. Mientras que el cachas, pecho expandido mirando al frente, encajaba el castigo dándolo por bien merecido. Mientras sus verdugos como si de grandes chicles se trataran se los mordía y tiraban con saña. Hasta que haciéndole sangrar en abundancia, bebieron con deleite de su vigor. Alimentándose los dos de su fortaleza, abusando ROMEO de su indefensión y TERCHELD de su entrega masoca a su persona. Que comprendiendo, que el cachas no había perdido ápice de sus fuerzas, le ordenó a ROMEO:

- ¡Trae dos látigos, que hay que bajarle los humos!.- y viendo ambos como el escultural esclavo tirando de sus cadenas se preparaba para el próximo castigo. ROMEO fue en busca de los solicitados cueros y dándole al amo el mejor. Mientras él se puso detrás del vellido cachas, TERCHELD se puso delante y entre los dos, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- empezaron a latiguear tan poderoso semental, encajando salvajes latigazos en sus pectorales a la vez que su espalda era lacerada con la misma malaleche. No pudiendo comprender el futuro Guerrero Oscuro como podía resistir tanta agonía y tan prolongada. Resoplando y bufando al contacto de tan urticantes lenguas, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- que dándole un buen repaso a sus cojones y polla por delante; por detrás eran sus glúteos y muslos los lacerados. Cuando viendo TERCHELD que las poderosas piernas de TRÁLLAX cedían:

- ¡Alto!.- dejó de latiguearle y aproximándose al musculitos, le preguntó:

- ¡Te sientes cada vez más unido a mí, verdad esclavo!.- y observando con orgullo, que el perro le respondía moviendo la cabeza con un sí, disfrutó con la visión de tan magnífico cuerpo, del que no se había escapado ningún trozo de piel de ser lacerado. Cuando mirando el tremendamente gordo bálano que aquel nabo tenía, le dijo:

- ¡Una argolla grande para una polla inmensa de grande!.- y con ese anuncio, sacó del baúl una embolada argolla grandísima para ser un piercing de polla, pero claro está a un cipote como aquel, le estaba de cojones. Y sin contemplaciones:

- ¡Hummmm!.- metiéndole el extremo acabado en punta por el agujero seminal, cuando notó que llegó a la altura del frenillo:

- ¡Hummmm!.- de un horrible giro, se la traspasó apareciendo sangrante tan oxidado hierro:

- ¡Trae otro clavo!.- y ayudado de las tenazas, le introdujo el clavo en la bola, secuestrando para siempre el puntiagudo extremo, (¡fffissssh!):

- ¡Hummm!.- y soldándolo también al fuego:

- ¡Ya está!.- dándole unas mistras a tan cojonudo nabo, gozó con la estampa del excitante balanceo que el golpe produjo en tan viril pieza. Y agarrando con las dos manos la verga del cachas:

- ¡Trae esas dos abrazaderas!, con la primera procedió a rodearle el tronco del nabo junto al velludo pubis, justo por detrás de los testículos y apretándolos con fuerza, (¡fffissssh!):

- ¡Hummm!.- con un clavo al fuego se lo dejó cerrado de forma perenne. Pero cuando fue a cogerle los testículos con las dos manos y no pudo, le indicó al esclavo siciliano que los sujetara:

- ¡Hummmm!.- quién tirando a rabiar del escroto por encima de ellos, procedió a ponerle un cepo testicular al que con otro clavo ardiendo, (¡fffissssh!):

- ¡Hummm!.- le dejó los huevos reventones con el escroto al punto del desgarro. Entonces, sujetándole otra vez el miembro viril, tirando con ganas hacia arriba, admirando el grosor del canalillo que naciendo a la altura del frenillo del capullo, recorría hacia abajo toda la longitud del tronco, hasta que llegando a los huevos, pasando entre ellos, daba nacimiento a la sexy y rectilínea protuberancia carnosa que perdiéndose de vista, moría en el esfínter del ano:

- ¡Te voy a engalanar con aros el cipote de arriba abajo desde el glande hasta el chocho esclavo!.- y acatando TRÁLLAX el suplicio, agachó el rostro a la espera de que eso diera comienzo:

- ¡Trae el material, ROMEO!.- y eso no tardó en ocurrir, apareciendo éste con medio centenar de pequeñas pero gruesas argollas, que haciendo juego con las demás, en un extremo tenía una afilada punta y en el otro un bola en donde en su interior se acoplaba el puntiagudo extremo, (¡fffissssh!):

- ¡Hummm!.- que aprisionada por unas tenazas al rojo quedaban como las demás cerradas de forma permanente, (¡fffissssh!):

- ¡Humm!, (¡fffissssh!), ¡humm!.- y así de una a una de abajo arriba fue anillado poco a poco; invadiendo el lugar un fuerte olor a vello y carne quemada. Hasta que, pasando por sus huevos y al tener el escroto tan tenso, (¡fffissssh!):

- ¡Humm!, (¡fffissssh!), ¡humm!.- el dolor al ser atravesado fue más terrible. Y decorando de forma tan terrible el grueso canalillo del tronco del cipotón, llegó al glande, en donde poniendo el último, justo en el nacimiento del frenillo. Le dejó el nabo duro viril, cimbreante a punto de explosionar. Pero el cachas con la eterna y cruel orden de resistirse a lograr orgasmos:

- ¡Hummm!.- resistiendo el dolor de un centenar de herrajes atravesando sus musculosas carnes, aguantó como pudo el deseo de eyacular:

- Bueno, ahora un último detalle!.- logrando con su comentario, poner tenso al cachas que tirando por enésima vez de las cadenas. Vio a su sádico amo que también locamente enamorado de él, cogió el último anillo que quedaba y sujetándole por debajo del ombliguito el rico pellejito, (¡fffissssh!):

- ¡Hummm!.- traspasándolo con los alicates al rojo, se lo dejó sexymente colgando:

- ¡Bien dejémosle solo para que piense un poco por si todavía le quedan dudas a quién le pertenece!.- pero viendo que las cadenas no estaba muy tensas, le ordenó a ROMEO:

- ¡Tira de ellas, que no quiero que conozca el reposo!.- y dirigiéndose al rodillo, el siciliano comenzó a girar el madero:

- ¡Hummmm!.- tensando drásticamente las cadenas y por ende los brazos y piernas de la hermosa bestia:

- ¡Hummmm!.- sufrieron todos sus músculos y tendones un salvaje estiramiento, que de agonía le imposibilitó a buscar un recuperador sueño. Quedándose una vez más solo, colgando de las cadenas del techo, rogando a Krom bendito que aquello acabara de una puta vez para siempre.

--ooOoo—

Pero era tal el agotamiento, que TRÁLLAX volvió a quedarse durante unas horas dormido. No supo como lo logró, ya que estaba totalmente derrotado y le dolía cada centímetro de su piel. Tanto que con tan reiterados tormentos, latigazos, pero sobre todo con la abrasadora imposición de herrajes a los que fue sometido, le parecía increíble que lo hubiera logrado.

Aunque eso sí, para su pena, el poderío sexual lo sentía a tope por la prohibición de lograr orgasmos dada por su amo. ¡Me gusta ese hombre, es el amo que estaba buscando!, pensó. ¡Mirad, mirad lo que está haciendo conmigo el cabrón!, se dijo como si alguien lo pudiera oír. Y echándole un vistazo de nuevo al techo, contrajo todos sus músculos en una clara pose culturista, con el íntimo deseo de que TERCHELD a través de la verja, lo estuviera observando. Para que bajara a darle un buen escarmiento. Pero a falta de su adorado amo, al que si vio entrar fue a AXEL, acompañado esta vez del soldado; que dejando la bazofia de comida que trajo para él en el suelo. Se aproximó:

- ¡Joder, esclavo!. ¿Qué han hecho contigo?.- y al verlo tan soberbiamente herrado, como solo contadísimos machos podían ser engalanados al clavo fundido en una sola sesión:

- ¡Krom, qué espectacular belleza viril!.- se complacieron entre los dos en meterle mano, catando con un abusivo manoseo el grosor y desarrollo alcanzado por aquellos sucios músculos. Cuando tirando drásticamente de aquellas argollas:

- ¡Humm!, ¡humm!, ¡humm!.- le alargaron las mamas, naricita, cejas, orejitas y ombligo, logrando arrancarle lagrimones de dolor. Hasta que tomando como punto de referencia los testículos y polla, le atormentaron los genitales. Tirando drásticamente de los hierros y ende de sus duras y masculinas bolas. Hasta que notando que la perla culturista retuvo un orgasmo; dejando de atormentarle, AXEL le preguntó:

- ¿Es cierto lo que dicen por ahí, que el amo TERCHELD te ha prohibido eyacular?.- pero como el hercúleo baby de tan solo 19 añitos no se molestó en responderle, (¡púmm!):

- ¡Umk!.- de un directo en los abdominales, le arrancó un quejido:

- ¡Sí!, ¡tiene que ser cierto!.- le dijo al darse cuenta del tamaño y grosor alcanzado por los huevos, de lo repletos de semen que los tenía y de lo durísimo que tenía el miembro viril del alto grado de excitación en que se encontraba:

- ¡Me encantan esos abdominales tan cuajaos que tiene el esclavo!.- comentó el soldado, mientras con sus dedos acariciaba cada unos de esos ondulantes músculos:

- ¡Sí son magníficos!.- y apoyando ambos una mano en los redondeados deltoides, uno con la zurda y el otro con la diestra, (¡púmm!):

- ¡Humm!, (¡púmm!), ¡humm!.- a puñetazos limpio comenzaron a golpearlos, levantando el cachas con la potencia de los golpes los pies del suelo. Retorciéndose como un guiñapo, marcándose de lo fuerte que le arreaban los nudillos en ellos. Logrando que el hispano mordiendo con fuerza la gorda bola del bocao, con los abdominales contraídos los encajara indefenso, muy empalmao tanto que estaba al borde de la eyaculación. Pero como sumiso perro del amo que era, (¡púmm!):

- ¡Humm!, (¡púmm!), ¡humm!.- mordiendo con más fuerza el redondo marfil, arrancando con sus dientes esquirlas. Sin dejar de recibir los terribles puñetazos en su recia pared abdominal, logró retener el orgasmo con lo que eso cuesta a un tío tan masoquista como él:

- ¡Ummm!. ¡Veo que es cierto, tienes prohibido correrte!.- y uno por detrás y el otro por delante, (¡púmm!):

- ¡Humm!, (¡púmm!), ¡humm!.- a base de más ostias, le castigaron brutalmente los riñones y abdominales. Hasta que dejándoselos aún más marcados pararon. Y disfrutando de ver como el esclavo subía y bajaba el pecho a cada desesperante inspiración, necesitado como estaba su cuerpo del vital oxígeno; el soldadito cabrón tuvo una retorcida idea:

- ¿Por qué no le forzamos a tener orgasmos y después nos chivamos a TERCHELD, para que sea castigado con crudeza?.- como si el grado de tortura pudiera subir más. Y sonriendo canallescamente el negro, le respondió:

- ¡Joder que idea!. ¡Bien de acuerdo!.- y poniéndose de rodillas, le alzó el nabo y dejándole los cojones a la vista:

- ¡Hummm!.- arreándole un lametón en ellos, le puso al cachas los pezones de punta, y así uno por delante y el otro por detrás:

- ¡Hummm!.- mientras el negro intentaba meterse los grandiosos huevos en la boca, con la intención de rechupetearlos como azucarados caramelos. El romano separándole los macizos glúteos, desapareciendo su rostro en tan tragona raja, procedió a realizarle un besazo negro de escándalo. Poniendo al límite sexual al cachas, que moviendo oscenamente sus nalgas de adelante atrás, intentaba de forma agónica reprimir el orgasmo, que aquellos cabrones decididos, querían arrancarle a sus pelotas:

- ¡Córrete musculitos!.- y metiéndose AXEL en la boca el nabo reforzado en puro metal, realizándole una felación cruel de lo bien que la mamaba, le absorbía el cipote escandalosamente, como si de un formidable chupa chups se tratara. Acojonando a TRÁLLAX por las terribles represalias si se corría, ya que no podía resistir tanto placer, y es que se sentía reventar, porque era mucho el deseo de eyacular. Pero cuan entrenado esclavo, logró una vez más no correrse:

- ¡Hummmm!.- mientras no dejaba de notar la húmeda calidez de la lengua del soldado en su potorro. A la vez que AXEL demostrando lo buen mamón que era:

- ¡Shuuuuuuui!.- recorría con su lenguota toda la longitud de su verga. Forzando a la mole de músculos a lanzar fuertes golpes de pelvis hacia delante, atragantando al hutu. Hasta que sintiendo al soldado que le chupaba por detrás los huevos, no pudo más y contrayendo todos sus músculos, tirando con fuerza de las cadenas:

- ¡Hummmm!.- expandiendo espectacularmente sus pectorales, intentando gritar, moviendo con desesperación la pelvis de adelante atrás:

- ¡Hummmm!.- su verga empezó a soltar leches a borbotones, lanzando espeso semen como el yogur. Complaciéndose los dos en alargarle el orgasmo con dulces lametones del recto y chupetones de huevos del negro. Y así lo mantuvieron un ratito más, espermeando leche seminal de un lado a otro sin control, salpicando a todo quisqui viviente y es que aquella polla era imparable y el cachas una inagotable fuente de semen gay:

- ¡Sigue zorra!.- le ordenó el soldado que ayudado por AXEL, le restallaron a manos limpia tortazos en sus masivas nalgas, en lo que parecía un eterno orgasmo sin fin, eyaculando y eyaculando la mole culturista víctima de su propio vigor sexual, lanzando y lanzando más esperma sin parar:

- ¡Córrete más puta!.- le ordenó el soldado, que maravillado no daba crédito a sus ojos y poniéndose ambos de pie, uno por detrás y el otro por delante con látigos, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- le flagelaron sin piedad. Arrancándole gemidos al cachas, a cada impacto carnal que padecía, manando todavía su polla mucha leche. Hasta que después de recibir unos soberbios latigazos en sus pechos y nalgas, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- lanzó unos últimos y certeros regueros, que cayendo en el rostro de AXEL; chupando los que le cayó en los labios, le felicitó diciendo:

- ¡Joder esclavo, eres increíble!.- y observando como el atlético gay bajando el bello rostro, inspirando su pechazo aire con desesperación, cubierto de sudor y latigazos por los cuatro costados. Lanzando sus sobacos fuerte olor a macho de mazmorra; sumiso se quedó a la espera de las nuevas barbaridades que le tenían preparado. AXEL mirando a su amigo, le comentó:

- ¡Coño, que tío más increíble!. ¿Has visto tú algo parecido!:

- ¡No nunca y mira que he visto pasar esclavos por aquí, pero como éste ninguno!.- y soltando los látigos se dirigieron a la salida:

- ¿Vas a decirle algo a TERCHELD?:

- ¡No!.- le respondió el negro, agregando:

- ¡Cuando vea con sus ojos la gran cantidad de esperma que inunda el suelo, ya sabrá lo que ha ocurrido y lo que tiene que hacer con el musculitos!.- y cerrando la puerta, dejaron solo al cachitas con su dolor e humillación por ser tan diestramente vaciado por aquellos cabrones. Y aterrado por el castigo que le esperaba, nada más tuviera TERCHELD noticias de los sucedido, cerró los ojos muy preocupado.

--ooOoo--

Mientras en otra mazmorra próxima a la de TRÁLLAX, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Aggg!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- TERCHELD disfrutaba torturando a TUGA y PEST, como despedida de ambos. Antes de que estos partieran a sus nuevos destinos de esclavos, porque sin que ellos lo supieran, sus ventas ya estaban pactadas:

- ¡Por favor amo, no nos fustigue más!.- le rogó el sensible PEST, mientras que éste, manteniéndolos enlazados por los pezones. Tirando de ellos cruelmente, a latigazos les hacía trotar dando vueltas alrededor suya:

- ¿A sufrir, putas!.- a la vez que con la mente hablaba con el Señor Oscuro en busca de información:

- ¡Amo el Esclavo ya está preparado para su conversión en el Guerrero Oscuro!. ¡Solo falta para lograrlo, que comience la instrucción en la villa de RUFUS, para después acabar su preparación en el circo romano!.- y alzando el látigo, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Umk!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡aug!.- le lanzó a los dos cachitas una andanada de azotes que pronto los marcó de más rojizas señales:

- ¡Amo, pero para ir adelantando el entrenamiento, necesito saber como son los dos amuletos y que utilidades tienen!. ¡Es para que TRÁLLAX se vaya enterando de que van las cosas, Señor!.- le dijo como excusa, ya que la verdad era que la curiosidad por saber le carcomía:

- ¡Nadie los ha visto y menos se sabe para que sirven!. ¡Esas son los dos mayores misterios y trabas que hay para encontrarlos!. ¡Pero hay pruebas de que, quién los posean será el amo de los dos universos y su ayudante su visir!.- le recordó a TERCHELD, para que éste se hiciera una idea de la cantidad de esclavos que podría torturar sin ningún problema, si eran los vencedores, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Auk!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡aggg!.- y con esa noticia TERCHELD notó que la mente de su amo igual que entró, salió de su cerebro. Dejándolo con aquellos jóvenes cachas, con quienes no pensaba privarse de nada. Cuando tirando con ganas de aquellos cordones:

- ¡Ahahah!, ¡qué pupita!.- alargando de forma espeluznante los cuatro pezones, consiguió próximo al desgarre carnal desprender los lazos de ellos. Quienes atados de manos, marcaban mucho bulto en las braguitas de esclavos romanos que llevaban puestas:

- ¡Por favor amo, déjanos ir!.- le rogó TUGA. Que al momento, igual que PEST fue desprovisto de los slips:

- ¡No amo, nooo!.- apareciendo sus pollas al alcance de la vara de fresco que el verdugo portaba en esos momentos, dejando a un lado el látigo, (¡zúmm!):

- ¡Aumk!, (¡zúmm!), ¡ufff!, (¡zúmm!), ¡aggg!.- y azotándole los capullos. TERCHELD gozó como un enano en verlos brincar de dolor. Cuando poniéndose de pie, se acercó a ellos, (¡zúmm!):

- ¡Aaah!, (¡zúmm!), ¡aug!, (¡zúmm!), ¡usss!.- y arreándole con fuerza al negro unos buenos azotes en los bordes de sus pectorales, a la altura de sus sobacos, se los dejó muy marcaditos; y mientras su pene empezaban a babear semen, (¡zúmm!):

- ¡Humm!, (¡zúmm!), ¡ak!, (¡zúmm!), ¡ug!.- sus pezones fueron de nuevo castigados pero esta vez con la embolada punta de la fusta. Encajando tan ricas carnosidades los azotitos de lleno, haciendo bramar de dolor a tan guaperas esclavo hutu. Que con su polla empalmá, gritaba a los cuatro vientos que le iba la marcha, (¡zúmm!):

- ¡Umk!, (¡zúmm!), ¡ausss!, (¡zúmm!), ¡uag!.- procediendo de igual manera con los esculturales pectorales de PEST y restallándole el embolado extremo en los erectos pezones de rubio, le hizo bufar como un toro miura en el matadero, (¡zúmm!):

- ¡Umk!, (¡zúmm!), ¡aug!, (¡zúmm!), ¡humm!.- liándose después a azotarle a los dos las nalgas. Cuando mandando la diversión al carajo, apareció ROMEO que dirigiéndose al hispano, le participó:

- ¡Amo te comunico que RUFUS quiere que le lleves los esclavos!.- y soltando con enojo la fusta por tal interrupción, se dirigió a la salida gritando:

- ¡Bien, pues prepáralos!.- añadiendo con furia:

- ¡Te juro que esta será la última vez que ordene algo!.

--ooOoo--

Pero TERCHELD la verdad es que esperaba esa llamada. Porque ayer, antes de comentárselo al Señor Oscuro, le propuso a RUFUS su deseo de seguir instruyendo a TRÁLLAX. Primero en su mansión y después en el circo romano para prepararlo de gladiador; sin decirle a éste todavía, que el fin último era instruirlo para conseguir el talismán de Morg y el anillo de Shilrimm. Y para ello, con el pretexto de escoger esclavos para futuros gladiadores, tenía acordado con el romano realizar una selección primero y vender los otros.

Por eso, después de darle tiempo a su esclavo para que lo dispusiera todo. Y que éste reuniera al cachas en el pasillo, junto con PEST, TUGA y con ROMEO como cuarto esclavo; se dirigió al camarote de RUFUS para que éste los viera. Solo para mantener las formas públicamente, porque ahora era él quién mandaba y ya había decidido quién se iba y quién se quedaba. Y no solo porque el Señor Oscuro con sus intervenciones mentales le hubiera ayudando. No, porque TERCHELD se fue imponiendo a RUFUS, casi sin percatarse éste de que iba cediendo a su autoridad:

- ¡Venga perros, andando!, ¡que vuestro amo quiere veros!.- les ordenó, y tirando de la cadena, sacó a los cuatro esclavos, hasta que traspasando una puerta al final del pasillo accedieron a un camarote. En donde el hérculeo TRÁLLAX, rodeado por ROMEO, TUGA, AXEL y PEST, destacando entre ellos de forma apabullante, quedó expuesto delante del amo RUFUS:

- ¡Joder, estás impresionante!.- consiguiendo arrancarle a la garganta de RUFUS un gemido de admiración. Y es que hacía tres días que éste no lo veía y no tenía ni idea de tan radical cambio. Ya no solo por su físico, sino que a diferencia de los demás que le miraban hasta cierto punto con descaro. Él con la cabeza gacha, pecho inmenso expandido, marcando pectorales no se atrevía a mirarle:

- ¡Krom, estás demoledor!.- e incapaz de pronunciar palabra, se extasió con lo que vio. Quién con los zapatos de tacones altos puestos, alcanzando los 205 ctms de altura y con las guarras bragas rodeando su cinturita. El esclavo de musculatura inigualable, mostraba su piel ennegrecida no solo por la morenez de su cuerpo, sino también por la suciedad que lo cubría. Que con el grasiento brillo de tanta roña acumulada, marcaba si eso ya era posible, con mayor definición su masa muscular.

De grandes y desarrollados pectorales, enseñaba en sus rotundos pezones el mayor juego de argollas pezoneras que jamás creyó que existieran. Que rodeados por aquellos abusivos brazos secuestrados por gruesos brazaletes y muñequeras de roñoso hierro, que armados con impresionantes bíceps y tríceps, escoltaban un poderoso y cuajadísimo paquete de músculos abdominales, que disimulando la cimbreante estrechez de su cintura, y mostrando el piercing que atravesaba su ombliguito, remarcaba en su inmensidad, el impresionante torso culturista que el sumiso esclavo tenía. Que de lo amplio que era parecía en permanente expansión muscular. Y es que tanta era la maravilla homosexual sadomasoquista en que se convirtió TRÁLLAX. Que RUFUS olvidándose del motivo de la reunión, se puso de pié y acariciándole el potente culo, se extasió en comprobar lo durísimo que éste era, masivo hasta el abuso, tanto que de lo prietos que eran sus glúteos:

- ¡Hummm!.- casi no pudo meterle los dedos en el canalillo con la intención de magrearle el palpitante chocho. De cuadrada espalda, aquel esclavo podría levantar kilos a manta sin el más mínimo esfuerzo. Cuando absorto, se quedó admirando la terrible erección que mostraba aquella verga latina. Que mostrando sus recién adquiridos 35x10 de empalmado tamaño. Mostraba la recia hilera de argolla que apareciendo entre los rotundos cojones, recorría toda la longitud de la polla hasta alcanzar el tenso frenillo. Mostrando al final el gigantesco piercing (amuleto de Morg), que rodeaba el capullo más gordo que la naturaleza humana había creado.

Todo aquel despampanante cuerpazo, estaba sujeto al suelo por los hercúleos muslos que cincelados en roca mostraba los poderosos cuadriceps y bíceps femorales de esclavo animal de tiro que estaba hecho. Cuando logrando por fin separarse de tan ingente poderío físico. Comprobando lo inteligente que fue TERCHELD en ponerle otras dos abrazaderas con argollas en los tobillos, le comentó a éste:

- ¡Tendrás que quitarle el collar de cuero del cuello y ponerle otro de hierro en su lugar, sino quieres que se escape!.- y admirando sus piernas, y después de comprobar lo sexy que estaba el esclavo con aquellos zapatos de tacones altos, añadió:

- ¡Y ponerle unas abrazaderas con argollas a juegos en sus muslos, que ayuden a sujetarlo en momentos de necesidad!.- y sin esperar que el hispalense se dignara a responderle. Se dirigió a todos los esclavos, diciéndole:

- ¡Bueno musculosos, he seleccionado entre vosotros a los dos esclavos sementales que van quedarse con nosotros para ser instruido de gladiadores!. ¡Que como es lógico uno de ellos serás tú TRÁLLAX, y el otro el veterano ROMEO!.- y mirando a los dos negros y al rubio, les anunció:

- ¡En cambio vosotros habéis sido comprados por el jefe de la tribu zulú de la isla Aznué, para que le trabajéis en los campos de amapolas!.- cuando cogido TUGA de sorpresa, teniendo un momento de rebeldía, le espetó:

- ¡Pero señor, si yo fui comprado por ROMEO para ayudarle, no para ser vendido de esclavo!.- pero poniéndose de pie RUFUS, se aproximó a él y soltándole dos mistras en el rostro, le aclaró:

- ¡No te azoto, porque hasta ahora nos has servido bien!. ¡Pero si no callas, conocerás el beso del hierro al rojo vivo!.- y con esa amenaza TUGA se mantuvo en silencio, aceptando así su destino junto a PEST y AXEL su antiguo señor. Que con amenazante mirada, le avisaba del trato que le iba a dar:

- ¡Sacad al inglés y los hutu, y encerrarlos en las mazmorras hasta que vengan los esclavistas por ellos!.- y mientras uno de los marineros a latigazo limpio sacó a los tres bellos esclavos. RUFUS refiriéndose a los otros dos blancos, les comunicó:

- ¡Bueno TERCHELD, ya sabes a donde tienes que llevar a estos dos cachas, por favor se duro con ellos!.- y con esas indicaciones los dos esculturales mancebos latinos, TRÁLLAX y ROMEO, fueron sacados del camarote y mientras el primero era encerrado en las mazmorras a la espera de ser llevado a la hacienda. El cincuentón, a espaldas de RUFUS, como hombre de confianza del hispalense, continuó con sus quehaceres, concretamente en los preparativos de la marcha.

 

 

CONTINUARA……….

 

 

Desearía recibir comentarios vuestros de lo que habéis leído de la saga TRÁLLAX, gracias.

Os prometo responder siempre.

Y si no es pedir mucho, me gustaría también que me puntuarais según mis méritos.

Les doy las gracias a los que lo han hecho y a los que no, también.

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