TRÁLLAX XII,
CAPITULO 12
- ¡Krom soy un esclavo de encargo!.- gimió TRÁLLAX al
comprenderlo todo, nada más despertar. Ahora se iba percatando el porque de
tanto misterio en su pasado. Cuando alzando los ojos vio a través de las rejas
del techo que serían más o menos las dos de la madrugada. ¡Joder y sigo
empalmado!, pensó. ¿Es que nunca voy a perder la erección?, se preguntó
observando que su polla desafiando todas las leyes de la física, se mantenía a
su puta bola grandísima y gordísima más dura que nunca apuntando al techo,
mostrando indefensa la calidad de sus torturados huevos. Cuando oyendo el crujir
de un cerrojo, vio abrirse la puerta por donde, de un fuerte empujón. ¡Joder
ahora este tío!, pensó preocupado:
- ¡A barrer esclavo!.- apareció AXEL con una escoba en una
mano. Deduciendo el cachas que por la hora que era, no venía precisamente a
barrer:
- ¡Ummm! , ¡veo que aquí saben tratarte!.- quién mirándolo
con más atención se excitó de forma muy burra:
- ¡Joder que transformación!. ¡Están haciendo contigo un buen
trabajo!.- y acercándose al cachas:
- ¡Humm!.- tirando de la argolla de la nariz, le forzó a
subir el rostro, (¡púmm!):
- ¡Graggg!.- y atizándole un fuerte puñetazo en los
abdominales le cogió de sorpresa, forzándole a soltar un bestial resoplido, que
le vació los pulmones de oxígeno. Cuando abusando que el encadenado culturista
hinchó el tórax para recuperar aire, sujetando el escobón con las dos manos,
(¡flág!):
- ¡Graggg!.- le restalló el palo de bambú de la escoba en los
pectorales, (¡flág!):
- ¡Humm, (¡flág!), ¡humm!, (¡flág!), ¡humm!.- golpeándoselos
con todas sus fuerzas descargando en tan potentes músculos todo el rencor que
sentía por el cachas:
- ¡Mi penosa situación te la debo a ti, perro!.- (¡flág!):
- ¡Humm, (¡flág!), ¡humm!, (¡flág!), ¡humm!.- y golpeándole
con reiteración los bestiales abdominales se ensañó en ellos. Observando
cachondo lo tiesa que el cachas le mostraba la polla. Por eso, (¡flág!):
- ¡Humm, (¡flág!), ¡humm!, (¡flág!), ¡humm!.- golpeándosela
de lado a lado se la bamboleó horriblemente, arrancándole resoplidos de agonía
que le empalmó el nabo. Complaciéndose con el doloroso balanceo de pene que le
estaba volviendo loco de dolor:
- ¡Vaya veo que eres más alto que yo!.- se rió AXEL al notar
los tacones altos de fina aguja que sostenía tan desarrollado físico y que
lograba alzar al cachas por encima de sus dos metros de altura. Pero gozando con
la visión de tan torneados muslos, prieto culo, cintura marcada, pechazo de
toro, cincelada espalda, cuello poderoso, rematado con el rostro más dulce y
bello que viera jamás, que encima con su naricita ensartada por aquella argolla
imposible, estaba demoledor:
- ¡Pero estás impresionante hijo puta!.- y lo tuvo que
reconocer, (¡púmm!):
- ¡Humm!, (¡púmm!), ¡humm!, (¡púmm!), ¡humm!.- y clavándole
la punta de la escoba con certeros golpes en tan musculosas carnes, se complació
otra vez en castigarle los fierros abdominales, dejándole tatuados en ellos
circulares y oscuros hematomas. Cuando disponiéndose a ponerse detrás del
cachas; echándole una miradita al baúl que por descuido ROMEO dejó allí solo
abandonado:
- ¡Joder, cuanto herrajes para tu musculoso cuerpo!.- se
regodeó con el conocimiento de la larga penitencia que aún le quedaba por pasar
al musculitos. Y alzando el palo, (¡flág!):
- ¡Humm, (¡flág!), ¡humm!, (¡flág!), ¡humm!.- comenzó a
destrozarle a golpes los esculturales glúteos, dejándole llagas que ponían la
piel de punta. Hasta que, arreándole más caña a las inmensas espaldas que el
culturista poseía, creadas para realizar trabajos de carga en las canteras.
(¡Crág!) no paró hasta romperle el palo:
- ¡Joder, que pena!.- se quejó AXEL de su mala suerte. Cuando
abriéndose la puerta, apareció uno de los soldados del día de ayer:
- ¿Qué, has acabado?.- le preguntó cómplice:
- ¡Que más remedio, he roto la escoba en su espalda!.- le
respondió:
- ¡Pues ahora a chuparme la polla, como me prometiste y
después te dejarás dar por culo!.- le recordó mostrándole entre sus manos lo
bien dotado que estaba. Y AXEL relamiéndose los labios de deseo, se acercó a él
y dejándose sobar el culo:
- ¡Solo por haber tenido la oportunidad de palizar a este
blanco, ha merecido la pena!.- y echándole una mirada a la verga del soldado, le
prometió:
- ¡Te la voy a comer toda, soldadito!.- y sujetando al
soldado por la cola, se lo llevó de allí:
- ¡Y yo a ti te la pienso meter toda, esclavo!.- y cerrando
con el cerrojo la puerta, dejaron a TRÁLLAX solo con su dolor:
- ¡Mañana vendré a prolongar tu agonía, cabrón!.- con sus
músculos marcados con una sádica colección de latigazos, golpes de bate, varas y
caña de bambú, que con lo agotado que estaba por llevar disciplinado unos dos
días, de pie con los brazos alzados piernas separadas. Encima con los zapatos de
tacones altos puesto, sin tener sus músculos un segundo de reposo, volvió a
dejar caer la cabeza en prueba de su derrota. Volviendo su cabecita al pasado,
recibiendo más información de los secretos de su infancia tan bien guardados por
sus actuales amos, que con la ayuda del Guardián del anillo de Shilrimm, poco a
poco le estaba haciendo comprender muchas cosas.
--ooOoo--
BAT, estaba recogiendo de su despacho de la casona de Ciudad
Imperio, todas sus pertenencias. Ya que, después de haber cumplido fielmente con
el cometido educacional de TRÁLLAX, impuesto por el Señor Oscuro. Por orden de
éste, tenía que ir al otro universo y ponerse a su servicio, e iniciar nuevas
labores que aún desconocía. Recordando mientras tanto, lo acontecido durante
estos últimos 12 años desde que TRÁLLAX nació.
Él había dejado su puesto en el Centro de Genética; en donde
apenado tuvo que abandonar a PETER. Para trabajar de inspector jefe en la Casa
Cuna de la capital, por orden directa del Amo.
Con satisfacción no lograba quitarse de la mente la
perfección física que había alcanzado el hermoso niño a esta edad. Recordando
que ya, a los 7 años TRÁLLAX poseía un pedigrí 5 muy alto para un niño.
Los tutores de la casona, había que reconocerlo, pasando de
algunas normas, lo habían educado muy bien. Tanto intelectualmente, porque el
boy asimiló todo tipo de conocimientos, como en la educación física que recibió.
Quienes como era lógico fueron seleccionados sin siquiera saberlos ellos por el
Señor Oscuro.
Con el paso del tiempo, BAT comprobó con satisfacción, en el
transcurso de las entrevistas que le hizo a TRÁLLAX; que no hubo efectos
secundarios en el experimento, éste siempre funcionó a la perfección. Observando
feliz, que la inteligencia y físico del baby, eran ya muy superiores a la de
todos sus compañeros y por eso pasó al último nivel de la casona, no solo por
este motivo, sino también porque su superior nivel cultural y mental lo
permitían. No obstante, había tomado la determinación, para que se criara sin
traumas ni problemas, que no le explicaría a TRÁLLAX nada de su procedencia
genética, por lo menos hasta la edad adulta.
BAT como tutor inspector pudo entrar y salir por donde
siempre quiso. Estando su autoridad por encima de la del Director, pero como
nunca usó esa prerrogativa y siempre le dejó a éste llevar el centro a su
manera, se llevó bastante bien con él. Así que descuidando lo demás, estuvo
vigilando diariamente al baby hasta los 12 años, concretamente hasta el día de
ayer. Notando satisfecho como el chico alcanzó un desarrollo físico de forma
espectacular, alcanzando el inaudito pedigrí 8, una puntuación que muchísimos
adultos no lograrían nunca. Viniéndole a la mente con orgullo de padre, que en
ningún archivo aparecía un caso como el de TRÁLLAX, esa puntuación no la
consiguió nadie anteriormente y eso que él miró concienzudamente en todas las
bases de datos de los dos millones de casonas que existían en el orbe conocido.
Hasta que ayer tarde, todo el proceso que tenía pensado para
mejorar su educación se jodió. Porque TRÁLLAX fue sacado del centro, sin darle
explicaciones a él, que como inspector jefe debería de haber sido informado. Y
con la aquiescencia del director, a espalda suya fueron "retocados" todos los
archivos de la casa cuna y de golpe y porrazo, TRÁLLAX oficialmente pasó de
tener 12 a 18 años. La edad en que las nuevas generaciones abandonaban la
casona, ya que el desarrollo muscular, talla alcanzada 1´85 y la madurez de su
personalidad a tan tierna edad, le permitía pasar perfectamente por un jovencito
adulto. Enterándose por el director que al baby le hipnotizaron, con la idea de
lograr que los recuerdos de esta parte de su vida se le hicieran difusos. Ya que
para avalar esa historia, tenían la idea de decirle que sufrió un golpe y que
había perdido la memoria:
- ¡Pero tuvieron cuidado de que no perdiera los conocimientos
adquiridos en el centro!.- le comentó éste orgulloso. Y es que era tanto lo que
la ciencia del control mental había avanzado que eso era posible y más.
Y después tuvo conocimiento por un amigo, que sin consultarle
a TRÁLLAX siquiera, (la ilusión del chico era haber ido a la universidad). Fue
trasladado a la Academia de Policía de Ciudad Imperio, para convertirlo en el
mejor de los agentes. En donde, a esa tierna edad y sin traumas, fue el número
uno de la promoción y fue el niño bonito de los jefes. Porque con su reconocida
verga, se culeó a toda la promoción y a todos sus profesores; y todo eso a tan
tierna edad. Ganándose a pulso, un reconocido prestigio como sádico master ante
todos, pero de esa parte no se acordaba de todo; pero si lo suficiente, para
saber que fue todo un cabrón.
--ooOoo--
Cuando unas voces procedentes del pasillo, le hicieron a
TRÁLLAX volver a su penoso presente. ¡Joder, entonces tengo 19 añitos recién
cumplidos!.- se dijo. ¡Como si eso tuviera alguna importancia!, pensó, y alzando
el rostro con la intención de ver quienes había entrado en la tétrica mazmorra:
- ¡Hola bonito!.- le lanzaron un refrescante cubo de heces,
lapos y orinas que lo reanimaron. Y que lo empalmaron salvajemente, era evidente
que aquellos cabrones no querían que reposaran sus músculos ni un segundo más.
Cuando ayudado por los primero rayos solares de la madrugada; por fin pudo abrir
los ojos:
- ¡Hola, esclavo!.- y ver delante suyo al verdugo más cruel
que había conocido, al que no pudo decirle nada porque la bola en la boca se lo
impidió; solo contrajo sus músculos y se exhibió delante de él, ofreciéndose
voluntariamente a sus caprichos. Que viendo los agónicos verdugones que el bambú
de la escoba había dejado por todo su cuerpo:
- ¡Veo que has tenido visita!.- se complació en acariciarle
las heridas, feliz por cada gesto de dolor que se reflejaba en el rostro del
musculoso:
- ¡Ya estoy aquí, como te prometí, esclavo!. ¡Ahora pienso
ponerte todos los herrajes del baúl!.- y acariciándole el muscular torso, se
deleitó en observar lo adheridos que tenía el vello a sus músculos por el sudor,
resaltando el grosor y longitud de sus torturadas tetillas. Cuando agarrando la
gran argolla de la nariz, comentó:
- ¡Vaya, hay que afianzártelo con un clavo al rojo!.- y con
un gesto, le indicó a ROMEO que encendiera un fogón y echara en el varios
clavos:
- ¡Cuando estén incandescente me avisar, perro!.- comenzando
a dar vueltas alrededor del atlético español y metiéndole mano a su polla,
huevos y respingón culete, le comentó:
- ¡Estás muy güarrete, cerdo!.- (¡sspláss!):
- ¡Umk!.- y estampándole una mistra en todas las nalgas, le
comunicó:
- ¡Pues así vas a estar siempre musculitos, las bestias no se
bañan como los humanos!.- y alzando de nuevo el brazo!, (¡sspláss!):
- ¡Umk!.- se lo restalló en los glúteos con más fuerza.
Observando complacido los dos lagrimones que se escaparon de tan bonitos ojos,
(¡sspláss!):
- ¡Umk!.- y atizándole otra ostia, comenzó a acariciarle las
musculosas posaderas y gozando con lo ardientes que se pusieron con tanta leña,
se complació en comprobar, metiendo un dedo dentro, lo dilatado y lubricado que
tenía el velludo chocho:
- ¡Joder cabrón, tu ojete está siempre dispuesto para lo que
sea!.- cuando justo le iba a meter la otra mano:
- ¡Amo los clavos ya están!.- el inoportuno siciliano, cortó
la hermosa imagen de sumisión:
- ¡Bien esclavo!.- le respondió el sádico verdugo de
Híspalis. Que acercándose al fogón, cogió unas tenazas con los extremos al rojo
vivo igual que el clavo, que sujeto por otra tenaza más pequeña se acercó al
encadenado guaperas. Que hinchando el pecho de terror, vio acercarse a la
argolla de su nariz el semiderretido clavo:
- ¡Hummm!.- y siendo introducido en el agujero que atravesaba
las dos piezas tanto la bola con la propia argolla, con las tenazas al rojo,
(¡fffissssh!):
- ¡Hummm!.- fundió por completo el clavo dentro, quedando así
las dos piezas soldadas de manera permanente. No percatándose TERCHELD que sin
querer, borró las pocas letras élficas que eran visibles en el semioxidado metal
de la bola y que formaban parte de un nombre mítico: Shilrimm. Y aunque tuvo
cuidado en no quemar en exceso al cachas (no quería destrozarle el hermoso
rostro) un tufillo a carne quemada invadió el lugar. Cuando observando una vez
más lo grandísima que tenía la verga, mostrando en todo su esplendor el gordo
capullo, comentó extasiado:
- ¡Cómo te corras te la mondo a palos!.- (¡púmm!):
- ¡Humm!.- y atizándole un puñetazo en los huevos, el esclavo
sacando pecho le mostró la grandiosidad de sus pezones:
- ¡Esas argollas se han quedado pequeñas!.- mentira cochina
eran bastante grandes incluso para aquellas tetillas tan orondas. Pero TERCHELD
yendo a lo suyo le agarró un pezón:
- ¡Hummm!.- y despreocupado si le hacía daño o no, le quitó
el aro y cogiéndole la otra sufrida mama:
- ¡Hummm!.- procedió de igual manera y tirándolas al suelo,
no se percató de con qué interés las recogió ROMEO. Ya que él, ensimismado en su
labor, cogió del baúl dos rumbosos, oxidaos y roñosos aros, bastante más gruesos
y grandes que lo que llevó TRÁLLAX puesto. Que asumiendo su destino sacó su
sucio pecho y le mostró los pezones:
- ¡Hummm!.- gimiendo de agonía cuando su señor le atravesó
una tetilla con tan tremenda argolla y notando como el oxidado metal se
balanceaba en su erecta carne:
- ¡Hummm!.- su amo procedió a traspasarle el otro pezón.
Bufando y retorciéndose porque el dolor de mamas era insoportable. Hasta que
tirando de sus brazos, abriéndose de piernas, bajó el rostro sumiso a la espera
de ser soldados con clavos al rojo. Entregándole ROMEO dos tenazas una con sus
extremos ardientes y la otra con el clavo enrojecido al fuego, y oliendo a vello
quemado lo introdujo en el pequeño agujero, (¡fffissssh!):
- ¡Hummm!.- y apretando con la otra tenaza se la dejó
soldada. Mientras el esclavo impávido agachaba la cabeza y se miraba la tetilla
sintiendo como lentamente se le quemaba la respingona carnezuela. Cuando tirando
soberbiamente de las cadenas que le sujetaban al techo, le vio de nuevo
aproximarse con tan crueles herramientas y con otro semifundido clavo y
metiéndolo hasta el fondo dentro del agujero de tan grueso aro de metal ferroso,
(¡fffissssh!):
- ¡Hummm!.- se lo fijó al rojo de forma tan espeluznante.
Logrando que TRÁLLAX se retorciera de agonía de lo que aquellos hierros
quemaban. Hasta que alzando de nuevo el hermoso rostro, vio que su verdugo y
señor decidido iba a continuar traspasado su físico con más hierros:
- ¡Te voy a enjaezar como ningún hombre lo ha sido jamás,
bello!.- y cogiendo otros dos aros de sucio hierro, casi igual que el que
llevaba en la nariz, ayudado de un punzón:
- ¡Hummm!.- le atravesó el lóbulo de una oreja y disfrutando
de cómo el metal tirando de tan sensible carnezuela, se la iba manchando de
óxido, sujetando la otra oreja sin compasión:
- ¡Hummm!.- le dejó colgando el otro. Logrando que esta vez
TRÁLLAX sumido en su pena alzara el rostro con un rictus de dolor sufriente que
le invadía toda el alma; y procediendo de igual manera, les introdujo los
candentes clavos y auxiliado por un alicate, le aprisionó con fuerza un lóbulo y
tirando salvajemente de él, (¡fffissssh!):
- ¡Hummm!.- con la incandescente tenazas le fundió el metal.
Cuando comprendido el vellido culturista que aquello iba para largo. Bañado en
sudor cerró los ojos, notando aterrado como el frío metal atenazándole el otro
lóbulo, al pronto sintió un fuerte quemor, (¡fffissssh!):
- ¡Hummm!.- al ser aprisionado de forma permanente por el
cruel pendiente:
- ¡Ahora unos detallitos más en las orejitas!.- y abriendo
los ojos con terror, vio a su amo que ayudado por otros alicates:
- ¡Humm!, ¡humm!, ¡humm!.- le fue grapando a base de fuerza
bruta, en el helix de la oreja derecha pequeñas anillas en toda su
circunferencia. Que feliz por el bello resultado logrado:
- ¡Humm!, ¡humm!, ¡humm!.- TERCHELD realizó el mismo proceso
con la otra:
- ¡Veamos!.- y cogiéndole después la ceja izquierda:
pellizcándola con las finas tenazas:
- ¡Hummm!.- se la ensartó con otra grapa:
- ¡Hummm!.- procediendo de igual manera con la otra:
- ¡Ahora unos brazaletes de metal para tus brazos!.- y
cogiendo uno le rodeó el brazo izquierdo por encima del bíceps:
- ¡Trae un clavo y tenazas al rojo!.- le ordenó a ROMEO, que
blanco de la sorpresa por el cruel herraje al que estaba siendo sometido el
esclavo:
- ¡Sí amo!.- se lo ofreció y observando como el cruel verdugo
cogiendo la tenaza, sujetaba con ella el clavo:
- ¡Hummmm!.- sin importarle esta vez que la quemadura fuera
más severa, metiéndolo en los dos agujeros de los extremos del brazalete,
(¡fffissssh!):
- ¡Hummm!.- oyéndose el silbido que soltó el incandescente
hierro al contacto con la piel, lo dejó sujeto en tan formidable brazo, siendo
el olor a carne quemada mayor, igual que el rictus de agonía que se marcó en el
rostro del bello:
- ¡Duele, verdad potro mío!.- que acojonado no le quitaba los
ojos a su amo. Que de nuevo con otro clavo en la jodida herramienta, después de
que ROMEO colaborando le pusiera el otro brazalete de hierro encima del bíceps
derecho. TERCHELD mirándolo a los ojos, (¡fffissssh!):
- ¡Hummm!.- se complació en oír el gemido de dolor del cachas
al contacto de las tenazas al rojo vivo sobre sus músculos. Observando el
verdugo como TRÁLLAX con los fuertes bocados que pegó, había producido
desconchones en tan dura pieza de marfil:
- ¡Eres una mala bestia, perra!.- le dijo como si eso fuera
un piropo. Quién marcando músculos para su amo, se aterró al poco al oírle
decir:
- ¡Prepara más clavos, que quiero ponérselos hoy todos!.- y
cogiendo una muñequera de hierro, éstas con argollas para ser el esclavo
encadenado cuando se quisiera. Y con las tenazas que le dio el latino,
(¡fffissssh!):
- ¡Hummm!.- al rojo vivo se la dejó puesta. Cuando nada más
ROMEO darle la otra muñequera de igual metal, (¡fffissssh!):
- ¡Hummm!.- con un clavo soldó los dos extremos, dejándole
para siempre el abrasador metal puesto:
- ¡Otro!.- le ordenó a ROMEO que cogiendo una tobillera de
iguales características, provistas también de argolla, (¡fffissssh!):
- ¡Hummm!.- quemándole sin piedad, se la dejó puesta con otro
abrasador clavo. Y sin esperar esta vez el siciliano ninguna orden, le dio la
otra lámina de metal, que después de rodear el fuerte tobillo izquierdo,
(¡fffissssh!):
- ¡Hummm!.- y dejárselo soldado al fuego. Los dos el verdugo
y su ayudante, al ponerse de pie y tener tan próximos aquellos pezones tan
rotundos:
- ¡Qué ricos son!.- mirándose ambos a los ojos, sin
importarle los abrasaos que los tenía:
- ¡Humm!, ¡humm!, ¡humm!.- se los mordieron con saña, tirando
de tan agresivas carnes, clavándole con sadismo los colmillos, haciéndole
sangrar. Mientras que el cachas, pecho expandido mirando al frente, encajaba el
castigo dándolo por bien merecido. Mientras sus verdugos como si de grandes
chicles se trataran se los mordía y tiraban con saña. Hasta que haciéndole
sangrar en abundancia, bebieron con deleite de su vigor. Alimentándose los dos
de su fortaleza, abusando ROMEO de su indefensión y TERCHELD de su entrega
masoca a su persona. Que comprendiendo, que el cachas no había perdido ápice de
sus fuerzas, le ordenó a ROMEO:
- ¡Trae dos látigos, que hay que bajarle los humos!.- y
viendo ambos como el escultural esclavo tirando de sus cadenas se preparaba para
el próximo castigo. ROMEO fue en busca de los solicitados cueros y dándole al
amo el mejor. Mientras él se puso detrás del vellido cachas, TERCHELD se puso
delante y entre los dos, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- empezaron a latiguear
tan poderoso semental, encajando salvajes latigazos en sus pectorales a la vez
que su espalda era lacerada con la misma malaleche. No pudiendo comprender el
futuro Guerrero Oscuro como podía resistir tanta agonía y tan prolongada.
Resoplando y bufando al contacto de tan urticantes lenguas, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- que dándole un buen
repaso a sus cojones y polla por delante; por detrás eran sus glúteos y muslos
los lacerados. Cuando viendo TERCHELD que las poderosas piernas de TRÁLLAX
cedían:
- ¡Alto!.- dejó de latiguearle y aproximándose al musculitos,
le preguntó:
- ¡Te sientes cada vez más unido a mí, verdad esclavo!.- y
observando con orgullo, que el perro le respondía moviendo la cabeza con un sí,
disfrutó con la visión de tan magnífico cuerpo, del que no se había escapado
ningún trozo de piel de ser lacerado. Cuando mirando el tremendamente gordo
bálano que aquel nabo tenía, le dijo:
- ¡Una argolla grande para una polla inmensa de grande!.- y
con ese anuncio, sacó del baúl una embolada argolla grandísima para ser un
piercing de polla, pero claro está a un cipote como aquel, le estaba de cojones.
Y sin contemplaciones:
- ¡Hummmm!.- metiéndole el extremo acabado en punta por el
agujero seminal, cuando notó que llegó a la altura del frenillo:
- ¡Hummmm!.- de un horrible giro, se la traspasó apareciendo
sangrante tan oxidado hierro:
- ¡Trae otro clavo!.- y ayudado de las tenazas, le introdujo
el clavo en la bola, secuestrando para siempre el puntiagudo extremo,
(¡fffissssh!):
- ¡Hummm!.- y soldándolo también al fuego:
- ¡Ya está!.- dándole unas mistras a tan cojonudo nabo, gozó
con la estampa del excitante balanceo que el golpe produjo en tan viril pieza. Y
agarrando con las dos manos la verga del cachas:
- ¡Trae esas dos abrazaderas!, con la primera procedió a
rodearle el tronco del nabo junto al velludo pubis, justo por detrás de los
testículos y apretándolos con fuerza, (¡fffissssh!):
- ¡Hummm!.- con un clavo al fuego se lo dejó cerrado de forma
perenne. Pero cuando fue a cogerle los testículos con las dos manos y no pudo,
le indicó al esclavo siciliano que los sujetara:
- ¡Hummmm!.- quién tirando a rabiar del escroto por encima de
ellos, procedió a ponerle un cepo testicular al que con otro clavo ardiendo,
(¡fffissssh!):
- ¡Hummm!.- le dejó los huevos reventones con el escroto al
punto del desgarro. Entonces, sujetándole otra vez el miembro viril, tirando con
ganas hacia arriba, admirando el grosor del canalillo que naciendo a la altura
del frenillo del capullo, recorría hacia abajo toda la longitud del tronco,
hasta que llegando a los huevos, pasando entre ellos, daba nacimiento a la sexy
y rectilínea protuberancia carnosa que perdiéndose de vista, moría en el
esfínter del ano:
- ¡Te voy a engalanar con aros el cipote de arriba abajo
desde el glande hasta el chocho esclavo!.- y acatando TRÁLLAX el suplicio,
agachó el rostro a la espera de que eso diera comienzo:
- ¡Trae el material, ROMEO!.- y eso no tardó en ocurrir,
apareciendo éste con medio centenar de pequeñas pero gruesas argollas, que
haciendo juego con las demás, en un extremo tenía una afilada punta y en el otro
un bola en donde en su interior se acoplaba el puntiagudo extremo,
(¡fffissssh!):
- ¡Hummm!.- que aprisionada por unas tenazas al rojo quedaban
como las demás cerradas de forma permanente, (¡fffissssh!):
- ¡Humm!, (¡fffissssh!), ¡humm!.- y así de una a una de abajo
arriba fue anillado poco a poco; invadiendo el lugar un fuerte olor a vello y
carne quemada. Hasta que, pasando por sus huevos y al tener el escroto tan
tenso, (¡fffissssh!):
- ¡Humm!, (¡fffissssh!), ¡humm!.- el dolor al ser atravesado
fue más terrible. Y decorando de forma tan terrible el grueso canalillo del
tronco del cipotón, llegó al glande, en donde poniendo el último, justo en el
nacimiento del frenillo. Le dejó el nabo duro viril, cimbreante a punto de
explosionar. Pero el cachas con la eterna y cruel orden de resistirse a lograr
orgasmos:
- ¡Hummm!.- resistiendo el dolor de un centenar de herrajes
atravesando sus musculosas carnes, aguantó como pudo el deseo de eyacular:
- Bueno, ahora un último detalle!.- logrando con su
comentario, poner tenso al cachas que tirando por enésima vez de las cadenas.
Vio a su sádico amo que también locamente enamorado de él, cogió el último
anillo que quedaba y sujetándole por debajo del ombliguito el rico pellejito,
(¡fffissssh!):
- ¡Hummm!.- traspasándolo con los alicates al rojo, se lo
dejó sexymente colgando:
- ¡Bien dejémosle solo para que piense un poco por si todavía
le quedan dudas a quién le pertenece!.- pero viendo que las cadenas no estaba
muy tensas, le ordenó a ROMEO:
- ¡Tira de ellas, que no quiero que conozca el reposo!.- y
dirigiéndose al rodillo, el siciliano comenzó a girar el madero:
- ¡Hummmm!.- tensando drásticamente las cadenas y por ende
los brazos y piernas de la hermosa bestia:
- ¡Hummmm!.- sufrieron todos sus músculos y tendones un
salvaje estiramiento, que de agonía le imposibilitó a buscar un recuperador
sueño. Quedándose una vez más solo, colgando de las cadenas del techo, rogando a
Krom bendito que aquello acabara de una puta vez para siempre.
--ooOoo—

Pero era tal el agotamiento, que TRÁLLAX volvió a quedarse
durante unas horas dormido. No supo como lo logró, ya que estaba totalmente
derrotado y le dolía cada centímetro de su piel. Tanto que con tan reiterados
tormentos, latigazos, pero sobre todo con la abrasadora imposición de herrajes a
los que fue sometido, le parecía increíble que lo hubiera logrado.
Aunque eso sí, para su pena, el poderío sexual lo sentía a
tope por la prohibición de lograr orgasmos dada por su amo. ¡Me gusta ese
hombre, es el amo que estaba buscando!, pensó. ¡Mirad, mirad lo que está
haciendo conmigo el cabrón!, se dijo como si alguien lo pudiera oír. Y echándole
un vistazo de nuevo al techo, contrajo todos sus músculos en una clara pose
culturista, con el íntimo deseo de que TERCHELD a través de la verja, lo
estuviera observando. Para que bajara a darle un buen escarmiento. Pero a falta
de su adorado amo, al que si vio entrar fue a AXEL, acompañado esta vez del
soldado; que dejando la bazofia de comida que trajo para él en el suelo. Se
aproximó:
- ¡Joder, esclavo!. ¿Qué han hecho contigo?.- y al verlo tan
soberbiamente herrado, como solo contadísimos machos podían ser engalanados al
clavo fundido en una sola sesión:
- ¡Krom, qué espectacular belleza viril!.- se complacieron
entre los dos en meterle mano, catando con un abusivo manoseo el grosor y
desarrollo alcanzado por aquellos sucios músculos. Cuando tirando drásticamente
de aquellas argollas:
- ¡Humm!, ¡humm!, ¡humm!.- le alargaron las mamas, naricita,
cejas, orejitas y ombligo, logrando arrancarle lagrimones de dolor. Hasta que
tomando como punto de referencia los testículos y polla, le atormentaron los
genitales. Tirando drásticamente de los hierros y ende de sus duras y masculinas
bolas. Hasta que notando que la perla culturista retuvo un orgasmo; dejando de
atormentarle, AXEL le preguntó:
- ¿Es cierto lo que dicen por ahí, que el amo TERCHELD te ha
prohibido eyacular?.- pero como el hercúleo baby de tan solo 19 añitos no se
molestó en responderle, (¡púmm!):
- ¡Umk!.- de un directo en los abdominales, le arrancó un
quejido:
- ¡Sí!, ¡tiene que ser cierto!.- le dijo al darse cuenta del
tamaño y grosor alcanzado por los huevos, de lo repletos de semen que los tenía
y de lo durísimo que tenía el miembro viril del alto grado de excitación en que
se encontraba:
- ¡Me encantan esos abdominales tan cuajaos que tiene el
esclavo!.- comentó el soldado, mientras con sus dedos acariciaba cada unos de
esos ondulantes músculos:
- ¡Sí son magníficos!.- y apoyando ambos una mano en los
redondeados deltoides, uno con la zurda y el otro con la diestra, (¡púmm!):
- ¡Humm!, (¡púmm!), ¡humm!.- a puñetazos limpio comenzaron a
golpearlos, levantando el cachas con la potencia de los golpes los pies del
suelo. Retorciéndose como un guiñapo, marcándose de lo fuerte que le arreaban
los nudillos en ellos. Logrando que el hispano mordiendo con fuerza la gorda
bola del bocao, con los abdominales contraídos los encajara indefenso, muy
empalmao tanto que estaba al borde de la eyaculación. Pero como sumiso perro del
amo que era, (¡púmm!):
- ¡Humm!, (¡púmm!), ¡humm!.- mordiendo con más fuerza el
redondo marfil, arrancando con sus dientes esquirlas. Sin dejar de recibir los
terribles puñetazos en su recia pared abdominal, logró retener el orgasmo con lo
que eso cuesta a un tío tan masoquista como él:
- ¡Ummm!. ¡Veo que es cierto, tienes prohibido correrte!.- y
uno por detrás y el otro por delante, (¡púmm!):
- ¡Humm!, (¡púmm!), ¡humm!.- a base de más ostias, le
castigaron brutalmente los riñones y abdominales. Hasta que dejándoselos aún más
marcados pararon. Y disfrutando de ver como el esclavo subía y bajaba el pecho a
cada desesperante inspiración, necesitado como estaba su cuerpo del vital
oxígeno; el soldadito cabrón tuvo una retorcida idea:
- ¿Por qué no le forzamos a tener orgasmos y después nos
chivamos a TERCHELD, para que sea castigado con crudeza?.- como si el grado de
tortura pudiera subir más. Y sonriendo canallescamente el negro, le respondió:
- ¡Joder que idea!. ¡Bien de acuerdo!.- y poniéndose de
rodillas, le alzó el nabo y dejándole los cojones a la vista:
- ¡Hummm!.- arreándole un lametón en ellos, le puso al cachas
los pezones de punta, y así uno por delante y el otro por detrás:
- ¡Hummm!.- mientras el negro intentaba meterse los
grandiosos huevos en la boca, con la intención de rechupetearlos como azucarados
caramelos. El romano separándole los macizos glúteos, desapareciendo su rostro
en tan tragona raja, procedió a realizarle un besazo negro de escándalo.
Poniendo al límite sexual al cachas, que moviendo oscenamente sus nalgas de
adelante atrás, intentaba de forma agónica reprimir el orgasmo, que aquellos
cabrones decididos, querían arrancarle a sus pelotas:
- ¡Córrete musculitos!.- y metiéndose AXEL en la boca el nabo
reforzado en puro metal, realizándole una felación cruel de lo bien que la
mamaba, le absorbía el cipote escandalosamente, como si de un formidable chupa
chups se tratara. Acojonando a TRÁLLAX por las terribles represalias si se
corría, ya que no podía resistir tanto placer, y es que se sentía reventar,
porque era mucho el deseo de eyacular. Pero cuan entrenado esclavo, logró una
vez más no correrse:
- ¡Hummmm!.- mientras no dejaba de notar la húmeda calidez de
la lengua del soldado en su potorro. A la vez que AXEL demostrando lo buen mamón
que era:
- ¡Shuuuuuuui!.- recorría con su lenguota toda la longitud de
su verga. Forzando a la mole de músculos a lanzar fuertes golpes de pelvis hacia
delante, atragantando al hutu. Hasta que sintiendo al soldado que le chupaba por
detrás los huevos, no pudo más y contrayendo todos sus músculos, tirando con
fuerza de las cadenas:
- ¡Hummmm!.- expandiendo espectacularmente sus pectorales,
intentando gritar, moviendo con desesperación la pelvis de adelante atrás:
- ¡Hummmm!.- su verga empezó a soltar leches a borbotones,
lanzando espeso semen como el yogur. Complaciéndose los dos en alargarle el
orgasmo con dulces lametones del recto y chupetones de huevos del negro. Y así
lo mantuvieron un ratito más, espermeando leche seminal de un lado a otro sin
control, salpicando a todo quisqui viviente y es que aquella polla era imparable
y el cachas una inagotable fuente de semen gay:
- ¡Sigue zorra!.- le ordenó el soldado que ayudado por AXEL,
le restallaron a manos limpia tortazos en sus masivas nalgas, en lo que parecía
un eterno orgasmo sin fin, eyaculando y eyaculando la mole culturista víctima de
su propio vigor sexual, lanzando y lanzando más esperma sin parar:
- ¡Córrete más puta!.- le ordenó el soldado, que maravillado
no daba crédito a sus ojos y poniéndose ambos de pie, uno por detrás y el otro
por delante con látigos, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- le flagelaron sin
piedad. Arrancándole gemidos al cachas, a cada impacto carnal que padecía,
manando todavía su polla mucha leche. Hasta que después de recibir unos
soberbios latigazos en sus pechos y nalgas, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- lanzó unos últimos y
certeros regueros, que cayendo en el rostro de AXEL; chupando los que le cayó en
los labios, le felicitó diciendo:
- ¡Joder esclavo, eres increíble!.- y observando como el
atlético gay bajando el bello rostro, inspirando su pechazo aire con
desesperación, cubierto de sudor y latigazos por los cuatro costados. Lanzando
sus sobacos fuerte olor a macho de mazmorra; sumiso se quedó a la espera de las
nuevas barbaridades que le tenían preparado. AXEL mirando a su amigo, le
comentó:
- ¡Coño, que tío más increíble!. ¿Has visto tú algo
parecido!:
- ¡No nunca y mira que he visto pasar esclavos por aquí, pero
como éste ninguno!.- y soltando los látigos se dirigieron a la salida:
- ¿Vas a decirle algo a TERCHELD?:
- ¡No!.- le respondió el negro, agregando:
- ¡Cuando vea con sus ojos la gran cantidad de esperma que
inunda el suelo, ya sabrá lo que ha ocurrido y lo que tiene que hacer con el
musculitos!.- y cerrando la puerta, dejaron solo al cachitas con su dolor e
humillación por ser tan diestramente vaciado por aquellos cabrones. Y aterrado
por el castigo que le esperaba, nada más tuviera TERCHELD noticias de los
sucedido, cerró los ojos muy preocupado.
--ooOoo--
Mientras en otra mazmorra próxima a la de TRÁLLAX, (¡zúmm!,
¡sspláss!):
- ¡Aggg!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- TERCHELD disfrutaba
torturando a TUGA y PEST, como despedida de ambos. Antes de que estos partieran
a sus nuevos destinos de esclavos, porque sin que ellos lo supieran, sus ventas
ya estaban pactadas:
- ¡Por favor amo, no nos fustigue más!.- le rogó el sensible
PEST, mientras que éste, manteniéndolos enlazados por los pezones. Tirando de
ellos cruelmente, a latigazos les hacía trotar dando vueltas alrededor suya:
- ¿A sufrir, putas!.- a la vez que con la mente hablaba con
el Señor Oscuro en busca de información:
- ¡Amo el Esclavo ya está preparado para su conversión en el
Guerrero Oscuro!. ¡Solo falta para lograrlo, que comience la instrucción en la
villa de RUFUS, para después acabar su preparación en el circo romano!.- y
alzando el látigo, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Umk!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡aug!.- le lanzó a los dos
cachitas una andanada de azotes que pronto los marcó de más rojizas señales:
- ¡Amo, pero para ir adelantando el entrenamiento, necesito
saber como son los dos amuletos y que utilidades tienen!. ¡Es para que TRÁLLAX
se vaya enterando de que van las cosas, Señor!.- le dijo como excusa, ya que la
verdad era que la curiosidad por saber le carcomía:
- ¡Nadie los ha visto y menos se sabe para que sirven!. ¡Esas
son los dos mayores misterios y trabas que hay para encontrarlos!. ¡Pero hay
pruebas de que, quién los posean será el amo de los dos universos y su ayudante
su visir!.- le recordó a TERCHELD, para que éste se hiciera una idea de la
cantidad de esclavos que podría torturar sin ningún problema, si eran los
vencedores, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Auk!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡aggg!.- y con esa noticia
TERCHELD notó que la mente de su amo igual que entró, salió de su cerebro.
Dejándolo con aquellos jóvenes cachas, con quienes no pensaba privarse de nada.
Cuando tirando con ganas de aquellos cordones:
- ¡Ahahah!, ¡qué pupita!.- alargando de forma espeluznante
los cuatro pezones, consiguió próximo al desgarre carnal desprender los lazos de
ellos. Quienes atados de manos, marcaban mucho bulto en las braguitas de
esclavos romanos que llevaban puestas:
- ¡Por favor amo, déjanos ir!.- le rogó TUGA. Que al momento,
igual que PEST fue desprovisto de los slips:
- ¡No amo, nooo!.- apareciendo sus pollas al alcance de la
vara de fresco que el verdugo portaba en esos momentos, dejando a un lado el
látigo, (¡zúmm!):
- ¡Aumk!, (¡zúmm!), ¡ufff!, (¡zúmm!), ¡aggg!.- y azotándole
los capullos. TERCHELD gozó como un enano en verlos brincar de dolor. Cuando
poniéndose de pie, se acercó a ellos, (¡zúmm!):
- ¡Aaah!, (¡zúmm!), ¡aug!, (¡zúmm!), ¡usss!.- y arreándole
con fuerza al negro unos buenos azotes en los bordes de sus pectorales, a la
altura de sus sobacos, se los dejó muy marcaditos; y mientras su pene empezaban
a babear semen, (¡zúmm!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!), ¡ak!, (¡zúmm!), ¡ug!.- sus pezones fueron
de nuevo castigados pero esta vez con la embolada punta de la fusta. Encajando
tan ricas carnosidades los azotitos de lleno, haciendo bramar de dolor a tan
guaperas esclavo hutu. Que con su polla empalmá, gritaba a los cuatro vientos
que le iba la marcha, (¡zúmm!):
- ¡Umk!, (¡zúmm!), ¡ausss!, (¡zúmm!), ¡uag!.- procediendo de
igual manera con los esculturales pectorales de PEST y restallándole el embolado
extremo en los erectos pezones de rubio, le hizo bufar como un toro miura en el
matadero, (¡zúmm!):
- ¡Umk!, (¡zúmm!), ¡aug!, (¡zúmm!), ¡humm!.- liándose después
a azotarle a los dos las nalgas. Cuando mandando la diversión al carajo,
apareció ROMEO que dirigiéndose al hispano, le participó:
- ¡Amo te comunico que RUFUS quiere que le lleves los
esclavos!.- y soltando con enojo la fusta por tal interrupción, se dirigió a la
salida gritando:
- ¡Bien, pues prepáralos!.- añadiendo con furia:
- ¡Te juro que esta será la última vez que ordene algo!.
--ooOoo--
Pero TERCHELD la verdad es que esperaba esa llamada. Porque
ayer, antes de comentárselo al Señor Oscuro, le propuso a RUFUS su deseo de
seguir instruyendo a TRÁLLAX. Primero en su mansión y después en el circo romano
para prepararlo de gladiador; sin decirle a éste todavía, que el fin último era
instruirlo para conseguir el talismán de Morg y el anillo de Shilrimm. Y para
ello, con el pretexto de escoger esclavos para futuros gladiadores, tenía
acordado con el romano realizar una selección primero y vender los otros.
Por eso, después de darle tiempo a su esclavo para que lo
dispusiera todo. Y que éste reuniera al cachas en el pasillo, junto con PEST,
TUGA y con ROMEO como cuarto esclavo; se dirigió al camarote de RUFUS para que
éste los viera. Solo para mantener las formas públicamente, porque ahora era él
quién mandaba y ya había decidido quién se iba y quién se quedaba. Y no solo
porque el Señor Oscuro con sus intervenciones mentales le hubiera ayudando. No,
porque TERCHELD se fue imponiendo a RUFUS, casi sin percatarse éste de que iba
cediendo a su autoridad:
- ¡Venga perros, andando!, ¡que vuestro amo quiere veros!.-
les ordenó, y tirando de la cadena, sacó a los cuatro esclavos, hasta que
traspasando una puerta al final del pasillo accedieron a un camarote. En donde
el hérculeo TRÁLLAX, rodeado por ROMEO, TUGA, AXEL y PEST, destacando entre
ellos de forma apabullante, quedó expuesto delante del amo RUFUS:
- ¡Joder, estás impresionante!.- consiguiendo arrancarle a la
garganta de RUFUS un gemido de admiración. Y es que hacía tres días que éste no
lo veía y no tenía ni idea de tan radical cambio. Ya no solo por su físico, sino
que a diferencia de los demás que le miraban hasta cierto punto con descaro. Él
con la cabeza gacha, pecho inmenso expandido, marcando pectorales no se atrevía
a mirarle:
- ¡Krom, estás demoledor!.- e incapaz de pronunciar palabra,
se extasió con lo que vio. Quién con los zapatos de tacones altos puestos,
alcanzando los 205 ctms de altura y con las guarras bragas rodeando su
cinturita. El esclavo de musculatura inigualable, mostraba su piel ennegrecida
no solo por la morenez de su cuerpo, sino también por la suciedad que lo cubría.
Que con el grasiento brillo de tanta roña acumulada, marcaba si eso ya era
posible, con mayor definición su masa muscular.
De grandes y desarrollados pectorales, enseñaba en sus
rotundos pezones el mayor juego de argollas pezoneras que jamás creyó que
existieran. Que rodeados por aquellos abusivos brazos secuestrados por gruesos
brazaletes y muñequeras de roñoso hierro, que armados con impresionantes bíceps
y tríceps, escoltaban un poderoso y cuajadísimo paquete de músculos abdominales,
que disimulando la cimbreante estrechez de su cintura, y mostrando el piercing
que atravesaba su ombliguito, remarcaba en su inmensidad, el impresionante torso
culturista que el sumiso esclavo tenía. Que de lo amplio que era parecía en
permanente expansión muscular. Y es que tanta era la maravilla homosexual
sadomasoquista en que se convirtió TRÁLLAX. Que RUFUS olvidándose del motivo de
la reunión, se puso de pié y acariciándole el potente culo, se extasió en
comprobar lo durísimo que éste era, masivo hasta el abuso, tanto que de lo
prietos que eran sus glúteos:
- ¡Hummm!.- casi no pudo meterle los dedos en el canalillo
con la intención de magrearle el palpitante chocho. De cuadrada espalda, aquel
esclavo podría levantar kilos a manta sin el más mínimo esfuerzo. Cuando
absorto, se quedó admirando la terrible erección que mostraba aquella verga
latina. Que mostrando sus recién adquiridos 35x10 de empalmado tamaño. Mostraba
la recia hilera de argolla que apareciendo entre los rotundos cojones, recorría
toda la longitud de la polla hasta alcanzar el tenso frenillo. Mostrando al
final el gigantesco piercing (amuleto de Morg), que rodeaba el capullo más gordo
que la naturaleza humana había creado.
Todo aquel despampanante cuerpazo, estaba sujeto al suelo por
los hercúleos muslos que cincelados en roca mostraba los poderosos cuadriceps y
bíceps femorales de esclavo animal de tiro que estaba hecho. Cuando logrando por
fin separarse de tan ingente poderío físico. Comprobando lo inteligente que fue
TERCHELD en ponerle otras dos abrazaderas con argollas en los tobillos, le
comentó a éste:
- ¡Tendrás que quitarle el collar de cuero del cuello y
ponerle otro de hierro en su lugar, sino quieres que se escape!.- y admirando
sus piernas, y después de comprobar lo sexy que estaba el esclavo con aquellos
zapatos de tacones altos, añadió:
- ¡Y ponerle unas abrazaderas con argollas a juegos en sus
muslos, que ayuden a sujetarlo en momentos de necesidad!.- y sin esperar que el
hispalense se dignara a responderle. Se dirigió a todos los esclavos,
diciéndole:
- ¡Bueno musculosos, he seleccionado entre vosotros a los dos
esclavos sementales que van quedarse con nosotros para ser instruido de
gladiadores!. ¡Que como es lógico uno de ellos serás tú TRÁLLAX, y el otro el
veterano ROMEO!.- y mirando a los dos negros y al rubio, les anunció:
- ¡En cambio vosotros habéis sido comprados por el jefe de la
tribu zulú de la isla Aznué, para que le trabajéis en los campos de amapolas!.-
cuando cogido TUGA de sorpresa, teniendo un momento de rebeldía, le espetó:
- ¡Pero señor, si yo fui comprado por ROMEO para ayudarle, no
para ser vendido de esclavo!.- pero poniéndose de pie RUFUS, se aproximó a él y
soltándole dos mistras en el rostro, le aclaró:
- ¡No te azoto, porque hasta ahora nos has servido bien!.
¡Pero si no callas, conocerás el beso del hierro al rojo vivo!.- y con esa
amenaza TUGA se mantuvo en silencio, aceptando así su destino junto a PEST y
AXEL su antiguo señor. Que con amenazante mirada, le avisaba del trato que le
iba a dar:
- ¡Sacad al inglés y los hutu, y encerrarlos en las mazmorras
hasta que vengan los esclavistas por ellos!.- y mientras uno de los marineros a
latigazo limpio sacó a los tres bellos esclavos. RUFUS refiriéndose a los otros
dos blancos, les comunicó:
- ¡Bueno TERCHELD, ya sabes a donde tienes que llevar a estos
dos cachas, por favor se duro con ellos!.- y con esas indicaciones los dos
esculturales mancebos latinos, TRÁLLAX y ROMEO, fueron sacados del camarote y
mientras el primero era encerrado en las mazmorras a la espera de ser llevado a
la hacienda. El cincuentón, a espaldas de RUFUS, como hombre de confianza del
hispalense, continuó con sus quehaceres, concretamente en los preparativos de la
marcha.
CONTINUARA……….
Desearía recibir comentarios vuestros de lo que habéis leído
de la saga TRÁLLAX, gracias.
Os prometo responder siempre.
Y si no es pedir mucho, me gustaría también que me puntuarais
según mis méritos.
Les doy las gracias a los que lo han hecho y a los que no,
también.