Sabores Íntimos II
Por sugerencia de un lector que me escribió después de leer
mi relato anterior, (Polaco) fui perfeccionando y sofisticando mi nuevo placer
de combinar mis olores con bebidas y comestibles…
Y fue así:
Después de leer su email no me pude contener… sus ideas
abrieron mi cabeza y me sentí una gurmet de la cocina del sexo.
Estabamos con mi maridito, viendo una película en la tele y
en la última propaganda fui a preparar lo que sería el postre de esa noche…
Fui a mi cuarto y me saqué la ropa, dejé el corpiño y la
tanguita en el canasto de la ropa sucia y me puse mi nuevo baby doll, que
Gustavo no conocía y me dejaba las tetas como un altar para el sacrificio.
Desde la pieza escuchaba que la película continuaba
- Mi amor; sigue. Me llamó para que no me pierda el final
Fui a la cocina y de la alacena saqué una barra de chocolate
de taza ese que se usa para hacer submarino, Sin que él lo supiera ni
sospechara, me toqué un poquito el clitoris hasta que se humedeció un poquito e
introduje en mi vaginita la barra de chocolate entera, calentándome bastante,
debo admitirlo. Luego me fui a terminar de ver el último bloque de la película,
como si no pasara nada… no pude concentrarme en el final así que empecé hacerle
algunos mimos a él.
Los mimos se convirtieron en caricias y rápidamente estabamos
besándonos como si fuera la primera vez… y la película quedo inconclusa.
Yo sentía que el chocolate iba a rebalsar y me apuré a
ponerme en forma horizontal para que no me manche y me delate antes de tiempo…
Fue tarde
Gustavo, me miró y me avisó que estaba menstruando,
confundiendo con sangre un pequeño desborde de chocolate de los labios de mi
vulva… nunca iba a imaginar que lo que salía de mi rayita era chocolate. Solo
sin ni siquiera pedírselo se abalanzó sobre mí, para lamerme lo que creía que
era flujo menstrual…
Debo admitir que él no le da asco nada de esas cosa… eso me
estimula a seguir experimentando, avanzando por este camino sin fin.
Cuando lamió mis labios recubiertos de amargo chocolate, se
entusiasmo tanto que en instantes me hizo acabar con gemidos que no podía
controlar… Nunca me había chupado así, succionaba y mordía, me besaba la concha
como si fuera mi boca. Yo sudaba de placer y de calentura, estaba nerviosa,
contenta, sentía que brillaba como un cometa.
Sin darme pausa me penetró y sacó su pene bañado en chocolate
y me lo dio como sí fuera un helado… el sabor del chocolate se había combinado
de forma perfecta con mi flujo vaginal. Tibio, sabroso, indescifrable su gusto…
Lo quise hacer acabar en mi boca pero él tenía otros planes. Nos besamos,
mezclando ya el chocolate con su pre néctar y mi flujo, su saliva y todo nuestro
amor. Caliente amor…
Yo seguía sintiendo que mi concha estaba llena de chocolate y
caliente, Mi marido dirigió su verga a mi concha y volvió a penetrarme pero se
movía raro y no con intención de acabar y rápidamente la sacó toda embadurnada.
Me hizo poner en posición de perrito y mientras me lamía desde la vagina hasta
el anito. Allí me di cuenta que me iba a penetrar por el culo. Su pija me avanzó
de una vez, como nunca lo había hecho, sin escalas. El chocolate hizo de
lubricante y yo volaba a mil metros sobre el mar…
Acabé yo y en instantes acabó él. Chocolate, flujo, leche
bajaban por mis piernas hasta las rodillas, Mi marido trataba de lamerme las
piernas, pero no daba abasto… De un solo movimiento me levanté y fui al baño a
bañarme…
Seguía caliente, y no es como eso de los relatos que el tipo
acaban tres veces sin parar en quince minutos… es humano… pero le pedí que me
haga algo, ya que sentir el chocolate dentro de mí, me excitaba. Introdujo dos
deditos y me empezó a hacer una pajita en la bañadera. Cada tanto me daba a
chupar los dedos y otras los chupaba el mismo, hasta que en un momento se
inspiró y bajo la ducha me besaba y me tocaba… mis rodillas iba a ceder en
cualquier momento… apagó el agua y así mojados los dos, me alzó y me llevó
nuevamente al living y en el piso de la sala, fría, me apoyó boca arriba, lamió
mis tetas y me volvió a penetrar muy suavemente y cogimos y nos abrazamos y nos
amamos por mas de dos horas, entre rizas y caricias...
PD: Lo recomiendo mucho, la sensación densa del chocolate
deshaciéndose, avanzando por doquier, es beautiful.
No usen una barra entera, con la mitad estaría perfecto.