LA FRUTA PROHIBIDA (SEGUNDA PARTE)
Las salidas con mi enamorada MARTHA, ya no eran la misma de
antes, a nuestro regreso su mamá nos interrogaba, ¿A donde habíamos ido? ¿Qué
habíamos hecho? Todo esto poco a poco me iba aburriendo, muchas veces maldije el
día en que me enrede con la señora.
Pero no podía olvidar el día en que comí y saboree las
exquisiteces de esa fruta prohibida. En las noches echado en mi cama las
imágenes de esos deliciosos momentos llegaban a mi cerebro como si CARMEN
estuviera a mi lado disfrutando de sus exquisitos encantos; por mas que pensaba
no encontraba la forma de poseerla nuevamente. Pero la deseaba.
Un día llegue a la casa de mi enamorada MARTHA, conversamos
diversos temas con ella, hasta que me contó que a DIONICIA, una niña provinciana
de unos 12 años que le ayudaba en los quehaceres de su casa, su mamá la había
llevado al Hospital CARRION, porque estaba con fiebre alta y mal del estómago.
La señora CARMEN al cabo de un rato regreso a la casa sin la
niña, indicando que esta se había quedado internada, y que no todas las
medicinas los había encontrado en la farmacia que estaban alrededor del
Hospital.
Bueno, yo le indique a la señora
¿ Porqué no va al centro de Lima?,
Alrededor del Hospital LOAYZA, allí hay varias farmacias-
Ella me preguntó.
- ¿ Pero en que parte...?
Antes que yo conteste, mi enamorada intervino y me dijo:
Pero MANOLO porque no la acompañas a mi mamá, de paso si
falta para las medicinas colaboras como si yo fuera la
enferma...jejejjejejjejje.- soltó un carcajada.
Bueno acepte acompañar a su madre, pero la idea de salir los
dos solos despertó mis deseos sexuales dormidos. En el paradero dejamos pasar
varios onmibus completamente repletos. A pedido de la señora para no hacernos
tarde abordamos un vehículo que iba también lleno y viajamos colgados en el
estribo de la puerta trasera.
Poco a poco fuimos avanzando por el centro del vehículo. Los
pasajeros viajaban pegados unos a otros, yo iba detrás de la señora CARMEN, pero
trataba de no juntarme de acuerdo a la formación cultural y a los valores
morales que había ido moldeando mi carácter desde mi niñez. Pero en el trayecto
subieron más personas que frustraron mis buenas intenciones, la misma señora por
darle pase a una menor delante de ella, retrocedió hacia atrás frotando sus
hermosas nalgas contra la bragueta de mi pantalón que en ese momento comenzó a
formarse un bulto que fue creciendo poso a poco, expresando y poniendo al
descubierto mis deseos carnales.
Mi órgano posesionado en medio de sus exquisitas nalgas de
CARMEN estaba totalmente caliente y ardiente de placer, ella también se
encontraba excitada y se deleitaba moviendo en forma disimulada de un lado para
otro la protuberancia de mi pantalón, con los redondos cachetes de sus
deliciosas nalgas; acto que levantaba inmensas olas de placer y pasión que se
iniciaba en la cabeza de mi pene, he invadían todas las partes de mi cuerpo,
despertando emociones que me llevaban al paraíso terrenal.
Iba tan concentrado en el deleite que me provocaba dicha
posición, cuando después de media hora de recorrido la voz ronca del cobrador
rompió el encanto.
Los que bajan a la altura del Hospital Loayza, que esta a
cuatro cuadras.
Cogí una de sus manos y avanzamos hacia la puerta del onmibus
con la señora CARMEN y nos bajamos.
En el trayecto le comente a la señora CARMEN, sobre la deuda
de un amigo que vivía en la cuadra siguiente que si lo encontraba le iba ayudar
a comprar toda la medicina.
Ella sonríe y me pregunta
Pero. ¿ Te vas ha demorar?
- No máximo 15 minutos- Respondí lacónicamente
Continuamos caminando y conversamos sobre el tipo de amistad
que me unía con la persona que me debía. Me detuve en la puerta de ingreso de un
HOSTAL clandestino esos que no tienen letrero, y le indique a CARMEN que me
espere en la puerta mientras consultaba si se encontraba mi amigo, me acerque a
la ventanilla que estaba a unos 4 metros donde deje a la señora, entregue mi DNI
y pague en forma disimulada el costo del servicio, al moreno que atendía. Este
me entrego la llave del cuarto, y me dijo muy despacio:
- Es en el tercer piso cuarto Nº 320
Me acerque y le dije a CARMEN
- Es en el tercer piso.
Subimos hasta el tercer piso. La puerta del cuarto estaba
abierta ingrese para darle confianza y le dije:
CARMEN pasa el vigilante me dijo que mi amigo a salido a
comprar una gaseosa.
Ni bien hizo su ingreso me acerque a la puerta la cerré y
corrí el cerrojo. Entretanto mi pene consciente del heroico papel que tenia que
cumplir se fue despertando dentro de mi pantalón irguiéndose tratando de tomar
una posición horizontal similar al cogote de una tortuga caminando. Ella me
preguntó
Parece que aquí no viviera nadie
Esa cama y los espejos.
Mientras ella continuaba con sus preguntas me desnude
rápidamente, y quede como había llegado al mundo. CARMEN estaba totalmente
confundida por la forma como había sido engañada. Pero su cuerpo ardiente de
pasión deseaba con locura ser transportada a esos lugares desconocidos.
No se porque, pero en ese momento comencé a recordar hechos y
sus frases negativas ya conocidas "nunca jamas" "nunca me volverá a tocar otro
hombre que no sea mi BENANCIO" (Don BENANCIO; trigueño de 68 años esposo de la
señora CARMEN) "nunca lo volvería hacer", me di cuenta que eso era puro libreto.
También recordé cuando dentro del ómnibus ella misma se deleitó moviendo a su
antojo de un lado para otro "el fierro ardiente de mi miembro", con los dos
exquisitos cachetes de sus posaderas. Sí a ella. No le hubiera gustado todo lo
ocurrido en el trayecto de nuestro viaje estoy seguro que "una sonora cachetada
de ida y vuelta me hubiera refregado el rostro". Mientras sacaba mis
conclusiones observe como sus redondos ojos brillantes y centelleantes miraba
excitada con cierto deleite, la roja cabeza de mi miembro que desnudo se erguía
impúdico y amenazante.
Aprovechando que su rostro no expresaba temor ni alarma,
rápidamente me acerque en medio de sus preguntas normales, comencé a besarle sus
deliciosos labios carnosos, sin que en ningún momento me rechazara por dicho
acto. Por el contrario, ella expresando la excitación que sentía en ese momento
su lengua la pasó en repetidas veces contra la mía, enredándonos en ardiente y
tierno beso, mientras mis lascivos dedos temblorosos introduje dentro de su buzo
abriendo su cerrada y húmeda hendidura de sus labios rosados, acariciándolos en
forma circular.
CARMEN, excitada tratando de complacerme con el mayor de los
goces, me separo y me dijo:
Espérate, voy ha quitarme la ropa.
Me quede atónito a la medida que se iba quitando sus prendas,
ante la contemplación de sus encantos que me estaba ofreciendo a la vista. La
amplitud de sus caderas, sus exuberantes senos, sus redondas y exquisitas nalgas
y sobre todo su deliciosa hendidura rosada que destacaba debajo de su vientre
asomándose tímidamente entre esa mata de pelos ensortijados.
Termino de quitarse la ropa y me indico:
- Ven MANOLITO, échate aquí – señalándome en medio de la cama
¿Ahora sabrás quien manda aquí?
Sin decirle nada, cumplí su orden y me ubique en medio de la
cama, sus lindos muslos los abrió y los coloco al costado de mi rostro; mientras
esa exquisita hendidura rosada de su vulva la tenia frente a mis labios,.....mi
impúdica lengua avanzo hacia el centro de su húmeda vaina, lamiéndole y
succionando entrando y desapareciendo en ese exquisito orificio oscuro...
Entretanto ella se deslizó y contempló mi gruesa y rígida masa de músculo y
carne incapaz de resistir cualquier tentación, y comenzó a besarlo ardientemente
el reluciente hongo, pasándole la punta de la lengua por todo el entorno, hasta
que poco a poco lo introdujo todo el largo de la tumefacta cabeza en su adorable
cavidad bucal hasta llegar al paladar y comenzó a chuparlo y succionarlo con sus
labios y su lengua mientras con sus dedos sujetaba y movía de atrás hacia
delante los pliegues del tronco de mi ardiente miembro; que por el efecto del
cosquilleo excitante comenzó ha engordar y a crecer hasta tomar dimensiones
descomunales.
¡Oh MANOLITO! ¡ Que cosa tan maravillosa! –Exclamó –
¡Oh Dios santo ¡ ¡Cómo crece tu miembro!
- ¡No te detengas! Sígueme besando mi cosa así me duela.
Yo estaba demasiado excitado para contestarle.
La encantadora CARMEN, no pudiendo soportar esa pose "69",
que ella misma había escogido, su cuerpo en un gran éxtasis pasional sacudido
por espasmódicas contracciones de placer y lujuria, en medio de sus gemidos y
deleite de placer eyaculó abundante emisión con sabor a dulce y salado al mismo
tiempo, que engullí cual si fuera un néctar de durazno.
Su cuerpo con su vulva totalmente enrojecida se deslizó y
cayo flácido e inerte sobre mi rostro, al mismo tiempo que dejaba lentamente de
succionar mi miembro.
Me hice a un costado de su cuerpo, ella tal vez leyendo mis
pensamientos comenzó a rogarme como si fuera una inocente chiquilla.
MANOLITO, por favor dejemos para otro día.
Te lo prometo.
Sin hacer caso a sus ruegos sabiendo que no habría otro día,
enloquecido y embriagado por el éxtasis de placer abrí sus rollizas piernas que
ella lo había enroscado uno sobre otro, la jale al filo de la cama, mientras
ella observada con sus ojos redondos y briosos, mi pene que se alzaba en toda su
gloriosa dimensión amenazante frente a ella.
Abrí sus piernas. La redonda cabeza de mi miembro desnudo y
palpitante por el ansia del disfrute, avanzo hacia el centro y comencé a golpear
la rendija de sus húmedos labios rozados de su sexo, como si fuera la cabeza de
una COMBA de construcción civil, que en esos instantes se había contraído por el
miedo o temor ha ser embestida después de su orgasmo repentino.
Poco a poco mi arma hizo su ingreso triunfal arrastrando a su
paso las hojas de sus membranas vaginales y algunos pelos dentro de esa
deliciosa hendidura rosada quedándose instalado palpitante hasta que mis
testículos besaron sus pelos ensortijados.
Ella abrió hasta mas que pudo sus rollizos miembros, y sus
piernas las enrosco en mi cintura, entretanto sus manos cogía de mis nalgas
presionándolas contra su sexo. Mientras yo con movimientos rítmicos cada vez mas
acelerados sacaba toda la longitud de mi miembro hacia fuera y lo volvía a
enterrar dentro de ese orifico de sus labios rosados que cada vez habrían mas y
más; deleitándola en cada embestida a su cuerpo caliente llenos de pasión y
lujuria. Enloquecida por el placer que sentía en esos instantes, recordando tal
vez viejas batallas de amor libradas; comenzó a dar exquisitos movimientos
ondulatorios ayudados por su pelvis, alrededor de mi pene que entraba y salía;
que poco a poco engrosaba cubriendo todo ese orificio de su sexo de mujer
madura.
¡Oh, MANOLITO como crece¡ – grito ella –
¡Que dichosa me haces!
¡ Meteme todo que no quede ningún centímetro fuera!
¡ Nunca he sentido ese inmenso placer que envuelve todo mi
cuerpo!
Nuestros cuerpos envueltos en llamas del placer daban rienda
suelta a nuestro instinto animal y poder de la carne, después de unos instantes;
comenzamos a movernos desenfrenadamente guiados por nuestra sed de pasión en
forma brusca y tosca, su cuerpo palpitante y delirante en medio de espasmódicas
contracciones y manifestaciones de placer, sus piernas se abrieron hasta donde
pudo, su vulva caliente y roja emitió una cálida emisión que inundo todo el
entorno de mi caliente miembro que en ese momento alcanzaba descomunales
proporciones dentro de ella, para que minutos después en medio de mis suspiros y
gemidos de placer no pudiendo contener ya ese líquido que amenazaba en salir de
mi miembro eyacule todo el semen dentro de la deliciosa hendidura rosada que se
confundió con los de ella. CARMEN continuando con sus movimientos ondulatorios
aprisionó el entorno del cuerpo de mi falo, con los músculos de su sexo,
succionando la ultima gota de leche de la tumefacta cabeza de mi miembro,
mientras el olor a sexo inundaba todo el cuarto. Entretanto nuestro cuerpo
cayeron rendidos de pasión y lujuria en medio de la cama.
Después de comprar las medicinas y volver a nuestra realidad,
nuestro regreso fue un mutismo total, yo trate de hablarla pero no me contesto,
se mostró como si no me conociera. Al llegar a su casa si me hablo como antes
para disimular, pero esa fue la ultima vez.
Poco a poco me fue separando de su hija, tal vez por los
celos o sospechando nuestros furtivos encuentros sexuales, poniendo como
pretexto nuestras diferencias de edades; echo que me afecto sexualmente y me
privo del goce de los encantos juveniles de mi enamorada MARTHA; fue de esta
manera como perdí soga y cabra; y disfrute por segunda y ultima vez de las
experiencias amatorias de CARMEN.