Este capítulo se los dedico a dos amigos cómplices míos en esta historia.
Ellos saben quienes son.
TRÁLLAX XI,
En la capital del Imperio Romano, la prolongación de sus
padecimientos y el conocimiento que tuvo de sus orígenes.
CAPITULO 11
Habían pasado 24 horas desde que atracaron en el puerto de
Roma, y hacía 10 que TERCHELD se fue a entrevistarse con SEXTO, con el fin de
quedarse en propiedad a ROMEO.
Por lo que RUFUS, sin otra cosa mejor que hacer por el
momento; tranquilo por tener en las mazmorras del barco a todos los esclavos
encerrados a buen recaudo. Apoyado en la barandilla, esperando a que éste
regresara; se entretenía viendo pasar a la multitud, que de allí para allá, se
dirigían a sus quehaceres. Con la mayoría de ellos con los torsos y torneadas
piernas al aire, marcando músculo sudado y brillante bajo el cruel sol.
Mostrando casi todos sus tendencias homosexuales. Porque mientras una minoría
llevaba látigos enrollados y fustas en sus cintos. Otros, casi siempre los más
guapos y musculados, mostraban argollas pezoneras. Unos asumiendo su rol, otros
de forma forzada, que en cualquier momento se podían rebelar contra sus amos, si
ya no lo habían hecho. Pero que seguían portando las anillas en sus tetillas,
como ordenaban las leyes universales:
- ¡Hombre!, ¡ahí viene!.- se dijo, no sin cierta
preocupación, al ver llegar al marinero de Híspalis. Que llevando solo la
faldita romana como única prenda de vestir, enseñaba a sus 28 años de edad, un
bien construido físico respetablemente musculado. Que por su decidido paso,
indicaba sobre todo que poseía un fuerte carácter de gay dominante. Mostrando
por ello; con orgullo los pezones libres de metal, cosa muy difícil de lograr
con el bajo estrato social de simple marinero raso:
- ¡Y con lo guapo que es!.- sobre todo en un mundo lleno de
tíos muy hijoputas:
- ¡Joder, me gusta el chico, pero también me da pavor!.-
comentó para sí. Pero recordando el motivo por el que fue a ver al tribuno, se
preguntó:
- ¿Todavía no me explico como cedí a sus pretensiones?.- solo
recordaba que cuando el joven marino le miró fijamente a los ojos, el no pudo
negarse a su deseo de adueñarse del siciliano. No obstante, como su deseo de
saber era grande, cuando le tuvo de frente, le preguntó:
- ¿Acepta?.- viendo al chico que con una sonrisa en los
labios, mostrándole un pergamino, le respondió:
- ¡No mejor aún, me lo ha regalado por un favorcito que le he
hecho!.- sin comunicarle que favor fue. Cosa que a RUFUS, le traía más bien sin
cuidado. Sobre todo, viendo tan próximo al fibrado chaval, y teniendo un momento
de debilidad, quiso meterle mano:
- ¡Suéltame los pechos, señor!. ¡O me veré obligado a
defenderme!. ¡Te recuerdo que mis pezones indican que soy un hombre libre!.-
pero RUFUS, perdiéndole momentáneamente el respeto, le estampó con más fuerza
las manazas en los pectorales. Que arto de la situación:
- ¡Aggg!.- le agarró por las muñecas y retorciéndolas:
- ¡Alto!, ¡alto chico, ¡que solo fue una broma!.- le apartó
las manos, notando como TERCHELD desplegando todas sus fuerzas, se las bajó,
(¡rásss!) y desgarrándole la túnica le dejó el velludo y musculoso torso al
aire:
- ¡Yo no seré nunca tu esclavo!.- le aclaró a su jefe. Que
hinchando el tórax de preocupación. ¡Es fuerte el jodido!. Decidió dejar en paz
al boy, no quería arriesgarse a que éste le impusiera las argollas del dolor en
sus pezones, que lo convertiría en su esclavo (¡o sí!, ¡bah, tonterías!) pensó.
Logrando esa idea ponerle el nabo bien parado, del gustirrinín que sintió. Pero
deseando darle normalidad que evidentemente no tenía a aquella relación;
subiéndose la túnica como pudo, tapándose su tarzanescos pechos, escondiendo sus
erectos pezones con pudor. Le recordó a TERCHELD:
- ¡A partir de ahora serás mi hombre de confianza y tendrás
bajo tu mando a todos mis esclavos!.- siendo el primer sorprendido por la
propuesta que le hizo, porque realmente estaba deseando quitárselo de en medio.
Pero sobre todo porque sintió que algo o alguien dentro de su mente le dio la
orden de que lo hiciera:
- ¡Vale tío!.- le dijo éste, mientras desaparecía por la
puerta en dirección a las mazmorras, con evidente falta de respeto. Dejándolo
más mosqueado aún:
- ¡Joder con TERCHELD!, ¿habré hecho bien en premiarlo?.- se
preguntó como si la decisión tomada fuera de él. Pero no fue así, una mente
superior desde otro mundo fue quién se lo ordenó. Por lo que, sentándose en un
sillón se quedó muy pensativo, a la vez que se sobaba con una mano la polla y
con la otra se acariciaba la mata de rubio vello que cubría sus pechos. Sin
acordarse de que fue TERCHELD el que muy osado se los desnudó:
- ¡Cabrón!. ¡Cómo me pones!.- gimió excitado. Comenzando a
masturbarse arreándole severos pellizcos a sus mamas con el fin de alcanzar el
clímax. Y es que la idea de caer bajo el yugo del chaval iba cogiendo forma en
su mente.
--ooOoo--
TERCHELD iba andando por el largo pasillo, temeroso de
encontrarse con su amo. El único ser al que tenía miedo. El Ente que quería
dominar los dos universos paralelos conocidos. Bueno conocidos por muy pocos,
entre ellos el Señor Oscuro y el Emperador de Gaia, quienes en secreto se
disputaban el dominio de ambos.
No obstante, él fue quién escogió a su amo, no solo por huir
de la vida muy poco edificante que le esperaba. Sino principalmente porque el
Amo pasaba del sexo bizarro entre machos y a él eso le venía muy bien. Ya que
como buen sado que era, no le apetecía ser sometido por nadie por muy macho que
éste fuera. Y el Señor Oscuro, en cambio le permitía mientras le sirviera bien,
hacer con cualquier humano fuera esclavo o no, elfo o troll, orco o humanoides
de cualquier tipo (habitantes del otro mundo), lo que quisiera:
- ¡Siervo, pon atención!.- escuchó de pronto la susurrante
voz que conocía tan bien:
- ¡Ya tardaba en venir mi Señor!.- le dijo en voz alta:
- ¡Quiero que sometas cruelmente y de forma permanente al
Elegido!.- aclarándole:
- ¡Que el tormento constante hace que se vuelvan fieros para
el combate y sumisos al trato con sus amos!:
- ¡Sí Amo, así lo haré!.- le respondió solicito el
hispalense:
- ¡Por ahora me ha gustado como has llevado la doma del
cachas!. ¡Y también lo de tu último caprichito, me refiero a ROMEO!. ¡Has sido
muy sagaz, por la manera que has logrado que SEXTO te lo regale!.- añadiendo:
- ¡Y muy inteligente con la forma que has resuelto el
problema de tener un espía en el Palacio Imperial de mi enemigo!.- en referencia
al esclavo MARCIO:
- ¡Gracias, amo!.- le respondió con una reverencia:
- ¡Pero ahora termina de engalanar con los hierro de Krom a
mi Guerrero Oscuro y prepáralo para la lucha!. ¡Quiero que esté en condiciones
cuanto antes, para entregarme el talismán de Morg y el anillo de Shilrimm!:
- ¡Así lo haré, Señor!:
- ¡Eso espero, perro!.- cuando viendo que la entrevista iba a
dar a su fin, le preguntó:
- ¿Mi amo, sabe ya el Emperador de su existencia?:
- ¡La intuye esclavo, pero todavía no tiene la certeza!. ¡Por
eso tienes que instruirle rápidamente en las armas antiguas y convertirlo en el
mejor de los guerreros, antes de que lo descubra!:
- ¡Sí Amo, así será!, ¡ya es un experto en artes marciales y
en el uso de armas modernas!.- le recordó:
- ¿Ahora solo falta convertirlo en un guerrero de antaño y
pienso conseguirlo aquí escondido en la mansión de RUFUS y después en el circo
romano:
- ¡Bien siervo!, ¡lo dejo en tus manos!. ¡Por cierto no
olvides que todavía se le busca con el fin de liquidarlo, ya que es el portador
del nuevo elixir regenerativo!- y así como vino, ese Ente poderoso se fue.
Logrando reconfortar en el fondo a TERCHELD, porque se sintió respaldado con el
áurea de su poder.
--ooOoo--
Cuando nada más abrir TERCHELD la puerta de las mazmorras:
- ¿Qué ha ocurrido aquí, cabrones?.- se encontró con que el
cachas español, con los músculos tensos, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- recibía de manos de
ROMEO, una andanada de latigazos en sus despampanantes nalgas. Quién aunque le
oyó entrar no paró y demostrándole lo certero que era con el uso del largo
cuero, le restalló con él los pectorales al esclavo. Observando orgulloso conque
ojos desorbitados por el dolor, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- TRÁLLAX resoplaba con
tanto suplicio, y es que aquel cabrón llevaba un buen rato azotándole, poniendo
al límite la capacidad de resistencia de su cuerpo. Siendo ahora su espalda la
zona castigada forzando al musculoso a tirar de las cadenas y de la salvaje
tensión alzó totalmente su cuerpo del suelo, cuadrando toda la musculatura de su
ser, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- mientras él muy
cabrón pasaba a flagelarle los costados al quedar estos muy masivos al alcance
de tan terrible herramienta punitiva:
- ¡Nada Señor, solo que he tenido que castigarle porque ha
intentado escapar!.- le respondió al fin, nada más parar de latiguearle los
desarrollados músculos. Quedándose los dos impávidos, muy cómplices en su
maldad, de cómo TRÁLLAX; con los brazos alzados, encadenado al techo apoyado en
el suelo por sus pesados zapatos de tacones altos:
- ¡Hummm!.- muy lacerado con los recientes latigazos a los
que fue sometido por el sádico siciliano, tenía solamente puesta la mugrienta
braguita que logró en la tribu de los hutu, marcando de forma espectacular el
grandioso bulto de su paquete y exhibiendo para mayor desgracia suya el
espectacular físico culturista que poseía:
- ¡Has hecho bien!.- le felicitó a su esclavo de confianza:
- ¿Señor necesito tener poder de decisión sobre él!, ¿poder
para aplicarle los tormentos que crea necesario para completar su instrucción,
señor!.- y enternecido TERCHELD, por lo bien que estaba asumiendo el cincuentón
su recuperado rol de esclavo, le respondió:
- ¡Lo tendrás, eres mi hombre de confianzas!. ¡Tú y mis otros
esclavos e instructores, tendréis mano libre en cuanto a la disciplina a aplicar
a TRÁLLAX!.- y acercándose al desfallecido cachas:
- ¡Humm!.- agarrándole por la cuadrada mandíbula, le preguntó
con enojo:
- ¡Tu guardián me ha dicho que pretendías huir!.- añadiendo:
- ¡Cada vez estoy más convencido que tu doma tendrá que ser
mucho más larga de lo que había pensado!.- y sonriendo cruelmente, acariciándole
aquellas poderosas nalgas, le participó como si eso ya no tuviera importancia
alguna:
- ¡El Líder de Gaia te sigue buscando con desespero para
recuperar el poder del elixir que te bebiste!, ¡que por cierto con lo promiscuo
que has sido, al retozar con tantos tíos, ya lo posee la mitad de la
población!.- le comentó socarrón:
- ¡Pues cuando se entere de que eres más importante de lo que
pensaba y que te ha tenido bajo su poder sin saberlo, se va a dar de cabezazos
contra la pared!.- (¡zúmm!):
- ¡Humm!.- y cruzándole el pecho con la fusta, (¡zúmm!):
- ¡Humm!.- azotándole después tan macizas posaderas, se
complació en ver al cachas, que mudo por el bocao, alzando el rostro:
- ¡Humm!.- contrajo sus músculos de dolor y con los ojos
cerrados volvió a bajarla en busca de reposo. Y complacido TERCHELD por saber
que durante el tiempo que estuvo ausente nunca lo tuvo. Se dirigió a ROMEO y
mostrándole el pergamino, le comunicó:
- ¡Esclavo, este documento de compra dice que me
perteneces!.- y observando éste la firma que lo estampaba y que tanto conocía,
la de SEXTO. Cogiendo de sorpresa al íbero, le respondió sin disimular su
felicidad:
- ¡No hacía falta que me lo mostraras, amo!. ¡Porque yo
siempre seré el más fiel de tus esclavos, con o sin firma!.- escuchando entonces
por boca del marino, cual iba a ser a partir de ahora su principal ocupación:
- ¡Bien perro así me gusta!. ¡Ahora continúa con el tormento
del esclavo!.- y con esa orden, le avisó al cachas:
- ¡TRÁLLAX, prepárate, porque más tarde vendré personalmente
a continuar con tu reeducación y para mi propio placer después ordenaré que te
depilen de forma permanente!.- y saliendo, dejó solos al torturado encadenado y
al romano de ascendencia siciliana. Quién:
- ¡Haber que hay por aquí!.- con sarcasmo escogió una paleta
revienta huevos, para seguir con su adiestramiento a la obediencia más absoluta.
El cachas al verla, entre la bola que taponaba su bocota:
- ¡Oooooh, nooo!.- logró gemir un ruego de misericordia.
Mostrándole no obstante, sumisamente el paquete para que se lo moliera a golpes.
En lo que evidentemente era la continuación de una larguísima jornada de
torturas que iban a durar días:
- ¡Sí esclavo, un macho tan rebelde como tú, necesita un buen
repaso de huevos!.- y bajándole el tanguita, le dejó los cojones al aire,
(¡púmm!):
- ¡Humm!, (¡púmm!), ¡humm!, (¡púmm!), ¡humm!.- y golpeándole
con fuerza el nabo, procedió a disciplinarlo. Arreándole bestialmente con el
tablero, consciente de que el castigo era extremo y que muy pocos sementales
eran capaces de resistirlo. Pero TRÁLLAX sí y por eso no se reprimió en
absoluto, atizándole con ganas a aquel tremendo falo que ni por esas perdió la
erección, todo lo contrario parecía que había alcanzado su cenit y por eso ROMEO
ante tanta petulancia se enojó. Y cogiéndole el cipote, (¡púmm!):
- ¡Humm!, (¡púmm!), ¡humm!, (¡púmm!), ¡humm!.- comenzó una
retahíla en todo el capullo que forzó al musculoso a bufar con desesperación.
Mirando después aterrado como su amo, alzando la polla, le dejó las pelotas a la
vista, golpeándole con el madero como nadie lo hizo jamás. Alcanzando un color
sangre preocupante, pero solo para el esclavo, porque el verdugo cabrón,
(¡púmm!):
- ¡Humm!, (¡púmm!), ¡humm!, (¡púmm!), ¡humm!.- complacido
siguió dándole a aquellos huevos tan gordos. Hasta que notando que del brutal
hinchazón habían doblado de tamaño, dejó a un lado la tortura genital. Pero no
de seguir castigándolo, porque poniéndose detrás del cachas, con el rudo madero:
- ¡Muéstrame las nalgas, perro!.- poniendo el esclavo el culo
respigón, (¡púmm!):
- ¡Humm!, (¡púmm!), ¡humm!, (¡púmm!), ¡humm!.- comenzó a
llenarlo de verdugones, disfrutando de cómo el soberbio animal sin apartar el
culo los fue encajando todos, resoplando por la nariz de dolor como un miura y
soltando espumarajos a través de la bola que taponaba su boca. Y es que estaba
entrando poco a poco a base de palos en su nuevo rol de esclavo total como sus
amos querían. Y para ello su verdugo no se estaba reservando fuerzas y alzando
el garrote en forma de cucharón que estaba usando, (¡púmm!):
- ¡Humm!, (¡púmm!), ¡humm!, (¡púmm!), ¡humm!.- lo restalló en
los potentes abdominales, que muy marcados de lo contraídos que los tenía, se
los fue amoratando de largas y gruesas señales dejadas por el madero:
- ¿Vas a ser bueno, esclavo?.- le preguntó. Y aunque vio que
TRÁLLAX moviendo la cabeza de arriba abajo le dijo que sí, no le creyó y
continuó moliéndole los abdominales, (¡clák!):
- ¡Umk!.- hasta que rompiendo el madero en tan rocoso
vientre; cogió otro y yendo directamente a su costillar, que escoltados por unos
marcados serratos, a palos le golpeó los dorsales, grandes y masivos, como ROMEO
no vio antes nunca. Llenándoselos de oscuros hematomas tan negros como su alma.
Disfrutando con los ojos de pánico con que le miraba el musculitos, que mirando
después al frente los continuó encajando:
- ¿Vas a ser obediente?.- le volvió a preguntar. Y sonriendo
sádicamente vio al hércules decirle otra vez que sí con la cabecita:
- ¡No te creo, perro!.- y observando lo tremenda de grande y
gorda que tenía el cachas la polla, se lió a zurriagazo limpio con sus abusivos
pectorales, dándole caña a tan grandes tetas, gruesas, amplias, salvajemente
musculosas que a su verdugo le gustaban tanto. Sobre todo golpearlas, (¡púmm!):
- ¡Humm!, (¡púmm!), ¡humm!, (¡púmm!), ¡humm!.- y eso era lo
que estaba haciendo para su sádico placer, golpear y golpear tan majestuosos
músculos y de rebote bajarle los humos al musculitos. Cuando tirando el tablero,
cogió un bate, (¡púmm!):
- ¡Humm!, (¡púmm!), ¡humm!, (¡púmm!), ¡humm!.- comenzando a
golpear tan tremenda espalda culturista, haciendo gemir al esclavo que moviendo
la cabeza de un lado a otro, con resignación muy mártir, aberrantemente
empalmao, sentía sus riñones ser objetos de tan abusiva disciplina reeducadora.
Hasta que bajando el madero; ROMEO alzando su bonito rostro por el mentón, le
preguntó:
- ¿De verdad que vas a ser obediente, esclavo!.- y viendo al
cachas responderle que sí, cogió una fusta, (¡púmm!):
- ¡Humm!, (¡púmm!), ¡humm!, (¡púmm!), ¡humm!.- y azotándole
la cara interna de los muslos, justo debajo de los colgantes testículos, pasó a
fustigarle los gemelos hasta que notando que el cachas no podía más, bajo el
arma y viendo que TRÁLLAX era incapaz de abrir sus bonitos ojazos, le avisó:
- ¡Si no es así, te reventaré a palos, esclavo!.- y admirando
la belleza varonil del sudado cachas, que con la cabeza gacha, brazos hercúleos
alzados y encadenados, tórax expandido en desesperante búsqueda de oxígeno;
muslos separados, encadenados al suelo, mostrando los testículos más machotes y
verga empiná que solo un dios mitológico podían poseer:
- ¡Hasta luego, esclavo!.- salió de la cámara de tormentos.
Sabedor que había hecho un buen trabajo de doma para convertir al hispano en el
guerrero sumiso que tanto deseaba el amo.
--ooOoo--
TRÁLLAX tembloroso se retorcía de dolor, nunca había sufrido
unos tormentos tan exigentes y menos tan prolongados. Aquellos cabrones tenían
decidido con una eterna sesión de disciplina convertirlo en el esclavo guerrero
que pretendían. Pero la verdad es que no sabía lo que querían de él, le parecía
todo muy misterioso, pero lo que estaba claro es que ya les pertenecía en cuerpo
y alma, sobre todo a TERCHELD, aquel cabrito sabía como torturar sus músculos.
Y con esa idea se empalmó aún más si eso era posible porque
se sabía indefenso a sus crueldades e iban a conseguir con dolor lo que
pretendían de él. No había nada más que mirar la gorda argolla que le taponaba
la nariz por completo y que le impedía casi respirar. Quiso gritar pero la bola
de marfil que le obstruía la boca se lo impidió. Y eso le dio miedo mucho miedo,
pero a la vez excitación. Hasta que bajando el rostro totalmente derrotado por
tan salvajes tormentos:
- ¡Yo soy el Vigilante del Anillo Shilrimm y tú eres su
guardián!.- oyó una misteriosa voz que nacía desde su mismo cerebro:
- ¿Yo señor, porque yo?.- fue lo primero que se le ocurrió
decir. Utilizando igual que su interlocutor la mente para ponerse en contacto
con él:
- ¿Y para que Amo?.- su instinto le dijo que le tratara como
su Master por si acaso:
- ¡Porque tu eres el Elegido y el portador del sagrado anillo
y pronto lo serás, también del talismán de Morg, esclavo!. ¡Y deberás impedir
que caigan en malas manos!. ¡Y te aviso que por ello padecerás brutales
tormentos!.- le participó aquella voz:
- ¡Más Señor, ya más es imposible!.- se atrevió el musculoso
a decirle:
- ¡Si más esclavo, aunque te parezca imposible así será!.- y
con esa sentencia, le participó:
- ¡Pero tu resistirás lo que te echen!, ¿verdad esclavo?.- y
TRÁLLAX cuadrando sus músculos, le respondió:
- ¡Sí Amo!.- sin ser todavía consciente del doloroso destino
al que estaba condenado:
- ¡Esta será la última y única vez que me ponga en contacto
contigo!. ¡no quiero dilatar mi presencia y descubrir así la proximidad del
anillo y amuleto!.- y sin darle tiempo a preguntarle más cosas:
- ¡Pronto conocerás cosas de tu pasado!.- aquella poderosa
presencia abandonó su mente. Y totalmente destrozado TRÁLLAX perdió el
conocimiento. Realizando su mente con la ayuda de la argolla de su nariz, el
auténtico y buscado anillo de Shilrimm. Un viaje al pasado, justo antes de
que su nacimiento tuviera lugar y que le haría comprender muchas cosas.
--ooOoo--
Y como si de un viaje astral se tratara, en la mente de
TRÁLLAX apareció un lugar que con ciertos cambios; reconoció como el edificio
del Centro de Estudios Genéticos dependiente del Ministerio de Defensa, ubicado
a las afueras de Ciudad Imperio. En donde, traspasadas sus paredes, en uno de
los laboratorios se encontraban dos científicos vestidos con sus tradicionales
batas blancas. Los dos eran de unos 28 años, muy jóvenes para la responsabilidad
y el cargo que sustentaban, éstos se hallaban en silencio y ocupados trabajando
sobre una mesa repleta de artilugios científicos.
Los dos de constituciones muy recias, debajo de sus
vestimentas insinuaban que ambos eran poseedores de unos magníficos cuerpos muy
desarrollados muscularmente. Muy guapos ambos, sobre todo el moreno, éste era el
jefe del proyecto genético que estaban realizando y se llamaba BAT. El otro era
su mejor ayudante, pero en la intimidad era su sado y amo. El "pavo" se llamaba
PETER, era el rubiales de los dos y un macho de "armas tomar". BAT absorto con
lo que estaba haciendo, miraba por el microscopio el contenido de un pequeño
recipiente; hasta que levantando la cabeza, miró a su compañero y le dijo:
- ¡Ah, pero has vuelto ya!, ¡estaba tan concentrado en el
trabajo que no te he visto entrar!. ¿Por cierto has traído lo que te he
pedido?.- y PETER acercándose a su maso, le respondió:
- ¡Sí!, ¡he ido al Banco Central de ADN y cuando llegué, ya
me lo tenían todo preparado!. ¡Me han enseñado todos los hologramas de los
campeones de los concursos mister universo de los últimos 50 años, así como de
todas sus derivaciones: mister verga, mister pechos, mister bíceps, mister
pezones, etc., de todos ellos he seleccionado los tres mejores en cada ramo!. ¡Y
he traído, para que tú los veas sus holografías y sus respectivas muestras
genéticas!.- BAT no obstante le preguntó:
- ¿Tendrán todos pedigrí nueve?.- y es que esa era la
puntuación máxima conseguida hasta el momento, ya que no se conocía a nadie que
hubiera logrado aún el punto diez. Por eso PETER, poniendo cara de ofendido, le
respondió:
- ¡Por supuesto!.- entonces su compañero y esclavo sexual,
más tranquilo, se levantó del taburete y acompañado de su amo (aunque allí era
BAT el que mandaba), se dirigieron al ordenador y encendiendo el reproductor de
imágenes, le dijo:
- ¡Primero escogeremos las proporciones físicas del cuerpo y
después le agregamos los mejores atributos de los otros sementales escogidos!.-
añadiendo PETER:
- ¡Hay un estudio del Departamento de Asuntos Sociales, que
concluye que el noventa por ciento de la población, prefiere a machos altos!,
¡siendo la talla media preferida la de un 1’90 ctms!.- y BAT sonriendo, le dijo:
- ¡Pues que así sea!.- y tecleando en el ordenador, introdujo
ese dato. Y es que confiaba mucho en los gustos de PETER. Éste era muy ninfómano
y sus manos habían "catado" muchos cuerpos. Después:
- ¡Ya está!.- sacó las holografías de tres tíos poderosamente
formados, las introdujo en una máquina y mirando las imágenes tridimensionales,
le preguntó:
- ¡Mira éste, es el mejor!, tiene la misma talla y como ves
es muy masivo, cráneo pequeño, huesos grandes y fuertes, que indican que
pertenecen a un tío ancho de hombros, con torso amplio, cintura estrecha y
piernas vigorosas. O sea, un buen armazón para sostener los mejores atributos de
los otros sementales seleccionados!.- y mirando con atención los datos genéticos
que iban apareciendo debajo de la holografía, sonriendo comentó:
- ¡Humm!, ¡pertenece a un magnífico semental hispano, pedigrí
nueve!.- absorto en su trabajo, cogió la holografía y metiéndola en el escáner,
apareció rápidamente la imagen del desarrollado esqueleto en la pantalla del
aparato. A continuación eligieron de los tres tíos seleccionados por tener los
rostros más bellos el mejor, que coincidió que era el perteneciente a un campeón
de raza latina, concretamente de la etnia hispana. Y así procedieron con los
grandes músculos del pecho, espalda y piernas, continuando después con los
menores, hasta completar toda la masa muscular. Seguidamente y como acabado,
escogieron como no podía ser de otra manera una piel suave y morena típicamente
latina, para que no desentonara con los pronunciados rasgos españoles, que
adquiriría el nuevo espécimen. Entonces BAT aproximándose a PETER, le preguntó:
- ¿Te gusta, es impresionante verdad?, ¡más musculoso es
imposible encontrar, será el más cachas entre los cachas!.- y sonriendo el
moreno, le hizo observar:
- ¡Ya me he percatado de que todos los atributos físicos
seleccionados, pertenecen a sementales de la etnia hispana!, ¡es curioso
verdad!- sonriendo porque el inglesito PETER sentía debilidad por todo lo
español y descendientes. Pero su ayudante en esos momentos, no estaba pendiente
nada más que de los abultados pectorales que la desabrochada bata de su esclavo
BAT dejaba entrever. Entonces acariciándole las duras carnes del visible torso
del boy y sin percatarse de lo que éste le dijo. Él yendo a su puta bola, le
hizo notar:
- ¿No has visto que le faltan cuatro detallitos muy sexys al
prototipo?.- logrando que BAT desconcertado, empezara a mirar con más atención
al magnífico cuerpo de la pantalla. Al mismo tiempo, PETER le miraba a él con
ojos encendidos de deseo y mientras BAT buscaba las faltas, el amo se levantó y
acercándose a la puerta de la entrada (¡rásss!), la cerró con llave. Volviendo
al lado de su boy; quién sin percatarse todavía de nada, soltando un grito de
triunfo, le respondió:
- ¡Ya he encontrado uno, le faltan los pezones!. ¿Pero como?,
¿es que no hay ningún mister pezones seleccionado?.- PETER sonriendo le
desabrochó un par de botones, destapándole aún más las desarrolladas tetas,
quedando a la vista una cadena pezonera con pinzas, toda de platino (eran su
regalo de cumpleaños) y se las ponía él personalmente todos los días, para que
tuviera presente quién era el que mandaba. No obstante quiso recordárselo y
metiendo la mano derecha:
- ¡Usssss!.- tirando con fuerza, le alargó las tetillas con
brutalidad, arrancándole a BAT un gruñido de complacencia. Cuando PETER tirando
con más violencia; felicitándole por la observación de la pantalla, le contestó:
- ¡Sí, esa es una de las faltas y sí tienes razón!, ¡no he
traído holografías de ningún campeón de pezones!. ¡En cambio te he traído una
sorpresa!.- y sacando una fotografía antigua de mujer de raza gitana española,
desnuda de cintura para arriba, se la mostró. Ésta poseía unos grandes y
respingones senos, en donde como dedos acusadores había dos gordas, morenas y
largas mamas, que tenían unas puntas redonditas, que mostraban nítidamente los
agujeros mamarios. BAT observó pasmado que era unos pezones rotundos, muy
agresivos, que parecían dos misiles, carnosos y despampanantes, BAT levantando
la vista le preguntó:
- ¿No pensarás.........?.- y PETER sonriéndole:
- ¡Sí, lo pienso!. A esos amplios pectorales que le hemos
escogidos, ¡le tienen que quedar esas gordezuelas mamas de cojones!. ¿Te
imaginas una camiseta blanca muy sudada y literalmente pegada al cuerpo, en
donde con rotundidad se marquen el contorno de sus músculos y la brutal erección
de esas grandes tetillas tan morenazas?. ¡Levantaría las pollas a un regimiento
de soldados!. ¡Anda introdúcelo en el reproductor de imágenes y compruébalo!.-
BAT consciente del ojo clínico que tenía su perverso amigo, le obedeció y lo
hizo. El resultado fue magnífico, siendo BAT el primero en hablar:
- ¡Joder!, ¡es increíble!, ¡maravilloso!. ¡Que bien quedan!,
tenías razón PETER, que ojos tienes, ¡de acuerdo!, ¡le incluiremos el gen de esa
tía pechugona!.- pero su amo ya no le escuchaba, solo veía entre las solapas de
la bata el musculoso pecho de su esclavo y aproximándose a él le cogió de la
pechera y levantándolo le forzó a ponerse de pié. BAT inocentemente le preguntó:
- ¡Eh!, ¿qué me haces tío?, ¿que pretendes?.- el rubio no le
respondió, solo le soltó un momento y desnudándose se quedó solamente con un
slip de seda negra, en donde se marcaba su dotada sexualidad. Él era casi tan
atlético como BAT, pero mientras que éste era casi impúber, PETER estaba
cubierto por una mata de rubitos y cortos pelos, que volvían loco a su moreno
boy cuando le pinchaban sus carnes. Ya más cómodo, el sado se acercó a su inerte
nene mariconazo, (¡rág!):
- ¡Eh!.- y tirando de las solapas, le arrancó los botones,
(¡rág!):
- ¡Uy!.- desnudándolo de cintura arriba, apareciendo
indefenso su musculado torso, que pronto fue asaltado de forma sádica por su amo
sexual; quién:
- ¡Aggg!.- tirando con fuerza de la cadena, le arrancó las
pinzas con mucho dolor, consiguiendo las primeras quejas del esclavo. Y
observando excitado como aquella perra se retorcía de placer como una vara de
fresno al viento y le exponía los pectorales con sus martirizados pezones
voluntariamente, (¡rág!):
- ¡Umk!, (¡rásss!), ¡ufff!.- PETER cachondo lo desnudó del
todo y dejándole solo el taparrabos de aprisionante látex que llevaba puesto:
- ¡Ufff!, ¡sigue, mi amo!.- le agarró por los fornidos
costados, comentándole:
- ¿Todavía no te has preguntado, porque no te he traído las
otras tres muestras genéticas que te faltan para terminar el físico del semental
TRÁLLAX, verdad?.- y sin esperar respuesta, se arrodilló frente a él:
- ¡Ohohoh!, ¡auk!, ¡uuus!.- y liándose a "bocaos" con los
duros músculos pectorales de su compañero de trabajo:
- ¡Joder PETER, que muerdos me arreas!.- el rubiales,
cogiéndole las dos musculosas tetas, se las aplastó entre las dos manos y
juntándole los duritos pezones:
- ¡Ohohohoh!.- se los metió dentro de su boca y liándose a
mordiscos rabiosos con ellos, los hizo sangrar y bebiendo del dulce néctar rojo
hasta hartarse:
- ¡Ahahahah!.- sintiendo como su bravo esclavo se corría en
las bragas de gusto. Procedió el poderoso amo a limpiarse los labios con una
mano y satisfecho por el comportamiento de su chico, así como del placer que le
dio atormentarlo. PETER le aclaró satisfecho:
- ¡No te he traído más muestras, porque esas las tienes tú,
en tu ADN y son mejores que las que habían en el banco!.- y cogiéndole a BAT por
las muñecas:
- ¡Aug!, ¡usssss!.- se las ató con dos trozos de cables a una
alta barra de hierro de una máquina:
- ¡Hummmm!.- forzándole a estirar su macizo físico de
culturista al máximo, de tal manera que BAT tuvo que arquear la columna y
mostrar su pecho así como poner respingón su culo y apoyarse de puntillas al
suelo. Y de esa manera tan dolorosa y forzada, fue él mismo quién le rogó más
castigo:
- ¡Amo por favor!, ¡azótame!, ¡regálame con las caricias de
tu mejor látigo!.- y PETER sonrió. Sabía que había mucho amor y sumisión en el
pedido, por ello para complacerle se fue hacia un armario y cogiendo uno, le
dijo:
- ¡Si no recuerdo mal!, ¡me dijiste que la orden que te dio
el Señor Oscuro fue que el semental tenía que ser muy masoquista!. ¡Para que
pudiera resistir los interrogatorios que sufriera, por muy duros que estos
fueran!.- añadiendo:
- ¡Yo he conocido a muchos esclavos en mi vida, pero a todos
he puesto al límite de su resistencia física y sexual, menos a ti!. Todos tienen
un límite, pero tú pides más y más caña, por ello he decidido incluir tus genes
en las del futuro boy esclavo. Y ese honor va a ser para ti, ¡al fin al cabo, yo
no conozco a nadie más masoca que tú!. Hay que tener presente que vamos a
conseguir un supermacho y tenemos que tenerlo controlado y la mejor manera es su
desarrollado masoquismo!.- y levantando la fusta, (¡zúmm!):
- ¡Jaj!, (¡zúmm!), ¡ufff!, (¡zúmm!), ¡aggg!.- comenzó a
azotarlo como a él le gustaba, con dureza. Absorbiendo aquella montaña de
músculos los dolorosos latigazos con ansiedad y hambruna masoca y es que
contoneando su cuerpo, los encajaba entre sonoros gemidos de placer, (¡zúmm!):
- ¡Aggg!, ¡sí sigue amo!, ¡más fuerte cabrón!, ¿o es que eres
una nena?.- ofendiendo a PETER, que siguió sacudiéndole estopa con más
virulencia y pasando de azotarle las nalgas, comenzó a fustigarle el tórax, con
especial interés los inmensos pectorales y las ricas tetillas, (¡zúmm!):
- ¡Ufff!, ¡no, no, en mis pezones no!, que los tengo muy
sensibles por las pinzas, ¡joder que agonía PETER, me has dado de lleno en
ellos!, por favor, amo no!, ¡qué me los revientas!, perdona mi impertinencia,
¡pero no los azotes más!.- pero no fue así, no se las reventó, aunque lo
intentó, porque las tetillas las tenía muy duras. Lo que sí consiguió fue
dejarlas cubiertas de marcas rojizas y que de excitación, la polla de BAT
(¡rásss!), rompiera el slip:
- ¡Aaaaaaah!.- y lanzando semen a varios metros de distancia;
comenzó a manar abundante leche, salpicándole el peludo torso a PETER. Éste
nunca había conseguido vaciarlo ¡y mira que le había sacado orgasmos
consecutivos a esa verga!, ¡pero ni por esas!, nunca fue capaz de hacerlo. Por
lo que, agotado por el esfuerzo realizado y cuando aquella polla dejó de manar
como un grifo y salpicar el suelo, paredes y muebles, dejándolo todo hecho unos
zorros. PETER bajando la armada mano, le aclaró:
- ¡El tercer don que me gustaría incluirle al genético macho,
es el gran "salchichón" y esos melones que tienes por verga y testículos, así
como tu increíble potencia sexual. Tu polla además de ser preciosa y bien
formada, ¡es la más grande y rompe braguetas que yo he visto!.- (y el muy cabrón
había visto muchas). Por lo que soltando un suspiro, le comentó:
- ¡Como tienes la bonita costumbre de dormir en porretas y
siempre empalmado!, ¡te la he medido!. Y en plena erección alcanza los 30
centímetros, semiflácida 22 y en reposo 16 centímetros, ¡buena verga para
nuestro futuro chico!:
- ¡Aug!.- y arrancándole un pelo del pubis, lo puso junto a
las muestras seleccionadas de los otros sementales. Y girándose de nuevo siguió
hablando:
- ¡Otra de tus virtudes que introduciremos será tú alto
coeficiente de inteligencia!.- BAT tenía un coeficiente doscientos, el mayor
conocido hasta ahora. Y volviéndose a girar, puso todos los pelos en un
acoplador selector de genes y los metió en la máquina, para que ésta escogiera
de cada muestra el gen que había solicitado, para así conseguir aislarlos y
formar con ellos el ADN completo de TRÁLLAX.
Pero inadvertidamente del pecho de PETER y sin que éste se
diera cuenta, cayó un vello que se posó junto al de BAT. No se dieron cuenta,
pero la máquina le seleccionó también sus genes, que le harían poseedor de dos
nuevas características en su personalidad: una vena de sadismo y un fuerte
instinto de supervivencia, y en su físico una buena mata de vello. Mientras la
máquina trabajaba, él se acercó a su atormentado esclavo, que atado: seguía
esperando de sus crueles caprichos. BAT sudoroso, entre ansiosas inspiraciones
de sus potentes pulmones, mostraba la brutal tensión a la que estaban sometidos
sus músculos y articulaciones. Él seguía muy cachondo porque su gran polla
todavía estaba dura. Aquel coqueto cachas continuaba retorciendo su morenazo
cuerpo. A la espera de ser sometido por su amo a nuevas bajezas y ese momento
llegó, porque PETER agarrándole las mamas:
- ¡Ufff!, ¡aug!.- se las pellizcó y sonriendo le dijo:
- ¡Vaya, vaya!, mi niño tiene los pezones "coloraos" por las
pinzas y los latigazos, ¡habrá que consolarlos!.- y apretando fuertemente sus
dedos en ellos:
- ¡Uaggg!.- se los espachurró con violencia. El intenso dolor
hizo que el esclavo gimiera de gusto, contrayendo a la defensiva sus pectorales
y hercúleos bíceps. Entonces PETER gozando de la visión de la dulce agonía de
aquel cuerpo:
- ¡Aggg!, ¡oooh!.- continuó retorciéndolos y estirándolos con
evidente crueldad, alargándole las tetillas unos centímetros más. Logró que BAT
cachondísimo, moviendo la cabeza de un lado a otro, encajando el duro
estiramiento, su verga alcanzara el cenit sexual:
- ¡Hummmm!.- eyaculando sin compasión sobre el cuerpo de su
amo; quién recibiéndolo con agrado, no le quitó los ojos encima:
- ¡Cómo me gustas, esclavo!.- comentó PETER. Y es que le
excitaba mucho ver al musculoso macho correrse al sufrir castigos físicos, ¡le
hacía sentirse superior!. En momentos como estos, al disciplinar a un tío tan
guapo y fortachón como aquel, era cuando a él se le empalmaba la polla con más
rotundidad y excitación, siempre se ponía como una moto. De tal manera:
- ¡Hummmm!.- que soltándole a BAT los pezones se puso detrás
de él y sin pedirle permiso, bajándose el slip:
- ¡Ohohoh!.- tomó posesión de su cuerpo:
-¡Ufff!, ¡ufff!, ¡ufff!, ¡ufff!.- enculándolo con viriles
pollazos, consiguiendo que las gruesas tetas del esclavo vibraran al son de su
pene. Poniendo tan excitado al masoca semental, que éste arqueando la columna de
dolor, sacando más el torso, marcó músculo, (¡pláss!):
- ¡Aggg!, (¡pláss!), ¡ay!, (¡pláss!), ¡ufff!.- para que su
amo le endiñara ostias en sus pechos. Y alzando el culete, se lo mostró. Y PETER
lo aprovechó:
- ¡Aaaaaaah!.- y metiéndole el cipote más profundamente,
hasta aplastarse los huevos contra aquellas pletóricas carnes, se lo clavó hasta
el fondo:
- ¡Oooooooh!.- moviéndolo de adentro afuera con calculada
intención de infringirle dolor. Que por si fuera poco el daño, (¡pláss!):
- ¡Aug!, (¡pláss!), ¡aaah!, (¡pláss!), ¡ufff!.- comenzó a
darle también fuertes mistras en el abdomen, entrepiernas, nalgas y testículos.
Consiguiendo que aquella perra musculosa no parara de arquear su cuerpo y gritar
de dolor-placer:
- ¡Ohohohoh!.- forzando a su polla correrse de agónico gusto
otra vez. Entonces PETER, al sentir como su esclavo eyaculaba, no lo pudo
remediar y entre espasmos musculares, le acompañó también:
- ¡Hummmm!.- llenándole el conducto interno del recto de
espesa leche. Hasta que gozoso:
- ¡Umk!.- sacó su nabo y poniéndose delante de BAT, con una
mano se exprimió la polla y cayendo su semen sobre la palma de la otra mano:
- ¡Humm!, ¡ahahah!.- la posó sobre el cachas torso de su
esclavo y restregándola, le impregnó de su olor viril, dejando claro su posición
dominante sobre él. A continuación limpiándose totalmente el nabo, le metió los
dedos en la boca:
- ¡Chupa, perro!.- para que el tembloroso macho, a
lengüetazos se los limpiara de los restos de esperma. Y BAT:
- ¡Sí, amo!.- con mucha hambre y ansiedad, le chupó los dedos
uno a uno, con sumo placer, hasta dejándoselos totalmente limpios. Entonces
PETER, separándose del atractivo esclavo, se puso las bragas y bata. Y sin
despedirse, fue andando unos pasos hasta llegar a la puerta y abriéndola, salió
por ella. Oyéndose por el pasillo sus pasos alejarse y el silbido de una canción
de triunfo salir de entre sus labios. Dejando a BAT allí solo, inmovilizado con
el cable, víctima de los fuertes escozores que le producían las llagas de los
latigazos que cubrían su formidable cuerpo. La viril estampa de macho sometido
en su desnudez, mostraba en cambio, en su pubis la tremendez del cipote
empalmado que poseía. Éste apuntando al techo, subía y bajaba golpeándole el
vientre, confirmando que a aquella mole de músculos, todavía le quedaban fuerzas
para recibir más caña y regalar eyaculaciones. Hasta que el encadenado esclavo:
- ¡Humm!.- al oír unos murmullos de voces que venían de la
puerta, levantó la cabeza y percatándose que poco a poco se iban amontonando
varios empleados de menor categoría que él y que con curiosidad le miraban:
- ¡Ahahah!, ¡qué dolor!.- se retembló de gusto. Todos sabían
de las horribles palizas diarias de que era objeto por parte de PETER y de la
relación disciplina dolor que había entre ellos. Entonces, el científico
cachondísimo por su humillante estado:
- ¡Usssss!.- volvió a tener un reconfortante orgasmo y
cuadrando sus músculos como un pavo real, se exhibió ante ellos. Y mirando a los
tíos (muchos de ellos se estaban masturbando), les sonrió porque así él era
feliz; pero desfallecido, agachó la cabeza. A la espera de que PETER, cómo era
habitual, pasadas unas horas regresara a alargarle el tormento; posiblemente el
de agujas.
CONTINUARA……….
Desearía recibir comentarios vuestros de lo que habéis leído
de la saga TRALLAX, gracias.
Prometo responder.
Y si no es pedir mucho, me gustaría también que me puntuarais
según mis méritos.
Les doy las gracias a los que lo han hecho y a los que no,
también.